El castillo de Peracense es una fortaleza medieval situada en en la localidad aragonesa de Peracense, en la provincia de Teruel, Aragón. Es uno de los castillos mejor conservados de Aragón y uno de los monumentos de mayor interés patrimonial y paisajístico de Teruel. Siendo uno de los más desconocidos por el público.
Historia
Se sabe que el lugar estuvo ya habitado durante la Edad de Bronce (3300-2800 a.C.). Periodo caracterizado por el desarrollo de los primeros poblados estables y numerosos cambios sociales y económicos. Todos derivados por el desarrollo de la metalurgia del bronce.
De esta época se conservan elementos grabados en la roca, como canalillos y oquedades llamadas cazoletas. Estas suelen relacionarse con rituales de fertilidad mediante el aprovechamiento de agua de lluvia.
Durante la época celtíbera y romana también se ocupó la zona gracias a sus grandes posibilidades defensivas.
Durante los siglos IV a.C. y II d.C. la zona experimentó un gran desarrollo gracias a la explotación del mineral de hierro Esto trajo consigo un aumento demográfico y el surgimiento de nuevos poblados situados en alto. Algunos de los cuales se dotaron de potentes murallas ciclópeas.
Hacia el siglo III la zona entra en decadencia. Disminuye la población, las actividades mineras y metalúrgicas hasta la llegada en el siglo X de los árabes. Primero con el Califato de Córdoba y luego con el reino de Taifa de Albarracín. Con esto se vuelve a repoblar el castillo para defender las fronteras del reino y explotar el hierro de Sierra Menera.
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Tras la conquista del territorio por parte de la Corona de Aragón en el siglo XI se verá incrementada la importancia estratégica de su emplazamiento. En el año 1211 se cita por primera vez el término Peracels.
La administración de este territorio va pasando de mano en mano hasta que llega a los Ximénez de Urrea a mediados del siglo XIII. Pasa a ser la fortaleza de Pieraselz sede de un señorío desde finales de siglo.
En 1312 es adquirido por el rey de Aragón gracias al alto valor estratégico y defensivo de la fortificación. Este lo incorpora a la red de fortalezas en la frontera con el vecino reino de Castilla.
A mediados del siglo XIV comienza a construirse el castillo de Peracense siendo ampliado y reparado durante los siglos XIV y XV hasta adquirir el aspecto actual.
A partir del siglo XVI, con la unión dinástica de las coronas de Aragón y Castilla tras la boda de Fernando e Isabel, casi todos los castillos fronterizos perdieron utilidad. Pasan a desempeñar cometidos menores o siendo abandonados. El castillo de Peracense pasó a ser cárcel de la Comunidad y ciudad de Daroca hasta 1834.
Durante la I Guerra Carlista (1833-1840) el castillo de Peracense fue reutilizado y transformado por un contingente militar del ejército liberal. Tuvo que hacer frente a varios ataques carlistas en 1837 y 1839 cuando se llegó a tomar el pueblo de Peracense.
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Tras esto, el castillo pasa a manos del ayuntamiento de Peracense. Cae en abandono cuando es objeto de saqueo de materiales constructivos. Su interior fue usado como cantera de piedras de afilar. Durante la postguerra el interior del castillo es utilizado como zona de pastos gracias a sus grandes explanadas.
Tras el cierre de las minas de Sierra Menera en 1987, se decide restaurar el castillo para recolocar a los trabajadores de las minas.
Esta restauración finaliza en 1991. Aunque los trabajos de restauración y consolidación del castillo han continuado incluso hasta la actualidad.
Visitando el Castillo de Peracense
El castillo de Peracense se divide en tres recintos que son los siguientes:
Recinto inferior
Es la primera defensa de la fortaleza en sus lados norte y oeste. Atravesamos la puerta de entrada y nos encontramos en una explanada rodeada de una muralla en forma de L. Está reforzada con tres torreones ligeramente salientes y de mayor altura.
En el centro encontramos la cantera de ruedas de afilar. Al sur los restos de la desmantelada antigua muralla exterior.
A mano derecha encontramos las caballerizas. Hoy reconvertidas en edificio de servicios, donde encontramos los aseos y la tienda de recuerdos. También hay expuestas reproducciones de diferentes armas de asedio.
Esta explanada estaba pensada para dar cobijo a los aldeanos con sus rebaños y bienes.
Recinto intermedio
Al norte del recinto inferior encontramos la entrada al recinto intermedio. Está formado por un muro de adarve, y se acompaña por tres torreones huecos.
De éstos destaca el situado más occidental por estar construido mediante sillares. Está dotado de bóveda apuntada y un arco de media punto que permitía perfectamente el acceso a la fortaleza desde el norte.
Los flancos sur y oeste no tienen muralla ya que el terreno presenta un pronunciado escarpe que facilita su defensa.
Según cruzamos la puerta nos topamos con la muralla del recinto superior. A mano derecha nos encontramos con la torre del cuerpo de guardia. Se puede acceder y subir a la terraza a admirar las vistas.
Puerta del recinto intermedio y torre del cuerpo de guardia.
Desde aquí llegamos a la plaza de armas, donde encontramos el antiguo alojamiento de las tropas y las cocinas hoy reconvertidas en museo y sala de exposiciones, donde encontramos fotografías de la restauración del castillo y la historia del lugar y objetos desenterrados.
Junto a ellos se encontraba el torreón angular hoy desaparecido.
Plaza de Armas.
Al fondo sur encontramos el aljibe principal en un rincón sombreado, construido para recoger el agua de lluvia. Tiene capacidad para 60.000 litros de agua que se llenaba gracias a un sistema de captación de agua de lluvia tallando en las rocas dominantes una red de pequeños canales visibles aún.
Al oeste, la torre del hospital, que originalmente era más pequeña pero fue ampliada durante la Guerra de los Pedros. Desde aquí tenemos una maravillosa vista del recinto superior del castillo y su parte principal.
En el extremo este, a una cota inferior que la plaza de armas, se encontraba la cárcel, la capilla y el acceso secundario hacia la aldea. En la pared rocosa se abre un pasillo natural de acceso hacia el interior del castillo, desde la antigua aldea, conocida como el despoblado de Los Casares, situada a los pies del mismo castillo.
Volvemos a atrás y subimos por las (modernas) escaleras para entrar al recinto superior. Este recinto constituye la parte principal del castillo, situado en lo alto de la mole desde donde se divisa una extensa cantidad de territorio, que facilita su defensa.
Peracense desde lo alto del castillo.
El recinto tiene 4 pisos. En el primero encontramos tan solo una sala, que se cree que fuera el polvorín. Seguimos subiendo y llegamos al segundo piso.
En este piso era donde vivía el alcaide y su familia durante los siglos XIV y XV. A mano derecha lo primero que encontramos es la cocina, en la que se conserva el horno con planta circular de media esfera y algunos restos de anaqueles para colocar los utensilios de cocina. Junto a la cocina encontramos una pequeña estancia que debía ser la despensa.
Cocina.
A mano izquierda tenemos uno de los tres aljibes excavados en la roca que tiene el recinto, para asegurarse el abastecimiento de agua durante los asedios.
Al fondo encontramos la Sala Mayor y alrededor de ella pequeñas estancias de forma irregular para adaptarse al difícil terreno.
Sala principal.
Al fondo encontramos una pequeña (muy pequeña puerta) que da acceso a una terraza inferior en el que encontramos un aljibe más grande.
El agua parece tan fresca y apetecible…
Volvemos sobre nuestros pasos y subimos hacia la planta superior. En ella, a parte de las impresionantes vistas en 360º, encontramos otro aljibe.
Este se llena a través de un ingenioso sistema de recogida de agua de lluvia. Un tejado de losas sobre la sala gótica vertía hacia un canalillo central, de doble pendiente que llenaba el aljibe.
Cuando éste se llenaba, el agua sobrante iba a parar al pequeño aljibe que encontramos antes junto a las escaleras de acceso.
Vistas desde la terraza superior.
Aquí termina la visita al castillo aunque un último apunte: Saliendo del recinto, si subimos la cuesta del aparcamiento encontraremos un mirador (adaptado para silla de ruedas) desde el que hay unas magníficas vistas del castillo.
Información general
Cómo llegar al castillo de Peracense
Desde Teruel se llega en coche, no muy facilmente por el mal estado de la carretera (merece la pena ya te lo avisamos), debemos tomar la autovía A-23 y luego tomar la salida 144 hacia A-1511 dirección Santa Eulalia.
En la entrada de Santa Eulalia debemos desviarnos a la carretera TE-V-9026 hacia Alba. Cruzamos el pueblo por esta carretera unos 3 km hasta ver el desvío hacia Peracense. Está señalizado pero aún así lo reconoceremos porque saldremos de una carretera decente a otra muy estrecha con el asfalto un poco hecho polvo, que irá empeorando según vayamos llegando al castillo.
A ciertas horas hacen una visita teatralizada que está muy, muy chula, sin coste extra que recomendamos. Para los horarios consultar en su teléfono: 620 86 30 78 o en su email: info@castillodeperacense.es
Precios:
General: 3.50€.
Reducida: 3€. Jubilados (+65 años), Carnet Joven, Grupos (+15 adultos).
Infantil (6-14 años): 2€.
Grupos escolares: 1.80€.
Mas información en la web del castillo de Peracense.
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Lo primero con lo que nos encontramos al acceder a los palacios es la Sala del Mexuar.
Sala del Mexuar
Era el lugar en el que se reunía el consejo de ministros o Sura, que era conocido como Maswar, su nombre en árabe.
Se trata de una sala muy antigua, anterior al Palacio de Comares y al de los leones. Se cree que fue construida durante el reinado de Isma’il I (1314-1325), quinto soberano de la dinastía nazarí.
Ha sufrido varias remodelaciones a lo largo de la historia. Las decoraciones datan de los reinados de Yusuf I (1333-1354) y, más tarde, del segundo mandato Muhammad V (1362-1391).
En sus orígenes tenía un cuerpo central de linterna, por la que entraba la iluminación que se extendía por la sala. Hoy tan sólo se conservan las cuatro columnas y sus entablamentos.
En el siglo XVI, tras la conquista, se modifica todo el espacio para añadirle una planta superior y transformarlo en Capilla. Desde el desaparecido Pórtico del Patio de Machuca se coloca en el Mexuar por artesanos moriscos el friso epigráfico de yesería que discurre por encima del zócalo alicatado, con una clara intención simbólica: «El Reino es de Dios. La fuerza es de Dios. La Gloria es de Dios».
Sala del Mexuar
Al fondo de la sala encontramos el oratorio, donde rezaban el Sultán, su familia y la corte. Este oratorio fue destruido en 1590 por la explosión de un polvorín y fue reconstruido en 1917.
Las inscripciones contienen una cita del Corán y laudatorios de Muhammad V, entre otras. Entre ellas se lee: “Ven a la oración. No seas de los negligentes”.
Oratorio
Patio de Machuca
Desde la Sala del Mexuar se accede al Patio de Machuca, aunque hoy en día no se puede visitar pero podemos contemplarlo desde aquí.
El patio fue diseñado por el arquitecto del Palacio de Carlos V. En el centro encontramos una pequeña alberca similar a los ninfeos romanos, en cuyos lados menores disponía de dos fuentes circulares que vertían agua a su interior.
Junto al oratorio encontramos el pequeño acceso al Patio del Cuarto Dorado.
Patio del Cuarto Dorado
Se trata de un pequeño patio que sirve de unión entre la Sala del Mexuar y el Cuarto Dorado. La fachada sur fue construida por órden de Mohamed V, en la que encontramos dos puertas adinteladas iguales, alicatado sobre zócalo de cerámica, y decoración de yesería. Justo encima se encuentran dos ventanas exactamente iguales con arcos peraltados de festón y otra más pequeña en medio, rodeada de inscripciones del Corán.
Toda la fachada está adornada numerosas inscripciones, que rezan el lema «Sólo Dios es vencedor» y en el friso de madera podemos leer labrado uno de los poemas de Ibn Zamrak.
La fuente que encontramos en el centro es una réplica exacta de 1943 de la fuente original, que hoy en día se encuentra en los Jardines de Daraxa.
La puerta de la izquierda de esta fachada nos lleva a una sala decorada con yeserías con friso de mocárabes y techo de lazo pintado en la época de los Reyes Católicos, con una inscripción que hace referencia a la toma de Granada. La de la derecha se encuentra cerrada al público.
Tras cruzar esta pequeña sala llegamos al espectacular Patio de los Arrayanes, en el Palacio de Comares.
Palacio de Comares
Éste palacio era la residencia oficial del monarca, y está compuesto por un conjunto de dependencias agrupadas en torno al Patio de los Arrayanes, con galerías porticadas en los extremos, situándose al norte la Sala de la Barca y la Sala de los Embajadores, que ocupa el interior de la Torre de Comares, desde donde se domina el valle del Darro.
Yusuf I ordenó que se construyera y adornara de manera exquisita, dejara maravillado al visitante, aunque fue su hijo Mohamed V el que concluyó la obra y construyó una fachada a lado sur del Patio del Cuarto Dorado.
El Patio de los Arrayanes o Patio de Comares, se encuentra en el centro del Palacio de Comares. En el centro se encuentra el estanque de 34 metros de largo que divide el patio longitudinalmente y se abastece de agua gracias a dos pilas de mármol situadas en cada extremo. Ambos lados del estanque se encuentran sendas filas de arrayanes, que contrastan con su color verde intenso con el blanco del mármol del suelo.
En los laterales encontramos dos naves en los que se encuentran los aposentos donde residían las mujeres. En la planta baja existen varias puertas que conectan con las distintas dependencias. La decoración del patio en esta galería, excepto el zócalo de azulejos se rehizo durante el siglo XIX, adornándola como el pórtico opuesto.
En los lados menores, se levantan unos pórticos, sostenidos por columnas de capiteles cúbicos, de siete arcos semicirculares adornados con rombos calados e inscripciones de alabanza a Dios. Con el arco central más grande que el resto y presenta enjutas macizas con decoración de ataurique y capiteles de mocárabes.
Torre de Comares y Patio de los Arrayanes
Sala de la Barca
En el extremo norte del patio de los arrayanes en entramos a la sala de la barca. Con forma rectangular de 24 metros por 4,35, en sus inicios era algo más pequeña pero fue ampliada por Mohamed V.
Se cree que su nombre proviene del término árabe baraka, que significa bendición.
En esta sala existió una bóveda semicilíndrica que fue destruida por el fuego del incendio de 1890, sustituida por una reproducción de aquella que fue totalmente terminada en 1964. Los muros presentan ricas yeserías con el escudo nazarí y dentro de él, la palabra “Bendición” y el lema de la dinastía “Sólo Dios es vencedor”.
Salón de Embajadores
Tras la Sala de la Barca comunicada por un doble arco, se encuentra el Salón de Embajadores, la más sorprendente y majestuosa sala del palacio, en el que se encontraba el trono y se realizaban las recepciones oficiales.
Se trata de una gran sala cuadrada de 11 metros de lado y 18 de altura, en el que su suelo era antiguamente de mármol (hoy son losetas de barro) en el que se observa en el centro el escudo de los Alhamares, realizado en azulejos en el siglo XVI.
Las demás paredes de la sala presentan cada una tres arcos que dan a tres camarines abiertos en el espeso muro de 2,5 metros de grosor, con balcones gemelos y ventanas encima. En ellas encontramos poemas, alabanzas a Dios, al emir, el lema de los nazaríes o textos del Corán.
Torre de Comares
El salón de Embajadores se encuentra en la Torre de Comares. Esta torre, con sus 45 metros de altura es la mayor de la Alhambra. Su nombre proviene de las comarías, las vidrieras de colores de los balcones que iluminan la gran sala que ocupa el interior de la torre.
Entre la Sala de la Barca y el Salón de Embajadores se encuentran dos pasadizos, uno a cada lado, que llevan a las habitaciones superiores del torreón, el dormitorio de invierno del sultán y la salida a la terraza de la torre, el de la izquierda; y a un pequeño oratorio usado únicamente por el sultán, el de la derecha.
Se cree que fue en esta torre donde se celebró el Consejo en el que se decidió entregar la ciudad a los Reyes Católicos. Se dice que desde uno de sus balcones, la madre de Boabdil, al enterarse de ello, le dijo:
“Mira lo que entregas y acuérdate de que todos tus antepasados murieron reyes de Granada y el reino muere en tí”
También se cree que fue aquí donde Cristóbal Colón se reune y convence a la Reina Isabel de su expedición a las Indias por Occidente que le llevó al descubrimiento de América el 12 de Octubre de 1492, y donde la ésta le ofrece sus joyas para financiar el viaje.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta el patio de los Arrayanes. En la fachada este encontramos la puerta que conecta el Palacio de Comares con el Palacio de los Leones.
Palacio de los Leones
Tras suceder a Yusuf I, Mohamed V no sólo terminó con las reformas que había dejado inacabadas su padre, sino que comenzó a construir lo que sería su gran obra: el Impresionante Palacio de los Leones.
Este palacio constituía las estancias privadas de la familia real, y se construyó en el ángulo que forman los Baños y el Patio de los Arrayanes.
En este palacio el arte nazarí alcanza su máximo esplendor, en el que se alcanza una belleza de una sensibilidad y armonía incomparables, donde la luz, el agua, el colorido, la decoración exquisita, convierte a este palacio en una auténtica maravilla arquitectónica y una obra de arte.
El palacio está compuesto por un patio central rodeado de galerías de columnas a modo de claustro cristiano, que permite el acceso a distintas salas: al oeste la de los Mocárabes, al este la de los Reyes, al norte la de Dos Hermanas, Ajimeces y Mirador de Daraxa; y al sur la de los Abencerrajes y el Harén.
Sala de los Mocárabes
Es la sala a la que entramos desde el Palacio de Comares. Ésta es la más sencilla de las salas del palacio y se encuentra a la antigua entrada de éste.
Su nombre se debe a la bóveda de mocárabes que la cubría que, tras la explosión de un polvorín en 1590, quedó tan dañada que hubo que demolerla.
La sala se dividía en dos partes. A la izquierda se cubrió con una bóveda elíptica y se separó, sobre 1636, de la derecha con una reja. Desde 1863 se pueden observar los restos de la bóveda original.
Patio de los Leones
Desde la Sala de los Mocárabes accedemos directamente al Patio de los Leones. Esta es la imagen más reconocible y famosa de la Alhambra y, seguramente, de todo Granada.
Su nombre procede de los doce leones surtidores de la fuente que ocupa el centro del patio, leones sobre los que descansa la gran taza de forma dodecagonal y que la rodean construida en mármol blanco. En el borde de la taza, se encuentra esculpido un poema de Ibn Zamrak.
A principios del siglo XVII se le añadió otra taza que hoy en día se encuentra en el Jardín de los Adarves, junto con el surtidor que la remataba, que era posterior.
Fue construido por orden de Mohamed V y está rodeado por una galería a modo de claustro cristiano, lejos del estilo del típico patio musulmán andaluz, más parecido al que presenta el Patio de los Arrayanes, sostenido por 124 columnas de mármol blanco y fino fuste.
Los dos centros de los lados más largos del patio tienen arcos de medio punto mayores que el resto y poseen unas arquivoltas de mocárabes que comunican el patio con la Sala de los Abencerrajes y con la Sala de Dos Hermanas. Sobre ellos se encuentran los aposentos de las mujeres del sultán.
En el centro de cada una de las galerías cortas se encuentran los pabellones, que avanzan sobre el patio, de planta cuadrada, y recubiertos de cúpulas semiesféricas de madera en su interior.
El centro del patio encontramos unos canales de mármol blanco que parten del interior de los pabellones y bajo los cenadores, que confluyen en la fuente central en forma de cruz. En los extremos de los canales existen unos surtidores que proveen de agua a la fuente central.
Sala de los Abencerrajes
Debe su nombre a que la tradición popular asegura que en esta sala fueron degollados los Abencerrajes, una poderosa familia musulmana oriunda de Granada que rivalizó por el poder con los ziríes en luchas civiles que provocaron el debilitamiento del reino nazarí en el siglo XV.
En la sala existe una mancha de óxido que cubre parte de la pila de mármol del centro de la sala, que la superstición presenta como una mancha de sangre de dichos Abencerrajes.
El cuadrado central de la sala posee alcobas en sus laterales, con arcos decorados de manera exquisita cuyas columnas poseen capiteles azules, y techos con pinturas. Sobre ocho trompas de mocárabes encontramos una magnífica cúpula también de mocárabes, en las que podemos leer una inscripción que dice: “No hay más ayuda que la que viene de Dios, el clemente y misericordioso”.
Techo de la Sala de los Abencerrajes
Salimos de la Sala de los Abencerrajes y seguimos por el patio hasta la Sala de los Reyes.
Sala de los Reyes
Se encuentra al oeste del palacio y su nombre viene de una pintura que podemos observar en la cúpula central. También se le conoció por Sala de la Justicia y, a partir del siglo XVIII como Sala del Tribunal.
Las pinturas se pueden ver en las tres cúpulas de madera en forma de elipse, y forradas de cuero. En la del centro vemos representados a los diez primeros reyes de la dinastía nazarí, salvo los usurpadores Ismail I y Mohamed VI.
En las de los laterales observamos escenas caballerescas y románticas, y posiblemente cuentan leyendas o aventuras de reyes musulmanes.
Accedemos a la sala por tres pórticos con arcos triples de mocárabes y decorados con rombos calados, sostenidos por finas columnas. Ésta está dividida en siete partes: tres habitaciones cuadradas, separadas por dos tramos rectangulares y alcobas en los extremos.
Volvemos a salir al Patio de los Leones para continuar a la Sala de las Dos Hermanas.
Sala de las Dos Hermanas
Se encuentra al norte del palacio justo enfrente de la Sala de los Abencerrajes y su nombre proviene de las dos grandes losas gemelas de mármol que se encuentran en el piso de la sala.
Esta era la sala central de la residencia a la Sultana y su familia real, y se sabe que la madre de Boabdil vivió aquí con sus hijos, tras ser repudiada por Muley Hacén (penúltimo sultán del Reino nazarí de Granada).
Fue construida por Mohamed V y contiene alcobas con techos de lazo que comunican con las Habitaciones de Carlos V y, a través de un balcón, con los Jardines del Partal.
El pavimento de la sala, de mármol, posee una pequeña fuente con surtidor y un canalillo que conduce el agua hasta el patio de los Leones. Pero lo más destacable es la impresionante cúpula de mocárabes del techo en la que la iluminación ha sido perfectamente estudiada, mediante la abertura de ventanitas laterales. Las paredes de la sala están cubiertas de unas finísimas yeserías con diversos temas, entre los que podemos encontrar tanto el clásico lema de los nazaríes «Sólo Dios es vencedor» como, por ejemplo, unas manos cerradas.
Al fondo de la sala accedemos a la Sala de los Ajimeces, llamada así por los balcones gemelos de su pared norte, que se asoman al jardín. Es una sala rectangular cubierta por una cúpula de mocárabes, rehecha en el siglo XVI.
En el extremo norte de la Sala de los Ajimeces se encuentra el Mirador de Daraxa, atravesando un gran arco apuntado de mocárabes, en el que encontramos un poema en las inscripciones que decoran sus jambas, junto con un zócalo de azulejos de color negro, blanco y amarillo, bellísimo por su finura y destreza a la hora de realizar el complicado motivo que exhibe.
Es una pequeña sala rectangular, con dos arcos laterales y uno doble frente a la entrada que mira al Patio de Daraxa, que fue cerrado por las Habitaciones de Carlos V. Sobre los ventanales se encuentran unos arcos apuntados de mocárabes, en cuyos paños aparecen inscripciones de alabanza a Dios, a Mohamed V y poesías.
Mirador de Daraxa
Desde la misma Sala de las Dos Hermanas accedemos a un pasillo que da acceso, primero, a los baños.
Baños
Realmente pertenecen al Palacio de Comares, construidos al este del palacio, siguiendo el modelo de las termas romanas.
La primera sala, la Sala de Camas, era el apoditerium, los vestuarios, con un espacio cuadarado en el centro en el que encontramos una fuente y unas galerías alrededor; y un espacio abierto al piso superior, desde donde el monarca podía contemplar a sus mujeres desnudas (anda que era bobo). Desde aquí, éste lanzaba una manzana a su elegida para pasar la noche. A los lados encontramos camas destinadas al descanso posterior al baño, con alicatados de colores.
Toda la decoración que podemos ver hoy son de la época cristiana ya que debido al mal estado que han presentado los baños a lo largo de los siglos, han hecho que se restauren y reconstruyan varias veces.
La siguiente sala es el frigidarium, la sala fría en la que se encontraba una pila de agua fría. En el centro encontramos tepidarium, la sala templada y luego el caldarium, la sala de vapor, en la que había una caldera de cobre donde se calentaba el agua que se conducía por galerías subterráneas para calentar estas estancias.
Actualmente se encuentra cerrada al público y sólo se abre en determinadas ocasiones.
Al final del pasillo llegamos a las Habitaciones de Carlos V.
Habitaciones de Carlos V
Se construyeron como alojamientos para el Emperador Carlos V mientras se terminaba su palacio, sobre los jardines que rodeaban el alcázar, y estaban comunicadas con el resto por la Galería de la Reja. Como el palacio, el listillo nunca llegó a habitarlas.
Están compuestas por seis salas terminadas en 1537. Las dos primeras están situadas entre el Patio de la Reja y el Jardín de Daraxa y en el friso de una de ellas hay una inscripción en la que podemos leer: “Imperator Karolus V Hispaniarum rex semper augustus pius foelix invictissimus” y el lema: Plus oultre.
Al resto de salas se las conoce como las Habitaciones de Washington Irving ya que fueron habitadas por el escritor estadounidense en 1829, durante su visita a Granada. Estas cuatro salas actualmente permanecen cerradas al público y solo se pueden visitar en contadas ocasiones.
Al norte de la última habitación encontramos una pequeña puerta que da al Peinador de La Reina, construido en el siglo XVI y restaurada en 1842. Tampoco se puede visitar habitualmente aunque si se abre en algunas ocasiones.
A la derecha tenemos el pasillo que da acceso al Patio de la Reja, bajando por unas escaleras.
Patio de la Reja
Este patio es conocido por ese nombre por la reja existente en la pared sur a modo de balcón construida en 1655, aunque el patio se construyó a la misma vez que las Habitaciones de Carlos V.
En el centro encontramos una fuente y en las cuatro esquinas, cuatro cipreses centenarios.
A su derecha se encuentra la Sala de las Ninfas, debido su nombre a unas estatuas femeninas de mármol que se encuentran en el Palacio de Carlos V.
Desde aquí accedemos a los Jardines de Daraxa.
Jardines de Daraxa
También llamados de los Naranjos y de los Mármoles, fueron construidos entre 1526 y 1538 a la misma vez que las Habitaciones de Carlos V.
En estos jardines podemos encontrar una gran fuente de mármol central decorada en su borde con una poesía y colocada aquí en 1626 aprovechando la gran taza que se encontraba en el Patio del Cuarto Dorado. La fuente se encuentra rodeada de cipreses, acacias, naranjos y arbustos de boj.
Al sur de los jardines encontramos los sótanos de la Sala de las Dos Hermanas, y son un conjunto de habitaciones alrededor de la Sala de los Secretos. Esta sala es conocida así si dos personas se colocan cada una en una esquina de la habitación y una de ellas habla en voz baja en dirección a la esquina, la de la esquina contraria escuchará perfectamente lo que la primera dijo, debido a la acústica que proporciona su bóveda vaída.
La Alcazaba es el recinto situado en la parte más occidental del cerro de Sabika. Esta constituía la zona militar, centro de la defensa y vigilancia del recinto. Era la zona más antigua de la Alhambra, junto con las Torres Bermejas.
Las evidencias halladas indican que la original fue construida en siglo IX. Fue por Sawwar ben Hamdun durante la guerra entre árabes y muladíes.
La actual se construyó en tiempos de Mohamed I, el primer rey nazarí. Este construyó la muralla que protegía al anterior castillo levantando las torres de la Vela, del Homenaje y la Quebrada. Esto convertía a la Alcazaba en una fortaleza casi inexpugnable, siendo la residencia real de Mohamed I y su hijo, Mohamed II hasta la construcción de los palacios.
Con la llegada de los cristianos, se convierte en prisión del estado. Para lo mismo que los franceses la usaron durante la ocupación a principios del siglo XIX.
Alcazaba
Podemos observar que se trata de una construcción defensiva debido a la estrechez de sus pasillos y portones con recodos para evitar el uso de arietes.
Desde la plaza de los Aljibes podemos ver tres de las principales torres. Estas forman el flanco oriental de la Alcazaba.
A la izquierda la Torre del Adarguero. Es conocida como la Torre Hueca ya que sólo se conserva el lugar en el que se ubicaba.
En el centro la Torre Quebrada. Llamada así por la enorme grieta que la recorre de arriba a abajo como si fuera una herida.
A la izquierda la Torre del Homenaje. Con 6 plantas y 26 metros de altura, es una de las torres más altas. Fue utilizada como vivienda y se cree que aquí residió el fundador de la Alhambra Muhammad ibn Nasr (Ibn al-Aḥmar-الأحمر).
El recorrido empieza en la entrada, a los pies de la Torre Quebrada y giramos a la derecha. Recorremos el largo pasillo hasta llegar a la Torre del Cubo, a la que podemos subir para admirar las vistas.
El estrecho pasillo de acceso junto a la Torre del Homenaje
Torre del Cubo
La Torre del Cubo, conocida como el Cubo de la Alhambra, se encuentra en el extremo noreste de la Alcazaba, junto a la Torre del Homenaje. Se construyó durante el reinado de los Reyes católicos, sobre una antigua torre nazarí. En ella se encontraba el acceso a los Palacios Nazaríes desde la Puerta de Armas: la Puerta de la Tahona. Sus restos fueron descubiertos en 1951 tras remover una gran cantidad de escombros que se encontraban aquí.
Desde la terraza de la torre podemos observar unas bonitas vistas del Albayzín y de la carrera del Darro; así como de los Patios de la Madraza de los Príncipes y Machuca, antesala de los espectaculares Palacios Nazaríes.
Patios de la Madraza de los Príncipes, Patio Machuca y palacio de Carlos V desde la Torre del Cubo
Bajamos de la torre por las mismas escaleras y seguimos el camino a mano derecha. Bordeamos la Torre del Homenaje y cruzamos una pequeña puerta, con sus recovecos defensivos, y salimos a los restos del Barrio Castrense.
En el barrio castrense podemos observar las ruinas de las viviendas de los militares que protegían la Alhambra. Se ve claramente la disposición de las habitaciones y los baños públicos. Desde aquí podemos acceder a la terraza de la Puerta de las Armas.
Puerta de las Armas (Bib Silah)
Construida en el siglo XIII, es una de las cuatro grandes puertas exteriores de la Alhambra. También una de las puertas más transitadas ya que era la única puerta que conectaba directamente con la Alcazaba, hasta bien entrado el siglo XIV.
Desde su terraza podemos admirar una espectaculares vistas de la ciudad baja, el Albaicín, el Sacromonte y el valle del Río Darro.
Albayzín y Sacromonte desde la puerta de las armas
Volviendo al barrio castrense nos encontramos con el acceso a la Torre de la Vela.
Torre de la Vela
Se trata de uno de los símbolos de la ciudad. De hecho, forma parte del escudo de la capital granadina. Desde que en 1843 Isabel II concediera el derecho a incorporarla al emblema de la ciudad. La más destacable de entre las más de 30 torres de la muralla.
Fue construida en el siglo XII por orden de Muhammad I (Ibn al-Aḥmar), el primer rey nazarí, siendo una de las primeras construcciones de la Alhambra nazarí, entonces llamada Torre Mayor (al-Bury al-Azam).
En su construcción, los espacios interiores se van ampliando en las plantas superiores, con el fin de aligerar peso al edificio y asegurar su estabilidad frente a los frecuentes terremotos de la zona, que aún así han provocado la caída de algunas almenas de su parte superior.
Fue aquí donde, el 2 de enero de 1492, los Reyes Católicos enarbolaron sus estandartes para celebrar la ansiada conquista del último reino nazarí. Desde entonces viene la tradición de visitar la Torre de la Vela cada 2 de enero para conmemorar la toma tocando la campana que fue instalada, en un principio en la esquina noroeste de la torre, aunque en 1840 se trasladó a su emplazamiento actual. Esta campana ha sido sustituida en varias ocasiones y la que hoy vemos, data de 1773.
Campana de la Torre de la Vela
Torre de la Vela
Alcazaba desde la Torre de la Vela
Antiguamente la campana de la torre sonaba a diario aunque actualmente solo suena en varios momentos excepcionales a lo largo del año: el 2 de enero por el Día de la Toma; el 7 de octubre por la festividad de la Virgen del Rosario y durante la procesión de Santa María de la Alhambra en Semana Santa.
Con las medidas sanitarias por Covid-19, para acceder a la torre han colocado un pequeño semáforo para saber cuando subir. La verdad es que está bastante bien incluso fuera de tiempo de pandemia ya que el tránsito de las escaleras suele ser terrible.
Que decir de las vistas desde lo alto de la torre… espectaculares no… lo siguiente.
Divisamos el Albayzín, el Sacromonte, prácticamente toda la ciudad y una gran parte de la Vega de Granada. Ya solo por las vistas, merece la pena pagar la entrada.
Torres Bermejas
Tras admirar las increíbles vistas, esperamos nuestro semáforo y bajamos de la torre. Salimos a la torre de la Pólvora, que es un pequeño torreón de la época nazarí, situado en un extremo de la muralla, con una ubicación ligeramente adelantada lo que le confería una situación estratégica para controlar a los atacantes que accedían por la vaguada situada a sus pies, donde hoy se encuentra la cuesta de Gomérez.
Jardín de los Adarves
Tras pasar una pequeña puerta, nos encontramos en el Jardín de los Adarves. Un jardín creado en el siglo XVII por orden de Íñigo López de Mendoza y Mendoza, VII Conde de Tendilla y V Marqués de Mondéjar, tras ser nombrado alcaide de la Alhambra en 1624. Con su edificación se seguía la moda en la época de transformar antiguas murallas en jardines.
Con el Jardín de los Adarves finaliza la visita a la Alcazaba. Volvemos a salir a la plaza de los Aljibes por la misma puerta que entramos. Cruzamos la Puerta del Vino y llegamos a la plaza del Palacio de Carlos V en donde se encuentra dicho palacio.
Palacio de Carlos V
Tras su boda con Isabel de Portugal en 1526, la feliz pareja reside en la Alhambra durante unos meses. Carlos V quedó tan, pero tan prendado de la belleza de los palacios Nazaríes, que decide reventar uno de ellos (el palacio de invierno) para construir un mamotreto cuadrado de estilo renacentista.
En 1527 comienzan las obras según diseño de Pedro Machuca. Desde 1572, con la rebelión morisca de las Alpujarras, se ralentizaron las obras que quedaron interrumpidas definitivamente en 1637, con los muros y bóvedas concluidos, a falta de cubrir aguas.
Durante la ocupación francesa, éstos convirtieron el palacio en un almacén de artillería, cosa que siguió siendo tras la guerra de independencia. Veinte años después, el escritor inglés Samuel Edward Cook escribiría hacia 1828:
“El Palacio de Carlos V, aún se usa como polvorín; se encuentra sin pararrayos y la sola chispa de un rayo podría destruir los restos de este interesante edificio y probablemente toda la Alhambra”.
Pero vaya, es algo muy típico de este país… las chapuzas y el sudártela todo enormemente.
Esto fue así hasta 1832, año en el que se evacúa el palacio, quedando el palacio en un estado de conservación lamentable.
En 1930 se finaliza la construcción del palacio, casi 400 años después de empezar su construcción… algo muy típico también de este país, aunque hay que reconocer que aquí se les fue un poco de las manos.
Desde 1958, el palacio es sede del Museo de Bellas Artes de Granada. Y desde 1994 también es sede del Museo de la Alhambra.
La verdad es que si no se hubiera construido de la manera que fue y en la ubicación en la que está, el palacio sería bastante bonito.
Interior del Palacio de Carlos V
Desde la esquina del Palacio de Carlos V accedemos a los Palacios Nazaríes. Aquí es donde nos controlan otra vez que tengamos entrada para visitar los palacios.
Puedes realizar una maravillosa visita guiada para conocer en profundidad la historia de la Alhambra:
Si subimos andando a la Alhambra, que es lo suyo, empezaremos subiendo la cuesta de Gomérez desde Plaza Nueva. A unos 350 metros nos encontramos con la Puerta de las Granadas.
Puerta de las Granadas
La Puerta de las Granadas fue construida por el arquitecto Pedro Machuca por orden de Íñigo López de Mendoza y Mendoza, IV conde de Tendilla. Está construida en forma de arco del triunfo romano, en estilo renacentista.
Su construcción empieza en 1526 para conmemorar la visita de Carlos I de España tras su boda Isabel de Portugal. La puerta se levanta en lugar de la puerta Bib al-Buxar o puerta de las alegres nuevas, la original islámica, que consistía en un torreón defensivo que protegía el valle situado entre la colina de la Sabica y el Monte Mauror.
Antiguamente era conocida como la Puerta de los Gómerez. A partir del siglo XVIII se le cambia el nombre al actual por las 3 granadas que coronan el frontón triangular remata el arco principal, y que acompañan al escudo imperial de Carlos I de España y V de Alemania.
El 10 de febrero de 1870 se declara como Monumento Nacional.
Puerta de las Granadas
Atravesamos la puerta para entrar al recinto de la Alhambra. Tenemos tres opciones.
A la derecha una escaleras que suben a través del bosque con la que subimos hasta las taquillas de la Alhambra y la entrada al Generalife.
Por el centro tenemos una cuesta asfaltada. Si subimos por aquí, lo primero que nos encontramos son las ruinas de la Puerta Bib-Rambla o Puerta del Arenal. También se conocía popularmente por Arco de las Orejas ya que, parece ser, que en ella se colgaban los miembros de los ajusticiados.
La puerta perteneció a la muralla de la medina hasta finales del siglo XIX, en la que se iba a proceder a su demolición. Se hace pieza por pieza y se guarda en el museo arqueológico de Granada hasta que, en 1933, el arquitecto e importante restaurador de la Alhambra, Leopoldo Torres Balbás decide reconstruirla y emplazarla en su ubicación actual.
Puerta Bib-Rambla.
Un poco más arriba, pasamos un cruce y empieza el camino de tierra. Lo primero que nos encontramos es una fuente, que es el monumento a Ángel Ganivet, un famoso escritor granadino.
Terminando la Cuesta de Gomérez, encontramos la fuente del Pimiento situada frente al Hotel de Washington Irving. Ya desde aquí, llegamos a las taquillas y la entrada del Generalife.
Si tomamos el camino de la izquierda, que es el que más me gusta a mi particularmente, subiremos por la empinadísima Cuesta Empedrada.
Pilar de Carlos V
Casi al final de la cuesta nos encontramos con el Pilar de Carlos V. Se trata de una fuente situada junto a la Puerta de la Justicia y es una de las obras más importantes del Renacimiento granadino. Fue construida por Niccolo da Corte según diseño de Pedro Machuca en 1545. Debe su nombre al entonces Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Carlos V, a su vez rey Carlos I de España.
En el reza la inscripción en latín: “IMPERATORI CAESARI KAROLO V HISPANIARUM REGI“. Viene a significar más o menos: “EMPERADOR Y REY DE ESPAÑA CÉSAR CARLOS V “. (Los emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico eran conocidos como César).
Pilar de Carlos V
Puerta de la Justicia
La puerta de la Justicia o puerta de la explanada, se construyó en 1348. Es la más monumental de las cuatro puertas de las murallas exteriores de la Alhambra. Encima podemos encontrar tallada una mano de Fátima en el gran arco de la fachada y una llave en la clave del arco de entrada.
Sobre estos símbolos rezan varias leyendas. Una de ellas dice que simbolizan el poder del Islam y que ningún infiel podrá atravesarla hasta que ambos se unan. Otra dice que cuando ambas se unan se acabará el mundo.
Puerta de la Justicia
En lo alto de el arco de entrada se encuentra esculpida una imagen de la virgen y el niño. Son obra de Roberto Alemán por orden de los Reyes Católicos.
En la explanada podemos encontrar también un pequeño pilar dedicado al escritor Washington Irving por la ciudad de Granada. Se colocó con motivo del centenario de su muerte en 1859.
Tras atravesar la puerta encontramos un retablo en madera obra de Diego de Navas el Joven instalado en 1588 a petición popular de los granadinos.
Puerta del Vino
Tras cruzar la puerta continuamos y llegamos a la Puerta del Vino, que queda a nuestra derecha, la principal puerta de la medina en la época zirí. Al ser una puerta interior, no necesitaba tanto espacio para la guardia y defensa, no como las puertas de las murallas exteriores.
Se construyo en época del Sultán Muhammad III entre los años 1302 y 1309, aunque su decoración exterior es posterior. La fachada oeste es de finales del siglo XIII y principios del XIV y está construida en piedra arenisca. La placa del dintel del arco menciona al Sultán Muhammad V que gobernó en la segunda mitad del siglo XIV. Al ser la fachada exterior, podemos observar la simbólica llave tradicional.
La fachada interior, orientada al este, fue decorada también en tiempos de Muhammad V. Fue durante las campañas militares de Jaén, Baeza y Úbeda en 1367.
Puerta del Vino
Puerta del Vino
Si, en vez de cruzar la Puerta del Vino, continuamos recto llegamos a la Plaza de los Aljibes. Debe su nombre de unos aljibes que se construyeron en 1494 en el barranco que separaba entonces la Alcazaba de los palacios. Se construyó por orden del Conde de Tendillas. Más tarde fueron soterrados y construida la plaza encima. En 1955, se realizaron unas excavaciones que descubrieron la plaza medieval.
Plaza de los Aljibes y Alcazaba
Desde el extremo de la plaza tenemos unas buenas vistas del barrio del Albayzín.
En la plaza encontramos el punto de acceso a la Alcazaba, en la que tendremos que entregar la entrada para poder visitarla.
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En las navidades de 2015 pudimos disfrutar de un impresionante viaje en globo por la Hoya de Guadix y Marquesado, a pesar de mi fobia a las alturas, regalo navideño de un familiar.
La Hoya de Guadix y Marquesado se encuentra al norte de la provincia de Granada en España y es una depresión intramontañosa desarrollada entre las Zonas Internas y las Zonas Externas de las Cordilleras Béticas formada por las cuencas de los ríos Fardes y Guadix.
El nombre de Hoya viene por encontrarse en la parte baja entre cuatro cordilleras montañosas: Sierra Nevada, Sierra de Baza, Sierra Mágina y Sierra Hanana.
Aquí empieza todoHinchando el globoAlcazaba de GuadixCasas cueva.Alcazaba y Catedral de la Encarnación de GuadixAquí acaba todo
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Este año toca Extremadura. Llega el puente de la Inmaculada en diciembre y, como casi todos los años, toca viaje. Esta vez nos decidimos por un destino nacional. Extremadura, tierra de mis ancestros ya que mi abuela paterna era originaria de Orellana la Vieja, en la provincia de Badajoz.
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Después de echar la mañana trabajando nos ponemos en camino después de comer. Vamos dirección Córdoba, donde pasaremos la noche en casa de unos amigos.
Torre Campanario. Mezquita-Catedral.
Mezquita-Catedral.
Puerta del Puente y Mezquita-Catedral.
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6 de diciembre
Nos ponemos bien temprano en camino. Nos dirigimos al pueblo de mi abuela, que hacía más de 20 años que no visitaba.
Como a mitad de camino, a 98km de Córdoba, desde la carretera divisamos un imponente castillo medieval y decidimos investigar. Se trata del castillo de los Sotomayor y Zúñiga, en la localidad cordobesa de Belalcázar.
El Castillo de los Sotomayor y Zúñiga, también conocido como Castillo de Gahete o Castillo de Gafiq, es un castillo medieval construido a mediados del siglo XV en estilo gótico militar situado en Belalcázar, en la provincia de Córdoba.
Destaca por su torre del homenaje de estilo renacentista de 47 metros de altura, convirtiéndolo en el castillo más alto de la península ibérica.
En su lugar se encontraba una fortaleza romana. La siguieron usando los musulmanes como primera línea de muralla con torres albarranas sobre el arroyo Caganchas.
El alcázar fue construido hacia el año 1450. Cuando el rey Juan II de Castilla otorga estas tierras a Gutierre de Sotomayor, Maestre de la Orden de Alcántara, lo construye como residencia para los condes de Belalcázar. Eran los señores feudales del territorio entonces. El alcázar da nombre a la población debido a su belleza (Bello Alcázar).
En 1539 se construye un palacio renacentista adosado a la fortaleza por el arquitecto cordobés Hernán Ruiz I el Viejo. Actualmente, por desgracia, se encuentra en ruinas. Aún pueden verse las galas platerescas que embellecen los marcos de sus ventanas, muy parecidas a las que hay en la sacristía de San Juan Bautista de Hinojosa del Duque.
El castillo comenzó su deterioro a partir de su ocupación por las tropas francesas en la Guerra de la Independencia. Éstos modificaron el castillo para convertirlo en almacén.
En 2008 la Junta de Andalucía adquiere el castillo. Entre 2018 y 2019 se ejecutan “obras para la consolidación y conservación del bien” para restaurar las partes más dañadas.
Tras la parada en Belalcázar nos pusimos en camino a Orellana la Vieja. 75 km y una hora después, llegábamos al pueblo.
Orellana la Vieja. Extremadura
Orellana la Vieja es un pequeño pueblo situado en la provincia de Badajoz, Extremadura. Es conocido principalmente por su gran embalse con playa, en la que ondea la bandera azul, que otorga la Fundación Europea de Educación Ambiental a las playas y puertos que cumplen una serie de condiciones ambientales e instalaciones.
Alrededor del actual pueblo, se han encontrado pruebas de que ya habían asentamientos desde la prehistoria. También se cree que ya tenía cierta importancia durante la época árabe en la Edad Media.
Si se sabe con seguridad que en el año 1232 el Rey Fernando III de Castilla, para premiar los servicios de Fernán Ruiz, del linaje Altamirano, en la conquista de Trujillo, le concede las rentas de pecheros de la villa de Trujillo y amplios territorios al sur de su alfoz, donde más tarde se fundaría, en las proximidades del Guadiana, la villa de Orellana la Vieja.
Dimos un pequeño paseo por el casco antiguo del pueblo. En él destacam la pequeña Parroquia de la Inmaculada Concepción y el Castillo-Palacio de los Altamirano.
Hacia 1520 se empieza la construcción de la parroquia por deseos de Rodrigo de Orellana, entonces Señor de Orellana la Vieja. En 1549 Juan el Bueno ordena en su testamento que se termine la construcción de su capilla mayor y el retablo. Asigna 20.000 maravedíes para ello, lo que vienen a ser unos 2.000€ (2.350$) de hoy día, una auténtica fortuna.
En 1570 Don Pedro Ponce de León, obispo de Plasencia, encarga el proyecto de una nueva iglesia al maestro Francisco Becerra. Construida en una sola nave sin capillas laterales, con bóveda de ladrillo sobre su capilla mayor.
El Castillo-Palacio de los Altamirano es la construcción más emblemática de Orellana la Vieja y símbolo de su señorío. Hacia 1280 ya existía una pequeña casa fortificada. Allá por 1340 empieza a sufrir determinadas remodelaciones para convertirla en la residencia del Señor de Orellana. En aquel entonces estaba formada por cuatro torres, dos redondas y otra dos cuadradas, unidas por una muralla que delimitaba un recinto cerrado.
Hoy en día tan sólo se conservan la Torre del Homenaje, una de las torres circulares y algunas estancias.
Después de un pequeño paseo, nos sentamos a comer en un sitio llamado Orellana. Además también es un hotel, situado en la Calle Real. Comimos bastante bien por 23.50€ los dos.
Después de comer, nos fuimos hacia Trujillo a unos 70 km.
Aproximadamente 1 hora después llegábamos al hotel. El elegido fue el Hotel Las Cigüeñas, de 3 estrellas. Bien puesto aunque algo viejo, por 66€. Dejamos las cosas y nos fuimos a ver un poco el pueblo.
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Trujillo es un municipio de la provincia de Cáceres. Era conocida en tiempos de la antigua Roma como Turgalium, un importante enclave dentro de Lusitania. Llegó a ser una prefectura estipendiaria dentro de su capital Augusta Emerita (la actual Mérida), en el camino que unía a ésta con otra importante capital romana: Cesaraugusta (actual Zaragoza).
Durante la Edad Media, fue poblada por el pueblo Visigodo principalmente. Más tarde llegaron los musulmanes pasando a ser una de las principales poblaciones de la región de influencia gobernada desde Badajoz, formando parte de los reinos de Taifas.
Siendo tan importante dentro de la península musulmana, se convirtió en un importante enclave estratégico durante la reconquista. En 1165 es liberada y pasa a ser gobernada por Gerardo Sempavor y más tarde por Fernando Rodríguez de Castro “el castellano”.
A principios del siglo XII vuelve a estar controlada por los musulmanes, pasando a ser parte del Imperio Almohade. En 1232 un grupo de soldados encabezados por Fernán Ruiz reconquistaron definitivamente la villa. Entonces pasa a pertenecer a la Corona de Castilla durante el reinado de Fernando III “el Santo”. En ese momento pasa a ser una villa de realengo. Esto suponía una dependencia directa de la Corona y en 1430 el rey Juan II de Castilla le otorga el el título de ciudad.
Durante el siglo XVI el descubrimiento de América provoca una gran emigración de ciudadanos de Trujillo. Desde aquí salieron conquistadores y exploradores como Francisco de Orellana y Francisco Pizarro. A la vuelta de muchos de ellos, con la fortuna hecha, se construyeron grandes casas, palacios y hasta hospitales.
Palacio de la Conquista.
En 1528 se convierte en la capital de la provincia de Trujillo. Fue hasta 1822 que se divide definitivamente en las provincias de Badajoz y Cáceres, pasando a ser solamente un municipio de ésta última.
Comenzamos la visita por el casco antiguo subiendo por la calle Sillerías hasta la Plaza Mayor. La plaza está construida en estilo renacentista, rodeada en gran parte por soportales. En ella encontramos varios puntos clave como la estatua ecuestre de Francisco Pizarro. Fue instalada en junio de 1929, tras ser exhibida en la Sala de la Cúpula del Grand Palais de París en 1927.
Francisco Pizarro
La iglesia de San Martín se empieza a construir en el siglo XIV y se extiende durante más de 100 años, hasta el año 1564. Está construida en varios estilos por culpa de ese lapso de tiempo tan largo, en el que los planos cambiaron varias veces. Destacan los estilos gótico y renacentista.
Iglesia de San Martín
Dimos un pequeño paseo por el pueblo camino de la Alcazaba del castillo pero como ya se había hecho tarde, bajamos a cenar a la parte baja del pueblo. Cenamos unos bocatas de riquísimo embutido de la zona en un sitio cercano al hotel llamado Ronda La Piedad. Estaban de muerte y bastante barato.
7 de diciembre
Hoy madrugamos, como siempre, y nos fuimos hasta la ciudad de Mérida, a 88km de Trujillo.
Mérida está situada al norte de la provincia de Badajoz y es la capital de Extremadura. Fue fundada por el emperador romano Octavio Augusto con el nombre de Emérita Augusta en el año 25 a.C. Lo hizo para servir de retiro a los soldados veteranos (eméritos) de las legiones V Alaudae y X Gemina. Éstas combatieron en las Guerras Cántabras. Fue una de las ciudades más importantes de Hispania y capital de la provincia romana de Lusitania.
Durante la Edad Media sufre varias invasiones de Pueblos Germánicos. En el año 412 el rey alano Atax conquista la ciudad y establece aquí su corte. Hasta el año 418 que muere en batalla contra el rey visigodo Walia. Durante el periodo visigodo la ciudad mantiene todo su esplendor, especialmente bajo el dominio de los obispos en el siglo VI, cuando era la capital de Hispania.
Teatro Romano de Mérida
En 713 fue conquistada por el ejército musulmán al mando de Musa bin Nusair, tras catorce meses de asedio. Entonces se convirtió en la capital de la cora de Mérida. Los árabes reutilizaron la mayoría de los antiguos edificios romanos y ampliaron algunos.
Entre el año 805 y 835, tras numerosas revueltas de los mozárabes, el Emir Abderraman II ordena construir la alcazaba y desmantelar las murallas romano-visigodas que defendían la ciudad, quedando su población y poder gravemente mermado.
Tras la caída del Califato de Córdoba (1031) sigue siendo la capital de la Taifa de Badajoz.
En el año 1230 Alfonso IX de Aragón conquista la ciudad y la convierte en sede del Priorato de San Marcos de León de la Orden de Santiago. Para Mérida se inicia un período de recuperación tras la unificación de las coronas de Aragón y Castilla (siglo XV). Fue gracias al apoyo de Alonso de Cárdenas, Gran Maestre de la Orden.
En 1720 la ciudad se convirtió en la capital de la Intendencia de Mérida tras la reorganización territorial realizada por el rey Felipe V.
En el siglo XIX, durante la invasión napoleónica, los franceses dañan y destruyen numerosos monumentos emeritenses.
El 8 de febrero de 1973, en vísperas del 2.000 aniversario de la ciudad, es declarada “Conjunto Histórico-Arqueológico”, siendo la única ciudad que ostenta esa denominación en España. Para 1983 Mérida es designada como capital de la comunidad autónoma de Extremadura. En diciembre de 1993 la UNESCO declara el conjunto arqueológico Emeritense Patrimonio de la Humanidad.
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Cuando llegamos a Mérida, aparcamos junto al Circo Romano y nos fuimos a desayunar.
Tras el desayuno nos dirigimos a la taquilla del Circo Romano. Allí compramos la entrada conjunta. Esta entrada te permite visitar 6 monumentos de la ciudad y (en 2013) costaba 12€. En 2021 son 16€.
El Circo Romano es un recinto para carreras de carros construido en el siglo I d.C. Se hizo en la época del emperador Tiberio Julio César Augusto, en el extramuros de la ciudad. Fue uno de los más importantes del Imperio Romano, tras el Circo Máximo de Roma.
Su extensión ovalada es de 440 metros de largo por 115 de ancho. Las gradas podían albergar a unas 30.000 personas (casi toda la población de la ciudad en aquella época). Siendo el mayor recinto para espectáculos construido por los romanos en toda la provincia.
Se cree que con la implantación de la religión cristiana en el siglo IV, empezó el declive de éstos espectáculos. Ésta prohibía los oficios de cómicos y aurigas, aunque se cree que estuvo en uso hasta el siglo VI.
Circo Romano de Mérida.
Según salimos del circo, nos topamos con el Acueducto de San Lázaro. Construido por los romanos en el siglo I tiene casi 1 km de longitud y sirvió para abastecer de agua a Emerita Augusta. Era uno de los tres acueductos que llegaban a la ciudad junto con el acueducto de los Milagros y el acueducto de Cornalvo.
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El acueducto lleva el nombre de una ermita que se encontraba aquí, dedicada a San Lázaro. Fue derribada en 1940 tras llevar abandonada desde principios del siglo XIX.
Sus primeros tramos son subterráneos pero, para salvar el valle del río Albarregas, se levantó una potente arquería de la que sólo se conservan tres pilares y sus arcos intermedios. En el siglo XVI se construyó un acueducto nuevo utilizando muchos de los sillares del antiguo.
Acueducto de San Lázaro
El acueducto se encuentra junto a las Termas Romanas de San Lázaro. Se construyeron en el siglo II d.C. En su interior un gran vestuario daba acceso a una sala de vapor, dos piscinas de agua caliente y otra de agua fría. Estaban abastecidas por el cercano acueducto de San Lázaro. Los baños estuvieron en uso hasta el siglo III d.C.
Desde aquí nos fuimos dando un paseo hasta el recinto donde se encuentran el Teatro y el Anfiteatro Romano.
Primero accedemos al Anfiteatro Romano. Fue construido en el siglo I a.C. e inaugurado en el año 8 a.C. Aquí era donde luchaban los gladiadores. Fue la construcción final del gran complejo lúdico de la capital de Lusitania. Fue abandonado en el siglo IV d.C. tras la oficialización del cristianismo.
Tiene forma elíptica y podía albergar hasta 14.000 espectadores.
En el centro había un grupo de chavales simulando luchas de gladiadores. Suponemos que estaban ensayando ya que iban vestidos con ropas deportivas actuales.
Anfiteatro Romano
A su lado podemos visitar el famosísimo Teatro Romano. La imagen más representativa de la ciudad de Mérida.
Fue construido en el siglo I a.C. con el patrocinio del importante general y político romano Marco Vipsanio Agripa. Fue inaugurado entre los años 16 y 15 a.C.
En el siglo I d.C. se levantó el frente escénico actual. Entre los años 333 y 337 se volvió a remodelar parte del teatro por orden del emperador Constantino I.
El teatro fue abandonado en el siglo IV d. C. tras la oficialización en el Imperio romano de la religión cristiana, que consideraba inmorales las representaciones teatrales. Tras esto fue parcialmente demolido y enterrado. Durante siglos sólo fueron visibles las gradas, conocidas como las Siete Sillas.
En 1910 se comenzaron las excavaciones arqueológicas y en 1962 se empieza la reconstrucción de la demolida scaena. También los sillares de las gradas, algunos vomitorios y parte de la columnata del peristilo. En 1933 da comienzo el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida que perdura hasta hoy.
Teatro Romano
Teatro Romano
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Tras la visita al teatro y al anfiteatro, nos fuimos dando un paseo hacia el centro para buscar algún sitio para comer. De camino pasamos por el Templo de Diana.
El templo se construyó en el siglo I d.C. en el foro municipal de Emerita Augusta. Es el único templo religioso romano que se conserva en Mérida. Fue uno de los templos más importantes de la ciudad y, realmente no estaba dedicado al culto a Diana, si no al imperio. Se le llamó templo de Diana en el siglo XVII.
En el siglo XVI se construyó en la sala interior el Palacio del Conde los Corbos, que aunque parezca mentira, es lo que aseguró la conservación del templo sin ser destruido como la mayoría de los edificios arqueológicos.
En junio de 2018 se inauguró un centro de interpretación en el palacio de los Corbos. Éste desarrolla su contenido en torno a la importancia del edificio en época romana y sus usos posteriores.
Templo de Diana
Comimos algo rápido muy cerca de la Plaza de España y seguimos sin perder tiempo hacia la siguiente visita. Nos fuimos dando un paseo hasta la Casa del Mitreo y área funeraria Los Columbarios.
La Casa del Mitreo es una vivienda construida a finales del siglo I y principios del II d.C. fuera del recinto amurallado de la ciudad. En base a la extensión y a la rica decoración perteneció a una familia de gran importancia dentro de la sociedad de la ciudad.
El conjunto está dispuesto en torno a tres patios. El primero es un atrio tetrástilo con un estanque para recogida de aguas, el impluvium.
En el mismo recinto, tras un agradable paseo entre cipreses, llegamos a los columbarios. Es un espacio abierto en el que se muestra los distintos tipos de ritos funerarios y las variadas formas que han tenido los emeritenses de recordar a sus muertos a lo largo de la historia.
Los columbarios son nichos destinados a contener las urnas cinerarias en los sepulcros de familia de los romanos. La palabra columbarium significa propiamente palomar y de su similitud con los palomares proviene este término.
Siguiendo una vereda, al sur de este conjunto, se encuentran restos de dos mausoleos semisubterráneos con cubierta en bóveda de cañón. Están construidos en hormigón (opus caementicium). Se accedía a éstos a través de unas breves escalerillas. En su interior se aprecian los arcosolios donde pudieron depositarse las urnas cinerarias.
Desde aquí nos dimos otro buen paseo hasta el área arqueológica de La Morería.
Con unos 12.000m² hoy uno de los yacimientos arqueológicos urbanos más grandes de la península y aquí se conserva el tramo de muralla romana más extenso de los sacados a la luz.
Aquí podemos observar la evolución del urbanismo de la ciudad de Mérida desde el siglo I hasta época visigoda. Se pueden apreciar las diferencias entre los tipos de calzada y las viviendas.
En la Casa de “Los Mármoles” se puede apreciar la suntuosidad de la viviendas del siglo III d.C. Fue la época de mayor esplendor de la ciudad. Llegó a tener dos plantas y ocupar una manzana entera.
El yacimiento también se encuentra tachonado de espacios palaciegos de época emiral y humildes viviendas del período califal.
Justo encima se encuentra un edificio oficial de la Junta de Extremadura.
Desde el paseo que hay justo enfrente de “La Morería” podemos divisar el espectacular Puente Romano.
Desde su fundación Mérida era el centro más importante de la red de comunicaciones del oeste de la Península Ibérica. Era parte de la Vía de la Plata que cruzaba Hispania de norte a sur. Para cruzar el río Guadiana se construyó en el siglo I a.C. este impresionante puente. Es el más largo de la antigüedad con 792 metros de longitud.
Puente Romano
Desde el Puente Romano, subimos dando un paseo hasta la Basílica de Santa Eulalia. Se trata del primer templo cristiano erigido en Hispania tras la Paz del Emperador Constantino. Es considerado uno de los núcleos más importantes del nacimiento del cristianismo en la Península Ibérica.
En los comienzos de la Edad Media se convirtió en lugar de peregrinaciones que llegaban desde el Occidente Europeo y desde el Norte de África. Al mismo tiempo la noticia del martirio de Santa Eulalia se divulgó por todo el imperio romano. Con sus reliquias se erigieron numerosas iglesias especialmente en la Europa occidental.
El primer templo se construyó en el siglo IV d.C. en los extramuros de la ciudad antigua sobre el túmulo funerario de Santa Eulalia. Está en las inmediaciones del lugar donde, según la tradición, fue inmolada la niña mártir.
El templo actual se levantó en el siglo XIII, sobre la misma planta de la basílica original y reaprovechando algunos materiales. Fue tras la reconquista de Mérida por el rey Alfonso IX de León.
Pero lo más espectacular (para mi gusto) es la cripta, descubierta tras unas excavaciones en 1990. Un impresionante recinto subterráneo en el que han aparecido importantes restos romanos y visigodos. En él destacan los vestigios del primer túmulo funerario o Mausoleo martirial de Santa Eulalia.
Aunque parece ser que en un principio se encontraban aquí de entre los siglos I y III d.C., en el siglo IV se estableció una necrópolis cristiana en la que se levantó un edificio tumulus en memoria de Santa Eulalia de Mérida.
Cripta de Santa Eulalia
El día empezaba a llegar a su fin. De camino al coche volvimos a pasar por el precioso Templo de Diana y directos a Trujillo. A cenar algo en el mismo sitio de la noche anterior, y a dormir.
Templo de Diana.
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8 de diciembre
Hoy toca visitar la ciudad de Cáceres, a 46 km de Trujillo, una media hora en coche.
Cáceres es el municipio más extenso de España. Es la capital de la provincia homónima desde 1822 y capital judicial de Extremadura desde 1790. Su casco antiguo es uno de los conjuntos urbanos de la Edad Media y del Renacimiento más completos del mundo, por lo que es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1986.
Ya en la prehistoria estaba la zona poblada. Dan fe de ello varias cuevas encontradas con restos, como la cueva de Santa Ana, con restos de más de un millón de años de antigüedad; o la cueva de Maltravieso con vestigios pictóricos.
Durante la época romana, la ciudad era conocida como Norba Caesarina, se fundó en el siglo I a.C. por el Procónsul romano Cayo Norbano Flaco y tenía la categoría de Colonia civium Romanorum (colonia romana).
La Colonia pertenecía a la provincia Hispania Vlterior republicana y, desde la reordenación provincial de Hispania realizada por Augusto, a la nueva provincia Lusitania en el año 27 a.C., siendo adscrita en un momento indeterminado entre los imperios de Augusto y de Claudio I al conventus iuridicus Emeritensis, cuya capital era la Colonia Augusta Emerita.
Los romanos ocuparon la ciudad hasta el siglo V cuando los visigodos arrasaron la colonia. Nada se sabe de la ciudad desde entonces y hasta que la refundan los musulmanes en el año 1147 por el primer califa del Imperio almohade, Abd al-Mumin.
El portugués Geraldo Sempavor reconquista para los cristianos Cáceres a mediados del siglo XII, pero una alianza entre Fernando II de León y los almohades dio a los leoneses el control de la ciudad en 1170.
En el año 1174 los almohades arrebatan el control de Cáceres a los leoneses. En 1212, tras la Batalla de las Navas de Tolosa, se conquista Alcántara y se empiezan los asedios a Cáceres. Tras cuatro intentos fallidos (1218, 1222, 1223 y 1225), en 1229 el Reino de León reconquista la ciudad. Tras el fallecimiento del rey Alfonso IX de León en 1230, Cáceres pasa a formar parte de la Corona de Castilla y León, como parte del Reino de León.
Durante la guerra de las Comunidades de Castilla llegó a unirse a las filas rebeldes. El 15 de abril de 1522 el monarca concedió la amnistía a la ciudad, a excepción de los comuneros más comprometidos.
En 1653 la villa de Cáceres adquiere un voto conjunto en las Cortes de Castilla, dando lugar con la compra del voto a la provincia de Extremadura, que en 1822 se dividiría en las de Cáceres y Badajoz.
En 1790 Carlos IV estableció aquí la sede de la Real Audiencia de Extremadura, el máximo órgano judicial de la región, con lo que Cáceres pasa de ser una pequeña villa a una ciudad importante. A principios del siglo XIX, se podían distinguir ya barrios de comerciantes en el casco antiguo de Extramuros, ubicándose sus casas en la Plaza Mayor y en varias vías de sus inmediaciones como Barrionuevo, Empedrada, Parras, Pintores y Santo Domingo.
Carlos IV
El casco histórico Cáceres fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1986 por ser uno de los conjuntos monumentales más completos y mejor conservados de Europa y está formado por edificios de la Edad Media y Renacimiento.
Aparcamos en la zona moderna de la ciudad y nos fuimos paseando hasta la Plaza Mayor, En pleno casco antiguo de la ciudad. Desayunamos algo en una terraza, aprovechando el solecillo que hacía y nos fuimos a visitar el riquísimo patrimonio cacereño.
La Plaza Mayor de Cáceres es la entrada a la ciudad monumental. En ella podemos encontrar varios puntos de interés turísticos. A parte de la oficina de turismo en la que poder pedir información.
Lo más llamativo son la Ermita de la Paz y la Torre de Bujaco. La Ermita de la Paz es una ermita construida en el siglo XVIII sobre los restos de una capilla renacentista dedicada a San Benito, por la cofradía de Nuestra Señora de la Paz.
La Torre de Bujaco es uno de los emblemas de Cáceres. Es una construcción árabe y se remonta al siglo XII durante el gobierno de los almohades y se cree que su nombre proviene del califa Abu Ya’qub, el constructor de la torre. Otra versión es que proviene de la palabra buhaco, un muñeco de paja y trapo con la que se comparaba una estatua de Genio andrógino que ocupó el lugar entre 1820 y 1962.
Entre 1672 y 1791 albergó el reloj del ayuntamiento, por lo que se le conocía como la Torre del Reloj. Hoy en día está abierta al turismo y en ella encontramos un centro de interpretación, a parte de subir y divisar las vistas desde lo alto.
Torre de Bujaco y Ermita de la Paz
Otro punto reseñable es el Arco de la Estrella, la principal puerta de entrada al recinto amurallado. Construida en el siglo XV en el lugar donde se encontraba una portezuela para permitir el paso de los carruajes desde la Plaza Mayor. Al principio se le llamó Puerta Nueva.
El aspecto actual se debe a una remodelación de 1726 por el arquitecto salmantino Manuel de Lara Churriguera por encargo de Bernardino de Carvajal Moctezuma.
La parte externa del arco está coronada por el escudo de Cáceres y la interna, por un templete con una imagen de Nuestra Señora de la Estrella.
Pasando el Arco de la Estrella llegamos a la plaza de Santa María, otra parada importante en el conjunto monumental de Cáceres. Aquí encontramos la Concatedral de Santa María de Cáceres. Construida entre los siglos XV y XVI en estilo gótico tardío sobre una construcción mudéjar del siglo XIII, es el templo más antiguo de Cáceres.
La torre de tres cuerpos fue construida entre 1554 y 1556 por el maestro cacereño Pedro de Ybarra. En el exterior de la torre podemos contemplar una escultura de San Pedro Alcántara, patrón de Extremadura, presidiendo la plaza.
El 3 de junio de 1931 la iglesia fue declarada Monumento Histórico Artístico. En 1957 obtuvo la dignidad de concatedral de la diócesis de Coria-Cáceres siendo su Obispo Manuel Llopis Ivorra, que desde entonces comparte con la Catedral de Coria.
Concatedral de Cáceres
La concatedral se puede visitar y subir a lo alto del campanario para disfrutar de las vistas, por un pequeño donativo de 1€. Nosotros dejamos la visita para esa tarde.
Justo enfrente de la concatedral se encuentra el Palacio Episcopal. Se construyó en varias etapas a partir de 1261 hasta 1587 que se construye la portada de estilo renacentista. En el año 1583 el rey Felipe II “el prudente” (rey de España, Sicilia y Cerdeña) se alojó aquí a su regreso tras su coronación como rey de Portugal.
Palacio Episcopal
A un lado se encuentra el Palacio de los Ovando, también de estilo renacentista construido en 1519 y reformado durante el siglo XVIII. Se construyó sobre otra edificación existente del siglo XV, del que aún se conserva pate de la torre integrada en la fachada.
Al otro lado del Palacio Episcopal se encuentra el Palacio de Mayoralgo, construido entre finales del siglo XV y principios del XVI en estilos gótico y renacentista. El palacio conserva un patio en estilo mudéjar del siglo XIV.
Palacio de Mayoralgo
Pasamos hasta la contigua plaza de Los Golfines, donde encontramos el Palacio de los Golfines de Abajo. Se trata de una casa fortaleza construida desde finales del siglo XV por Alfonso Golfín hasta la fachada plateresca a principios del siglo XVI por su hijo Sancho de Paredes Golfín.
Palacio de los Golfines de Abajo
El palacio se puede visitar, mediante visita guiada por un precio de 2.50€ los adultos y gratis para los menores de 8 años.
Tras el palacio encontramos la plaza de San Jorge. En la que encontramos una escultura de bronce de San Jorge, patrón de la ciudad, matando al dragón.
El edificio más reseñable de la plaza es la Iglesia de San Francisco Javier, también conocida como iglesia de la Preciosa Sangre. Se trata de una iglesia jesuita de estilo barroco construida junto al convento entre 1698 y 1755. Desde 1899 es custodiada por los padres misioneros de la Preciosa Sangre, de ahí el nombre por el que es conocida.
Iglesia de San Francisco Javier.
Desde aquí nos fuimos al cercano museo de Cáceres. Éste se ubica en dos edificios históricos: La Casa de las Veletas y la Casa de los Caballos.
La Casa de las Veletas se construyó a partir del año 1477 por Diego Gómez de Torres sobre el solar del antiguo alcázar almohade. Aunque el edificio que vemos hoy en día es obra de Lorenzo de Ulloa del año 1600. La Casa de los Caballos es un edificio del siglo XVI que sirvió en su día como caballerizas de la Casa de las Veletas.
El museo de Cáceres está gestionado por la Junta de Extremadura y se trata de un museo arqueológico, etnográfico y de bellas artes. El precio de la entrada para los ciudadanos de la Unión Europea es gratuita. Para el resto 1.20€ (1.45$). Los domingos es gratuita para todos.
Museo de Cáceres
Después de visitar con calma el museo, se había hecho la hora de comer. Nos fuimos paseando buscando algún restaurante. Encontramos uno con buena pinta en la plaza de Santiago. El sitio se llama La Matilda Taberna, que usaba ingredientes de la tierra para elaborar platos modernos. Comimos muy, muy bien y no fue caro.
Ya que estábamos allí, visitamos la iglesia de Santiago. El templo data del siglo XIV aunque algunos documentos sitúan su origen en el siglo XII. En el siglo XVI el maestro Rodrigo Gil de Hontañón se encargó de su restauración añadiendo elementos constructivos y estéticos propios del Renacimiento.
Iglesia de Santiago
Tras visitar la iglesia, nos fuimos dando un bonito paseo por el conjunto monumental, pasando por diversos edificios como el Palacio de Godoy, construido en 1548 Francisco de Godoy Aldana, militar español que acompañó en la conquista del Perú a Francisco Pizarro y que como consecuencia amasó una gran fortuna.
Palacio de Godoy
También pasamos junto al Palacio de Carvajal, de finales del siglo XV, en la que destaca su torre redonda, construcción anterior al palacio y cuyo origen se cree de la época árabe, hacia el siglo XII o XIII.
Torre de Carvajal
Así llegamos de nuevo a la Concatedral dispuestos a visitar su interior. Dentro podemos admirar el precioso retablo mayor de estilo plateresco, realizado por Guillén Ferrant y Roque Balduque entre 1547 y 1551, en madera de pino de Flandes y cedro sin policromar.
Desde lo alto del campanario podemos disfrutar de unas espectaculares en 360º de la ciudad monumental.
Después de bajar de la torre nos dirigimos a la muralla para subir a la torre de Bujaco. La entrada nos costó 2€ y las vistas son también bastante espectaculares, aunque son mejores las de la torre de la concatedral.
Nos dimos un último paseo nocturno y nos volvimos a Trujillo, donde volvimos a cenar en el mismo sitio de las noches anteriores. Estando bueno, para que íbamos a buscar otro sitio.
Cenamos y al hotel a descansar.
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9 de diciembre
Hoy toca volver a casa, pero como no tenemos prisa, nos fuimos a visitar Trujillo en más profundidad, visitando el castillo.
Nos levantamos temprano, desayunamos y nos fuimos hacia el centro del pueblo. Subimos a la Plaza Mayor. Aquí, a parte de la iglesia de San Martín, podemos observar algunos edificios reseñables, como el Palacio de los Orellana Toledo, construido hacia el año 1550 para Pedro Suárez de Toledo, regidor de la ciudad de Trujillo y nieto de los Condes de Oropesa, y su esposa doña Juana de Aragón Piccolomini.
Palacio de los Orellana Toledo
También podemos ver el Palacio de los Duques de San Carlos, construido en el siglo XVI en estilo renacentista, sobre una antigua fortaleza visigoda. Hoy en día funciona como convento de las jerónimas.
En la parte sur de la plaza se encuentra el Palacio de la Conquista o palacio de los marqueses de la Conquista, construido en el siglo XVI por Hernando Pizarro y por su esposa y sobrina Francisca Pizarro Yupanqui, hija de Francisco Pizarro. Recibe su nombre debido al título nobiliario de marquesado de la Conquista que recibió la familia Pizarro por su papel protagonista en la campaña de conquista del Perú.
Palacio de la Conquista
Ese día había en la plaza una especie de feria sobre la aceituna. Habían exposiciones y regalaban latas de aceitunas y más cosas. Como buenos españoles somos amantes de lo gratis, así que en el meollo nos metimos a por aceitunas.
Empezamos la subida al castillo por la calle Ballesteros, donde podemos encontrar la Torre del Alfiler, uno de los símbolos de la ciudad. Es una torre medieval defensiva que formaba parte de la muralla de la alcazaba del castillo.
Torre del Alfiler
Subiendo subiendo llegamos por fin al recinto del castillo. Es una fortaleza construida entre los siglos IX y XII en el cerro Cabeza del Zorro, la parte más alta de Trujillo. Del castillo apenas se conservan las murallas y las torres. En la torre del Homenaje se sitúa una pequeña capilla en honor a la Virgen de la Victoria, patrona de Trujillo.
Torre del Homenaje
Con esta visita ponemos fin a nuestra visita a tierras extremeñas. Casi 450 km nos quedaban de camino hasta casa.
Extremadura ha sido un destino sorprendente, sobre todo la desconocida Cáceres, una ciudad que te atrapará.
Nos levantamos bien temprano aún en Berlín. Dimos buena cuenta del buffet que el día iba a ser largo y nos fuimos hasta la estación de tren Berlin Hauptbahnhof. Desde allí salía nuestro tren hacia Copenhague a las 8.20 de la mañana.
Como dato curioso, en junio compramos los billetes con una oferta especial: primera clase 109€ cada billete frente a los 134€ que costaban en clase estándar.
A las 8.20 salía puntual el tren. La verdad es que para ser 1ª clase era un poco mierder. Compartimento privado pero bastante viejo. Un calor de mil demonios y abriendo la ventana, el ruido era ensordecedor.
A las 10.25 llegábamos a la estación central de Hamburgo. Allí hicimos transbordo a otro tren que salía a las 10.43 hacia la ciudad de Flensburgo, ciudad alemana en la frontera danesa.
El tren igual de mierder que el anterior. A las 12.45 llegamos a Flensburgo. Allí haríamos transbordo a un tren de la compañía danesa, que nos iba a llevar ya hasta el final del trayecto en Copenhague.
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Cuando llegamos al tren, localizamos nuestro vagón de 1ª clase. La diferencia con los trenes alemanes era tan brutal que, por si acaso, pregunté si era nuestro vagón o era alguna clase superior. Pues si lo era. Aire acondicionado, vagones muy, muy cómodos, además de prensa y café incluidos. A las 12.56 salíamos puntuales hacia la capital danesa.
Nuestro vagón era, además, la cabina del tren. Como a mitad de camino, en una de las estaciones de parada, me dio por asomarme a la ventana, y nos habíamos quedado en mitad del tren. La cabina la habían “doblado” y la habían “escondido” dentro del vagón, dejando así paso peatonal entre los vagones. Le hice algunas fotos y videos con el móvil pero, recién llegado a España se me estropeó y perdí todas las fotos del viaje que había tomado con él.
Pasadas las 5 de la tarde llegábamos a Københavns Hovedbanegård, la estación central de Copenhague.
Nos bajamos del tren y nos dirigimos al hotel. Para ello tuvimos que tomar el bus nº68 que tardaba unos 20 minutos en llegar.
Compramos unos billetes para 72 horas que nos costaron la friolera de 190DKK (25.55€) y era válido durante las 72 horas siguientes a su validación para 4 zonas. Aunque tarde nos dimos cuenta de que el hotel estaba en la zona 2 con lo cual nos hubiera costado 130DKK (17.50€).
Nos alojamos en un bonito hotel de 4 estrellas llamado Bella Sky Comwell algo alejado del centro por 97€ con desayuno. Como apunte, decir que Copenhague es caro no, lo siguiente tampoco, lo de más allá.
La habitación estaba situada en la planta 14 con unas espectaculares vistas del estrecho de Øresund.
Puente de Øresund
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Dejamos las cosas en el hotel y nos fuimos camino del centro a dar un primer paseo y a cenar algo.
Fue un paseo rápido alrededor del ayuntamiento y nos volvimos a dormir.
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22 de julio
Nos levantamos temprano que teníamos ganas de ponernos en marcha. Desayunamos y nos subimos al bus para ir al centro.
Nos bajamos en la estación central de trenes para visitar la cercana Rådhuspladsen, la plaza del ayuntamiento.
La plaza estaba en su mayor parte tapada por obras pero podíamos admirar varios de sus puntos principales.
El punto principal es el Københavns Rådhus, el ayuntamiento. El impresionante edificio se construyó entre 1892 y 1905 por el arquitecto Martin Nyrop. Es la obra principal del romanticismo nacional en Dinamarca.
La torre, que funciona a modo de campanario, es una de las más altas de Copenhague con 105 metros.
Justo encima del balcón encontramos una estatua de Absalon, un obispo, arzobispo y estadista danés políticamente influyente. Fue obispo de Roskilde de 1158 a 1192 y arzobispo de Lund desde 1178 hasta su muerte.
Fue el político y padre de iglesia más importante del país en la segunda mitad del siglo XII. Y fue el consejero más cercano del rey Valdemar I el Grande.
El interior del ayuntamiento se puede visitar gratuitamente.
En su interior se encuentra Reloj mundial de Jens Olsen. Se trata de reloj astronómico avanzado, diseñado por Jens Olsen entre 1934 y 1936. Se fabricó entre 1943 y 1955. Puesto en marcha el 15 de diciembre de 1955 por el rey Federico IX y el nieto más joven de Jens Olsen, Birgit, ya que Jens murió 10 años antes de su finalización.
Estando allí, de repente empezaron a entrar al patio decenas de Papá Noel y algún San Nicolás… en pleno julio… vivir para ver.
En Rådhuspladsen también podemos encontrar Dragespringvandet, la fuente del dragón. Fue construida en 1904 y 1923 según el diseño de 1889 de Joakim Skovgaard y Thorvald Bindesbøll. Con 7 metros de altura, la fuente representa un toro luchando contra un dragón. En el borde de la palangana encontramos 3 dragones escupiendo agua.
Aunque no siempre fue como la vemos. Cuando se instaló en 1904, no contaba con la imagen de ningún animal, por lo que fue conocida como Spytbakken (la escupidera). Fue en 1923 cuando se instalaron las esculturas.
En 1954 se tuvo que mover 25 metros debido a la ampliación del boulevard H. C. Andersens.
Al otro lado del ayuntamiento encontramos la escultura Lurblæserne. Consiste en dos hombres tocando el Lur, un instrumento de viento del medievo escandinavo. Se usaba en las batallas para reunir a las tropas y asustar al enemigo.
La escultura fue diseñada por Siegfried Wagner y Anton Rosen. Se inauguró en 1914 y fue una donación de la fundación Carlsberg (si, los de la cerveza).
Después de visitar el precioso edificio del ayuntamiento y su bonito patio interior, nos dirigimos hacia Strøget, la principal zona comercial de Copenhague.
Strøget va de Rådhuspladsen a Kongens Nytorv, tiene una longitud de algo más de 1 km. y la componen las calles Frederiksberggade, Nygade, Vimmelskaftet, Amagertorv y Østergade.
Caminando por Strøget, llegamos a la concurrida plaza Gammeltorv (mercado viejo), la plaza más antigua de Copenhague, que Se cree que Gammeltorv se fundó a principios del siglo XIII como parte de la expansión urbana de Absalon.
En Gammeltorv encontramos Caritasbrønden, la fuente más antigua de la ciudad. Fue construida por orden del rey Christian IV en 1608 sobre uno de los pozos de la ciudad y es considerada uno de los monumentos renacentistas de Copenhague.
Las imágenes representan la caridad y la compasión simbolizada por una madre embarazada con sus hijos sobre un pilar en una vasija de cobre y, bajo éstas, tres delfines rocían agua en la bañera.
Como soy muy “básico” me hizo mucha gracia que la escultura eche agua por las tetillas de la mujer y la pichula del chiquillo.
Junto a Gammeltorv encontramos Nytorv (mercado nuevo), construida en 1610. En esta plaza era donde se ajusticiaba a los reos condenados a muerte por decapitación o quemados en la hoguera (a los ahorcados se les ajusticiaba en otro lugar). La última ejecución tuvo lugar en el año 1758 aunque los azotes siguieron teniendo lugar aquí hasta 1780. En el centro de la plaza encontramos un monumento en recuerdo del lugar de estos hechos.
El edificio más reseñable de la plaza Nytorv es Københavns Byret, el Palacio de Justicia de Copenhague. Se construyó en 1815 en estilo neoclásico por el arquitecto Christian Frederik Hansen y en principio fue el ayuntamiento de la ciudad.
Continuando el paseo pasamos frente a una tienda de Lego. Como buen friki decidimos entrar. A parte de flipar allí dentro, hubo algo que nos hizo mucha gracia. Había una mesa bajita con miles de bloques de Lego para que los niños pudieran jugar. Lo que nos hizo gracia fue que, en esa mesa, la media de edad podía ser de 30 años de las 5-6 personas que habían sentadas jugando. De frikis está lleno el mundo.
Continuamos por Strøget hasta llegar a Helligaandskirken, la iglesia del Espíritu Santo. Su origen es incierto. Se sabe que sobre el año 1238 se fundó una abadía franciscana en este lugar, tan sólo 12 años después de la muerte de San Francisco de Asís. La iglesia de ésta abadía se menciona por primera vez en el año 1449, así que se cree que se construyó entre finales del siglo XIV y principios del XV.
Tras el cierre del monasterio en 1537, el ayuntamiento se hizo cargo de la iglesia. Fue asignada a una parroquia y ha servido como iglesia parroquial desde entonces.
En 1582 se completó la torre por iniciativa del entonces gobernador Christoffer Valkendorf. La torre estaba coronada por una aguja diseño de Hans van Steenwinckel den ældre y era similar a la que tiene hoy la iglesia.
La iglesia resultó gravemente dañada en el incendio de Copenhague de 1728. Tras una costosa restauración, la iglesia se reabrió el 30 de noviembre de 1732.
El aspecto actual se debe a una reforma que tuvo lugar entre 1878 y 1870 según diseños de Frederik Vilhelm Tvede.
Continuamos el camino hasta llegar a Christiansborg Slot, el Palacio Christiansborg. El palacio está situado en islote de Slotsholmen y ha sido incendiado y reconstruido dos veces.
El primer castillo en el sitio fue construido en 1167 por el obispo Absalón de Roskilde.
En el año 1368 el castillo fue conquistado por la Liga Hanseática (una asociación de ciudades del norte de Europa, principalmente alemanas) y demolido.
Poco después se construyó un nuevo castillo sobre las ruinas al que se llamó Københavns Slot (Castillo de Copenhague). Siguió siendo propiedad del obispado de Roskilde hasta que, en 1417, el rey Erik de Pomerania se hizo cargo del castillo.
En el año 1731 fue demolido por orden del rey Christian VI y vuelto a construir entre 1733 y 1740 en estilo rococó y rebautizado como Christiansborg Slot.
En 1794 el castillo quedo reducido a cenizas casi en su totalidad por un violento incendio. Entre 1806 y 1828 se reconstruyó de nuevo aprovechando lo poco que quedaba del castillo anterior, aunque nuevamente se incendió en 1884.
El Christiansborg Slot que podemos ver hoy es la última reconstrucción llevada a cabo a principios del siglo XX, aunque desde casi 100 años antes, la familia real se había trasladado a Amalienborg Slot.
Hoy en día es la sede del Folketing, el Parlamento de Dinamarca, la oficina del primer ministro y el Tribunal Supremo danés. Además, varias partes del palacio son utilizados por la monarquía, incluyendo las salas de recepción Real, la capilla del palacio y las caballerizas reales.
Dentro de Christiansborg Slot, se encuentra abierta al público Christiansborg Slotskirke, la iglesia del palacio y se usa para las ceremonias eclesiásticas de los miembros de la familia real, tales como bautismos, confirmaciones, etc…
La iglesia original se construyó entre 1738 y 1742 durante la construcción del primer castillo de Christiansborg, pero quedó casi completamente destruida durante el incendio de 1794.
Se reconstruyó con el diseño actual en estilo clasicista a principios del siglo XIX aunque, en 1992 se volvió a quemar cuando un cohete en carnavales alcanzó el edificio. Se reconstruyó con el mismo diseño y se reinauguró en 1997.
Otro de los edificios a destacar en el islote de Slotsholmen, junto a Christiansborg Slot, es Børsen, el edificio de la bolsa. Fue construido por orden de Christian IV entre 1619 y 1624 (aunque la fachada principal se completó en 1640) como edificio comercial.
Actualización: el antiguo edificio de la bolsa quedó destruido durante un incendio el día 16 de abril de 2024.
En 1857 fue comprado por Grosserer-Societetet, la sociedad de mayoristas de Copenhague. Destaca en su arquitectura la preciosa aguja llamada Dragespiret (brote de dragón), diseñada como cuatro colas de dragón que se retuercen entre sí con tres coronas en la parte superior, que simboliza el gran reino de Dinamarca, Noruega y Suecia.
Desde 1974 no funciona como bolsa. Hoy en día es un edificio privado con numerosas oficinas y salas de reuniones.
Cruzando el canal, justo enfrente de Christiansborg Slot, encontramos Holmens Kirke, la iglesia de Holmen. El edificio inicial se construyó en 1563 y funcionó como herrería (herrería de Bremerholm) hasta que en 1619 fue reconstruido como iglesia luterana por orden de, como no, de Christian IV.
Lo que más llama la atención en su interior es un barco que está colgando justo en medio de la encrucijada. Se trata de un modelo del barco Christianus Quintus de Niels Juel, construido en 1904 por Otto Dørge.
Tras la visita a Holmens Kirke, buscamos algo para comer (comida rápida de cadena, que era lo que podíamos pagar…) y nos fuimos al hotel a descansar un poco. A estas alturas del viaje ya empezábamos a estar cansados. Lo bueno de visitar Copenhague en verano es que amanece a las 3 de la mañana y anochece casi a las 12, con lo que el día es largo de narices para poder hacer cosas.
Después de una merecida siesta nos volvimos al centro. Desde el hotel tomamos la línea 1 de metro hasta la plaza Kongens Nytorv.
Kongens Nytorv es una de las plazas principales de Copenhague. Para nuestra sorpresa, al llegar pudimos comprobar que estaba totalmente levantada por obras.
En esta céntrica plaza de la ciudad se encuentra Det Kongelige Teater, el Teatro Real. El primer teatro se inauguró en 1748 como casa de comedias siguiendo los planos del arquitecto Nicolai Eigtved. A partir del 1 de noviembre de 1772 se hace cargo de el la casa real danesa por orden del rey Christian VII y, a partir de ese momento, pasa a ser Teatro Real (literal).
El edificio que vemos hoy es una reconstrucción llevada a cabo entre 1872 y 1874, aunque se inauguró con un interior muy austero debido a la falta de medios económicos, hasta que la fundación Carlsberg (si, la de la cerveza de nuevo) se hizo cargo y pudo inaugurarse por completo en 1883.
Desde un extremo de Kongens Nytorv parte el distrito de Nyhavn (Puerto Nuevo), fácilmente reconocible por las coloridas fachadas de sus edificios. Ésta es, posiblemente, la imagen más reconocida de la ciudad, después de la escultura de la sirenita, claro está.
El puerto se encuentra en un canal artificial excavado entre 1671 y 1673 prisioneros de guerra suecos de la guerra sueco-danesa (1658-1660) tras el intento de conquistar Dinamarca por el rey Carlos X Gustavo de Suecia.
Durante muchos años, Nyhavn estuvo entre los barrios más peligrosos de la ciudad, hasta que en la década de 1980 el área fue completamente renovada y hoy en día es una animada zona llena de terrazas y restaurantes.
Como curiosidad, el poeta Hans Christian Andersen vivió en tres de las casas durante veinte años. En 1834 vivió en el número 20, de 1848 a 1865 en el número 67 y desde 1871 hasta su muerte en 1875 en el número 18.
El ancla conmemorativa al final de Nyhavn se erigió en 1951 en memoria de los marineros daneses que perecieron durante la Segunda Guerra Mundial.
Tras descansar un poco en esta animada zona, tomando algo (comprado en un supermercado para evitar los sablazos de los bares la zona), nos fuimos dando un paseo por la orilla del canal Hønsebroløbet.
En la orilla opuesta encontramos el espectacular y moderno edificio de la Ópera de Copenhague.
Se construyó entre 2001 y 2004 según el diseño del arquitecto Henning Larsen y fue inaugurado por la reina Margarita II el 15 de enero de 2005.
Seguimos paseando por la ribera del canal hasta llegar a la archifamosa Den Lille Havfrue, la Sirenita.
La escultura fue una donación del cervecero Carl Jacobsen (correcto, el de Carlsberg). Fue realizada por el escultor Edvard Eriksen usando a su esposa Eline Eriksen, como modelo. La estatua fue erigida en Langelinie el 23 de agosto de 1913.
La Sirenita ha sufrido diversos actos vandálicos a los largo de su historia. Le han cortado la cabeza dos veces, una en 1964 y otra en 1998.
1984 le cortaron el brazo izquierdo.
2003 derribaron el pedestal de rocas con explosivos.
2017 la pintaron de rojo en protesta por el apoyo de Dinamarca a la caza de ballenas en las Islas Feroe.
2020 apareció una pintada que decía “RACIST FISH” (peces racistas) y con pegatinas colocadas en los senos.
Casi nada.
A la hora que fuimos (sobre las 21.30) estaba totalmente sola y a nuestra disposición, evitando el bullicio que suele tener durante el día.
Tras explayarnos son la sirenita y hacerle un buen book fotográfico, pasamos por un supermercado a comprar algo de cena y nos fuimos al hotel a descansar.
23 de julio
Nuevo madrugón, damos de nuevo cuenta del buffet del desayuno, y nos volvemos al centro en el metro. Nos bajamos en la parada de Kongens Nytorv y hacemos transbordo a la línea 4 hasta la parada Østerport, que es la más cercana de Kastellet.
Kastellet (ciudadela) es una de las fortalezas mejor conservadas del norte de Europa. Fue construido como parte de las murallas de la ciudad por orden de Chistian IV a partir de 1624.
En principio iba a incluir un castillo para el rey pero la idea fue desechada por motivos económicos.
Frederik III completó la fortaleza tras el asedio de 1658-1660 por parte de los suecos, tras la que se le dio el nombre de Ciudadela Frederikshavn.
En el siglo XVII se trasladaron las ejecuciones y castigos militares a Kastellet desde Kongens Nytorv.
La fortaleza resistió los bombardeos del asedio de Gran Bretaña de 1807 durante las Guerras Inglesas, aunque finalmente tuvieron que entregar la ciudad. En 1940 fue ocupada por el ejército alemán, que lo convirtieron en prisión durante la Segunda Guerra Mundial.
La fortaleza tiene forma de estrella de 5 picos rodeadas de un imponente foso inundado. Contiene 5 baluartes que son el Bastión del Rey, la Reina, el Conde, la Princesa y el Príncipe. También hay tres líneas de ravel o ravelines (Bornholms, Fyns y Sjællands) y dos contraguardias: Møens Contregarde junto al Bastión de Kongens, Falsters Contregarde junto al Bastión de Dronningens.
Incluso tiene su propia iglesia: Kastelkirken, construida entre 1703 y 1704 originalmente reservada para la guarnición de Kastellet, aunque en 1902 se abrió al público civil.
El edificio más destacable es Kommandantgården, que era la residencia oficial para el comandante de Kastellet. Hoy en día funciona como un Centro de Información para el Monumento a los Esfuerzos Internacionales de Dinamarca después de 1948 y la Asociación de Oficiales Navales.
Fue construida en 1725 en estilo barroco por el arquitecto Elias David Häusser (responsable de la construcción del primer castillo de Christiansborg.
Otro de los puntos destacables es Kastelsmøllen, el último molino de Copenhague. Fue construido en 1847 por el maestro carpintero Fritz Christian Balslöv. Era el encargado del suministro de harina a la panadería de Kastellet y funcionó hasta 1908.
Saliendo del recinto de Kastellet por la puerta sur, Kongeporten, llegamos a St Alban’s Church. Se trata de la única iglesia anglicana de Dinamarca, conocida como la iglesia inglesa.
Se construyó entre 1885 y 1887 en estilo gótico inglés, según el diseño del arquitecto inglés Sir Arthur Blomfield y está consagrada al primer mártir inglés, ejecutado alrededor del año 304, en la Inglaterra romana.
La minoría inglesa que habitaba en Dinamarca demandaba un lugar para el culto de su fe pero la Ley Real de 1665 solo permitía la iglesia estatal luterana. Se fueron haciendo diversas excepciones a la ley, y en 1834 la congregación inglesa de Copenhague pudo celebrar servicios en locales alquilados en Store Kongensgade 51.
En 1849, con la aprobación de la Constitución, los religiosos se concedió la libertad en Dinamarca.
En 1853 se creó un comité para intentar recaudar los fondos, pero no fue hasta 1864, cuando se hizo un llamamiento al Príncipe de Gales (más tarde Rey Eduardo VII ), que se había casado con la Princesa Danesa Alejandra de Dinamarca se consiguieron los fondos y los terrenos junto a Kastellet.
Tras visitar St Alban’s Church, nos acercamos al cercano Amalienborg Slot.
Amaliengborg es un complejo de castillos en Frederiksstaden y es la residencia principal del rey danés. El complejo consta de cuatro palacios casi idénticos que rodean una plaza de castillo octogonal. Amalienborg es una obra maestra de la arquitectura danesa y probablemente la mejor pieza de arquitectura rococó en Dinamarca.
Su nombre viene de la reina Sophie Amalie de Brunswick-Lüneburg, que fue la que compró el terreno en el año 1660 y fue la precursora de la construcción del castillo. Se construyó entre 1667 y 1673 en estilo rococó. En principio era solo un edificio y guardaba parecido con una villa italiana.
Durante la celebración del 44 cumpleaños de Christian V el 15 de abril de 1689, el palacio quedó destruido casi por completo (solo sobrevivió el ala este, que albergaba una iglesia), a causa de un incendio accidental en un escenario construido cerca del palacio en el que se representaba una obra de teatro, alcanzando el fuego el edificio principal.
La construcción de los cuatro palacios que vemos hoy comenzó en 1750, donde los palacios debían de ser idénticos en el exterior. El primero en ser completado fue el palacio Moltke en 1754. Le siguió el de Brockdorff en 1758, el de Levetzaus en 1760 y el de Schack en 1765.
El Palacio de Christian VII, o el Palacio de Moltke, la mansión del suroeste, es la mansión de invitados y representación de la Reina.
Palacio de Christian VIII , o Palacio de Levetzau – el palacio del noroeste, el Museo de Amalienborg.
Frederik VIII’s Palace, o Brockdorff’s Palace : la mansión del noreste, antes residencia de la reina Ingrid, alberga la residencia del Príncipe Heredero y ha sido reformada y modernizada para el uso del Príncipe Heredero y la Princesa Heredera (seguro que han puesto Wifi para los móviles).
El Palacio de Christian IX, o el Palacio de Schacks, el palacio del sureste, es el palacio de residencia de la Reina.
Amalienborg sustituyó como residencia oficial de la casa real tras el incendio del castillo de Christiansborg en 1794.
A mediodía hacen la ceremonia del cambio de guardia. Realmente no es nada espectacular pero allí estábamos para verlo.
En esta ocasión visitamos solamente el exterior del palacio. Dos días después visitaríamos el interior.
Nos fuimos dando un agradable paseo hasta la zona de Christianshavn, construida por orden del rey Christian IV a principios del siglo XVII, una zona formada por diferentes islas artificiales con muchos canales con casas barco pintorescos.
Allí se encuentra Vor Frelsers Kirke, la iglesia de San Salvador. Construida entre 1682 y 1696, destaca por su magnífica torre construida en espiral.
En 1639 se construyó una iglesia temporal, que pudiera funcionar a la misma vez como escuela , rectoría y residencia del capellán.
Después de varios proyectos en los años siguientes, en 1681 por fin se consigue financiación durante el reinado de Christian V y se empieza a construir el año siguiente con un proyecto del arquitecto Lambert van Haven.
La torre en espiral se construyó entre 1749 y 1752 según el diseño del arquitecto danés Laurids de Thurahs.
Tras la visita a la iglesia, nos paramos a reponer fuerzas comiendo unos bocatas en un sitio cercano llamado Blue House. Muy ricos y relativamente “barato”, a unos 7€ el bocata (8.50$).
Desde aquí nos dimos un pequeño paseo hasta la Ciudad Libre de Christiania, también en Christianshavn.
En este lugar se encontraba antiguamente el cuartel de Bådsmandsstræde de las fuerzas armadas, que fue abandonada en 1971. Ese mismo año fue ocupado y publicada oficialmente la constitución de la Ciudad Libre de Christiania. El Ministerio de Defensa presentó un caso de aplazamiento el 1 de abril de 1976 y la Corte Suprema confirmó el 2 de febrero de 1978 que Christiania debía ser absuelta de inmediato. El parlamento danésdecidió en 1978 elaborar un plan local para la zona. Mientras tanto, la ciudad libre podría existir en condiciones especiales.
Disfruta de un precioso paseo en barco por los canales de Copenhague con Civitatis. Una experiencia espectacular:
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En el año 2011 la Corte Suprema danesa confirma la sentencia del Tribunal Superior que aclara que el Estado tiene el derecho de propiedad y uso del área. El estado ofreció a los residentes de Christiania comprar una pequeña parte central del área, lo que fue aceptado por los residentes en la reunión conjunta de Christiania.
Desde el 15 de julio de 2013, las mismas leyes y regulaciones se aplican a Christiania que al resto de Dinamarca.
No están permitidas las fotos pero a mi me pareció un mercado de drogas y antro de vicio y no el barrio bohemio que yo me esperaba.
Parece ser que, a partir de septiembre de 2016, la junta de residentes de Christiania decidió retirar todos los puestos de venta de cannabis de Pusher Street.
Tras dar un paseillo por la Christiania profunda, nos dirigimos tranquilamente hacia el centro de la ciudad admirando la preciosa arquitectura escandinava.
Paseando llegamos hasta Vor Frue Kirke, la Catedral de Nuestra Señora de Copenhague. El primer edificio que se construyó fue consagrado en el año 1200 y entonces se encontraba en el punto más elevado de la ciudad.
Fue destruido por un incendio en 1314. Sobre la marcha se construyó una nueva iglesia, que también fue destruida totalmente durante el gran incendio de Copenhague de 1728.
Fue rápidamente reconstruida y en 1738 se inauguró el nuevo edificio con un gran campanario de 120 metros de altura, que podía verse a medio camino desde Roskilde, que se encuentra a 32 km.
Éste fue el edificio que menos tiempo duró, ya que fue destruido por el ejército inglés de 1807.
La iglesia que podemos contemplar hoy día se consagró en 1829, construida segun los planos del arquitecto Christian Frederik Hansen. La Iglesia de Nuestra Señora se convirtió en catedral en la Diócesis de Copenhague en 1922.
Tras esta visita, decidimos cenar algo rápido y nos fuimos camino del hotel. En la última planta se encuentra un bar panorámico así que nos fuimos a tomar algo disfrutando de las vistas “nocturnas”, teniendo en cuenta que a las 11 aún no se había puesto el sol.
Se estaba muy bien pero nos tomamos tan solo una cerveza… porque menudo sablazo, 85 DDK por una Carlsberg… 11€ (13.55$).
Tras la cervecita y las vistas, nos retiramos a descansar que el día siguiente iba a ser duro.
24 de julio
Hoy nos vamos de excursión, el destino: Kronborg Slot, en Helsingør, al norte de la isla de Selandia.
Nos levantamos bien temprano, desayunamos y nos vamos a la estación central de trenes. Allí nos informamos de cual es el billete más barato para ir hasta Helsingør. La mejor opción era el pase de 24 horas para todas las zonas (24 timer alle zoner). Por 130DKK (17.50€) podías recorrer durante 24 horas toda la isla de Selandia e, incluso llegar hasta Malmö, en Suecia.
Nos hicimos con los pases y nos pusimos en camino a la ciudad de Helsingør. En unos 50 minutos nos bajábamos del tren y nos encaminábamos al Palacio. Nada más salir de la estación de tren nos lo encontramos de frente.
Krongorb Slot es uno de los castillos renacentistas más importantes del norte de Europa y en el año 2000 fue incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
El castillo está ubicado en el extremo más externo de Selandia, donde el estrecho de Øresund es más pequeño, una ubicación estratégicamente importante que hizo posible controlar la entrada al Mar Báltico a través del estrecho.
La historia de Kronborg se remonta a la fortaleza Krogen , que fue construida por Erik de Pomerania en la década de 1420. Junto con el castillo de Helsingborg (Suecia) en el otro lado del estrecho, la fortaleza pudo controlar la entrada al mar Báltico y garantizar el cobro de derechos de aduana por los barcos que pasaban.
Entre 1574 y 1585, Frederik II reconstruyó el castillo medieval en un magnífico castillo renacentista. Gran parte del castillo fue destruido por un incendio en 1629, pero posteriormente fue reconstruido por Christian IV.
En 1658, Kronborg fue sitiada y conquistada por el ejército sueco, que robó una gran parte de las obras de arte y el interior del castillo como botí.
En 1785 el castillo dejó de funcionar como residencia real y pasó a ser un cuartel militar. Los militares abandonaron el castillo en 1923 y totalmente el área del castillo en 1991. Después de una completa restauración, Kronborg se abrió al público en 1938.
Aquí se también se alojó el Museo Marítimo desde 1915 hasta 2012.
Hacia el 1420, Erik de Pomerania empezó a cobrar tributos a todos los barcos que pasaban por aquí hacia el estrecho de Øresund y para ello construyó una pequeña fortaleza.
Entre 1574 y 1585 se reconstruyó por completo el castillo en estilo renacentista por orden del rey Frederik II. Éste nuevo castillo estaba ricamente decorado con 43 tapices realizados por los mejores tejedores holandeses de la época. Actualmente sólo se conservan 15.
El 24 de septiembre de 1629 , Kronborg ardió como resultado del descuido de dos artesanos, quedando prácticamente destruido por completo, salvo la iglesia.
A partir de 1630 se reconstruyó por orden del rey Christian IV. El exterior se hizo similar al anterior, pero el interior se equipó de manera diferente.
Durante las Guerras de Karl Gustav contra Suecia (1657-1660), Kronborg fue sitiada y ocupada por las tropas de Carlos XII en 1658, siendo saqueado por soldados alemanes y suecos, y el interior del castillo sufrió una gran destrucción.
Con la abolición de la Aduana de Øresund en 1857 debido a la presión de los Estados Unidos, Kronborg perdió la mayor parte de su importancia militar. En 1924, los militares abandonaron el edificio del castillo, y en 1991, los militares se mudaron completamente fuera de los terrenos del castillo.
Una de las curiosidades de Kronborg Slot, es que se dice que William Shakespeare sitúa la historia de Hamlet en este castillo. Y los daneses lo explotan… y bien.
La verdad es que la visita es muy interesante y merece la pena venir hasta aquí. El precio de la entrada es de 75DDK (10€-12$).
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Para aprovechar el pase de tren, decidimos volver rápido a Copenhague. En la estación de tren compramos algo de comer y nos subimos a un tren con destino Roskilde, a unos 40 minutos en tren.
Roskilde situada en el norte de la isla de Selandia, junto al fiordo de Roskilde y se cree que fue fundada en el siglo X, siendo una de las ciudades danesas más antiguas.
La ciudad es famosa por su impresionante catedral. La primera iglesia se construyó hacia el año 980 y estaba hecha en madera. Ésta se llamaba Treeninghedskirken, y el rey de Dinamarca (más tarde rey de Noruega también) Harald Blåtand Gormsson estaba enterrado en ella, aunque murió en Polonia.
Como curiosidad: la compañía Ericsson puso el nombre de Bluetooth a una nueva tecnología en memoria de Harald, ya que era apodado Diente Azul.
El hijo de Harald Blåtand Gormsson, Svend I de Dinamarca, amplía la iglesia.
En el año 1020 Roskilde es nombrada sede episcopal y la iglesia se convierte en catedral. En el año 1035 se construye el primer edificio de piedra sustituyendo al de madera.
La definitiva se construye a finales del siglo XII y principios del XIII por orden de Absalon. En el año 1413 se entierra a la reina Margrete I dando comienzo a la catedral como iglesia funeraria para los gobernantes de la Unión de Kalmar.
En 1443 gran parte de la iglesia se quema. El obispo Oluf Mortensen reconstruye la iglesia añadiendo los tres pórticos de la iglesia, así como su propia capilla funeraria.
La verdad es que la catedral es espectacular.
Desde la catedral nos fuimos dando un paseo por Byparken hacia la orilla del fiordo de Roskilde. De camino pasamos por Sankt Hans Kilde, la fuente de San Juan Bautista. Esta es una de las tres fuentes sagradas con propiedades curativas de Roskilde. Se dice que bebiendo de sus aguas sanarán tus enfermedades.
En la orilla del fiordo podemos encontrar Vikingeskibsmuseet, el museo de barcos vikingos, en el que podemos encontrar barcos vikingos originales.
En la orilla del fiordo decidimos hacer un descanso ya que llevábamos todo el día sin parar ni un segundo.
Intentamos refrescarnos un poco metiendo los pies en el agua pero nos salió rana. El agua estaba tan caliente que parecía sopita.
Nos volvimos dando un bonito paseo por la ciudad camino de la estación de tren. Llegamos a Copenhague a la hora de cenar, así que compramos algo y nos fuimos al hotel a descansar.
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25 de julio
Último día completo en Copenhague y había que aprovecharlo así que madrugamos (como no).
Hoy toca visitar palacios. Después de desayunar nos vamos directos a Rosenborg Slot. Para ello nos subimos a la línea 1 de metro hasta la parada Nørreport. Desde allí llegamos a Rosenborg Slot después de pasear unos 5 minutos.
La entrada combinada Rosenborg Slot+Amalienborg Slot cuesta 110DDK (14.79€) y es válida para entrar a los dos palacios. Además, si quieres sacar fotos, tienes que pagar un extra de 20DDK (2.69€).
Tras haberse quedado anticuado el castillo de Copenhague, el rey Christian IV decidió hacerse un nuevo palacio. Se construyó entre 1606 y 1624 en estilo renacentista.
Empezó siendo un pequeño palacio de verano que se renovó varias veces hasta llegar al aspecto que vemos hoy en 1633. A Christian IV le gustaba tanto su palacio que, antes de morir, ordenó que se le trasladara allí.
Rosenborg se utilizó como residencia real hasta alrededor de 1710, cuando el bisnieto de Christian IV, Frederik IV, la abandonó en favor de otras residencias de verano más modernas. En cambio, hizo que el palacio se convirtiera en el hogar de las colecciones reales. Esta es la razón por la que hay tantos interiores bien conservados, que son bastante exclusivos de Rosenborg.
Escusado real
Después de Frederik IV Rosenborg solo se utilizó como residencia real en dos ocasiones, ambas emergencias: después del incendio de Christiansborg en 1794 y durante el ataque inglés a Copenhague en 1801.
A principios del siglo XIX surgió la idea de abrir Rosenborg al público, y en 1812 se estableció el principio, aún vigente, de que los interiores históricos siguen cronológicamente las generaciones cambiantes de la Familia Real. Las Colecciones Reales Danesas se fundaron en 1833 y Rosenborg se abrió al público en 1838.
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Tras la interesante visita a Rosenborg, nos dirigimos dando un paseo hasta Amalienborg, a unos 15 minutos andando.
Como ya habíamos dicho antes Amalienborg es un complejo de castillos en Frederiksstaden en Copenhague y es la residencia principal del monarca danés.
Vimos su exterior unos días antes y hoy tocaba visitar el interior.
En 1910, el espacio de Rosenborg para la colección se quedó pequeño así que se decidió usar parte de Amalienborg para seguir reuniendo la colección.
En 1956, Frederik IX creó por resolución real la base jurídica para el establecimiento de las colecciones reales danesas en Amalienborg. Así, en 1977 se inauguró un museo para la Casa de Glücksburg en parte de la planta baja del Palacio de Christian IX, pero cierra en 1982.
Después de la restauración del palacio de Christian VIII, en 1994 se reabrió el museo manteniéndose fiel a la idea original: exhibir una serie de interiores históricos que trazan las generaciones reales.
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Tras la visita a Amalienborg comimos algo rápido y nos acercamos a la calle Østergade a una chocolatería que teníamos fichada de la que salía un olor espectacular. Nos tomamos unos chocolates que estaban exquisitos no, lo siguiente. Al mismo nivel que el precio, casi 6€ cada taza.
Después de reponer fuerzas nos acercamos a Frederiks Kirke, la Iglesia de Mármol. La iglesia empezó a construirse en 1749 por orden del rey Frederik V para comemorar el 300 aniversario de la casa Huset Oldenborg.
Frederik V murió en 1766 y su sucesor, Christian VII, no estaba tan interesado en continuar con el proyecto y la construcción se detuvo en 1770.
En 1874, el financiero Carl Frederik Tietgen compró el solar de la iglesia, incluidas las ruinas de la iglesia, al estado, que se había hecho cargo de la propiedad de la casa real en 1849 con el objetivo de continuar la construcción, que también se fijó como condición para la compra.
La iglesia es bastante espectacular, tanto por dentro, como por fuera.
Tras visitar la iglesia nos fuimos dando un paseo por la ribera del canal hasta llegar a la parada del bus acuático de Nyhavn. Allí nos subimos al barco que era la línea 991 hasta la parada de Operaen. El barco es de la misma empresa que los buses que recorren la ciudad, así que está incluido en el pase del día de transportes.
Las vistas desde la ópera son una pasada.
Descansamos un poco y volvimos a subirnos en el bus. La misma línea. Esta vez en dirección al hotel. Es un recorrido muy recomendable para ver el Copenhague profundo, el que no sale en las guías.
Nos bajamos en la parada Teglholmen y tomamos un bus hasta el hotel, que estaba muy cerquita a descansar un poco.
Después del descanso nos fuimos a dar un último paseo por la ciudad. Paseamos por delante de los Jardines Tívoli, en Hans Christian Andersen Boulevard. Construidos en 1843 por orden del rey Christian VIII, es el segundo parque de atracciones más antiguo del mundo, tras Dyrehavsbakken, también en Dinamarca, al norte de Copenhague.
La entrada para los jardines cuesta 135DKK (18€) entre semana y 145DKK (19.40€) los fines de semana. Esta entrada no incluye las atracciones.
Puedes también adquirir el pase para subirte a todas las atracciones (entrada no incluida) pagando entre 245DKK (32.80€) y 490DKK (65.65€).
Puedes adquirir también las entradas a los Jardines Tívoli en el siguiente enlace:
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Al lado de los Jardines Tívoli encontramos Ny Carlsberg Glyptotek, un museo de arte creado por cervecero Carl Jacobsen (como no, el de Carlsberg) en 1897.
Jacobsen era un apasionado coleccionista de arte que recopiló obras de arte antiguas y modernas de todo el mundo. Al principio tan sólo las tenía para su disfrute personal y de su familia, pero pronto se quedó sin espacio así que decidió trasladar las obras a la antigua Glyptothek de Carlsberg en 1882, justo al lado de su fábrica de cerveza, donde se abrió al público.
En 1888 Jacobsen dona la colección al pueblo danés. Poco después se traslada a un nuevo edificio llamado Ny Carlsberg Glyptotek (Nueva Gliptoteka Carlsberg) en Dantes Plads y se inaugura en 1897. Posteriormente, el New Carlsberg Glyptotek se amplió en 1906, 1996 y 2006.
Tras el paseo, hacemos nuestra última cena en Copenhague y nos vamos a dormir.
26 de julio
Toca volver a casa. Nos apretamos un último desayuno en el hotel y nos vamos hacia la parada de metro. Tanto la línea 1 que pasa por el hotel, como la línea 2 paran en el aeropuerto.
Si prefieres ir más cómodo puedes reservar un servicio de traslado que te va a llevar desde la puerta del hotel hasta la puerta del aeropuerto.
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Poco antes de la 16.00 el vuelo salía puntual hacia el aeropuerto de Málaga.
Balance del viaje
Copenhague, una ciudad extraordinaria, aunque también extraordinariamente cara, quizá la más cara que he visitado. Pero no me arrepiento de haberla visitado.
Sus bonitos edificios y su gente amable y simpática. Algún día ahorraré y volveré.
Para más fotos de éste y otros viajes, puedes encontrarme en instagram.
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Este año nos vamos a Berlín. Aunque realmente toca viaje variado por dos países: Alemania y Dinamarca, enfocándonos en sus capitales Berlín y Copenhage.
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A las 9.40 de la mañana despegamos del aeropuerto de Bilbao con destino a Berlín Tegel.
Sobre las 12.15 llegábamos a tierras alemanas. Nos subimos en el bus TXL hasta la estación central. Allí hicimos transbordo a la línea S5 de S-Bahn hasta la estación Warschauer Straße para encaminarnos al hotel.
Elegimos el Nhow Berlín, un hotel de la cadena NH de 5 estrellas por 64€ muy moderno y muy psicodélico.
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Hicimos el check-in y nos fuimos a comer algo. Empezamos con buena gastronomía alemana comiéndonos un currywurst en un chiringuito frente al Oberbaumbrücke (Puente Oberbaum).
Currywurst
El puente de Oberbaum (Oberbaumbrücke) que cruza el río Spree uniendo los distritos de Kreuzberg y Friedrichshain.
Oberbaumbrücke
El puente fue construido por la empresa Siemens & Halske en estilo neogótico entre 1894 y 1896 para sustituir el anterior puente de madera. Desde 1902 circula por su planta superior la línea U1 de metro. En la planta inferior incluye un pasillo peatonal techado.
Oberbaumbrücke desde la habitación del hotel.
En el año 1945 el puente fue dinamitado por las tropas alemanas para evitar el avance del ejército rojo, sufriendo severos daños. Pero no fue destruido por completo.
Hasta la construcción del muro de Berlín en 1961, el puente se convirtió en paso fronterizo entre el sector soviético y el estadounidense, transitado sólo peatonalmente. Después del levantamiento del muro, el paso se cerró. El paso solamente se abría por periodos de varios días en momentos puntuales. Hasta 1972 en el que se abrió definitivamente como paso fronterizo.
Tras la caída del muro, el puente se restauró a su aspecto original. Y en 1995 se abrió de nuevo al tráfico.
El puente es una obra de arte aunque, como todo Berlín, está infestado de graffitis.
Después de comer, nos dimos un paseo por la East Side Gallery. Es una galería al aire libre pintada a lo largo del trozo del muro de Berlín más largo que se conserva. Mide más de un kilómetro y fue pintado en la primavera de 1990 por 118 artistas de 21 países diferentes.
East Side Gallery
La galería es la más grande del mundo al aire libre. Consta de 103 murales que rinden homenaje a la libertad y la esperanza que supuso para el mundo entero el fin de la guerra fría.
Después del agradable paseo decidimos ir a descansar un poco a nuestro psicodélico hotel.
Tras una merecida siesta, nos fuimos a las estación de U-Bahn y nos fuimos hasta la estación de Friedrichstraße. Muy cerca de la estación fichamos un sitio de alquiler de bicicletas que ya estaba cerrado pero para volver al día siguiente.
Desde aquí nos fuimos dando un paseo por la ribera del río Spree hasta el Reichstagsgebäude, el edificio del Reichstag. Lo observamos por fuera ya que estaba cerrado a esa hora.
Edificio del Reichstag
El edificio del Reichstag es la sede del parlamento alemán desde 1999. Aunque desde 1994 se reúne aquí la Asamblea Federal para elegir a su presidente.
Se construyó en estilo neorrenacentista entre 1884 y 1894 por el arquitecto Paul Wallot. Fue para albergar el Reichstag del Imperio Alemán y, más tarde, el de la República de Weimar.
Edificio de Reichstag
Quedó parcialmente destruido durante un incendio en 1933 que fue provocado pero no se sabe por quien.
Durante la batalla de Berlín en la Segunda Guerra Mundial volvió a sufrir graves daños. Este fue el último reducto de resistencia del ejército alemán hasta su toma por parte del ejército rojo.
Durante los años 60 fue reformado. Entre 1995 y 1999 fue renovado según un diseño de Norman Foster, al edificio que podemos ver en la actualidad.
Hoy se puede visitar la cúpula de cristal y la azotea desde la que hay bonitas vistas de los alrededores. Cosa que haríamos al día siguiente.
A menos de 5 minutos andando llegamos a la Brandenburger Tor, la puerta de Brandeburgo.
Brandenburger Tor
Fue ordenada construir por rey prusiano Friedrich Wilhelm II entre los años 1789 y 1793. El proyecto fue del arquitecto Carl Gotthard Langhans en estilo neoclásico temprano.
Es el monumento más famoso de Berlín y símbolo nacional alemán. Fue construida donde antiguamente se encontraba la puerta que marcaba el inicio de la carretera de Berlín a la ciudad de Brandenburg an der Havel, capital del Margraviato de Brandeburgo.
La puerta resultó gravemente dañada durante la Segunda Guerra Mundial en la Batalla de Berlín. De la cuadriga sólo se conserva la cabeza, expuesta en el Museo Märkisches de Berlín.
En 1956 se decidió reconstruir la puerta. Se rehizo la cuadriga con el molde original aunque se suprimieron la cruz de hierro y el águila por considerarlos símbolos del militarismo alemán por las autoridades de Berlín Oriental.
Tras la construcción del muro en 1961. La Puerta de Brandeburgo quedó en la zona de nadie que dividía la ciudad. Fue hasta que en 1991, con la reunificación del país, que fue de nuevo restaurada. En esta restauración se le volvió a añadir el águila y la cruz de hierro a la cuadriga.
Después de esto, nos fuimos a visitar Alexanderplatz. Cenamos algo en un wok y nos fuimos a descansar a nuestro psicodélico hotel que había sido un largo día.
16 de julio
Nos levantamos tempranito, desayunamos y nos vamos a la calle.
Con la barriga (muy) llena nos subimos al metro y nos fuimos hasta la estación Berlin Friedrichstraßeel en donde alquilamos unas bicis en un sitio cercano.
Ya con las bicis nos acercamos al edificio del Reichstag. En un lateral había un pequeño kiosco en donde se sacaban las entradas así que nos pusimos en cola.
La entrada es gratuita pero hay que registrarse y sacar entrada. La cola era relativamente larga e iba muy, muuuy lenta y hacían como 40ºc. Cuando por fin llegamos al mostrador como hora y media después, nos piden el pasaporte y el muchacho se tira como 10 minutos tecleando y mirando el ordenador. Suponemos que comprobaran que no fueras delincuente o tuvieras algún tipo de antecedente delictivo o algo ya que ibas a visitar el lugar desde el que se gobierna el país.
Después de inscribirnos, nos subimos a las bicis y nos fuimos dando un paseo por Großer Tiergarten. Este es el parque más popular de Berlín y el tercero más grande de la ciudad con 210 hectáreas. Se fundó en 1527 como coto de caza de ciervos y otros animales salvajes.
En el centro del parque encontramos Siegessäule o columna de la victoria. Se construyó entre 1865 y 1874 por Johann Heinrich Strack. Fue para conmemorar la victoria de Prusia y el Imperio Austriaco ante Dinamarca en la Guerra de los Ducados diez años antes.
Siegessäule
En principio se instaló en la plaza Königsplatz (hoy Platz der Republik) frente al edificio del Reichsta. Pero fue trasladada a la ubicación actual durante el gobierno Nazi.
Si eres capaz de subir los 285 escalones, podemos admirar unas fantásticas vistas de Berlín. Pagando los 3.50€ de la entrada, claro.
Después de un ligero paseo por el parque, nos volvimos hasta el Monumento del holocausto. Diseñado por el arquitecto estadounidense de origen judío Peter Eisenman.
Se construyó entre 2003 y 2005 para honrar a los 6 millones de judíos asesinados bajo el gobierno de Adolf Hitler. El monumento ocupa una superficie de 19.000 m² y consta de 2.711 estelas (aunque originalmente se iban a construir 4.000).
Monumento del holocausto
En este emplazamiento se encontraban la villa y el búnker del ministro de propaganda de la Alemania Nazi Joseph Goebbels. Más tarde, entre 1961 y 1989, esta área estaba sin urbanizar y era parte de la tierra de nadie que hacía frontera entre las dos Berlín.
Después de descansar un poco. Comimos algo, dimos un paseo y nos fuimos hacia el edificio del Reischtag que teníamos hora para las 18.30.
Con nuestra entrada sólo teníamos acceso a la terraza del edificio. Allí tenemos paneles explicativos sobre la historia del edificio y unas vistas bastante espectaculares.
Catedral de BerlínPuerta de BrandeburgoMonumento al holocaustoGrabado soviéticoTiegarten
La verdad es que merece mucho la pena la visita. Y más siendo gratis.
Después de la visita nos sentamos en una terracita a tomarnos un cervezote alemán. Ya caída la noche, nos dimos un buen paseo por la zona, cenamos algo, y a la cama.
17 de julio
Nos levantamos temprano, desayunamos y recorrimos en bici los 5 km que nos separaban del Checkpoint Charlie.
El Checkpoint Charlie fue uno de los pasos fronterizos de Berlín por el muro entre 1961 y 1990 en la calle Friedrichstraße.
El puesto de control fue situado por las fuerzas aliadas occidentales durante la construcción del muro en 1961, para que las fuerzas militares pudieran seguir cruzando entre los dos sectores.
En 2000 se inauguró una réplica del primer puesto de control. Hoy en día es uno de los puntos turísticos más importantes de Berlín aunque, para mi gusto, parece una feria.
Justo a un lado se encuentra BlackBox Kalter Krieg, una pequeña exposición que describe la división de Alemania y Berlín con documentos y objetos originales. La entrada es gratuita.
A 5 minutos andando encontramos Topographie des Terrors (Topografía del terror), un museo que situado en la zona donde se encontraban las antiguas dependencias de la Oficina de Seguridad Principal del Reich SS, la sede de Sicherheitspolizei, SD, Einsatzgruppen y Gestapo.
En el podemos encontrar exhibiciones permanentes e itinerantes sobre los horrores llevados a cabo por estos organismos durante la Alemania Nazi.
Junto al museo se encuentra el tramo más largo del muro de Berlín que se conserva.
Como se estaba fresquito, decidimos tomarnos algo en la cafetería del museo. Allí probé un refresco que no había visto nunca llamado Mezzomix que viene a ser una mezcla entre refresco de cola y de naranja. Una guarrería en toda regla. De esas cosas que hacías cuando eras niño. Pues la verdad es que no estaba malo y fresquito entra muy bien.
Después de la visita al museo, buscamos donde comer algo rápido y nos fuimos hasta Gendarmenmarkt.
Gendarmenmarkt (mercado de los gendarmes) construida en 1688 por el arquitecto Johann Arnold Nering, es considerada la plaza más bonita de Berlín. Y según los berlineses la más bonita de Europa.
En Gendarmenmarket destacan tres edificios: las catedrales Französischer Dom (Catedral Francesa) y Deutscher Dom (Catedral Alemana) y entre ambas, Konzerthaus Berlin (Ópera de Berlín).
Konzerthaus Berlin fue construida por Friedrich Schinkel entre 1818 y 1821, en el sitio donde se encontraba el Teatro Nacional, destruido por un incendio 1817. El edificio que hoy vemos en una reconstrucción de 1979-1984 ya que el original resultó gravemente dañado durante la Segunda Guerra Mundial.
Al lado izquierdo del Konzerthaus encontramos la Deutscher Dom (Catedral Alemana). Oficialmente Iglesia Nueva, fue construida entre 1701 y 1708 por Giovanni Simonetti según el proyecto de Martin Grünberg. Carl von Gontard construyó la cúpula entre 1780 y 1785.
Deutscher Dom
La iglesia quedó prácticamente destruida durante los bombardeos de Berlín en 1943 y no se empezó su reconstrucción hasta 1977. Su reconstrucción terminó en 1988 pero no se inauguró hasta 1996 como el Museo del Bundestag, sobre la historia parlamentaria de Alemania.
La iglesia no es una catedral en sentido estricto porque no es sede obispal.
Al lado derecho del Konzerthaus encontramos Französischer Dom (catedral Francesa). La Iglesia Francesa de la Friedrichstadt (Französische Friedrichstadtkirche) se construyó entre 1701 y 1705 por Jean Louis Cayart como iglesia de los hugonotes protestantes que habían huido de Francia.
En 1786 se coloca la cúpula construida por Carl von Gontard y Georg Christian Unger.
La catedral resultó gravemente dañada durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Fue reconstruida entre 1977 y 1981. Hoy en día la usa tanto su congregación como para convenciones de la Iglesia Evangélica Alemana.
Esta iglesia tampoco es una catedral en sentido estricto porque nunca ha sido sede obispal.
Se puede subir a lo alto de la torre para admirar las vistas y en el sótano hay un restaurante.
En una esquina de la plaza, tras la Französischer Dom, encontramos unos aseos públicos construidos en un estilo… así como clásico. Eran muy curiosos.
Desde aquí nos fuimos hasta Potsdamer Platz, una de las plazas más céntricas y con más actividad de la ciudad que se desarrolló como punto de importancia comercial a partir del siglo XIX. Aquí podemos encontrar el semáforo más antiguo de Europa.
Salió desenfocada…
Fue destruida prácticamente por completo durante la Segunda Guerra Mundial y se mantuvo así durante más de 40 años, siendo parte de la tierra de nadie que separaba el Berlín Occidental del Oriental.
Tras la reunificación de Alemania se llevó a cabo un ambicioso proyecto de reconstrucción llevado a cabo a partir de 1993 que lo convierte de nuevo en uno de los puntos comerciales de Berlín.
En la plaza destaca el Sony Center, un edificio comercial, de oficinas y residencial con aires futuristas diseñado por el arquitecto Helmut Jahn.
En la entrada del Sony Center desde Postdamer Platz se puede ver parte de la fachada del Hotel Esplanade, lujoso hotel destruido durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque la iluminación que tiene le da aspecto de puti. Todo hay que decirlo.
Hotel Esplanade
Cenamos algo en la zona y nos fuimos dirección al hotel a descansar, haciendo una parada en la catedral de Berlín para admirarla de noche.
18 de julio
Como siempre, madrugamos, desayunamos y nos ponemos en camino.
Hoy toca visitar el histórico Olympiastadion, el Estadio Olímpico. Para llegar hasta allí, nos agarramos las bicis y nos subimos en la línea S9 de S-Bahn, en el que tuvimos que pagar billete por la bici.
El estadio Olímpico está situado en el distrito de Charlottenburg al oeste de Berlín y el S-Banh tarda unos 30 minutos desde el centro.
Fue diseñado por el arquitecto alemán Werner March y construido entre 1934 y 1936 con capacidad para 100.000 espectadores.
Se inauguró el 1 de agosto de 1936 y fue la sede principal de los Juegos Olímpicos de Berlín.
Está construido reemplazando el Estadio Alemán que debería haber sido sede de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1916 que fueron cancelados por la Primera Guerra Mundial.
La zona de alrededor, conocida como Olympiapark (anteriormente Reichssportfeld), incluía el Maifeld para eventos de propaganda, el Glockenturm (Torre de la Campana) y el anfiteatro, conocido hoy como Waldbühne.
Glockenturm
Durante la segunda guerra mundial sirvió como instalaciones militares que incluían un búnker y un almacén de munición.
Hoy en día, tras varias remodelaciones, tiene capacidad para 74.000 espectadores y es hogar del equipo de fútbol Hertha BSC y alberga competiciones de alto nivel de multitud de deportes.
La entrada al estadio nos costó 7€ con audioguía incluida.
Olympiastadion desde Glockenturm
Después de echar la mañana en el estadio, nos subimos a las bicis y recorrimos los 4 km que nos separaban del Schloss Charlottenburg. Pero antes, había que comer. Lo hicimos en un restaurante de comida típica alemana llamado Schlossgarten. Comimos de lujo y no era caro.
Con la tripa bien llena, nos fuimos a visitar el palacio.
Schloss Charlottenburg se construyó, en estilo barroco, entre 1695 y 1699 por el arquitecto Johann Arnold Nering por orden de Sofía Carlota de Hannover, esposa del príncipe Federico III, Margrave elector de Brandeburgo y, en un principio, se llamó Palacio de Lietzenburg.
Tras la muerte de Sofía con tan sólo 36 años, Friedrich nombró al palacio y a las zonas de alrededor Charlottemburg en su honor.
La visita a Charlottenburg es imprescindible y no has visitado Berlín si no paseas por sus preciosos jardines.
Después de pasear por Charlottemburg ya reventados nos volvimos a las bicis y nos fuimos camino del hotel para descansar.
Tras el merecido descanso, nos volvimos al centro a cenar algo ligero y dar un paseo relajado para acostarnos temprano.
19 de julio
Como de costumbre, nos levantamos temprano y, tras reventar el buffet del hotel, nos recorrimos con la bici los 10 km que nos separaban del Berliner Unterwelten, el búnker de la Segunda Guerra Mundial reconvertido en museo.
Compramos las entradas para el tour en español de las 14.45 por 10€ cada una.
Tras adquirir las entradas, nos volvimos a las bicis y nos encaminamos hacia Gedenkstätte Berliner Mauer, el memorial del muro de Berlín.
Se trata de un monumento memorial situado en el centro de Berlín en el que se encuentra conservada la última edificación de seguridad del muro de Berlín.
Tras una rápida visita al memorial, nos fuimos a visitar la Berliner Dom, la catedral de Berlín.
Se encuentra en Lutsgarten, unos jardines que antaño eran una ciénaga, mandada a drenar en 1573 por Príncipe-Elector de el Margraviato de Brandeburgo, Juan Jorge I de Hohenzollern, para usarla de tierras de cultivo.
En tiempos de Federico Guillermo I se convirtió en campo de instrucción y a finales del siglo XVII, Federico Guillermo II mandó a que se reconvirtieran en jardines.
Durante el gobierno de los Nacionalsocialistas se cubrió de cemento y se usó para desfiles y manifestaciones.
Hoy vuelve a ser un jardín con varios edificios y monumentos, como Granitschale im, un gran cuenco de granito considerado una de las maravillas del mundo en el Berlín del siglo XIX e inaugurado en 1834 con un gran desayuno para 40 personas (va en serio). Se le conoce cariñosamente como la “sopera berlinesa”.
La catedral se construyó entre 1895 y 1905 en estilo neobarroco por el arquitecto Julius Raschdorff. El edificio actual está construido donde antes se encontraba una iglesia barroca de 1747 que fue demolida en 1894 por orden del Kaiser Guillermo II.
Como casi todo Berlín, la catedral quedó muy dañada después de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Se reconstruyó entre 1975 y 1993.
En Lustgarten se encuentra también el Altes Museum (Museo Antiguo). Construido entre 1825 y 1830 por el arquitecto alemán Karl Friedrich Schinkel en estilo clasicismo, y alberga la colección de antigüedades de los museos estatales de la ciudad. Aunque en un principio se construyó para albergar la colección de arte de la familia real prusiana.
Altes Museum (Museo Antiguo)
Detrás se encuentra el Neues Museum (Museo Nuevo) también museo arqueológico construido entre 1843 y 1855 por el arquitecto Friedrich August Stüler, discípulo de Karl Friedrich Schinkel.
Casi destruido durante la Segunda Guerra Mundial fue reconstruido e inaugurado en 2009.
Junto a éste se encuentra Alte Nationalgalerie, la Antigua Galería Nacional fundada en 1861 una galería que muestra obras de arte del siglo XIX de la colección de la Fundación Cultural de Herencia Prusiana.
Alte Nationalgalerie, la Antigua Galería Nacional
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Desde aquí, nos fuimos en la bici hacia Berliner Unterwelten, para el que habíamos comprado las entradas por la mañana.
Junto al búnker había un kebab en el que comimos mientras esperábamos la hora de nuestra visita que estaba muy bueno.
Enfrente del búnker se encuentra el parque público Humboldthain que es un espacio natural protegido construido entre 1869 y 1876, recibe su nombre del gran investigador de la naturaleza Alexander von Humboldt. Como curiosidad hay que decir, que las pequeñas colinas que vemos en el parque son montañas de escombros producto de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial.
Después de la visita al búnker, nos acercamos a la Bebelplatz, considerada la plaza más bonita de Berlín, creada en 1740 tras el derribo de la antigua fortificación de Berlín.
Es tristemente famosa por la noche del 10 de mayo de 1933, cuando el gobierno de Adolf Hitler llevó a cabo la quema de libros en la que se arrojaron al fuego obras de la literatura universal de autores como Thomas Mann o Karl Marx.
En la plaza se encuentra varios edificios significativos como el edificio de la Humboldt-Universität zu Berlin, la Universidad Humboldt, fundada en 1810 por el prusiano liberal Wilhelm von Humboldt.
Humboldt-Universität zu Berlin
También encontramos Staatsoper Unter den Linden, la Ópera Nacional, construida entre 1741 y 1743, en estilo clasicismo prusiano, como Ópera Real, según el proyecto de Georg Wenzeslaus von Knobelsdorff. Fue totalmente destruida durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruida exactamente igual entre 1952 y 1955.
En Bebelplatz también se encuentra St. Hedwigs-Kathedrale, la Catedral de Santa Eduvigis. Construida entre 1747 y 1773 siendo la primera iglesia católica de Berlín.
St. Hedwigs-Kathedrale
Desde la fundación del obispado de Berlín en 1930, es la iglesia del obispo en la Friedrichstadt y posee el título papal honorífico de Basilica minor.
Como no iba a ser de otra manera, quedó destruida por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y fue reconstruida entre 1952 y 1963.
Por desgracia, se encontraba cerrada por obras cuando la visitamos.
Después de la isla de los museos decidimos ir a descansar un rato al hotel. Como a mitad de camino vimos algo que nos hizo cambiar el rumbo. Una casa tamaño real de Barbie.
Debía ser alguna exposición pero como costaba dineros no entramos pero por fuera era pa mearse. Que rosita todo.
Después de un merecido descanso nos volvimos a admirar de noche la puerta de Brandeburgo y el edificio del Reichstag.
Por detrás del Reischtag hay unas gradas en las que nos sentamos a descansar un poco y cada cierto tiempo proyectaban un video sobre el aniversario de la reunificación del país (salía Merkel muuuy joven).
Después de visualizar el video (varias veces) nos fuimos a cenar algo y a descansar.
20 de julio
Amanece nuestro último día completo en Berlín. Hoy toca excursión. Nos vamos a Potsdam. Para llegar, nos subimos a la línea 7 de S-Bahn y en algo menos de una hora ya estábamos en Potsdam. Desde la estación nos subimos al bus 695 que en unos 15 minutos nos deja junto al Schloss Sanssouci.
Nos bajamos del bus junto al Historische Mühle von Sanssouci, el Molino histórico de Sanssouci. Es una réplica de un molino holandés construido entre 1787 y 1791.
Historische Mühle von Sanssouci
A su lado se encuentra el Schloss Sanssouci (Palacio de Sanssouci). Llagamos y nos ponemos en la larga cola (a la sombra) para comprar las entradas. La entrada nos costó 12€ y viene con audioguía incluida. La entrada al museo tiene hora de entrada (nosotros teníamos para las 14.15) pero el resto del complejo es libre.
Schloss Sanssouci
El Schloss Sanssouci fue construido entre 1745 y 1747 en estilo rococó por orden del rey de Prusia Federico II “El Grande” como palacio de verano. Fue ampliado por el rey Federico Guillermo IV en 1841 ampliando las dos alas laterales.
El interior del palacio se conserva con el mobiliario original y es una pasada, aunque la decoración es algo recargada para mi gusto…
Después de recorrer los pasillos atestados de gente, salimos a la zona de las terrazas de viñedos y la Große Fontäne.
A un lado se encuentra el Neue Kammern von Sanssouci, un antiguo invernadero que Federico II decidió reconvertir en palacio de invitados en 1768.
En su interior se pueden encontrar una sucesión de salas de banquetes y suites decoradas con gran detalle, amuebladas por los principales artistas de la época.
Aunque lo más llamativo es el Salón Jaspe cuadrado en el centro del palacio, forrado con jaspe y adornado con bustos antiguos. La sala está coronada por una pintura en el techo con una escena que representa a Venus, quien representó los ideales del paradigma de la belleza del siglo XVIII.
Neue Kammern von Sanssouci
Junto a Neue Kammern von Sanssouci encontramos Sizilianischer Garten (Jardín Siciliano) creado en 1858.
Paseando por los espectaculares jardines llegamos al Chinesisches Haus im Park Sanssouci, el pabellón chino. Este pequeño pabellón de estilo rococó el ejemplo sobreviviente de la moda chinoiserie que influyó en la cultura de la corte en toda Europa en el siglo XVIII.
Chinesisches Haus
Seguimos paseando y llegamos a Orangerieschloss, el palacio de la Orangerie. Construido, en estilo renacimiento italiano, por orden de Federico Guillermo IV entre 1851 hasta 1864 por los arquitectos Friedrich August Stüler y Ludwig Ferdinand Hesse.
Orangerieschloss es una pinacoteca que alberga obras de las escuelas de pintura barroca flamenca y holandesa, el Renacimiento italiano, el período barroco, y destacadas esculturas antiguas y esculturas francesas del siglo XVIII.
Seguimos paseando por los jardines hasta llegar al Neues Palais, el Palacio Nuevo. Fue el último palacio construido por Federico II entre 1763 y 1769 tras la victoria en la Guerra de los Siete Años.
Neues Palais
En principio fue el palacio de invitados y donde realizaba grandes celebraciones y banquetes. Fue el Káiser Guillero II el que hizo de éste su residencia principal desde 1888 a 1918. Tras su abdicación y fin de la monarquía, pasa a ser un museo.
El palacio no fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial pero si fue saqueado por las tropas soviéticas.
Neues Palais
Detrás del edificio del palacio se encuentran las llamadas comunas, los edificios de la granja, que están conectados por un pasadizo subterráneo.
Communs
Desde el Neues Palais nos fuimos dando un paseo hasta la estación disfrutando de la preciosa ciudad de Potsdam.
Nauener Tor
A la vuelta nos dirigimos a visitar la Kaiser-Wilhelm-Gedächtnis-Kirche, Iglesia Memorial del káiser Guillermo I.
La iglesia evangélica fue construida en estilo neorrománico entre 1891 y 1895 por el arquitecto Franz Schwechten.
La iglesia fue parcialmente destruida por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Lo poco que quedó en pie se conservó como recuerdo del terror de la guerra. Entre 1959 y 1961, según el proyecto de Egon Eiermann, se construyó la nueva parte moderna de la iglesia.
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Hoy, la Kaiser-Wilhelm-Gedächtnis-Kirche es un monumento para la paz y la reconciliación.
Por desgracia, cuando la visitamos, estaba totalmente tapada ya que estaba en restauración y no pudimos admirarla.
Cuando llegamos al hotel, nos dimos cuenta que nos habíamos dejado la ventana abierta y se nos había llenado la habitación de mosquitos como gorriones. Es lo que tiene que la habitación de al río.
Se acaba la etapa de Berlín. Al día siguiente tomábamos un tren temprano con destino al carísimo Copenhage, la segunda etapa del viaje.
Balance del viaje
La verdad es que Berlín merece la pena visitarla. A pesar de que me gusta mucho su historia, creo que es una de las ciudades que menos me ha gustado de Europa. Eso si, los alemanes son gentes maravillosas, con una buena gastronomía y, que vamos a decir de la cerveza alemana…
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Este año nos quedamos en España para visitar Navarra.
Ante la imposibilidad de viajar en condiciones normales por motivo de la pandemia del Covid-19, nos vimos obligados a cancelar nuestros planes de viajar a Laos. Por suerte, vivimos en un país grande y variado, con un sinfín de posibilidades y lugares maravillosos.
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Después de barajar varias posibilidades, nos decidimos por Navarra enfocándonos principalmente en el Valle del Baztán, y una parte de los Pyrénées-Atlantiques franceses.
Pero primero había que llegar hasta allí. Salimos de casa el 26 de julio y haríamos noche en Toledo. No nos gusta hacer todo el viaje del tirón así que descansamos en esta preciosa ciudad.
Elegimos el hotel Beatriz Toledo Auditorium, un gran hotel de 3 estrellas con piscina pero con las habitaciones muy anticuadas. Pero por 44€ la noche estaba muy, muy bien.
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Por la noche nos fuimos a cenar al centro y dar un paseo nocturno. Teníamos la esperanza de que la temperatura hubiera bajado del millón de grados que hacían durante el día… pero no.
Ayuntamiento de Toledo.
Catedral de Toledo.
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El 27 de julio emprendimos el camino hacia casa de unos familiares en el País Vasco. Vamos a pasar una semana al fresquito para olvidar el tremendo calor andaluz.
El 29 de julio hicimos una pequeña escapada senderista. Hicimos la subida al monte Illuntzar en la zona de Urdaibai, que es Reserva de la Biosfera desde el año 1994. Una ruta relativamente suave aunque llena de tábanos que nos hicieron polvo y hacía bastante incómoda la caminata.
Para hacerla subimos en coche hasta un pueblo llamado Nabarniz. Aparcamos en un pequeño parking gratuito a la entrada del pueblo.
Nabarniz en un pequeño pueblecito de apenas 200 habitantes situado en la comarca de Busturialdea. Nos tomamos un café en la taberna del pueblo. Era lo único que había abierto y emprendimos la marcha.
La ruta es circular y es de 7.5 km. Es relativamente fácil, apenas dos horas de camino. Aunque hay que decir que nos perdimos varias veces así que tardamos unas 3 horas.
El sendero es precioso entre enormes árboles (y tábanos del tamaño de gorriones). Desde lo alto del monte a 728 metros de altura hay unas vistas espectaculares. Lo peor junto con los tábanos es que había llovido el día antes y nos llenamos de barro hasta las cejas, pero mereció la pena.
Tras la ruta senderista y con el estómago vacío, volvimos a por el coche y nos fuimos hasta el pueblo de Elantxobe. Un pequeño pueblo situado en la ladera este de la mole rocosa del cabo Ogoño. Fue fundado en el año 1524 como puerto pesquero. Las calles son cuestas muy, pero que muy empinadas.
El pueblo tiene una pequeña curiosidad, que aprovechan para llamar a los visitantes. Como las calles son muy estrechas, cuando el bus llega, como no hay espacio para que de la vuelta, se sitúa en una pequeña plataforma que gira sobre si misma con el bus encima.
Bajamos hasta el puerto dando un paseo rompiéndonos las rodillas en las empinadas cuestas del pueblo. Allí nos comimos unos pintxos en uno de los bares que había abierto.
Después de comer nos fuimos corriendo a la cercana playa de Laga. Aprovechando que hacía muy buen día nos dimos un baño relajante. La playa tiene un buen parking pero ese día estaba hasta las tachas. Así que dejamos el coche bastante lejos en un apartadero que había en la carretera.
Playa de Laga.
Después del bañito nos volvimos a Barakaldo para descansar.
2 de agosto
Último día en Barakaldo y amanece lloviendo. Hoy había quedado para hacer una pequeña rutilla, pero los vascos no se achantan con el agua. Así que allá fuimos.
Hicimos un paseo llamado El Regato. Cortito, casi llano y sin dificultad más que la lluvia, el barro y un pie empapado que metí casi hasta la rodilla en un riachuelo que intentaba cruzar.
Ya por la tarde, dimos otro paseo familiar por una vía verde llamada Itsaslur. De unos 2km, con unos paisajes bastante espectaculares de los acantilados del cantábrico de la costa occidental de Bizkaia.
Antiguamente servía de vía de la minería y de la que hoy en día podemos encontrar algunos vestigios.
3 de agosto
Navarra
Nos levantamos temprano para salir rumbo a Navarra.
El primer destino es la ruta senderista del Nacedero del Urederra. Es la salida natural de un acuífero formado en el macizo kárstico del Parque Natural de Urbasa-Andía.
Se trata de un sendero circular de 6 km y un desnivel de 90 metros. Se tarda alrededor de dos horas y media en recorrerlo. A no ser que hagas un millón de fotos como yo y te lleve 3 horas…
El acceso está restringido a 450 visitantes por turno, cosas del Covid-19. La entrada es gratuita pero el aparcamiento son 5€ por coche.
Para llegar hay que ir hasta el pueblo de Baquedano. Desde Barakaldo tardamos alrededor de una hora y media por la autopista de peaje (5,65€).
Baquedano
Dejamos el coche en el aparcamiento que es bastante grande. En las oficinas comprueban que tienes reserva y te dan un papel para que lo pongas en el coche en plan parkímetro.
Desde el aparcamiento tienes marcado el camino. Hay que cruzar el pueblo pero por el camino marcado. Hay señales para que no te salgas de él ya que no se puede visitar el resto del pueblo… la primera vez en mi vida que veo algo así.
Como habíamos llegado temprano, nos tomamos algo en un bar y emprendimos el camino. Cuando llevas un rato del sendero te encuentras con una caseta en la que, nuevamente, comprueban que tienes reserva. Poco después, empiezas a caminar por el borde del río impresionado por el color turquesa de las aguas.
Cada cierta distancia tienes miradores para contemplar las pequeñas cascadas. Por motivos del Covid-19 está el acceso restringido a un aforo concreto por un tiempo limitado.
La pena es que no pudimos acceder al nacimiento. El camino estaba cortado porque estaban haciendo alguna obra de acondicionamiento. Pero aún así, merece la pena.
Si no dispones de vehículo y no quieres perderte esta espectacular ruta, siempre puedes contratar una excursión desde Pamplona.
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Después de la espectacular ruta, como era temprano, decidimos visitar el pueblo de Estella, a 18 km de Baquedano.
Estella (Lizarra en Euskera) es una ciudad navarra fundada por el Rey de Pamplona y Aragón Sancho Ramirez en el año 1090. Hasta el siglo XV era conocida como Estella la bella. Para nosotros al menos, sigue siendo una ciudad preciosa.
Puente de la cárcel
Iglesia de Santa María Jus del castillo
Palacio de los Reyes de Navarra
Antiguo palacio del ayuntamiento
Iglesia de San Pedro de la Rua
Puerta de Castilla
Aprovechando que los bocadillos del almuerzo ya se habían bajado, entramos en una panadería-cafetería llamada Panadería López, en la que merendamos algo típico llamado txantxigorri, a base de chicharrones para coger bien de fuerzas para terminar de visitar la ciudad.
Puente de la cárcel
Iglesia de San Miguel
Tras la visita a la ciudad, nos fuimos corriendo hasta el hotel del que nos separaban casi 100 km. Poco antes de llegar pasamos por delante de un hipermercado. Allí decidimos parar a comprar algo de cenar y así evitar tener que ir hasta el pueblo.
Nos alojamos en el hotel Baztán, a unos 2 km de Elizondo. Un hotel de 3 estrellas que no estaba del todo mal. Aunque para haber pagado 95€ por noche era muy, muy anticuado pero era cómodo y tenía piscina.
Hoy toca senderismo otra vez. Nos levantamos temprano y nos fuimos a desayunar a Elizondo. Desayunamos un buen pintxo de tortilla y un café en el bar Labayen.
Tras coger fuerzas, nos pusimos camino de Erratzu. Es un pequeño pueblo a unos 9 km de Elizondo por una carretera, en su mayor parte, estrecha de narices. Miedo daba poder cruzarse con algún camión.
Dejamos el coche en el parking del pueblo (gratuito) y nos pusimos en camino. Desde aquí ya empieza la señalización de la ruta.
El sendero discurre relativamente paralelo a la regata de Iñarbegi y es muy sencillo. De echo, habían muchas familias haciendo la ruta.
La ruta es circular y es de unos 7 km de distancia. Se tarda unas 2 horas en recorrerlo, a no ser que seas como yo y te pares a sacar un millón de fotos cada 2×3.
La verdad es que la ruta es muy bonita. Divisando varias cascadas por el bosque hasta llegar a la espectacular cascada del Xorroxin, de unos 4 metros de altura.
Cuando llegamos allí, habían como un millón de personas. Debajo de la cascada de forma una poza en la que había gente bañándose. Tenía que estar poco fría esa agua.
A la vuelta de la ruta, decidimos parar en Amaiur a comer y luego visitar la Fortaleza de Amaiur.
Gran error porque no había ningún sitio donde comer. Así que nos comimos unos chocolates que llevábamos para coger algo de fuerzas y subimos hasta la fortaleza.
Ermita de Nuestra Señora del Pilar
El castillo de Amaiur ya se menciona en escritos del siglo XII. Poseía entonces una torre central y dos hileras de murallas defensivas.
En el año 1521, los fieles al Rey Enrique II de Navarra reconquistan la zona del valle de Baztán-Bidasoa y toman el castillo.
A principios de 1522, los ejércitos de Castilla comienzan la reconquista de la zona. En julio, 10.000 soldados castellanos cercan la fortaleza. En ella resisten varios ataques los 200 soldados navarros de la fortaleza hasta que, 12 días después, éstos terminan capitulando.
Para el 12 de agosto de ese mismo año, se ordena la destrucción del castillo.
El 30 de junio de 1922, 400 años después, se inaugura en las ruinas del castillo un monolito en homenaje a los navarros que lo defendieron.
La entrada es gratuita pero podemos dejar un donativo para su conservación.
Vistas desde la fortaleza
A la bajada ya se había hecho bastante tarde así que volvimos hasta Elizondo con la esperanza de encontrar algo abierto donde comer.
Lo hicimos en el bar en el que habíamos desayunado esa mañana. Comimos muy bien, con un menú de dos platos y postre por 12€.
Después de comer nos dimos un paseo por Elizondo. Se trata de la capital vascófona del Valle del Baztán y su centro comercial.
El rey Carlos III de Navarra (el Noble) reconoce en el año 1397 a los habitantes de Elizondo como “fidalguía e infanconía, en que dezían haber estado a perpétuo”.
En la trilogía de libros (y pelis) de la trilogía del Baztán, escritos por Dolores Redondo, cuentan una historia muy interesante.
Antiguamente, a los niños que morían de muerte blanca, es decir, sin bautizar, “en el Baztán, se enterraban en el itxusuria, el corredor de las almas, el espacio del suelo que delimitaba el tejado de la casa donde goteaba el alero definiendo una línea entre lo de dentro y lo de fuera de la casa”… “este es el modo en que sus madres los honraban, dejándolos en su hogar como centinelas que guardan la casa”
A lo largo del casco viejo de Elizondo se pueden ver numerosas baldosas con un nombre y una fecha, lugares en los que estos niños fueron enterrados.
Después del paseo, compramos algo de cenar en un supermercado cercano y nos fuimos al hotel a descansar.
5 de agosto
Nos levantamos medio temprano y desayunamos en la habitación del hotel.
Hoy toca visitar Saint-Jean-de-Luz y Bayonne en el departamento francés de Pyrénées-Atlantiques.
Nos ponemos en camino de la frontera franco-española entre Irún y Hendaya.
Pero antes, una parada técnica para visitar Lesaka, a 13 kilómetros de Elizondo, aún en Navarra. Queríamos tomar un café antes de cruzar la frontera ya que, por nuestra experiencia propia, el café en Francia es jodidamente perro, pero perro, perro. La vin que malo es.
Lesaka es un pequeño pueblo perteneciente a la comarca de las Cinco Villas. En Lesaka podemos destacar sus dos torres medievales, sus imponentes casas señoriales y con sus más de veinte canales, por lo que es conocida como la pequeña Venecia.
Lo primero que hicimos fue tomar un café en una cafetería de la Plaza Zaharra. No recuerdo el nombre pero la muchacha que atendía era muy agradable y simpática. El café estaba buenísimo además.
Después del café dimos un pequeño paseo por el pueblo y nos pusimos de nuevo en camino.
Decidimos ahorrar un poco de tiempo e ir directos, pagando el peaje de la autovía francesa nada más cruzar la frontera. El precio es de 1.70€ hasta Saint-Jean-de-Luz.
En el peaje habían así como mil millones de coches y camiones pero se iba pasando bastante ligero.
La distancia desde Lesaka es de 28km pero… nos perdimos. Salimos de la autovía donde nos dijo el gps y al cabo de nada, nos encontramos en el peaje para volver a entrar en la autovía. Ya no había marcha atrás así que otros 0.70€ y salimos por la siguiente salida y, ahora si, llegamos a nuestro destino.
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Saint-Jean-de-Luz(Donibane Lohizune en euskera) es una ciudad del País Vasco francés. Pertenece al departamento de Pyrénées-Atlantiques en la región de Nueva Aquitania.
Saint-Jean-de-Luz al principio sólo era un pequeño pueblo de pescadores entre el mar y las marismas. En el siglo XV prosperó gracias a la pesca del bacalao y la caza de ballenas. Entre los siglos XVI y XVIII se convirtió en un nido de corsarios que luchaban en nombre del rey de Francia.
La ciudad tuvo su apogeo cuando, en el año 1660, Luis XIV contrajo matrimonio con María Teresa de Austria, Infanta de España, Infanta de Portugal y Archiduquesa de Austria. Con esto se ratificaba el tratado de los Pirineos 7 meses antes, para formalizar la paz entre España y Francia.
Aparcamos relativamente lejos del centro y bajamos hasta el casco antiguo paseando entre casoplones de gente adinerada. Menudos chabolos.
Al llegar al centro nos sentamos en una terracita a que nos crujieran… estooo… a tomarnos algo fresco. Francia+zona turística+temporada alta= 6.60€ por dos refrescos. Aún así, me esperaba más caro.
Tras el refrigerio nos fuimos dando un paseo por la calle turística rue Léon Gambetta entre tiendas de recuerdos y sitios para comer.
Como a mitad de calle nos encontramos con la Église Saint-Jean-Baptiste.
Fue construida entre el siglo XV y terminada en el año 1685. Es conocida tanto por su retablo del siglo XVII en madera dorada, el más monumental de los retablos del País Vasco; como por ser el lugar en el que contrajeron matrimonio el rey de Francia Luis XIV con la Infanta María Teresa de España el 9 de junio de 1660.
Tras visitar la iglesia, continuamos por la rue Léon Gambetta hasta llegar a la Place Luis XIV. Es una pequeña plaza en la que hay muchísimas terracitas donde comer. También se encuentra aquí la Maison Louis XIV.
Lohobiague-Enea, la Maison Louis XIV, es una mansión construida el año 1643 por el armador Joannis de Lohobiague.
Louis XIV se hospedó aquí durante 40 días en 1660 cuando contrajo matrimonio con la Infanta María Teresa.
Puerto
Desde el puerto nos dimos un paseo por la Grande Plage y callejeamos un poco por el barrio antiguo.
Grand Plage
Fort de Socoa
De camino al coche nos paramos a comer en un sitio llamado Le Bistrot Luzien. El sitio estaba bastante lleno así que llegamos a la conclusión de que era bueno. Y además tenía carta en castellano.
No nos equivocamos. Comimos de lujo. Unas chuletillas de cordero lechal y un chuletón de buey que estaban de escándalo. Y para ser Francia, pueblo turístico y costero, y en temprada alta 41.80€, nada caro.
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Después de comer nos volvimos hasta el coche y nos fuimos rumbo de la ciudad de Bayonne. Está a unos 20 km de Saint-Jean-de-Luz.
Bayonne se fundó en el año 950 sobre las ruinas de Lapurdum, un castrum romano. En el siglo IX la invaden los vikingos y en el siglo X la recupera Guillermo Sancho, Duque de Vasconia.
En el año 1808 se firman en el castillo de Marracq las Abdicaciones de Bayona, en las que el Rey Carlos IV de España y su hijo Fernando VII ceden el trono a Napoleón Bonaparte. Para julio de ese mismo año, se promulgó el Estatuto de Bayona como constitución española de José Bonaparte.
Dejamos el coche en un aparcamiento cercano a la muralla de la ciudad antigua y entramos por “La Poterne”, una puerta abierta en la muralla en el siglo XIX para sustituir a la antigua puerta del Château Vieux.
La Poterne
Nada más cruzar la puerta nos vamos hasta la Catedral (Cathédrale Sainte-Marie de Bayonne), una catedral católica romana construida entre los siglos XIII y XIV en estilo gótico.
A su lado se encuentra el impresionante claustro, construido en el siglo XIV también en estilo gótico. Durante la Edad Media fue lugar de encuentro de conversación para asambleas de distritos y corporaciones.
La galería norte desapareció durante la restauración de la catedral en el siglo XIX para crear la capilla de Saint-Léon (capilla parroquial) y la sacristía. Esta modificación tuvo el efecto de ocultar el único portal no destruido durante la Revolución Francesa y del que habla Víctor Hugo.
El claustro sigue siendo un lugar de encuentro cultural como conciertos. Cuando estuvimos nosotros había una feria de artesanía con muchos puestecillos.
Al salir del claustro seguimos dando un paseo por los alrededores de la catedral hasta llegar al Château Vieux, el castillo viejo.
El Château-Vieux está construido en el borde del sitio de un castrum romano que albergaba la guarnición y la administración de la región llamada “Lapurdum”.
Construido entre los siglos XI y XVII, por los vizcondes de Lapurdi, ha sido la residencia de los gobernadores de la ciudad durante mucho tiempo. Hoy pertenece al ejército y no se puede visitar.
Volvemos sobre nuestros pasos y recorremos la Rue Port Neuf, una famosa calle comercial repleta de tiendas, restaurantes y heladerías.
Al final de la calle nos encontramos con la Place de la Liberté y el ayuntamiento, La Mairie, construido en el año 1843 en estilo neoclásico, en principio era un edificio de oficinas aduaneras.
Ayuntamiento
Confluencia entre los ríos Nive y Adur
Desde aquí nos fuimos paseando por la ribera del río Nive hacia el mercado, pero antes, nos paramos a tomarnos algo fresco en una cafetería de cadena.
El mercado de Bayonne, llamado Les Halles, donde podemos encontrar puestos con productos típicos de la región y muchos bares con mucho ambiente en el día soleado que del que disfrutábamos.
Mercado
Seguimos dando un paseo por las pequeñas callejuelas de la ciudad, evitando las aglomeraciones de las calles principales hasta llegar a la Porte d’Espagne, la puerta de España.
Porte d’Espagne
Salimos por la puerta y nos encaminamos hacia el coche. Después de un par de horas verás el dineral del parking… pues no: 1€. La primera hora era gratis y después, a 1€ la hora. Impresionante.
Nos subimos al coche y nos fuimos camino del hotel, pero antes, paramos a ver el pueblo de Ainhoa, ya en la frontera y catalogado como uno de los pueblos más bellos de Francia.
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Unos 27 km después llegamos a Ainhoa, habiéndonos perdido por el camino que la carretera principal estaba cortada por obras y el gps no se orientaba muy bien…
Ainhoa es un pequeño (muy pequeño) pueblo de los Pyrénées-Atlantiques con unos 600 habitantes. El pueblo casi que es solamente una calle y fue galardonada por su belleza y atractivo turístico por la asociación Les plus beaux villages de France aunque, sinceramente, he recorrido bastante Francia y he visto pueblos bastante más bonitos.
Destaca la Église Notre Dame de l’Assomption, la iglesia de nuestra Señora de la Asunción. Fue construida en el siglo XIII por los premonstratenses, que fijan la población de la comarca y la estructuran en diferentes parroquias desde finales del siglo XII, aprovechando el Camino de Santiago, eje estratégico y comercial, así como vector de identidad.
Eglise Notre-Dame de l’Assomption
La iglesia fue remodelada entre los siglos XVI yXVII y durante la Revolución Francesa se transforma en un almacén de forraje. El edificio fue clasificado como monumento histórico por decreto de 27 de diciembre de 1996.
A su lado se encuentra el Lavoir Alhaxurruta, el lavadero Alaxurruta, visitado por Napoleón III y su esposa la emperatriz Eugenia de Montijo durante un viaje por la zona en 1858.
El pueblo la verdad es que es bonito pero estaba hasta arriba de gente, parecía un parque temático.
Desde Ainhoa ya si que si, nos fuimos hasta el hotel, del que nos separaban 27 km de una carretera… un tanto peculiar, por su estrechez y sus curvas pero realmente espectacular por las vistas y el paisaje. Había muchos ciclistas y no me extraña.
6 de agosto
Madrugamos y nos vamos hacia el pueblo de Igantzi, un diminuto pueblo a 27 km de Elizondo. Dejamos el coche en un aparcamiento a la entrada del pueblo y nos dispusimos a desayunar. El pueblo es tan pequeño (unos 600 habitantes), que la cafetería es estanco y tienda de chucherías a la misma vez…
Después de coger fuerzas empezamos lo que habíamos venido a hacer: la ruta senderista hasta la ermita de San Juan Xar.
La ruta es de unos 4 km ida y vuelta (no es circular) y con un desnivel de unos 100 metros. La ruta es relativamente sencilla, aunque no tiene partes llanas, o subes o bajas cuestones.
El sendero discurre por la Reserva Natural de San Juan Xar, protegida desde 1987 por atesorar el único bosque autóctono de carpes de la península Ibérica, que crece en esta zona de forma natural. Las hojas cocidas del carpe se emplea como astringente en la medicina natural. La madera se emplea como combustible ya que es muy dura.
También podemos observar castaños centenarios, arces, robles y fresnos.
Después de sudar a mares debido al calor y la gran humedad, llegamos por fin a la ermita de San Juan Xar. Está enclavada en una cueva y consta de un pequeño altar y una estatua en roca de San Juan Bautista. La verdad es que es preciosa y está rodeado de un halo de misticismo muy chulo. Mereció la pena la sudada y el calor.
Volvemos a salir y bajamos unas empinadas e irregulares escaleras hasta la fuente. La tradición dice que, cada 24 de junio (día de San Juan), hay que acudir a la ermita y beber de los 3 caños de la fuente, además de empapar un paño con agua de los 3 caños también y frotarlos contra la piel que tengamos afectada por algún problema cutáneo. Luego dejamos el pañuelo alrededor de la fuente y, pasado unos días, el cura los recoge y los quema.
Parece ser que esta tradición viene de muy largo, antes de que llegara la imagen de San Juan Bautista, los rezos y las ofrendas eran para las lamiak, ninfas que, según la mitología, habitaban esta zona desde los albores del tiempo.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo a Igantzi. Cogemos el coche y nos vamos hasta las grottes préhistoriques de Sare, las cuevas de Sara, en el pueblo de Sara, ya en Francia. Teníamos hora para las 17.45 pero dejamos el coche en el aparcamiento y nos dispusimos a realizar la ruta senderista que separa éstas, de las cuevas de Zugarramurdi en Navarra.
La ruta es conocido como el sendero del pottoka azul, que realmente conecta las cuevas de Sara, las de Zugarramurdi y las de Urdax. Aunque nosotros sólo haríamos el tramo entre Sara y Zugarramurdi.
El sendero está señalizado por un Pottoka (caballo enano típico de la región) de color azul que iremos viendo a lo largo de todo el camino. El sendero trascurre entre prados y tupidos bosques y es conocido como el sendero de los contrabandistas, ya que, durante la dictadura española, la mayoría de la población española vivía del contrabando a través de la cercana frontera francesa. Hoy en día son los franceses los que vienen a por tabaco barato…
El trayecto entre ambas cuevas es de unos 3 km (sólo ida) pero en algún punto nos perdimos y dejamos de ver el pottoka azul. Así que decidimos seguir la carretera hasta Zugarramurdi ya que se nos hacía tarde. De unos 45 minutos que dura la ruta, nosotros tardamos casi una hora y media.
Zugarramurdi
Eran casi las 4 de la tarde y había que comer antes de volver a las cuevas de Sara. Comimos en un restaurante llamado Kattalin, un menú por 17€. Algo caro pero estaba delicioso. Un paté casero brutal y un muslo de pato confitado que estaba para morirse.
Para volver a las cuevas, decidimos coger la carretera porque teníamos prisa y tardamos unos 40 minutos, con un calor y un solazo para morirse.
Las cuevas de Sara son una serie de grutas naturales excavadas por el agua que empezaron a formarse hace unos 100 millones de años. Existen vestigios que indican que ya estaban pobladas por el ser humano desde el periodo musteriense, hace 45.000 años. Desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce fue habitada por comunidades agricultoras y ganaderas.
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José Miguel Barandiarán, importante historiador especializado en prehistoria y etnología, estudió la relación entre este conjunto de cuevas y la mitología vasca, ya que fueron objeto de leyendas y fueron escenario de las persecuciones sobre presuntas brujas en la región durante el siglo XVII.
El precio es de 9€ para los adultos y 5€ los niños. La visita es guiada y la visita de las 17.45 es en español y dura unos 45 minutos. Es conveniente compra la entrada online en supágina web y llevar en verano algún abrigo ya que la temperatura de la cueva es constante durante todo el año a unos 14ºc. La verdad es que en días de mucho calor como el que nosotros fuimos, se agradece es fresco.
Por cierto, no está permitido hacer fotos en el interior.
La visita en español es la última del día. Después de salir de las cuevas, decidimos ir directamente al hotel del que nos separaban casi 40 km ya que estábamos bien agotados.
7 de agosto
Hoy toca visitar más cuevas. No hizo falta madrugar mucho, ya que íbamos a visitar primero las cuevas de Urdax y teníamos hora para las 10.30, que era la primera visita.
Nos subimos al coche y recorrimos los 24 km que nos separaban de allí.
Las grutas de Urdax son consideradas el yacimiento prehistórico del Paleolítico superior más importante de Navarra. Ya hace unos 30.000 años el ser humano ya habitaba estas grutas.
Las cuevas se conocen desde 1808, cuando se utilizó como refugio por personas que huían de las batallas de la guerra de independencia. Durante la dictadura española, también fueron usadas como escondite de los artículos de contrabando que se traían desde Francia por las familias que subsistían de esta manera.
La visita es guiada y cuesta 6€ para los adultos y 3€ para los niños. Como en las cuevas de Sara, lo suyo es llevar algo de abrigo porque también hace bastante frío dentro.
Después de la visita, nos fuimos a Zugarramurdi, el pueblo de las brujas, a unos 3 km. La idea inicial era hacer el recorrido andando pero hacía muchísimo calor y estábamos agotados del paso de los días.
Teníamos entradas para visitar el museo de las brujas y las cuevas a partir de las 12.30. Dejamos el coche en el aparcamiento y nos fuimos a una cafetería a hacer tiempo echando un café y comiendo un pintxo.
El museo de las brujas cuenta la historia del proceso inquisitorial que tuvo lugar en la zona en el año 1610, que empezó cuando una joven relató que en sueños había volado y había visto a vecinos del pueblo organizando un akelarre (reunión de brujas).
En un primer momento el párroco del pueblo se hizo cargo pero la Santa Inquisición se enteró, se cree que a través del abad del monasterio de Urdax (que curiosamente ansiaba el poder total de la zona) y se puso a investigar el caso.
El resultado de la investigación fue de 53 personas acusadas de brujería, en el que habían niños y ancianos incluidos. Muchos murieron en la cárcel en Logroño donde iban a ser juzgadas o durante el camino.
El 7 de noviembre de 1610 se celebró el Auto de fe, 21 de los detenidos fueron acusados de delitos menores, 21 perdonados y 11 condenados a la hoguera (6 en persona y 5 en efigie, junto con sus restos mortales ya que habían muerto durante el proceso), habiendo sido quemados el domingo 8 de noviembre de 1610.
También se expone como era la vida en la época en el valle y también sobre mitología vasca. En la última planta había una exposición temporal de pintura.
Después de visitar el museo, nos dirigimos a la cueva, a unos 300 metros del museo.
La cueva principal de Zugarramurdi (Sorginen Leizea en euskera) fue horadada por una corriente de agua que aún existe, llamada Infernuko Erreka, regata del infierno.
Su nombre hace mención a las celebraciones paganas que se celebraban aquí en la antigüedad y que, en el Proceso Inquisitorial de 1609 a 1614, fueron presentadas como prueba evidente de que en Zugarramurdi se desarrollaban actos donde se ejercía la brujería.
La cueva se visita por libre y la entrada se puede adquirir sólo para la cueva o combinada con el museo de la brujería. El precio sólo para la cueva o sólo para el museo es de 4.50€ para adultos y 2.50 para niños. La entrada combinada es de 8€ para adultos y 4€ para niños.
Tras la visita a la cueva nos fuimos a comer. Hoy había bastante más gente en el pueblo y estaba todo más lleno. Decidimos comer en el mismo restaurante que el día anterior ya que comimos muy bien y los precios de todos los restaurantes eran similares.
Ya por la tarde, a las 17.30 teníamos hora para una visita guiada por el pueblo. Antes de empezar, teníamos que ir a confirmar al museo de la brujería que era donde comprobaban nuestros tickets online y nos daban una acreditación.
La visita dura aproximadamente una hora y cuarto y es muy, muy interesante. Altamente recomendable. El precio es de 5€ por adulto y 3€ por niño.
Cuando terminó la visita, como no era muy tarde y era nuestra última noche en tierras navarras, decidimos visitar el pueblo de Sara, ya en Francia.
Un pequeño pueblo parecido a Ainhoa aunque bastante más grande (2.500 habitantes) en la que destaca la Eglise Saint Martin, construida en el siglo XII y renovada en el siglo XVII, con su torre de cinco pisos y el antiguo cementerio a sus pies.
Dimos un bonito y corto paseo por el pueblo y nos volvimos a Elizondo, a disfrutar de un último paseo nocturno.
Paseando por una callejuela nos pasó algo muy curioso. Nos cruzamos con un sapo gigantesco. Esa tarde, en la visita guiada de Zugarramurdi nos habían advertido, que los viernes (hoy era viernes) por la noche salen las brujas con sus sapos a reunirse para sus encuentros y akelarres. ¿Ese sapo era casualidad? Que cada uno opine lo que crea…
8 de agosto
Toca volver al hogar aunque antes hacemos noche en Alcalá de Henares, en la Comunidad de Madrid.
Madrugamos, desayunamos algo en la habitación del hotel y nos ponemos en camino de Olite, a unos 95 km de Elizondo, para visitar el Palacio Real.
El palacio se construye en el siglo XV por orden del rey Carlos III de Navarra “el Noble” y su esposa Leonor de Trastámara. Es un espectacular conjunto de patios, estancias, fosos y jardines y de numerosas torres con unas vistas espectaculares.
Durante la Edad Media fue considerado uno de los palacios más lujosos de toda Europa, dejando impresionados a viajeros y visitantes de la época.
En 1813, el Palacio sufrió un devastador incendio que lo redujo a ruinas, pero a principios del siglo XX fue salvado de la desaparición total, comenzando las obras de restauración y reconstrucción en los años cuarenta.
La entrada para la visita libre cuesta 3.50€ para los adultos y 2€ para los niños. La visita guiada cuesta 4.90€ para los adultos y 3.50€ para los niños. Por desgracia nosotros no conseguimos entradas para la visita guiada porque estaban agotadas así que tuvimos que hacerlo por libre, pero te dan un panfleto que explica muy bien lo que ves.
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Después de la visita, antes de ponernos en camino, nos comimos un menú no muy ligero en un restaurante llamado Ducay y nos pusimos en camino a Alcalá de Henares en Madrid, a 325 km de distancia.
Seguimos con nuestro periplo centroeuropeo visitando nuestro último destino, Budapest. La capital de Hungría.
21 de julio
Después de recoger nuestras cosas en el hotel de Viena, nos dirigimos a la estación de ferrocarril Wien Meidling.
Sobre las 16.30, con casi media hora de retraso llegaba nuestro tren. El andén estaba hasta las tachas, no, lo siguiente. Así que tonto el último.
El tren iba llenísimo y era sin numerar, pero encontramos dos sitios juntos y ahí que nos sentamos. Nos descalzamos y me quedo ligeramente dormido.
Como media hora después, me despierta una muchacha, que estábamos en su asiento. WTF?! si son sin numerar… pues no. Había opción (más cara) de asientos numerados y nos habíamos sentado en uno de los vagones reservados. Pues ala, a recoger el chiringuito, y a otro vagón. Conseguimos sitio, pero eso si, uno en cada punta del vagón.
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Casi 3 horas después de salir de Viena, llegamos a la estación Budapest-Keleti. Muy bonita por cierto, inaugurada en 1884 y construida en estilo arquitectónico ecléctico.
Allí mismo decidimos cambiar unos pocos euros por florines. No teníamos nada, por lo que pudiera pasar. Ahora, como siempre, cambiar moneda en estaciones-aeropuertos es un palaco, así que cambiamos lo justo.
A unos 15 minutos andando teníamos el hotel. Elegimos el Novotel Budapest Centrum, un bonito hotel de 4 estrellas por 58€ la noche.
Vista desde la habitación del hotel.
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Dimos un pequeño paseo y nos volvimos al hotel a cenarnos lo que nos había sobrado de la comida y descansamos para madrugar al día siguiente.
22 de julio
Nos levantamos tempranito y nos fuimos, primero, a buscar un sitio donde comprar algo para desayunar. Compramos un café para llevar y algo de bollería en una panadería cercana al hotel.
Lo siguiente fue cambiar más euros por florines. Lo hicimos en un sitio de la misma avenida Rákóczi, en el número 10, en el que nos dieron un muy buen cambio.
Con florines frescos nos fuimos hasta el metro. Allí pillamos un pase de metro para 72 horas por 4.150 florines (unos 11€). Para usarlo, solamente había que enseñarlo a unos vigilantes que se encontraban en las escaleras mecánicas, que miraban el pase sin hacerle mucho caso realmente.
Nos subimos a la línea 2 (Roja) hasta la parada Deák Ferenc tér. Desde allí caminamos unos 5 minutos hasta la Szent István Bazilika, la Basílica de San Esteban.
La Basílica de San Esteban es la co-catedral de la Archidiócesis de Esztergom-Budapest. Fue construida entre 1851 y 1906 en estilo neorrenacentista. Lleva el nombre del rey fundador húngaro, San Esteban, cuya mano derecha, la Santa Derecha, se conserva aquí como una reliquia.
Con una altura de 96 metros, el edificio es uno de los más altos del país.
La entrada es “gratis”, pero se sugiere un donativo de 200 florines (0.56€) o bien, si prefieres dejarlo en euros, son 2€. Ese cambio tan fantástico lo encontraríamos a menudo por toda la ciudad, como por ejemplo en la tienda de recuerdos de la ópera.
Después de visitar la basílica, nos dimos un paseo por la zona hasta llegar al espectacular edificio del Parlamento de Hungría (Országház). Lo visitamos por fuera ya que teníamos entrada para las 16.00.
Nos fuimos a comer temprano para poder estar a tiempo en el Parlamento. Comimos en un sitio que había conocido trasteando por la red llamado Frici Papa kifőzdéje. Un sitio muy barato de comida casera (y con carta en español). Realmente nos sorprendió.
Altamente recomendable. Comimos por menos de 10€ los dos. Comeríamos o cenaríamos allí casi todos los días. Es barato pero asegurarse de llevar cash porque no admiten tarjeta.
Con la barriga bien llena nos volvimos a al Parlamento para visitarlo.
El parlamento de Hungría (Országház) es uno de los edificios públicos más famosos de Budapest. Es sede del Parlamento húngaro y algunas de sus instituciones (como la Biblioteca del Parlamento).
Construido entre 1885 y 1904 en estilos neogótico y ecléctico, su diseño es completamente simétrico. El edificio fue construido para un parlamento bicameral. En el ala norte se encuentra la cámara alta y en la sur la baja. Las dos cámara son un reflejo exacto la una de la otra.
Hoy en día, el salón de la cámara baja se utiliza para las sesiones parlamentarias.
El salón de la cámara alta está abierto a los turistas y en él se celebran reuniones de facciones, conferencias y recepciones.
Curiosamente, la alfombra en el salón de la cámara baja era roja y en la cámara alta era azul, ya que los miembros de la cámara alta eran tradicionalmente nobles, y se pensaba que tenían sangre azul.
La entrada cuesta 2.000 florines (5.70€) y lo mejor es comprarla online con, al menos, un mes de adelanto. Se llena hasta los topes y en la zona de taquilla se junta muchísima gente.
Las excursiones son guiadas y se pueden elegir entre multitud de idiomas, incluido el español.
La visita es algo imprescindible que hacer en Budapest y no te arrepentirás. El edificio por fuera es espectacular, pero el interior te deja sin aliento. Directamente.
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Tras visitar el Parlamento, subimos hasta la parte alta de Buda para hacer una visita que tenía yo muchas ganas: Budavári Labirintus, el laberinto del castillo.
El Laberinto del Castillo de Buda fue creado por la acción del agua caliente de manantial sobre la roca calcárea de la colina del castillo. Está formado por cuevas, sótanos, celdas y manantiales que se extienden a lo largo de más de 1.200 metros de longitud.
En el se encuentra exposiciones de cuando Transilvania formaba parte de Hungría y un apartado específico sobre Vlad Tepes, el conde Drácula. A partir de las 18.00, se apagan las luces. Con un pequeño farolillo puedes recorrer el laberinto en un ambiente tétrico, con niebla y una especie de melodía fúnebre.
Yo no soy nada miedoso pero la verdad es que crean una atmósfera lúgubre que da bastante canguelo. Me encantó.
La entrada cuesta 2.000 florines (5.70€).
A la salida del laberinto, ya algo cansados nos fuimos a buscar un sitio para cenar. Lo hicimos en un sitio justo enfrente del hotel, un restaurante llamado Montenegroi Gurman. Un restaurante de comida montenegrina que estaba muy rico y bastante barato. Unos 10€ dos platos y dos bebidas.
Después de la cena nos fuimos a descansar.
23 de julio
Nos levantamos tempranito y nos fuimos directamente al mercado central (Központi Vásárcsarnok) para visitarlo y desayunar allí.
Fue construido en 1897 según los planos del arquitecto Samu Pecz , profesor de la Universidad Técnica.
Es una de las obras de arquitectura de ladrillo más bellas del historicismo húngaro. Las puertas de piedra de entrada tienen características de estilo neogótico. El techo está cubierto con cerámica de colores de la fábrica Zsolnay en Pécs.
A parte de la bonita fachada tampoco tiene nada más reseñable. Tiene en la planta alta muchísimos puestos de comida, orientados al turismo, que son realmente caros. No caros en comparación con los restaurantes de la ciudad, no; caros a rabiar.
Salimos del turístico mercado central junto al Puente de la Libertad (Szabadság híd). Fue construido entre 1894 y 1896 con el nombre de Francisco José I.
Fue destruido por los alemanes el 16 de enero de 1945 durante la Segunda Guerra Mundial. Pero se reconstruyó en año y medio; y fue reinaugurado en agosto de 1946 con el nombre actual.
Cruzamos el puente y nos subimos en el tranvía 19 hasta la parada Clark Ádam tér. Muy cerca se encuentra el funicular que sube hasta el Castillo de Buda.
El funicular se inauguró en el año 1870, siendo el 2º funicular de Europa. Fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial pero se reconstruyó fiel al modelo original y se reabrió en 1986.
El precio del billete es de 1.100 florines (3€) y desde la cabina se observan una preciosas vistas de la parte de Pest.
Ya las vistas según te bajas del funicular son bastante espectaculares. Unas fotillos y nos fuimos al castillo.
El castillo de Buda (Budai Vár), construido en estilo gótico entre mediados del siglos XIV y XV. Fue el Palacio Real de Hungría.
A partir de 1541, durante la ocupación turca, la condición del palacio comenzó a deteriorarse. Durante el asedio y la recuperación de 1686, se causaron daños muy graves tanto al castillo como a los edificios del Distrito del Castillo.
Hoy en día, el castillo alberga la Biblioteca Nacional Széchényi (desde 1985), así como la Galería Nacional Húngara y el Museo de Historia de Budapest.
A unos 15 minutos paseando encontramos, primero la iglesia de San Matías (Mátyás Templom), que visitaremos más tarde. Y una de las visitas estrella del Budapest: el Bastión de los Pescadores (Halászbástya).
El Bastión de los Pescadores es uno de los monumentos más famosos de Budapest. Ubicado en el recinto del Castillo de Buda, se extiende a lo largo de 140 metros frente al Danubio.
Sus 7 torretas de estilo neorrománico ofrece unas vistas increíbles del Danubio y de la parte de Pest. Aunque no lo parezca, es una construcción bastante reciente que data del años 1895.
Después de admirar las increíbles vistas nos decidimos a visitar la Iglesia de San Matías (Mátyás Templom). Su nombre oficial es Iglesia de la Asunción en Buda. Es una iglesia católica neogótica fundada según se cree por San Esteban en el año 1015 pero no se conservan textos que lo indiquen. Si que hay textos que indican que su fundación data del año 1255.
Durante el asedio de Budapest durante la Segunda Guerra Mundial, el edificio sufrió graves daños. El edificio se reconstruyó entre 1950 y 1970; y en 1984 se completó la reconstrucció del gran órgano.
La entrada cuesta 1.200 florines (3.40€) y se compran en unas taquillas que hay enfrente del templo.
La iglesia por dentro es espectacular y es una de las visitas imprescindibles en Budapest.
Después de visitar tranquilamente el templo, nos dimos otro paseo por la ciudadela. Bajamos dando un paseo hasta llegar a la ribera del Danubio.
Nos fuimos a comer al Frici Papa kifőzdéje y luego nos fuimos a disfrutar de lo mejor que tiene Budapest: las termas.
Elegimos los baños que seguramente son los más famosos, los de Széchenyi (Széchenyi Gyógyfürdő és Uszoda). Inaugurados en el año 1913 son los baños públicos más grandes de Budapest.
Está construido en estilo neobarroco y la verdad es que el complejo es precioso y muy señorial. Consta de 3 piscinas exteriores y 15 cubiertas con aguas de diferentes temperaturas.
El precio de la entrada es de 4.100 florines (11.40€). Puedes alquilar también bañador y toallas por si no llevas. Nosotros alquilamos las toallas y nos costaron 700 florines (2€). También tienen diferentes servicios de masajes que se contratan a parte.
La verdad es que es una maravilla y te deja el cuerpo como nuevo. Tengo muchas ganas de volver pero en invierno. Estar en esas piscinas exteriores mientras nieva tiene que ser de lo más espectacular.
Después del relax, nos dimos un pequeño paseo por el parque y nos sentamos en una terracita a tomar algo. Ese algo consistió en un palinka, un licor tradicional hecho a partir de diversas frutas como ciruela, pera, albaricoque, o melocotón.
Yo lo elegí de melocotón, y como decía el camarero, no se toma solo, tiene que ir acompañado de una buena jarra de cerveza. Así que, ambas me pedí.
Yo no se la dureza que tiene el palinka pero, entre el chupito y la jarra de cerveza, me pillé una torta que me dobló.
Estando un pelín perjudicado, nos fuimos a cenar algo ligero pero que me quitara la toña y a la cama a descansar.
24 de julio
Nos levantamos temprano para variar y nos vamos a la calle y desayunamos de camino a la Ópera de Budapest.
La Ópera Nacional de Hungría (Magyar Állami Operaház) es uno de los monumentos más importantes del siglo XIX en Budapest. Fue construida en estilo neorrenacentista según los planos de Miklós Ybl entre 1875 y 1884.
Afortunadamente el edificio nos sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial, así que pudo ser rápidamente reparada.
El interior de la ópera se pude visitar mediante visitas guiadas en varios idiomas incluido el español. Las visitas en español son a las 15.00 y a las 16.00 y duran alrededor de una hora y media.
Compramos nuestras entradas por 2.800 florines (7.95€) para las 16.00 y nos fuimos con la música a otra parte.
Como era temprano, decidimos visitar la Casa del Terror (Terror Háza). A pesar del nombre, no es una atracción de feria. Se trata de un museo que contiene exposiciones relacionadas con los regímenes dictatoriales fascista y comunista de Hungría en el siglo XX. Es también una conmemoración a sus víctimas, incluyendo aquellos detenidos, interrogados, torturados o ejecutados en este edificio.
El precio de la entrada es de 2.000 florines (5.70€) más 1.500 florines por la audioguía (4.30€). Con ella puede visitar tanto la exposición permanente como la temporal, aunque la temporal se puede hacer de forma gratuita.
La verdad es que el nombre del museo le hace justicia ya que lo que se puede aprender aquí es verdaderamente horroroso. El ser humano pude ser muy cruel y no aprendemos nunca. Por cierto, no se pueden sacar fotos en su interior, así que no tengo ninguna para colgar.
Tras la visita al museo, nos fuimos a comer al cercano Frici Papa kifőzdéje (como no) y de aquí nos fuimos a la Ópera Nacional de Hungría para la visita.
El interior de la ópera es realmente espectacular, no tiene nada que envidiar a su hermana de Viena aunque esta es bastante más pequeña.
Al salir de la ópera, nos subimos al metro y nos fuimos hasta la Plaza de los Héroes (Hősök tere). Se encuentra al final de la avenida Andrássy y es la plaza más importante de la ciudad.
La plaza se inauguró en 1896 para conmemorar el milenio de la fundación del país. En ella se encuentra el monumento al milenio con las estatuas de los sietes reyes magiares fundadores de la ciudad y, en el centro, el Arcángel Gabriel.
En 1929 se instaló el monumento conmemorativo a los soldados caídos en la Primera Guerra Mundial y a partir de 1932, se le cambió el nombre a Plaza de los Héroes.
La plaza se encuentra flanqueada por dos edificios monumentales, el Museo de Bellas Artes (Szépművészeti Múzeum) y la Galería de Arte Mücsarnok.
El museo de Bellas Artes (Szépművészeti Múzeum) fue construido entre 1900 y 1906 en estilo neorrenacentista y neoclásico según los planos de Albert Schickedanz y Ferenc Herzog Fülöp.
La Galería de Arte Mücsarnok fue construida entre 1895 y 1896 en estilo neoclásico por los mismos arquitectos que el museo de bellas artes, Albert Schickedanz y Ferenc Herzog Fülöp. Se trata de la sala de exposiciones más grande de Budapest.
El conjunto de la plaza y los dos museos fueron proclamados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2002.
Desde la Plaza de los Héroes nos acercamos al Castillo de Vajdahunyad (Vajdahunyad vára). Fue construido entre 1904 y 1908 en estilos renacentista y barroco. Es una réplica del Castillo Hunyad en Hunedoara (Rumanía). Hoy en día alberga el Museo de la Agricultura de Hungría.
El castillo se encuentra en el parque Városliget, donde se encuentran los baños de Széchenyi que visitamos el día anterior. Aunque esta vez fuimos a ver la espectacular fachada principal (entramos a los baños por la trasera).
Tras un bonito paseo por el parque volvimos al metro en la Plaza de los Héroes. Nos fuimos hasta la ribera del río Danubio, a dar un agradable paseo nocturno admirando el imponente edificio del Parlamento y las bandadas gigantescas de murciélagos volando a su alrededor.
Los puntitos del cielo son murciélagos.
Desde la ribera de la parte de Pest, se observan unas increíbles imágenes de los monumentos de Buda iluminados. Es un espectáculo grandioso.
Después de aquí, cenamos algo ligero y nos fuimos descansar hasta el día siguiente.
25 de julio
Como no, nos levantamos tempranito para aprovechar el último día en Budapest. Nos fuimos camino de la catedral a contemplar tranquilamente el exterior ya que, el primer día llovía y era bastante incómodo.
Desde aquí nos fuimos dando un paseo a la Gran Sinagoga (Dohány utcai Zsinagóga). Se construyó entre 1854 y 1859 en estilo morisco por el arquitecto Ludwig Förster y es la sinagoga más grande de Europa y la segunda más grande del mundo (después de la de Jerusalén).
Entre 1929 y 1932 se renovaron todos los alrededores de la sinagoga y fue entonces cuando se erigió el actual Museo Judío (Magyar Zsidó Múzeum és Levéltár) y la Iglesia de los Héroes, que conserva la memoria de los héroes judíos de la Primera Guerra Mundial.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron de los alrededores de la sinagoga un ghetto judío que posteriormente se convirtió en un campo de concentración. Miles de judíos fueron enviados desde aquí a los campos de exterminio.
Aquí murieron más de 2.000 personas que fueron enterradas en los jardines de la Gran Sinagoga. Aún se conservan muchas tumbas hoy en día.
En 1991 se instaló un monumento en forma de sauce llorón conocido como el Árbol de la Vida en el que hay un nombre de una persona judía asesinada durante el holocausto en cada hoja.
Para entrar hay que pasar un control de seguridad bastante estricto. En el proveen de una Kipá a los hombres que es de uso obligatorio y a las mujeres, que deben llevar los hombros y las piernas tapados. A mi pareja le dejaron allí mismo un pañuelo para los hombros ya que los llevaba descubiertos.
El precio de la entrada es de 2.600 florines (7.40€) y es una de las visitas imprescindibles de Budapest.
La visita por libre puede durar alrededor de una hora.
Tras esta visita, nos cogimos el tranvía hasta la estación Szent Gellért tér, al otro lado del río. Íbamos a visitar una de las iglesias más curiosas que hemos visto nunca: la Iglesia Rupestre.
La Iglesia Rupestre (Gellérthegyi Barlang) es parte de una red de cuevas dentro de la colina Gellért. La cueva también se conoce como “Cueva de San Iván” (Szent Iván-barlang), en relación con un ermitaño que vivía allí y se cree que utilizó el agua termal natural de un lago fangoso al lado de la cueva para curar a los enfermos.
Iglesia Rupestre.
Después de su consagración en 1926, sirvió como capilla y monasterio hasta 1951. Durante este tiempo, también sirvió como hospital de campaña para el ejército de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Tras la liberación del país por el ejército soviético, la iglesia siguió con sus actos religiosos hasta 1951, cuando el gobierno del país decidió clausurarla en una cruzada contra las creencias religiosas. Los monjes fueron encarcelados y el superior, condenado a muerte.
Tras la caída del telón de acero en 1989, la iglesia fue reabierta y restaurada en 1992. Hoy en día los monjes continúan realizando funciones religiosas, aunque la cueva también se ha convertido en una atracción turística.
La entrada cuesta 500 florines (1.40€) y la verdad es que es una visita muy, muy interesante. En la salida se encuentra una estatua del rey San Esteban y una buena panorámica del puente Szabadsag.
Tras salir de la Iglesia Rupestre, nos fuimos dando un buen paseo por la ribera del río hasta el Puente de las Cadenas (Széchenyi Lánchíd).
El Puente de las Cadenas fue diseñado por el ingeniero inglés William Tierney Clark y construido por el ingeniero escocés Adam Clark. Fue el primer puente permanente sobre el Danubio en Hungría y fue inaugurado 1849.
Panorámica desde el puente.
Cruzamos el puente y nos ponemos en camino dirección al Parlamento.
Más o menos a mitad de camino, se encuentra un monumento sobrecogedor, los Zapatos en la Orilla del Danubio (Cipők a Duna-parton). Fue inaugurado en el año 2005 y fue creado para honrar la memoria a los judíos que fueron asesinados por los milicianos fascistas del partido de la Cruz Flechada durante la Segunda Guerra Mundial.
Les ordenaron que se quitaran los zapatos y les dispararon al borde del agua para que sus cuerpos cayeran al río y se los llevaran. Representa sus zapatos dejados en la orilla.
Desde aquí nos dedicamos a contemplar la monumental ribera de Buda del Danubio y sacar muchas fotos.
Ya se había hecho la hora de comer, así que fuimos esta vez a un local de cadena de pollo frito para cambiar un poco.
Después de la comida nos fuimos de nuevo hasta la orilla del Danubio para hacer un crucero turístico.
El crucero nos costó 5.980 florines en total (17€) dos pasajeros más dos audioguías (en español).
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El crucero te da una vuelta bastante larga mientras te va comentando historia de la ciudad y del río. Muy interesante.
Al finalizar el tour, decidimos subir a admirar las vistas del atardecer desde el Bastión de los pescadores por última vez.
Alargamos todo lo posible el paseo, con mucha pena de tener que volver a España a la mañana siguiente.
Volvimos a cenar… adivina donde… ¡ Premio! al Frici Papa kifőzdéje.
26 de julio
Nos levantamos sobre las 6.30 y salimos ligerito hacia la estación de metro, nos subimos en la línea 2 hasta la estación Deák Ferenc tér. Hicimos transbordo a la línea 3 hasta la estación Kőbánya-Kispest y allí nos cogimos el bus 200E hasta el aeropuerto. Todo este trayecto tiene una duración de algo menos de una hora.
Ya en el aeropuerto, los vuelos de Ryanair salen desde la terminal 2B. Nuestra sorpresa fue que, al llamarnos a embarcar, nos hicieron salir fuera de la terminal a una especie de barracón con techo de uralita en la que tuvimos que hacer cola con un calor terrible sin aire acondicionado. Imaginamos que en invierno hará un frío de mil demonios allí.
Sobre las 10.30 salió el vuelo relativamente puntual hacia el aeropuerto de Barajas al que llegamos sobre las 14.00.
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