Albarracín – Peracense – Zaragoza

18 de julio

Nos levantamos tempranito. Compramos algo para desayunar en una panadería enfrente del hotel y nos ponemos en camino a Albarracín, a 37km de Teruel.

Iati seguros

Albarracín

Albarracín es pequeño pueblo medieval de apenas 1.000 habitantes situado en la provincia de Teruel, en Aragón.

La zona ya estuvo habitada en época prehistórica, como demuestran las pinturas rupestres encontradas en Rodeno. También habitaron aquí los celtas, concretamente la tribu de los lobetanos y sobre su castro, se asentaron los romanos y, más tarde los visigodos.

Tras la invasión musulmana llegó aquí un grupo berberisco de la tribu de los Ibn-Racin, que son los que dieron nombre a la villa. Tras la disolución del Califato de Córdoba, en el siglo XI, el clan bereber de los Banu Razin se hace con el poder fundando la de Taifa de Albarracín, que dura 94 años hasta que el último rey Yahya Husam ad-Dawla, es derrocado por el gobernador almorávide de Valencia Abu Abū Abd Allāh Muhammad ibn Fātima en el año 1104.

Posteriormente, por cesión, pasa a manos de la familia cristiana de linaje navarro de los Azagra, que harán de esta ciudad un Señorío Independiente de Castilla y Aragón desde 1170, creando un obispado propio y haciendo prosperar su economía basada en la ganadería, el comercio y la industria de la lana.

Muralla de Albarracín
Muralla de Albarracín.

En 1285 Pedro III de Aragón “el grande” sitia la ciudad y la conquista, pasando a formar parte de la corona de Aragón en 1300.

La localidad es Monumento Nacional desde 1961; posee la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 1996, y se encuentra propuesta por la Unesco para ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la belleza e importancia de su patrimonio histórico.

Entrando al pueblo encontramos un parking gigantesco donde dejamos el coche. Es de pago (zona azul) pero nosotros pagamos 2€ y nos dio tiempo de sobra de visitar el pueblo.

Empezamos a subir por la cuesta de Teruel. Lo primero que nos encontramos es el antiguo colegio de Escolapios, construido en 1742 y hoy reconvertido en hotel y es el edificio más grande de Albarracín. Junto al colegio se encuentra la iglesia, buen ejemplo de la arquitectura que caracterizó las iglesias del siglo XVIII en la Sierra.

antiguo colegio de Escolapios
Convento de los Escolapios.

Un poco más arriba nos encontramos con un curioso edificio conocido como “la casa azul”, única en este color en toda la villa. Perteneció a la familia de los Navarro de Arzuriaga, una de las familias más influyentes desde el siglo XVIII. Cuenta una leyenda sobre su color, que un día uno de los Navarro marchó a Andalucía por trabajo y se enamoró locamente de una joven jienense que trajo consigo a vivir a Albarracín.

Descubre las mejores actividades y tours en Albarracín con Civitatis:

Que hacer en Albarracin

Como la muchacha echaba de menos su tierra, su amado decidió darle un toque andaluz a la casona pintándola de color azul al estilo de Andalucía.

Casa Azul de Albarracin

Seguimos paseando hasta llegar a la plaza Mayor. La plaza parece ya documentada en el siglo XIV, aunque la forma actual se debe a una reforma del siglo XVI. En la esquina sureste tiene un balcón abierto con unas preciosas vistas del pueblo, en el que tendrás que hacer cola para asomarte y sacar algunas fotos.

Vistas desde la Plaza Mayor de Albarracín
Vistas desde la plaza Mayor.

En la plaza Mayor encontramos el ayuntamiento, que también fue reformado al aspecto actual a mediados de siglo XVI.

Plaza Mayor de Albarracín
Plaza Mayor y ayuntamiento.

Desde la plaza, subimos por la calle Catedral. Esta es una de las calles más importantes de la villa. Fue la calle principal de la ciudad en el siglo X, y donde se encontraba la única puerta de la muralla. En esta calle podemos destacar la Casa de los Monterde, la Catedral y el Palacio Episcopal.

Palacio Episcopal de Albarracín
Palacio Episcopal.

Justo enfrente de la parte trasera de la catedral, encontramos un mirador con unas vistas impresionantes del pueblo y de la hoz. Este mirador se construyó sobre las ruinas de varios edificios destruidos durante la Guerra Civil.

Albarracín
Vistas desde el mirador.

Desde aquí subimos unas estrechas escaleras que van a parar a la Plaza del Aseo, donde se encuentra la fachada principal de la catedral de Albarracín. La catedral del Salvador de Albarracín se construyo entre 1572 y 1600 por los arquitectos Martín de Castañeda y del francés Quinto Pierres Vedel sobre los restos de un templo románico del siglo XII.

Justo enfrente encontramos la Casa de Santa María, una preciosa casa palacio construida en el siglo XVIII.

Desde aquí, tomamos un precioso paseo que recorre toda la parte oeste de la villa con unas magnificas vistas a una de las hoces del río Guadalaviar en la que encontramos el Mirador Del Guadalaviar.

Vistas desde el mirador del Guadalaviar.

El paseo termina en la pequeña ermita de San Juan, construida en el siglo XVIII.

Desde aquí nos volvemos callejeando hasta la Plaza Mayor. Allí nos tomamos algo en un bar llamado Taberna de Albarracín. Tenía unas tratas buenísimas y unos pincho con un pinta exagerá.

De esa manera ponemos fin a nuestra visita a Albarracín. Una visita que merece mucho la pena.

Encuentra tu hotel ideal al mejor precio en Albarracín con Agoda:

Nos ponemos en camino hacia el castillo de Peracense. Volviendo por la misma carretera, a unos pocos kilómetros de Albarracín, encontramos unas ruinas sobre un promontorio rocoso que nos llamaron la atención. Resultaron ser las ruinas del castillo medieval de Santa Croche, construido en el siglo XIV por los Heredia de Albarracín para controlar el acueducto romano de Albarracín cuando este era un estado independiente cristiano tras la caída del reino de taifa de Albarracín.

Fue asediado en 1469 por la Diputación del Reino General de Aragón. Se mantuvo intacto hasta la de cada de 1960 se quitó la madera de sus suelos empezó su destrucción (hay que ser descerebrado).

Castillo de Santa Croche.

Ahora si nos ponemos en camino del castillo de Peracense, del que nos separan unos 56 km, por unas carreteras… Creo que no debimos hacer mucho caso al gps ya que una de las carreteras parecía una pista forestal.

Alrededor de una hora después de salir de Albarracín llegamos al castillo de Peracense.

Castillo de Peracense

El castillo de Peracense es una fortaleza medieval situada en en la localidad aragonesa de Peracense, en la provincia de Teruel. Es uno de los castillos mejor conservados de Aragón y uno de los monumentos de mayor interés patrimonial y paisajístico de Teruel, siendo uno de los más desconocidos por el público.

Puedes encontrar una entrada muy, muy completa sobre el castillo de Peracense en el siguiente enlace.

Compramos la entrada por 3.50€ que incluía a las 12.30 una visita guiada teatralizada. La visita estuvo muy entretenida, por un guía que estaba bien metido en su papel como habitante de la época medieval. Duró alrededor de una hora y fue muy divertida.

Creo que es una visita realmente imprescindible en tierras aragonesas aunque está algo aislado y la carretera… tela marinera.

Justo encima del aparcamiento hay un pequeño mirador del que observar una magnífica vista del castillo.

Se había hecho la hora de comer así que bajamos al pueblo de Ródenas que habíamos visto un restaurante y nos quedaba de camino. El restaurante estaba petao y había que esperar alrededor de una hora, así que decidimos irnos y ya encontraríamos algo (o eso creíamos).

En la zona apenas habían pueblos. A unos 8 km de Ródenas atravesábamos una pequeña (muy pequeña) población llamada Villar del Salz en el que había un restaurante-casas rurales-tienda del pueblo y decidimos parar.

Comimos realmente bien y bastante barato. Mereció la pena.

Con la barriga igual demasiado llena, nos pusimos camino de Zaragoza, de la que nos separaban 141 km.

Zaragoza

Zaragoza es la capital de la Comunidad Autónoma de Aragón. Con una población de casi 700.000 habitantes, es la 5ª ciudad más poblada de España.

Breve historia de Zaragoza

La ciudad cuenta con más de dos mil años de historia, siendo los documentos más antiguos del siglo VII a. C. con los restos de unos poblamientos del final de la Edad del Bronce.

Los primeros asentamientos urbanos datan del siglo III a.C., una ciudad ibérica llamada Salduie que se identifica con el nombre de «Salduvia» en un texto de Plinio el Viejo.

Entre los años 25 y 12 a.C. se funda la ciudad romana de Caesaraugusta por Octavio Augusto con veteranos de las guerras cántabras y poco después se convirtió en el centro urbano más importante del valle medio del Ebro.

El año 452 fue conquistada por los suevos y en el 466 por los visigodos, quienes la incorporaron al reino de Tolosa. El año 714 fue ocupada por el sarraceno Musa ibn Nusair y se convierte en un centro musulmán importante llamado «Medina al-Baida Saraqusta» que, en 788 intenta ocupar Carlomagno aunque sin éxito.

Durante el siglo XI la ciudad musulmana alcanza su máximo esplendor durante el reinado de Al-Muqtadir (1046-1081), quien amplió su reino con la anexión de la taifa de Tortosa y la taifa de Denia y sometió a vasallaje a la de taifa de Valencia. Es entonces cuando se construye el espectacular Palacio fortificado de recreo de la Aljafería.

En el año 1118, Alfonso I el Batallador conquista Zaragoza y pronto se convierte en la capital del Reino de Aragón, siendo la sede en la que se coronan los reyes de la Corona de Aragón.

La unión dinástica de la Corona de Castilla y la de Aragón la transformó en una ciudad más de la monarquía de los Austrias.

Según llegamos a la ciudad nos dirigimos directos al hotel. Elegimos el NH Ciudad de Zaragoza, de 4 estrellas y justo enfrente de las murallas romanas. Nos costó 66.60€.

Si quieres este hotel o buscas alguno en Zaragoza, aquí tienes una buena selección a los mejores precios:

Hicimos el check-in y nos fuimos a aparcar ya que en los alrededores del hotel era imposible. Lo hicimos al otro lado del río Ebro, en zona residencial.

Ya cruzando el río por el puente de Santiago ya teníamos una preciosa vista de la Basílica del Pilar y el Puente de Piedra.

Basílica del Pilar desde el puente de Santiago.

Llegamos de nuevo al hotel para darnos una ducha y salir corriendo que se hacía tarde y no había tiempo que perder.

Como antes decía, el hotel se encuentra enfrente de las Murallas Romanas y del Torreón de la Zuda. La ciudad romana de Caesaraugusta estaba rodeada de una muralla con un perímetro de 3km y 10 metros de altura, hasta 7 metros de anchura y 120 torres a lo largo de su recorrido.

Los restos actuales se remontan a los siglos II y III aunque se desconoce la fecha exacta de su construcción total. La muralla tenía cuatro puertas de acceso: la puerta de Toledo (Oeste) y la de Valencia (Este), la puerta del Ángel (Norte) y la del Arco Cinegio (Sur).

Siglos después fueron aprovechadas tanto por los visigodos como los musulmanes. De los 2 tramos que se conservan, el del Torreón de la Zuda es el más largo con 80 metros. El otro se encuentra en la parte baja del Convento del Santo Sepulcro, del que se aprovecharon las piedras para su construcción.

Murallas Romanas y Torreón de la Zuda.

Junto al extremo sur se encuentra una escultura del emperador Augusto, que fue un regalo del gobierno italiano en el año 1940.

El torreón de la Zuda es la torre del homenaje del antiguo palacio de la Zuda, Azuda o Sudda, alcázar musulmán situado dentro de Saraqusta y sede de los gobernadores musulmanes.

El palacio pasó a ser ser palacio real y sede de los Reyes de Aragón tras la conquista de la ciudad en 1118 por las tropas de Alfonso I el Batallador. Fue así hasta el siglo XIII, en el que se comenzó a usar el palacio de la Aljafería.

También se usó como prisión real, en la que estuvieron presos Jaime I el Conquistador y su esposa Leonor en 1224 y, más tarde, sirvió de hospital en el que los caballeros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén acogían a pobres y enfermos.

El torreón que vemos hoy en día se debe a varias reformas realizadas en el siglo XVI y en el XX.

Hoy en día contiene la oficina de turismo y un mirador turístico.

Torreón de la Zuda.

Salimos corriendo hacia el Palacio de la Aljafería para que nos diera tiempo a visitarlo. Error. Ya no quedaban entradas. Con el covid han reducido mucho el aforo y nos quedamos fuera. Decidimos retrasar los planes del día siguiente y sacar entrada para primera hora de la mañana.

Para no perder tiempo, nos pusimos en camino hacia el centro. Nos acercamos a la Puerta del Carmen. Fue construida a finales del siglo XVIII en estilo neoclásico para sustituir a la antigua Puerta Baltax (siglo XIII) y es la única puerta de las doce que tenía la muralla antigua de la ciudad que se conserva hoy en día. El nombre de Puerta del Carmen proviene del Convento de las Carmelitas que había cerca de ésta.

Durante la Primera Guerra Carlista, en el año 1838, fue la puerta por donde accedieron las tropas enemigas a la ciudad, que fueron repelidas por los habitantes de la ciudad, que salieron a las calles armados con cuchillos y otros utensilios de cocina para utilizarlos como armas improvisadas. Desde ese momento, la ciudad de Zaragoza recibió el título de “Siempre Heroica”, que luce en el escudo de la ciudad.

Puerta del Carmen.

Unas fotillos y nos pusimos en camino de nuevo hacia el río, acercándonos a la Plaza del Pilar. De camino pasamos ante majestuosos edificios, como el Palacio de los Luna, que hoy en día es la sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. También conocido como el Palacio de los Condes de Morata, fue mandado construir en el siglo XVI por don Pedro Martínez de Luna, Virrey de Aragón y Conde de Morata.

Palacio de los Luna.

Un poco más al norte encontramos el mercado central de Zaragoza fue diseñado en 1895 por el arquitecto aragonés Félix Navarro Pérez para sustituir al antiguo al aire libre que se encontraba en la plaza del mercado. Es monumento histórico nacional desde 1978 y Bien de Interés Cultural desde 1982.

Mercado central.

Pasamos por un lado de las murallas y, de frente, nos encontramos la Iglesia de San Juan Bautista de los Panetes. Se empezó a construir en el siglo XVI y terminada en 1725, y sustituyó la destruida iglesia de la Orden de San Juan de Jerusalén. Está construida en estilo barroco para ir sustituyendo los decadentes estilos góticos y mudéjar.

La iglesia tiene una torre octogonal hecha con ladrillo, con una ligera inclinación hacia la Plaza del Pilar. Ligera pero se nota un huevo.

Iglesia de San Juan Bautista de los Panetes.

Junto a la iglesia encontramos la grandiosa Plaza del Pilar.

Lo primero que nos encontramos es la Fuente de la Hispanidad. Se construyó como parte de las remodelaciones hechas a la plaza en 1991 y su figura dibuja el mapa de Hispanoamérica.

Disculpen mi opinión pero a mi me parece que no pega ni con cola con el resto de los edificios de la plaza.

En el siglo XIII en el lugar que ocupa la plaza se encontraba el cementerio de la ciudad. Desde el siglo XVI se conoce el lugar como plaza y ya en 1647, la plaza era considerada un lugar de diversiones profanas en Zaragoza, según Juan de Arruego, ya que en ese año se solicitó a la Congregación de Ritos que no se ejecutará procesión alguna en dicho espacio, con excepción de la de Santa Ana, concedida por privilegio apostólico.

El edificio más importante que encontramos en la plaza es la impresionante Basílica de Nuestra Señora del Pilar.

Basílica del Pilar.

Se dice que la Basílica de Nuestra Señora del Pilar primer templo mariano de la Cristiandad ya que en él se conserva y venera el pilar que fue puesto por la Virgen María quien, viviendo aún en Jerusalén, se habría aparecido en carne mortal al apóstol Santiago el 2 de enero del año 40. Aunque realmente no hay documentos que acrediten estos hechos.

Según la misma leyenda fue Santiago el Mayor el que construyó una primera capilla con la ayuda de los siete primeros convertidos, aunque no hay constatación arqueológica ni documental de la existencia de esta primera capilla. Pero si que se sabe de la existencia de una iglesia en Saraqusta dedicada a Santa María Virgen en el siglo IX, en en lugar en el que se ubica la Basílica.

Tras la conquista de Zaragoza en 1118 por Alfonso I de Aragón, el obispo Pedro de Librana acondiciona la iglesia para el culto ya que se encontraba en un estado ruinoso.

Entre 1293 y 1515 (casi nada) se construye una nueva iglesia en estilo románico. En 1670 el entonces Virrey de Aragón, Juan José de Austria, promueve la construcción de un nuevo templo barroco. En 1681 dan comienzo las obras, con el diseño los maestros de obras zaragozanos Felipe Busiñac y Felipe Sánchez. Las obras culminan en 1730 adquiriendo la basílica las dimensiones actuales.

En 1765, culmina la reforma con las aportaciones de Ventura Rodríguez, quien en 1750 había proyectado una nueva capilla de la Virgen por iniciativa de Fernando VI que comenzó a ejecutarse en 1754 una vez demolida la antigua.

Entre 1866 y 1872 se construyen las cúpulas centrales. Entre 1903 y 1907 se levanta la segunda torre y, entre 1950 y 1961 las torres norte.

Por dentro es espectacular. Gigantesca. Aunque a una parte no se podía acceder ya que estaba reservada para el culto.

Estuvimos dando vueltas y vueltas buscando a la virgen. Como no la veíamos, pensamos que estaría en la parte cerrada. Pero no. La imagen es tan pequeñita que se nos pasó por alto en la espectacular capilla en la que se encuentra.

Después de visitar el interior de la basílica volvimos a salir a la plaza para continuar con la visita.

Justo al lado de la basílica se encuentra el edificio del ayuntamiento, construido en 1946 por los arquitectos Alberto Acha, Mariano Nasarre y Ricardo Magdalena Gayán, intentando darle un estilo renacentista y mudéjar.

Ayuntamiento de Zaragoza.

A su lado se encuentra La Lonja, construida entre entre 1541 y 1551 por encargo del Concejo de Zaragoza, es el primer edificio de la ciudad de estilo renacentista. Se construyó para habilitar un lugar para las relaciones de los comerciantes, que antes de esto se hacían en la plaza de la catedral y en diferentes iglesias. La desaparecida planta superior del edificio se empleaba como almacén de armas de la ciudad.

Hoy en día es una sala de exposiciones.

La Lonja.

Aquí acaba la Plaza del Pilar y comienza la Plaza de la Seo, en la que destaca la Catedral o Seo del Salvador de Zaragoza. Se comenzó a construir en estilo románico en el siglo XII integrándose en la mezquita de Aljama, en el solar del antiguo foro romano de Caesaraugusta y de la mezquita mayor de Saraqusta, de cuyo minarete todavía perdura la impronta en la torre actual. Se ha ido modificando y ampliando en varias ocasiones hasta 1704, año en que se colocó el chapitel barroco rematando la torre. Aunque en 1788 se colocan sobre el cuerpo de la torre del reloj las 4 estatuas que representan a las virtudes cardinales.

El otro elemento a destacar en la Plaza de la Seo es el museo del Foro de Caesaraugusta que alberga vestigios arqueológicos de la época del emperador Augusto, de un área comercial y tuberías de agua potable, una cloaca y muros de tiendas.

Se su sucesor, Tiberio, se conservan restos del gran foro de la ciudad, con las cimentaciones de una parte del pórtico, sus locales anexos, una gran cloaca y los canales pluviales.

Catedral o Seo del Salvador y museo del Foro Romano

Desde la plaza de la Seo nos fuimos dando un paseo hasta el cercano Teatro Romano de Caesaraugusta, construido en la primera mitad del siglo I d. C. durante los gobiernos de Tiberio y, más tarde, de Claudio. Tenía capacidad para unos seis mil espectadores y seguía el modelo del teatro Marcelo de Roma. Estuvo en uso hasta el siglo III en que sus materiales fueron reaprovechados para construir murallas y otras edificaciones.

En el año 1973 durante unas prospecciones arqueológica se descubrieron los restos. Hoy en día forma parte del museo del teatro romano de Caesaraugusta.

Lo bueno es que el teatro se encuentra en un recinto abierto y podemos verlo sin necesidad de entrar al museo.

Teatro Romano de Caesaraugusta.

Tras visitar el museo nos volvimos hacia la plaza del Pilar, aunque con una pequeña parada en la iglesia de San Gil Abad. Anteriormente se encontraba una iglesia románica construida en el siglo IV y ampliada en el siglo XII tras la reconquista de Zaragoza.

La actual data del siglo XIV y está construida en estilo mudéjar con reformas barrocas realizadas en el siglo XVIII. Destaca su preciosa torre mudéjar.

Iglesia de San Gil Abad.

De camino al hotel a descansar, pasamos por un supermercado donde compramos algo para cenar. Tras la cena, decidimos darnos un paseo nocturno por la plaza del Pilar disfrutando del “fresquito” tras el calor del día, y a la cama para poder madrugar y aprovechar el día siguiente al máximo.

Descubre las mejores actividades y tours en Zaragoza con Civitatis:

ENTRADA SIGUIENTE

2 comentarios en «Albarracín – Peracense – Zaragoza»

Deja un comentario