Continuamos nuestro recorrido por Irlanda. Seguimos viendo curiosas ruinas y paisajes espectaculares.
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3 de abril
Dejamos atrás la ciudad de Waterford y su Triángulo Vikingo. Nos vamos camino de Rock of Cashel, que se encuentra en la ciudad de Cashel, a unos 72 km.
Aparcamos y vamos a pagar. Esta vez hemos tenido suerte. Es día festivo y hoy no se paga. Como se nos iba a hacer tarde para comer, en el mismo coche nos hicimos unos sandwiches de salami y al lío.
The Rock of Cashel (Carraig Phádraig), también conocida como Cashel of the Kings o Roca de San Patricio, es un sitio histórico situado de forma espectacular sobre una colina en Cashel, condado de Tipperary.

Según cuenta la leyenda, Rock of Cashel se originó en Devil’s Bit, una montaña a 30 km al norte de la ciudad. Fue cuando San Patricio desterró a Satanás de una cueva, lo que provocó que la Roca aterrizara en Cashel. Según la Vida Tripartita de San Patricio, se dice que Cashel es el lugar de la conversión del Rey de Munster por San Patricio en el siglo V.
Esta fue la sede de los reyes de Munster ya en el siglo IV y antes de la invasión normanda. Durante el siglo V, el clan Eóganachta construyó una fortaleza, manteniendo la supremacía allí durante siglos. En 1101, el rey de Munster, Muirchertach Ua Briain, donó su fortaleza a la Iglesia.
Actualmente sobreviven pocos restos de las estructuras antiguas. La mayoría de los edificios en el sitio actual datan de los siglos XII y XIII.
El recinto cuenta con varios edificios, como Cormac’s Chapel. La capilla del rey Cormac Mac Carthaigh, se comenzó a construir en 1127 y se consagró en 1134.

Su interior estaba cerrado al público durante nuestra visita.
El edificio más grande es La Catedral, construida entre 1235 y 1270. Es un edificio sin naves laterales de planta cruciforme, con una torre central y que termina hacia el oeste en un enorme castillo residencial.

La torre central se añadió en el siglo XIV y se construyó un sólido castillo en el extremo occidental a principios del siglo XV.
El Salón de los Vicarios Corales fue construido en el siglo XV y alberga la Cruz de San Patricio, de más de 2 metros de altura.
En la catedral se conservan varias tumbas talladas del siglo XVI y el presbiterio alberga la efigie del pluralista Miler McGrath, arzobispo desde 1571 hasta 1621.


La verdad es que en su momento de mayor esplendor tuvo que ser un templo realmente impresionante.
Otro de los edificios reseñables es la Round Tower, que con sus 28 metros data del año 1100. Su entrada se encuentra a 3,7 metros del suelo), típica de las torres redondas.

En el extremo sur del recinto se ubica The Hall of the Vicar’s Choral, el Salón del Coro del Vicario. Se construyó a principios del siglo XV por orden del arzobispo Richard O’Hedian.
Originalmente era la residencia para los ocho miembros del Coro del Vicario que cantaban la misa en la Catedral de San Patricio.
El nivel superior se utiliza ahora como teatro audiovisual. En ella se emite un pequeño documental sobre la historia de la Roca. Si lo solicitas con tiempo, lo pasan en el idioma que pidas.
Y ahí viene el problema. Tras esperar unos 15 minutos a que empezara, resulta que lo ponen en francés. Me parace muy bien pero ni tan siquiera estaba subtitulado en inglés. Me parece terrible después de esperar tanto rato, más otra media hora que debíamos de esperar al siguiente pase. Desde luego está muy mal organizado.
Ni que decir tiene que nos levantamos y nos fuimos, junto con casi toda la sala, excepto un muy pequeño grupo de viejos franceses.

La visita nos llevó alrededor de una hora, tiempo de sobra para contemplar con tranquilidad cada detalle del lugar.
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Muy cerquita se encuentran las ruinas de la Abadía Cistercense de Hore. Antes de ser una abadía cisterciense, fue un monasterio benedictino.
Este monasterio fue entregado a los cistercienses por el arzobispo David Mac Cerbaill en 1270. Quien posteriormente ingresó en el monasterio y fue enterrado allí en 1289. Mac Cerball Dotó generosamente a la abadía con tierras, molinos y otros beneficios eclesiásticos que antes pertenecían a la ciudad.
Esta abadía fue la última fundación irlandesa de esta orden antes de la Reforma de Enrique VIII. En 1540 la propiedad fue transferida a James Butler, noveno conde de Ormond. Los monjes continuaron sirviendo a la parroquia local. Posteriormente, se utilizaron como viviendas privadas.
En 1561 la reina Isabel I se lo concedió al cuarto conde de Sussex, Sir Henry Radcliffe. Este fue despojado de sus posesiones irlandesas al ser acusado de corrupción. Fue encarcelado en 1565 y abandonó Irlanda definitivamente para establecerse en Inglaterra.

Nos ponemos en camino a nuestro siguiente destino, que era la ciudad de Cahir (Chathair), en el condado de Tipperary, a ver su castillo. El nombre Cathair o an Chathair se traduce como «fortaleza circular de piedra».
Durante gran parte de su historia, la ciudad ha estado influenciada por la familia Butler. De esta familia surgieron los primeros barones de Cahir.
Aparcamos junto al castillo en un aparcamiento de pago, por supuesto.
El castillo de Cahir es uno de los castillos más grandes de Irlanda y se alza sobre una isla en el río Suir. Fue construido a partir de 1142 por Conchobar Ua Briain, rey de Thomond.
Otorgado a la poderosa familia Butler a finales del siglo XIV, el castillo fue ampliado y remodelado entre los siglos XV y XVII. Cayó en ruinas a finales del siglo XVIII y fue restaurado parcialmente en la década de 1840.
En 1961, falleció el último Lord Cahir y el castillo pasó a ser propiedad del estado irlandés.


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Como la comida no había sido muy bollante y faltaba rato para ser la hora de cenar, nos fuimos a un supermercado cercano. Compramos unas porquerías y allí mismo nos las comimos al sol.
Después de la merienda nos pusimos camino de Cork, de la que nos separaban unos 80 km.
Cork, en gaélico Corcaigh, (de corcach que significa pantano), es la segunda ciudad más grande de la República de Irlanda. Con casi 300.000 habitantes es la capital del condado de Cork y la ciudad más grande de la provincia de Munster.
Cork fue fundada en el siglo VI como un asentamiento monástico y fue expandida por los invasores vikingos alrededor del año 915. Su carta fundacional fue otorgada por el príncipe Juan en 1185.
El sobrenombre de la ciudad, “la ciudad rebelde”, tiene su origen en su apoyo a la causa yorkista durante las Guerras de las Rosas (1455-1487).
Los habitantes de Cork a veces se refieren a la ciudad como “la verdadera capital”, en referencia a su oposición al Tratado Anglo-Irlandés durante la Guerra Civil Irlandesa.

Aparcamos en una zona algo alejada del centro. Un zona residencial en la que es gratis aparcar a partir de las 6 de la tarde. En unos 20 minutos llegamos al centro de la ciudad, que es una isla entre dos canales del río Lee.
Lo primero que nos encontramos es la Holy Trinity Roman Catholic Church, la Iglesia Católica Romana de la Santísima Trinidad. También conocida como la Iglesia Memorial del Padre Mathew, es una iglesia y convento católico de estilo neogótico situado en el muelle del Padre Mathew.
Pertenece a la Orden de los Frailes Menores Capuchinos y es la única iglesia dedicada al Padre Theobald Mathew.
La construcción de la iglesia comenzó a principios de la década de 1830, pero se detuvo poco antes de la Gran Hambruna. No se completaría hasta 1890, a tiempo para el centenario del nacimiento del padre Mathew.

Cruzamos el río Lee por el Parliament Bridge, el Puente del Parlamento. Se construyó en 1807 para sustituir el anitguo puente de madera de mediados del siglo XVIII.

Vamos paseando por el animado centro de la ciudad hasta St. Patrick’s Street (Sráid Naomh Pádraig). Es la principal calle comercial de la ciudad. Data de finales del siglo XVIII, cuando la ciudad se expandió más allá de las murallas de la antigua ciudad.
Durante la década de 1780, muchas de las calles que hoy conforman el centro de Cork se formaron al salvar los cauces del río Lee, entre islas pantanosas.
Partes de Patrick Street sufrieron graves daños durante la Guerra de Independencia irlandesa. Fue en un suceso conocido como el “Incendio de Cork” en 1920. Esto incluyó el centro comercial Munster Arcade y los grandes almacenes Grant’s.
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Desde aquí nos acercamos hasta English Market (An Margadh Sasanach). Es un mercado municipal de alimentos ubicado en el centro de la ciudad. El mercado es reconocido tanto por su arquitectura de mediados del siglo XIX como por sus productos artesanales locales.
El mercado se ha convertido en una atracción turística. El chef Rick Stein lo ha descrito como el “mejor mercado cubierto del Reino Unido e Irlanda”.

De vuelta a St. Patrick Street nos topamos con St Peter and St Paul’s Roman Catholic Church. La iglesia de San Pedro y San Pablo se construyó para reemplazar la capilla de Carey’s Lane, una estructura mucho más pequeña construida en 1786.
Bajo la dirección del archidiácono John Murphy, en la década de 1850 se convocó un concurso de diseño que ganó E. W. Pugin. Se empezó a construir en 1859 y se prolongó hasta 1864.
Su consagración tuvo que aplazarse hasta 1866 debido a que las deudas asociadas a su construcción aún no se habían saldado.

Tras una breve parada en el baño de un cercano centro comercial, nos ponemos en camino de la catedral. Aunque iríamos pasando por algunos lugares reseñables. Como uno que llamó nuestra atención, Triskel Arts Centre.
Este antiguo edificio fue la iglesia principal de Cork en el siglo XVII y se encuentra en el emplazamiento de edificios religiosos que datan de al menos 1050. Fue desacralizada en 1979 y posteriormente adquirida por el Ayuntamiento de Cork. El edificio albergó el Archivo Municipal y del Condado de Cork hasta 2005.
El Ayuntamiento de Cork y el Centro de Arte Triskel desarrollaron Christchurch como un espacio cultural en el centro de la ciudad, inaugurado en 2011. La antigua iglesia ahora está integrada en este centro de arte

Un poco más al sur nos topamos con The Counting House. Es un edificio de estilo Tudor neoclásico construido en 1919 en el solar de la antigua cervecería Beamish and Crawford.
Me pareció un edificio muy curioso.

Justo antes de cruzar el río ya podemos contemplar los muros del Elizabeth Fort, un fuerte estrellado del siglo XVII.
Originalmente se construyó como fortificación defensiva en terreno elevado fuera de las murallas de la ciudad. Esta creció alrededor del fuerte, que asumió diversas funciones, entre ellas, el uso como cuartel militar, prisión y comisaría de policía.
Pero en esta ocasión no nos iba a dar tiempo de visitarlo. Por desgracia.
Desde aquí también divisamos una bonita panorámica de la catedral, a la que nos estábamos acercando.

Por fin llegamos a Saint Fin Barre’s Cathedral, una catedral neogótica de tres torres dedicada a Finbarr de Cork, santo patrón de la ciudad.
El uso cristiano de este lugar se remonta al siglo VII d. C., cuando, según la tradición local, Finbarr de Cork fundó un monasterio. El edificio original sobrevivió hasta el siglo XII, cuando cayó en desuso o fue destruido durante la invasión normanda de Irlanda.
Alrededor de 1536, durante la Reforma Protestante, la catedral pasó a formar parte de la iglesia establecida, posteriormente conocida como la Iglesia de Irlanda. En 1730 se construyó otro templo, pero era considerado por muchos como simple y sin rasgos distintivos.
La actual se construyó en 1863 según diseño del arquitecto victoriano William Burges. Este diseñó la mayor parte de la arquitectura, la escultura, las vidrieras, los mosaicos y el mobiliario interior de la catedral.

La catedral fue consagrada en 1870 y las agujas de piedra caliza se terminaron en octubre de 1879. Muchas de las esculturas exteriores, incluidas las gárgolas, fueron modeladas por Thomas Nicholls. Las entradas contienen figuras de más de una docena de personajes bíblicos, coronadas por un tímpano que muestra una escena de la Resurrección.

Una vez terminada la visita a la catedral, tocaba buscar algo para cenar. Después de mucho mirar acabamos cenando en un restaurante de comida palestina llamado Izz Cafe. Fue todo un acierto. La comida espectacular y el servicio también. Una de las camareras era valenciana y era muy simpática.


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Tras la cena volvimos al coche y nos fuimos al hotel. La verdad es que la búsqueda de alojamiento en Cork fue una odisea. Todo extremadamente caro. De lo más barato y decente que encontramos fue el Cork International Hotel, que estaba en el aeropuerto. 169€ nos costó la noche.
La habitación estaba muy bien. Muy amplia y más moderna que el hall, que parecía sacado de una peli de los 80. Pero el baño… eso era otra cosa. La bañera, en vez de mampara tenía una poco higiénica cortina. Para no resbalar, la aún más antihigiénica alfombrilla de goma. Para terminar, el grifo sólo era el de la pared, nada de manual… un coñazo vaya. Por 169€ la noche podía ser algo más higiénico.
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4 de abril
Para no perder las costumbres, madrugamos. Desayunamos algo y nos ponemos en camino con un tiempo terrible. Lluvia y un viento tremendo.
Primera parada: Blarney Castle, es una fortaleza medieval a unos 17 km. de Cork.
El castillo de Blarney data de antes de 1200, cuando se cree que se construyó una casa de madera en el lugar. Alrededor de 1210, esta fue reemplazada por una fortificación de piedra. Fue destruido en 1446, pero posteriormente reconstruido por Cormac Láidir MacCarthy, Señor de Muscry.
La torre del homenaje se construyó a partir de 1446 y en ella se encuentra la famosa Piedra de Blarney. Se dice que si besas la piedra, obtienes el don de la elocuencia. Para ello tienes que asomarte al vacío boca abajo y besarla.

En el recinto también se ubica Blarney House, construida en 1874 en estilo baronial escocés por John Lanyon. Esta sustituyó a otra gran casa construida en el siglo XV por la familia Jefferyes.
Llegamos y, aparte del dineral que cuesta la entrada (24€), resulta que el aparcamiento se paga aparte. Son sólo 2€, pero un mojón para ellos. Encontramos fácil aparcamiento junto a unas instalaciones deportivas a 10 minutos andando.
Antes de salir al siguente destino hicimos una pausa para tomar un café calentito en un Centra. Por suerte había dejado de llover pero hacía un frío que te camba la peluca.
Volvemos al coche y nos ponemos en camino de nuevo. Esta vez vamos a las ruinas del Convento y Castillo de Kilcrea, a 22 km.
El Convento de Kilcrea es una abadía medieval en ruinas situada cerca de Ovens, en el condado de Cork. Tanto el convento como el castillo, situado en ruinas al oeste, fueron construidos por franciscanos observantes a mediados del siglo XV. Fue por invitación de Cormac Láidir MacCarthy, señor de Muskerry, como protección contra las tropas inglesas.
MacCarthy murió en batalla en 1494 y está enterrado en el lugar.

El nombre Kilcrea deriva del irlandés Cill Chré, que significa ‘Celda de Cyra’. Cyra fue una abadesa de principios de la Edad Media que, según se dice, fundó un convento al este del monasterio en la parroquia de St Owen’s.
El convento fue saqueado varias veces por el ejército inglés a finales del siglo XVI, sufriendo daños considerables, pero permaneció ocupado por frailes hasta la década de 1620.
Actualmente el convento sigue estando en uso como cementerio.

Unos 300 metros al oeste se encuentra el castillo. Para llegar hay que cruzar por enmedio de un sembrado privado. Pero tiene un senderillo hecho. Eso si, no te salgas de el. Justo antes de entrar al sembrado también hay un cartel adivirtiendo que el castillo está en ruinas y puede ser peligroso.


El Castillo de Kilcrea es una torreón y un recinto fortificado en ruinas del siglo XV. Tanto la torreón como el convento fueron construidos en una zona pantanosa por Cormac Laidir MacCarthy, noveno señor de Muskerry. Se hizo sobre un antiguo fuerte que posiblemente data de la Edad de Bronce.
Textos de la década de 1840 indican que el recinto estaba rodeado por dos torres cuadradas. Sin embargo, cualquier evidencia física de una segunda torre en el recinto se ha perdido entre la maleza.
A diferencia del convento, que es propiedad del Estado, las ruinas se encuentran en terrenos de propiedad privada. El terreno adyacente a las ruinas actualmente sirve como granja de ganado.

Volvemos al coche y cruzamos el estrechísimo puente de acceso, mientras todos los sensores de aproximación del vehículo pitaban a la vez.
Nos ponemos en camino al siguiente destino, Kenmare Stone Circle, a unos 80km. Pero antes había que comer. Lo hicimos en un restaurante de carretera llamado An Crúiscín Lán Cafe. La comida estaba bien aunque nada espectacular.


Tras la comida llegamos a nuestro destino, Kenmare Stone Circle. Es uno de los círculos de piedra más grandes del suroeste de Irlanda, con unas dimensiones de 17,4 x 15,8 m.
Los círculos de piedra se construyeron durante la Edad de Bronce (2200-500 a. C.), y se cree que tenían fines rituales y ceremoniales. A menudo se orientaban según ciertos eventos solares y lunares, como la posición del sol en el horizonte durante un solsticio.
El Círculo de Piedra de Kenmare está compuesto por 15 grandes rocas. En el centro se encuentra un impresionante dolmen de rocas con una gigantesca piedra de coronación. No se conoce con certeza el significado de este monumento, pero sí sabemos que los dólmenes solían marcar el lugar de enterramiento de alguien importante, como un druida (de ahí el nombre local, “El Círculo del Druida”).
Por desgracia entre la lluvia y el terrorífico viento que hacía, se nos hizo imposible su visita.
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Sin más demora, volvemos a la carretera y nos dirigimos a Ring of Kerry (Mórchuaird Chiarraí). Se trata de una carretera circular de 179 kilómetros en el condado de Kerry.
A parte de algunos elementos reseñables, podemos destacar el espectacular paisaje de valles y lagos. Un recorrido para ir parando a menudo para disfrutarlo.
Eso si, el viento era tan, tan fuerte, que se llevaba el coche, literalmente. Había que tener mucho cuidado. Sobre todo, al abrir la puerta ya que corría el riesgo de salir volando. Nos recordó mucho a nuestro viaje a Islandia.
Hay que destacar Ladies View Viewpoint, uno de los miradores panorámicos más conocidos de Killarney. Recibe su nombre en honor a las damas de compañía de la reina Victoria, que formaron parte de su séquito durante su visita a Killarney en 1861.
El viento era tan brutal que, en un momento dado, tuvimos que parar por un árbol caído en la carretera. Ahí nos entró una mijilla de miedo.
Continuamos con tan maravilloso paisaje con preciosos lagos. Algo que me impactó fue el tremendo oleaje que había en los lagos. Parecía el mar rompiendo en la costa. Todo debido al viento, claro.
Después del bonito y lleno de curvas y estrecheces, llegamos al Castillo de Ross. Se trata de una casa torre y torreón del siglo XV. Está situado a orillas del lago Leane, en el Parque Nacional de Killarney, condado de Kerry.
Es la residencia ancestral de los jefes del clan O’Donoghue, posteriormente asociado con la familia Browne de Killarney.
Se construyó a finales del siglo XV por el clan gobernante local, los O’Donoghues Mór (Ross), aunque su propiedad pasó a manos de los MacCarthy Mór durante la Segunda Rebelión de Desmond en la década de 1580.

Curiosidad: Cuenta la leyenda que O’Donoghue saltó o fue succionado por la ventana de la gran cámara en lo alto del castillo y desapareció en las aguas del lago junto con su caballo, su mesa y su biblioteca. Se dice que ahora O’Donoghue vive en un gran palacio en el fondo del lago, desde donde vigila atentamente todo lo que ve.
El castillo fue uno de los últimos en rendirse a los parlamentarios de Oliver Cromwell durante las Guerras Confederadas Irlandesas. Sólo fue tomado cuando se transportó artillería por barco a través del río Laune.
En su interior, de manera gratuita podemos visitar una sala en donde encontraremos la historia y como se vivía en el castillo en las diferentes épocas. Para visitar el resto, debe ser mediante visita guiada. La entrada sólo se puede comprar en taquilla y los grupos son solamente de 15 personas.
Si te pasa como a nosotros y están agotadas, tan sólo por ver el precioso entorno merece la pena la visita.
Como aún era algo temprano, tras el leñazo que supuso llenar el depósito del coche de combustible (65€), nos llegamos a las ruinas de la cercana Catedral de Aghadoe, en la ciudad homónima.
Esta fue una iglesia que posiblemente sirvió como sede episcopal en Aghadoe. Es posible que Aghadoe albergara una iglesia ya en el siglo VII. Los restos que se conservan corresponden a una estructura de piedra construida entre los siglos XI y XII.

La visita era corta así que nos propusimos disfrutar del viaje hasta el alojamiento, a unos 52km. Volvemos a flipar con el paisaje. Primero con los valles y luego con la costa de la Península de Dingle.
Decidimos hacer un pequeño alto en el camino en The Inch Beach. Es una espectacular playa de unos 5 km de longitud, rodeada de un precioso paisaje verde y amarillo.

Poco después llegamos a nuestro alojamiento. Es un pequeño estudio en la localidad de Lios Póil, en el Condado de Kerry. Nuevo, con cocina y desayuno. En medio del campo con unas vistas espectaculares.
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Aquí dejamos esta entrada, como siempre, para que no se haga demasiado larga.
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