Albarracín es pequeño pueblo medieval de apenas 1.000 habitantes. Está situado en la provincia de Teruel, en Aragón.
La zona ya estuvo habitada en época prehistórica, como demuestran las pinturas rupestres encontradas en Rodeno. También habitaron aquí los celtas. Concretamente la tribu de los lobetanos y sobre su castro, se asentaron los romanos. Más tarde los visigodos.
Tras la invasión musulmana llegó aquí un grupo berberisco de la tribu de los Ibn-Racin, que son los que dieron nombre a la villa. Tras la disolución del Califato de Córdoba, en el siglo XI, el clan bereber de los Banu Razin se hace con el poder fundando la de Taifa de Albarracín, que dura 94 años hasta que el último rey Yahya Husam ad-Dawla, es derrocado por el gobernador almorávide de Valencia Abu Abū Abd Allāh Muhammad ibn Fātima en el año 1104.
Posteriormente, por cesión, pasa a manos de la familia cristiana de linaje navarro de los Azagra, que harán de esta ciudad un Señorío Independiente de Castilla y Aragón desde 1170, creando un obispado propio y haciendo prosperar su economía basada en la ganadería, el comercio y la industria de la lana.
Muralla de Albarracín.
En 1285 Pedro III de Aragón “el grande” sitia la ciudad y la conquista. Esta pasa a formar parte de la corona de Aragón en 1300.
La localidad es Monumento Nacional desde 1961. Posee la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 1996. Finalmente se encuentra propuesta por la Unesco para ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la belleza e importancia de su patrimonio histórico.
Entrando al pueblo encontramos un parking gigantesco donde dejamos el coche. Es de pago (zona azul). Nosotros pagamos 2€ y nos dio tiempo de sobra de visitar el pueblo.
Empezamos a subir por la cuesta de Teruel. En primer lugar nos encontramos es el antiguo colegio de Escolapios, construido en 1742. Hoy reconvertido en hotel y es el edificio más grande de Albarracín. Junto al colegio se encuentra la iglesia. Es un buen ejemplo de la arquitectura que caracterizó las iglesias del siglo XVIII en la Sierra.
Convento de los Escolapios.
Un poco más arriba nos encontramos con un curioso edificio conocido como “la casa azul“, única en este color en toda la villa. Perteneció a la familia de los Navarro de Arzuriaga, una de las familias más influyentes desde el siglo XVIII.
Cuenta una leyenda sobre su color, que un día uno de los Navarro marchó a Andalucía por trabajo. Allí se enamoró locamente de una joven jienense que trajo consigo a vivir a Albarracín.
Como la muchacha echaba de menos su tierra, su amado decidió darle un toque andaluz a la casona pintándola de color azul al estilo de Andalucía.
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Seguimos paseando hasta llegar a la plaza Mayor. La plaza aparece ya documentada en el siglo XIV, aunque la forma actual se debe a una reforma del siglo XVI.
En la esquina sureste tiene un balcón abierto con unas preciosas vistas del pueblo. Tendrás que hacer cola para asomarte y sacar algunas fotos.
Vistas desde la plaza Mayor.
En la plaza Mayor encontramos el ayuntamiento, que también fue reformado al aspecto actual a mediados de siglo XVI.
Plaza Mayor y ayuntamiento.
Desde la plaza, subimos por la calle Catedral. Esta es una de las calles más importantes de la villa. Fue la calle principal de la ciudad en el siglo X, y donde se encontraba la única puerta de la muralla.
En esta calle podemos destacar la Casa de los Monterde, la Catedral y el Palacio Episcopal.
Palacio Episcopal.
Justo enfrente de la parte trasera de la catedral, encontramos un mirador con unas vistas impresionantes del pueblo y de la hoz. Este mirador se construyó sobre las ruinas de varios edificios destruidos durante la Guerra Civil.
Vistas desde el mirador.
Desde aquí subimos unas estrechas escaleras que van a parar a la Plaza del Aseo, donde se encuentra la fachada principal de la catedral de Albarracín.
La catedral del Salvador de Albarracín se construyo entre 1572 y 1600. Fue por los arquitectos Martín de Castañeda y del francés Quinto Pierres Vedel sobre los restos de un templo románico del siglo XII.
Justo enfrente encontramos la Casa de Santa María. Es una preciosa casa palacio construida en el siglo XVIII.
Desde aquí, tomamos un precioso paseo que recorre toda la parte oeste de la villa. Tiene unas magnificas vistas a una de las hoces del río Guadalaviar en la que encontramos el Mirador Del Guadalaviar.
Vistas desde el mirador del Guadalaviar.
El paseo termina en la pequeña ermita de San Juan, construida en el siglo XVIII.
Desde aquí nos volvemos callejeando hasta la Plaza Mayor. Allí nos tomamos algo en un bar llamado Taberna de Albarracín. Tenía unas tratas buenísimas y unos pincho con un pinta exagerá.
De esa manera ponemos fin a nuestra visita a Albarracín. Una visita que merece mucho la pena.
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Volviendo por la misma carretera, a unos pocos kilómetros de Albarracín, encontramos unas ruinas sobre un promontorio rocoso que nos llamaron la atención. Resultaron ser las ruinas del castillo medieval de Santa Croche.
Fue construido en el siglo XIV por los Heredia de Albarracín. Lo hicieron para controlar el acueducto romano de Albarracín cuando éste era un estado independiente cristiano, tras la caída del reino de taifa de Albarracín.
Fue asediado en 1469 por la Diputación del Reino General de Aragón. Se mantuvo intacto hasta la década de 1960. Cuando se quitó la madera de sus suelos empezó su destrucción (hay que ser descerebrado).
Castillo de Santa Croche.
Ahora si nos ponemos en camino del castillo de Peracense, del que nos separan unos 56 km, por unas carreteras… Creo que no debimos hacer mucho caso al gps ya que una de las carreteras parecía una pista forestal.
Alrededor de una hora después de salir de Albarracín llegamos al castillo de Peracense.
Castillo de Peracense
El castillo de Peracense es una fortaleza medieval situada en en la localidad aragonesa de Peracense, en la provincia de Teruel. Es uno de los castillos mejor conservados de Aragón. Uno de los monumentos de mayor interés patrimonial y paisajístico de Teruel, siendo uno de los más desconocidos por el público.
Puedes encontrar una entrada muy, muy completa sobre el castillo de Peracense en elsiguiente enlace.
Compramos la entrada por 3.50€ que incluía a las 12.30 una visita guiada teatralizada. La visita estuvo muy entretenida, por un guía que estaba bien metido en su papel como habitante de la época medieval. Duró alrededor de una hora y fue muy divertida.
Creo que es una visita realmente imprescindible en tierras aragonesas aunque está algo aislado. Y la carretera… tela marinera.
Justo encima del aparcamiento hay un pequeño mirador. Desde allí tenemos una magnífica vista del castillo.
Se había hecho la hora de comer así que bajamos al pueblo de Ródenas. Allí habíamos visto un restaurante y nos quedaba de camino. El restaurante estaba petao y había que esperar alrededor de una hora, así que decidimos irnos. Ya encontraríamos algo (o eso creíamos).
En la zona apenas habían pueblos. A unos 8 km de Ródenas atravesábamos una pequeña (muy pequeña) población llamada Villar del Salz. En él había un restaurante-casas rurales-tienda del pueblo y decidimos parar.
Comimos realmente bien y bastante barato. Mereció la pena.
Con la barriga igual demasiado llena, nos pusimos camino de Zaragoza. Nos separaban 141 km.
Según llegamos a la ciudad nos dirigimos directos al hotel. Elegimos el NH Ciudad de Zaragoza, de 4 estrellas y justo enfrente de las murallas romanas. Nos costó 66.60€.
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Hicimos el check-in y nos fuimos a aparcar ya que en los alrededores del hotel era imposible. Lo hicimos al otro lado del río Ebro, en zona residencial.
Cruzando el río por el puente de Santiago ya teníamos una preciosa vista de la Basílica del Pilar y el Puente de Piedra.
Basílica del Pilar desde el puente de Santiago.
Llegamos de nuevo al hotel para darnos una ducha y salir corriendo que se hacía tarde. No había tiempo que perder.
Como antes decía, el hotel se encuentra enfrente de las Murallas Romanas y del Torreón de la Zuda. La ciudad romana de Caesaraugusta estaba rodeada de una muralla con un perímetro de 3km y 10 metros de altura, hasta 7 metros de anchura. Tenía 120 torres a lo largo de su recorrido.
Los restos actuales se remontan a los siglos II y III aunque se desconoce la fecha exacta de su construcción total. La muralla tenía cuatro puertas de acceso: la puerta de Toledo (Oeste) y la de Valencia (Este), la puerta del Ángel (Norte) y la del Arco Cinegio (Sur).
Siglos después fueron aprovechadas tanto por los visigodos como los musulmanes. De los 2 tramos que se conservan, el del Torreón de la Zuda es el más largo con 80 metros. El otro se encuentra en la parte baja del Convento del Santo Sepulcro, del que se aprovecharon las piedras para su construcción.
Murallas Romanas y Torreón de la Zuda.
Junto al extremo sur se encuentra una escultura del emperador Augusto. Fue un regalo del gobierno italiano en el año 1940.
El torreón de la Zuda es la torre del homenaje del antiguo palacio de la Zuda, Azuda o Sudda. Era un alcázar musulmán situado dentro de Saraqusta y sede de los gobernadores musulmanes.
El palacio pasó a ser ser palacio real y sede de los Reyes de Aragón tras la conquista de la ciudad en 1118 por las tropas de Alfonso I el Batallador. Fue así hasta el siglo XIII, en el que se comenzó a usar el palacio de la Aljafería.
También se usó como prisión real. En ella estuvieron presos Jaime I el Conquistador y su esposa Leonor en 1224. Más tarde, sirvió de hospital en el que los caballeros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén acogían a pobres y enfermos.
El torreón que vemos hoy en día se debe a varias reformas realizadas en el siglo XVI y en el XX.
Hoy en día contiene la oficina de turismo y un mirador turístico.
Torreón de la Zuda.
Salimos corriendo hacia el Palacio de la Aljafería para que nos diera tiempo a visitarlo. Error. Ya no quedaban entradas. Con el covid han reducido mucho el aforo y nos quedamos fuera. Decidimos retrasar los planes del día siguiente y sacar entrada para primera hora de la mañana.
Para no perder tiempo, nos pusimos en camino hacia el centro. Nos acercamos a la Puerta del Carmen. Fue construida a finales del siglo XVIII en estilo neoclásico para sustituir a la antigua Puerta Baltax (siglo XIII) y es la única puerta de las doce que tenía la muralla antigua de la ciudad que se conserva hoy en día. El nombre de Puerta del Carmen proviene del Convento de las Carmelitas que había cerca de ésta.
Durante la Primera Guerra Carlista, en el año 1838, fue la puerta por donde accedieron las tropas enemigas a la ciudad, que fueron repelidas por los habitantes de la ciudad, que salieron a las calles armados con cuchillos y otros utensilios de cocina para utilizarlos como armas improvisadas. Desde ese momento, la ciudad de Zaragoza recibió el título de “Siempre Heroica”, que luce en el escudo de la ciudad.
Puerta del Carmen.
Unas fotillos y nos pusimos en camino de nuevo hacia el río, acercándonos a la Plaza del Pilar. De camino pasamos ante majestuosos edificios, como el Palacio de los Luna, que hoy en día es la sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. También conocido como el Palacio de los Condes de Morata, fue mandado construir en el siglo XVI por don Pedro Martínez de Luna, Virrey de Aragón y Conde de Morata.
Palacio de los Luna.
Un poco más al norte encontramos el Mercado Central de Zaragoza. Fue diseñado en 1895 por el arquitecto aragonés Félix Navarro Pérez para sustituir al antiguo al aire libre que se encontraba en la plaza del mercado. Es monumento histórico nacional desde 1978 y Bien de Interés Cultural desde 1982.
Mercado central.
Pasamos por un lado de las murallas y, de frente, nos encontramos la Iglesia de San Juan Bautista de los Panetes. Se empezó a construir en el siglo XVI y terminada en 1725, y sustituyó la destruida iglesia de la Orden de San Juan de Jerusalén. Está construida en estilo barroco para ir sustituyendo los decadentes estilos góticos y mudéjar.
La iglesia tiene una torre octogonal hecha con ladrillo, con una ligera inclinación hacia la Plaza del Pilar. Ligera pero se nota un huevo.
Iglesia de San Juan Bautista de los Panetes.
Junto a la iglesia encontramos la grandiosa Plaza del Pilar.
Lo primero que nos encontramos es la Fuente de la Hispanidad. Se construyó como parte de las remodelaciones hechas a la plaza en 1991 y su figura dibuja el mapa de Hispanoamérica.
Disculpen mi opinión pero a mi me parece que no pega ni con cola con el resto de los edificios de la plaza.
En el siglo XIII en el lugar que ocupa la plaza se encontraba el cementerio de la ciudad. Desde el siglo XVI se conoce el lugar como plaza. Ya en 1647, la plaza era considerada un lugar de diversiones profanas en Zaragoza, según Juan de Arruego, ya que en ese año se solicitó a la Congregación de Ritos que no se ejecutará procesión alguna en dicho espacio, con excepción de la de Santa Ana, concedida por privilegio apostólico.
El edificio más importante que encontramos en la plaza es la impresionante Basílica de Nuestra Señora del Pilar.
Basílica del Pilar.
Se dice que la Basílica de Nuestra Señora del Pilar fue el primer templo mariano de la Cristiandad ya que en él se conserva y venera el Pilar. Éste fue ue puesto por la Virgen María quien, viviendo aún en Jerusalén, se habría aparecido en carne mortal al apóstol Santiago el 2 de enero del año 40. Aunque realmente no hay documentos que acrediten estos hechos.
Según la misma leyenda fue Santiago el Mayor el que construyó una primera capilla con la ayuda de los siete primeros convertidos, aunque no hay constatación arqueológica ni documental de la existencia de esta primera capilla. Pero si que se sabe de la existencia de una iglesia en Saraqusta dedicada a Santa María Virgen en el siglo IX, en en lugar en el que se ubica la Basílica.
Tras la conquista de Zaragoza en 1118 por Alfonso I de Aragón, el obispo Pedro de Librana acondiciona la iglesia para el culto ya que se encontraba en un estado ruinoso.
Entre 1293 y 1515 (casi nada) se construye una nueva iglesia en estilo románico. En 1670 el entonces Virrey de Aragón, Juan José de Austria, promueve la construcción de un nuevo templo barroco. En 1681 dan comienzo las obras, con el diseño los maestros de obras zaragozanos Felipe Busiñac y Felipe Sánchez. Las obras culminan en 1730 adquiriendo la basílica las dimensiones actuales.
En 1765, culmina la reforma con las aportaciones de Ventura Rodríguez, quien en 1750 había proyectado una nueva capilla de la Virgen por iniciativa de Fernando VI que comenzó a ejecutarse en 1754 una vez demolida la antigua.
Entre 1866 y 1872 se construyen las cúpulas centrales. Entre 1903 y 1907 se levanta la segunda torre y, entre 1950 y 1961 las torres norte.
Por dentro es espectacular. Gigantesca. Aunque a una parte no se podía acceder ya que estaba reservada para el culto.
Estuvimos dando vueltas y vueltas buscando a la virgen. Como no la veíamos, pensamos que estaría en la parte cerrada. Pero no. La imagen es tan pequeñita que se nos pasó por alto en la espectacular capilla en la que se encuentra.
Después de visitar el interior de la basílica volvimos a salir a la plaza para continuar con la visita.
Justo al lado de la basílica se encuentra el edificio del ayuntamiento, construido en 1946 por los arquitectos Alberto Acha, Mariano Nasarre y Ricardo Magdalena Gayán, intentando darle un estilo renacentista y mudéjar.
Ayuntamiento de Zaragoza.
A su lado se encuentra La Lonja, construida entre entre 1541 y 1551 por encargo del Concejo de Zaragoza, es el primer edificio de la ciudad de estilo renacentista. Se construyó para habilitar un lugar para las relaciones de los comerciantes, que antes de esto se hacían en la plaza de la catedral y en diferentes iglesias. La desaparecida planta superior del edificio se empleaba como almacén de armas de la ciudad.
Hoy en día es una sala de exposiciones.
La Lonja.
Aquí acaba la Plaza del Pilar y comienza la Plaza de la Seo. En ella la que destaca la Catedral o Seo del Salvador de Zaragoza. Se comenzó a construir en estilo románico en el siglo XII integrándose en la mezquita de Aljama, en el solar del antiguo foro romano de Caesaraugusta y de la mezquita mayor de Saraqusta, de cuyo minarete todavía perdura la impronta en la torre actual. Se ha ido modificando y ampliando en varias ocasiones hasta 1704, año en que se colocó el chapitel barroco rematando la torre. Aunque en 1788 se colocan sobre el cuerpo de la torre del reloj las 4 estatuas que representan a las virtudes cardinales.
El otro elemento a destacar en la Plaza de la Seo es el museo del Foro de Caesaraugusta que alberga vestigios arqueológicos de la época del emperador Augusto, de un área comercial y tuberías de agua potable, una cloaca y muros de tiendas.
Se su sucesor, Tiberio, se conservan restos del gran foro de la ciudad, con las cimentaciones de una parte del pórtico, sus locales anexos, una gran cloaca y los canales pluviales.
Catedral o Seo del Salvador y museo del Foro Romano
Desde la plaza de la Seo nos fuimos dando un paseo hasta el cercano Teatro Romano de Caesaraugusta, construido en la primera mitad del siglo I d. C. durante los gobiernos de Tiberio y, más tarde, de Claudio. Tenía capacidad para unos seis mil espectadores y seguía el modelo del teatro Marcelo de Roma. Estuvo en uso hasta el siglo III en que sus materiales fueron reaprovechados para construir murallas y otras edificaciones.
En el año 1973 durante unas prospecciones arqueológica se descubrieron los restos. Hoy en día forma parte del museo del teatro romano de Caesaraugusta.
Lo bueno es que el teatro se encuentra en un recinto abierto y podemos verlo sin necesidad de entrar al museo.
Teatro Romano de Caesaraugusta.
Tras visitar el museo nos volvimos hacia la plaza del Pilar, aunque con una pequeña parada en la iglesia de San Gil Abad. Anteriormente se encontraba una iglesia románica construida en el siglo IV y ampliada en el siglo XII tras la reconquista de Zaragoza.
La actual data del siglo XIV y está construida en estilo mudéjar con reformas barrocas realizadas en el siglo XVIII. Destaca su preciosa torre mudéjar.
Iglesia de San Gil Abad.
De camino al hotel a descansar, pasamos por un supermercado donde compramos algo para cenar. Tras la cena, decidimos darnos un paseo nocturno por la plaza del Pilar disfrutando del “fresquito” tras el calor del día, y a la cama para poder madrugar y aprovechar el día siguiente al máximo.
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Otro año más que debemos posponer nuestro viaje a Laos previsto para 2020 (y Japón para 2021) debido a la pandemia de Covid-19. Así que volvemos a descubrir lugares de nuestro propio país. En esta primera etapa recorremos los pueblos de Alarcón y Cañete. Se encuentran en la provincia de Cuenca y la ciudad de Teruel.
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Salimos bien temprano hacia Teruel, en la Comunidad Autónoma de Aragón, al norte de España. Ciudad de la que nos separan 556 km.
Pero de camino teníamos que hacer una parada obligatoria: Alarcón.
Alarcón
Alarcón es un pequeño pueblecillo de apenas 150 habitantes situado en la provincia de Cuenca, en Castilla-La Mancha. Está situada en un promontorio en el meandro del río Júcar. Se sabe que ya estaba habitada por los íberos y más tarde, por los romanos. Adquiere verdadera importancia durante la ocupación musulmana, de la que debe su nombre: Alarcón (الاركون), la fortaleza.
Lo más llamativo es su castillo, con la bella estampa que se forma cuando vas llegando al pueblo.
El castillo es de origen árabe y, en un principio dependía del Emirato de Córdoba. Tras su disolución, pasa al Reino de Taifa de Toledo.
En el año 780 Mohamed Al-Feheri, hijo del depuesto reyezuelo de Toledo, huye a Alarcón haciéndose pasar por ciego. Más tarde, presta asilo a Abderramán I de camino a la conquista de Zaragoza.
En 1184 fue asediada durante 9 meses y conquistada por el capitán asturiano Fernán Martínez de Ceballos.
Para 1211, el rey Alfonso VIII de Castilla establece en Alarcón la Corte durante un año para preparar la batalla de Las Navas de Tolosa (1212).
A finales de la Edad Media el castillo cae en desuso y es abandonado. Con ello que sufre un gran deterioro.
En 1863 lo compra el Duque de Frías Rafael Lázaro Álvarez de Torrijos. En 1963, el ministro de industria y turismo, Manuel Fraga se lo expropia a la familia Torrijos. Se rehabilita como Parador de Turismo que se inaugura en 1966.
A unos 2 km del desvío de la carretera nos encontramos un precioso mirado. Está junto a la Torre de Armas, con una vista espectacular del pueblo y el parador. Lo reconocerás porque habrá bastante gente sacando fotos.
Desde aquí podemos observar también la Torre de los Alarconcillos y, más atrás, la Torre de Cañavate.
Torre de los Alarconcillos
Torre de Cañavate.
La entrada al pueblo puede resultar mágica atravesando varias de sus puertas medievales. Podemos aparcar en un pequeño parking público que hay en la parte baja del pueblo.
Desde aquí nos acercamos a la iglesia de la Santísima Trinidad. Fue construida con una sola nave en el siglo XIII. Se amplió con otra nave más estrecha, junto a la actual portada, dos capillas y la torre en el siglo XIV. Finalmente, en el siglo XVII se construye la capilla de la nave menor.
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Atravesamos el conocido como “Arco de la Villa”, un pequeño pasadizo abierto en la parte inferior del campanario y enseguida llegamos a la plaza Infante Don Juan Manuel.
Aquí nos encontramos con el edificio del ayuntamiento y con la iglesia de San Juan Bautista.
La iglesia se construyó a finales del siglo XVI en estilo renacentista. Fue para sustituir a la anterior iglesia románica, en la que se encontraba enterrado el conquistador de la villa Hernán Martínez de Ceballos, trasladados hoy en día a la cripta que la familia tenía en Valverde de Júcar.
Con la iglesia desacralizada, el artista conquense Jesús Mateo realiza entre 1995 y 2002 pinta una serie de murales en los muros interiores del templo patrocinada oficialmente por la UNESCO, desde el 3 de diciembre de 1997, por su alto interés artístico mundial.
La entrada cuesta 3€ y la visita es bastante interesante y no lleva mucho tiempo.
Tras la iglesia de San Juan Bautista se encuentra el mirador de San Juan, donde observamos unas magníficas vistas de la hoz del río Júcar y las torres de los Alarconcillos y de Cañavate.
Torre de Cañavate.
Torre de los Alarconcillos.
Si seguimos hacia el oeste nos encontramos la iglesia de Santo Domingo de Silos. Se trata de una iglesia construida en el siglo XIII, en principio en estilo románico, aunque, tras numerosas modificaciones, poco se aprecia ya de esa época.
Románico conserva el ábside y la portada de entrada. La capilla, del siglo XV es de estilo gótico y, ya en época barroca, se cambió el sistema de cubiertas de la nave por bóvedas de medio cañón y arcos fajones.
Hoy en día la iglesia está desacralizada y se ha reconvertido en auditorio y sala de exposiciones.
Iglesia de Santo Domingo de Silos.
Muy cerca se encuentra la iglesia de Santa María, una iglesia enorme construida en el siglo XVI en estilo plateresco.
Iglesia de Santa María.
Desde aquí nos llegamos al castillo de Alarcón para contemplarlo más de cerca.
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Se había hecho ya la hora de comer. Lo hicimos en un sitio llamado Mesón Quijote. Comida tradicional a muy buen precio. Recomendado.
Después de comer nos pusimos camino de Teruel, de la que nos separaban 168km y algo más de dos horas.
Pero… de camino pasamos por un pueblo que nos llamó la atención: Cañete, a 76 km de Teruel. Se trata de un pequeño pueblo de la provincia de Cuenca de apenas 800 habitantes.
Hay indicios de que ya los celtíberos habitaron la zona y luego los romanos. Hasta el siglo XII fue una ciudad andalusí, cuando fue reconquistada junto a Cuenca en el año 1117.
Muralla y castillo de Cañete.
En un monte a 100m de altura sobre el pueblo se hallan las ruinas del castillo. Fue construido por los árabes en el siglo X, pensada en un principio para ser una ciudad militar y su recinto es de más de 200m de largo. Éste sufrió varias modificaciones siendo la más importante la del siglo XV, para adaptarla al uso de artillería, haciéndola más resistente a los cañones.
Durante las guerras carlistas, el castillo volvió a sufrir una profunda transformación, destinada a reconvertirlo en fuerte artillero.
En la muralla se conservan tres puertas: La puerta de la Virgen, la puerta de las Eras y la puerta de San Bartolomé.
La puerta de las Eras fue la principal entrada a la ciudad de los musulmanes junto con la de San Bartolomé.
La puerta de la Virgen data del siglo X aunque sufrió varias reformas en los siglos XII y XIII tras la reconquista cristiana.
Puerta de la Virgen.
Atravesamos las murallas y dimos un pequeño paseo por la villa. Nos llamó mucho la atención una serie de murales que habían por distintas partes del pueblo que forman parte de lo que llaman Paisaje ilustrado, un proyecto desarrollado por el artista Luis Zafrilla.
La obra son esculturas de dos dimensiones, a escala real, con una temática que gira a la recreación de la cultura popular tradicional, sobre todo de usos y oficios ya desaparecidos.
El encierroLa virgen en procesión
Muy cerca de la Plaza Mayor encontramos la Puerta de la Sinagoga, un pequeño arco que se cree que era la entrada de la sinagoga dela pequeña comunidad judía que habitó Cañete desde el siglo XIII hasta su expulsión por los Reyes Católicos en 1492.
Puerta de la Sinagoga.
Cruzamos la Puerta de la Virgen y encontramos la baja a El Postigo, un tramo encajonado del cauce del río de la Virgen (o río Tinte), afluente del río Mayor que tiene origen en el manantial de Las Fuentes, a unos 2km de Cañete.
Es una pequeña rutilla contigua al pueblo en la que encontramos una bonita cascada llamada cascada del Pozo de la Horca.
Tras el paseo volvemos al casco urbano. pasamos junto a la iglesia de Santiago Apóstol, construida entre los siglos XII y XIII adosada al desaparecido palacio de los Hurtado de Mendoza, aunque casi todo el edificio que vemos hoy datan de los siglos XVII y XVIII. Es la única parroquia de las tres que se encontraban en Cañete, junto con las desaparecidas de San Andrés y Santa María.
Muy cerca llegamos a la Plaza Mayor, una plaza porticada que data del siglo XIV. En ella encontramos la iglesia de San Julián que hoy forma parte del ayuntamiento y el monumento a Álvaro de Luna, condestable de Castilla, maestre de la Orden de Santiago y valido del rey Juan II de Castilla, oriundo de Cañete.
Ayuntamiento y monumento de Álvaro de Luna.
Tomamos algo fresco en la plaza Mayor en retomamos la marcha hacia Teruel.
Alrededor de una hora después llegábamos a Teruel a través de unos paisajes espectaculares.
Teruel
Teruel es una provincia de la Comunidad Autónoma de Aragón. Su capital cuenta con unos 37.000 habitantes, siendo la capital de provincia menos poblada de España.
Teruel ya estaba poblada por los celtíberos. En época de los fenicios y era conocida como Thorbat. Posteriormente la zona fue ocupada por los romanos, quedando restos en poblaciones cercanas, como los de Cella.
Durante la Edad Media, la ciudad estuvo ocupada por los musulmanes y era conocida como Tirwal, Torre en árabe. El 1 de octubre de 1171 el rey aragonés Alfonso II toma la ciudad. Ese mismo año funda la ciudad de Teruel.
Durante la Guerra de Independencia (1808-1814), una pequeña facción aragonesa bajo las órdenes del capitán general de Aragón, José Rebolledo de Palafox, se levanta contra los ocupantes franceses con escaso éxito. Los franceses ocuparon Teruel hasta el año 1813 cuando abandonaron la ciudad después de haber volado varios edificios civiles y conventos de la capital.
Durante las Guerras Carlistas (1833-1876) la capital se mantuvo fiel a los gobiernos liberales frente al poder carlista del Maestrazgo. Durante la Tercera Guerra Carlista la ciudad fue atacada por Marco de Bello y el pretendiente Alfonso Carlos con numerosas tropas, pero fracasaron y solo consiguieron penetrar en los arrabales de la ciudad.
En julio de 1936, durante la Guerra Civil, la sublevación franquista triunfa en Teruel gracias al apoyo de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto de la ciudad.
Lo primero que hicimos fue ir al hotel a dejar las cosas. Elegimos el Hotel Civera, un hotel de 3 estrellas situado a unos 10 minutos andando del casco antiguo de la ciudad. El precio fue de 75€ la noche.
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En el hotel nos dieron un sencillo mapa y nos dieron muy buenos tips para visitar la ciudad y comer. Una ducha, y al lío.
Salimos del hotel y lo primero que nos encontramos fue el Viaducto de Fernando Hué o viaducto viejo. Se construyó según los planos del ingeniero Fernando Hué de la Barrera entre 1922 y 1929 con el nombre de avenida de la Reina Cristina y, en ese momento, fue considerada una de las obras de ingeniería civil más importante de principios del siglo XX en España.
Por cierto, la mejor vista del viaducto de Fernando Hué es desde el viaducto de la avenida de Sagunto, justo enfrente.
Cruzamos el viaducto y entramos en el casco antiguo de la ciudad. Llegamos a la Plaza de San Juan. Aquí nos encontramos con varios edificios gubernamentales, como la Diputación Provincial de Teruel y la Delegación de Hacienda.
En la plaza de San Juan también encontramos el teatro Marín, inaugurado en 1918.
Teatro Marín.
Como el tiempo es oro y se nos hacía tarde, decidimos ir directos al mausoleo de los Amantes de Teruel.
El mausoleo se encuentra dentro del conjunto mudéjar de San Pedro.
Historia de los amantes de Teruel:
A principios del siglo XIII viven en la ciudad Juan Diego de Marcilla e Isabel de Segura cuya amistad se convierte con el tiempo en amor. Pero él es rechazado por la familia de Isabel por no ser rico y le dan un plazo de cinco años para hacer fortuna.
Juan Diego parte a la guerra y a su regreso el plazo ya ha expirado y se encuentra con una Isabel casada con un hermano del señor de Albarracín. Entonces el se reúne en casa de Isabel y le pide un beso que ella le niega. Tras esto el joven muere de dolor.
Al día siguiente se celebra el funeral en la iglesia de San Pedro. Isabel, vestida de luto, le da el beso que le negó en vida y ésta cae muerta junto a el.
En 1555 se descubren la momias enterradas en la capilla de San Cosme y San Damián. Allí se exponen hasta el año 1578, en el que fueron enterradas de nuevo en la capilla de San Cosme y San Damián por orden del obispo de Teruel don Andrés Santos. Posteriormente el notario Yagüe de Salas, mandó desenterrar los cuerpos y levantó acta notarial de los mismos así como de toda la historia.
Torre de San Pedro y mausoleo de los amantes.
Nuevamente los cuerpos pueden ser visitados durante el siglo XVII hasta que se decidió guardarlos en un armario fuera de la iglesia. Siendo tremendamente populares, en el siglo XVIII son trasladados de nuevo a un panteón de la iglesia de San Pedro.
En el año 1902 se depositan los restos en dos nuevos sarcófagos de madera tallada y con tapa de cristal. Durante la guerra civil, las momias fueron trasladadas a los sótanos del convento de las Carmelitas de Teruel para su custodia y finalizada la contienda fueron devueltas a su anterior ubicación. En el año 1955 el escultor Juan de Ávalos realiza el actual mausoleo de alabastro y bronce.
El mausoleo se inaugura en el año 2005 y es uno de los monumentos funerarios más famosos de España. El precio de la entrada es de 9€ y podemos visitar el mausoleo y el conjunto mudéjar. Nada más entrar tenemos un video donde nos explican la leyenda de los amantes y la historia de las momias.
A continuación subimos un tramo de escaleras que nos lleva hasta la sala donde se encuentra el mausoleo.
Seguimos la visita y accedemos por una puerta a la iglesia de San Pedro. Fue construida a partir de 1392 tras el derribo de una antigua ermita que se encontraba en un convento franciscano de 1220.
En su exterior destaca la Torre de San Pedro, construida en el siglo XIII para el anterior edificio y es el exponente más antiguo del mudéjar turolense.
Torre de San Pedro.
Iglesia de San Pedro.
En un lateral encontramos una pequeña capilla con una puerta que da al claustro de San Pedro. Fue construido en la segunda mitad del siglo XIV y es uno de los cuatro claustros mudéjares que todavía se conservan en Aragón. Aquí fue donde reposaron los cuerpos de los amantes.
Claustro de San Pedro.
Aquí termina la visita al interior del conjunto mudéjar de San Pedro. Para visitar el ábside y el jardín debemos salir del recinto y entrar por la puerta trasera. Esta parte es gratuita y hasta hay una terraza para tomar copas muy animada y en el que se celebran actividades culturales..
El ábside fue construido en el siglo XIV y tiene forma poligonal de siete lados. Fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO junto a la torre de San Pedro en 1986. El jardín fue restaurado en 2015 y era el antiguo cementerio de San Pedro, en donde se ubicaba la casa de los Sánchez Muñoz, una de las familias más importantes de Teruel y a quienes se debe la construcción del ábside.
Terminada la visita, nos dirigimos paseando hacia la cercana plaza del Torico. Se construyó en 1858 para sustituir la plaza anterior del siglo XVI. Está rodeada de preciosos edificios modernistas y en el centro se encuentra la joya de la corona de Teruel: el Torico.
El Torico es una fuente con un pilar en el que en lo alto se encuentra la figura de un pequeño (diminuto) toro con una estrella.
Leyenda del Torico
Durante la reconquista, en el siglo XII, el rey Alfonso II de Aragón, llegó a Teruel. Allí dejó unos cuantos hombres para defender la ciudad y partió a seguir combatiendo. Esas tropas, desobedeciendo sus órdenes, siguieron a un toro bravo guiado por una estrella desde el cielo.
La leyenda dice que un sueño premonitorio les había indicado que lo siguieran porque, en el lugar en que se detuviera, debían fundar una nueva población. El ejército se hizo con la fortaleza de Teruel y dejaron su estandarte en ella. Toda esta historia está representada en una parte del escudo de Teruel, en la que se muestra justamente un toro que lleva encima una estrella.
Bajando hacia el suroeste por la calle El Salvador, llegamos a la torre mudéjar el Salvador. Se encuentra enclavada entre los edificios de la calle del Salvador junto al templo del mismo nombre. Se piensa que fue construida a principios del siglo XIV aunque no se sabe con exactitud.
Su interior se puede visitar pagando 2.50€.
Si cruzamos el arco de la torre llegamos a la Escalinata del Óvalo. Se trata de una obra monumental construida entre 1920 y 1921 en estilo Neo-Mudéjar por el arquitecto José Torán de la Rad y se hizo para salvar el desnivel existente entre la estación del Ferrocarril Central de Aragón y el casco antiguo de la ciudad.
Antes del último tramo de escaleras encontramos una fuente con un mural esculpido dedicado a los amantes de Teruel.
En un lateral tienes un ascensor que te lleva hasta arriba de nuevo.
Unas fotos y volvemos hacia el casco antiguo de la ciudad. Paseando llegamos hasta la plaza de la catedral. Aquí encontramos el ayuntamiento y la Catedral de Santa María de Mediavilla.
En un principio, la catedral se erigió como una iglesia de estilo románico construida entre 1171 y 1257, año en el que se terminó la torre mudéjar. A finales del siglo XIII se reestructura la antigua iglesia románica y se dota al edificio de tres naves mudéjares de mampostería y ladrillo. Hasta 1587, la catedral sufre varias reformas hasta tener el aspecto actual.
Detrás de la catedral se encuentra la plaza Fray Anselmo Polanco, en donde encontramos (a parte de muchos coches aparcados) el Museo Provincial de Teruel. El museo se encuentra en la Casa de la Comunidad, uno de los edificios civiles más emblemáticos de la ciudad.
Fue construido como sede de las instituciones políticas y jurídicas de la Comunidad formada por la ciudad de Teruel y sus aldeas en el año 1592 por los arquitectos Juan de Rigol y Pedro de Heredia.
Además de las funciones administrativas, el edificio ofrecía alojamiento a los diputados representantes de las aldeas, que disponían de alcobas en diferentes plantas; en el sótano se instalaron las cuadras para guardar las caballerías.
En el año 1837 ejerció como sede de la Diputación Provincial, hasta que ya en el siglo XX se vendió a particulares.
Ya en 1972 la diputación adquiere el inmueble y en 1974 es declarado Monumento Histórico Artístico nacional. Entre 1977 y 1985 se restaura y acondiciona para acoger las distintas salas del museo.
Seguimos paseando hasta llegar al acueducto de los arcos. Se construyó entre 1537 y 1558 para satisfacer la necesidad de mejorar el suministro de agua a la ciudad, que hasta entonces dependía de los grandes aljibes construidos en el último cuarto del siglo XIV. El acueducto es una de las obras de ingeniería más importantes del renacimiento español.
Desde el acueducto volvemos hacia el centro en busca de un sitio para cenar. Lo hicimos en un sitio que nos recomendaron en el hotel: Bar Gregory. El servicio malo y la comida pasable. No lo recomendamos.
Desde aquí dimos un pequeño paseo nocturno y nos volvimos al hotel a descansar que había que madrugar.
Si volvemos a salir por la Puerta de la Justicia y subimos por la calle Real de la Alhambra siguiendo la muralla, llegamos hasta el pabellón principal de acceso a la Alhambra. Allí se encuentran las taquillas. Desde este punto accederemos a los Jardines del Generalife.
La Almunia del Generalife era originalmente una hacienda para la explotación agrícola y el descanso. Tenía un núcleo de edificación residencial y una vasta extensión de terreno de cultivo y pasto. La finca la rodea una extensa dehesa en la cual se criban caballos y animales de granja. Incluso servían de coto de caza para el uso del sultán.
El Generalife era la residencia de verano de los reyes nazaríes. Está situado en la colina Cerro del Sol, junto a la colina de la Sabika, donde se encuentra la Alhambra.
El origen de su nombre no está demasiado claro. Se cree que viene del término árabe Yannat al-Arif (جَنَّة الْعَرِيف) que se puede traducir como “jardín del arquitecto”.
Todo indica que se construye en el siglo XIII por orden del segundo sultán de la dinastía nazarí, Muhammad II (1273-1302). En principio estaba pensado como finca rural.
En 1492 los Reyes Católicos conceden la finca a un alcaide para su custodia y aprovechamiento hasta 1631. Entonces la alcaidía pasa a manos de la familia Granada-Venegas a perpetuidad. Después de un largo procedimiento judicial, en 1921 pasa a manos del Estado.
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Originalmente tenía tres accesos principales. El más directo era el que conectaba la Almunia del Generalife con la Alhambra, a través de las huertas y era el que utilizaba el Sultán y su séquito. Otro acceso era la entrada por el portón. Aquí vivían los trabajadores de los huertos, que aún se conserva junto al Pabellón de Entrada. El tercero por el Postigo de los Carneros, en la zona más alta de la finca.
Hoy en día accedemos por el paseo de los cipreses. Fue creado en 1862 con motivo de la visita de la reina Isabel II.
Recorremos el precioso Paseo de los Cipreses, dejando al lado derecho las torres del Agua y del Cabo de la Carrera. A mano derecha se encuentra el Teatro del Generalife. Se inaugura en 1954 con el Festival Internacional de Música y Danza y es obra del arquitecto Francisco Prieto Moreno.
El teatro actual es obra de una remodelación de entre los años 2003 y 2005. Su arquitectura sigue la línea de las huertas del Generalife. El escenario se configura con pantallas naturales de cipreses, ofreciendo un fondo permanente y característico, único en la escenografía contemporánea.
Teatro del Generalife
Seguido al teatro encontramos los Jardines Bajos del Generalife. Estos jardines son nuevos. La primera parte es la que se encuentra más cerca del edificio. Fue creada en 1931 con forma de laberinto, con arquerías de rosaledas y cipreses.
En 1951 se crean junto a la parte anterior imitando un jardín musulmán, con una acequia en crucero, calles y paramentos tupidos de cipreses, y una pérgola abierta a unas maravillosas vistas de la Alhambra y la ciudad.
Y por último, en 1952 se construye el antiguo anfiteatro para el Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Fue remodelado entre 2002 y 2005. El festival aún se sigue celebrando y es 2021 se ha celebrado la 70 edición.
Tras los jardines llegamos al Generalife propiamente dicho.
Accedemos al palacio por el Patio del Apeadero o del Descabalgamiento. Como su nombre indica, hasta aquí llegaba el Sultán y su séquito a caballo. Aquí encontramos el control de acceso donde tenemos que volver a enseñar la entrada.
Patio del Apeadero o del Descabalgamiento
Desde este accedemos a otro patio más elevado que da acceso a la entrada del palacio. Por cierto, en la parte superior del arco de la entrada podemos ver la llave y la mano que caracterizan todas las puertas importantes de la Alhambra.
Desde este segundo patio accedemos al Patio de la Acequia que es, seguramente la imagen más famosa del Generalife y una de las más famosas de toda la Alhambra.
También conocido como “Patio de la Ría”, es un recinto estrecho y alargado recorrido a lo largo por la Acequia Real que era la principal arteria de agua de la Alhambra. Originalmente tenía forma de crucero, al igual que la del Patio de los Leones.
Los característicos surtidores laterales son una incorporación del siglo XIX aunque las excavaciones arqueológicas han demostrado en 1958 que originalmente habían doce caños.
Patio de la Acequia
En el centro del patio, a mano derecha encontramos un mirador central. Se cree que era la única abertura al exterior del patio. Conserva una rica decoración de yeserías de época del Sultán Isma’il I (1314-1325) parte de las cuales fueron desmontadas y superpuestas por otras de época de Muhammad III (1302-1309).
Impresionantes vistas desde el Patio de la Acequia
Patio de la Acequia desde el extremo noroeste
Al fondo encontramos la Sala Regia, tras el pórtico de cinco arcos característico de la arquitectura nazarí. Esta sala contiene unas preciosas yeserías y techumbres, especialmente el de la galería, cuajado de capulines. Estas salas eran la estancias de la familia real.
En el siglo XIV se añadió una torre mirador, conocida como Torre de Ismail sobre la cuenca del río Darro con unas hermosas perspectivas de la ciudad, el Albaicín y el Sacromonte.
Desde uno de los laterales de la sala accedemos a otro de los emblemas del Generalife y de la Alhambra: el Patio del Ciprés de la Sultana.
Originalmente todo el espacio estaba ocupado por el baño del palacio, del que solamente se conserva la entrada del caudal de agua de la acequia que debió abastecerlo antes de continuar al Patio contiguo y que puede observarse en forma de cascada a través del hueco en el muro lateral. La parte del pórtico data del año 1584, frente a un jardín de gusto barroco.
En el centro encontramos una alberca en forma de “U” en cuyo centro se dispuso otra mas pequeña de la que sobresale una fuentecilla de piedra, en el siglo XIX.
La alberca está rodeada por numerosos surtidores escupiendo agua que dan una sensación de frescor perfecta para los calurosos veranos granadinos. Como curiosidad, este ingenio sorprendió al embajador de Venecia Andrea Navaggiero cuando visitó el Generalife en 1526.
Más o menos en el centro del patio encontramos apuntalado a la pared el tronco muerto de un árbol. Se trata del ciprés que da nombre al patio. Junto a él hay una placa que dice:
“Cuenta la leyenda que este ciprés de la sultana fue testigo de los amoríos de un caballero Abencerraje y la esposa de Boabdil”.
Huelga decir que cuando Boabdil se enteró, no solo se cepilló al caballero sino, también, a toda su tribu.
Al fondo encontramos un pórtico con dos pequeños leones y, tras este, una escaleras del siglo XIX que van a parar a la parte alta de los jardines, que son unos jardines colgantes que van desde simples huertas hasta macizos de arrayán, bojes recortados o cipreses centenarios.
En uno de los extremos nos encontramos con la Escalera del Agua, que resiste desde los primeros tiempos del Generalife, famosa porque por ella se desliza el agua que proviene de la Acequia del Sultán. Está dividida en tres tramos, en cada uno de los cuales se encuentra una fuente con surtidor, flanqueada por canales que conforman las barandillas y por donde bajan ruidosamente las aguas.
La escalera está protegida por una bóveda de laureles que hace que se filtren los rayos de sol configurando una estampa realmente preciosa.
Subiendo la Escalera del Agua llegamos a la cota más alta del Generalife. Aquí nos encontramos con el Mirador Romántico. Fue construido en 1836 en estilo neogótico por el entonces administrador de la finca, don Jaime Traverso. Hoy se encuentra cerrado al público.
Hay indicios de que en este lugar, anteriormente se encontró un oratorio musulmán.
Bajamos por las escaleras al otro lado de la entrada del Mirador Romántico y volvemos a los jardines de la parte alta. Aquí encontramos la salida del recinto del palacio.
Junto a la salida, bajando una escaleras nos topamos con la Casa de los Amigos. Se cree que era un lugar para hospedar a los visitantes, atendiendo al Tratado de Agricultura de Ibn Luyun (1282-1349) donde determinaba que en todo palacio de recreo debía haber un aposento para huéspedes y amigos.
Lo probable es sea de la época nazarí de, aproximadamente, el siglo XIII y que sufriera importantes modificaciones a finales de siglo XV y principios del XVI.
Casa de los Amigos (en ladrillo marrón)
Al bajar las escaleras empieza el Paseo de las Adelfas. Construido a mediados del siglo XIX como acceso romántico al Generalife, es un sendero que recorre la parte superior del muro de separación de las huertas, cubierto por una bóveda de adelfas. En su extremo enlaza con el Paseo de los Cipreses.
Aquí finaliza la visita a la maravillosa Alhambra, un lugar que debería visitarse al menos una vez en la vida. Esperamos que les haya gustado.
Déjanos en comentarios si has visitado la Alhambra y que es lo que más te ha gustado.
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El castillo de Peracense es una fortaleza medieval situada en en la localidad aragonesa de Peracense, en la provincia de Teruel, Aragón. Es uno de los castillos mejor conservados de Aragón y uno de los monumentos de mayor interés patrimonial y paisajístico de Teruel. Siendo uno de los más desconocidos por el público.
Historia
Se sabe que el lugar estuvo ya habitado durante la Edad de Bronce (3300-2800 a.C.). Periodo caracterizado por el desarrollo de los primeros poblados estables y numerosos cambios sociales y económicos. Todos derivados por el desarrollo de la metalurgia del bronce.
De esta época se conservan elementos grabados en la roca, como canalillos y oquedades llamadas cazoletas. Estas suelen relacionarse con rituales de fertilidad mediante el aprovechamiento de agua de lluvia.
Durante la época celtíbera y romana también se ocupó la zona gracias a sus grandes posibilidades defensivas.
Durante los siglos IV a.C. y II d.C. la zona experimentó un gran desarrollo gracias a la explotación del mineral de hierro Esto trajo consigo un aumento demográfico y el surgimiento de nuevos poblados situados en alto. Algunos de los cuales se dotaron de potentes murallas ciclópeas.
Hacia el siglo III la zona entra en decadencia. Disminuye la población, las actividades mineras y metalúrgicas hasta la llegada en el siglo X de los árabes. Primero con el Califato de Córdoba y luego con el reino de Taifa de Albarracín. Con esto se vuelve a repoblar el castillo para defender las fronteras del reino y explotar el hierro de Sierra Menera.
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Tras la conquista del territorio por parte de la Corona de Aragón en el siglo XI se verá incrementada la importancia estratégica de su emplazamiento. En el año 1211 se cita por primera vez el término Peracels.
La administración de este territorio va pasando de mano en mano hasta que llega a los Ximénez de Urrea a mediados del siglo XIII. Pasa a ser la fortaleza de Pieraselz sede de un señorío desde finales de siglo.
En 1312 es adquirido por el rey de Aragón gracias al alto valor estratégico y defensivo de la fortificación. Este lo incorpora a la red de fortalezas en la frontera con el vecino reino de Castilla.
A mediados del siglo XIV comienza a construirse el castillo de Peracense siendo ampliado y reparado durante los siglos XIV y XV hasta adquirir el aspecto actual.
A partir del siglo XVI, con la unión dinástica de las coronas de Aragón y Castilla tras la boda de Fernando e Isabel, casi todos los castillos fronterizos perdieron utilidad. Pasan a desempeñar cometidos menores o siendo abandonados. El castillo de Peracense pasó a ser cárcel de la Comunidad y ciudad de Daroca hasta 1834.
Durante la I Guerra Carlista (1833-1840) el castillo de Peracense fue reutilizado y transformado por un contingente militar del ejército liberal. Tuvo que hacer frente a varios ataques carlistas en 1837 y 1839 cuando se llegó a tomar el pueblo de Peracense.
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Tras esto, el castillo pasa a manos del ayuntamiento de Peracense. Cae en abandono cuando es objeto de saqueo de materiales constructivos. Su interior fue usado como cantera de piedras de afilar. Durante la postguerra el interior del castillo es utilizado como zona de pastos gracias a sus grandes explanadas.
Tras el cierre de las minas de Sierra Menera en 1987, se decide restaurar el castillo para recolocar a los trabajadores de las minas.
Esta restauración finaliza en 1991. Aunque los trabajos de restauración y consolidación del castillo han continuado incluso hasta la actualidad.
Visitando el Castillo de Peracense
El castillo de Peracense se divide en tres recintos que son los siguientes:
Recinto inferior
Es la primera defensa de la fortaleza en sus lados norte y oeste. Atravesamos la puerta de entrada y nos encontramos en una explanada rodeada de una muralla en forma de L. Está reforzada con tres torreones ligeramente salientes y de mayor altura.
En el centro encontramos la cantera de ruedas de afilar. Al sur los restos de la desmantelada antigua muralla exterior.
A mano derecha encontramos las caballerizas. Hoy reconvertidas en edificio de servicios, donde encontramos los aseos y la tienda de recuerdos. También hay expuestas reproducciones de diferentes armas de asedio.
Esta explanada estaba pensada para dar cobijo a los aldeanos con sus rebaños y bienes.
Recinto intermedio
Al norte del recinto inferior encontramos la entrada al recinto intermedio. Está formado por un muro de adarve, y se acompaña por tres torreones huecos.
De éstos destaca el situado más occidental por estar construido mediante sillares. Está dotado de bóveda apuntada y un arco de media punto que permitía perfectamente el acceso a la fortaleza desde el norte.
Los flancos sur y oeste no tienen muralla ya que el terreno presenta un pronunciado escarpe que facilita su defensa.
Según cruzamos la puerta nos topamos con la muralla del recinto superior. A mano derecha nos encontramos con la torre del cuerpo de guardia. Se puede acceder y subir a la terraza a admirar las vistas.
Puerta del recinto intermedio y torre del cuerpo de guardia.
Desde aquí llegamos a la plaza de armas, donde encontramos el antiguo alojamiento de las tropas y las cocinas hoy reconvertidas en museo y sala de exposiciones, donde encontramos fotografías de la restauración del castillo y la historia del lugar y objetos desenterrados.
Junto a ellos se encontraba el torreón angular hoy desaparecido.
Plaza de Armas.
Al fondo sur encontramos el aljibe principal en un rincón sombreado, construido para recoger el agua de lluvia. Tiene capacidad para 60.000 litros de agua que se llenaba gracias a un sistema de captación de agua de lluvia tallando en las rocas dominantes una red de pequeños canales visibles aún.
Al oeste, la torre del hospital, que originalmente era más pequeña pero fue ampliada durante la Guerra de los Pedros. Desde aquí tenemos una maravillosa vista del recinto superior del castillo y su parte principal.
En el extremo este, a una cota inferior que la plaza de armas, se encontraba la cárcel, la capilla y el acceso secundario hacia la aldea. En la pared rocosa se abre un pasillo natural de acceso hacia el interior del castillo, desde la antigua aldea, conocida como el despoblado de Los Casares, situada a los pies del mismo castillo.
Volvemos a atrás y subimos por las (modernas) escaleras para entrar al recinto superior. Este recinto constituye la parte principal del castillo, situado en lo alto de la mole desde donde se divisa una extensa cantidad de territorio, que facilita su defensa.
Peracense desde lo alto del castillo.
El recinto tiene 4 pisos. En el primero encontramos tan solo una sala, que se cree que fuera el polvorín. Seguimos subiendo y llegamos al segundo piso.
En este piso era donde vivía el alcaide y su familia durante los siglos XIV y XV. A mano derecha lo primero que encontramos es la cocina, en la que se conserva el horno con planta circular de media esfera y algunos restos de anaqueles para colocar los utensilios de cocina. Junto a la cocina encontramos una pequeña estancia que debía ser la despensa.
Cocina.
A mano izquierda tenemos uno de los tres aljibes excavados en la roca que tiene el recinto, para asegurarse el abastecimiento de agua durante los asedios.
Al fondo encontramos la Sala Mayor y alrededor de ella pequeñas estancias de forma irregular para adaptarse al difícil terreno.
Sala principal.
Al fondo encontramos una pequeña (muy pequeña puerta) que da acceso a una terraza inferior en el que encontramos un aljibe más grande.
El agua parece tan fresca y apetecible…
Volvemos sobre nuestros pasos y subimos hacia la planta superior. En ella, a parte de las impresionantes vistas en 360º, encontramos otro aljibe.
Este se llena a través de un ingenioso sistema de recogida de agua de lluvia. Un tejado de losas sobre la sala gótica vertía hacia un canalillo central, de doble pendiente que llenaba el aljibe.
Cuando éste se llenaba, el agua sobrante iba a parar al pequeño aljibe que encontramos antes junto a las escaleras de acceso.
Vistas desde la terraza superior.
Aquí termina la visita al castillo aunque un último apunte: Saliendo del recinto, si subimos la cuesta del aparcamiento encontraremos un mirador (adaptado para silla de ruedas) desde el que hay unas magníficas vistas del castillo.
Información general
Cómo llegar al castillo de Peracense
Desde Teruel se llega en coche, no muy facilmente por el mal estado de la carretera (merece la pena ya te lo avisamos), debemos tomar la autovía A-23 y luego tomar la salida 144 hacia A-1511 dirección Santa Eulalia.
En la entrada de Santa Eulalia debemos desviarnos a la carretera TE-V-9026 hacia Alba. Cruzamos el pueblo por esta carretera unos 3 km hasta ver el desvío hacia Peracense. Está señalizado pero aún así lo reconoceremos porque saldremos de una carretera decente a otra muy estrecha con el asfalto un poco hecho polvo, que irá empeorando según vayamos llegando al castillo.
A ciertas horas hacen una visita teatralizada que está muy, muy chula, sin coste extra que recomendamos. Para los horarios consultar en su teléfono: 620 86 30 78 o en su email: info@castillodeperacense.es
Precios:
General: 3.50€.
Reducida: 3€. Jubilados (+65 años), Carnet Joven, Grupos (+15 adultos).
Infantil (6-14 años): 2€.
Grupos escolares: 1.80€.
Mas información en la web del castillo de Peracense.
Descubre más sobre Aragón en el diario de nuestro viaje de 2021.
Lo primero con lo que nos encontramos al acceder a los palacios es la Sala del Mexuar.
Sala del Mexuar
Era el lugar en el que se reunía el consejo de ministros o Sura, que era conocido como Maswar, su nombre en árabe.
Se trata de una sala muy antigua, anterior al Palacio de Comares y al de los leones. Se cree que fue construida durante el reinado de Isma’il I (1314-1325), quinto soberano de la dinastía nazarí.
Ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la historia. Las decoraciones datan de los reinados de Yusuf I (1333-1354) y, más tarde, del segundo mandato Muhammad V (1362-1391).
En sus orígenes tenía un cuerpo central de linterna, por la que entraba la iluminación que se extendía por la sala. Hoy tan sólo se conservan las cuatro columnas y sus entablamentos.
En el siglo XVI, tras la conquista, se modifica todo el espacio para añadirle una planta superior y transformarlo en Capilla. Desde el desaparecido Pórtico del Patio de Machuca se coloca en el Mexuar por artesanos moriscos el friso epigráfico de yesería que discurre por encima del zócalo alicatado, con una clara intención simbólica: «El Reino es de Dios. La fuerza es de Dios. La Gloria es de Dios».
Sala del Mexuar
Al fondo de la sala encontramos el oratorio, donde rezaban el Sultán, su familia y la corte. Este oratorio fue destruido en 1590 por la explosión de un polvorín y fue reconstruido en 1917.
Las inscripciones contienen una cita del Corán y laudatorios de Muhammad V, entre otras. Entre ellas se lee: “Ven a la oración. No seas de los negligentes”.
Oratorio
Patio de Machuca
Desde la Sala del Mexuar se accede al Patio de Machuca, aunque hoy en día no se puede visitar pero podemos contemplarlo desde aquí.
El patio fue diseñado por el arquitecto del Palacio de Carlos V. En el centro encontramos una pequeña alberca similar a los ninfeos romanos, en cuyos lados menores disponía de dos fuentes circulares que vertían agua a su interior.
Junto al oratorio encontramos el pequeño acceso al Patio del Cuarto Dorado.
Patio del Cuarto Dorado
Se trata de un pequeño patio que sirve de unión entre la Sala del Mexuar y el Cuarto Dorado. La fachada sur fue construida por órden de Mohamed V, en la que encontramos dos puertas adinteladas iguales, alicatado sobre zócalo de cerámica, y decoración de yesería. Justo encima se encuentran dos ventanas exactamente iguales con arcos peraltados de festón y otra más pequeña en medio, rodeada de inscripciones del Corán.
Toda la fachada está adornada numerosas inscripciones, que rezan el lema «Sólo Dios es vencedor» y en el friso de madera podemos leer labrado uno de los poemas de Ibn Zamrak.
La fuente que encontramos en el centro es una réplica exacta de 1943 de la fuente original, que hoy en día se encuentra en los Jardines de Daraxa.
La puerta de la izquierda de esta fachada nos lleva a una sala decorada con yeserías con friso de mocárabes y techo de lazo pintado en la época de los Reyes Católicos, con una inscripción que hace referencia a la toma de Granada. La de la derecha se encuentra cerrada al público.
Tras cruzar esta pequeña sala llegamos al espectacular Patio de los Arrayanes, en el Palacio de Comares.
Palacio de Comares
Éste palacio era la residencia oficial del monarca, y está compuesto por un conjunto de dependencias agrupadas en torno al Patio de los Arrayanes, con galerías porticadas en los extremos, situándose al norte la Sala de la Barca y la Sala de los Embajadores, que ocupa el interior de la Torre de Comares, desde donde se domina el valle del Darro.
Yusuf I ordenó que se construyera y adornara de manera exquisita, dejara maravillado al visitante, aunque fue su hijo Mohamed V el que concluyó la obra y construyó una fachada a lado sur del Patio del Cuarto Dorado.
El Patio de los Arrayanes o Patio de Comares, se encuentra en el centro del Palacio de Comares. En el centro se encuentra el estanque de 34 metros de largo que divide el patio longitudinalmente y se abastece de agua gracias a dos pilas de mármol situadas en cada extremo. Ambos lados del estanque se encuentran sendas filas de arrayanes, que contrastan con su color verde intenso con el blanco del mármol del suelo.
En los laterales encontramos dos naves en los que se encuentran los aposentos donde residían las mujeres. En la planta baja existen varias puertas que conectan con las distintas dependencias. La decoración del patio en esta galería, excepto el zócalo de azulejos se rehizo durante el siglo XIX, adornándola como el pórtico opuesto.
En los lados menores, se levantan unos pórticos, sostenidos por columnas de capiteles cúbicos, de siete arcos semicirculares adornados con rombos calados e inscripciones de alabanza a Dios. Con el arco central más grande que el resto y presenta enjutas macizas con decoración de ataurique y capiteles de mocárabes.
Torre de Comares y Patio de los Arrayanes
Sala de la Barca
En el extremo norte del patio de los arrayanes en entramos a la sala de la barca. Con forma rectangular de 24 metros por 4,35, en sus inicios era algo más pequeña pero fue ampliada por Mohamed V.
Se cree que su nombre proviene del término árabe baraka, que significa bendición.
En esta sala existió una bóveda semicilíndrica que fue destruida por el fuego del incendio de 1890, sustituida por una reproducción de aquella que fue totalmente terminada en 1964. Los muros presentan ricas yeserías con el escudo nazarí y dentro de él, la palabra “Bendición” y el lema de la dinastía “Sólo Dios es vencedor”.
Salón de Embajadores
Tras la Sala de la Barca comunicada por un doble arco, se encuentra el Salón de Embajadores, la más sorprendente y majestuosa sala del palacio, en el que se encontraba el trono y se realizaban las recepciones oficiales.
Se trata de una gran sala cuadrada de 11 metros de lado y 18 de altura, en el que su suelo era antiguamente de mármol (hoy son losetas de barro) en el que se observa en el centro el escudo de los Alhamares, realizado en azulejos en el siglo XVI.
Las demás paredes de la sala presentan cada una tres arcos que dan a tres camarines abiertos en el espeso muro de 2,5 metros de grosor, con balcones gemelos y ventanas encima. En ellas encontramos poemas, alabanzas a Dios, al emir, el lema de los nazaríes o textos del Corán.
Torre de Comares
El salón de Embajadores se encuentra en la Torre de Comares. Esta torre, con sus 45 metros de altura es la mayor de la Alhambra. Su nombre proviene de las comarías, las vidrieras de colores de los balcones que iluminan la gran sala que ocupa el interior de la torre.
Entre la Sala de la Barca y el Salón de Embajadores se encuentran dos pasadizos, uno a cada lado, que llevan a las habitaciones superiores del torreón, el dormitorio de invierno del sultán y la salida a la terraza de la torre, el de la izquierda; y a un pequeño oratorio usado únicamente por el sultán, el de la derecha.
Se cree que fue en esta torre donde se celebró el Consejo en el que se decidió entregar la ciudad a los Reyes Católicos. Se dice que desde uno de sus balcones, la madre de Boabdil, al enterarse de ello, le dijo:
“Mira lo que entregas y acuérdate de que todos tus antepasados murieron reyes de Granada y el reino muere en tí”
También se cree que fue aquí donde Cristóbal Colón se reune y convence a la Reina Isabel de su expedición a las Indias por Occidente que le llevó al descubrimiento de América el 12 de Octubre de 1492, y donde la ésta le ofrece sus joyas para financiar el viaje.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta el patio de los Arrayanes. En la fachada este encontramos la puerta que conecta el Palacio de Comares con el Palacio de los Leones.
Palacio de los Leones
Tras suceder a Yusuf I, Mohamed V no sólo terminó con las reformas que había dejado inacabadas su padre, sino que comenzó a construir lo que sería su gran obra: el Impresionante Palacio de los Leones.
Este palacio constituía las estancias privadas de la familia real, y se construyó en el ángulo que forman los Baños y el Patio de los Arrayanes.
En este palacio el arte nazarí alcanza su máximo esplendor, en el que se alcanza una belleza de una sensibilidad y armonía incomparables, donde la luz, el agua, el colorido, la decoración exquisita, convierte a este palacio en una auténtica maravilla arquitectónica y una obra de arte.
El palacio está compuesto por un patio central rodeado de galerías de columnas a modo de claustro cristiano, que permite el acceso a distintas salas: al oeste la de los Mocárabes, al este la de los Reyes, al norte la de Dos Hermanas, Ajimeces y Mirador de Daraxa; y al sur la de los Abencerrajes y el Harén.
Sala de los Mocárabes
Es la sala a la que entramos desde el Palacio de Comares. Ésta es la más sencilla de las salas del palacio y se encuentra a la antigua entrada de éste.
Su nombre se debe a la bóveda de mocárabes que la cubría que, tras la explosión de un polvorín en 1590, quedó tan dañada que hubo que demolerla.
La sala se dividía en dos partes. A la izquierda se cubrió con una bóveda elíptica y se separó, sobre 1636, de la derecha con una reja. Desde 1863 se pueden observar los restos de la bóveda original.
Patio de los Leones
Desde la Sala de los Mocárabes accedemos directamente al Patio de los Leones. Esta es la imagen más reconocible y famosa de la Alhambra y, seguramente, de todo Granada.
Su nombre procede de los doce leones surtidores de la fuente que ocupa el centro del patio, leones sobre los que descansa la gran taza de forma dodecagonal y que la rodean construida en mármol blanco. En el borde de la taza, se encuentra esculpido un poema de Ibn Zamrak.
A principios del siglo XVII se le añadió otra taza que hoy en día se encuentra en el Jardín de los Adarves, junto con el surtidor que la remataba, que era posterior.
Fue construido por orden de Mohamed V y está rodeado por una galería a modo de claustro cristiano, lejos del estilo del típico patio musulmán andaluz, más parecido al que presenta el Patio de los Arrayanes, sostenido por 124 columnas de mármol blanco y fino fuste.
Los dos centros de los lados más largos del patio tienen arcos de medio punto mayores que el resto y poseen unas arquivoltas de mocárabes que comunican el patio con la Sala de los Abencerrajes y con la Sala de Dos Hermanas. Sobre ellos se encuentran los aposentos de las mujeres del sultán.
En el centro de cada una de las galerías cortas se encuentran los pabellones, que avanzan sobre el patio, de planta cuadrada, y recubiertos de cúpulas semiesféricas de madera en su interior.
El centro del patio encontramos unos canales de mármol blanco que parten del interior de los pabellones y bajo los cenadores, que confluyen en la fuente central en forma de cruz. En los extremos de los canales existen unos surtidores que proveen de agua a la fuente central.
Sala de los Abencerrajes
Debe su nombre a que la tradición popular asegura que en esta sala fueron degollados los Abencerrajes, una poderosa familia musulmana oriunda de Granada que rivalizó por el poder con los ziríes en luchas civiles que provocaron el debilitamiento del reino nazarí en el siglo XV.
En la sala existe una mancha de óxido que cubre parte de la pila de mármol del centro de la sala, que la superstición presenta como una mancha de sangre de dichos Abencerrajes.
El cuadrado central de la sala posee alcobas en sus laterales, con arcos decorados de manera exquisita cuyas columnas poseen capiteles azules, y techos con pinturas. Sobre ocho trompas de mocárabes encontramos una magnífica cúpula también de mocárabes, en las que podemos leer una inscripción que dice: “No hay más ayuda que la que viene de Dios, el clemente y misericordioso”.
Techo de la Sala de los Abencerrajes
Salimos de la Sala de los Abencerrajes y seguimos por el patio hasta la Sala de los Reyes.
Sala de los Reyes
Se encuentra al oeste del palacio y su nombre viene de una pintura que podemos observar en la cúpula central. También se le conoció por Sala de la Justicia y, a partir del siglo XVIII como Sala del Tribunal.
Las pinturas se pueden ver en las tres cúpulas de madera en forma de elipse, y forradas de cuero. En la del centro vemos representados a los diez primeros reyes de la dinastía nazarí, salvo los usurpadores Ismail I y Mohamed VI.
En las de los laterales observamos escenas caballerescas y románticas, y posiblemente cuentan leyendas o aventuras de reyes musulmanes.
Accedemos a la sala por tres pórticos con arcos triples de mocárabes y decorados con rombos calados, sostenidos por finas columnas. Ésta está dividida en siete partes: tres habitaciones cuadradas, separadas por dos tramos rectangulares y alcobas en los extremos.
Volvemos a salir al Patio de los Leones para continuar a la Sala de las Dos Hermanas.
Sala de las Dos Hermanas
Se encuentra al norte del palacio justo enfrente de la Sala de los Abencerrajes y su nombre proviene de las dos grandes losas gemelas de mármol que se encuentran en el piso de la sala.
Esta era la sala central de la residencia a la Sultana y su familia real, y se sabe que la madre de Boabdil vivió aquí con sus hijos, tras ser repudiada por Muley Hacén (penúltimo sultán del Reino nazarí de Granada).
Fue construida por Mohamed V y contiene alcobas con techos de lazo que comunican con las Habitaciones de Carlos V y, a través de un balcón, con los Jardines del Partal.
El pavimento de la sala, de mármol, posee una pequeña fuente con surtidor y un canalillo que conduce el agua hasta el patio de los Leones. Pero lo más destacable es la impresionante cúpula de mocárabes del techo en la que la iluminación ha sido perfectamente estudiada, mediante la abertura de ventanitas laterales. Las paredes de la sala están cubiertas de unas finísimas yeserías con diversos temas, entre los que podemos encontrar tanto el clásico lema de los nazaríes «Sólo Dios es vencedor» como, por ejemplo, unas manos cerradas.
Al fondo de la sala accedemos a la Sala de los Ajimeces, llamada así por los balcones gemelos de su pared norte, que se asoman al jardín. Es una sala rectangular cubierta por una cúpula de mocárabes, rehecha en el siglo XVI.
En el extremo norte de la Sala de los Ajimeces se encuentra el Mirador de Daraxa, atravesando un gran arco apuntado de mocárabes, en el que encontramos un poema en las inscripciones que decoran sus jambas, junto con un zócalo de azulejos de color negro, blanco y amarillo, bellísimo por su finura y destreza a la hora de realizar el complicado motivo que exhibe.
Es una pequeña sala rectangular, con dos arcos laterales y uno doble frente a la entrada que mira al Patio de Daraxa, que fue cerrado por las Habitaciones de Carlos V. Sobre los ventanales se encuentran unos arcos apuntados de mocárabes, en cuyos paños aparecen inscripciones de alabanza a Dios, a Mohamed V y poesías.
Mirador de Daraxa
Desde la misma Sala de las Dos Hermanas accedemos a un pasillo que da acceso, primero, a los baños.
Baños
Realmente pertenecen al Palacio de Comares, construidos al este del palacio, siguiendo el modelo de las termas romanas.
La primera sala, la Sala de Camas, era el apoditerium, los vestuarios, con un espacio cuadarado en el centro en el que encontramos una fuente y unas galerías alrededor; y un espacio abierto al piso superior, desde donde el monarca podía contemplar a sus mujeres desnudas (anda que era bobo). Desde aquí, éste lanzaba una manzana a su elegida para pasar la noche. A los lados encontramos camas destinadas al descanso posterior al baño, con alicatados de colores.
Toda la decoración que podemos ver hoy son de la época cristiana ya que debido al mal estado que han presentado los baños a lo largo de los siglos, han hecho que se restauren y reconstruyan varias veces.
La siguiente sala es el frigidarium, la sala fría en la que se encontraba una pila de agua fría. En el centro encontramos tepidarium, la sala templada y luego el caldarium, la sala de vapor, en la que había una caldera de cobre donde se calentaba el agua que se conducía por galerías subterráneas para calentar estas estancias.
Actualmente se encuentra cerrada al público y sólo se abre en determinadas ocasiones.
Al final del pasillo llegamos a las Habitaciones de Carlos V.
Habitaciones de Carlos V
Se construyeron como alojamientos para el Emperador Carlos V mientras se terminaba su palacio, sobre los jardines que rodeaban el alcázar, y estaban comunicadas con el resto por la Galería de la Reja. Como el palacio, el listillo nunca llegó a habitarlas.
Están compuestas por seis salas terminadas en 1537. Las dos primeras están situadas entre el Patio de la Reja y el Jardín de Daraxa y en el friso de una de ellas hay una inscripción en la que podemos leer: “Imperator Karolus V Hispaniarum rex semper augustus pius foelix invictissimus” y el lema: Plus oultre.
Al resto de salas se las conoce como las Habitaciones de Washington Irving ya que fueron habitadas por el escritor estadounidense en 1829, durante su visita a Granada. Estas cuatro salas actualmente permanecen cerradas al público y solo se pueden visitar en contadas ocasiones.
Al norte de la última habitación encontramos una pequeña puerta que da al Peinador de La Reina, construido en el siglo XVI y restaurada en 1842. Tampoco se puede visitar habitualmente aunque si se abre en algunas ocasiones.
A la derecha tenemos el pasillo que da acceso al Patio de la Reja, bajando por unas escaleras.
Patio de la Reja
Este patio es conocido por ese nombre por la reja existente en la pared sur a modo de balcón construida en 1655, aunque el patio se construyó a la misma vez que las Habitaciones de Carlos V.
En el centro encontramos una fuente y en las cuatro esquinas, cuatro cipreses centenarios.
A su derecha se encuentra la Sala de las Ninfas, debido su nombre a unas estatuas femeninas de mármol que se encuentran en el Palacio de Carlos V.
Desde aquí accedemos a los Jardines de Daraxa.
Jardines de Daraxa
También llamados de los Naranjos y de los Mármoles, fueron construidos entre 1526 y 1538 a la misma vez que las Habitaciones de Carlos V.
En estos jardines podemos encontrar una gran fuente de mármol central decorada en su borde con una poesía y colocada aquí en 1626 aprovechando la gran taza que se encontraba en el Patio del Cuarto Dorado. La fuente se encuentra rodeada de cipreses, acacias, naranjos y arbustos de boj.
Al sur de los jardines encontramos los sótanos de la Sala de las Dos Hermanas, y son un conjunto de habitaciones alrededor de la Sala de los Secretos. Esta sala es conocida así si dos personas se colocan cada una en una esquina de la habitación y una de ellas habla en voz baja en dirección a la esquina, la de la esquina contraria escuchará perfectamente lo que la primera dijo, debido a la acústica que proporciona su bóveda vaída.
La Alcazaba es el recinto situado en la parte más occidental del cerro de Sabika. Esta constituía la zona militar, centro de la defensa y vigilancia del recinto. Era la zona más antigua de la Alhambra, junto con las Torres Bermejas.
Las evidencias halladas indican que la original fue construida en siglo IX. Fue por Sawwar ben Hamdun durante la guerra entre árabes y muladíes.
La actual se construyó en tiempos de Mohamed I, el primer rey nazarí. Este construyó la muralla que protegía al anterior castillo levantando las torres de la Vela, del Homenaje y la Quebrada. Esto convertía a la Alcazaba en una fortaleza casi inexpugnable, siendo la residencia real de Mohamed I y su hijo, Mohamed II hasta la construcción de los palacios.
Con la llegada de los cristianos, se convierte en prisión del estado. Para lo mismo que los franceses la usaron durante la ocupación a principios del siglo XIX.
Alcazaba
Podemos observar que se trata de una construcción defensiva debido a la estrechez de sus pasillos y portones con recodos para evitar el uso de arietes.
Desde la plaza de los Aljibes podemos ver tres de las principales torres. Estas forman el flanco oriental de la Alcazaba.
A la izquierda la Torre del Adarguero. Es conocida como la Torre Hueca ya que sólo se conserva el lugar en el que se ubicaba.
En el centro la Torre Quebrada. Llamada así por la enorme grieta que la recorre de arriba a abajo como si fuera una herida.
A la izquierda la Torre del Homenaje. Con 6 plantas y 26 metros de altura, es una de las torres más altas. Fue utilizada como vivienda y se cree que aquí residió el fundador de la Alhambra Muhammad ibn Nasr (Ibn al-Aḥmar-الأحمر).
El recorrido empieza en la entrada, a los pies de la Torre Quebrada y giramos a la derecha. Recorremos el largo pasillo hasta llegar a la Torre del Cubo, a la que podemos subir para admirar las vistas.
El estrecho pasillo de acceso junto a la Torre del Homenaje
Torre del Cubo
La Torre del Cubo, conocida como el Cubo de la Alhambra, se encuentra en el extremo noreste de la Alcazaba, junto a la Torre del Homenaje. Se construyó durante el reinado de los Reyes católicos, sobre una antigua torre nazarí. En ella se encontraba el acceso a los Palacios Nazaríes desde la Puerta de Armas: la Puerta de la Tahona. Sus restos fueron descubiertos en 1951 tras remover una gran cantidad de escombros que se encontraban aquí.
Desde la terraza de la torre podemos observar unas bonitas vistas del Albayzín y de la carrera del Darro; así como de los Patios de la Madraza de los Príncipes y Machuca, antesala de los espectaculares Palacios Nazaríes.
Patios de la Madraza de los Príncipes, Patio Machuca y palacio de Carlos V desde la Torre del Cubo
Bajamos de la torre por las mismas escaleras y seguimos el camino a mano derecha. Bordeamos la Torre del Homenaje y cruzamos una pequeña puerta, con sus recovecos defensivos, y salimos a los restos del Barrio Castrense.
En el barrio castrense podemos observar las ruinas de las viviendas de los militares que protegían la Alhambra. Se ve claramente la disposición de las habitaciones y los baños públicos. Desde aquí podemos acceder a la terraza de la Puerta de las Armas.
Puerta de las Armas (Bib Silah)
Construida en el siglo XIII, es una de las cuatro grandes puertas exteriores de la Alhambra. También una de las puertas más transitadas ya que era la única puerta que conectaba directamente con la Alcazaba, hasta bien entrado el siglo XIV.
Desde su terraza podemos admirar una espectaculares vistas de la ciudad baja, el Albaicín, el Sacromonte y el valle del Río Darro.
Albayzín y Sacromonte desde la puerta de las armas
Volviendo al barrio castrense nos encontramos con el acceso a la Torre de la Vela.
Torre de la Vela
Se trata de uno de los símbolos de la ciudad. De hecho, forma parte del escudo de la capital granadina. Desde que en 1843 Isabel II concediera el derecho a incorporarla al emblema de la ciudad. La más destacable de entre las más de 30 torres de la muralla.
Fue construida en el siglo XII por orden de Muhammad I (Ibn al-Aḥmar), el primer rey nazarí, siendo una de las primeras construcciones de la Alhambra nazarí, entonces llamada Torre Mayor (al-Bury al-Azam).
En su construcción, los espacios interiores se van ampliando en las plantas superiores, con el fin de aligerar peso al edificio y asegurar su estabilidad frente a los frecuentes terremotos de la zona, que aún así han provocado la caída de algunas almenas de su parte superior.
Fue aquí donde, el 2 de enero de 1492, los Reyes Católicos enarbolaron sus estandartes para celebrar la ansiada conquista del último reino nazarí. Desde entonces viene la tradición de visitar la Torre de la Vela cada 2 de enero para conmemorar la toma tocando la campana que fue instalada, en un principio en la esquina noroeste de la torre, aunque en 1840 se trasladó a su emplazamiento actual. Esta campana ha sido sustituida en varias ocasiones y la que hoy vemos, data de 1773.
Campana de la Torre de la Vela
Torre de la Vela
Alcazaba desde la Torre de la Vela
Antiguamente la campana de la torre sonaba a diario aunque actualmente solo suena en varios momentos excepcionales a lo largo del año: el 2 de enero por el Día de la Toma; el 7 de octubre por la festividad de la Virgen del Rosario y durante la procesión de Santa María de la Alhambra en Semana Santa.
Con las medidas sanitarias por Covid-19, para acceder a la torre han colocado un pequeño semáforo para saber cuando subir. La verdad es que está bastante bien incluso fuera de tiempo de pandemia ya que el tránsito de las escaleras suele ser terrible.
Que decir de las vistas desde lo alto de la torre… espectaculares no… lo siguiente.
Divisamos el Albayzín, el Sacromonte, prácticamente toda la ciudad y una gran parte de la Vega de Granada. Ya solo por las vistas, merece la pena pagar la entrada.
Torres Bermejas
Tras admirar las increíbles vistas, esperamos nuestro semáforo y bajamos de la torre. Salimos a la torre de la Pólvora, que es un pequeño torreón de la época nazarí, situado en un extremo de la muralla, con una ubicación ligeramente adelantada lo que le confería una situación estratégica para controlar a los atacantes que accedían por la vaguada situada a sus pies, donde hoy se encuentra la cuesta de Gomérez.
Jardín de los Adarves
Tras pasar una pequeña puerta, nos encontramos en el Jardín de los Adarves. Un jardín creado en el siglo XVII por orden de Íñigo López de Mendoza y Mendoza, VII Conde de Tendilla y V Marqués de Mondéjar, tras ser nombrado alcaide de la Alhambra en 1624. Con su edificación se seguía la moda en la época de transformar antiguas murallas en jardines.
Con el Jardín de los Adarves finaliza la visita a la Alcazaba. Volvemos a salir a la plaza de los Aljibes por la misma puerta que entramos. Cruzamos la Puerta del Vino y llegamos a la plaza del Palacio de Carlos V en donde se encuentra dicho palacio.
Palacio de Carlos V
Tras su boda con Isabel de Portugal en 1526, la feliz pareja reside en la Alhambra durante unos meses. Carlos V quedó tan, pero tan prendado de la belleza de los palacios Nazaríes, que decide reventar uno de ellos (el palacio de invierno) para construir un mamotreto cuadrado de estilo renacentista.
En 1527 comienzan las obras según diseño de Pedro Machuca. Desde 1572, con la rebelión morisca de las Alpujarras, se ralentizaron las obras que quedaron interrumpidas definitivamente en 1637, con los muros y bóvedas concluidos, a falta de cubrir aguas.
Durante la ocupación francesa, éstos convirtieron el palacio en un almacén de artillería, cosa que siguió siendo tras la guerra de independencia. Veinte años después, el escritor inglés Samuel Edward Cook escribiría hacia 1828:
“El Palacio de Carlos V, aún se usa como polvorín; se encuentra sin pararrayos y la sola chispa de un rayo podría destruir los restos de este interesante edificio y probablemente toda la Alhambra”.
Pero vaya, es algo muy típico de este país… las chapuzas y el sudártela todo enormemente.
Esto fue así hasta 1832, año en el que se evacúa el palacio, quedando el palacio en un estado de conservación lamentable.
En 1930 se finaliza la construcción del palacio, casi 400 años después de empezar su construcción… algo muy típico también de este país, aunque hay que reconocer que aquí se les fue un poco de las manos.
Desde 1958, el palacio es sede del Museo de Bellas Artes de Granada. Y desde 1994 también es sede del Museo de la Alhambra.
La verdad es que si no se hubiera construido de la manera que fue y en la ubicación en la que está, el palacio sería bastante bonito.
Interior del Palacio de Carlos V
Desde la esquina del Palacio de Carlos V accedemos a los Palacios Nazaríes. Aquí es donde nos controlan otra vez que tengamos entrada para visitar los palacios.
Puedes realizar una maravillosa visita guiada para conocer en profundidad la historia de la Alhambra:
Si subimos andando a la Alhambra, que es lo suyo, empezaremos subiendo la cuesta de Gomérez desde Plaza Nueva. A unos 350 metros nos encontramos con la Puerta de las Granadas.
Puerta de las Granadas
La Puerta de las Granadas fue construida por el arquitecto Pedro Machuca por orden de Íñigo López de Mendoza y Mendoza, IV conde de Tendilla. Está construida en forma de arco del triunfo romano, en estilo renacentista.
Su construcción empieza en 1526 para conmemorar la visita de Carlos I de España tras su boda Isabel de Portugal. La puerta se levanta en lugar de la puerta Bib al-Buxar o puerta de las alegres nuevas, la original islámica, que consistía en un torreón defensivo que protegía el valle situado entre la colina de la Sabica y el Monte Mauror.
Antiguamente era conocida como la Puerta de los Gómerez. A partir del siglo XVIII se le cambia el nombre al actual por las 3 granadas que coronan el frontón triangular remata el arco principal, y que acompañan al escudo imperial de Carlos I de España y V de Alemania.
El 10 de febrero de 1870 se declara como Monumento Nacional.
Puerta de las Granadas
Atravesamos la puerta para entrar al recinto de la Alhambra. Tenemos tres opciones.
A la derecha una escaleras que suben a través del bosque con la que subimos hasta las taquillas de la Alhambra y la entrada al Generalife.
Por el centro tenemos una cuesta asfaltada. Si subimos por aquí, lo primero que nos encontramos son las ruinas de la Puerta Bib-Rambla o Puerta del Arenal. También se conocía popularmente por Arco de las Orejas ya que, parece ser, que en ella se colgaban los miembros de los ajusticiados.
La puerta perteneció a la muralla de la medina hasta finales del siglo XIX, en la que se iba a proceder a su demolición. Se hace pieza por pieza y se guarda en el museo arqueológico de Granada hasta que, en 1933, el arquitecto e importante restaurador de la Alhambra, Leopoldo Torres Balbás decide reconstruirla y emplazarla en su ubicación actual.
Puerta Bib-Rambla.
Un poco más arriba, pasamos un cruce y empieza el camino de tierra. Lo primero que nos encontramos es una fuente, que es el monumento a Ángel Ganivet, un famoso escritor granadino.
Terminando la Cuesta de Gomérez, encontramos la fuente del Pimiento situada frente al Hotel de Washington Irving. Ya desde aquí, llegamos a las taquillas y la entrada del Generalife.
Si tomamos el camino de la izquierda, que es el que más me gusta a mi particularmente, subiremos por la empinadísima Cuesta Empedrada.
Pilar de Carlos V
Casi al final de la cuesta nos encontramos con el Pilar de Carlos V. Se trata de una fuente situada junto a la Puerta de la Justicia y es una de las obras más importantes del Renacimiento granadino. Fue construida por Niccolo da Corte según diseño de Pedro Machuca en 1545. Debe su nombre al entonces Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos V, a su vez rey Carlos I de España.
En el reza la inscripción en latín: “IMPERATORI CAESARI KAROLO V HISPANIARUM REGI“. Viene a significar más o menos: “EMPERADOR Y REY DE ESPAÑA CÉSAR CARLOS V “. (Los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico eran conocidos como César).
Pilar de Carlos V
Puerta de la Justicia
La puerta de la Justicia o puerta de la explanada, se construyó en 1348. Es la más monumental de las cuatro puertas de las murallas exteriores de la Alhambra. Encima podemos encontrar tallada una mano de Fátima en el gran arco de la fachada y una llave en la clave del arco de entrada.
Sobre estos símbolos rezan varias leyendas. Una de ellas dice que simbolizan el poder del Islam y que ningún infiel podrá atravesarla hasta que ambos se unan. Otra dice que cuando ambas se unan se acabará el mundo.
Puerta de la Justicia
En lo alto de el arco de entrada se encuentra esculpida una imagen de la virgen y el niño. Son obra de Roberto Alemán por orden de los Reyes Católicos.
En la explanada podemos encontrar también un pequeño pilar dedicado al escritor Washington Irving por la ciudad de Granada. Se colocó con motivo del centenario de su muerte en 1859.
Tras atravesar la puerta encontramos un retablo en madera obra de Diego de Navas el Joven instalado en 1588 a petición popular de los granadinos.
Puerta del Vino
Tras cruzar la puerta continuamos y llegamos a la Puerta del Vino, que queda a nuestra derecha, la principal puerta de la medina en la época zirí. Al ser una puerta interior, no necesitaba tanto espacio para la guardia y defensa, no como las puertas de las murallas exteriores.
Se construyo en época del Sultán Muhammad III entre los años 1302 y 1309, aunque su decoración exterior es posterior. La fachada oeste es de finales del siglo XIII y principios del XIV y está construida en piedra arenisca. La placa del dintel del arco menciona al Sultán Muhammad V que gobernó en la segunda mitad del siglo XIV. Al ser la fachada exterior, podemos observar la simbólica llave tradicional.
La fachada interior, orientada al este, fue decorada también en tiempos de Muhammad V. Fue durante las campañas militares de Jaén, Baeza y Úbeda en 1367.
Puerta del Vino
Puerta del Vino
Si, en vez de cruzar la Puerta del Vino, continuamos recto llegamos a la Plaza de los Aljibes. Debe su nombre de unos aljibes que se construyeron en 1494 en el barranco que separaba entonces la Alcazaba de los palacios. Se construyó por orden del Conde de Tendillas. Más tarde fueron soterrados y construida la plaza encima. En 1955, se realizaron unas excavaciones que descubrieron la plaza medieval.
Plaza de los Aljibes y Alcazaba
Desde el extremo de la plaza tenemos unas buenas vistas del barrio del Albayzín.
En la plaza encontramos el punto de acceso a la Alcazaba, en la que tendremos que entregar la entrada para poder visitarla.
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En las navidades de 2015 pudimos disfrutar de un impresionante viaje en globo por la Hoya de Guadix y Marquesado, a pesar de mi fobia a las alturas, regalo navideño de un familiar.
La Hoya de Guadix y Marquesado se encuentra al norte de la provincia de Granada en España y es una depresión intramontañosa desarrollada entre las Zonas Internas y las Zonas Externas de las Cordilleras Béticas formada por las cuencas de los ríos Fardes y Guadix.
El nombre de Hoya viene por encontrarse en la parte baja entre cuatro cordilleras montañosas: Sierra Nevada, Sierra de Baza, Sierra Mágina y Sierra Hanana.
Aquí empieza todoHinchando el globoAlcazaba de GuadixCasas cueva.Alcazaba y Catedral de la Encarnación de GuadixAquí acaba todo
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Este año toca Extremadura. Llega el puente de la Inmaculada en diciembre y, como casi todos los años, toca viaje. Esta vez nos decidimos por un destino nacional. Extremadura, tierra de mis ancestros ya que mi abuela paterna era originaria de Orellana la Vieja, en la provincia de Badajoz.
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Después de echar la mañana trabajando nos ponemos en camino después de comer. Vamos dirección Córdoba, donde pasaremos la noche en casa de unos amigos.
Torre Campanario. Mezquita-Catedral.
Mezquita-Catedral.
Puerta del Puente y Mezquita-Catedral.
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6 de diciembre
Nos ponemos bien temprano en camino. Nos dirigimos al pueblo de mi abuela, que hacía más de 20 años que no visitaba.
Como a mitad de camino, a 98km de Córdoba, desde la carretera divisamos un imponente castillo medieval y decidimos investigar. Se trata del castillo de los Sotomayor y Zúñiga, en la localidad cordobesa de Belalcázar.
El Castillo de los Sotomayor y Zúñiga, también conocido como Castillo de Gahete o Castillo de Gafiq, es un castillo medieval construido a mediados del siglo XV en estilo gótico militar situado en Belalcázar, en la provincia de Córdoba.
Destaca por su torre del homenaje de estilo renacentista de 47 metros de altura, convirtiéndolo en el castillo más alto de la península ibérica.
En su lugar se encontraba una fortaleza romana. La siguieron usando los musulmanes como primera línea de muralla con torres albarranas sobre el arroyo Caganchas.
El alcázar fue construido hacia el año 1450. Cuando el rey Juan II de Castilla otorga estas tierras a Gutierre de Sotomayor, Maestre de la Orden de Alcántara, lo construye como residencia para los condes de Belalcázar. Eran los señores feudales del territorio entonces. El alcázar da nombre a la población debido a su belleza (Bello Alcázar).
En 1539 se construye un palacio renacentista adosado a la fortaleza por el arquitecto cordobés Hernán Ruiz I el Viejo. Actualmente, por desgracia, se encuentra en ruinas. Aún pueden verse las galas platerescas que embellecen los marcos de sus ventanas, muy parecidas a las que hay en la sacristía de San Juan Bautista de Hinojosa del Duque.
El castillo comenzó su deterioro a partir de su ocupación por las tropas francesas en la Guerra de la Independencia. Éstos modificaron el castillo para convertirlo en almacén.
En 2008 la Junta de Andalucía adquiere el castillo. Entre 2018 y 2019 se ejecutan “obras para la consolidación y conservación del bien” para restaurar las partes más dañadas.
Tras la parada en Belalcázar nos pusimos en camino a Orellana la Vieja. 75 km y una hora después, llegábamos al pueblo.
Orellana la Vieja. Extremadura
Orellana la Vieja es un pequeño pueblo situado en la provincia de Badajoz, Extremadura. Es conocido principalmente por su gran embalse con playa, en la que ondea la bandera azul, que otorga la Fundación Europea de Educación Ambiental a las playas y puertos que cumplen una serie de condiciones ambientales e instalaciones.
Alrededor del actual pueblo, se han encontrado pruebas de que ya habían asentamientos desde la prehistoria. También se cree que ya tenía cierta importancia durante la época árabe en la Edad Media.
Si se sabe con seguridad que en el año 1232 el Rey Fernando III de Castilla, para premiar los servicios de Fernán Ruiz, del linaje Altamirano, en la conquista de Trujillo, le concede las rentas de pecheros de la villa de Trujillo y amplios territorios al sur de su alfoz, donde más tarde se fundaría, en las proximidades del Guadiana, la villa de Orellana la Vieja.
Dimos un pequeño paseo por el casco antiguo del pueblo. En él destacam la pequeña Parroquia de la Inmaculada Concepción y el Castillo-Palacio de los Altamirano.
Hacia 1520 se empieza la construcción de la parroquia por deseos de Rodrigo de Orellana, entonces Señor de Orellana la Vieja. En 1549 Juan el Bueno ordena en su testamento que se termine la construcción de su capilla mayor y el retablo. Asigna 20.000 maravedíes para ello, lo que vienen a ser unos 2.000€ (2.350$) de hoy día, una auténtica fortuna.
En 1570 Don Pedro Ponce de León, obispo de Plasencia, encarga el proyecto de una nueva iglesia al maestro Francisco Becerra. Construida en una sola nave sin capillas laterales, con bóveda de ladrillo sobre su capilla mayor.
El Castillo-Palacio de los Altamirano es la construcción más emblemática de Orellana la Vieja y símbolo de su señorío. Hacia 1280 ya existía una pequeña casa fortificada. Allá por 1340 empieza a sufrir determinadas remodelaciones para convertirla en la residencia del Señor de Orellana. En aquel entonces estaba formada por cuatro torres, dos redondas y otra dos cuadradas, unidas por una muralla que delimitaba un recinto cerrado.
Hoy en día tan sólo se conservan la Torre del Homenaje, una de las torres circulares y algunas estancias.
Después de un pequeño paseo, nos sentamos a comer en un sitio llamado Orellana. Además también es un hotel, situado en la Calle Real. Comimos bastante bien por 23.50€ los dos.
Después de comer, nos fuimos hacia Trujillo a unos 70 km.
Aproximadamente 1 hora después llegábamos al hotel. El elegido fue el Hotel Las Cigüeñas, de 3 estrellas. Bien puesto aunque algo viejo, por 66€. Dejamos las cosas y nos fuimos a ver un poco el pueblo.
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Trujillo es un municipio de la provincia de Cáceres. Era conocida en tiempos de la antigua Roma como Turgalium, un importante enclave dentro de Lusitania. Llegó a ser una prefectura estipendiaria dentro de su capital Augusta Emerita (la actual Mérida), en el camino que unía a ésta con otra importante capital romana: Cesaraugusta (actual Zaragoza).
Durante la Edad Media, fue poblada por el pueblo Visigodo principalmente. Más tarde llegaron los musulmanes pasando a ser una de las principales poblaciones de la región de influencia gobernada desde Badajoz, formando parte de los reinos de Taifas.
Siendo tan importante dentro de la península musulmana, se convirtió en un importante enclave estratégico durante la reconquista. En 1165 es liberada y pasa a ser gobernada por Gerardo Sempavor y más tarde por Fernando Rodríguez de Castro “el castellano”.
A principios del siglo XII vuelve a estar controlada por los musulmanes, pasando a ser parte del Imperio Almohade. En 1232 un grupo de soldados encabezados por Fernán Ruiz reconquistaron definitivamente la villa. Entonces pasa a pertenecer a la Corona de Castilla durante el reinado de Fernando III “el Santo”. En ese momento pasa a ser una villa de realengo. Esto suponía una dependencia directa de la Corona y en 1430 el rey Juan II de Castilla le otorga el el título de ciudad.
Durante el siglo XVI el descubrimiento de América provoca una gran emigración de ciudadanos de Trujillo. Desde aquí salieron conquistadores y exploradores como Francisco de Orellana y Francisco Pizarro. A la vuelta de muchos de ellos, con la fortuna hecha, se construyeron grandes casas, palacios y hasta hospitales.
Palacio de la Conquista.
En 1528 se convierte en la capital de la provincia de Trujillo. Fue hasta 1822 que se divide definitivamente en las provincias de Badajoz y Cáceres, pasando a ser solamente un municipio de ésta última.
Comenzamos la visita por el casco antiguo subiendo por la calle Sillerías hasta la Plaza Mayor. La plaza está construida en estilo renacentista, rodeada en gran parte por soportales. En ella encontramos varios puntos clave como la estatua ecuestre de Francisco Pizarro. Fue instalada en junio de 1929, tras ser exhibida en la Sala de la Cúpula del Grand Palais de París en 1927.
Francisco Pizarro
La iglesia de San Martín se empieza a construir en el siglo XIV y se extiende durante más de 100 años, hasta el año 1564. Está construida en varios estilos por culpa de ese lapso de tiempo tan largo, en el que los planos cambiaron varias veces. Destacan los estilos gótico y renacentista.
Iglesia de San Martín
Dimos un pequeño paseo por el pueblo camino de la Alcazaba del castillo pero como ya se había hecho tarde, bajamos a cenar a la parte baja del pueblo. Cenamos unos bocatas de riquísimo embutido de la zona en un sitio cercano al hotel llamado Ronda La Piedad. Estaban de muerte y bastante barato.
7 de diciembre
Hoy madrugamos, como siempre, y nos fuimos hasta la ciudad de Mérida, a 88km de Trujillo.
Mérida está situada al norte de la provincia de Badajoz y es la capital de Extremadura. Fue fundada por el emperador romano Octavio Augusto con el nombre de Emérita Augusta en el año 25 a.C. Lo hizo para servir de retiro a los soldados veteranos (eméritos) de las legiones V Alaudae y X Gemina. Éstas combatieron en las Guerras Cántabras. Fue una de las ciudades más importantes de Hispania y capital de la provincia romana de Lusitania.
Durante la Edad Media sufre varias invasiones de Pueblos Germánicos. En el año 412 el rey alano Atax conquista la ciudad y establece aquí su corte. Hasta el año 418 que muere en batalla contra el rey visigodo Walia. Durante el periodo visigodo la ciudad mantiene todo su esplendor, especialmente bajo el dominio de los obispos en el siglo VI, cuando era la capital de Hispania.
Teatro Romano de Mérida
En 713 fue conquistada por el ejército musulmán al mando de Musa bin Nusair, tras catorce meses de asedio. Entonces se convirtió en la capital de la cora de Mérida. Los árabes reutilizaron la mayoría de los antiguos edificios romanos y ampliaron algunos.
Entre el año 805 y 835, tras numerosas revueltas de los mozárabes, el Emir Abderraman II ordena construir la alcazaba y desmantelar las murallas romano-visigodas que defendían la ciudad, quedando su población y poder gravemente mermado.
Tras la caída del Califato de Córdoba (1031) sigue siendo la capital de la Taifa de Badajoz.
En el año 1230 Alfonso IX de Aragón conquista la ciudad y la convierte en sede del Priorato de San Marcos de León de la Orden de Santiago. Para Mérida se inicia un período de recuperación tras la unificación de las coronas de Aragón y Castilla (siglo XV). Fue gracias al apoyo de Alonso de Cárdenas, Gran Maestre de la Orden.
En 1720 la ciudad se convirtió en la capital de la Intendencia de Mérida tras la reorganización territorial realizada por el rey Felipe V.
En el siglo XIX, durante la invasión napoleónica, los franceses dañan y destruyen numerosos monumentos emeritenses.
El 8 de febrero de 1973, en vísperas del 2.000 aniversario de la ciudad, es declarada “Conjunto Histórico-Arqueológico”, siendo la única ciudad que ostenta esa denominación en España. Para 1983 Mérida es designada como capital de la comunidad autónoma de Extremadura. En diciembre de 1993 la UNESCO declara el conjunto arqueológico Emeritense Patrimonio de la Humanidad.
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Cuando llegamos a Mérida, aparcamos junto al Circo Romano y nos fuimos a desayunar.
Tras el desayuno nos dirigimos a la taquilla del Circo Romano. Allí compramos la entrada conjunta. Esta entrada te permite visitar 6 monumentos de la ciudad y (en 2013) costaba 12€. En 2021 son 16€.
El Circo Romano es un recinto para carreras de carros construido en el siglo I d.C. Se hizo en la época del emperador Tiberio Julio César Augusto, en el extramuros de la ciudad. Fue uno de los más importantes del Imperio Romano, tras el Circo Máximo de Roma.
Su extensión ovalada es de 440 metros de largo por 115 de ancho. Las gradas podían albergar a unas 30.000 personas (casi toda la población de la ciudad en aquella época). Siendo el mayor recinto para espectáculos construido por los romanos en toda la provincia.
Se cree que con la implantación de la religión cristiana en el siglo IV, empezó el declive de éstos espectáculos. Ésta prohibía los oficios de cómicos y aurigas, aunque se cree que estuvo en uso hasta el siglo VI.
Circo Romano de Mérida.
Según salimos del circo, nos topamos con el Acueducto de San Lázaro. Construido por los romanos en el siglo I tiene casi 1 km de longitud y sirvió para abastecer de agua a Emerita Augusta. Era uno de los tres acueductos que llegaban a la ciudad junto con el acueducto de los Milagros y el acueducto de Cornalvo.
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El acueducto lleva el nombre de una ermita que se encontraba aquí, dedicada a San Lázaro. Fue derribada en 1940 tras llevar abandonada desde principios del siglo XIX.
Sus primeros tramos son subterráneos pero, para salvar el valle del río Albarregas, se levantó una potente arquería de la que sólo se conservan tres pilares y sus arcos intermedios. En el siglo XVI se construyó un acueducto nuevo utilizando muchos de los sillares del antiguo.
Acueducto de San Lázaro
El acueducto se encuentra junto a las Termas Romanas de San Lázaro. Se construyeron en el siglo II d.C. En su interior un gran vestuario daba acceso a una sala de vapor, dos piscinas de agua caliente y otra de agua fría. Estaban abastecidas por el cercano acueducto de San Lázaro. Los baños estuvieron en uso hasta el siglo III d.C.
Desde aquí nos fuimos dando un paseo hasta el recinto donde se encuentran el Teatro y el Anfiteatro Romano.
Primero accedemos al Anfiteatro Romano. Fue construido en el siglo I a.C. e inaugurado en el año 8 a.C. Aquí era donde luchaban los gladiadores. Fue la construcción final del gran complejo lúdico de la capital de Lusitania. Fue abandonado en el siglo IV d.C. tras la oficialización del cristianismo.
Tiene forma elíptica y podía albergar hasta 14.000 espectadores.
En el centro había un grupo de chavales simulando luchas de gladiadores. Suponemos que estaban ensayando ya que iban vestidos con ropas deportivas actuales.
Anfiteatro Romano
A su lado podemos visitar el famosísimo Teatro Romano. La imagen más representativa de la ciudad de Mérida.
Fue construido en el siglo I a.C. con el patrocinio del importante general y político romano Marco Vipsanio Agripa. Fue inaugurado entre los años 16 y 15 a.C.
En el siglo I d.C. se levantó el frente escénico actual. Entre los años 333 y 337 se volvió a remodelar parte del teatro por orden del emperador Constantino I.
El teatro fue abandonado en el siglo IV d. C. tras la oficialización en el Imperio romano de la religión cristiana, que consideraba inmorales las representaciones teatrales. Tras esto fue parcialmente demolido y enterrado. Durante siglos sólo fueron visibles las gradas, conocidas como las Siete Sillas.
En 1910 se comenzaron las excavaciones arqueológicas y en 1962 se empieza la reconstrucción de la demolida scaena. También los sillares de las gradas, algunos vomitorios y parte de la columnata del peristilo. En 1933 da comienzo el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida que perdura hasta hoy.
Teatro Romano
Teatro Romano
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Tras la visita al teatro y al anfiteatro, nos fuimos dando un paseo hacia el centro para buscar algún sitio para comer. De camino pasamos por el Templo de Diana.
El templo se construyó en el siglo I d.C. en el foro municipal de Emerita Augusta. Es el único templo religioso romano que se conserva en Mérida. Fue uno de los templos más importantes de la ciudad y, realmente no estaba dedicado al culto a Diana, si no al imperio. Se le llamó templo de Diana en el siglo XVII.
En el siglo XVI se construyó en la sala interior el Palacio del Conde los Corbos, que aunque parezca mentira, es lo que aseguró la conservación del templo sin ser destruido como la mayoría de los edificios arqueológicos.
En junio de 2018 se inauguró un centro de interpretación en el palacio de los Corbos. Éste desarrolla su contenido en torno a la importancia del edificio en época romana y sus usos posteriores.
Templo de Diana
Comimos algo rápido muy cerca de la Plaza de España y seguimos sin perder tiempo hacia la siguiente visita. Nos fuimos dando un paseo hasta la Casa del Mitreo y área funeraria Los Columbarios.
La Casa del Mitreo es una vivienda construida a finales del siglo I y principios del II d.C. fuera del recinto amurallado de la ciudad. En base a la extensión y a la rica decoración perteneció a una familia de gran importancia dentro de la sociedad de la ciudad.
El conjunto está dispuesto en torno a tres patios. El primero es un atrio tetrástilo con un estanque para recogida de aguas, el impluvium.
En el mismo recinto, tras un agradable paseo entre cipreses, llegamos a los columbarios. Es un espacio abierto en el que se muestra los distintos tipos de ritos funerarios y las variadas formas que han tenido los emeritenses de recordar a sus muertos a lo largo de la historia.
Los columbarios son nichos destinados a contener las urnas cinerarias en los sepulcros de familia de los romanos. La palabra columbarium significa propiamente palomar y de su similitud con los palomares proviene este término.
Siguiendo una vereda, al sur de este conjunto, se encuentran restos de dos mausoleos semisubterráneos con cubierta en bóveda de cañón. Están construidos en hormigón (opus caementicium). Se accedía a éstos a través de unas breves escalerillas. En su interior se aprecian los arcosolios donde pudieron depositarse las urnas cinerarias.
Desde aquí nos dimos otro buen paseo hasta el área arqueológica de La Morería.
Con unos 12.000m² hoy uno de los yacimientos arqueológicos urbanos más grandes de la península y aquí se conserva el tramo de muralla romana más extenso de los sacados a la luz.
Aquí podemos observar la evolución del urbanismo de la ciudad de Mérida desde el siglo I hasta época visigoda. Se pueden apreciar las diferencias entre los tipos de calzada y las viviendas.
En la Casa de “Los Mármoles” se puede apreciar la suntuosidad de la viviendas del siglo III d.C. Fue la época de mayor esplendor de la ciudad. Llegó a tener dos plantas y ocupar una manzana entera.
El yacimiento también se encuentra tachonado de espacios palaciegos de época emiral y humildes viviendas del período califal.
Justo encima se encuentra un edificio oficial de la Junta de Extremadura.
Desde el paseo que hay justo enfrente de “La Morería” podemos divisar el espectacular Puente Romano.
Desde su fundación Mérida era el centro más importante de la red de comunicaciones del oeste de la Península Ibérica. Era parte de la Vía de la Plata que cruzaba Hispania de norte a sur. Para cruzar el río Guadiana se construyó en el siglo I a.C. este impresionante puente. Es el más largo de la antigüedad con 792 metros de longitud.
Puente Romano
Desde el Puente Romano, subimos dando un paseo hasta la Basílica de Santa Eulalia. Se trata del primer templo cristiano erigido en Hispania tras la Paz del Emperador Constantino. Es considerado uno de los núcleos más importantes del nacimiento del cristianismo en la Península Ibérica.
En los comienzos de la Edad Media se convirtió en lugar de peregrinaciones que llegaban desde el Occidente Europeo y desde el Norte de África. Al mismo tiempo la noticia del martirio de Santa Eulalia se divulgó por todo el imperio romano. Con sus reliquias se erigieron numerosas iglesias especialmente en la Europa occidental.
El primer templo se construyó en el siglo IV d.C. en los extramuros de la ciudad antigua sobre el túmulo funerario de Santa Eulalia. Está en las inmediaciones del lugar donde, según la tradición, fue inmolada la niña mártir.
El templo actual se levantó en el siglo XIII, sobre la misma planta de la basílica original y reaprovechando algunos materiales. Fue tras la reconquista de Mérida por el rey Alfonso IX de León.
Pero lo más espectacular (para mi gusto) es la cripta, descubierta tras unas excavaciones en 1990. Un impresionante recinto subterráneo en el que han aparecido importantes restos romanos y visigodos. En él destacan los vestigios del primer túmulo funerario o Mausoleo martirial de Santa Eulalia.
Aunque parece ser que en un principio se encontraban aquí de entre los siglos I y III d.C., en el siglo IV se estableció una necrópolis cristiana en la que se levantó un edificio tumulus en memoria de Santa Eulalia de Mérida.
Cripta de Santa Eulalia
El día empezaba a llegar a su fin. De camino al coche volvimos a pasar por el precioso Templo de Diana y directos a Trujillo. A cenar algo en el mismo sitio de la noche anterior, y a dormir.
Templo de Diana.
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8 de diciembre
Hoy toca visitar la ciudad de Cáceres, a 46 km de Trujillo, una media hora en coche.
Cáceres es el municipio más extenso de España. Es la capital de la provincia homónima desde 1822 y capital judicial de Extremadura desde 1790. Su casco antiguo es uno de los conjuntos urbanos de la Edad Media y del Renacimiento más completos del mundo, por lo que es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1986.
Ya en la prehistoria estaba la zona poblada. Dan fe de ello varias cuevas encontradas con restos, como la cueva de Santa Ana, con restos de más de un millón de años de antigüedad; o la cueva de Maltravieso con vestigios pictóricos.
Durante la época romana, la ciudad era conocida como Norba Caesarina, se fundó en el siglo I a.C. por el Procónsul romano Cayo Norbano Flaco y tenía la categoría de Colonia civium Romanorum (colonia romana).
La Colonia pertenecía a la provincia Hispania Vlterior republicana y, desde la reordenación provincial de Hispania realizada por Augusto, a la nueva provincia Lusitania en el año 27 a.C., siendo adscrita en un momento indeterminado entre los imperios de Augusto y de Claudio I al conventus iuridicus Emeritensis, cuya capital era la Colonia Augusta Emerita.
Los romanos ocuparon la ciudad hasta el siglo V cuando los visigodos arrasaron la colonia. Nada se sabe de la ciudad desde entonces y hasta que la refundan los musulmanes en el año 1147 por el primer califa del Imperio almohade, Abd al-Mumin.
El portugués Geraldo Sempavor reconquista para los cristianos Cáceres a mediados del siglo XII, pero una alianza entre Fernando II de León y los almohades dio a los leoneses el control de la ciudad en 1170.
En el año 1174 los almohades arrebatan el control de Cáceres a los leoneses. En 1212, tras la Batalla de las Navas de Tolosa, se conquista Alcántara y se empiezan los asedios a Cáceres. Tras cuatro intentos fallidos (1218, 1222, 1223 y 1225), en 1229 el Reino de León reconquista la ciudad. Tras el fallecimiento del rey Alfonso IX de León en 1230, Cáceres pasa a formar parte de la Corona de Castilla y León, como parte del Reino de León.
Durante la guerra de las Comunidades de Castilla llegó a unirse a las filas rebeldes. El 15 de abril de 1522 el monarca concedió la amnistía a la ciudad, a excepción de los comuneros más comprometidos.
En 1653 la villa de Cáceres adquiere un voto conjunto en las Cortes de Castilla, dando lugar con la compra del voto a la provincia de Extremadura, que en 1822 se dividiría en las de Cáceres y Badajoz.
En 1790 Carlos IV estableció aquí la sede de la Real Audiencia de Extremadura, el máximo órgano judicial de la región, con lo que Cáceres pasa de ser una pequeña villa a una ciudad importante. A principios del siglo XIX, se podían distinguir ya barrios de comerciantes en el casco antiguo de Extramuros, ubicándose sus casas en la Plaza Mayor y en varias vías de sus inmediaciones como Barrionuevo, Empedrada, Parras, Pintores y Santo Domingo.
Carlos IV
El casco histórico Cáceres fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1986 por ser uno de los conjuntos monumentales más completos y mejor conservados de Europa y está formado por edificios de la Edad Media y Renacimiento.
Aparcamos en la zona moderna de la ciudad y nos fuimos paseando hasta la Plaza Mayor, En pleno casco antiguo de la ciudad. Desayunamos algo en una terraza, aprovechando el solecillo que hacía y nos fuimos a visitar el riquísimo patrimonio cacereño.
La Plaza Mayor de Cáceres es la entrada a la ciudad monumental. En ella podemos encontrar varios puntos de interés turísticos. A parte de la oficina de turismo en la que poder pedir información.
Lo más llamativo son la Ermita de la Paz y la Torre de Bujaco. La Ermita de la Paz es una ermita construida en el siglo XVIII sobre los restos de una capilla renacentista dedicada a San Benito, por la cofradía de Nuestra Señora de la Paz.
La Torre de Bujaco es uno de los emblemas de Cáceres. Es una construcción árabe y se remonta al siglo XII durante el gobierno de los almohades y se cree que su nombre proviene del califa Abu Ya’qub, el constructor de la torre. Otra versión es que proviene de la palabra buhaco, un muñeco de paja y trapo con la que se comparaba una estatua de Genio andrógino que ocupó el lugar entre 1820 y 1962.
Entre 1672 y 1791 albergó el reloj del ayuntamiento, por lo que se le conocía como la Torre del Reloj. Hoy en día está abierta al turismo y en ella encontramos un centro de interpretación, a parte de subir y divisar las vistas desde lo alto.
Torre de Bujaco y Ermita de la Paz
Otro punto reseñable es el Arco de la Estrella, la principal puerta de entrada al recinto amurallado. Construida en el siglo XV en el lugar donde se encontraba una portezuela para permitir el paso de los carruajes desde la Plaza Mayor. Al principio se le llamó Puerta Nueva.
El aspecto actual se debe a una remodelación de 1726 por el arquitecto salmantino Manuel de Lara Churriguera por encargo de Bernardino de Carvajal Moctezuma.
La parte externa del arco está coronada por el escudo de Cáceres y la interna, por un templete con una imagen de Nuestra Señora de la Estrella.
Pasando el Arco de la Estrella llegamos a la plaza de Santa María, otra parada importante en el conjunto monumental de Cáceres. Aquí encontramos la Concatedral de Santa María de Cáceres. Construida entre los siglos XV y XVI en estilo gótico tardío sobre una construcción mudéjar del siglo XIII, es el templo más antiguo de Cáceres.
La torre de tres cuerpos fue construida entre 1554 y 1556 por el maestro cacereño Pedro de Ybarra. En el exterior de la torre podemos contemplar una escultura de San Pedro Alcántara, patrón de Extremadura, presidiendo la plaza.
El 3 de junio de 1931 la iglesia fue declarada Monumento Histórico Artístico. En 1957 obtuvo la dignidad de concatedral de la diócesis de Coria-Cáceres siendo su Obispo Manuel Llopis Ivorra, que desde entonces comparte con la Catedral de Coria.
Concatedral de Cáceres
La concatedral se puede visitar y subir a lo alto del campanario para disfrutar de las vistas, por un pequeño donativo de 1€. Nosotros dejamos la visita para esa tarde.
Justo enfrente de la concatedral se encuentra el Palacio Episcopal. Se construyó en varias etapas a partir de 1261 hasta 1587 que se construye la portada de estilo renacentista. En el año 1583 el rey Felipe II “el prudente” (rey de España, Sicilia y Cerdeña) se alojó aquí a su regreso tras su coronación como rey de Portugal.
Palacio Episcopal
A un lado se encuentra el Palacio de los Ovando, también de estilo renacentista construido en 1519 y reformado durante el siglo XVIII. Se construyó sobre otra edificación existente del siglo XV, del que aún se conserva pate de la torre integrada en la fachada.
Al otro lado del Palacio Episcopal se encuentra el Palacio de Mayoralgo, construido entre finales del siglo XV y principios del XVI en estilos gótico y renacentista. El palacio conserva un patio en estilo mudéjar del siglo XIV.
Palacio de Mayoralgo
Pasamos hasta la contigua plaza de Los Golfines, donde encontramos el Palacio de los Golfines de Abajo. Se trata de una casa fortaleza construida desde finales del siglo XV por Alfonso Golfín hasta la fachada plateresca a principios del siglo XVI por su hijo Sancho de Paredes Golfín.
Palacio de los Golfines de Abajo
El palacio se puede visitar, mediante visita guiada por un precio de 2.50€ los adultos y gratis para los menores de 8 años.
Tras el palacio encontramos la plaza de San Jorge. En la que encontramos una escultura de bronce de San Jorge, patrón de la ciudad, matando al dragón.
El edificio más reseñable de la plaza es la Iglesia de San Francisco Javier, también conocida como iglesia de la Preciosa Sangre. Se trata de una iglesia jesuita de estilo barroco construida junto al convento entre 1698 y 1755. Desde 1899 es custodiada por los padres misioneros de la Preciosa Sangre, de ahí el nombre por el que es conocida.
Iglesia de San Francisco Javier.
Desde aquí nos fuimos al cercano museo de Cáceres. Éste se ubica en dos edificios históricos: La Casa de las Veletas y la Casa de los Caballos.
La Casa de las Veletas se construyó a partir del año 1477 por Diego Gómez de Torres sobre el solar del antiguo alcázar almohade. Aunque el edificio que vemos hoy en día es obra de Lorenzo de Ulloa del año 1600. La Casa de los Caballos es un edificio del siglo XVI que sirvió en su día como caballerizas de la Casa de las Veletas.
El museo de Cáceres está gestionado por la Junta de Extremadura y se trata de un museo arqueológico, etnográfico y de bellas artes. El precio de la entrada para los ciudadanos de la Unión Europea es gratuita. Para el resto 1.20€ (1.45$). Los domingos es gratuita para todos.
Museo de Cáceres
Después de visitar con calma el museo, se había hecho la hora de comer. Nos fuimos paseando buscando algún restaurante. Encontramos uno con buena pinta en la plaza de Santiago. El sitio se llama La Matilda Taberna, que usaba ingredientes de la tierra para elaborar platos modernos. Comimos muy, muy bien y no fue caro.
Ya que estábamos allí, visitamos la iglesia de Santiago. El templo data del siglo XIV aunque algunos documentos sitúan su origen en el siglo XII. En el siglo XVI el maestro Rodrigo Gil de Hontañón se encargó de su restauración añadiendo elementos constructivos y estéticos propios del Renacimiento.
Iglesia de Santiago
Tras visitar la iglesia, nos fuimos dando un bonito paseo por el conjunto monumental, pasando por diversos edificios como el Palacio de Godoy, construido en 1548 Francisco de Godoy Aldana, militar español que acompañó en la conquista del Perú a Francisco Pizarro y que como consecuencia amasó una gran fortuna.
Palacio de Godoy
También pasamos junto al Palacio de Carvajal, de finales del siglo XV, en la que destaca su torre redonda, construcción anterior al palacio y cuyo origen se cree de la época árabe, hacia el siglo XII o XIII.
Torre de Carvajal
Así llegamos de nuevo a la Concatedral dispuestos a visitar su interior. Dentro podemos admirar el precioso retablo mayor de estilo plateresco, realizado por Guillén Ferrant y Roque Balduque entre 1547 y 1551, en madera de pino de Flandes y cedro sin policromar.
Desde lo alto del campanario podemos disfrutar de unas espectaculares en 360º de la ciudad monumental.
Después de bajar de la torre nos dirigimos a la muralla para subir a la torre de Bujaco. La entrada nos costó 2€ y las vistas son también bastante espectaculares, aunque son mejores las de la torre de la concatedral.
Nos dimos un último paseo nocturno y nos volvimos a Trujillo, donde volvimos a cenar en el mismo sitio de las noches anteriores. Estando bueno, para que íbamos a buscar otro sitio.
Cenamos y al hotel a descansar.
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9 de diciembre
Hoy toca volver a casa, pero como no tenemos prisa, nos fuimos a visitar Trujillo en más profundidad, visitando el castillo.
Nos levantamos temprano, desayunamos y nos fuimos hacia el centro del pueblo. Subimos a la Plaza Mayor. Aquí, a parte de la iglesia de San Martín, podemos observar algunos edificios reseñables, como el Palacio de los Orellana Toledo, construido hacia el año 1550 para Pedro Suárez de Toledo, regidor de la ciudad de Trujillo y nieto de los Condes de Oropesa, y su esposa doña Juana de Aragón Piccolomini.
Palacio de los Orellana Toledo
También podemos ver el Palacio de los Duques de San Carlos, construido en el siglo XVI en estilo renacentista, sobre una antigua fortaleza visigoda. Hoy en día funciona como convento de las jerónimas.
En la parte sur de la plaza se encuentra el Palacio de la Conquista o palacio de los marqueses de la Conquista, construido en el siglo XVI por Hernando Pizarro y por su esposa y sobrina Francisca Pizarro Yupanqui, hija de Francisco Pizarro. Recibe su nombre debido al título nobiliario de marquesado de la Conquista que recibió la familia Pizarro por su papel protagonista en la campaña de conquista del Perú.
Palacio de la Conquista
Ese día había en la plaza una especie de feria sobre la aceituna. Habían exposiciones y regalaban latas de aceitunas y más cosas. Como buenos españoles somos amantes de lo gratis, así que en el meollo nos metimos a por aceitunas.
Empezamos la subida al castillo por la calle Ballesteros, donde podemos encontrar la Torre del Alfiler, uno de los símbolos de la ciudad. Es una torre medieval defensiva que formaba parte de la muralla de la alcazaba del castillo.
Torre del Alfiler
Subiendo subiendo llegamos por fin al recinto del castillo. Es una fortaleza construida entre los siglos IX y XII en el cerro Cabeza del Zorro, la parte más alta de Trujillo. Del castillo apenas se conservan las murallas y las torres. En la torre del Homenaje se sitúa una pequeña capilla en honor a la Virgen de la Victoria, patrona de Trujillo.
Torre del Homenaje
Con esta visita ponemos fin a nuestra visita a tierras extremeñas. Casi 450 km nos quedaban de camino hasta casa.
Extremadura ha sido un destino sorprendente, sobre todo la desconocida Cáceres, una ciudad que te atrapará.
Nos levantamos bien temprano aún en Berlín. Dimos buena cuenta del buffet que el día iba a ser largo y nos fuimos hasta la estación de tren Berlin Hauptbahnhof. Desde allí salía nuestro tren hacia Copenhague a las 8.20 de la mañana.
Como dato curioso, en junio compramos los billetes con una oferta especial: primera clase 109€ cada billete frente a los 134€ que costaban en clase estándar.
A las 8.20 salía puntual el tren. La verdad es que para ser 1ª clase era un poco mierder. Compartimento privado pero bastante viejo. Un calor de mil demonios y abriendo la ventana, el ruido era ensordecedor.
A las 10.25 llegábamos a la estación central de Hamburgo. Allí hicimos transbordo a otro tren que salía a las 10.43 hacia la ciudad de Flensburgo, ciudad alemana en la frontera danesa.
El tren igual de mierder que el anterior. A las 12.45 llegamos a Flensburgo. Allí haríamos transbordo a un tren de la compañía danesa, que nos iba a llevar ya hasta el final del trayecto en Copenhague.
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Cuando llegamos al tren, localizamos nuestro vagón de 1ª clase. La diferencia con los trenes alemanes era tan brutal que, por si acaso, pregunté si era nuestro vagón o era alguna clase superior. Pues si lo era. Aire acondicionado, vagones muy, muy cómodos, además de prensa y café incluidos. A las 12.56 salíamos puntuales hacia la capital danesa.
Nuestro vagón era, además, la cabina del tren. Como a mitad de camino, en una de las estaciones de parada, me dio por asomarme a la ventana, y nos habíamos quedado en mitad del tren. La cabina la habían “doblado” y la habían “escondido” dentro del vagón, dejando así paso peatonal entre los vagones. Le hice algunas fotos y videos con el móvil pero, recién llegado a España se me estropeó y perdí todas las fotos del viaje que había tomado con él.
Pasadas las 5 de la tarde llegábamos a Københavns Hovedbanegård, la estación central de Copenhague.
Nos bajamos del tren y nos dirigimos al hotel. Para ello tuvimos que tomar el bus nº68 que tardaba unos 20 minutos en llegar.
Compramos unos billetes para 72 horas que nos costaron la friolera de 190DKK (25.55€) y era válido durante las 72 horas siguientes a su validación para 4 zonas. Aunque tarde nos dimos cuenta de que el hotel estaba en la zona 2 con lo cual nos hubiera costado 130DKK (17.50€).
Nos alojamos en un bonito hotel de 4 estrellas llamado Bella Sky Comwell algo alejado del centro por 97€ con desayuno. Como apunte, decir que Copenhague es caro no, lo siguiente tampoco, lo de más allá.
La habitación estaba situada en la planta 14 con unas espectaculares vistas del estrecho de Øresund.
Puente de Øresund
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Dejamos las cosas en el hotel y nos fuimos camino del centro a dar un primer paseo y a cenar algo.
Fue un paseo rápido alrededor del ayuntamiento y nos volvimos a dormir.
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22 de julio
Nos levantamos temprano que teníamos ganas de ponernos en marcha. Desayunamos y nos subimos al bus para ir al centro.
Nos bajamos en la estación central de trenes para visitar la cercana Rådhuspladsen, la plaza del ayuntamiento.
La plaza estaba en su mayor parte tapada por obras pero podíamos admirar varios de sus puntos principales.
El punto principal es el Københavns Rådhus, el ayuntamiento. El impresionante edificio se construyó entre 1892 y 1905 por el arquitecto Martin Nyrop. Es la obra principal del romanticismo nacional en Dinamarca.
La torre, que funciona a modo de campanario, es una de las más altas de Copenhague con 105 metros.
Justo encima del balcón encontramos una estatua de Absalon, un obispo, arzobispo y estadista danés políticamente influyente. Fue obispo de Roskilde de 1158 a 1192 y arzobispo de Lund desde 1178 hasta su muerte.
Fue el político y padre de iglesia más importante del país en la segunda mitad del siglo XII. Y fue el consejero más cercano del rey Valdemar I el Grande.
El interior del ayuntamiento se puede visitar gratuitamente.
En su interior se encuentra Reloj mundial de Jens Olsen. Se trata de reloj astronómico avanzado, diseñado por Jens Olsen entre 1934 y 1936. Se fabricó entre 1943 y 1955. Puesto en marcha el 15 de diciembre de 1955 por el rey Federico IX y el nieto más joven de Jens Olsen, Birgit, ya que Jens murió 10 años antes de su finalización.
Estando allí, de repente empezaron a entrar al patio decenas de Papá Noel y algún San Nicolás… en pleno julio… vivir para ver.
En Rådhuspladsen también podemos encontrar Dragespringvandet, la fuente del dragón. Fue construida en 1904 y 1923 según el diseño de 1889 de Joakim Skovgaard y Thorvald Bindesbøll. Con 7 metros de altura, la fuente representa un toro luchando contra un dragón. En el borde de la palangana encontramos 3 dragones escupiendo agua.
Aunque no siempre fue como la vemos. Cuando se instaló en 1904, no contaba con la imagen de ningún animal, por lo que fue conocida como Spytbakken (la escupidera). Fue en 1923 cuando se instalaron las esculturas.
En 1954 se tuvo que mover 25 metros debido a la ampliación del boulevard H. C. Andersens.
Al otro lado del ayuntamiento encontramos la escultura Lurblæserne. Consiste en dos hombres tocando el Lur, un instrumento de viento del medievo escandinavo. Se usaba en las batallas para reunir a las tropas y asustar al enemigo.
La escultura fue diseñada por Siegfried Wagner y Anton Rosen. Se inauguró en 1914 y fue una donación de la fundación Carlsberg (si, los de la cerveza).
Después de visitar el precioso edificio del ayuntamiento y su bonito patio interior, nos dirigimos hacia Strøget, la principal zona comercial de Copenhague.
Strøget va de Rådhuspladsen a Kongens Nytorv, tiene una longitud de algo más de 1 km. y la componen las calles Frederiksberggade, Nygade, Vimmelskaftet, Amagertorv y Østergade.
Caminando por Strøget, llegamos a la concurrida plaza Gammeltorv (mercado viejo), la plaza más antigua de Copenhague, que Se cree que Gammeltorv se fundó a principios del siglo XIII como parte de la expansión urbana de Absalon.
En Gammeltorv encontramos Caritasbrønden, la fuente más antigua de la ciudad. Fue construida por orden del rey Christian IV en 1608 sobre uno de los pozos de la ciudad y es considerada uno de los monumentos renacentistas de Copenhague.
Las imágenes representan la caridad y la compasión simbolizada por una madre embarazada con sus hijos sobre un pilar en una vasija de cobre y, bajo éstas, tres delfines rocían agua en la bañera.
Como soy muy “básico” me hizo mucha gracia que la escultura eche agua por las tetillas de la mujer y la pichula del chiquillo.
Junto a Gammeltorv encontramos Nytorv (mercado nuevo), construida en 1610. En esta plaza era donde se ajusticiaba a los reos condenados a muerte por decapitación o quemados en la hoguera (a los ahorcados se les ajusticiaba en otro lugar). La última ejecución tuvo lugar en el año 1758 aunque los azotes siguieron teniendo lugar aquí hasta 1780. En el centro de la plaza encontramos un monumento en recuerdo del lugar de estos hechos.
El edificio más reseñable de la plaza Nytorv es Københavns Byret, el Palacio de Justicia de Copenhague. Se construyó en 1815 en estilo neoclásico por el arquitecto Christian Frederik Hansen y en principio fue el ayuntamiento de la ciudad.
Continuando el paseo pasamos frente a una tienda de Lego. Como buen friki decidimos entrar. A parte de flipar allí dentro, hubo algo que nos hizo mucha gracia. Había una mesa bajita con miles de bloques de Lego para que los niños pudieran jugar. Lo que nos hizo gracia fue que, en esa mesa, la media de edad podía ser de 30 años de las 5-6 personas que habían sentadas jugando. De frikis está lleno el mundo.
Continuamos por Strøget hasta llegar a Helligaandskirken, la iglesia del Espíritu Santo. Su origen es incierto. Se sabe que sobre el año 1238 se fundó una abadía franciscana en este lugar, tan sólo 12 años después de la muerte de San Francisco de Asís. La iglesia de ésta abadía se menciona por primera vez en el año 1449, así que se cree que se construyó entre finales del siglo XIV y principios del XV.
Tras el cierre del monasterio en 1537, el ayuntamiento se hizo cargo de la iglesia. Fue asignada a una parroquia y ha servido como iglesia parroquial desde entonces.
En 1582 se completó la torre por iniciativa del entonces gobernador Christoffer Valkendorf. La torre estaba coronada por una aguja diseño de Hans van Steenwinckel den ældre y era similar a la que tiene hoy la iglesia.
La iglesia resultó gravemente dañada en el incendio de Copenhague de 1728. Tras una costosa restauración, la iglesia se reabrió el 30 de noviembre de 1732.
El aspecto actual se debe a una reforma que tuvo lugar entre 1878 y 1870 según diseños de Frederik Vilhelm Tvede.
Continuamos el camino hasta llegar a Christiansborg Slot, el Palacio Christiansborg. El palacio está situado en islote de Slotsholmen y ha sido incendiado y reconstruido dos veces.
El primer castillo en el sitio fue construido en 1167 por el obispo Absalón de Roskilde.
En el año 1368 el castillo fue conquistado por la Liga Hanseática (una asociación de ciudades del norte de Europa, principalmente alemanas) y demolido.
Poco después se construyó un nuevo castillo sobre las ruinas al que se llamó Københavns Slot (Castillo de Copenhague). Siguió siendo propiedad del obispado de Roskilde hasta que, en 1417, el rey Erik de Pomerania se hizo cargo del castillo.
En el año 1731 fue demolido por orden del rey Christian VI y vuelto a construir entre 1733 y 1740 en estilo rococó y rebautizado como Christiansborg Slot.
En 1794 el castillo quedo reducido a cenizas casi en su totalidad por un violento incendio. Entre 1806 y 1828 se reconstruyó de nuevo aprovechando lo poco que quedaba del castillo anterior, aunque nuevamente se incendió en 1884.
El Christiansborg Slot que podemos ver hoy es la última reconstrucción llevada a cabo a principios del siglo XX, aunque desde casi 100 años antes, la familia real se había trasladado a Amalienborg Slot.
Hoy en día es la sede del Folketing, el Parlamento de Dinamarca, la oficina del primer ministro y el Tribunal Supremo danés. Además, varias partes del palacio son utilizados por la monarquía, incluyendo las salas de recepción Real, la capilla del palacio y las caballerizas reales.
Dentro de Christiansborg Slot, se encuentra abierta al público Christiansborg Slotskirke, la iglesia del palacio y se usa para las ceremonias eclesiásticas de los miembros de la familia real, tales como bautismos, confirmaciones, etc…
La iglesia original se construyó entre 1738 y 1742 durante la construcción del primer castillo de Christiansborg, pero quedó casi completamente destruida durante el incendio de 1794.
Se reconstruyó con el diseño actual en estilo clasicista a principios del siglo XIX aunque, en 1992 se volvió a quemar cuando un cohete en carnavales alcanzó el edificio. Se reconstruyó con el mismo diseño y se reinauguró en 1997.
Otro de los edificios a destacar en el islote de Slotsholmen, junto a Christiansborg Slot, es Børsen, el edificio de la bolsa. Fue construido por orden de Christian IV entre 1619 y 1624 (aunque la fachada principal se completó en 1640) como edificio comercial.
Actualización: el antiguo edificio de la bolsa quedó destruido durante un incendio el día 16 de abril de 2024.
En 1857 fue comprado por Grosserer-Societetet, la sociedad de mayoristas de Copenhague. Destaca en su arquitectura la preciosa aguja llamada Dragespiret (brote de dragón), diseñada como cuatro colas de dragón que se retuercen entre sí con tres coronas en la parte superior, que simboliza el gran reino de Dinamarca, Noruega y Suecia.
Desde 1974 no funciona como bolsa. Hoy en día es un edificio privado con numerosas oficinas y salas de reuniones.
Cruzando el canal, justo enfrente de Christiansborg Slot, encontramos Holmens Kirke, la iglesia de Holmen. El edificio inicial se construyó en 1563 y funcionó como herrería (herrería de Bremerholm) hasta que en 1619 fue reconstruido como iglesia luterana por orden de, como no, de Christian IV.
Lo que más llama la atención en su interior es un barco que está colgando justo en medio de la encrucijada. Se trata de un modelo del barco Christianus Quintus de Niels Juel, construido en 1904 por Otto Dørge.
Tras la visita a Holmens Kirke, buscamos algo para comer (comida rápida de cadena, que era lo que podíamos pagar…) y nos fuimos al hotel a descansar un poco. A estas alturas del viaje ya empezábamos a estar cansados. Lo bueno de visitar Copenhague en verano es que amanece a las 3 de la mañana y anochece casi a las 12, con lo que el día es largo de narices para poder hacer cosas.
Después de una merecida siesta nos volvimos al centro. Desde el hotel tomamos la línea 1 de metro hasta la plaza Kongens Nytorv.
Kongens Nytorv es una de las plazas principales de Copenhague. Para nuestra sorpresa, al llegar pudimos comprobar que estaba totalmente levantada por obras.
En esta céntrica plaza de la ciudad se encuentra Det Kongelige Teater, el Teatro Real. El primer teatro se inauguró en 1748 como casa de comedias siguiendo los planos del arquitecto Nicolai Eigtved. A partir del 1 de noviembre de 1772 se hace cargo de el la casa real danesa por orden del rey Christian VII y, a partir de ese momento, pasa a ser Teatro Real (literal).
El edificio que vemos hoy es una reconstrucción llevada a cabo entre 1872 y 1874, aunque se inauguró con un interior muy austero debido a la falta de medios económicos, hasta que la fundación Carlsberg (si, la de la cerveza de nuevo) se hizo cargo y pudo inaugurarse por completo en 1883.
Desde un extremo de Kongens Nytorv parte el distrito de Nyhavn (Puerto Nuevo), fácilmente reconocible por las coloridas fachadas de sus edificios. Ésta es, posiblemente, la imagen más reconocida de la ciudad, después de la escultura de la sirenita, claro está.
El puerto se encuentra en un canal artificial excavado entre 1671 y 1673 prisioneros de guerra suecos de la guerra sueco-danesa (1658-1660) tras el intento de conquistar Dinamarca por el rey Carlos X Gustavo de Suecia.
Durante muchos años, Nyhavn estuvo entre los barrios más peligrosos de la ciudad, hasta que en la década de 1980 el área fue completamente renovada y hoy en día es una animada zona llena de terrazas y restaurantes.
Como curiosidad, el poeta Hans Christian Andersen vivió en tres de las casas durante veinte años. En 1834 vivió en el número 20, de 1848 a 1865 en el número 67 y desde 1871 hasta su muerte en 1875 en el número 18.
El ancla conmemorativa al final de Nyhavn se erigió en 1951 en memoria de los marineros daneses que perecieron durante la Segunda Guerra Mundial.
Tras descansar un poco en esta animada zona, tomando algo (comprado en un supermercado para evitar los sablazos de los bares la zona), nos fuimos dando un paseo por la orilla del canal Hønsebroløbet.
En la orilla opuesta encontramos el espectacular y moderno edificio de la Ópera de Copenhague.
Se construyó entre 2001 y 2004 según el diseño del arquitecto Henning Larsen y fue inaugurado por la reina Margarita II el 15 de enero de 2005.
Seguimos paseando por la ribera del canal hasta llegar a la archifamosa Den Lille Havfrue, la Sirenita.
La escultura fue una donación del cervecero Carl Jacobsen (correcto, el de Carlsberg). Fue realizada por el escultor Edvard Eriksen usando a su esposa Eline Eriksen, como modelo. La estatua fue erigida en Langelinie el 23 de agosto de 1913.
La Sirenita ha sufrido diversos actos vandálicos a los largo de su historia. Le han cortado la cabeza dos veces, una en 1964 y otra en 1998.
1984 le cortaron el brazo izquierdo.
2003 derribaron el pedestal de rocas con explosivos.
2017 la pintaron de rojo en protesta por el apoyo de Dinamarca a la caza de ballenas en las Islas Feroe.
2020 apareció una pintada que decía “RACIST FISH” (peces racistas) y con pegatinas colocadas en los senos.
Casi nada.
A la hora que fuimos (sobre las 21.30) estaba totalmente sola y a nuestra disposición, evitando el bullicio que suele tener durante el día.
Tras explayarnos son la sirenita y hacerle un buen book fotográfico, pasamos por un supermercado a comprar algo de cena y nos fuimos al hotel a descansar.
23 de julio
Nuevo madrugón, damos de nuevo cuenta del buffet del desayuno, y nos volvemos al centro en el metro. Nos bajamos en la parada de Kongens Nytorv y hacemos transbordo a la línea 4 hasta la parada Østerport, que es la más cercana de Kastellet.
Kastellet (ciudadela) es una de las fortalezas mejor conservadas del norte de Europa. Fue construido como parte de las murallas de la ciudad por orden de Chistian IV a partir de 1624.
En principio iba a incluir un castillo para el rey pero la idea fue desechada por motivos económicos.
Frederik III completó la fortaleza tras el asedio de 1658-1660 por parte de los suecos, tras la que se le dio el nombre de Ciudadela Frederikshavn.
En el siglo XVII se trasladaron las ejecuciones y castigos militares a Kastellet desde Kongens Nytorv.
La fortaleza resistió los bombardeos del asedio de Gran Bretaña de 1807 durante las Guerras Inglesas, aunque finalmente tuvieron que entregar la ciudad. En 1940 fue ocupada por el ejército alemán, que lo convirtieron en prisión durante la Segunda Guerra Mundial.
La fortaleza tiene forma de estrella de 5 picos rodeadas de un imponente foso inundado. Contiene 5 baluartes que son el Bastión del Rey, la Reina, el Conde, la Princesa y el Príncipe. También hay tres líneas de ravel o ravelines (Bornholms, Fyns y Sjællands) y dos contraguardias: Møens Contregarde junto al Bastión de Kongens, Falsters Contregarde junto al Bastión de Dronningens.
Incluso tiene su propia iglesia: Kastelkirken, construida entre 1703 y 1704 originalmente reservada para la guarnición de Kastellet, aunque en 1902 se abrió al público civil.
El edificio más destacable es Kommandantgården, que era la residencia oficial para el comandante de Kastellet. Hoy en día funciona como un Centro de Información para el Monumento a los Esfuerzos Internacionales de Dinamarca después de 1948 y la Asociación de Oficiales Navales.
Fue construida en 1725 en estilo barroco por el arquitecto Elias David Häusser (responsable de la construcción del primer castillo de Christiansborg.
Otro de los puntos destacables es Kastelsmøllen, el último molino de Copenhague. Fue construido en 1847 por el maestro carpintero Fritz Christian Balslöv. Era el encargado del suministro de harina a la panadería de Kastellet y funcionó hasta 1908.
Saliendo del recinto de Kastellet por la puerta sur, Kongeporten, llegamos a St Alban’s Church. Se trata de la única iglesia anglicana de Dinamarca, conocida como la iglesia inglesa.
Se construyó entre 1885 y 1887 en estilo gótico inglés, según el diseño del arquitecto inglés Sir Arthur Blomfield y está consagrada al primer mártir inglés, ejecutado alrededor del año 304, en la Inglaterra romana.
La minoría inglesa que habitaba en Dinamarca demandaba un lugar para el culto de su fe pero la Ley Real de 1665 solo permitía la iglesia estatal luterana. Se fueron haciendo diversas excepciones a la ley, y en 1834 la congregación inglesa de Copenhague pudo celebrar servicios en locales alquilados en Store Kongensgade 51.
En 1849, con la aprobación de la Constitución, los religiosos se concedió la libertad en Dinamarca.
En 1853 se creó un comité para intentar recaudar los fondos, pero no fue hasta 1864, cuando se hizo un llamamiento al Príncipe de Gales (más tarde Rey Eduardo VII ), que se había casado con la Princesa Danesa Alejandra de Dinamarca se consiguieron los fondos y los terrenos junto a Kastellet.
Tras visitar St Alban’s Church, nos acercamos al cercano Amalienborg Slot.
Amaliengborg es un complejo de castillos en Frederiksstaden y es la residencia principal del rey danés. El complejo consta de cuatro palacios casi idénticos que rodean una plaza de castillo octogonal. Amalienborg es una obra maestra de la arquitectura danesa y probablemente la mejor pieza de arquitectura rococó en Dinamarca.
Su nombre viene de la reina Sophie Amalie de Brunswick-Lüneburg, que fue la que compró el terreno en el año 1660 y fue la precursora de la construcción del castillo. Se construyó entre 1667 y 1673 en estilo rococó. En principio era solo un edificio y guardaba parecido con una villa italiana.
Durante la celebración del 44 cumpleaños de Christian V el 15 de abril de 1689, el palacio quedó destruido casi por completo (solo sobrevivió el ala este, que albergaba una iglesia), a causa de un incendio accidental en un escenario construido cerca del palacio en el que se representaba una obra de teatro, alcanzando el fuego el edificio principal.
La construcción de los cuatro palacios que vemos hoy comenzó en 1750, donde los palacios debían de ser idénticos en el exterior. El primero en ser completado fue el palacio Moltke en 1754. Le siguió el de Brockdorff en 1758, el de Levetzaus en 1760 y el de Schack en 1765.
El Palacio de Christian VII, o el Palacio de Moltke, la mansión del suroeste, es la mansión de invitados y representación de la Reina.
Palacio de Christian VIII , o Palacio de Levetzau – el palacio del noroeste, el Museo de Amalienborg.
Frederik VIII’s Palace, o Brockdorff’s Palace : la mansión del noreste, antes residencia de la reina Ingrid, alberga la residencia del Príncipe Heredero y ha sido reformada y modernizada para el uso del Príncipe Heredero y la Princesa Heredera (seguro que han puesto Wifi para los móviles).
El Palacio de Christian IX, o el Palacio de Schacks, el palacio del sureste, es el palacio de residencia de la Reina.
Amalienborg sustituyó como residencia oficial de la casa real tras el incendio del castillo de Christiansborg en 1794.
A mediodía hacen la ceremonia del cambio de guardia. Realmente no es nada espectacular pero allí estábamos para verlo.
En esta ocasión visitamos solamente el exterior del palacio. Dos días después visitaríamos el interior.
Nos fuimos dando un agradable paseo hasta la zona de Christianshavn, construida por orden del rey Christian IV a principios del siglo XVII, una zona formada por diferentes islas artificiales con muchos canales con casas barco pintorescos.
Allí se encuentra Vor Frelsers Kirke, la iglesia de San Salvador. Construida entre 1682 y 1696, destaca por su magnífica torre construida en espiral.
En 1639 se construyó una iglesia temporal, que pudiera funcionar a la misma vez como escuela , rectoría y residencia del capellán.
Después de varios proyectos en los años siguientes, en 1681 por fin se consigue financiación durante el reinado de Christian V y se empieza a construir el año siguiente con un proyecto del arquitecto Lambert van Haven.
La torre en espiral se construyó entre 1749 y 1752 según el diseño del arquitecto danés Laurids de Thurahs.
Tras la visita a la iglesia, nos paramos a reponer fuerzas comiendo unos bocatas en un sitio cercano llamado Blue House. Muy ricos y relativamente “barato”, a unos 7€ el bocata (8.50$).
Desde aquí nos dimos un pequeño paseo hasta la Ciudad Libre de Christiania, también en Christianshavn.
En este lugar se encontraba antiguamente el cuartel de Bådsmandsstræde de las fuerzas armadas, que fue abandonada en 1971. Ese mismo año fue ocupado y publicada oficialmente la constitución de la Ciudad Libre de Christiania. El Ministerio de Defensa presentó un caso de aplazamiento el 1 de abril de 1976 y la Corte Suprema confirmó el 2 de febrero de 1978 que Christiania debía ser absuelta de inmediato. El parlamento danésdecidió en 1978 elaborar un plan local para la zona. Mientras tanto, la ciudad libre podría existir en condiciones especiales.
Disfruta de un precioso paseo en barco por los canales de Copenhague con Civitatis. Una experiencia espectacular:
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En el año 2011 la Corte Suprema danesa confirma la sentencia del Tribunal Superior que aclara que el Estado tiene el derecho de propiedad y uso del área. El estado ofreció a los residentes de Christiania comprar una pequeña parte central del área, lo que fue aceptado por los residentes en la reunión conjunta de Christiania.
Desde el 15 de julio de 2013, las mismas leyes y regulaciones se aplican a Christiania que al resto de Dinamarca.
No están permitidas las fotos pero a mi me pareció un mercado de drogas y antro de vicio y no el barrio bohemio que yo me esperaba.
Parece ser que, a partir de septiembre de 2016, la junta de residentes de Christiania decidió retirar todos los puestos de venta de cannabis de Pusher Street.
Tras dar un paseillo por la Christiania profunda, nos dirigimos tranquilamente hacia el centro de la ciudad admirando la preciosa arquitectura escandinava.
Paseando llegamos hasta Vor Frue Kirke, la Catedral de Nuestra Señora de Copenhague. El primer edificio que se construyó fue consagrado en el año 1200 y entonces se encontraba en el punto más elevado de la ciudad.
Fue destruido por un incendio en 1314. Sobre la marcha se construyó una nueva iglesia, que también fue destruida totalmente durante el gran incendio de Copenhague de 1728.
Fue rápidamente reconstruida y en 1738 se inauguró el nuevo edificio con un gran campanario de 120 metros de altura, que podía verse a medio camino desde Roskilde, que se encuentra a 32 km.
Éste fue el edificio que menos tiempo duró, ya que fue destruido por el ejército inglés de 1807.
La iglesia que podemos contemplar hoy día se consagró en 1829, construida segun los planos del arquitecto Christian Frederik Hansen. La Iglesia de Nuestra Señora se convirtió en catedral en la Diócesis de Copenhague en 1922.
Tras esta visita, decidimos cenar algo rápido y nos fuimos camino del hotel. En la última planta se encuentra un bar panorámico así que nos fuimos a tomar algo disfrutando de las vistas “nocturnas”, teniendo en cuenta que a las 11 aún no se había puesto el sol.
Se estaba muy bien pero nos tomamos tan solo una cerveza… porque menudo sablazo, 85 DDK por una Carlsberg… 11€ (13.55$).
Tras la cervecita y las vistas, nos retiramos a descansar que el día siguiente iba a ser duro.
24 de julio
Hoy nos vamos de excursión, el destino: Kronborg Slot, en Helsingør, al norte de la isla de Selandia.
Nos levantamos bien temprano, desayunamos y nos vamos a la estación central de trenes. Allí nos informamos de cual es el billete más barato para ir hasta Helsingør. La mejor opción era el pase de 24 horas para todas las zonas (24 timer alle zoner). Por 130DKK (17.50€) podías recorrer durante 24 horas toda la isla de Selandia e, incluso llegar hasta Malmö, en Suecia.
Nos hicimos con los pases y nos pusimos en camino a la ciudad de Helsingør. En unos 50 minutos nos bajábamos del tren y nos encaminábamos al Palacio. Nada más salir de la estación de tren nos lo encontramos de frente.
Krongorb Slot es uno de los castillos renacentistas más importantes del norte de Europa y en el año 2000 fue incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El castillo está ubicado en el extremo más externo de Selandia, donde el estrecho de Øresund es más pequeño, una ubicación estratégicamente importante que hizo posible controlar la entrada al Mar Báltico a través del estrecho.
La historia de Kronborg se remonta a la fortaleza Krogen , que fue construida por Erik de Pomerania en la década de 1420. Junto con el castillo de Helsingborg (Suecia) en el otro lado del estrecho, la fortaleza pudo controlar la entrada al mar Báltico y garantizar el cobro de derechos de aduana por los barcos que pasaban.
Entre 1574 y 1585, Frederik II reconstruyó el castillo medieval en un magnífico castillo renacentista. Gran parte del castillo fue destruido por un incendio en 1629, pero posteriormente fue reconstruido por Christian IV.
En 1658, Kronborg fue sitiada y conquistada por el ejército sueco, que robó una gran parte de las obras de arte y el interior del castillo como botí.
En 1785 el castillo dejó de funcionar como residencia real y pasó a ser un cuartel militar. Los militares abandonaron el castillo en 1923 y totalmente el área del castillo en 1991. Después de una completa restauración, Kronborg se abrió al público en 1938.
Aquí se también se alojó el Museo Marítimo desde 1915 hasta 2012.
Hacia el 1420, Erik de Pomerania empezó a cobrar tributos a todos los barcos que pasaban por aquí hacia el estrecho de Øresund y para ello construyó una pequeña fortaleza.
Entre 1574 y 1585 se reconstruyó por completo el castillo en estilo renacentista por orden del rey Frederik II. Éste nuevo castillo estaba ricamente decorado con 43 tapices realizados por los mejores tejedores holandeses de la época. Actualmente sólo se conservan 15.
El 24 de septiembre de 1629 , Kronborg ardió como resultado del descuido de dos artesanos, quedando prácticamente destruido por completo, salvo la iglesia.
A partir de 1630 se reconstruyó por orden del rey Christian IV. El exterior se hizo similar al anterior, pero el interior se equipó de manera diferente.
Durante las Guerras de Karl Gustav contra Suecia (1657-1660), Kronborg fue sitiada y ocupada por las tropas de Carlos XII en 1658, siendo saqueado por soldados alemanes y suecos, y el interior del castillo sufrió una gran destrucción.
Con la abolición de la Aduana de Øresund en 1857 debido a la presión de los Estados Unidos, Kronborg perdió la mayor parte de su importancia militar. En 1924, los militares abandonaron el edificio del castillo, y en 1991, los militares se mudaron completamente fuera de los terrenos del castillo.
Una de las curiosidades de Kronborg Slot, es que se dice que William Shakespeare sitúa la historia de Hamlet en este castillo. Y los daneses lo explotan… y bien.
La verdad es que la visita es muy interesante y merece la pena venir hasta aquí. El precio de la entrada es de 75DDK (10€-12$).
Para mayor comodidad siempre puedes contratar un fantástico tour guiado con Civitatis:
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Para aprovechar el pase de tren, decidimos volver rápido a Copenhague. En la estación de tren compramos algo de comer y nos subimos a un tren con destino Roskilde, a unos 40 minutos en tren.
Roskilde situada en el norte de la isla de Selandia, junto al fiordo de Roskilde y se cree que fue fundada en el siglo X, siendo una de las ciudades danesas más antiguas.
La ciudad es famosa por su impresionante catedral. La primera iglesia se construyó hacia el año 980 y estaba hecha en madera. Ésta se llamaba Treeninghedskirken, y el rey de Dinamarca (más tarde rey de Noruega también) Harald Blåtand Gormsson estaba enterrado en ella, aunque murió en Polonia.
Como curiosidad: la compañía Ericsson puso el nombre de Bluetooth a una nueva tecnología en memoria de Harald, ya que era apodado Diente Azul.
El hijo de Harald Blåtand Gormsson, Svend I de Dinamarca, amplía la iglesia.
En el año 1020 Roskilde es nombrada sede episcopal y la iglesia se convierte en catedral. En el año 1035 se construye el primer edificio de piedra sustituyendo al de madera.
La definitiva se construye a finales del siglo XII y principios del XIII por orden de Absalon. En el año 1413 se entierra a la reina Margrete I dando comienzo a la catedral como iglesia funeraria para los gobernantes de la Unión de Kalmar.
En 1443 gran parte de la iglesia se quema. El obispo Oluf Mortensen reconstruye la iglesia añadiendo los tres pórticos de la iglesia, así como su propia capilla funeraria.
La verdad es que la catedral es espectacular.
Desde la catedral nos fuimos dando un paseo por Byparken hacia la orilla del fiordo de Roskilde. De camino pasamos por Sankt Hans Kilde, la fuente de San Juan Bautista. Esta es una de las tres fuentes sagradas con propiedades curativas de Roskilde. Se dice que bebiendo de sus aguas sanarán tus enfermedades.
En la orilla del fiordo podemos encontrar Vikingeskibsmuseet, el museo de barcos vikingos, en el que podemos encontrar barcos vikingos originales.
En la orilla del fiordo decidimos hacer un descanso ya que llevábamos todo el día sin parar ni un segundo.
Intentamos refrescarnos un poco metiendo los pies en el agua pero nos salió rana. El agua estaba tan caliente que parecía sopita.
Nos volvimos dando un bonito paseo por la ciudad camino de la estación de tren. Llegamos a Copenhague a la hora de cenar, así que compramos algo y nos fuimos al hotel a descansar.
Si tienes menos prisa y ganas de improvisar que nosotros, puedes contratar una fabulosa excursión a Roskilde con Civitatis:
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25 de julio
Último día completo en Copenhague y había que aprovecharlo así que madrugamos (como no).
Hoy toca visitar palacios. Después de desayunar nos vamos directos a Rosenborg Slot. Para ello nos subimos a la línea 1 de metro hasta la parada Nørreport. Desde allí llegamos a Rosenborg Slot después de pasear unos 5 minutos.
La entrada combinada Rosenborg Slot+Amalienborg Slot cuesta 110DDK (14.79€) y es válida para entrar a los dos palacios. Además, si quieres sacar fotos, tienes que pagar un extra de 20DDK (2.69€).
Tras haberse quedado anticuado el castillo de Copenhague, el rey Christian IV decidió hacerse un nuevo palacio. Se construyó entre 1606 y 1624 en estilo renacentista.
Empezó siendo un pequeño palacio de verano que se renovó varias veces hasta llegar al aspecto que vemos hoy en 1633. A Christian IV le gustaba tanto su palacio que, antes de morir, ordenó que se le trasladara allí.
Rosenborg se utilizó como residencia real hasta alrededor de 1710, cuando el bisnieto de Christian IV, Frederik IV, la abandonó en favor de otras residencias de verano más modernas. En cambio, hizo que el palacio se convirtiera en el hogar de las colecciones reales. Esta es la razón por la que hay tantos interiores bien conservados, que son bastante exclusivos de Rosenborg.
Escusado real
Después de Frederik IV Rosenborg solo se utilizó como residencia real en dos ocasiones, ambas emergencias: después del incendio de Christiansborg en 1794 y durante el ataque inglés a Copenhague en 1801.
A principios del siglo XIX surgió la idea de abrir Rosenborg al público, y en 1812 se estableció el principio, aún vigente, de que los interiores históricos siguen cronológicamente las generaciones cambiantes de la Familia Real. Las Colecciones Reales Danesas se fundaron en 1833 y Rosenborg se abrió al público en 1838.
Si lo prefieres, puedes contratar una bonita visita guiada en español en el siguiente enlace:
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Tras la interesante visita a Rosenborg, nos dirigimos dando un paseo hasta Amalienborg, a unos 15 minutos andando.
Como ya habíamos dicho antes Amalienborg es un complejo de castillos en Frederiksstaden en Copenhague y es la residencia principal del monarca danés.
Vimos su exterior unos días antes y hoy tocaba visitar el interior.
En 1910, el espacio de Rosenborg para la colección se quedó pequeño así que se decidió usar parte de Amalienborg para seguir reuniendo la colección.
En 1956, Frederik IX creó por resolución real la base jurídica para el establecimiento de las colecciones reales danesas en Amalienborg. Así, en 1977 se inauguró un museo para la Casa de Glücksburg en parte de la planta baja del Palacio de Christian IX, pero cierra en 1982.
Después de la restauración del palacio de Christian VIII, en 1994 se reabrió el museo manteniéndose fiel a la idea original: exhibir una serie de interiores históricos que trazan las generaciones reales.
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Tras la visita a Amalienborg comimos algo rápido y nos acercamos a la calle Østergade a una chocolatería que teníamos fichada de la que salía un olor espectacular. Nos tomamos unos chocolates que estaban exquisitos no, lo siguiente. Al mismo nivel que el precio, casi 6€ cada taza.
Después de reponer fuerzas nos acercamos a Frederiks Kirke, la Iglesia de Mármol. La iglesia empezó a construirse en 1749 por orden del rey Frederik V para comemorar el 300 aniversario de la casa Huset Oldenborg.
Frederik V murió en 1766 y su sucesor, Christian VII, no estaba tan interesado en continuar con el proyecto y la construcción se detuvo en 1770.
En 1874, el financiero Carl Frederik Tietgen compró el solar de la iglesia, incluidas las ruinas de la iglesia, al estado, que se había hecho cargo de la propiedad de la casa real en 1849 con el objetivo de continuar la construcción, que también se fijó como condición para la compra.
La iglesia es bastante espectacular, tanto por dentro, como por fuera.
Tras visitar la iglesia nos fuimos dando un paseo por la ribera del canal hasta llegar a la parada del bus acuático de Nyhavn. Allí nos subimos al barco que era la línea 991 hasta la parada de Operaen. El barco es de la misma empresa que los buses que recorren la ciudad, así que está incluido en el pase del día de transportes.
Las vistas desde la ópera son una pasada.
Descansamos un poco y volvimos a subirnos en el bus. La misma línea. Esta vez en dirección al hotel. Es un recorrido muy recomendable para ver el Copenhague profundo, el que no sale en las guías.
Nos bajamos en la parada Teglholmen y tomamos un bus hasta el hotel, que estaba muy cerquita a descansar un poco.
Después del descanso nos fuimos a dar un último paseo por la ciudad. Paseamos por delante de los Jardines Tívoli, en Hans Christian Andersen Boulevard. Construidos en 1843 por orden del rey Christian VIII, es el segundo parque de atracciones más antiguo del mundo, tras Dyrehavsbakken, también en Dinamarca, al norte de Copenhague.
La entrada para los jardines cuesta 135DKK (18€) entre semana y 145DKK (19.40€) los fines de semana. Esta entrada no incluye las atracciones.
Puedes también adquirir el pase para subirte a todas las atracciones (entrada no incluida) pagando entre 245DKK (32.80€) y 490DKK (65.65€).
Puedes adquirir también las entradas a los Jardines Tívoli en el siguiente enlace:
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Al lado de los Jardines Tívoli encontramos Ny Carlsberg Glyptotek, un museo de arte creado por cervecero Carl Jacobsen (como no, el de Carlsberg) en 1897.
Jacobsen era un apasionado coleccionista de arte que recopiló obras de arte antiguas y modernas de todo el mundo. Al principio tan sólo las tenía para su disfrute personal y de su familia, pero pronto se quedó sin espacio así que decidió trasladar las obras a la antigua Glyptothek de Carlsberg en 1882, justo al lado de su fábrica de cerveza, donde se abrió al público.
En 1888 Jacobsen dona la colección al pueblo danés. Poco después se traslada a un nuevo edificio llamado Ny Carlsberg Glyptotek (Nueva Gliptoteka Carlsberg) en Dantes Plads y se inaugura en 1897. Posteriormente, el New Carlsberg Glyptotek se amplió en 1906, 1996 y 2006.
Tras el paseo, hacemos nuestra última cena en Copenhague y nos vamos a dormir.
26 de julio
Toca volver a casa. Nos apretamos un último desayuno en el hotel y nos vamos hacia la parada de metro. Tanto la línea 1 que pasa por el hotel, como la línea 2 paran en el aeropuerto.
Si prefieres ir más cómodo puedes reservar un servicio de traslado que te va a llevar desde la puerta del hotel hasta la puerta del aeropuerto.
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Poco antes de la 16.00 el vuelo salía puntual hacia el aeropuerto de Málaga.
Balance del viaje
Copenhague, una ciudad extraordinaria, aunque también extraordinariamente cara, quizá la más cara que he visitado. Pero no me arrepiento de haberla visitado.
Sus bonitos edificios y su gente amable y simpática. Algún día ahorraré y volveré.
Para más fotos de éste y otros viajes, puedes encontrarme en instagram.
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