Irlanda 2026 (III)

Seguimos nuestro viaje por Irlanda. Hoy toca recoger el coche para empezar nuestro road trip por el país.

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2 de abril

Toca madrugar. Desayunamos algo rápido y nos disponemos a tomar en Dublín Express para volver al aeropuerto. Teníamos hora de recogida del coche a las 8.30.

Lo recogemos y nos ponemos al mando. Hay que acostumbrarse rápido a conducir por el lado contrario de la carretera y con el volante también al otro lado. Así que nos decidimos por un coche automático. Conseguimos salir vivos de Dublín y llegar a la autovía.

Después de 50 km y 40 minutos llegamos al primer destino: Enniskerry (Áth na Sceire). Es es una ciudad en el condado de Wicklow con unos 2.000 habitantes. Está situado a orillas del río Glencullen, en las estribaciones de las montañas de Wicklow.

Enniskerry es un pueblo planificado que data de la década de 1840, con edificios originales diseñados en estilo neotudor. Es un pequeño y encantador pueblecito en el que destaca su plaza central, con su monumental reloj en el centro.

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Aparcamos en un aparcamiento gratuito, que creo que fue el único en toda Irlanda en el que no pagamos y nos fuimos a pasear. Aunque el pueblo se nos acabó pronto. Así que decidimos tomar un segundo desayuno, como los hobbits.

Aprovechando que hacía solecito, nos sentamos en la terracita de un sitio llamado The Bear Paw Deli. Allí nos tomamos un café muy rico y un brownie que estaba de muerte. Todo nos costó 15,80€.

Tras el desayuno volvemos a ponernos en camino. Siguiente destino: Glendalough (Gleann Dá Loch), literalmente “Valle de dos lagos”. Se trata de un valle glaciar en el condado de Wicklow, famoso por un asentamiento monástico altomedieval fundado en el siglo VI por San Kevin. Que es lo que venimos a visitar.

Kevin, descendiente de una de las familias gobernantes de Leinster, estudió de niño bajo la tutela de tres hombres santos: Eoghan, Lochan y Eanna. Este fundó aquí el monasterio con un pequeño grupo de monjes. Murió alrededor del año 618 y durante los siguientes seis siglos, Glendalough prosperó convirtiéndose en un importante centro de peregrinación.

Antes de su disolución en 1539 sufrió varios ataques vikingos. Aunque el peor fue por parte de los ingleses en 1398. Estos destruyeron la mayor parte de los edificios.

Dejamos el coche en el aparcamiento junto al centro de visitantes y pagamos los 4€ que cuesta por coche. Damos un bonito paseo por el precioso entorno hasta el monasterio.

Glendalough (Gleann Dá Loch)

Entramos al recinto por la entrada principal, uno de los monumentos más importantes del complejo. Originalmente constaba de dos plantas con dos elegantes arcos de granito y techo de madera.

Dentro de la puerta, en el muro oeste, se encuentra una piedra con una cruz grabada. Esta marcaba el santuario, el límite del área de refugio.

Glendalough (Gleann Dá Loch)

A mano derecha está la Round Tower, de 30 metros de altura y construida con pizarra mica intercalada con granito. La entrada a esta se encuentra a 3.5 metros de altura para facilitar su defensa.

Estas torres eran puntos de referencia para los visitantes que se aproximaban. Se construían como campanarios, pero también servían como almacenes y como refugios en tiempos de ataque.

Glendalough (Gleann Dá Loch)

Lo siguiente que nos encontramos es St. Peter and St. Pauls’ Cathedral, Catedral de San Pedro y San Pablo. Es, sin duda, el edificio más grande e imponente de Glendalough.

Su construcción tuvo varias fases, la primera de las cuales consistió en la nave actual con sus antas. El presbiterio y la sacristía datan de finales del siglo XII y principios del XIII. El arco del presbiterio y el ventanal este estaban finamente decorados, aunque muchas de las piedras se han perdido.

A pocos metros al sur de la catedral, una antigua cruz de granito local, con un anillo sin perforar, se conoce comúnmente como la Cruz de San Kevin.

Glendalough (Gleann Dá Loch)

Un poco más al sur nos topamos con Priests’ House, la Casa de los Sacerdotes. Es un pequeño edificio románico con un arco decorativo en el extremo oriental. Debe su nombre a la costumbre de enterrar allí a los sacerdotes durante los siglos XVIII y XIX.

Se desconoce su propósito original, aunque es posible que se utilizara para albergar reliquias de San Kevin. Fue reconstruida casi por completo a partir de las piedras originales, según un boceto de Beranger de 1779.

Glendalough (Gleann Dá Loch)

En el extremo sur del recinto se encuentra St. Kevin’s Church, la iglesia de San Kevin. Se le conoce comúnmente como la Cocina de San Kevin, ya que el campanario se asemeja a una chimenea de cocina. Sin embargo, no se cocinaba comida allí.

Glendalough (Gleann Dá Loch)

A escasos metros al oeste del recinto se encuentran las ruinas de St. Mary’s Church. Es una de las iglesias más antiguas y mejor construidas. La iglesia de Santa María o de Nuestra Señora, consta de una nave con un presbiterio posterior.

Su portal oeste de granito, con arquitrabe, tiene jambas inclinadas y un dintel macizo. En la parte inferior del dintel está inscrita una inusual cruz de San Andrés o cruz en forma de X.

El ventanal este es de arco de medio punto, con una moldura y dos cabezas talladas muy desgastadas en el exterior.

Glendalough (Gleann Dá Loch)

Aquí damos por terminada nuestra visita a Glendalough. Nos vamos en dirección al coche por otro camino, disfrutando una vez más de las preciosas vistas.

Ponemos rumbo a nuestro siguiente destino, Ferns, del que nos separaban 75 km. Como empezaba a hacerse tarde decidimos buscar algo por el camino para comer. Buscando en maps fuimos a parar a la ciudad de Arklow (An tInbhear Mór), el “Gran Estuario”.

Se trata de una pequeña ciudad de algo más de 13.000 habitantes fundada en el siglo X por los vikingos.

Curiosidad: Arklow fue el lugar de una de las batallas más sangrientas de la rebelión de 1798.

Aparcamos en un céntrico aparcamiento que costaba 1,50€ la hora. Comemos en un pub cercano llamado The Old Ship Inn. El sitio era un poco cutre pero comimos de maravilla. El precio, el mismo de todos los sitios, 42,30€ los dos.

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Con la barriga bien llena nos disponemos a ir a dar una vuelta por la ciudad. Pasamos por lo poco que queda del Castillo de Ormonde. Sus orígenes se remontan a la época vikinga.

Aunque existen pruebas de que el emplazamiento del castillo de Ormonde fue una base vikinga estacional desde el siglo IX, los registros documentados solo comenzaron con la llegada de los normandos.

Actualmente apenas se conserva una pequeña parte del muro.

Justo enfrente se encuentra St. Mary’s & Peter’s Catholic Church. La iglesia de Santa María y San Pedro se construyó en 1861 en estilo renacentista. Su arquitecto fue el irlandés Patrick Byrne.

St. Mary's & Peter’s Catholic Church Arklow

A 5 minutos andando encontramos Saint Saviour’s Church, la Iglesia de San Salvador. Fue construida por Sir Arthur Bloomfield en 1899 en estilo gótico inglés temprano.

Por desgracia a esta hora estaba cerrada y no pudimos admirar su interior. La verdad es que tiene muy buena pinta.

Saint Saviour's Church Arklow

Desde aquí nos acercamos a un supermercado cercano. Allí compramos cosas para desayunar al día siguiente y algo para merendar.

Volvemos al coche y nos ponemos en camino a Ferns, del que nos separaban 36km.

Ferns (Fearna Mór Maedhóg) es una ciudad histórica en el norte del condado de Wexford. Se cree que se fundó cuando en 598 se estableció un monasterio dedicado a San Mogue de Clonmore (San Aidan), obispo de Ferns.

La ciudad se convirtió en la capital del Reino de Leinster. También en la capital de Irlanda, cuando los reyes de esa parte meridional de la provincia establecieron allí su sede de poder. Era una ciudad muy grande, pero se redujo tras un incendio que la destruyó casi por completo.

Pero lo que nosotros veníamos a visitar es St. Mary’s Augustinian Abbey. Se trata de una abadía agustina en ruinas construida sobre un antiguo monasterio cristiano fundado por Máedóc de Ferns. Se construyó alrededor de 116 por orden del rey de Leinster Diarmait Mac Murchada. Que, además, se encuentra enterrado aquí.

La abadía fue suprimida el 7 de abril de 1539.

St. Mary's Augustinian Abbey Ferns

El coche lo aparcamos junto a The Cathedral Church of St. Edan, la Catedral de San Edán. La catedral católica romana medieval original fue construida por el obispo San Juan en la década de 1230.

El edificio fue incendiado en la época isabelina por los O’Byrne de Wicklow (1544 – 1597), y solo queda una pequeña parte de las ruinas.

The Cathedral Church of St. Edan Ferns

Aunque la reina Isabel I de Inglaterra (1533 – 1603) ordenó su reconstrucción, solo se restauró una sección del coro. Este fue posteriormente modificado a principios del siglo XIX.

La catedral fue reordenada nuevamente a principios del siglo XX gracias a los esfuerzos de Thomas Brownell Gibson, deán desde 1908 hasta 1926.

Hasta 1949, se la conocía como Catedral de San Ædan, una variante ortográfica de Edan o Aidan.

The Cathedral Church of St. Edan Ferns

Desde aquí nos dirigimos a otro lugar histórico: Vinegar Hill, a unos 15 km. Aquí tuvo lugar la Batalla de Vinegar Hill, un enfrentamiento militar durante la Rebelión Irlandesa de 1798.

Tuvo lugar el 21 de junio de 1798 entre una fuerza de unos 13.000 soldados gubernamentales británicos al mando de Gerard Lake y 16.000 rebeldes de los Irlandeses Unidos liderados por Anthony Perry. Esta batalla se desarrolló en un gran campamento rebelde en Vinegar Hill y en las calles de Enniscorthy, en el condado de Wexford.

Los irlandeses sufrieron una importante derrota. Esto marcó el último intento importante de los rebeldes por mantener y controlar el territorio conquistado en Wexford.

Hoy solo quedan los restos del molino de viento, que fue el centro de mando del campamento rebelde y allí izaban su estandarte. Cuando los rebeldes fueron derrotados el estandarte fue reemplazado por el Estandarte Real Inglés.

Desde aquí tenemos unas curiosas vistas de los alrededores y también tenemos un servicio. Eso si, el último tramo de carretera es tela marinera.

Vinegar Hill Ireland

Debido al fuerte viento y a la lluvia que caía de lado, no pudimos pasar allí demasiado tiempo. Así que decidimos bajar a Enniscorthy, a apenas 5 minutos de camino.

Enniscorthy (Inis Córthaidh) es la segunda ciudad más grande del condado de Wexford. Está situada a orillas del río Slaney, cerca de las montañas Blackstairs y de Curracloe, la playa más larga de Irlanda. El nombre de la ciudad podría referirse tanto a la «Isla de Corthaidh» como a la «Isla de las Rocas».

En la ciudad se encuentra la catedral de la diócesis católica romana de Ferns. Así como otros lugares históricos como el castillo de Enniscorthy y el lugar clave de la batalla de la Rebelión de 1798.

Aparcamos en un aparcamiento céntrico, pagando, por supuesto, y nos ponemos camino del castillo bajo la imparable lluvia.

El castillo de Enniscorthy empezó a construirse, sobre los restos de otro más antiguo de madera, a finales de la década de 1190. Se hizo por orden del caballero normando Philip De Prendergast como residencia para el y su esposa.

Sus descendientes normandos residieron en el castillo hasta la década de 1370. Entonces fue atacado por Art MacMurrough Kavanagh con éxito. Su dinastía lo retuvo hasta 1536, cuando lo cedió, junto con las tierras circundantes, al señor sajón Leonard Grey.

Pasó por diversas manos hasta mediados del siglo XX, en el que se convirtió en el museo del condado de Wexford.

Actualmente también alberga exposiciones dedicadas a sus últimos inquilinos, la familia Roche, y una pequeña muestra sobre el patrimonio industrial y comercial de Enniscorthy.

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Muy cerquita nos topamos con St. Mary’s Church, la Iglesia de Santa Maria, una iglesia anglicana del siglo XIX. Aunque tenga aspecto de ser más antigua, la construyó Joseph Welland en la década de 1850.

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Seguimos nuestro lluvioso paseo por la ciudad hasta llegar a St Aidan’s Cathedral, la Catedral de San Aidan, la iglesia catedral de la diócesis católica romana de Ferns.

Con la finalización de la antigua catedral en 1809, Enniscorthy se convirtió en el centro episcopal de la diócesis de Ferns. Con el tiempo, el edificio resultó necesitar reparaciones y ser inadecuado para las necesidades de la diócesis.

En 1843 se construyó una nueva catedral, diseñada por Augustus Welby Pugin, supuestamente inspirada en la abadía de Tintern en Gales. Está dedicada a Máedóc de Ferns, también conocido como Áedan o Aidan, quien murió en 626.

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Ya un poco hartos de tanta lluvia, decidimos buscar un sitio para tomar algo caliente. Lo hicimos en un sitio llamado Heavenly Cafe. Un chocolate caliente y un bizcocho de naranja que estaban de vicio. Además, la camarera que nos atendió era muy simpática. Los dos chocolates y un trozo de bizcocho nos costó 11€.

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Tras el frugaz refrigerio nos ponemos en camino a Wexford (Loch Garman) a unos 25 minutos.

Wexford es la capital del Condado de Wexford y se encuentra en la orilla sur del puerto de Wexford, el estuario del río Slaney. Fue fundada por los vikingos alrededor del año 800 d. C. La llamaron Veisafjǫrðr, que significa “ensenada de las marismas”.

Desde el siglo IX hasta principios del siglo XII fue una ciudad vikinga. Siendo una ciudad-estado en gran medida independiente que solo debía tributos simbólicos a los reyes irlandeses de Leinster.

En mayo de 1169, Dermot MacMurrough, rey de Leinster, y su aliado normando Robert Fitz-Stephen sitiaron Wexford. Los habitantes nórdicos resistieron con fiereza hasta que el obispo de Ferns los persuadió para que aceptaran un acuerdo con Dermot.

Como seguía lloviendo, hacía mucho frío y viento, y se hacía tarde, decidimos no visitar la ciudad. Así que aparcamos (¡gratis!) cerca de un supermercado para comprar algo de cenar e ir al alojamiento.

El alojamiento era una habitación en un alojamiento turístico llamado Brookvale que contratamos por Agoda. El sitio es una pasada y la anfitriona muy agradable. Nos tenía la chimenea encendida y, además, nos dio sugerencias para el día siguiente. Teníamos la suerte de ser los únicos huéspedes y teníamos toda la casa para nosotros.

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Cenamos. Charlamos un rato con nuestra anfitriona, y a la cama. Por cierto, nos costó 110€ la noche.

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3 de abril

Nos levantamos temprano para aprovechar el día. Desayunamos y nos ponemos en camino al Cabo de Hook.

Históricamente llamado Rindowan, es un cabo en el condado de Wexford, en la orilla este del estuario de las Tres Hermanas. Asi es como se conoce la confluencia de los ríos Nore, Suir y Barrow.

En irlandés, su nombre original era Rinn Dubháin, Punta de Dubhán. Era en honor a un santo británico del siglo V con ese nombre (literalmente «pequeño de pelo negro»).

A parte del hermoso paisaje, también pasamos por algún elemento reseñable. Como las rinas de Templetown Church. La torre medieval fue construida por los Caballeros Hospitalarios en terrenos confiscados a los Caballeros Templarios.

La iglesia del siglo XIX conserva sus muros intactos, pero el tejado a dos aguas se ha perdido por completo.

que ver en el cabo de hook en Irlanda

Después de 26 km, de los cuales la mitad por una carretera un tanto… especial, llegamos al Faro de Hook. Este es el segundo faro en funcionamiento más antiguo del mundo, tras la Torre de Hércules (casi 2.000 años de historia), en España.

Fue construido en el siglo XIII por William Marshall, conde de Pembroke, yerno de Strongbow, quien sucedió a este como señor de Leinster. El primer mapa que muestra el faro en funcionamiento data de 1240.

Los primeros guardianes del faro fueron un pequeño grupo de monjes cuyo monasterio se ubicaba en la península. Estos abandonaron la torre y fueron reemplazados por los primeros fareros a mediados del siglo XVII.

En 1972, la electricidad se convirtió en la fuente de energía. Para marzo de 1996, el faro de Hook pasó a funcionar automáticamente,

Faro de hook irlanda

El acceso al faro solo es posible mediante visitas guiadas, disponibles durante todo el año. Al pie del faro hay una cafetería, una tienda de regalos y una exposición marítima.

Poco rato pudimos estar. El viento era tan salvaje que apenas podíamos abrir las puertas del coche. Así que un paseito y de vuelta al coche. Nos ponemos en camino del siguiente destino, Tintern Abbey, a 17 km.

Pero antes también pasamos por algún lugar inesperado. Como las ruinas de St. Dubhán’s Church, que data del siglo XI. Aunque su emplazamiento tiene una larga historia. En el siglo V, San Dubhán, un monje galés, construyó aquí una pequeña iglesia de madera.

A finales del siglo XI se erigió una iglesia de piedra. Los normandos ampliaron esta iglesia tras su llegada a la península de Hook.

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Un poco más adelante nos topamos con Church of All Saints, la iglesia de Todos los Santos, en Templetown. Es una iglesia católica construida entre 1896 y 1898; y restaurada en 1998.

Church of All Saints, la iglesia de Todos los Santos, en Templetown

Unos 10 minutos después llegamos a uno de los imprescindibles de todo viaje a Irlanda: la Abadía de Tintern.

Tintern Abbey es una abadía cistercense en ruinas fundada alrededor del año 1200 por William Marshal, conde de Pembroke. Fue como resultado de una promesa que había hecho cuando su barco quedó atrapado en una tormenta cerca.

Una vez establecida, la abadía fue colonizada por monjes de la abadía cisterciense de Tintern, en Monmouthshire, Gales, de la cual Marshal también era patrón.

Tintern Abbey / abadia de Tintern

Tras la disolución de los monasterios, la abadía y sus terrenos fueron cedidos primero a Sir James Croft. Y más tarde, en 1575, a Anthony Colclough de Staffordshire, soldado de Enrique VIII.

La última integrante de la familia Colclough en residir en Tintern fue Lucey Marie Biddulph Colclough y, tras su partida en 1959, el Estado irlandés inició obras de conservación y consolidación en el lugar.

Tintern Abbey / abadia de Tintern

La entrada cuesta 5€. En su interior encontraremos una exposición sobre las obras de restauración. Otra sobre la fauna que habita aquí y una más sobre el sistema de construcción de la abadía.

Tintern Abbey / abadia de Tintern

Una de las empleadas resultó ser de Barcelona pero llevaba muchoa años viviendo en Irlanda. Allí nos tiramos un rato de cháchara con ella y nos dio algunos consejos para nuestro viaje.

Tras la visita a la preciosa abadía, nos ponemos camino al siguiente destino, la ciudad de Waterford.

Para llegar hasta allí tomamos el Ballyhack Ferry, un pequeño barco que cruza el río Barrow. Por 10€ por vehículo nos ahoramos una hora de camino. Se toma en la localidad Ballyhack y nos bajamos en Passage East.

Ballyhack Ferry

Unos 20 minutos después dejamos el coche en un aparcamiento (de pago) bastante céntrico. Aprovechamos para tomar el segundo desayuno en un sitio llamado WICH+BREW. Como todos los cafés que tomamos en Irlanda, tenía el tamaño de una pinta. Estaba bueno pero, el bollo de canela… estaba brutal. Todo nos costó 15,90€.

Waterford (Port Láirge) es la capital del condado homónimo y es la ciudad más antigua de todo Irlanda. Su nombre proviene del nórdico antiguo Veðrafjǫrðr, que significa «fiordo de carnero».

Los vikingos establecieron un asentamiento cerca de Waterford en 853. Pro todos los asentamientos fueron abandonados hacia el año 902, tras la expulsión de los vikingos por los irlandeses nativos.

Los vikingos se restablecieron en Irlanda, en Waterford, en 914. Estaban liderados inicialmente por Ottir Iarla hasta 917. Posteriormente por Ragnall ua Ímair y la dinastía Uí Ímair, y construyeron la que sería la primera ciudad de Irlanda.

En 1167, Diarmait Mac Murchada, el rey depuesto de Leinster, fracasó en su intento de tomar Waterford. Regresó en 1170 con mercenarios cambro-normandos al mando de Richard de Clare, segundo conde de Pembroke. Juntos sitiaron y conquistaron la ciudad tras una defensa desesperada.

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Durante la Edad Media, Waterford fue la segunda ciudad más importante de Irlanda después de Dublín. En el siglo XV, Waterford repelió los asedios de dos pretendientes al trono inglés: Lambert Simnel y Perkin Warbeck. Como resultado, el rey Enrique VII le dio a la ciudad su lema: Urbs Intacta Manet Waterfordia («Waterford permanece intacta»).

El siglo XVIII fue un periodo de gran prosperidad para Waterford. Muchos de los edificios más destacados de la ciudad surgieron durante esta época.

Nos dirigimos a The Viking Triangle, el Triángulo Vikingo, como se conoce al barrio más antiguo de la ciudad. Esta zona, rodeada por las fortificaciones originales del siglo X, tiene forma triangular y su vértice se encuentra en la Torre de Reginald.

Reginald’s Tower iba a ser nuestra primera visita, que forma parte de los Waterford Treasures. La torre ha tenido diversos usos durante siglos y es un importante punto de referencia en Waterford. También es el edificio cívico más antiguo de Irlanda.

La torre, también conocida como Dundory (una palabra de origen irlandés que significa fortaleza de roble), es el único monumento en Irlanda que lleva el nombre de un vikingo. Posiblemente Ragnall o Reginald, el fundador de la ciudad en 914.

El príncipe Juan de Inglaterra desembarcó en 1185 en Waterford y organizó la reconstrucción de las defensas de la antigua ciudad vikinga, incluyendo la torre. Su nieto Eduardo I, ordenó que esta torre se utilizara para encarcelar a cualquiera que intentara defraudar la muralla defensiva.

Reginald's Tower Waterford

En 1394 Ricardo II de Inglaterra desembarcó en Waterford y utilizó esta torre para almacenar sus municiones.

Curiosidad: Tras el asedio de las tropa inglesas de Oliver Cromwell en 1610, una bala de cañón impactó en la torre. Esta bala aún se conerva en el sitio del impacto.

En 1819 vuelve a convertirse en prisión para delincuente menores y borrachos. Para 1861 se convierte en la residencia del Alto Condestable de Waterford.

Fue vivienda hasta 1959 en el que su último morador la abandona. Desde entonces es un museo.

Muy cerca se encuentra Grayfriars Abbey (The French Church). La Iglesia Francesa, también conocida como Abadía de Greyfriars, es un antiguo convento franciscano construido en 1241. Este convento fue uno de los primeros en construirse en Irlanda, fundado por el caballero anglonormando Sir Hugh Purcell.

El convento fue suprimido con la disolución de los monasterios en abril de 1541 por Enrique VIII. Pero a los frailes se les permitió permanecer en la ciudad. Enrique VIII otorgó una carta real en 1544 para convertir parte del edificio en un hospital y asilo.

Grayfriars Abbey (The French Church)

En el siglo XVII, el obispo Nathaniel Foy adaptó el coro de la iglesia para que lo utilizaran los hugonotes que habían sido invitados a Waterford para trabajar en la industria del lino. Esto dio origen al nombre de “Iglesia Francesa”.

En 1810, se construyó una iglesia metodista en el emplazamiento del claustro medieval del convento, que se amplió en 1885. Actualmente alberga el Museo del Tiempo de Waterford.

A la entrada de la antigua iglesia se alza un monumento a Luke Wadding, un sacerdote nacido en Waterford en el siglo XVII.

Al lado de la abadía encontramos King of the Vikings. Es una experiencia de realidad virtual que te sumerge en la vida de estos sanguinarios saqueadores esclavistas, constructores de ciudades y comerciantes internacionales.

King of the Vikings

Unos metros más al sur se ubica Christ Church Cathedral, la Catedral de la Santísima Trinidad.

La primera iglesia en este emplazamiento se construyó en el siglo XI. En 1170 fue el lugar donde se celebró la boda de Richard de Clare, segundo conde de Pembroke (“Strongbow”), y Aoife Ní Diarmait.

Esta primera iglesia fue reemplazada en 1210 por una catedral gótica. Estuvo en uso hasta su demolición en 1773.

El nuevo diseño fue elegido por el arquitecto local John Roberts en 1774. Este también fue responsable de la catedral católica y de gran parte de la arquitectura georgiana de Waterford. El campanario no se erigió hasta 1783 y el edificio no se terminó definitivamente hasta al menos 1792.

Christ Church Cathedral

Tras la catedral se encuentra el Museo Medieval, que incluye dos salas. El Salón de los Coristas del siglo XIII y la Bodega del Alcalde del siglo XV.

También alberga la única prenda que se conserva de Enrique VIII: un gorro de mantenimiento. Este gorro, junto con una espada, fue otorgado al alcalde de Waterford en 1536.

Una sorpresa que nos llevamos es que, en la plaza de la catedral había un ajedrez gigantesco. Desconocemos el porqué.

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Justo enfrente hubo otra cosa que nos llamó la atención. Un taller artesanal de fabricación de cristal mediante el soplo. Me pareció realmente hipnótico.

Otro elemenque nos llamó la atención, con aspecto de antiguo edificio religioso, que resultó ser el Waterford Badminton Club. No he conseguido encontrar nada de información sobre el edificio. Pero está chulo.

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Muy cerquita se encuentra otro de los Tesoros de Waterford: The Bishop’s Palace, El Palacio del Obispo. Se construyó en 1741 en estilo georgiano por el arquitecto anglo-alemán Richard Cassels. Originalmente due la residencia del obispo en Waterford.

Actualmente es un museo que narra la historia de Waterford desde 1700 hasta la década de 1970. Contiene la única cruz de luto de Bonaparte que se conserva. Una de las doce que se fabricaron tras la muerte de Napoleón Bonaparte en 1821.

Treasures of Waterford: The Bishop's Palace

Junto al palacio se ubica el Teatro Real, fundado como teatro con patente en 1785. Con sala de espectáculos y salones de actos diseñados por el arquitecto local John Roberts. El teatro sufrió un incendio el 5 de abril de 1837.

El edificio fue remodelado a su forma actual en 1876, bajo la dirección de John Royston, quien presentó comedias y ópera bufa.

Curiosidad: Oscar Wilde dio una conferencia aquí tras su famosa gira por Estados Unidos en 1882.

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Aquí damos por finalizada nuestra visita a la ciudad de Waterford. Visita que, sin duda, merece la pena. También damos por finalizada esta entrada, para que no se haga demasiado larga.

No te pierdas la próxima entrada.

Actividades en Irlanda

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