Castilla-La Mancha es una de las 17 Comunidades Autónomas que componen España y está compuesta por cinco provincias. Estas son: Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Toledo. Con algo más de 2 millones de habitantes, fue creado en 1982. La sede del gobierno está en Toledo, que es la capital de facto.
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La ciudad de Jaén es una gran desconocida turísticamente hablando. Una verdadera pena ya que es una ciudad preciosa con muchos atractivos y un sinfin de palacios de todas las épocas. Es una delicia pasear por su maravilloso centro histórico.
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01. Catedral de Jaén
La Santa Iglesia Catedral de la Asunción de la Virgen es la catedral de Jaén, sede episcopal de la diócesis de Jaén. Se ubica en la plaza de Santa María, frente al Palacio Municipal y el Palacio Episcopal.
Tras la reconquista de Jaén por las tropas del rey Fernando III en 1246, la antigua mezquita de la ciudad sirvió como sede episcopal. La construcción de una catedral gótica comenzó en 1494, pero su cúpula del crucero se derrumbó en 1525.
En 1540 se inició la construcción de un nuevo edificio, de mayores dimensiones, que no se completó hasta 1725. El arquitecto principal responsable del diseño y de la primera fase de la construcción fue Andrés de Vandelvira, quien también falleció en Jaén (1575). Posteriormente, los arquitectos Alonso Barba (1594), Juan de Aranda Salazar (1654) y Eufrasio López de Rojas (1684) continuaron la obra.
Horario: de lunes a jueves de 10:00 a 13:30 y de 17:00 a 19:00 // Viernes y sábados de 10.00 a 17.00 // Domingos de 14.00 a 17.00. Precio: adultos: 8€ / Mayores de 65: 7€ / Jóvenes de 13 a 25: 6€ / Menores de 12: gratis.
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02. Palacio de Villardompardo
El Palacio de los Condes de Villadompardo se construyó en estilo renacentista en el siglo XVI. Fue por orden de Fernando Torres y Portugal, I Conde de Villardompardo y Virrey del Perú. Durante los siglos XVII y parte del XVIII se utilizó como banco.
A finales del siglo XVIII paso a ser el Hospicio de Mujeres, tras ser adiquirido por la Junta del Real Hospicio, pasando éste a la Beneficencia Provincial. A principios del XIX se hacen algunas restauraciones como la de la puerta de entrada del Palacio, colocándose sobre su dintel esta inscripción:
“Pascentur primoneniti Pauperum, et pauperes Fiducialiter requiescent“ (Los primogénitos de los pobres se alimentan, y los pobres descansan confiadamente).
Desde principios del siglo XX, el edificio forma parte del patrimonio inmobiliario de la Diputación Provincial de Jaén. En 1970, tras el traslado del Hospicio, comienzan las obras de restauración de los Baños Árabes situados en los sótanos del Palacio así como la rehabilitación de todo el edificio.
Actualmente el edificio es un centro cultural y es sede de:
Baños Árabes de Jaén: Son también conocidos como Baño del Niño (Hamman al-Walad), son un hammam (casa de baños islámicos). Estos fueron uno de los cinco baños árabes conocidos en Jaén.
Se construyeron sobre un baño romano en 1002, cerca del final del Califato de Córdoba. Aunque seguramente hayan sufrido modificaciones posteriores, probablemente en el siglo XII. Estos baños se abastecían de agua del manantial de la Magdalena.
Tras la conquista cristiana de la ciudad por Fernando III en 1246, los baños siguieron utilizándose durante un tiempo hasta que fueron reconvertidos en curtidurías.
Fueron redescubiertas definitivamente por Enrique Romero de Torres en 1913 durante un estudio de los edificios históricos de la ciudad. El sitio fue declarado Bien de Interés Cultural de España en 1931.
Museo Internacional de Arte Naïf de Jaén «Manuel Moral»: Se trata de una galería de arte naïf situada en el ala izquierda del palacio. Fue inaugurado el 20 de diciembre de 1990 siendo el primer museo de España dedicado a este estilo.
Museo de Artes y Costumbres Populares de Jaén: Es un museo dedicado a la cultura y costumbres de la provincia de Jaén. Inaugurado el 20 de diciembre de 1990 y aquí se muestran los modos de vida populares anteriores a la industrialización de Jaén.
Por cierto, en la parte alta del palacio tenemos una gran terraza desde la que podemos disfrutar de unas bonitas vistas de la ciudad y sus alrededores.
Horario: De martes a sábado y festivos de 9:00 a 21:00 // Domingos de 9:00 a 15:00. // Lunes cerrado. Precio: gratis.
Entérate de todos los entresijos del palacio con esta fantástica visita guiada:
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03. Castillo de Santa Catalina
El castillo de Santa Catalina, o Alcázar Nuevo es una construcción defensiva de acabado cristiano-medieval, que corona el cerro homónimo. Su nombre proviene de la capilla gótica de Santa Catalina de Alejandría, construida aquí tras la conquista de la ciudad por los cristianos.
El castillo comenzó como una fortaleza morisca construida por los omeyas en el siglo VIII. Posteriormente fue mejorada por el gobernante nazarí del Emirato de Granada, Abdallah ibn al-Ahmar (quien también construyó la Alhambra).
Después de que el rey Fernando III de Castilla capturara la ciudad en 1246, inició una transformación del castillo. Esto incluyó la construcción de lo que se conoció como el Castillo Nuevo en el extremo oriental de la colina. Sin embargo, la mayor parte de la obra se llevó a cabo durante los reinados de Alfonso X y Fernando IV.
A principios del siglo XIX, las fuerzas napoleónicas construyeron un almacén de pólvora, establos, un hospital, oficinas, una cocina y una plataforma de artillería. De la mayoría de estas construcciones, solo quedan los cimientos.
La construcción del parador en 1965 provocó la destrucción de muchos elementos del antiguo castillo. Los pocos vestigios de la fortaleza original se encuentran en el extremo occidental de la colina.
En la cima de la colina se alza una cruz monumental que recuerda la que Fernando III mandó erigir allí. Al pie de la cruz, grabado en la roca, se encuentra el “Soneto a la Cruz” del poeta Almendros Aguilar.
Horario invierno (16 sep – 15 jun): lunes a sábados de 10.00 a 18.00 // Domingos de 10.00 a 15.00. Horario verano (16 jun – 15 sep): lunes a sábados de 10.00 a 14.00 y 17.00 a 21.00 // Domingos de 10.00 a 15.00. Precio: 3.50€ // Reducida: 1.50€.
04. Museo Íbero
Inaugurado el 11 de diciembre de 2017, alberga una destacada colección de arte íbero. Se encuentra situado en el lugar en el que se encontraba la antigua prisión provincial, en el Paseo de la Estación.
La mayoría de sus colecciones provienen del Museo de Jaén, así como de los yacimientos íberos de Jaén. Como, por ejemplo, Cástulo en Linares o Cerrillo Blanco en Porcuna. También objetos íberos de los museos arqueológicos de Almería, Sevilla, Córdoba, Granada y Linares.
Asimismo encontraremos tres exvotos del yacimiento de Torreparedones en Baena, Córdoba.
Horario de verano (16 junio a 15 de septiembre): martes a domingo y festivos de 9:00 a 15:00. Lunes cerrado excepto víspera de festivo. Horario de invierno (16 de septiembre a 15 de junio): martes a sábado de 9:00 a 21:00 // Domingos y festivos de 09:00 a 15:00. Lunes cerrado excepto víspera de festivo. Precio: 1.50€ // Gratis para los ciudadanos de la UE.
05. Fuente del Lagarto
En la plaza de la Magdalena encontramos una curiosa fuente. Se trata de la Fuente del Lagarto o Fuente de la Magdalena. Está enclavada en el lugar en el que nació la leyenda del lagarto de Jaén, de origen medieval.
Dicha leyenda cuenta que aquí dormía un monstruoso lagarto que tenía asustada a la población. A un joven pastor se le ocurrió un plan para acabar con el. Le ofreció un cordero con las tripas llenas de pólvora. El lagarto, al comerse el cordero, explotó dando fin a la amenaza.
Desde entonces, este reptil es el animal que simboliza a la capital.
06. Iglesia de la Magdalena
La Iglesia de Santa María Magdalena es una iglesia gótica construida sobre los cimientos de una mezquita erigida en 825 por Abd al-Rahman II. Es una de las más antiguas de la ciudad, datando del siglo XVI.
De esta mezquita aún se conservan las cuatro naves y el patio. También unos arcos de herradura y otros de medio punto. El campanario actual era el antiguo minarete, aunque supuestamente fue rediseñado por Andrés de Vandelvira.
07. Raudal de la Magdalena
Hasta el siglo XIX fue la principal fuente de agua potable de la ciudad. Desde la construcción del ninfeo romano, el raudal principal fue ampliándose al mismo tiempo que se producia el crecimiento de la ciudad.
Este abastecía termas, mezquitas, baños públicos, aljbes y fuentes en época islámica. Asi como fuentes omamentales y palacios de las principales familias de la ciudad medieval y moderna, hasta llegar al punto de unión con el Rautal de Santa Maria en el actual palacio de cultura, antiguo palacio del Condestable D. Miguel Lucas de Iranzo.
Este manantial de agua es el protagonista de la legendaria y mas famosa leyenda de la ciudad de Jaén “El lagarto de la Magdalena” al ser identificada como su guarida.
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08. Palacio de la Diputación Provincial
Construido a finales del siglo XIX, es un edificio ecléctico diseñado por Jorge Porrúa y Moreno. En su patio interior destaca una monumental fuente procedente del antiguo Convento de Santo Domingo de La Guardia de Jaén. El palacio también alberga una interesante colección de pinturas distribuidas en sus dependencias anexas.
Se edificó sobre el solar del Real Convento de Nuestro Seráfico Padre San Francisco de Asís. Este fue residencia de Fernando III de Castilla tras la conquista de la ciudad y fue destruido en 1867.
Horario: de lunes a viernes de 9.00 a 14.00 // Sábados, domingos y festivos de 10.00 a 14.00. Precio: gratis.
09. Ayuntamiento de Jaén
Se encuentra enclavado en un palacio construido en estilos neoclásico y neobarroco construido en 1901. En principio, el edficio no fue del agrado de la ciudadanía. Esto hizo que la fachada sufriera una profunda reforma entre 1918 y 1922 arquitecto municipal Agustín Eyres.
Como resultado de esta reforma, el edificio adquirió cierto aire modernista afrancesado con algunos toques de trazas regionalistas. Reforma que tampoco gustó. Se llegó a calificar popularmente al edificio como «Estación de ferrocarril francés».
En 1949 se le dotaría de su aspecto actual, suprimiendo ese aire de «estación de tren». Esta reforma fue obra del arquitecto Antonio María Sánchez.
10. Palacio Episcopal de Jaén
Originalmente era un palacio del siglo XV, construido con numerosas ampliaciones y añadidos. En 1980 se demolieron todas las edificaciones. Se respetaron sólo sus fachadas y zonas nobles y se transformó en Casa de la Iglesia y viviendas con arreglo a un proyecto del arquitecto don Luís Berges Roldán.
11. Palacio del Condestable Miguel Lucas de Iranzo
Se trata de un edificio de estilo mudéjar del siglo XV. Se encuentra situado en la zona en la que se asentaron las familias nobles de la ciudad.
La casa fue adquirida por Miguel Lucas de Iranzo convirtiéndose en su lugar de residencia desde 1462. Este realizó grandes obras que la transformaron por completo, convirtiéndolo en un suntuoso palacio mudéjar.
Tras la muerte de Miguel, en 1473, el edificio pasa por diferentes manos hasta llegar a la posesión de los Marqueses de Bélgida. Estos lo modificaron y vendieron una parte Fernando de Aranda en 1805.
En la segunda mitad del siglo XIX sufre una gran transformación. Se levanta sobre algunas zonas del edificio un teatro, varias viviendas y el popular Casino Primitivo. En 1892 fue adquirido por el arquitecto Justino Flórez Llamas. Este vende en 1919 al Casino Primitivo la parte principal del palacio, volviendo a sufrir nuevas obras en 1928.
En la actualidad, este palacio es propiedad Ayuntamiento de Jaén, que ha instalado allí el Patronato Municipal de Cultura y Turismo.
Horario: de lunes a viernes de 9.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 // Sábados y domingos cerrado. Precio: gratis.
12. Arco de San Lorenzo
El Arco de San Lorenzo se encuentra en la intersección de las calles Almendros Aguilar y Madre de Dios. Forma parte de la antigua iglesia de San Lorenzo, construida entre los siglos XIII y XIV.
Su interior alberga azulejos y paneles de estilo mudéjar, así como una pequeña capilla. También es sede de la asociación Amigos de San Antonio. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1877.
13. Torreón del Conde de Torralba
Es el resto más visible de la muralla árabe de Jaén. Esta iba desde el castillo de Santa Catalina y bajaba por el monte rodeando la ciudad. Fue reforzado y ampliado por los cristianos.
Tras su utilización meramente defensiva, mantuvo una función fiscal, ya que en ella se cobraban los impuestos sobre las mercancías que entraban y salían de la ciudad.
El Torreón Conde de Torralba está realizado en sillería y cuenta con una sala amplia que recoge la luz por tres saeteras. Se accede desde el adarve cubierto por dos arcos de ladrillo. Fue restaurado en 1972.
14. Convento de Santa Teresa de Jesús
Se trata de un edificio barroco de las Carmelitas Descalzas de clausura. Fue fundado por el matrimonio Francisco Palomino Ulloa y Juana de Quesada, en 1615. Estos donaron sus propiedades para poder sufragarlo.
En este monasterio se conservan muchas obras del convento de las carmelitas de Beas de Segura, que al desaparecer se llevaron a Jaén.
15. Palacio de los Vilches
El palacio de los Vilches es un edificio construido a principios del siglo XVII en estilo renacentista situado en la Plaza del Deán Mazas.
Destaca por su preciosa fachada con seis arcos de medio punto apoyados sobre ocho columnas dóricas. Entre ellas encontramos bustos de héroes de la antigüedad.
16. Plaza de la Constitución o de las Palmeras
Se trata de una plaza situada en el centro de Jaén, urbanizada por primera vez en el siglo XV. Entonces era el mercado del Arrabal y lugar para organizar eventos festivos. Se consolidó como Plaza Mayor durante los siglos XVI y XVII.
Para entonces aquí se encontraba la Casa de Comedias y el Cuartel de San Rafael. También el Palacio de los Vilches, que aún se conserva en el mismo lugar, aunque ya fuera de la plaza.
En el siglo XIX se le empieza a conocer como Plaza de las Palmeras. Fue por la reforma que hizo el alcalde José del Prado Palacio de los jardines de una glorieta con palmeras.
Después de la segunda República, en 1932, se construyó en el centro de la plaza el edificio de la Delegación de Hacienda. Esto supuso la división de la plaza, dando como resultado el espacio actual y el de la plaza del Deán Mazas.
También conocido como Casa del Deán o Casa de los Minallones, es un edificio de estilo renacentista de principios del siglo XVII.
Destaca por su portada principal, consistente en un arco de medio punto reforzado mediante sillares sostiene el balcón del primer piso. Este se encuentra rematado por el blasón de la familia esculpido en medio de un frontón.
En la actualidad alberga el Colegio de Arquitectura de la ciudad.
18. Palacio de los Vélez
Fue originalmente construido en 1506 por orden de Don Alfonso Vélez de Mendoza, caballero de Jaén y su procurador en Cortes. Aunque el aspecto actual de su fachada es una reconstrucción de 1630.
Destaca por su preciosa fachada de galería porticada en el que se pueden observar algunos escudos nobiliarios.
Actualmente el palacio es la la sede del Colegio Oficial de Arquitectos.
19. Basílica de San Ildefonso
La Basílica de San Ildefonso es una iglesia católica romana situada en el barrio de San Ildefonso. Se construyó en el siglo XVI en estilo gótico. La parroquia está dedicada a Ildefonso de Toledo y ostenta el título de basílica menor.
Este templo sustituye a otro del año 1248 erigido tras la ampliación de las murallas de la ciudad. En esta iglesia reposan los restos mortales del arquitecto y cantero Andrés de Vandelvira, fallecido en 1575 y constructor de las catedrales de Jaén y Baeza.
Tras la aparición mariana en la ciudad en 1430, la pequeña capilla adquirió gran importancia y se convirtió en santuario donde se veneraba a la Virgen María. A partir de entonces, la capilla fue ampliada,
Estas dieron fruto a una iglesia con una mezcla de estilos, transformándola en una gran iglesia con apariencia de catedral.
20. Museo Provincial
Inaugurado en 1920, el Museo de Jaén es uno de los museos arqueológicos e histórico-artísticos más importantes de Andalucía y de toda España. Recibe alrededor de 50.000 visitantes al año.
Entre las piezas más importantes del departamento de arqueología se encuentran un guerrero ibérico de Porcuna. También varios fragmentos de mosaicos romanos, numerosas urnas funerarias, un sarcófago de la Antigüedad tardía procedente de Martos y varios vasos de cerámica del periodo islámico.
El departamento de historia del arte presenta numerosas pinturas de los siglos XVII al XIX. Principalmente centradas en temas religiosos, para luego abordar temas clásicos o literarios.
21. Pilar del Arrabalejo
Se construyó en estilo renacentista en 1574 por petición de los vecinos del Arrabal de la Puerta de Baeza. Este recibía las aguas del generoso raudal de la Magdalena.
Tiene una estructura de tres cuerpos horizontales. El primero con dos caños de agua saliendo de sus respectivas hornacinas. El segundo y el tercero está adornado con escudos y cartelas. El conjunto está coronado con un jarrón de piedra y una inscripción solemne que recuerda a los «muy ilustres señores» que mandaron levantarla.
La leyenda popular vincula este pilar con el famoso Lagarto de la Magdalena. Este está alimentado por el mismo caudal que pasa por la morada de esta bestia. Así, los vecinos creían que sus aguas traían la esencia de este.
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Navarra (Nafarroa en euskera) es una comunidad autónoma foral sin litoral y provincia del norte de España, que limita con el País Vasco, La Rioja y Aragón en España y Nueva Aquitania en Francia. Su capital es Pamplona (Iruña en euskera) y ciudad más grande de Navarra con unos 210.000 habitantes.
La provincia actual constituye la mayor parte del territorio del reino medieval de Navarra. Este era un antiguo reino pirenaico que ocupaba tierras a ambos lados de los Pirineos occidentales, con su parte más septentrional, la Baja Navarra, ubicada en el extremo suroeste de Francia.
Navarra se sitúa en la zona de transición entre la verde costa cantábrica y las zonas semiáridas del interior, por lo que sus paisajes varían considerablemente en toda la región.
Es considerada por los nacionalistas vascos como una de las provincias vascas históricas: sus rasgos vascos son notables en el norte, pero prácticamente inexistentes en el sur.
Pero, sin duda, el evento más conocido de Navarra es la fiesta anual de San Fermín, que se celebra en Pamplona en julio.
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Irlanda (Éire en Irlandés) o República de Irlanda, con una población de algo más de 5 millones de habitantes, consta de 26 de los 32 condados de la isla de Irlanda.
Es uno de los veintisiete Estados miembros de la Unión Europea y comparte su única frontera terrestre con Irlanda del Norte, que forma parte del Reino Unido.
El Estado Libre Irlandés se creó con estatus de Dominio en 1922, tras el Tratado Anglo-Irlandés. En 1937, se adoptó una nueva constitución, en la que el estado pasó a llamarse Irlanda y se convirtió de facto en una república, con un presidente electo no ejecutivo. Fue declarada oficialmente república en 1949, tras la Ley de la República de Irlanda de 1948.
Irlanda se convirtió en miembro de las Naciones Unidas en 1955. Se unió a las Comunidades Europeas (CE), predecesora de la Unión Europea (UE), en 1973.
El estado no mantuvo relaciones formales con Irlanda del Norte durante la mayor parte del siglo XX, pero en las décadas de 1980 y 1990 los gobiernos británico e irlandés colaboraron con los partidos norirlandeses para resolver el conflicto conocido como Troubles (Problemas).
Desde la firma del Acuerdo de Viernes Santo en 1998, los gobiernos de Irlanda e Irlanda del Norte han cooperado en diversas áreas políticas en el marco del Consejo Ministerial Norte/Sur creado por dicho Acuerdo.
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Nuestro viaje a Irlanda se empieza a acabar. Pero aún quedan espectaculares paisajes por visitar.
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Nos levantamos temprano y salgo a contemplar un poco el paisaje a la luz del día. Espectacular, aunque algo asustado por la pequeña nevada que había caído en la cima de las pequeñas montañas cercanas. Al menos de momento no llueve.
Vistas desde nuestro alojamiento
Desayunamos tranquilos unos bollos típicos irlandeses llamados scone que nos había dejado nuestra anfitriona. No los había probado nunca y la verdad es que estaban deliciosos.
Tras el desayuno nos volvemos a poner en camino. Nos vamos hasta An Chonair o Conor Pass, del que nos separaban 16 km.
An Chonair, (el camino o sendero’) es uno de los pasos de montaña más altos de Irlanda con una carretera asfaltada, con 456 metros. Une Dingle, en el suroeste, con Brandon Bay y Castlegregory en el noreste.
La pintoresca carretera que conduce al paso serpentea entre los afilados acantilados y pasa junto a lagos de circo glaciar. En su punto más alto, pasa entre los picos de las montañas Binn Dubh (‘Beenduff’) y Sliabh Mhacha Ré (‘Slievanea’).
El paisaje desde aquí es realmente espectacular. Puede que sea el más bonito que hemos visto en toda Irlanda. Además todo era más encantador mientras caía una ligera nevada. Y eso que el cielo estaba despejado…
An Chonair / Conor Pass
Despues de contmplar durante un largo rato el paisaje, volvemos a ponernos en camino. Recorremos parte del sinuoso y estrechísimo camino hasta An Chonair Waterfall. Aunque no nos paramos mucho para que no se nos echara el tiempo encima.
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Así que continuamos nuestro camino hacia Old Glin Castle, a 95km. Al llegar a la ciudad de Glin, nos apetecía un café. Así que aparcamos y nos fuimos directamente a Rachel’s Cafe. Una colorida cafetería restaurante. Los cafes estaban buenos pero los dulces… brutales.
Tras llenar la barriga aunque con ganas de probar más pasteles, nos vamos a Old Glin Castle.
El Castillo de Glin se construyó alrededor de 1260 por John Fitzlohn FitzGerald, el primer Caballero de Glin. Hogar de los Caballeros de Glin durante 400 años, el Castillo de Glin fue uno de los muchos castillos construidos por los FitzGerald para defender sus vastos territorios a lo largo del estuario del Shannon. Su castillo aquí en Gleann Corbraighe (Glencorbry) era considerado uno de los bastiones más estratégicos y fortificados de Limerick.
Durante la Guerra de los Nueve Años de 1594-1603, después de capturar los castillos de Bruff, Croom y Askeaton, una fuerza inglesa de 800 infantes y 80 jinetes bajo el mando de Sir George Carew, presidente de Munster, sitió el castillo de Glin.
La guarnición luchó valientemente y los que no murieron en las murallas se arrojaron al río Glencorbry. Se cree que solo tres hombres, Mahon Dillane, Lewy O’Connor y Donal Beag Culhane, sobrevivieron al asedio.
En 1642, el Castillo de Glin fue atacado de nuevo por los ingleses, quienes capturaron y lo devastaron. Entonces el castillo quedó abandonado. A finales del siglo XVIII, John Bateman FitzGerald, el 23.º caballero de Glin, construyó un “nuevo” castillo al oeste del pueblo.
Old Glin Castle
Después de una corta visita y estirar un poco las piernas, volvemos otra vez al coche. Nos ponemos camino del Castillo de Bunratty, a 62 km. Se trata de una gran casa torre del siglo XV situada en el condado de Clare.
El primer asentamiento registrado en el lugar pudo haber sido un campamento comercial vikingo. Según los Anales de los Cuatro Maestros fue destruido por Brian Boru en 977. Aunque no se han encontrado restos de este asenatmiento.
En el siglo XIV, Limerick era un puerto importante para la Corona inglesa. Tras varias estructuras construidas (y destruidas) en la zona, el acrual empieza a confeccionarse en 1450. Su constructor pudo haber sido Maccon Sioda MacNamara, jefe del clan Cuilein.
Hacia 1500, el castillo de Bunratty pasó a manos de los O’Brien, el clan más poderoso de Munster y posteriormente condes de Thomond. Lo ampliaron y convirtieron en su sede principal, trasladándola allí desde Ennis.
Tras pasar por varias familias a lo largo de los siglos, la familia Studdert abandonó el castillo dejándolo en ruinas a principios del siglo XIX. Durante un tiempo el castillo se utilizó como cuartel por la Real Policía Irlandesa. A finales del siglo XIX, el techo del Gran Salón se derrumbó.
En 1956, el castillo fue adquirido y restaurado por el séptimo vizconde Gort, con la ayuda de la Oficina de Obras Públicas.Reparó el tejado y lo salvó de la ruina. El castillo abrió sus puertas al público en 1960, con mobiliario deportivo, tapices y obras de arte que datan de alrededor del siglo XVII.
Castillo de Bunratty
Como ya se hacía la hora de comer, decidimos buscar algo alrededor del castillo. Lo hicimos en un sitio llamado The Creamery Bar & Restaurant. A pesar de estar en todo el meollo turístico, la comida estaba muy buena y el servicio fue rápido y agradable. El precio en la línea de lo que nos encontramos. Todo nos costó 44,30€.
Después de comer nos volvemos a poner en camino. Esta vez recorreríamos 23km hasta Clare Abbey. Tienes un pequeño aparcamiento junto a la entrada. Nosotros no lo sabíamos así que aparcamos a 10 minutos andando.
La Abadía de Clare es un monasterio agustino en ruinas situado cerca de la ciudad de Ennis, a orillas del río Fergus, en el condado de Clare.
Originalmente llamada la “Abadía de San Pedro y San Pablo en Kilmony”, se fundó alrededor de 1189. Se cree que por Domnall Mór Ua Briain (Donald O’Brien), rey de Thomond, quien murió en 1194.
El monasterio fue disuelto por el rey Enrique VIII de Inglaterra en 1541, aunque parece que siguió estando ocupado por los canónigos de la orden al menos hasta 1650.
Los restos de la abadía consisten en una iglesia con un campanario cuadrado y varios edificios residenciales. Estos al sur y al este de la iglesia, todos rodeando un claustro ajardinado. Como ocurre con tantas ruinas eclesiásticas medievales, parte del terreno interior actual se ha utilizado posteriormente para enterramientos por familias locales.
Curiosidad: En 1871, Thomas Crowe, D. L., de Dromore House, Ruan, Condado de Clare, erigió una gran tumba victoriana en el ala este, junto al coro de la iglesia, para él y su familia.
Por cierto, se recomienda tener cuidado ya que, al estar en ruinas, puede ser peligroso circular por su interior.
Abadía de Clare
Ya que estábamos cerca de la ciudad de Ennis, decidimos adentrarnos en ella para visitar Ennis Friary, el convento de Ennis.
Fue fundado por los O’Brien de Thomond a mediados del siglo XIII. Para 1375 ya contaba con 350 frailes y una renombrada escuela de 600 alumnos. Fue la última escuela de teología católica que sobrevivió a la Reforma.
El edificio alberga una excepcional colección de esculturas de los siglos XV y XVI talladas en la dura piedra caliza local, incluyendo una de San Francisco mostrando los estigmas. Cuenta con un gran aparcamiento.
Tras esta visita salimos corriendo a los famosos Acantilados de Moher (Aillte an Mhothair), a unos 40 km. son acantilados costeros situados en el extremo suroeste de la región de Burren, en el condado de Clare.
Se extienden a lo largo de unos 14 km. En su extremo sur, se elevan 120 metros sobre el océano Atlántico en Hag’s Head. 8 kilómetros al norte, alcanzan su altura máxima de 214 metros.
Es justo al norte de la Torre de O’Brien. Esta es una torre redonda de piedra cerca del punto medio de los acantilados, construida en 1835 por Sir Cornelius O’Brien. A ella podemos subir para contemplar el paisaje en 360º.
Aquí encontrarás diferentes excursiones y actividades en los Acantilados de Moher ¡No te arrepentirás!
Nada más llegar al parking, antes de entrar compramos las entradas. Nos crujen nada más y nada menos que 15€ por persona. Para darnos cuenta de que la puerta al recinto permanece abierta, sin tornos ni vigilancia. A mi me parece realmente excesivo el precio.
Al entrar nos encontramos unas tiendas de recuerdos y el centro de visitantes, con otra tienda más grande, baños y una exposición sobre los acantilados.
A parte de los acantilados, también podemos contemplar a lo lejos las Islas Arán (Oileáin Árann). Se trata un archipiélago de tres islas situadas en la desembocadura de la bahía de Galway.
Los acantilados se encuentran entre los lugares turísticos más visitados de Irlanda, con alrededor de 1,5 millones de visitas al año. No se como será entemporada alta pero ese día había más gente que en la guerra.
Acantilados de Moher
Si no dispones de mucho tiempo en Irlanda, te recomendamos esta excursión desde Dublín
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Después de pasar largo rato disfrutando de los espectaculares paisajes de los acantilados, nos volvemos al coche. Siguiente destino (y último del día): Doonagore Castle, a unos 5 km.
El castillo de Doonagore es una casa-torre redonda del siglo XVI con un pequeño recinto amurallado. Está situada a aproximadamente 1 km al sur del pueblo costero de Doolin, en el condado de Clare. Su nombre podría derivar de Dún na Gabhair, que significa «el fuerte de las colinas redondeadas» o «el fuerte de las cabras».
Actualmente, el castillo de Doonagore es una casa de vacaciones privada, inaccesible al público. Además, se encuentra en una carretera muy complicada en la que no se puede ni parar. Así que pasamos por su lado pero no pudimos ni pararnos.
Así pues, seguimos con nuestro itinerario, rumbo al Castillo de Dunguaire, a 45km. La carretera por momentos era complicada, estrechísima, llena de curvas y con límite de velocidad a 80km/h, aunque íbamos entre 30 y 40.
Mira tú por dónde, tras una curva nos encontramos con lago que no contábamos. El incomparable paisaje del Gregans Geopark, con una vista increible desde Corkscrew Hill.
El Geoparque de Gregans se encuentra en la ladera de un valle formado por el movimiento de las capas de hielo hace 20.000 años. Las capas de hielo habrían viajado desde Galway hasta aquí, transportando rocas y modelando los valles. Se encuentra enclavado en el Burren and Cliff of Moher Geopark, incluido en el Patrimonio de la UNESCO.
https://youtube.com/shorts/ej2ZPWm4HKQ
Seguimos nuestro camino y por fin llegamos al Castillo de Dunguaire al atardecer. Es una casa-torre del siglo XVI situada en la costa sureste de la bahía de Galway. Su nombre deriva del fuerte del rey Guaire, el legendario rey de Connacht.
Curiosidad: El Castillo de Dunguaire se utilizó en la película de Walt Disney de 1969, «El secreto del castillo», donde se representó como el Castillo de Boyne.
La estampa del castillo junto al lago al atardecer era realmente mágica. También, a los frikis puede llegar a recordarnos la peli de “Los Inmortales”.
Como ya era bastante tarde, decidimos buscar algo para comer en el pueblo. Lo hicimos en la pizzería The Rustic Oven. Barato y las pizzas muy ricas. Las dos nos costaron 28€. Además, la bebida debías comprarla en el pub de al lado con el que se encuentra conectado por dentro.
Tras la cena nos pusimos en camino del alojamiento. Un pequeño apartamento turístico cerca de la localidad de Galway. Sencillo pero nada caro. No tenía cocina pero si utensilios para el desayuno, que teníamos incluido. Nos dejaron mermeladas caseras y una mantequilla, también casera, que era para comérsela a cucharadas.
Penúltimo día de nuestro viaje a Irlanda. Nos levantamos bien temprano con algo de lluvia (como no). Desayunamos y nos ponemos en camino a Galway.
Galway (Gaillimh) es la capital del condado homónimo. Se encuentra a orillas del río Corrib, entre el lago Corrib y la bahía de Galway. Es la cuarta ciudad más poblada la República de Irlanda, con una población de unos 86.000 habitantes.
Situada cerca de un asentamiento anterior, Galway creció alrededor de una fortificación construida por el rey de Connacht, Tairrdelbach Ua Conchobair, en 1124. Una carta municipal de 1484 permitió a los ciudadanos de la ciudad, ya amurallada, formar un consejo y una alcaldía.
Controlada en gran medida por un grupo de familias de comerciantes, las Tribus de Galway, la ciudad se convirtió en un puerto comercial.
Tras un período de declive, en el siglo XXI, Galway es un destino turístico conocido por sus festivales y eventos, incluido el Festival Internacional de las Artes de Galway.
Por desgracia, después de dr como un millón de vueltas buscando aparcamiento, decidimos desecharla por falta de tiempo. Así que nos pusimos en camino del siguiente destino: la Abadía de Kylemore, a unos 80 km.
Kilómetros que se hicieron cortos gracias al espectacular paisaje que íbamos recorriendo.
La Abadía de Kylemore (Mainistir na Coille Móire) es un monasterio benedictino fundado en 1920 en los terrenos del Castillo de Kylemore, en Connemara, Condado de Galway. Fue fundada para monjas benedictinas que huyeron de Bélgica durante la Primera Guerra Mundial.
Desde 2022, pertenece a la Congregación Benedictina Inglesa. Bajo la administración de The Kylemore Trust, continúa su misión como monasterio benedictino, custodiando Kylemore y su misión espiritual, así como su patrimonio natural y arquitectónico.
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El castillo de Kylemore fue construido en 1868 como residencia privada para la familia de Mitchell Henry. Este era un médico adinerado de Londres cuya familia se dedicaba a la fabricación textil en Manchester. Se mudó a Irlanda cuando él y su esposa Margaret compraron los terrenos alrededor de la abadía, tras haber viajado allí de luna de miel a mediados de la década de 1840. Se dedicó a la política, siendo diputado por el condado de Galway desde 1871 hasta 1885.
Margaret falleció en 1874, tras contraer fiebre durante un viaje a Egipto. Tras su muerte, Henry construyó una capilla gótica y un mausoleo familiar en su memoria.Este alberga los cuerpos de Margaret Henry, Mitchell Henry y un sobrino nieto.
Aprovechamos la visita para tomar un café calentico y volver a ponernos en camino.
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La siguiente parada estaba muy cerquita, Kilary Harbour, el único fiordo natural de Irlanda. Su nombre en gaélico es An Caoláire Rua, que significa ‘el fiordo rojo’. Tiene una longitud de 16 km y una profundidad máxima de entre 42 y 45 metros.
Seguimos con los espectaculares paisajes, parándonos en algún momento para sacar algunas fotos.
Tras recorrer 50 km, llegamos a la ciudad de Cong, en el Condado de Mayo, para visitar su abadía. Cong se encuentra en una isla formada por varios arroyos que la rodean por todos lados. Está situada en el istmo que conecta los lagos Corrib y Mask.
Cong fue el lugar de rodaje de la película de John Ford ganadora del Óscar en 1952, El hombre tranquilo, protagonizada por John Wayne, Maureen O’Hara y Barry Fitzgerald.
El pueblo y la zona del castillo permanecen prácticamente inalterados desde 1952, y la conexión de Cong con la película la convierte en una atracción turística.
Curiosidad: La película aún se celebra en el “Club de Fans de El hombre tranquilo”.
Dejamos el coche en un aparcamiento público (y gratuito) y nos ponemos camino de las ruinas de la Abadía de Cong.
Las ruinas de la antigua abadía agustina datan principalmente del siglo XIII y se consideran algunos de los mejores ejemplos de arquitectura eclesiástica medieval en Irlanda.
Se fundó en el siglo XII por Turlough O’Connor, rey de Connaught. Se asienta sobre el emplazamiento de un monasterio anterior fundado en el siglo VII por San Feichin.
La iglesia se incendió en 1114 y 1137. Tras la Disolución de los Monasterios en la década de 1530, la abadía cambió de manos tres veces. Primero pasó a los Bingham, luego a los O’Donnell y finalmente a los Browne.
En lo que queda hoy se aprecian diferentes épocas de construcción; los muros norte y sur, el hastial este de la iglesia y la parte noreste del claustro son originales, mientras que el resto es principalmente una reconstrucción moderna.
La primera restauración de la abadía fue iniciada por Benjamin Guinness en 1855, poco después de haber comprado el cercano Castillo de Ashford en 1852.
Muy cerquita se encuentra un pequeño edificio en el río que nos llamó la atención. Se trata de Monk’s Fishing House, la casa de pesca del monje. Se construyó entre los siglos XV y XVI y, como su nombre indica, eran utilizadas por los monjes de la Abadía de Cong para pescar.
Como ya era buena hora para comer, nos dispusimos a buscar algún sitio donde hacerlo. La verdad es que no habían muchas opciones así que lo hicimos en Pat Cohan’s Gastro Pub (The Quiet Man Bar). Un sitio bastante caro aunque la hamburguesas que nos comimos eran algo más “económicas”. Hay que decir que estaban buenísimas. Nos costó 50,20€… casi ná.
Después de comer tocaba ponerse en camino, acercándonos a Dublín. Tocaba pararse en Clonmacnoise, a 120 km.
Clonmacnoise (Cluain Mhic Nóis) es un monasterio en ruinas en el condado de Offaly, a orillas del río Shannon. Se fundó en 544 por San Ciarán y hasta el siglo IX tuvo estrechas relaciones con los reyes de Connacht.
La ubicación estratégica del monasterio contribuyó a que se convirtiera en un importante centro de religión, aprendizaje, artesanía y comercio en el siglo IX. Junto con Clonard fue uno de los lugares más famosos de Irlanda, visitado por eruditos de toda Europa.
Clonmacnoise quedó prácticamente abandonada a finales del siglo XIII. Hoy en día, el yacimiento incluye nueve iglesias en ruinas, un castillo, dos torres redondas y un gran número de cruces y losas de piedra tallada. El cementerio está en uso y se celebran servicios religiosos en una capilla moderna.
Estos son algunos de los elementos que podemos ver:
O’Rourke’s Tower: Aunque se llama Torre de O’Rourke, en honor al rey de Connacht del siglo X, Fergal O’Rourke, el Chronicum Scotorum registra que fue terminada en 1124 por Turlough O’Connor, rey de Connacht, y Gilla Christ Ua Maoileoin, abad de Clonmacnoise.
Once años después, un rayo la alcanzó, derribando la parte superior de la torre. Se cree que la mampostería que se derrumbó durante la tormenta de 1135 pudo haber sido reutilizada en la construcción de la Torre de McCarthy.
Temple Finghín y la Torre de McCarthy: Iglesia románica con torre redonda del siglo XII. En 1864 sufrió un acto de vandalismo por una persona de Birr que se encontraba de excursión en Clonmacnoise. Esto dio lugar a un caso histórico cuando la Corona presentó una acusación contra el vándalo, gracias a los esfuerzos de la Real Sociedad de Anticuarios de Irlanda.
Parte de los fondos recaudados para la acusación fueron utilizados posteriormente por la Sociedad para reparar la cúpula de la torre. Esta estructura es posiblemente el ejemplo más antiguo de una iglesia con torre redonda integrada en un mismo edificio en Irlanda.
Temple Connor: Templo utilizado por la Iglesia de Irlanda desde el siglo XVIII. Fue objeto de importantes obras de restauración en la segunda década del siglo XX, cuando se elevó la pendiente del tejado y se remodeló el espacio interior.
La iglesia se mantiene bajo los auspicios de la Unión de Parroquias de Athlone, y cada domingo durante el verano se celebra un servicio a las cuatro de la tarde.
Temple Ciarán: Es la iglesia más pequeña de Clonmacnoise. Construida en 909, gran parte de sus muros son originales y se considera la iglesia de piedra datada más antigua que se conserva en Irlanda. Tradicionalmente presentada como la tumba de San Ciarán, las excavaciones de la iglesia desenterraron el báculo de Clonmacnoise, pero no se encontraron restos del santo.
Catedral (Temple McDermot): La construcción comenzó alrededor del año 909 por el rey Flann Sinna y el abad Colmán mac Ailella. La catedral es la más grande de las iglesias de Clonmacnoise.
Rory O’Connor, el último Gran Rey de Irlanda, fue enterrado cerca del altar en 1198, junto a su padre Turlough. La mayoría de las tumbas que se ven actualmente en la iglesia pertenecen a la familia Coghlan, cuyo patriarca reconstruyó gran parte de la catedral a mediados del siglo XVII.
Catedral y, al fondo, Temple Ciarán
Temple Melaghlin: Construida en el siglo XIII, es también llamada la Iglesia del Rey. Es debido a que se dice que al menos siete generaciones de reyes Melaghlin están enterradas bajo la estructura. También se cree que la iglesia albergaba el scriptorium, la sala donde se diseñaban y decoraban los manuscritos.
Temple Dowling: Construida originalmente en el siglo X, esta pequeña iglesia lleva el nombre de Edmund Dowling, quien la renovó en 1689, colocando una talla de piedra con el escudo de su familia sobre la puerta.
Temple Hurpan: Construido en el siglo XVII en el extremo este de Temple Dowling, este anexo no tenía ninguna función religiosa más allá de servir como cementerio para algunos feligreses locales. A veces se le conoce como la iglesia de MacClaffey.
North Cross: La más antigua de las tres cruces que se conservan. Fue creada alrededor del año 800. Solo sobreviven el fuste de piedra caliza y la base de arenisca (una antigua piedra de molino). Una figura con las piernas cruzadas ha sido interpretada como el dios celta Cernunnos o una deidad similar, mientras que otros la han interpretado como el Diablo.
Cross of the Scriptures: Una cruz de arenisca de 4 metros de altura es una de las cruces altas irlandesas mejor ejecutadas que se conservan, de particular interés por su inscripción que pide una oración por Flann Sinna, rey de Irlanda, y el abad Colmán, quien encargó la cruz. Ambos hombres también fueron responsables de la construcción de la catedral.
La cruz fue tallada en arenisca de Clare alrededor del año 900. La superficie de la cruz está dividida en paneles que muestran escenas como la Crucifixión, el Juicio Final y Cristo en el Sepulcro. El original fue trasladado al centro de visitantes en 1991 para protegerlo de la intemperie; una réplica se encuentra en el sitio original.
South Cross: Una pieza del siglo IX, presenta una escena cristiana en su cara oeste: una tosca talla de la Crucifixión de Cristo. Muchos creen que esta cruz pudo haber servido de inspiración para la posterior Cruz de las Escrituras.
La pieza original se encuentra en el centro de interpretación, mientras que una réplica ocupa su emplazamiento original.
Enfrente del recinto monástico se encuentran las ruinas del castillo de Clonmacnoise. Entre los años 1170 y 1220, los anglonormandos iniciaron la colonización de Irlanda. Construyeron castillos de mota y patio por todo el país.
El castillo de madera que se alzaba sobre la mota de Clonmacnoise fue destruido por un incendio. Posteriormente, en 1214, el Justiciar de Irlanda, Enrique de Londres, construyó un castillo de piedra sobre la misma mota.
Tenía como objetivo controlar la región central del país y proteger el puente sobre el río Shannon. Este fue un periodo muy significativo en la historia, ya que marca el declive de Clonmacnoise como ciudad monástica. Los normandos estaban más familiarizados con la iglesia parroquial y apoyaban la iglesia diocesana.
El castillo fue destruido durante el resurgimiento gaélico a finales del siglo XIII y principios del XIV.
Nos entretuvimos tanto disfrutando de Clonmacnoise que llegó la hora del cierre. Así que nos ponemos en camino a Dublín. Ya muy cerca de la ciudad repostamos y nos fuimos a devolver el coche al aeropuerto.
Teníamos de nuevo el hotel que piilamos para las dos primeras noches, Beckett Locke, North Docks. En recepción nos dieron una alegría. Seguian con los problemas con el agua caliente y la iban a cortar a partir de las 8 de la mañana, sin hora de vuelta.
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Era tal el cabreo, después de los problemas de la primera noche, que como compensación nos regalaron el desayuno por la mañana.
Como ya era bastante tarde y teníamos que madrugar, cenamos algo en la hamburguesería de la primera noche, y a dormir.
Me levanto tempranito y me encuentro un mensaje del hotel en el móvil. Resulta que iba a haber una protesta desde por la mañana de los agricultores por el precio del combusible e iban a paralizar la ciudad. Iba a afectar a todos los transportes que pasaran por el centro de la ciudad, incluyendo las líneas al aeropuerto.
Con el miedo en el cuerpo, decidimos cancelar nuestros planes e ir directamente al aeropuerto después de desayunar. Después de 6 horas de espera, alas 16.10 salía puntual nuestro vuelo a Málaga.
Aquí dejamos un mapa con todos los lugares visitados:
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Continuamos nuestro recorrido por Irlanda. Seguimos viendo curiosas ruinas y paisajes espectaculares.
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Dejamos atrás la ciudad de Waterford y su Triángulo Vikingo. Nos vamos camino de Rock of Cashel, que se encuentra en la ciudad de Cashel, a unos 72 km.
Aparcamos y vamos a pagar. Esta vez hemos tenido suerte. Es día festivo y hoy no se paga. Como se nos iba a hacer tarde para comer, en el mismo coche nos hicimos unos sandwiches de salami y al lío.
The Rock of Cashel (Carraig Phádraig), también conocida como Cashel of the Kings o Roca de San Patricio, es un sitio histórico situado de forma espectacular sobre una colina en Cashel, condado de Tipperary.
Según cuenta la leyenda, Rock of Cashel se originó en Devil’s Bit, una montaña a 30 km al norte de la ciudad. Fue cuando San Patricio desterró a Satanás de una cueva, lo que provocó que la Roca aterrizara en Cashel. Según la Vida Tripartita de San Patricio, se dice que Cashel es el lugar de la conversión del Rey de Munster por San Patricio en el siglo V.
Esta fue la sede de los reyes de Munster ya en el siglo IV y antes de la invasión normanda. Durante el siglo V, el clan Eóganachta construyó una fortaleza, manteniendo la supremacía allí durante siglos. En 1101, el rey de Munster, Muirchertach Ua Briain, donó su fortaleza a la Iglesia.
Actualmente sobreviven pocos restos de las estructuras antiguas. La mayoría de los edificios en el sitio actual datan de los siglos XII y XIII.
El recinto cuenta con varios edificios, como Cormac’s Chapel. La capilla del rey Cormac Mac Carthaigh, se comenzó a construir en 1127 y se consagró en 1134.
Su interior estaba cerrado al público durante nuestra visita.
El edificio más grande es La Catedral, construida entre 1235 y 1270. Es un edificio sin naves laterales de planta cruciforme, con una torre central y que termina hacia el oeste en un enorme castillo residencial.
La torre central se añadió en el siglo XIV y se construyó un sólido castillo en el extremo occidental a principios del siglo XV.
El Salón de los Vicarios Corales fue construido en el siglo XV y alberga la Cruz de San Patricio, de más de 2 metros de altura.
En la catedral se conservan varias tumbas talladas del siglo XVI y el presbiterio alberga la efigie del pluralista Miler McGrath, arzobispo desde 1571 hasta 1621.
La verdad es que en su momento de mayor esplendor tuvo que ser un templo realmente impresionante.
Otro de los edificios reseñables es la Round Tower, que con sus 28 metros data del año 1100. Su entrada se encuentra a 3,7 metros del suelo), típica de las torres redondas.
En el extremo sur del recinto se ubica The Hall of the Vicar’s Choral, el Salón del Coro del Vicario. Se construyó a principios del siglo XV por orden del arzobispo Richard O’Hedian.
Originalmente era la residencia para los ocho miembros del Coro del Vicario que cantaban la misa en la Catedral de San Patricio.
El nivel superior se utiliza ahora como teatro audiovisual. En ella se emite un pequeño documental sobre la historia de la Roca. Si lo solicitas con tiempo, lo pasan en el idioma que pidas.
Y ahí viene el problema. Tras esperar unos 15 minutos a que empezara, resulta que lo ponen en francés. Me parace muy bien pero ni tan siquiera estaba subtitulado en inglés. Me parece terrible después de esperar tanto rato, más otra media hora que debíamos de esperar al siguiente pase. Desde luego está muy mal organizado.
Ni que decir tiene que nos levantamos y nos fuimos, junto con casi toda la sala, excepto un muy pequeño grupo de viejos franceses.
La visita nos llevó alrededor de una hora, tiempo de sobra para contemplar con tranquilidad cada detalle del lugar.
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Muy cerquita se encuentran las ruinas de la Abadía Cistercense de Hore. Antes de ser una abadía cisterciense, fue un monasterio benedictino.
Este monasterio fue entregado a los cistercienses por el arzobispo David Mac Cerbaill en 1270. Quien posteriormente ingresó en el monasterio y fue enterrado allí en 1289. Mac Cerball Dotó generosamente a la abadía con tierras, molinos y otros beneficios eclesiásticos que antes pertenecían a la ciudad.
Esta abadía fue la última fundación irlandesa de esta orden antes de la Reforma de Enrique VIII. En 1540 la propiedad fue transferida a James Butler, noveno conde de Ormond. Los monjes continuaron sirviendo a la parroquia local. Posteriormente, se utilizaron como viviendas privadas.
En 1561 la reina Isabel I se lo concedió al cuarto conde de Sussex, Sir Henry Radcliffe. Este fue despojado de sus posesiones irlandesas al ser acusado de corrupción. Fue encarcelado en 1565 y abandonó Irlanda definitivamente para establecerse en Inglaterra.
Nos ponemos en camino a nuestro siguiente destino, que era la ciudad de Cahir (Chathair), en el condado de Tipperary, a ver su castillo. El nombre Cathair o an Chathair se traduce como «fortaleza circular de piedra».
Durante gran parte de su historia, la ciudad ha estado influenciada por la familia Butler. De esta familia surgieron los primeros barones de Cahir.
Aparcamos junto al castillo en un aparcamiento de pago, por supuesto.
El castillo de Cahir es uno de los castillos más grandes de Irlanda y se alza sobre una isla en el río Suir. Fue construido a partir de 1142 por Conchobar Ua Briain, rey de Thomond.
Otorgado a la poderosa familia Butler a finales del siglo XIV, el castillo fue ampliado y remodelado entre los siglos XV y XVII. Cayó en ruinas a finales del siglo XVIII y fue restaurado parcialmente en la década de 1840.
En 1961, falleció el último Lord Cahir y el castillo pasó a ser propiedad del estado irlandés.
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Como la comida no había sido muy bollante y faltaba rato para ser la hora de cenar, nos fuimos a un supermercado cercano. Compramos unas porquerías y allí mismo nos las comimos al sol.
Después de la merienda nos pusimos camino de Cork, de la que nos separaban unos 80 km.
Cork, en gaélico Corcaigh, (de corcach que significa pantano), es la segunda ciudad más grande de la República de Irlanda. Con casi 300.000 habitantes es la capital del condado de Cork y la ciudad más grande de la provincia de Munster.
Cork fue fundada en el siglo VI como un asentamiento monástico y fue expandida por los invasores vikingos alrededor del año 915. Su carta fundacional fue otorgada por el príncipe Juan en 1185.
El sobrenombre de la ciudad, “la ciudad rebelde”, tiene su origen en su apoyo a la causa yorkista durante las Guerras de las Rosas (1455-1487).
Los habitantes de Cork a veces se refieren a la ciudad como “la verdadera capital”, en referencia a su oposición al Tratado Anglo-Irlandés durante la Guerra Civil Irlandesa.
Aparcamos en una zona algo alejada del centro. Un zona residencial en la que es gratis aparcar a partir de las 6 de la tarde. En unos 20 minutos llegamos al centro de la ciudad, que es una isla entre dos canales del río Lee.
Lo primero que nos encontramos es la Holy Trinity Roman Catholic Church, la Iglesia Católica Romana de la Santísima Trinidad. También conocida como la Iglesia Memorial del Padre Mathew, es una iglesia y convento católico de estilo neogótico situado en el muelle del Padre Mathew.
Pertenece a la Orden de los Frailes Menores Capuchinos y es la única iglesia dedicada al Padre Theobald Mathew.
La construcción de la iglesia comenzó a principios de la década de 1830, pero se detuvo poco antes de la Gran Hambruna. No se completaría hasta 1890, a tiempo para el centenario del nacimiento del padre Mathew.
Cruzamos el río Lee por el Parliament Bridge, el Puente del Parlamento. Se construyó en 1807 para sustituir el anitguo puente de madera de mediados del siglo XVIII.
Vamos paseando por el animado centro de la ciudad hasta St. Patrick’s Street (Sráid Naomh Pádraig). Es la principal calle comercial de la ciudad. Data de finales del siglo XVIII, cuando la ciudad se expandió más allá de las murallas de la antigua ciudad.
Durante la década de 1780, muchas de las calles que hoy conforman el centro de Cork se formaron al salvar los cauces del río Lee, entre islas pantanosas.
Partes de Patrick Street sufrieron graves daños durante la Guerra de Independencia irlandesa. Fue en un suceso conocido como el “Incendio de Cork” en 1920. Esto incluyó el centro comercial Munster Arcade y los grandes almacenes Grant’s.
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Desde aquí nos acercamos hasta English Market (An Margadh Sasanach). Es un mercado municipal de alimentos ubicado en el centro de la ciudad. El mercado es reconocido tanto por su arquitectura de mediados del siglo XIX como por sus productos artesanales locales.
El mercado se ha convertido en una atracción turística. El chef Rick Stein lo ha descrito como el “mejor mercado cubierto del Reino Unido e Irlanda”.
De vuelta a St. Patrick Street nos topamos con St Peter and St Paul’s Roman Catholic Church. La iglesia de San Pedro y San Pablo se construyó para reemplazar la capilla de Carey’s Lane, una estructura mucho más pequeña construida en 1786.
Bajo la dirección del archidiácono John Murphy, en la década de 1850 se convocó un concurso de diseño que ganó E. W. Pugin. Se empezó a construir en 1859 y se prolongó hasta 1864.
Su consagración tuvo que aplazarse hasta 1866 debido a que las deudas asociadas a su construcción aún no se habían saldado.
Tras una breve parada en el baño de un cercano centro comercial, nos ponemos en camino de la catedral. Aunque iríamos pasando por algunos lugares reseñables. Como uno que llamó nuestra atención, Triskel Arts Centre.
Este antiguo edificio fue la iglesia principal de Cork en el siglo XVII y se encuentra en el emplazamiento de edificios religiosos que datan de al menos 1050. Fue desacralizada en 1979 y posteriormente adquirida por el Ayuntamiento de Cork. El edificio albergó el Archivo Municipal y del Condado de Cork hasta 2005.
El Ayuntamiento de Cork y el Centro de Arte Triskel desarrollaron Christchurch como un espacio cultural en el centro de la ciudad, inaugurado en 2011. La antigua iglesia ahora está integrada en este centro de arte
Un poco más al sur nos topamos con The Counting House. Es un edificio de estilo Tudor neoclásico construido en 1919 en el solar de la antigua cervecería Beamish and Crawford.
Me pareció un edificio muy curioso.
Justo antes de cruzar el río ya podemos contemplar los muros del Elizabeth Fort, un fuerte estrellado del siglo XVII.
Originalmente se construyó como fortificación defensiva en terreno elevado fuera de las murallas de la ciudad. Esta creció alrededor del fuerte, que asumió diversas funciones, entre ellas, el uso como cuartel militar, prisión y comisaría de policía.
Pero en esta ocasión no nos iba a dar tiempo de visitarlo. Por desgracia.
Desde aquí también divisamos una bonita panorámica de la catedral, a la que nos estábamos acercando.
Catedral. A la izquierda, con forma redondeada, Elizabeth Fort
Por fin llegamos a Saint Fin Barre’s Cathedral, una catedral neogótica de tres torres dedicada a Finbarr de Cork, santo patrón de la ciudad.
El uso cristiano de este lugar se remonta al siglo VII d. C., cuando, según la tradición local, Finbarr de Cork fundó un monasterio. El edificio original sobrevivió hasta el siglo XII, cuando cayó en desuso o fue destruido durante la invasión normanda de Irlanda.
Alrededor de 1536, durante la Reforma Protestante, la catedral pasó a formar parte de la iglesia establecida, posteriormente conocida como la Iglesia de Irlanda. En 1730 se construyó otro templo, pero era considerado por muchos como simple y sin rasgos distintivos.
La actual se construyó en 1863 según diseño del arquitecto victoriano William Burges. Este diseñó la mayor parte de la arquitectura, la escultura, las vidrieras, los mosaicos y el mobiliario interior de la catedral.
La catedral fue consagrada en 1870 y las agujas de piedra caliza se terminaron en octubre de 1879. Muchas de las esculturas exteriores, incluidas las gárgolas, fueron modeladas por Thomas Nicholls. Las entradas contienen figuras de más de una docena de personajes bíblicos, coronadas por un tímpano que muestra una escena de la Resurrección.
Una vez terminada la visita a la catedral, tocaba buscar algo para cenar. Después de mucho mirar acabamos cenando en un restaurante de comida palestina llamado Izz Cafe. Fue todo un acierto. La comida espectacular y el servicio también. Una de las camareras era valenciana y era muy simpática.
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Tras la cena volvimos al coche y nos fuimos al hotel. La verdad es que la búsqueda de alojamiento en Cork fue una odisea. Todo extremadamente caro. De lo más barato y decente que encontramos fue el CorkInternational Hotel, que estaba en el aeropuerto. 169€ nos costó la noche.
La habitación estaba muy bien. Muy amplia y más moderna que el hall, que parecía sacado de una peli de los 80. Pero el baño… eso era otra cosa. La bañera, en vez de mampara tenía una poco higiénica cortina. Para no resbalar, la aún más antihigiénica alfombrilla de goma. Para terminar, el grifo sólo era el de la pared, nada de manual… un coñazo vaya. Por 169€ la noche podía ser algo más higiénico.
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4 de abril
Para no perder las costumbres, madrugamos. Desayunamos algo y nos ponemos en camino con un tiempo terrible. Lluvia y un viento tremendo.
Primera parada: Blarney Castle, es una fortaleza medieval a unos 17 km. de Cork.
El castillo de Blarney data de antes de 1200, cuando se cree que se construyó una casa de madera en el lugar. Alrededor de 1210, esta fue reemplazada por una fortificación de piedra. Fue destruido en 1446, pero posteriormente reconstruido por Cormac Láidir MacCarthy, Señor de Muscry.
La torre del homenaje se construyó a partir de 1446 y en ella se encuentra la famosa Piedra de Blarney. Se dice que si besas la piedra, obtienes el don de la elocuencia. Para ello tienes que asomarte al vacío boca abajo y besarla.
En el recinto también se ubica Blarney House, construida en 1874 en estilo baronial escocés por John Lanyon. Esta sustituyó a otra gran casa construida en el siglo XV por la familia Jefferyes.
Llegamos y, aparte del dineral que cuesta la entrada (24€), resulta que el aparcamiento se paga aparte. Son sólo 2€, pero un mojón para ellos. Encontramos fácil aparcamiento junto a unas instalaciones deportivas a 10 minutos andando.
Antes de salir al siguente destino hicimos una pausa para tomar un café calentito en un Centra. Por suerte había dejado de llover pero hacía un frío que te camba la peluca.
Volvemos al coche y nos ponemos en camino de nuevo. Esta vez vamos a las ruinas del Convento y Castillo de Kilcrea, a 22 km.
El Convento de Kilcrea es una abadía medieval en ruinas situada cerca de Ovens, en el condado de Cork. Tanto el convento como el castillo, situado en ruinas al oeste, fueron construidos por franciscanos observantes a mediados del siglo XV. Fue por invitación de Cormac Láidir MacCarthy, señor de Muskerry, como protección contra las tropas inglesas.
MacCarthy murió en batalla en 1494 y está enterrado en el lugar.
El nombre Kilcrea deriva del irlandés Cill Chré, que significa ‘Celda de Cyra’. Cyra fue una abadesa de principios de la Edad Media que, según se dice, fundó un convento al este del monasterio en la parroquia de St Owen’s.
El convento fue saqueado varias veces por el ejército inglés a finales del siglo XVI, sufriendo daños considerables, pero permaneció ocupado por frailes hasta la década de 1620.
Actualmente el convento sigue estando en uso como cementerio.
Unos 300 metros al oeste se encuentra el castillo. Para llegar hay que cruzar por enmedio de un sembrado privado. Pero tiene un senderillo hecho. Eso si, no te salgas de el. Justo antes de entrar al sembrado también hay un cartel adivirtiendo que el castillo está en ruinas y puede ser peligroso.
El Castillo de Kilcrea es una torreón y un recinto fortificado en ruinas del siglo XV. Tanto la torreón como el convento fueron construidos en una zona pantanosa por Cormac Laidir MacCarthy, noveno señor de Muskerry. Se hizo sobre un antiguo fuerte que posiblemente data de la Edad de Bronce.
Textos de la década de 1840 indican que el recinto estaba rodeado por dos torres cuadradas. Sin embargo, cualquier evidencia física de una segunda torre en el recinto se ha perdido entre la maleza.
A diferencia del convento, que es propiedad del Estado, las ruinas se encuentran en terrenos de propiedad privada. El terreno adyacente a las ruinas actualmente sirve como granja de ganado.
Volvemos al coche y cruzamos el estrechísimo puente de acceso, mientras todos los sensores de aproximación del vehículo pitaban a la vez.
Nos ponemos en camino al siguiente destino, Kenmare Stone Circle, a unos 80km. Pero antes había que comer. Lo hicimos en un restaurante de carretera llamado An Crúiscín Lán Cafe. La comida estaba bien aunque nada espectacular.
Tras la comida llegamos a nuestro destino, Kenmare Stone Circle. Es uno de los círculos de piedra más grandes del suroeste de Irlanda, con unas dimensiones de 17,4 x 15,8 m.
Los círculos de piedra se construyeron durante la Edad de Bronce (2200-500 a. C.), y se cree que tenían fines rituales y ceremoniales. A menudo se orientaban según ciertos eventos solares y lunares, como la posición del sol en el horizonte durante un solsticio.
El Círculo de Piedra de Kenmare está compuesto por 15 grandes rocas. En el centro se encuentra un impresionante dolmen de rocas con una gigantesca piedra de coronación. No se conoce con certeza el significado de este monumento, pero sí sabemos que los dólmenes solían marcar el lugar de enterramiento de alguien importante, como un druida (de ahí el nombre local, “El Círculo del Druida”).
Por desgracia entre la lluvia y el terrorífico viento que hacía, se nos hizo imposible su visita.
Sin más demora, volvemos a la carretera y nos dirigimos a Ring of Kerry (Mórchuaird Chiarraí). Se trata de una carretera circular de 179 kilómetros en el condado de Kerry.
A parte de algunos elementos reseñables, podemos destacar el espectacular paisaje de valles y lagos. Un recorrido para ir parando a menudo para disfrutarlo.
Eso si, el viento era tan, tan fuerte, que se llevaba el coche, literalmente. Había que tener mucho cuidado. Sobre todo, al abrir la puerta ya que corría el riesgo de salir volando. Nos recordó mucho a nuestro viaje a Islandia.
Hay que destacar Ladies View Viewpoint, uno de los miradores panorámicos más conocidos de Killarney. Recibe su nombre en honor a las damas de compañía de la reina Victoria, que formaron parte de su séquito durante su visita a Killarney en 1861.
El viento era tan brutal que, en un momento dado, tuvimos que parar por un árbol caído en la carretera. Ahí nos entró una mijilla de miedo.
Continuamos con tan maravilloso paisaje con preciosos lagos. Algo que me impactó fue el tremendo oleaje que había en los lagos. Parecía el mar rompiendo en la costa. Todo debido al viento, claro.
Después del bonito y lleno de curvas y estrecheces, llegamos al Castillo de Ross. Se trata de una casa torre y torreón del siglo XV. Está situado a orillas del lago Leane, en el Parque Nacional de Killarney, condado de Kerry.
Es la residencia ancestral de los jefes del clan O’Donoghue, posteriormente asociado con la familia Browne de Killarney.
Se construyó a finales del siglo XV por el clan gobernante local, los O’Donoghues Mór (Ross), aunque su propiedad pasó a manos de los MacCarthy Mór durante la Segunda Rebelión de Desmond en la década de 1580.
Curiosidad: Cuenta la leyenda que O’Donoghue saltó o fue succionado por la ventana de la gran cámara en lo alto del castillo y desapareció en las aguas del lago junto con su caballo, su mesa y su biblioteca. Se dice que ahora O’Donoghue vive en un gran palacio en el fondo del lago, desde donde vigila atentamente todo lo que ve.
El castillo fue uno de los últimos en rendirse a los parlamentarios de Oliver Cromwell durante las Guerras Confederadas Irlandesas. Sólo fue tomado cuando se transportó artillería por barco a través del río Laune.
En su interior, de manera gratuita podemos visitar una sala en donde encontraremos la historia y como se vivía en el castillo en las diferentes épocas. Para visitar el resto, debe ser mediante visita guiada. La entrada sólo se puede comprar en taquilla y los grupos son solamente de 15 personas.
Si te pasa como a nosotros y están agotadas, tan sólo por ver el precioso entorno merece la pena la visita.
Como aún era algo temprano, tras el leñazo que supuso llenar el depósito del coche de combustible (65€), nos llegamos a las ruinas de la cercana Catedral de Aghadoe, en la ciudad homónima.
Esta fue una iglesia que posiblemente sirvió como sede episcopal en Aghadoe. Es posible que Aghadoe albergara una iglesia ya en el siglo VII. Los restos que se conservan corresponden a una estructura de piedra construida entre los siglos XI y XII.
La visita era corta así que nos propusimos disfrutar del viaje hasta el alojamiento, a unos 52km. Volvemos a flipar con el paisaje. Primero con los valles y luego con la costa de la Península de Dingle.
Decidimos hacer un pequeño alto en el camino en The Inch Beach. Es una espectacular playa de unos 5 km de longitud, rodeada de un precioso paisaje verde y amarillo.
Poco después llegamos a nuestro alojamiento. Es un pequeño estudio en la localidad de Lios Póil, en el Condado de Kerry. Nuevo, con cocina y desayuno. En medio del campo con unas vistas espectaculares.
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Aquí dejamos esta entrada, como siempre, para que no se haga demasiado larga.
Aquí dejamos un mapa con los lugares visitados:
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Seguimos nuestro viaje por Irlanda. Hoy toca recoger el coche para empezar nuestro road trip por el país.
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Toca madrugar. Desayunamos algo rápido y nos disponemos a tomar en Dublín Express para volver al aeropuerto. Teníamos hora de recogida del coche a las 8.30.
Lo recogemos y nos ponemos al mando. Hay que acostumbrarse rápido a conducir por el lado contrario de la carretera y con el volante también al otro lado. Así que nos decidimos por un coche automático. Conseguimos salir vivos de Dublín y llegar a la autovía.
Después de 50 km y 40 minutos llegamos al primer destino: Enniskerry (Áth na Sceire). Es es una ciudad en el condado de Wicklow con unos 2.000 habitantes. Está situado a orillas del río Glencullen, en las estribaciones de las montañas de Wicklow.
Enniskerry es un pueblo planificado que data de la década de 1840, con edificios originales diseñados en estilo neotudor. Es un pequeño y encantador pueblecito en el que destaca su plaza central, con su monumental reloj en el centro.
Aparcamos en un aparcamiento gratuito, que creo que fue el único en toda Irlanda en el que no pagamos y nos fuimos a pasear. Aunque el pueblo se nos acabó pronto. Así que decidimos tomar un segundo desayuno, como los hobbits.
Aprovechando que hacía solecito, nos sentamos en la terracita de un sitio llamado The Bear Paw Deli. Allí nos tomamos un café muy rico y un brownie que estaba de muerte. Todo nos costó 15,80€.
Tras el desayuno volvemos a ponernos en camino. Siguiente destino: Glendalough (Gleann Dá Loch), literalmente “Valle de dos lagos”. Se trata de un valle glaciar en el condado de Wicklow, famoso por un asentamiento monástico altomedieval fundado en el siglo VI por San Kevin. Que es lo que venimos a visitar.
Kevin, descendiente de una de las familias gobernantes de Leinster, estudió de niño bajo la tutela de tres hombres santos: Eoghan, Lochan y Eanna. Este fundó aquí el monasterio con un pequeño grupo de monjes. Murió alrededor del año 618 y durante los siguientes seis siglos, Glendalough prosperó convirtiéndose en un importante centro de peregrinación.
Antes de su disolución en 1539 sufrió varios ataques vikingos. Aunque el peor fue por parte de los ingleses en 1398. Estos destruyeron la mayor parte de los edificios.
Dejamos el coche en el aparcamiento junto al centro de visitantes y pagamos los 4€ que cuesta por coche. Damos un bonito paseo por el precioso entorno hasta el monasterio.
Entramos al recinto por la entrada principal, uno de los monumentos más importantes del complejo. Originalmente constaba de dos plantas con dos elegantes arcos de granito y techo de madera.
Dentro de la puerta, en el muro oeste, se encuentra una piedra con una cruz grabada. Esta marcaba el santuario, el límite del área de refugio.
A mano derecha está la Round Tower, de 30 metros de altura y construida con pizarra mica intercalada con granito. La entrada a esta se encuentra a 3.5 metros de altura para facilitar su defensa.
Estas torres eran puntos de referencia para los visitantes que se aproximaban. Se construían como campanarios, pero también servían como almacenes y como refugios en tiempos de ataque.
Lo siguiente que nos encontramos es St. Peter and St. Pauls’ Cathedral, Catedral de San Pedro y San Pablo. Es, sin duda, el edificio más grande e imponente de Glendalough.
Su construcción tuvo varias fases, la primera de las cuales consistió en la nave actual con sus antas. El presbiterio y la sacristía datan de finales del siglo XII y principios del XIII. El arco del presbiterio y el ventanal este estaban finamente decorados, aunque muchas de las piedras se han perdido.
A pocos metros al sur de la catedral, una antigua cruz de granito local, con un anillo sin perforar, se conoce comúnmente como la Cruz de San Kevin.
Un poco más al sur nos topamos con Priests’ House, la Casa de los Sacerdotes. Es un pequeño edificio románico con un arco decorativo en el extremo oriental. Debe su nombre a la costumbre de enterrar allí a los sacerdotes durante los siglos XVIII y XIX.
Se desconoce su propósito original, aunque es posible que se utilizara para albergar reliquias de San Kevin. Fue reconstruida casi por completo a partir de las piedras originales, según un boceto de Beranger de 1779.
En el extremo sur del recinto se encuentra St. Kevin’s Church, la iglesia de San Kevin. Se le conoce comúnmente como la Cocina de San Kevin, ya que el campanario se asemeja a una chimenea de cocina. Sin embargo, no se cocinaba comida allí.
A escasos metros al oeste del recinto se encuentran las ruinas de St. Mary’s Church. Es una de las iglesias más antiguas y mejor construidas. La iglesia de Santa María o de Nuestra Señora, consta de una nave con un presbiterio posterior.
Su portal oeste de granito, con arquitrabe, tiene jambas inclinadas y un dintel macizo. En la parte inferior del dintel está inscrita una inusual cruz de San Andrés o cruz en forma de X.
El ventanal este es de arco de medio punto, con una moldura y dos cabezas talladas muy desgastadas en el exterior.
Para más comodidad, puedes hacer una visita guiada desde Dublín con Get Your Guide.
Aquí damos por terminada nuestra visita a Glendalough. Nos vamos en dirección al coche por otro camino, disfrutando una vez más de las preciosas vistas.
Ponemos rumbo a nuestro siguiente destino, Ferns, del que nos separaban 75 km. Como empezaba a hacerse tarde decidimos buscar algo por el camino para comer. Buscando en maps fuimos a parar a la ciudad de Arklow (An tInbhear Mór), el “Gran Estuario”.
Se trata de una pequeña ciudad de algo más de 13.000 habitantes fundada en el siglo X por los vikingos.
Curiosidad: Arklow fue el lugar de una de las batallas más sangrientas de la rebelión de 1798.
Aparcamos en un céntrico aparcamiento que costaba 1,50€ la hora. Comemos en un pub cercano llamado The Old Ship Inn. El sitio era un poco cutre pero comimos de maravilla. El precio, el mismo de todos los sitios, 42,30€ los dos.
Con la barriga bien llena nos disponemos a ir a dar una vuelta por la ciudad. Pasamos por lo poco que queda del Castillo de Ormonde. Sus orígenes se remontan a la época vikinga.
Aunque existen pruebas de que el emplazamiento del castillo de Ormonde fue una base vikinga estacional desde el siglo IX, los registros documentados solo comenzaron con la llegada de los normandos.
Actualmente apenas se conserva una pequeña parte del muro.
Justo enfrente se encuentra St. Mary’s & Peter’s Catholic Church. La iglesia de Santa María y San Pedro se construyó en 1861 en estilo renacentista. Su arquitecto fue el irlandés Patrick Byrne.
A 5 minutos andando encontramos Saint Saviour’s Church, la Iglesia de San Salvador. Fue construida por Sir Arthur Bloomfield en 1899 en estilo gótico inglés temprano.
Por desgracia a esta hora estaba cerrada y no pudimos admirar su interior. La verdad es que tiene muy buena pinta.
Desde aquí nos acercamos a un supermercado cercano. Allí compramos cosas para desayunar al día siguiente y algo para merendar.
Volvemos al coche y nos ponemos en camino a Ferns, del que nos separaban 36km.
Ferns (Fearna Mór Maedhóg) es una ciudad histórica en el norte del condado de Wexford. Se cree que se fundó cuando en 598 se estableció un monasterio dedicado a San Mogue de Clonmore (San Aidan), obispo de Ferns.
La ciudad se convirtió en la capital del Reino de Leinster. También en la capital de Irlanda, cuando los reyes de esa parte meridional de la provincia establecieron allí su sede de poder. Era una ciudad muy grande, pero se redujo tras un incendio que la destruyó casi por completo.
Pero lo que nosotros veníamos a visitar es St. Mary’s Augustinian Abbey. Se trata de una abadía agustina en ruinas construida sobre un antiguo monasterio cristiano fundado por Máedóc de Ferns. Se construyó alrededor de 116 por orden del rey de Leinster Diarmait Mac Murchada. Que, además, se encuentra enterrado aquí.
La abadía fue suprimida el 7 de abril de 1539.
El coche lo aparcamos junto a The Cathedral Church of St. Edan, la Catedral de San Edán. La catedral católica romana medieval original fue construida por el obispo San Juan en la década de 1230.
El edificio fue incendiado en la época isabelina por los O’Byrne de Wicklow (1544 – 1597), y solo queda una pequeña parte de las ruinas.
Aunque la reina Isabel I de Inglaterra (1533 – 1603) ordenó su reconstrucción, solo se restauró una sección del coro. Este fue posteriormente modificado a principios del siglo XIX.
La catedral fue reordenada nuevamente a principios del siglo XX gracias a los esfuerzos de Thomas Brownell Gibson, deán desde 1908 hasta 1926.
Hasta 1949, se la conocía como Catedral de San Ædan, una variante ortográfica de Edan o Aidan.
Desde aquí nos dirigimos a otro lugar histórico: Vinegar Hill, a unos 15 km. Aquí tuvo lugar la Batalla de Vinegar Hill, un enfrentamiento militar durante la Rebelión Irlandesa de 1798.
Tuvo lugar el 21 de junio de 1798 entre una fuerza de unos 13.000 soldados gubernamentales británicos al mando de Gerard Lake y 16.000 rebeldes de los Irlandeses Unidos liderados por Anthony Perry. Esta batalla se desarrolló en un gran campamento rebelde en Vinegar Hill y en las calles de Enniscorthy, en el condado de Wexford.
Los irlandeses sufrieron una importante derrota. Esto marcó el último intento importante de los rebeldes por mantener y controlar el territorio conquistado en Wexford.
Hoy solo quedan los restos del molino de viento, que fue el centro de mando del campamento rebelde y allí izaban su estandarte. Cuando los rebeldes fueron derrotados el estandarte fue reemplazado por el Estandarte Real Inglés.
Desde aquí tenemos unas curiosas vistas de los alrededores y también tenemos un servicio. Eso si, el último tramo de carretera es tela marinera.
Debido al fuerte viento y a la lluvia que caía de lado, no pudimos pasar allí demasiado tiempo. Así que decidimos bajar a Enniscorthy, a apenas 5 minutos de camino.
Enniscorthy (Inis Córthaidh) es la segunda ciudad más grande del condado de Wexford. Está situada a orillas del río Slaney, cerca de las montañas Blackstairs y de Curracloe, la playa más larga de Irlanda. El nombre de la ciudad podría referirse tanto a la «Isla de Corthaidh» como a la «Isla de las Rocas».
En la ciudad se encuentra la catedral de la diócesis católica romana de Ferns. Así como otros lugares históricos como el castillo de Enniscorthy y el lugar clave de la batalla de la Rebelión de 1798.
Aparcamos en un aparcamiento céntrico, pagando, por supuesto, y nos ponemos camino del castillo bajo la imparable lluvia.
El castillo de Enniscorthy empezó a construirse, sobre los restos de otro más antiguo de madera, a finales de la década de 1190. Se hizo por orden del caballero normando Philip De Prendergast como residencia para el y su esposa.
Sus descendientes normandos residieron en el castillo hasta la década de 1370. Entonces fue atacado por Art MacMurrough Kavanagh con éxito. Su dinastía lo retuvo hasta 1536, cuando lo cedió, junto con las tierras circundantes, al señor sajón Leonard Grey.
Pasó por diversas manos hasta mediados del siglo XX, en el que se convirtió en el museo del condado de Wexford.
Actualmente también alberga exposiciones dedicadas a sus últimos inquilinos, la familia Roche, y una pequeña muestra sobre el patrimonio industrial y comercial de Enniscorthy.
Muy cerquita nos topamos con St. Mary’s Church, la Iglesia de Santa Maria, una iglesia anglicana del siglo XIX. Aunque tenga aspecto de ser más antigua, la construyó Joseph Welland en la década de 1850.
Seguimos nuestro lluvioso paseo por la ciudad hasta llegar a St Aidan’s Cathedral, la Catedral de San Aidan, la iglesia catedral de la diócesis católica romana de Ferns.
Con la finalización de la antigua catedral en 1809, Enniscorthy se convirtió en el centro episcopal de la diócesis de Ferns. Con el tiempo, el edificio resultó necesitar reparaciones y ser inadecuado para las necesidades de la diócesis.
En 1843 se construyó una nueva catedral, diseñada por Augustus Welby Pugin, supuestamente inspirada en la abadía de Tintern en Gales. Está dedicada a Máedóc de Ferns, también conocido como Áedan o Aidan, quien murió en 626.
Ya un poco hartos de tanta lluvia, decidimos buscar un sitio para tomar algo caliente. Lo hicimos en un sitio llamado Heavenly Cafe. Un chocolate caliente y un bizcocho de naranja que estaban de vicio. Además, la camarera que nos atendió era muy simpática. Los dos chocolates y un trozo de bizcocho nos costó 11€.
Tras el frugaz refrigerio nos ponemos en camino a Wexford (Loch Garman) a unos 25 minutos.
Wexford es la capital del Condado de Wexford y se encuentra en la orilla sur del puerto de Wexford, el estuario del río Slaney. Fue fundada por los vikingos alrededor del año 800 d. C. La llamaron Veisafjǫrðr, que significa “ensenada de las marismas”.
Desde el siglo IX hasta principios del siglo XII fue una ciudad vikinga. Siendo una ciudad-estado en gran medida independiente que solo debía tributos simbólicos a los reyes irlandeses de Leinster.
En mayo de 1169, Dermot MacMurrough, rey de Leinster, y su aliado normando Robert Fitz-Stephen sitiaron Wexford. Los habitantes nórdicos resistieron con fiereza hasta que el obispo de Ferns los persuadió para que aceptaran un acuerdo con Dermot.
Como seguía lloviendo, hacía mucho frío y viento, y se hacía tarde, decidimos no visitar la ciudad. Así que aparcamos (¡gratis!) cerca de un supermercado para comprar algo de cenar e ir al alojamiento.
El alojamiento era una habitación en un alojamiento turístico llamado Brookvale que contratamos por Agoda. El sitio es una pasada y la anfitriona muy agradable. Nos tenía la chimenea encendida y, además, nos dio sugerencias para el día siguiente. Teníamos la suerte de ser los únicos huéspedes y teníamos toda la casa para nosotros.
Cenamos. Charlamos un rato con nuestra anfitriona, y a la cama. Por cierto, nos costó 110€ la noche.
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3 de abril
Nos levantamos temprano para aprovechar el día. Desayunamos y nos ponemos en camino al Cabo de Hook.
Históricamente llamado Rindowan, es un cabo en el condado de Wexford, en la orilla este del estuario de las Tres Hermanas. Asi es como se conoce la confluencia de los ríos Nore, Suir y Barrow.
En irlandés, su nombre original era Rinn Dubháin, Punta de Dubhán. Era en honor a un santo británico del siglo V con ese nombre (literalmente «pequeño de pelo negro»).
A parte del hermoso paisaje, también pasamos por algún elemento reseñable. Como las rinas de Templetown Church. La torre medieval fue construida por los Caballeros Hospitalarios en terrenos confiscados a los Caballeros Templarios.
La iglesia del siglo XIX conserva sus muros intactos, pero el tejado a dos aguas se ha perdido por completo.
Después de 26 km, de los cuales la mitad por una carretera un tanto… especial, llegamos al Faro de Hook. Este es el segundo faro en funcionamiento más antiguo del mundo, tras la Torre de Hércules (casi 2.000 años de historia), en España.
Fue construido en el siglo XIII por William Marshall, conde de Pembroke, yerno de Strongbow, quien sucedió a este como señor de Leinster. El primer mapa que muestra el faro en funcionamiento data de 1240.
Los primeros guardianes del faro fueron un pequeño grupo de monjes cuyo monasterio se ubicaba en la península. Estos abandonaron la torre y fueron reemplazados por los primeros fareros a mediados del siglo XVII.
En 1972, la electricidad se convirtió en la fuente de energía. Para marzo de 1996, el faro de Hook pasó a funcionar automáticamente,
El acceso al faro solo es posible mediante visitas guiadas, disponibles durante todo el año. Al pie del faro hay una cafetería, una tienda de regalos y una exposición marítima.
Poco rato pudimos estar. El viento era tan salvaje que apenas podíamos abrir las puertas del coche. Así que un paseito y de vuelta al coche. Nos ponemos en camino del siguiente destino, Tintern Abbey, a 17 km.
Pero antes también pasamos por algún lugar inesperado. Como las ruinas de St. Dubhán’s Church, que data del siglo XI. Aunque su emplazamiento tiene una larga historia. En el siglo V, San Dubhán, un monje galés, construyó aquí una pequeña iglesia de madera.
A finales del siglo XI se erigió una iglesia de piedra. Los normandos ampliaron esta iglesia tras su llegada a la península de Hook.
Un poco más adelante nos topamos con Church of All Saints, la iglesia de Todos los Santos, en Templetown. Es una iglesia católica construida entre 1896 y 1898; y restaurada en 1998.
Unos 10 minutos después llegamos a uno de los imprescindibles de todo viaje a Irlanda: la Abadía de Tintern.
Tintern Abbey es una abadía cistercense en ruinas fundada alrededor del año 1200 por William Marshal, conde de Pembroke. Fue como resultado de una promesa que había hecho cuando su barco quedó atrapado en una tormenta cerca.
Una vez establecida, la abadía fue colonizada por monjes de la abadía cisterciense de Tintern, en Monmouthshire, Gales, de la cual Marshal también era patrón.
Tras la disolución de los monasterios, la abadía y sus terrenos fueron cedidos primero a Sir James Croft. Y más tarde, en 1575, a Anthony Colclough de Staffordshire, soldado de Enrique VIII.
La última integrante de la familia Colclough en residir en Tintern fue Lucey Marie Biddulph Colclough y, tras su partida en 1959, el Estado irlandés inició obras de conservación y consolidación en el lugar.
La entrada cuesta 5€. En su interior encontraremos una exposición sobre las obras de restauración. Otra sobre la fauna que habita aquí y una más sobre el sistema de construcción de la abadía.
Una de las empleadas resultó ser de Barcelona pero llevaba muchos años viviendo en Irlanda. Allí nos tiramos un rato de cháchara con ella y nos dio algunos consejos para nuestro viaje.
Tras la visita a la preciosa abadía, nos ponemos camino al siguiente destino, la ciudad de Waterford.
Para llegar hasta allí tomamos el Ballyhack Ferry, un pequeño barco que cruza el río Barrow. Por 10€ por vehículo nos ahoramos una hora de camino. Se toma en la localidad Ballyhack y nos bajamos en Passage East.
Unos 20 minutos después dejamos el coche en un aparcamiento (de pago) bastante céntrico. Aprovechamos para tomar el segundo desayuno en un sitio llamado WICH+BREW. Como todos los cafés que tomamos en Irlanda, tenía el tamaño de una pinta. Estaba bueno pero, el bollo de canela… estaba brutal. Todo nos costó 15,90€.
Waterford (Port Láirge) es la capital del condado homónimo y es la ciudad más antigua de todo Irlanda. Su nombre proviene del nórdico antiguo Veðrafjǫrðr, que significa «fiordo de carnero».
Los vikingos establecieron un asentamiento cerca de Waterford en 853. Pro todos los asentamientos fueron abandonados hacia el año 902, tras la expulsión de los vikingos por los irlandeses nativos.
Los vikingos se restablecieron en Irlanda, en Waterford, en 914. Estaban liderados inicialmente por Ottir Iarla hasta 917. Posteriormente por Ragnall ua Ímair y la dinastía Uí Ímair, y construyeron la que sería la primera ciudad de Irlanda.
En 1167, Diarmait Mac Murchada, el rey depuesto de Leinster, fracasó en su intento de tomar Waterford. Regresó en 1170 con mercenarios cambro-normandos al mando de Richard de Clare, segundo conde de Pembroke. Juntos sitiaron y conquistaron la ciudad tras una defensa desesperada.
Durante la Edad Media, Waterford fue la segunda ciudad más importante de Irlanda después de Dublín. En el siglo XV, Waterford repelió los asedios de dos pretendientes al trono inglés: Lambert Simnel y Perkin Warbeck. Como resultado, el rey Enrique VII le dio a la ciudad su lema: Urbs Intacta Manet Waterfordia («Waterford permanece intacta»).
El siglo XVIII fue un periodo de gran prosperidad para Waterford. Muchos de los edificios más destacados de la ciudad surgieron durante esta época.
Nos dirigimos a The Viking Triangle, el Triángulo Vikingo, como se conoce al barrio más antiguo de la ciudad. Esta zona, rodeada por las fortificaciones originales del siglo X, tiene forma triangular y su vértice se encuentra en la Torre de Reginald.
Reginald’s Tower iba a ser nuestra primera visita, que forma parte de los Waterford Treasures. La torre ha tenido diversos usos durante siglos y es un importante punto de referencia en Waterford. También es el edificio cívico más antiguo de Irlanda.
La torre, también conocida como Dundory (una palabra de origen irlandés que significa fortaleza de roble), es el único monumento en Irlanda que lleva el nombre de un vikingo. Posiblemente Ragnall o Reginald, el fundador de la ciudad en 914.
El príncipe Juan de Inglaterra desembarcó en 1185 en Waterford y organizó la reconstrucción de las defensas de la antigua ciudad vikinga, incluyendo la torre. Su nieto Eduardo I, ordenó que esta torre se utilizara para encarcelar a cualquiera que intentara defraudar la muralla defensiva.
En 1394 Ricardo II de Inglaterra desembarcó en Waterford y utilizó esta torre para almacenar sus municiones.
Curiosidad: Tras el asedio de las tropa inglesas de Oliver Cromwell en 1610, una bala de cañón impactó en la torre. Esta bala aún se conerva en el sitio del impacto.
En 1819 vuelve a convertirse en prisión para delincuente menores y borrachos. Para 1861 se convierte en la residencia del Alto Condestable de Waterford.
Fue vivienda hasta 1959 en el que su último morador la abandona. Desde entonces es un museo.
Si tienes más tiempo que nosotros, descubre el Triángulo Vikingo a fondo con esta VISITA GUIADA
Muy cerca se encuentra Grayfriars Abbey (The French Church). La Iglesia Francesa, también conocida como Abadía de Greyfriars, es un antiguo convento franciscano construido en 1241. Este convento fue uno de los primeros en construirse en Irlanda, fundado por el caballero anglonormando Sir Hugh Purcell.
El convento fue suprimido con la disolución de los monasterios en abril de 1541 por Enrique VIII. Pero a los frailes se les permitió permanecer en la ciudad. Enrique VIII otorgó una carta real en 1544 para convertir parte del edificio en un hospital y asilo.
En el siglo XVII, el obispo Nathaniel Foy adaptó el coro de la iglesia para que lo utilizaran los hugonotes que habían sido invitados a Waterford para trabajar en la industria del lino. Esto dio origen al nombre de “Iglesia Francesa”.
En 1810, se construyó una iglesia metodista en el emplazamiento del claustro medieval del convento, que se amplió en 1885. Actualmente alberga el Museo del Tiempo de Waterford.
A la entrada de la antigua iglesia se alza un monumento a Luke Wadding, un sacerdote nacido en Waterford en el siglo XVII.
Al lado de la abadía encontramos King of the Vikings. Es una experiencia de realidad virtual que te sumerge en la vida de estos sanguinarios saqueadores esclavistas, constructores de ciudades y comerciantes internacionales.
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Unos metros más al sur se ubica Christ Church Cathedral, la Catedral de la Santísima Trinidad.
La primera iglesia en este emplazamiento se construyó en el siglo XI. En 1170 fue el lugar donde se celebró la boda de Richard de Clare, segundo conde de Pembroke (“Strongbow”), y Aoife Ní Diarmait.
Esta primera iglesia fue reemplazada en 1210 por una catedral gótica. Estuvo en uso hasta su demolición en 1773.
El nuevo diseño fue elegido por el arquitecto local John Roberts en 1774. Este también fue responsable de la catedral católica y de gran parte de la arquitectura georgiana de Waterford. El campanario no se erigió hasta 1783 y el edificio no se terminó definitivamente hasta al menos 1792.
Tras la catedral se encuentra el Museo Medieval, que incluye dos salas. El Salón de los Coristas del siglo XIII y la Bodega del Alcalde del siglo XV.
También alberga la única prenda que se conserva de Enrique VIII: un gorro de mantenimiento. Este gorro, junto con una espada, fue otorgado al alcalde de Waterford en 1536.
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Una sorpresa que nos llevamos es que, en la plaza de la catedral había un ajedrez gigantesco. Desconocemos el porqué.
Justo enfrente hubo otra cosa que nos llamó la atención. Un taller artesanal de fabricación de cristal mediante el soplo. Me pareció realmente hipnótico.
Otro elemenque nos llamó la atención, con aspecto de antiguo edificio religioso, que resultó ser el Waterford Badminton Club. No he conseguido encontrar nada de información sobre el edificio. Pero está chulo.
Muy cerquita se encuentra otro de los Tesoros de Waterford: The Bishop’s Palace, El Palacio del Obispo. Se construyó en 1741 en estilo georgiano por el arquitecto anglo-alemán Richard Cassels. Originalmente due la residencia del obispo en Waterford.
Actualmente es un museo que narra la historia de Waterford desde 1700 hasta la década de 1970. Contiene la única cruz de luto de Bonaparte que se conserva. Una de las doce que se fabricaron tras la muerte de Napoleón Bonaparte en 1821.
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Junto al palacio se ubica el Teatro Real, fundado como teatro con patente en 1785. Con sala de espectáculos y salones de actos diseñados por el arquitecto local John Roberts. El teatro sufrió un incendio el 5 de abril de 1837.
El edificio fue remodelado a su forma actual en 1876, bajo la dirección de John Royston, quien presentó comedias y ópera bufa.
Curiosidad: Oscar Wilde dio una conferencia aquí tras su famosa gira por Estados Unidos en 1882.
Aquí damos por finalizada nuestra visita a la ciudad de Waterford. Visita que, sin duda, merece la pena. También damos por finalizada esta entrada, para que no se haga demasiado larga.
No te pierdas la próxima entrada.
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Seguimos nuestro viaje a Irlanda. Último día en la ciudad de Dublín y había que aprovecharlo.
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Nos levantamos temprano y desayunamos algo que habíamos comprado la noche anterior en el súper. Una ducha y a la calle… o eso creíamos nosotros. No había agua caliente, bajo a preguntar a recepción. Me dicen que hay una avería y que tardarían unos 30 minutos en tenerlo arreglado. Pues 25 minutos después ya había.
Aunque eso nos retrasaba algo nuestra salida, pronto nos ponemos en camino. Tomamos de nuevo el Luas y nos bajamos junto al edificio de The Four Courts(Na Ceithre Cúirteanna).
Este es el Palacio de Justicia, el edificio judicial más importante de Irlanda. Es la sede principal del Tribunal Supremo, el Tribunal de Apelación, el Tribunal Superior y el Tribunal de Circuito de Dublín. Hasta 2010, el edificio también albergaba el Tribunal Penal Central.
El edificio fue construido entre 1796 y 1802 por el arquitecto James Gandon. Fue destruido por bombardeos rebeldes durante la Guerra Civil Irlandesa (1922-1923). Es rápidamente reconstruido en 1932 siguiendo los planos originales. Aunque durante los bombardeos se perdieron todos los documentos importantes que se guardaban en la oficina del registro civil.
Cruzamos el río y llegamos hasta la Christ Church Cathedral, la Catedral de la Santísima Trinidad. Se trata de la catedral de las Diócesis Unidas de Dublín y Glendalough. Es la mayor de las dos catedrales medievales de la capital, siendo la otra la Catedral de San Patricio.
La catedral se fundó a principios del siglo XI bajo el reinado del rey vikingo Sitric Silkenbeard. Es reconstruida en piedra a finales del siglo XII bajo el gobierno del potentado normando Strongbow. También se amplió considerablemente a principios del siglo XIII, utilizando piedras y artesanos de Somerset.
Un derrumbe parcial en el siglo XVI la dejó en mal estado. Se tardó tres siglos en reconstruirse. Fue renovado y reconstruido extensamente a finales del siglo XIX. Entonces adquirió la forma que tiene hoy, incluyendo la torre, los arbotantes y la singular pasarela cubierta.
El artífice de esta reconstrucción fue el destilador de whisky Henry Roe de Mount Anville, dueño de la destilería Jameson. Las renovaciones le costaron a Roe alrededor de 250 000 libras esterlinas. Se cree que que Roe pudo haber estado tratando de “superar” a Benjamin Lee Guinness, el cervecero. Este, algunos años antes, en 1864, había financiado de forma privada la restauración de la cercana Catedral de San Patricio.
Supuestamente aquí se encuentra la tumba de Strongbow. Este era un noble y caudillo normando-galés medieval que llegó a Irlanda a petición del rey Diarmuid MacMorrough. Su llegada marcó el inicio de la presencia anglonormanda en Irlanda.
Se cree que 1562 la bóveda del techo de la nave se derrumbó y la tumba de Strongbow quedó destruida. La actual es una réplica contemporánea procedente de Drogheda.
También podemos encontrar aquí el corazón de San Lorenzo O´Toole, patrón de Dublín. Este fue enterrado en Francia en 1180 y se dice que su corazón fue traído aquí poco después. Fue robado en 2012 pero se recuperó en 2018.
La catedral alberga la cripta catedralicia más grande de Gran Bretaña e Irlanda con 63,4 m. de largo. Se construyó entre 1172 y 1173. En ella se encuentran monumentos y elementos históricos, entre los que destacan:
Las tallas seculares más antiguas conocidas en Irlanda. Son dos estatuas talladas que hasta finales del siglo XVIII se encontraban en el exterior del Tholsel, el ayuntamiento medieval de Dublín, demolido en 1806.
“El gato y la rata”. Los restos de estos momificados de estos animales fueron encontrados dentro de uno de los tubos del órgano de la catedral. Así quedaron plasmados en una persecución infinita.
La Carta Magna. Es la copia de uno de los documentos más famosos del mundo. Aparece en una colección de manuscritos conocida como el Liber Niger (Libro Negro).
La entrada nos costó 12€ e incluye una extensa audioguía. La visita completa dura entre 2 y 3 horas.
Frente a la catedral se encuentra Dublinia, un museo centrado en la historia vikinga y medieval de la ciudad. Realmente se encuentra en una parte de la Catedral de Christ Church, conocida como la Sala del Sínodo. La exposición se inauguró en 1993 y fue remodelada en 2010.
Puedes comprar cómodamente tu entrada para la catedral en el siguiente enlace:
Tras la visita nos ponemos en camino de la otra catedral, a tan sólo 5 minutos andando. Pero antes había que comer. La cosa es que no queríamos perder tiempo comiendo en algún sitio. Así que decidimos comprar algo en un local de la cadena Centra. Unos wraps malísimos y unos refrescos por 15,25€… casi na.
Eso si, nos los comimos sentados en St. Patrick’s Park, con vistas a la catedral. Tras la comida, nos disponemos a entrar a la catedral.
St Patrick’s Cathedral, la Catedral de San Patricio (Ard-Eaglais Naomh Pádraig) se construyó entre 1191 y 1270 por orden de John Comyn, primer arzobispo anglonormando de Dublín. Aunque poco queda de la obra original más allá del baptisterio.
Está situada junto al pozo sagrado de San Patricio, en el que este santo se dedicaba a bautizar a los conversos en el siglo V.
La nueva iglesia colegiata quedó fuera de los límites de la ciudad, y este cambio creó dos nuevos territorios cívicos, uno bajo la jurisdicción temporal del arzobispo. La iglesia fue dedicada a «Dios, Nuestra Señora María y San Patricio» el 17 de marzo de 1191.
El rey Enrique III autorizó en 1225 la recaudación de donaciones de toda la Irlanda para la reconstrucción durante un período de cuatro años. Las obras, de estilo gótico inglés temprano, se prolongaron al menos hasta su rededicación en 1254. La Capilla de la Virgen se añadió alrededor de 1270.
La Torre de Minot y la nave oeste fueron reconstruidas entre 1362 y 1370, tras un incendio. El nombre conmemora a Thomas Minot, arzobispo de Dublín entre 1363 y 1375, quien supervisó la reconstrucción.
Desde el principio hubo problemas de filtraciones de agua, con varias inundaciones. Especialmente a finales del siglo XVIII. Esta situación impidió la construcción de una cripta o un sótano.
El escritor y satírico Jonathan Swift, autor de Los viajes de Gulliver, fue deán de la catedral entre 1713 y 1745. Muchos de sus famosos sermones y tratados sobre Irlanda (como las Cartas del Pañero) fueron pronunciados durante su mandato.
Su tumba y epitafio se pueden ver en la catedral, junto con los de su amiga Stella.
A mediados del siglo XIX, se encontró una cruz celta enterrada cerca de la catedral. Esta se ha conservado y se cree que pudo haber marcado el lugar del antiguo pozo sagrado.
La importante reconstrucción, financiada por Benjamin Guinness (el de la cerveza) entre 1860 y 1865, e impulsada por el temor a que la catedral estuviera en peligro inminente de derrumbe, implica que gran parte del edificio y la decoración actuales datan de la época victoriana. Entre otras cosas, se retiraron capillas medievales y hoy en día se conservan pocos registros de las obras.
La entrada nos costó 11,50€ e incluyen una audioguía. La visita dura aproximadamente dos horas.
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Tras tan enriquecedora visita nos ponemos camino del Castillo de Dublín. Pero antes pasamos por un edificio que llamó mi atención. Se trata de St. Werburgh’s Church. La iglesia original en este mismo lugar fue construida en 1178, poco después de la llegada de los anglonormandos a la ciudad. Recibió su nombre en honor a Santa Werburgh, abadesa de Ely y patrona de Chester.
El edificio actual fue construido en 1719 y se encuentra en la calle Werburgh, cerca del Castillo de Dublín.
Ahora si, llegamos al Castillo de Dublín (Caisleán Bhaile Átha Cliath). Es un importante complejo del gobierno irlandés, centro de conferencias y atracción turística. Está construido junto al estanque oscuro (Dubh Linn en irlandés) que dio nombre a la ciudad.
Se fundó por primera vez como una importante obra defensiva por Meiler Fitzhenry por orden del rey Juan de Inglaterra en 1204. Fua algún tiempo después de la invasión normanda de Irlanda en 1169. Fue el primer centro administrativo de la Corona inglesa en Irlanda desde la fallida primera expedición de Juan a Irlanda en 1185, cuando construyó y emitió cartas reales desde el Castillo de Ardfinnan.
En 1684, el castillo sufrió graves daños por un incendio. Una extensa reconstrucción lo transformó de una fortaleza medieval en un palacio georgiano. A excepción de la gran Torre de Registro, la única que se conserva de la fortificación original, actualmente no queda rastro de edificios medievales por encima del nivel del suelo.
El castillo sirvió como sede del gobierno inglés, y posteriormente británico, de Irlanda bajo el Señorío de Irlanda (1171-1541), el Reino de Irlanda (1541-1800) y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda (1801-1922).
Tras la firma del Tratado Anglo-Irlandés en diciembre de 1921, el complejo fue entregado ceremonialmente al recién formado Gobierno Provisional liderado por Michael Collins. Actualmente alberga la investidura de cada Presidente de Irlanda y diversas recepciones de Estado.
Hoy en día se puede visitar por libre con ayuda de audioguía o mediante visita guiada.
Tras la visita al castillo decidimos buscar algo abierto para comer. Ya se iba haciendo tarde y los hilorios apretaban. Comimos en un pub cercano llamado The Oak. Comida buena, tanto el fish & chips como el pie estaban muy ricos. El servicio muy bueno y bastante agradable. El precio, como en toda irlanda, 49,40€ más 6€ de propina.
El sitio se encontraba justo frente al edificio del ayuntamiento. Como aún faltaba algo menos de una hora para el cierre, decidimos pasarnos.
El Ayuntamiento de Dublín (Halla na Cathrach, Baile Átha Cliath) se construyó entre 1769 y 1779 por el arquitecto Thomas Cooley. Este es un ejemplo notable de la arquitectura del siglo XVIII en la ciudad.
El edificio ocupa el solar de lo que antiguamente fue Cork House, residencia del conde de Cork hasta su fallecimiento en 1643.
Su función original era servir como una especie de bolsa de valores y como lugar de encuentro para los empresarios de Dublín. Su proximidad a la antigua Aduana facilitaba el acceso a los comerciantes extranjeros.
En la década de 1850, la Corporación de Dublín compró la Bolsa Real y la adaptó para uso del gobierno municipal. El 30 de septiembre de 1852, la Bolsa Real pasó a llamarse Ayuntamiento en la primera reunión del Consejo Municipal de Dublín celebrada en el edificio.
Durante el Alzamiento de Pascua de 1916, el Ayuntamiento sirvió de guarnición para el Ejército Ciudadano Irlandés. Sean Connolly se apoderó del edificio con una llave que obtuvo gracias a su trabajo en el departamento de mecánica, donde tenía acceso.
Podemos visitar su vestíbulo con una gran cúpula sostenida por doce columnas, rodeada por un deambulatorio donde los comerciantes paseaban y celebraban reuniones de negocios.
A la salia nos fuimos paseando hacia Chester Beatty. De camino, bordeando el castillo, pasamos por los extriores de Torre Medieval y The Chapel Royal. Ambas se visitan junto con el castillo.
La Torre Medieval es una de las partes más antiguas y mejor conservadas de la ciudad. Se construyó entre 1204 y 1228, durante los reinados de Juan I (1166-1216) y Enrique III (1207-1272).
Ha tenido diversas funciones a lo largo de los siglos. Originalmente era el guardarropa del rey. Allí se almacenaban armaduras, ropas y el tesoro real. Más tarde se convirtió en prisión.
En el siglo XVII, se rebautizó como la Torre del Artillero y sirvió como cuartel general del Maestro Artillero de Irlanda.
Finalmente, en 1811, se adaptó para almacenar documentos y registros estatales.
La Capilla Real fue diseñada por Francis Johnston e inaugurada, como capilla anglicana del Virrey, el 25 de diciembre de 1814. Se le conoce como Capilla Real desde que el rey Jorge IV asistiera a un servicio religioso el 2 de septiembre de 1821.
Tras la independencia de Irlanda en 1922, permaneció inactiva antes de convertirse en iglesia católica en 1943. Actualmente está desacralizada.
Al sur del castillo se encuentran Dubh Linn Garden, los Jardines del Castillo, que datan de principios del siglo XVII.
En el extremo sur de los jardines encontramos Coach House Gallery. Fue construido en 1833 para albergar el carruaje y la manada de caballos del Lord Teniente. Su rasgo más llamativo es la fachada de piedra de estilo neogótico por donde accederían sus invitados a su reunión o evento.
Actualmente es una galería de arte.
Ahora si, nos disponemos a visitar lo que veníamos buscando, la Biblioteca Chester Beatty. Se trata de un museo y biblioteca fundado en 1953 para albergar las colecciones del magnate minero Sir Alfred Chester Beatty.
La Biblioteca es una de las principales fuentes de investigación sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Alberga una de las colecciones más importantes de artefactos históricos y manuscritos de todo el mundo.
Las colecciones del museo se exhiben en dos galerías: «Tradiciones Sagradas» y «Artes del Libro». Ambas muestran manuscritos, miniaturas, grabados, dibujos, libros raros y algunas artes decorativas de las colecciones persas, islámicas, de Asia Oriental y occidentales.
En la última planta podemos acceder a una pequeña terraza desde la que podemos descansar al solecito disfrutando de unas magníficas vistas a los jardines. Porque si, por suerte dejó de llover y salió el sol.
Tras descansar un poco nos dirigimos hacia un edificio que había llamado mi atención esta mañana cuando nos diririgíamos a Christ Church Cathedral. Se trata de la iglesia St Audoen’s.
Esta es una iglesia católica construida entre 1841 y 1847 en estilo neoclásico por el arquitecto Patrick Byrne. Actualmente, la iglesia alberga la capellanía polaca en Irlanda.
Justo su lado se encuentra la iglesia anglicana homónima, St Audoen’s Church… Se construyó en 1190 en el emplazamiento de una iglesia anterior del siglo VII, dedicada a San Columba.
Los turbulentos acontecimientos del siglo XVI afectaron el mantenimiento de la iglesia y, en 1630, esta fue declarada en ruinas. Durante los años siguientes se hicieron grandes esfuerzos para reparar el tejado, el campanario y las columnas del edificio.
En 1825 vuelve a declararse en ruinas y alguna partes del edificio son clausuradas. No fue hasta la década de 1980 que se hace una profunda restauración. En los años siguientes fue restaurada y convertida en un centro de visitantes que incluía una exposición sobre la historia de la iglesia.
San Audoen es la iglesia parroquial más antigua de Dublín y aún conserva su función.
Muy cerquita nos cruzamos con unos pequeños restos de la antigua muralla medieval. Este tramo es uno de los últimos vestigios visibles de las antiguas murallas que rodeaban la ciudad durante la Edad Media.
Esta muralla originalmente medía alrededor de 1 milla cuadrada. Cuando los anglonormandos tomaron la ciudad a principios de la década de 1170, reforzaron sus defensas. Repararon la muralla original construyendo un nuevo límite al sur de la ciudad.
Un poco más al sur se encuentra Church of St. Augustine and St. John, la iglesia de San Agustín y San Juan. Conocida comúnmente como la iglesia de John’s Lane, es una gran iglesia católica inaugurada en 1874.
Se construyó en el lugar en el que se encontraba el antiguo hospital medieval de San Juan, fundado alrededor de 1180.
Desde este punto decidimos darnos la vuelta e ir hasta la ribera del río para, una vez alli, pasear hasta Temple Bar.
Por el camino pasamos por otro edificio que llamó mi atención. Se trata de Smock Alley Theatre, uno de los teatros activos más antiguo del mundo.
El primer Teatro Real fue inaugurado en este emplazamiento por John Ogilby en 1662. Este edificio fue demolido por completo y reemplazado por un nuevo teatro en 1735. Este nuevo teatro funcionó hasta 1787.
Tras su cierre funcionó como almacen de whisky, deteriorándose rápidamente. Fue hasta 1811 cuando fué adquirido por el padre Michael Blake. Parte del edificio fue demolido y se reconstruyó como la iglesia de San Miguel y San Juan.
En 1989, debido a la disminución del número de feligreses, la iglesia fue desacralizada. El teatro actual se inauguró en 2012.
Como nos apetecía descansar, nos sentamos en una heladería llamada Gino’s, pero a tomarnos un chocolate calentito. Estaba bastante bueno y nos clavaron 4,50€ por cada uno.
Después del refrigerio nos acercamos a College Green. Allí contemplamos la fachada de Parliament House (Tithe na Parlaiminte). Se trata de un gran edificio construido entre 1729 y 1739 en estilo georgiano.
Albergó el Parlamento de Irlanda desde su finalización en la década de 1730 hasta su abolición en virtud de las Actas de Unión de 1800. El edificio pertenece al Banco de Irlanda desde 1803 y sirvió como su sede central hasta la década de 1970.
Junto a este se encuentra otro de los edificios más famosos de la ciudad: Trinity College. Aunque su nmbre oficial es Colegio de la Santísima e Indivisa Trinidad de la Reina Isabel cerca de Dublín.
Este el único colegio constituyente de la Universidad de Dublín y es una de las siete universidades antiguas existentes de Gran Bretaña e Irlanda. Fundado en 1592 mediante una carta real emitida por la Reina Isabel I, siendo la universidad más antigua de Irlanda en funcionamiento continuo.
Trinity se estableció para consolidar el dominio de la monarquía Tudor en Irlanda, y el rector Adam Loftus la bautizó en honor al Trinity College de Cambridge.
El colegio contiene varios lugares emblemáticos. Como el Campanario, el GMB y The Rubrics, así como el Salón Largo del siglo XVIII. Su biblioteca presta servicio tanto a Irlanda como al Reino Unido, y ha albergado el Libro de Kells desde 1661. También el arpa de Brian Boru desde 1782 y una copia de la Proclamación de la República Irlandesa desde 1916.
La visita al Trinity College la habíamos planeado para la mañana del último día en Dublín. La entrada es cara y teníamos intención de explayarnos.
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Así que decidimos ponernos en camino a la Destilería de Jameson. Estaba algo alejada pero preferimos ir dando un paseo aprovechando que había salido el sol. Por el camino disfrutamos de un precioso atardecer desde el puente O’Connell.
Mientras paseábamos por la bulliciosa calle comercial Mary st. pasamos junto a St Mary’s Church. Desde su inauguración en 1701, la iglesia fue un lugar de culto para los feligreses del norte de Dublín.
La iglesia cerró en 1986 y, tras su desacralización, se convirtió en un local comercial. Su cementerio se convirtió en la Plaza Wolfe Tone, un parque público donde se pueden ver las lápidas apiladas en el extremo sur.
Cuando por fin llegamos a la destilería… estaba cerrada.
Jameson Distillery Bow St. es una antigua destilería de whisky irlandés fundada en este lugar en 1780. En 1805 John Jameson se hizo cargo de ella y la amplió. En 1810, la destilería pasó a llamarse oficialmente John Jameson & Son’s Bow Street Distillery.
El edificio funcionó como destilería hasta 1971.
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Ya terriblemente cansados decidimos ir a una parada de tranvía cercana para ir al hotel. Según llegamos estaba llegando así que corrimos a sacar los billetes en la máquina. Justo antes de confirmarlos, se nos acerca una empleada y nos dice que la línea está cortada desde aquí. Que tomemos mejor el bus.
Desde donde estábamos solo pasaban dos líneas que nos dejaran relativamente cerca. Así que allí que fuimos. Cuando llegamos a la parada habia allí un atasco monumental y faltaban más de 20 minutos para que pasara nuestro bus. Si nos vamos más adelante teníamos opción de otras dos líneas más.
Según íbamos avanzando, el tiempo de espera por el bus seguía siendo el mismo. Ya bien avanzados, decidimos terminar el trayecto a pie. 4 km en total.
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De camino, llegando al hotel, pasamos por un supermercado en el que tenian platos preparados y poder configurarlos a tu gusto pagándolos al peso. Nos gastamos 26,56€ pero, eso si, sólo mi plato fueron 15€ siendo 800gr. de comida.
Ya tremendamente agotados nos quedamos en el hotel y temprano a dormir. Mañana teníamos que recoger el coche a las 8.30 de la mañana en el aeropuerto.
Esta Semana Santa nos vamos a recorrer Irlanda. En estos días festivos nos gusta aprovechar y hacer algún nuevo viaje y este año no iba a ser una excepción.
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Nos dirigimos por la mañana hacia el aeropuerto de Málaga. De aquí tomaremos el vuelo directo a Dublín. Volaremos por primera vez con la compañía irlandesa Aer Lingus.
Nos sorprende que el avión sea uno de los grandes, de los utilizados en los vuelos largos. Embarcamos puntuales tras pasar control de pasaportes que los ciudadanos del EEE también debemos pasar.
Subimos al avión y nos encontramos con el primer inconveniente del viaje (no sería el único). Nos toca la fila 32 asientos H y K. Cuando llegamos, estaban ocupados por una pareja. Ellos tenían la fila 31. Pues bien, de la fila 30 saltaba a la 32. Se lo comentamos a la tripulación y ellos mismos flipan. De todas formas, el avión iba medio vacío así que nos sentamos en una fila central de 4 asientos para nosotros solos.
A las 12.40 despegamos puntuales hacia Dublín. Allí aterrizamos 3 horas después, a las 14.40 hora local. Nos dirigimos al control de pasaportes. Lo pasamos y vamos a recoger las maletas. Con la tarifa más barata de Aer Lingus teníamos que pagar por subir las maletas con nosotros sin embargo, facturarlas era gratis.
Nuestra llegada fue a la terminal dos, desde la que tomamos el bus Dublín Express hasta el hotel. 20 minutos después nos bajamos junto a este.
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El elegido fue el Beckett Locke, North Docks. Un hotel de 4 estrellas situado en el puerto de la ciudad a unos 20 minutos en tranvía (Luas) del centro de Dublín.
El hotel está bastante bien. Es un pequeño apartamento con cocina y lavadora. El personal de recepción era muy amable y simpático. El precio fue de 124€ la noche. Bastante bien de precio en comparación con todo lo que habíamos visto.
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Dejamos las cosas y nos ponemos en camino. Hay muchas cosas que visitar. Justo delante del hotel se encuentra la parada terminal del Luas, el tranvía de Dublín. El billete hasta el centro nos cuesta 2.60€… casi ná.
En unos 20 minutos nos bajamos junto a O’Connell Street (Sráid Uí Chonaill), quizá la calle más importante de Dublín. Durante el siglo XVII, era una calle estrecha conocida como Drogheda Street. Se llamó así en honor a Henry Moore, primer conde de Drogheda.
A finales del siglo XVIII la Wide Streets Commission la ensanchó y la rebautizó como Sackville Street (Sráid Saicfil). Fue en honor a Lionel Sackville, primer duque de Dorset.
En 1924, se le cambió el nombre en honor al líder nacionalista Daniel O’Connell. Su estatua, obra de John Henry Foley, se encuentra en el extremo inferior de la calle, frente al puente O’Connell.
La calle ha desempeñado un papel importante en la historia de Irlanda. Alberga varios monumentos importantes, incluidas estatuas de O’Connell y del líder sindical James Larkin. Así como The Spireof Dublin.
The Spire of Dublin, también llamada Millennium Spire o Monument of Light, es un gran monumento de acero inoxidable con forma de alfiler de 120 metros de altura. Está ubicado en el sitio del antiguo Pilar de Nelson.
Tras el atentado con bomba contra el Pilar de Nelson por antiguos miembros del IRA en 1966, y la posterior demolición controlada seis días después de lo que quedaba, el lugar permaneció vacío durante años.
The Spire fue elegida entre un gran número de propuestas en un concurso internacional por un comité presidido por el Lord Mayor de Dublín, Joe Doyle. Por fin a finales del año 2000 se empieza su construcción según el diseño de Ian Ritchie. Este buscaba una «elegancia y dinamismo sencillos que fusionaran arte y tecnología». Su construcción se alargaría durante 19 meses
Otro de los elementos reseñables de la O’Connell street es el espectacular edificio de la Oficina Central de Correos de Dublín. Fue construida en 1818 en estilo georgiano. Actualmente sigue siendo la principal oficina de correos de la ciudad.
Este es uno de lo edificios más famosos del país ya que sirvió como cuartel general de los líderes del Alzamiento de Pascua contra el dominio británico en Irlanda. El conocido como Easter Rising fue una insurrección armada en Irlanda durante la Semana Santa de abril de 1916.
Dieciséis de los líderes del alzamiento fueron ejecutados a partir de mayo de 1916. Fue el levantamiento más significativo en Irlanda desde la rebelión de 1798.
En la calle también se encuentra el Portal de Dublín, una instalación artística interactiva inaugurada en 2024. Se trata de una enorme pantalla circular que transmite en tiempo real imágenes de otras ciudades participantes.
Después de pasear por la muy bulliciosa O’Connell Street nos dirigimos al puente O’Connell, que cruza el río Liffey. Fue construido originalmente entre 1791 y 1794 por James Gandon. Entonces fue llamado puente Carlisle. Fue en honor al por entonces Lord Teniente de Irlanda, Frederick Howard, 5.º Conde de Carlisle.
Entre 1877 y 1880, el puente fue reconstruido y ensanchado. Cuando el puente se reabrió en 1882, se le cambió el nombre en honor a Daniel O’Connell, coincidiendo con la inauguración de la estatua en su memoria.
Cruzamos el puente y nos damos un paseillo por la ribera sur del río. Como la marea estaba baja, podíamos contemplar el maravilloso fondo comio mierda. Basura a tope incluyendo bicicletas de todos tipos y colores.
Pronto llegamos al Ha’penny Bridge, el Puente del Medio Penique. Es un puente peatonal de hierro fundido construido en mayo de 1816. Originalmente se llamó Puente Wellington. Fue en honor del duque de Wellington, nacido en Dublín.
Más tarde su nombre se cambió por Puente Liffey después de la Guerra de Independencia irlandesa en 1922. Este sigue siendo su nombre oficial.
Este fue el primer puente de la ciudad. Antes de él existían siete transbordadores, operados por William Walsh, para cruzar el río. Estando los transbordadores en mal estado, se le informó a Walsh que debía repararlos o construir un puente. Walsh optó por la segunda opción y el puente se inauguró en mayo de 1816. A Walsh se le otorgó el derecho de cobrar un peaje de medio penique a cualquiera que lo cruzara durante 100 años. De ahí su nombre extraoficial.
Justo enfrente se encuentra un edificio que llamó mi atención, el Merchant’s Arch. Se trata de un edificio histórico construido en 1828 por el arquitecto Frederick Darley.
Originalmente era la sede del Gremio de Comerciantes de Dublín. Este llegó a tener una considerable influencia en Dublín, desempeñando un papel central en el comercio, la gobernanza y el desarrollo de la ciudad.
En 1848 el Gremio de Comerciantes cesó su actividad. Desde entonces el edificio a tenido varios usos, como escuela o fábrica. Desde 2021 en él podemos encontrar un famoso pub.
En este punto nos adentramos en Temple Bar (Barra an Teampaill). Se trata del barrio cultural de Dublín y centro de la vida nocturna del centro de la ciudad. También es un destino turístico.
En las décadas de 1970 y 1980, la empresa estatal de transporte Córas Iompair Éireann (CIÉ) propuso comprar y demoler propiedades en el área de Temple Bar para construir una terminal de autobuses.
Mientras estos planes estaban en desarrollo, CIÉ alquiló los edificios a precios bajos. Esto atrajo a artistas, galerías, pequeñas tiendas, cafés y otras empresas creativas. Así se creó una atmósfera bohemia a pesar de la decadencia urbana generalizada.
Las protestas de An Taisce, los residentes y los comerciantes llevaron a la cancelación del proyecto de la estación de autobuses.
En 1991, el gobierno creó una empresa sin ánimo de lucro, Temple Bar Properties, para supervisar la regeneración de la zona como barrio cultural de Dublín.
Paseando por el barrio, pronto llegamos al (seguramente) pub más famoso de Dublín y de toda Irlanda. Se trata del The Temple Bar Pub fundado en 1840. En el encontraremos música en vivo y la mayor colección de botellas de whiskey de todo el mundo con más de 450 botellas en su carta.
Continuamos nuestro paseo y vamos hacia College Green. Allí pasamos por varios edificios que llamaron nuestra atención.
Como The Bank Bar. En los siglos XVII y XVIII, la zona adquirió importancia tras la construcción del Trinity College y, posteriormente, del Parlamento irlandés. El 2 de julio de 1892, el Belfast Bank adquirió esta propiedad a la British Mutual. Y lo reconstruyó en estilo victoriano.
El exterior, de inspiración franco-escocesa, es único por ser uno de los pocos ejemplos de arenisca escocesa que se conservan en Dublín.
En mayo de 2003 El Bank Bar and Restaurant abrió sus puertas en el edificio.
Justo a su lado otro edificio nos llamó la atención. Se trata del antiguo Hibernian Bank, construido en 1864. Fue diseñado por William George Murray, en colaboración con Thomas Drew.
El Hibernian Bank se fundó como The Hibernian Joint Stock and Annuity Company en abril de 1825, y posteriormente cambió su nombre a The Hibernian Bank. Este fue absorbido por el Bank of Ireland en 1958.
Actualmente el edificio lo ocupa una tienda de la cadena de ropa H&M. Tienda que por curiosidad visitamos a ver si su interior era tan bonito como el exterior. Queda confirmado.
Dando la vuelta a la manzana nos encontramos con la escultura de Molly Malone (Mol Ní Mhaoileoin). Conocida también como Cockles and Mussels (Berberechos y mejillones) o por In Dublin’s Fair City (En la Noble Ciudad de Dublín), es una popular de Irlanda que se ha convertido en el himno no oficial de Dublín.
La canción narra la historia ficticia de una vendedora de pescado que ejercía su oficio en las calles de Dublín y murió joven de fiebre. A finales del siglo XX, surgió la leyenda de que una Molly histórica vivió en el siglo XVII. Generalmente se la representa como vendedora ambulante de día y prostituta ocasional de noche.
La estatua fue diseñada por la artista dublinesa Jeanne Rynhart. Se inauguró en Grafton Street durante las celebraciones del Milenio de Dublín en 1988. En julio de 2014, la estatua se trasladó a Suffolk Street. Se hizo para dejar espacio a las obras de instalación de las vías del Luas en su antigua ubicación.
Tras la estatua se encuentra St. Andrew’s Church. La iglesia de San Andrés es una antigua iglesia parroquial de la Iglesia de Irlanda. La iglesia original se encontraba en Dame Street, pero desapareció durante el reinado de Oliver Cromwell a mediados del siglo XVII.
Entre 1670 y 1674 se construyó una nueva iglesia un poco más alejada de las murallas de la ciudad, del Thingmote, el antiguo lugar de reunión de los gobernantes nórdicos de la ciudad.
La iglesia fue reconstruida entre 1793 y 1807 en estilo georgiano y reabrió sus puertas en marzo de 1807. La iglesia se incendió en 1860 y la actual estructura gótica se construyó en su lugar alrededor de 1862.
Tras dejar de funcionar como iglesia, albergó la oficina principal de turismo de Dublín hasta 2014. Posteriormente fue remodelada con vistas a su reapertura como mercado gastronómico.
Desde aquí nos fuimos a dar un paseo por Grafton Street (Sráid Grafton). Esta es una de las dos principales calles comerciales del centro de Dublín. Se desarrolló a partir de un callejón a principios del siglo XVIII, y su trazado fue moldeado por el río Steyne, ahora canalizado.
Inicialmente, era una elegante calle residencial con cierta actividad comercial. Pero su carácter cambió tras su conexión con el puente de Carlisle. Durante el siglo XIX, sufrió deterioro y prostitución, con varios edificios en ruinas.
En el siglo XX, se hizo famosa por la cafetería Bewley’s, sus tiendas de gama media y alta, y por ser un lugar popular para artistas callejeros. Se la considera una de las calles comerciales principales más caras del mundo para alquilar.
La calle estaba muy animada y habían muchos músicos tocando. Alguno sonaba francamente genial. Con respecto a las tiendas, las mismas que en el resto de calles comerciales del mundo. Eso si, era una delicia ir con la vista levantada admirando las preciosas fachadas.
Como a mitad de calle, al fondo de una de las perpendiculares, divisamos un edificio que nos llamó la atención. Se trata de la Iglesia de Santa Ana, construida alrededor de 1720 tras el establecimiento de la parroquia anglicana local en 1707. A principios del siglo XXI, la iglesia se presenta como ecuménica dentro de la tradición de la Iglesia de Irlanda.
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Al final de Grafton St. vamos a dar al parque Saint Stephen’s Green (Faiche Stiabhna). Es una plaza ajardinada y parque público situado en el centro de Dublín.
Hasta 1663, St Stephen’s Green era un terreno comunal pantanoso en las afueras de Dublín, utilizado para el pastoreo. Ese año, la Corporación de Dublín decidió cercar el centro del terreno comunal y vender terrenos alrededor del perímetro para la construcción. El parque fue cercado con un muro en 1664.
A finales del siglo XVIII, la plaza se convirtió en un lugar de recreo para la gente acomodada de la ciudad. La mayor parte del paisaje actual de la plaza está formada por casas adosadas de los siglos XVIII y XIX.
El diseño paisajístico actual del parque fue obra de William Sheppard. Fue reinaugurado oficialmente al público el martes 27 de julio de 1880 por Lord Ardilaun.
Entramos al parque atravesando Fusiliers’ Arch, el Arco de los Fusileros. Erigido en 1907, fue dedicado a los oficiales, suboficiales y soldados rasos de los Royal Dublin Fusiliers que lucharon y murieron en la Segunda Guerra Bóer (1899-1902).
Nada más pasar el arco nos sentamos a descansar un poco y comer algunas porquerías que habíamos comprado en un supermercado. Tras este merecido descanso, seguimos nuestro paseo por el parque. Con cuidado ya que las gaviotas estaban atacando a todo el que tenía comida.
Salimos del parque por la esquina suroeste. Allí nos topamos con la Dublin Unitarian Church, construida en estilo neogótico en 1862. El edificio fue diseñado por el arquitecto William Henry Lynn.
Desde aquí nos fuimos ligerito hacia el Museo de Arqueología (Ard-Mhúsaem na hÉireann – Seandálaíocht). Este es una sucursal del Museo Nacional de Irlanda ubicada en Kildare Street. Está especializado en antigüedades irlandesas y de otras culturas. Desde la Edad de Piedra hasta la Baja Edad Media.
El museo se estableció en virtud de la Ley del Museo de Ciencia y Arte de Dublín de 1877. Anteriormente, sus colecciones estaban divididas entre la Real Sociedad de Dublín y el Museo de Historia Natural en Merrion Street.
El edificio se inauguró el 29 de agosto de 1890. Fue diseñado por Thomas Newenham Deane y su hijo, Thomas Manly Deane, en estilo palladiano victoriano.
Por desgracia, faltaba poco para el cierre del museo y no pudimos entrar. Primera razón para volver a Irlanda (y no sería la última).
Cruzando la calle nos encontramos con un elemento inesperado, la casa donde vivió una temporada Bram Stoker, autor de Drácula.
Justo enfrente del museo arqueológico se encuentra la Biblioteca Nacional de Irlanda (Leabharlann Náisiúnta na hÉireann). Fue inaugurado el 29 de agosto de 1890 y el edificio es diseño de Thomas Newenham Deane.
Cuenta con una gran cantidad de material irlandés y relacionado con Irlanda. Puede consultarse gratuitamente e incluye libros, mapas, manuscritos, música, periódicos, revistas y fotografías.
Continuamos nuestro paseo y pronto llegamos a Merrion Square Park (Cearnóg Mhuirfean). Es una plaza ajardinada de estilo georgiano situada en la zona sur del centro de Dublín.
La plaza fue diseñada en 1762 por John Smyth y Jonathan Barker para la finca del vizconde FitzWilliam. Samuel Sproule diseñó posteriormente el lado este alrededor de 1780. Los jardines se crearon mediante un concurso ganado por Benjamin Simpson en 1792.
Curiosidad: Durante la Gran Hambruna Irlandesa de la década de 1840, se instalaron comedores populares en Merrion Square Park para ayudar a alimentar a los ciudadanos.
En la esquina noroeste encontramos un monumento al escritor dublinés Oscar Wilde, que vivió en este lugar. Se trata de es un conjunto de tres estatuas inauguradas en 1997, diseñadas por Danny Osborne.
Muy cerquita se encuentra la Galería Nacional de Irlanda (Gailearaí Náisiúnta na hÉireann). Se fundó en 1854 y abrió sus puertas en 1864. La galería posee una extensa y representativa colección de pintura irlandesa. También destaca por su colección de arte barroco italiano y de maestros holandeses.
A su lado se encuentra la Leinster House (Teach Laighean), la sede del Oireachtas, el parlamento de Irlanda. Construido en 1745, fue la antigua residencia en Dublín del duque de Leinster. Desde 1922 ha servido como sede del Parlamento del Estado Libre Irlandés, predecesor del Estado irlandés moderno.
Volvemos sobre nuestros pasos y nos dirigimos dirección al río Liffey para ir volviendo al hotel. De camino pasamos por el Kennedy’s Pub. Se trata de un antiguo pub fundado en 1850, en el que estuvo trabajando un joven Oscar Wilde de 14 años en la década de 1860.
Un poco más adelante nos encontramos un edificio que me llamó la atención, se trata de St. Andrew’s Parish Church. Es una iglesia católica romana construida entre 1832 y 1837. El precioso exterior de la iglesia presenta un pórtico dórico con una estatua de San Andrés, esculpida por John Smyth (1776-1840).
Por fin llegamos a la ribera del río a la altura del puente Sean O’Casey. Al otro lado se encuentra el EPIC The Irish Emigration Museum. Es un museo dedicado a la historia de la migración de irlandeses alrededor del mundo. Es de propiedad privada, fundado por Neville Isdell, ex presidente y director ejecutivo de The Coca-Cola Company, nacido en Irlanda.
EPIC se ubica en las bóvedas del edificio CHQ, un edificio catalogado como patrimonio histórico. Se construyó originalmente en 1820 por John Rennie como depósito aduanero. Tras su restauración, el museo abrió sus puertas en mayo de 2016.
Seguimos el paseo hacia el hotel por la ribera del río hasta el hotel. Para cenar íbamos a comprar algo en un pequeño supermercado que teníamos enfrente. Cuando llegamos, ya no les quedaba nada en la sección de comidas preparadas.
Decidimos cenar en un local de la cadena de hamburgueserías Eddie Rocket’s. Las hamburguesas no estaban malas aunque no eran nada del otro mundo. La cena nos costó 47.90€ con propina incluida. La propina en Dublín no es obligatoria pero si es recomendable. A la hora de pagar te lo sugieren en el TPV y es algo que sólo nos pasaría en Dublín.
Tras la cena nos vamos a descansar que mañana el día va a ser largo.
En esta entrada relataremos nuestro viaje por Irlanda. Llegada la Semana Santa aprovechamos los días festivos en intentamos escaparnos a algún sitio.
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