Toca viaje largo. A las 8.55 de la mañana despegamos puntuales hacia el aeropuerto de Barcelona, donde haríamos una escala de 8 horas.
Con esta escala tan larga decidimos ir a dar un pequeño paseo por Montjuïc. Para ello tomamos el Aerobus 1 y nos bajamos en la Plaza de España. El billete de ida cuesta 5.90€ y el de ida/vuelta 10.20€.
La Plaza de España (Plaça d’Espanya) fue construida en 1929 para la Exposición Internacional. Fue según los planos de los arquitectos Josep Puig i Cadafalch y Guillem Busquets.
En la plaza podemos ver varios elementos reseñables como la fuente monumental diseñada por Josep Maria Jujol y con la decoración monumental confeccionada por Miguel Blay y los hermanos Miquel y Llucià Oslé.
También encontramos la Plaza de Toros Las Arenas. Construída en el año 1900 en estilo neomudéjar por el arquitecto Augusto Font Carreras. El 19 de junio de 1977 se celebró la última corrida de toros y, a partir de ahí estuvo prácticamente en deshuso hasta el año 2011 en el que se reconvirtió en centro comercial.
Fuente y Plaza de Toros
En la entrada de la avinguda de la Reina María Cristina encontramos las Torres Venecianas, construidas en 1929 por el arquitecto Ramon Reventós como puerta de acceso a la Exposición Internacional de ese año. Su nombre se debe a su parecido con el campanile de San Marcos en Venecia.
Subiendo por la avinguda de la Reina María Cristina encontramos la Feria Internacional de Barcelona y el Palacio de Congresos de Barcelona.
Al final de la avenida llegamos a la Font Màgica de Montjuïc (Fuente Mágica de Montjuic) construida con motivo de la Exposición Internacional de 1929 por Carles Buïgas en el lugar donde estaban situadas las Cuatro Columnas de Josep Puig i Cadafalch.
La música se incorporó durante los años 80 y fue completamente restaurada antes de los juegos olímpicos de 1992. La fuente es un conjunto de juegos de luz y agua que se desarrolla en todo el eje desde el Palacio Nacional hasta la plaza de España, que incluye cascadas y estanques.
Al final de las escaleras (la mayor parte mecánicas pero no todas) llegamos al impresionante Palacio Nacional de Montjuic, construido entre 1926 y 1929 para la Exposición Internacional de 1929 de Barcelona y que desde 1934 aloja el Museo Nacional de Arte de Cataluña.
Fue obra de los arquitectos Eugenio Cendoya y Enric Catà, bajo la supervisión de Pere Domènech i RouraFue y se trataba del edificio principal de la Esposición Internacional.
Desde aquí tenemos unas vistas espectaculares de la ciudad de Barcelona.
Tras el palacio se encuentra L’Anella Olímpica de Montjuïc, el Anillo Olímpico, las instalaciones deportivas del los juegos de 1992. En él encontramos el mítico Estadio Olímpico Lluís Companys.
El estadio fue inaugurado el 20 de mayo de 1929 por el rey Alfonso XIII. Entre 1985 y 1989 fue reconstruido casi en su totalidad para prepararlo para los Juegos Olímpicos.
Estadio Olímpico Lluís Companys y pebetero olímpico
Aquí también se encuentra el Palau Sant Jordi, construido para los Juegos Olímpicos por arquitecto japonés Arata Isozaki. Por desgracia todo el recinto se encontraba cerrado por obras y tuvimos que verlo de lejos.
También encontramos el Castell de Montjuïc (Castillo de Montjuic), una antigua fortaleza militar que inicialmente fue una pequeña atalaya para vigilar el tránsito marítimo que fue evolucionando a lo lardo de los siglos hasta llegar al aspecto que observamos hoy día.
Ya a la bajada nos encontramos con los jardines Joan Maragall, rodeando el Palacete Albéniz residencia de la familia real española durante sus visitas a la ciudad condal.
Palacio Nacional de Montjuïc
También se encuentra aquí el Poble Espanyol (Pueblo Español) un museo arquitectónico al aire libre. Se inauguró en 1929 para la Exposición Internacional tras la idea del arquitecto catalán Josep Puig i Cadafalch y se concibió como un pueblo en el que se pretendían reunir las principales características de los pueblos de España.
Como ya se hacía la hora de comer, buscamos algún sitio recomendable. Elegimos El Mesonet, un sencillo restaurante de gastronomía catalana. Comimos de maravilla (el arroz montañés fue delicioso) y bastante barato.
De camino a la parada del bus pasamos por la Plaza de Toros Las Arenas. Desde la terraza podemos obtener unas vistas espectaculares.
Ahora si, toca volver al aeropuerto para poner rumbo a nuestro destino real: Islandia.
Si dispones de más tiempo, siempre puedes disfrutar de alguna de las múltiples actividades que te propone Civitatis en Barcelona:
En nuestro periplo por tierras Lituanas hoy mudamos el campamento y nos vamos hasta Klaipeda.
Klaipėda es la tercera ciudad más poblada de Lituania y el principal puerto marítimo del país, situado en la costa del mar Báltico.
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La ciudad se funda en 1252 por la Órden Teutónica. Entonces es llamada Castrum Memele (en alemán Memelburg) y siendo cristianizada toda el área.
La Paz del Mar Melno en 1422 fijó la hermandad entre la provincia de Prusia y Lituania. Memel se incluyó en Prusia y la frontera permaneció inalterada hasta 1919. Fue una de las fronteras más largas sin cambios en Europa.
A comienzos de 1474 Memel fue gobernada por la Ley Culm de las ciudades prusianas.
En 1525, el Ducado de Memel adoptó el luteranismo bajo el reinado de Alberto de Prusia. Fue el comienzo de un largo periodo de prosperidad para la ciudad y el puerto. Ya que el Ducado de Prusia fue un feudo polaco y más tarde parte de la Comunidad de naciones Polaco-Lituana. Esa prosperidad llegó a su final cuando, entre 1629 y 1635, Memel fue atacada y ocupada por Suecia.
Con la creación del Estado unificado alemán en 1871, Memel se convirtió en la ciudad más al noreste de Alemania. Tras el Tratado de Versalles el territorio que rodeaba a Memel es separado de Alemania y recibe una autonomía bajo ocupación francesa.
En 1923 tropas lituanas bajo el mando del coronel Budrys atacaron la ciudad y los franceses se retiraron.
Memel fue reabsorbida por el Reich alemán el 22 de marzo de 1939, tras la anexión de Austria, los Sudetes y Checoslovaquia. En enero de 1945 la ciudad es capturada por el Ejército Rojo y entregada a Lituania.
1 de agosto
A las 11.35 salió el bus desde la estación de Vilnius. Durante el trayecto sucedió algo que me dejo impresionado. En cierto momento por la autopista, adelantamos a un viejo coche que iba remolcado por un seat Ibiza medienta una cuerda normal y corriente, atada al parachoques. Esto en España te pillan y te meten un paquete que te cagas.
Algo menos de 4 horas más tarde llegábamos a la estación de Klaipėda. Desde aquí nos fuimos dando un paseo hasta nuestro hotel, el National Hotel. Un hotel de 4 estrellas muy céntrico y bastante barato.
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Dejamos las cosas y nos fuimos a dar un paseo por el casco antiguo de la ciudad. La parte central del barrio parece un típico pueblecito alemán. ¿Habremos cambiado de país sin darnos cuenta?
El sitio más céntrico es Teatro Aikštė, la Plaza del Teatro. Esta es la plaza central del casco antiguo de Klaipeda.
En un principio aquí se encontraba parte de los fosos del castillo. Tras ser rellenado en 1819, se abre un mercado en este lugar. Este mercado va evolucionando y creciendo a medida que pasan los años.
El edificio más reseñable de la plaza es (obviamente) es el teatro. Se desconoce el momento de la construcción del primer edificio. Según unos planos de la ciudad del siglo XVIII, aquí se encontraba un edificio de planta cuadrada llamado “Komedijų namais” (Casa de la Comedia). Anteriormente era un edificio militar.
El nuevo auge de la vida teatral en Klaipėda comenzó después de 1818, cuando llegó aquí el alemán Ulbrich. Una empresa de comercio forestal le permitió el uso gratuito de un edificio temporal de madera, donde instaló una sala de 200 asientos y abrió un teatro.
Teatro Aikštė
A fines del siglo XIX, se completó la construcción de un nuevo teatro. Era de ladrillo de estilo clasicista de dos plantas con buhardilla en el sitio del teatro actual. En 1854 el teatro se quema durante un incendio en la ciudad pero se reconstruye en 1857.
Para 1935 se traslada a Klaipeda el Teatro Šiauliai, una ciudad a 170 km al oeste. Funciona como Teatro Estatal de Klaipeda hasta 1939.
Por desgracia, durante nuestra visita estaba totalmente tapado. Estaban realizando obras de restauración y no pudimos contemplarlo.
Otro elemento reseñable de la plaza es el monumento a Simon Dach. Poeta nacido en 1605 en Klaipeda cuando oficialmente se llamaba Memel y pertenecía a Alemania. Se trata de una fuente instalada en 1912 cuya escultura representa a la joven descalza. Es uno de los personajes creado por el poeta.
En 1939 la escultura fue retirada de la plaza y se dice que la idea era sustituirla por una de Adolf Hitler. Para 1989 se vuelve a instalar una réplica de la escultura original.
Desde aquí nos fuimos a la ribera del río Danés. Cruzamos el río por el puente Biržos. Hasta el siglo XVIII, el entonces puente de madera, además de para cruzarlo, servía para cobrar tributo a todos los barcos que quisieran pasar elevándolo.
En 1877 se inicia la construcción de un nuvo puente de acero diseñado por el ingeniero Bernstein de Wiesbaden. Se inaugura en 1879.
Para 1904 se rediseñó la parte superior para que pudieran circular por el los nuevos tranvías de la ciudad. En dicha reconstrucción el puente fue decorado con dos portales Art Nouveau calados de metal a los que se adosaron farolas.
Destruido durante la Segunda Guerra Mundial, se reconstruyó con el mismo diseño en 1948. La última restauración es de 2007.
Biržos tiltas
La ciudad debía estar en fiestas. En el parque junto al río habían varios puestecillos de comida y artesanía. Allí nos sentamos a tomar unos refrescos y comer kepta duona. Es una especie de tiras de pan frito con queso, que está buenísimo (Receta aquí).
Junto al puente encontramos Arka, un monumento construido por el escultor Arūnas Sakalauskas en 2003. Fue para conmemorar el 85 aniversario de la Ley de Tilsit y el 80 aniversario de la revuelta de Klaipėda.
La columna roja más pequeña está hecha de granito rojo y simboliza Lituania Menor y su herencia cultural. Mientras que la parte gris simboliza la Lituania propiamente dicha. La parte gris en la parte superior parece haberse roto y representa el Óblast de Kaliningrado, actualmente parte de Rusia.
La inscripción de la parte superior que dice: “Esame viena tauta, viena žemė, viena Lietuva” (“Somos una nación, una tierra, una Lituania”) son unas palabras de la escritora lituana Ieva Simonaitytė.
Desde aquí nos fuimos a descansar un poco pero, de camino, pasamos por un supermercado para comprar algo de cenar. Por 18.84 Litas (5.45€) compramos un montón de cosas.
Tras el descanso dimos un pequeño paseo nocturno pero nos fuimos temprano a la cama que había que madrugar muchísimo. El día siguiente iba a ser duro, muy duro.
2 de agosto
Madrugamos mucho no, muchísimo. Hoy visitamos el istmo de Curlandia, un istmo de arena que separa el mar Báltico de la Laguna de Curlandia. Tiene una longitud de 98 km de los cuales 52 pertenecen a Lituania y el resto al Oblast de Kaliningrado en Rusia.
Según la mitología báltica, el istmo fue formado por una chica muy fuerte llamada Neringa que estaba jugando en la playa.
Laguna de Curlandia
Toda la parte lituana pertenece al municipio de Neringa. Hasta la reforma del municipio lituano de 2000, se conocía como la ciudad de Neringa, aunque nunca hubo allí una verdadera “ciudad”. Se convirtió en una ciudad en la Unión Soviética en 1961 al combinar formalmente 4 asentamientos en una unidad administrativa.
A las 7.20 de la mañana estábamos tomando el transbordador de Klaipeda a Smiltynés. El trayecto nos costó 2.90 Litas (0.85€) y tarda unos 20 minutos en cruzar la laguna. Desde aquí nos subimos un bus que nos llevó hasta Nida. El trayecto nos costó 11 Litas (3.20€) y dura algo más de una hora.
Nida es la capital administrativa del municipio de Neringa y es muy conocido como destino turístico y por la colonia de artistas de Nida. Fue un movimiento artístico importante en Prusia Oriental que comenzó alrededor de 1890 y finalizó con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
Nida es es el punto más occidental de Lituania y los estados bálticos. Está cerca de la frontera con el enclave ruso del Oblast de Kaliningrado y cuenta con unos 2.300 habitantes.
Nida
Aquí compramos un snack para el camino y nos fuimos hacia un punto de alquiler de bicicletas que tenía ya fichado. Las bicis nos costaron 30 Litas (8.70€) cada una y podíamos devolverlas en cualquiera de los puntos que tenían a lo largo de todo el istmo.
Con las bicis nos dirigimos al primer punto que queríamos ver, la Parnidžio kopa, la duna Parnidis o la Gran Duna de Nida. Una duna de arena en movimiento de 52 metros de altura y se cree que su nombre, Parnidis, proviene de la frase cuyo significado es “pasó por Nida” porque esta duna arrastrada por el viento ha pasado varias veces por el pueblo de Nida.
Se puede subir a lo alto pero solo por los caminos marcados. Está estrictamente prohibido salirse de éstos para asegurar su conservación.
Aparcamos las bicis y subimos las escaleras por medio del frondoso bosque que lleva a lo alto y podemos admirar las impresionantes vistas.
En lo alto de la duna se encuentra Saulės laikrodis, un reloj de sol de granito construido en 1995. En 2011 tuvo que ser restaurado ya que fue destruido durante una tormenta. El reloj de sol es un pilar de piedra de 13,8 metros de altura y un peso de 36 toneladas. Desde el punto de vista astronómico, la duna de Parnidis es un lugar ideal para el reloj de sol en Lituania.
Saulės laikrodis
Después de admirar las espectaculares vistas nos pusimos en camino, dirección norte, hacia donde se encontraba el ferry, aunque no íbamos a llegar tan lejos. Prácticamente todo el camino lo pudimos hacer a través de carril bici. Es una maravilla ya que no te encuentras con tráfico y no te pones en peligro
La siguiente parada fue Vecekrugo kopa, la duna Vecekrugo a unos 8 km de Nida. Esta es la duna más alta de todo el istmo de Curlandia con 67 metros de altura. A ella se puede subir también por el camino marcado para admirar las vistas. Pero la verdad es que son menos impresionantes que las de la Duna Parnidis.
Vecekrugo kopa
Aquí aprovechamos para descansar un poco a la sombrita y comernos lo que habíamos comprado en Nida. Tras el descanso volvimos al camino. Tras kilómetros de un paisaje espectacular combinando bosque y costa, llegamos a la ciudad de Pervalka, a unos 8 km de Vecekrugo kopa.
Pervalka es una (muy) pequeña población de unos 200 habitantes. La mayoría de casas son pequeñas construcciones de pescadores de finales del siglo XIX y principios del XX y la mayoría se encuentran a ambos lados de la calle principal a lo largo de las orillas de la laguna de Curlandia.
La verdad es que el pueblo es encantador. Si un día me toca la lotería, me compro una casita de veraneo aquí.
Aquí compramos en una tiendecilla algo para comer, ligerito para seguir dando a los pedales. Seguimos paseando hasta llegar a la costa del mar Báltico. Concretamente a Juodkrantės bendras paplūdimys, la playa de Juodkrantės, a unos 17 km de Pervalka. Una espectacular playa de arena fina y blanca en la que daba unas ganas tremendas de despelotarse y meterse en el mar, que hacía mucho calor aquel día.
Ya desde aquí nos dirigimos a Juodkrantė (literalmente costa negra), un pueblo turístico con unos 700 habitantes. Situado en el territorio de la antigua Prusia, fue durante siglos un pueblo de pescadores llamado Schwarzort, que experimentó un auge turístico a finales del siglo XIX y principios del XX.
Aquí devolvimos las bicis, en el muelle del pueblo y allí mismo nos subimos al bus para ir hasta el ferry. Llegamos al hotel sobre las 7 de la tarde y descansamos un poco antes de ir a por algo de cena.
El descanso se nos fue un poco de las manos y se nos hizo algo tarde.
Por internet había fichado un sitio para cenar y nos pusimos en camino. Tras caminar largo rato llegamos a la Klaipeda soviética: anchas avenidas y bloques enormes de viviendas. Por ese camino no había nada y la iluminación no daba para mucho. Como no encontrábamos el sitio decidimos darnos la vuelta y buscar algo en el casco antiguo. Con tan mala suerte que se había hecho demasiado tarde y ya no nos dejaron entrar a ningún restaurante (cierran a las 22.00). Así que decidimos comprar algo de comida preparada en un supermercado y comerlo tranquilamente en el hotel.
3 de agosto
Últimas horas en Klaipeda. Dimos un paseo por el casco antigo hasta llegar a las ruinas del castillo, Klaipėdos Pilis. El castillo de Klaipeda también conocido como Memelburg o Castillo de Memel fue construido por los Caballeros Teutónicos . Se desconoce el año de su construcción pero fue mencionado por primera vez en fuentes escritas en 1252 y sufrió numerosas destrucciones y reconstrucciones en los siglos siguientes.
Durante el siglo XIX, habiendo perdido su importancia estratégica, el castillo fue demolido. Se realizaron trabajos arqueológicos en el sitio durante el siglo XX, y en 2002 se estableció un museo debajo de uno de sus baluartes. Actualmente, el castillo está siendo restaurado.
Hay que decir que no nos dio tiempo de visitar el museo.
Restos de la muralla del castillo.
En el muelle se encuentra la escultura más… extraña o perturbadora que recuerdo haber visto: Klaipėdos Juodasis vaiduoklis o el fantasma negro de Klaipeda, una figura fantasmal encapuchada trepa desde el agua, sosteniendo una linterna en su mano.
Tan perturbadora escultura está relacionada con una leyenda que se remonta a 1595 cuando Hans von Heidi, uno de los guardias del castillo de Klaipėda, hacía sus rondas nocturnas cerca del puerto.
De la nada, una figura encapuchada apareció cerca de la orilla del agua. En lugar de atacar al guardia sobresaltado, le preguntó cómo estaban resistiendo los suministros de grano y madera de la ciudad. Von Heidi le informó al fantasma que la ciudad tenía suficientes suministros, pero el fantasma le advirtió que no sería suficiente. En ese momento, la aparición se desvaneció.
En los viejos tiempos, por supuesto, la gente se inclinaba a creer las palabras de fantasmas, brujas, duendes y gigantes. Y así, Hans von Heidi informó obedientemente a sus superiores de su encuentro fantasmal, y la ciudad se dispuso a aumentar sus suministros de madera y grano. Luego siguieron unos años sombríos de hambre y escasez, a los que la gente de Klaipėda solo sobrevivió gracias a la advertencia del fantasma.
En 2010 se instaló la escultura, obra Svajunas Jurkus y Sergejus Plotnikovas y y rinde homenaje al fantasma salvador de la ciudad.
Aquí damos por finalizada nuestra visita a Klaipeda y Neringa. Tocaba volver a la estación a tomar el bus a un nuevo destino: Kaunas.
Aquí les dejamos un mapa con los puntos visitados en este viaje:
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Este año buscábamos un destino “exótico”, un destino poco visitado por españoles y lo conseguimos. Viajamos a Lituania, empezando por su capital: Vilnius.
29 de Julio
Para ello tuvimos que ir a Málaga, donde tomamos un vuelo con Ryan Air hasta Barcelona.
Despegamos puntuales a las 8.50 de la mañana. En algo menos de 2 horas ya estábamos en el aeropuerto del Prat. Paseo por aquí, bocata por allá y cambio de moneda por otro lado. A las 16.30 despegábamos rumbo de Vilnius, la capital de Lituania.
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Cabe reseñar que hasta 2015 funcionó su moneda nacional: el Litas. Fue a partir de ahí que empezó a circular el Euro.
A las 21.05 aterrizábamos en Vilnius. Salimos del aeropuerto y tomamos el tren hasta la estación central. Desde aquí nos separaban unos 10 minutos hasta el hotel.
Elegimos el Europa Royale Vilnius, un hotel bastante céntrico de 4 estrellas que nos costó 66€ la noche con desayuno.
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Cenamos algo en una pizzeria cercana: Charlie Pizza, que es una cadena, y nos fuimos a descansar para madrugar.
30 de Julio
Madrugamos, desayunamos y nos fuimos a conocer la ciudad. De momento llueve a ratos.
Muy cerca del hotel, de camino al centro, llegamos primero a la Plaza del Ayuntamiento (Rotušės aikštė). En ella encontramos (lógicamente) el edificio del ayuntamiento (Vilniaus rotušė). El ayuntamiento de Vilnius se mencionó por primera vez en 1432. Inicialmente era un edificio de estilo gótico y desde entonces ha sido reconstruido muchas veces.
El edificio actual data de 1799. Está construido en estilo Neoclásico según planos del arquitecto lituano Laurynas Gucevičius, aunque aún se conservan las bodegas góticas más antiguas.
Seguimos bajando dirección catedral. A pocos metros de la plaza del ayuntamiento nos encontramos con la iglesia ortodoxa Šv. kankinės Paraskevės cerkvė (Mártir Paraskevės). Es la iglesia ortodoxa oriental más antigua del país y una de las dos únicas iglesias ortodoxas que hablan en lituano.
La primera iglesia se construyó donde se encontraba un templo pagano a petición de María Yaroslavna de Vitebsk. Fue la primera esposa del Gran Duque Algirdas y fue enterrada aquí tras su muerte en 1346.
La iglesia quedó completamente destruida por un incendio en 1557. Se reconstruyó tres años después, pero se incendió nuevamente en 1611. Estando en ruinas, fue entregada a los católicos orientales locales. En 1655, fue devuelta a la Iglesia Ortodoxa y renovada.
Durante la Gran Guerra del Norte, en 1705, con Vilna invadida y saqueada por el ejército moscovita, la iglesia fue visitada por el zar ruso Pedro el Grande, quien rezó allí por la victoria militar.
En 1748, el edificio quedó nuevamente destruido por un incendio y reconstruido en 1795. Sin embargo, permaneció cerrado durante los siguientes cuarenta años, cayendo lentamente en decadencia. En 1864, por orden del gobierno local ruso, Nikolay Chagin la reconstruyó en estilo neobizantino.
Durante la Segunda Guerra Mundial volvió a quedar destruida. Se reconstruyó rápidamente pero el gobierno Stalinista prohibió que se celebraran los cultos ortodoxos. Entonces se convirtió en una galería de arte hasta que en 1990 fue devuelta a la iglesia ortodoxa.
Aquí empieza (o mejor dicho acaba) Pilies Gatvé (calle Pillies) una de las calles principales del casco antiguo de Vilnius. Es una calle muy animada llena de restaurantes, terrazas y tiendas. El sitio ideal para comprar tus recuerdos.
Torre Gediminas desde Pillies Gatvé
Recorremos toda Pillies y llegamos hasta la Plaza de la Catedral (Katedros aikštė). Aquí encontramos varios elementos destacables, empezando por la Catedral de Vilnius (Vilniaus katedra).
Catedral de Vilnius.
La Catedral de San Estanislao y San Ladislao es la principal catedral católica romana de Lituania.
Fue el Rey Mindaugas quien ordenó su construcción en el año 1251. En este lugar se adoraba en época precristiana al dios pagano báltico Perkūnas. Es el dios del trueno, la lluvia, las montañas, los robles y el cielo.
Tras la muerte de Mindaugas en 1263, el templo volvió a ser un lugar de culto a Perkūnas.
En 1387, año en que Lituania se convierte oficialmente al cristianismo, empieza la construcción de una segunda catedral gótica. Es devorada por un incendio en 1419.
Durante los preparativos para su coronación como rey de Lituania en 1429, Vytautas construye otra catedral gótica más grande en su lugar. Aunque dicha coronación nunca tuvo lugar, aun se conservan los muros y los pilares.
En 1522, se renovó la catedral y se construyó un campanario sobre la torre defensiva del Castillo Inferior.
Tras otro incendio en 1530, se reconstruyó de nuevo y entre 1534 y 1557 se añadieron más capillas y criptas. La catedral adquirió rasgos arquitectónicos asociados al Renacimiento.
El edificio actual se construyó en estilo neoclásico entre 1779 y 1783 según el diseño del arquiteco lituano Laurynas Gucevičius.
Durante el régimen soviético, la catedral se convirtió en un almacén. En 1988 se volvieron a celebrar misas.
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Lo que más nos llamó la atención fue el campanario, separado del resto del edificio. Se construyó en el siglo XIII y era originalmente una torre defensiva del castillo medieval. Su imagen actual se debe a principios del siglo XIX y alberga el reloj más antiguo de Lituania.
En la plaza también encontramos el monumento al Gran Duque Gediminas, construido en 1996 por Vytautas Kašuba.
Gediminas gobernó entre 1315 y 1341 el Gran Ducado de Lituania. Hoy ocuparia Lituania, Bielorrusia, Ucrania y Moldavia, así como Podlaquia en Polonia y Smolensk, Briansk y Kursk hoy en Rusia.
Tras la catedral se encuentra el Palacio de los Grandes Duques de Lituania. Construido en el siglo XV para los gobernantes del Gran Ducado de Lituania y los futuros reyes de Polonia. Se construyó en el castillo inferior de Vilnius. Fue reformado y ampliado durante los siglos XVI y mediados del XVII.
Tras la invasión rusa de 1655 el palacio quedó gravemente dañado y sus tesoros y objetos de valor saqueados. Después de la reconquista de la ciudad en 1661 el palacio quedó abandonado durante 150 años.
Lo poco que quedaba del palacio se destruyó en 1801. Fue tras la incorporación del Gran Ducado de Lituania al Imperio Ruso.
El edificio actual es una reconstrucción igual al original llevada a cabo entre el año 2000 y 2013. Aunque se inauguró oficialmente en 2009. Por lo que no era visitable cuando nosotros estuvimos.
Hoy en día alberga el Museo Nacional de Lituania.
Palacio de los Grandes Duques de Lituania.
Frente a la fachada principal de la Catedral, encontramos la baldosa que dice Stebuklas (“milagro” en lituano) también conocido como Ladrillo Mágico. Se colocó para conmemorar la cadena humana que recorrió las tres repúblicas bálticas en 1990. Fue para pedir la independencia de la URSS.
Desde su colocación se convirtió en una atracción para los transeúntes.
Durante un tiempo después fue posible observar formas alternativas de interpretarla. La gente pensó que la baldosa era un lugar para formular deseos, pero no sabían lo que había que hacer. Algunos pisan la baldosa y giran sobre su eje, otros saltan sobre ella.
Desde aquí nos fuimos de camino a la Torre Gediminas. Para ello íbamos a usar el funicular por falta de ganas de subir andando.
Bordeamos la catedral dirección norte pasando por la entrada del que era en ese momento el Museo Nacional de Lituania. Hoy sigue siendo parte de él.
El museo se funda en 1952 y abarca una amplia colección de artefactos y materiales escritos. También organiza excavaciones arqueológicas en Lituania.
Su predecesor fue Museo de Antigüedades de Vilna, fundado por Eustachy Tyszkiewicz en 1855. Aunque en su origen, el museo se centraba en la cultura e historia del Gran Ducado de Lituania.
A parte de en el recién reconstruido Palacio de los Grandes Duques de Lituania, también ocupa el nuevo arsenal del Complejo de castillos de Vilna.
Dentro del recinto del arsenal se encuentra el Funicular para subir a la torre (Keltuvas į Gedimino kalną). Nos costó 2 LT (0.57€). El trayecto dura apenas 1 minuto.
El funicular te deja junto a la Torre Gediminas (Gedimino pilies bokštas). Forma parte de los restos del antiguo castillo de Vilnius.
Originalmente el castillo era una fortificación de madera. Fue el Gran Duque de Lituania Gediminas el que construyó el primer castillo de ladrillos, finalizado en 1409.
La torre actual se debe a una reconstrucción de 1933.
La Torre de Gediminas es un importante símbolo estatal e histórico de la ciudad de Lituania. Fue desde donde se izó la bandera lituana el 7 de octubre de 1988, durante el movimiento de independencia. Este finalizó con la Ley de Restablecimiento del Estado de Lituania el 11 de marzo de 1990.
Sobre el castillo pesa una leyenda que dice así:
Hace mucho tiempo, el gran duque lituano Gediminas cazaba en los bosques del valle de Šventaragis. La caza tuvo éxito y el duque Gediminas derribó un toro salvaje en la cima de una colina; pero sus miembros se cansaron, por lo que el duque se retiró y pasó la noche allí.
Entonces Gediminas soñó que, en la cima de la misma colina donde había estado cazando ese día, estaba parado un gran lobo hecho de hierro, y estaba aullando tan fuerte como si fueran cien lobos.
El duque le pidió al mago de la corte, Lizdeika, que le explicara su sueño. Él lo interpretó así: se trataba de un presagio que indicaba que debía construir una ciudad en este lugar, que más tarde sería conocida en todo el mundo y se convertiría en la magnífica capital de Lituania.
Gediminas, obedeciendo la voluntad de los dioses, comienza a construir la futura ciudad capital y un castillo en el centro de la misma. La ciudad fue nombrada Vilnius por el cercano río Vilnia. La Torre de Gediminas es la única parte sobreviviente de ese castillo construido por Gediminas.
La entrada nos costó 5 Lt (1.44€) y desde lo alto de la torre tenemos unas espectaculares vistas de la ciudad.
Desde aquí podemos observar perfectamente el monumento de las Tres Cruces (Trys kryžiai) en el lugar donde, según cuenta una leyenda, fueron decapitados siete frailes franciscanos. Desde principios del siglo XVII se instalaron unas cruces de madera como homenaje.
En 1916 se instaló un monumento obra del arquitecto y escultor polaco-lituano Antoni Wiwulski, destruido en 1950 por orden de los dirigentes de la Unión Soviética. El monumento actual es obra del escultor Henrikas Šilgalis y fue instalado en 1989.
Emprendemos la bajada, dando un agradable paseo en vez de volver a tomar el funicular y nos dirigimos a la Iglesia de Santa Ana (Vilniaus Šv. Onos bažnyčia). Se trata de una iglesia católica romana consagrada en el año 1495 construida en estilo gótico tardío.
La primera iglesia se construyó para Anna, la Gran Duquesa de Lituania, primera esposa de Vytautas el Grande. Ésta iglesia, construida en madera, queda destruida por un incendio en 1419.
La actual se reconstruye por orden del rey de Polonia y gran duque de Lituania Alejandro I Jagiellon. Tras otro voraz incendio en 1582, se llevó a cabo otra reconstrucción financiada por Mikołaj “el Negro” Radziwiłł y Jerzy Radziwił.
Según una conocida leyenda, el emperador Napoleón, después de ver la iglesia durante la guerra franco-rusa en 1812, expresó su deseo de llevarse la iglesia a su casa en París “en la palma de su mano”.
Durante la era soviética, la iglesia permaneció abierta e incluso es renovada entre 1960 y 1970 cuando las torres estaban en mal estado.
Tras visitar la iglesia de Santa Ana nos volvimos hacia Pillies y nos sentamos en una terraza a probar la cerveza lituana. He de decir, que de todos los países que he visitado, es en Lituania donde he tomado la mejor cerveza y sigue sin ser superada.
Como ha dejado de llover si se ha despejado el día, nos volvemos a la plaza de la catedral a disfrutarla con tranquilidad y sin paraguas.
Desde aquí nos dirigimos hacia la Universidad de Vilnius pero, de camino, pasamos por el Palacio Presidencial (Lietuvos Respublikos Prezidento kanceliarija).
La historia del Palacio se remonta al único documento escrito hace más de 600 años: el edicto del Gran Duque Jogaila del 17 de febrero de 1387.
Después de que Lituania se convirtiera al cristianismo en 1387, el Gran Duque Jogaila fundó la Diócesis de Vilnius, donándole un terreno cerca del “Jardín Goštauto en las afueras de la ciudad de Vilnius”.
El primer obispo de Vilnius, Andrius Vasila (1388-1398), construyó el Palacio Episcopal que fue decorado, reconstruido y ampliado por sus sucesivos propietarios.
Durante el obispado de Paulius Olšeniškis (1536-1555), uno de los obispos más ricos, el palacio era el edificio más bello tras el Castillo Real. Entonces estaba rodeado por un gran parque que, por su vegetación y paisajismo, superaba incluso a los maravillosos jardines de Radvila.
El último obispo que vivió en el Palacio fue el obispo Masalskis (1730-1762).
Después de que Lituania pasara a formar parte del imperio ruso, el Palacio Episcopal se convirtió en residencia temporal del emperador ruso, los duques y otros nobles.
El palacio, el más magnífico y respetable de su época, fue la residencia del zar Pavel I en 1796, Stanislav August Poniatowski en 1797 y el futuro rey de Francia Luis XVIII en 1804.
A una profunda reforma realizada entre 1824 y 1834 según el diseño de Vasily Stasov se debe l edificio actual, un renombrado arquitecto de la Corte del Zar en San Petersburgo.
En 1920, antes de que Polonia perdiera el distrito de Vilnius, el Palacio albergaba el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Lituania y la agencia de noticias ELTA.
El palacio se puede visitar mediante visitas guiadas.
Junto al palacio se encuentra el antiguo campus de la Universidad de Vilnius (Vilniaus universitetas). La Universidad de Vilnius, uno de los centros de educación superior más antiguos y famosos del este y el norte de Europa, se funda en 1579.
Funcionando durante mucho tiempo como la única escuela de educación superior en Lituania, fue un guardián de las tradiciones culturales y científicas, jugando un papel importante en la vida cultural de los países vecinos.
La construcción de los edificios de la universidad se llevó a cabo a lo largo de los siglos bajo las cambiantes influencias de los estilos gótico, renacentista, barroco y clásico.
El complejo es enorme y se puede visitar una gran parte libre y nos costó 5 Lt (1.45€) cada uno.
Entramos desde la calle Šv. Jono. Aquí encontramos un kiosquillo donde compramos las entradas y pasamos al Gran Patio, donde encontramos los edificios más reseñables del complejo: la biblioteca (Vilniaus universiteto biblioteka). Y Iglesia de San Juan Bautista y San Juan Apóstol y Evangelista (Vilniaus Šv. Jono Krikštytojo ir Šv. Jono apaštalo ir evangelisto bažnyčia) madre mía los nombres lituanos…
La iglesia se construye entre 1388 y 1426; y reconstruida en los siglos XVI y XVII. La torre, separada de la propia iglesia, en el siglo XVI.
Después del incendio de 1737, de 1738 a 1748, el arquitecto Johann Christoph Glaubitz reconstruyó completamente la iglesia en estilo barroco tardío.
En la época soviética, la iglesia se cierra y queda gravemente dañada.
Durante la ocupación de Hitler, el reverendo Alfonsas Lipniūnas, quien luego fue encarcelado por los nazis en el campo de Stutthof y murió, pronunció sermones rebeldes en la iglesia.
En 1979 la iglesia pasa a ser el Museo Universitario y, en 1991, tras la independencia de Lituania, se le devuelve a los feligreses.
De vuelta al Gran Patio, entramos a la Biblioteca Universitaria. Se funda en 1570 por los jesuitas que llegaron a Lituania por invitación del obispo de Vilnius Walerian Protasewicz, siendo la biblioteca académica más antigua de los países bálticos y alberga más de 5 millones de documentos.
En 1579, después de confirmar el estatus de universidad para el Colegio Jesuita de Vilnius, la biblioteca se convirtió oficialmente en biblioteca universitaria.
Después de la Supresión de la Compañía de Jesús en 1773, la Comisión Educativa se hizo cargo de la Universidad de Vilnius y eso significó un cambio en el enfoque de la investigación: los fondos de la Biblioteca se complementaron con libros sobre ciencias naturales y medicina.
Destaca la pequeña librería, sobre todo por los espectaculares frescos del techo y arcos. Una maravilla.
De la librería pasamos a la facultad de filología, donde seguían los frescos adornando los techos y paredes. ¿Cómo estudiar aquí con tanto distraimiento?
Terminamos la visita viendo el exterior del Observatorio Astronómico, donde nos sentamos a descansar un poco ya que se estaba muy tranquilo.
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Se empezaba a hacer tarde para comer para los europeos, no para los españoles.
Decidimos comer en un sitio que había fichado en la calle Didžioji, donde termina la calle Pillies, llamado Čili Pica.
Čili es una cadena de restaurantes con varios tipos de restaurantes. Este en concreto era pizzería pero tenían tambien hamburguesas y platos tradicionales lituanos, que era lo que nos interesaba. Si te interesa conocer más sobre la gastronomía lituana. Pica en este enlace y descubrirás algunas recetas deliciosas.
Comimos muy bien, tanto que repetiríamos en diferentes ciudades. Y además muy barato: 40.95 Lt (12€) entrante, dos platos y dos refrescos.
Tras la comida decidimos ir a descansar un poco al hotel.
Después del merecido descanso, seguimos con las visitas turísticas. Empezando por la iglesia de Santa Teresa (Vilniaus Šv. Teresės bažnyčia), una iglesia católica construida en 1650 por los carmelitas descalzos.
La iglesia fue diseñada y construida en estilo barroco por Jonas Ulrich, el arquitecto de la mansión Radvilas. La fachada principal fue diseñada por Konstantinas Tenkala y fue consagrada por el obispo de Vilnius, Jurgis Tiškevičius.
La iglesia quedó gravemente dañada durante un incendio en 1760 pero fue rápidamente reconstruida entre 1763 y 1765, añadiéndose el campanario.
A unos 20 metros al norte encontramos la Puerta de la Aurora o del Alba (Aušros vartai), la única conservada de las diez puertas de la antigua ciudad medieval y uno de sus más importantes monumentos religiosos, históricos y culturales. Es un importante lugar de peregrinación católica en Lituania.
Fue construida entre 1503 y 1522 como parte de las fortificaciones defensivas de la ciudad de Vilnius, la capital del Gran Ducado de Lituania. Era conocida como Puerta Medininkai, ya que conducía al pueblo Medininkai al sur de Vilnius, así como a Aštra broma.
Las otras nueve puertas de la ciudad fueron destruidas por orden del gobierno en el siglo XVIII.
En el siglo XVI, las puertas de la ciudad a menudo contenían artefactos religiosos destinados a proteger la ciudad de los ataques y bendecir a los viajeros.
La Capilla en la Puerta del Alba contiene un icono de la Santísima Virgen María, Madre de la Misericordia, de quien se dice que tiene poderes milagrosos.
Durante siglos, la imagen ha sido uno de los símbolos de la ciudad y un objeto de veneración para los habitantes católicos romanos, católicos griegos y ortodoxos orientales.
Miles de exvotos adornan las paredes y muchos peregrinos de los países vecinos acuden a rezar frente al cuadro. Las misas se llevan a cabo en lituano y polaco.
Desde aquí nos fuimos dando un paseo hasta la Sinagoga Coral (Choralinė sinagoga), la única sinagoga de Vilnius que queda en uso. El resto de las más de 100 sinagogas que existían antes de la 2ª Guerra Mundial fueron destruidas por los nazis y por los soviéticos tras la ocupación del país. Fue construida en 1903 en estilo románico-árabe.
Durante la ocupación de la Unión Soviética la sinagoga fue nacionalizada y convertida en una fábrica de metal, por lo que sufrió daños considerables. Fue restaurada en 2010.
Seguimos dando un paseo y decidimos cenar temprano ya que teníamos que madrugar al día siguiente.
Decidimos tirarnos el pisto y cenar en el restaurante del hotel que, por lo que habíamos leído, era uno de los mejores de la ciudad.
Se llamaba Medininkai y comimos bien no, lo siguiente. Comida típica lituana que nos costó caro para ser Lituania: 95 Lt (27.50€). Una de las anecdotas es que aquí probé la mejor cerveza que he tomado nunca y sigue vigente a día de hoy: Švyturys Baltas.
31 de julio
Hoy toca excursión. Nos vamos a Trakai. Para ello nos vamos a la estación de bus de Vilnius junto a la estación de tren.
Entramos a la estación y localizamos el bus a Trakai. Un muy viejo vehículo que se estaba cayendo a pedazos.
Lo mejor de todo es que, esperando a que lo abrieran, había un señor dentro que aparentaba no menos de 90 años comiéndose un bocata. Termina de comer, se acerca al volante y saca de debajo su botella de vodka de la que se mete un buen ligotazo (eran las 9 de la mañana). La cierra, la guarda y se sienta al volante.
Viendo nuestra cara de acojone total, un tipo que pasaba por allí nos pregunta que a donde vamos. Bien, por suerte no era nuestro bus. El nuestro era un microbus bastante más moderno. Eso si, el conductor iba a toda pastilla y picándole las luces a coches de gama alta para que se apartaran. Pasamos un miedo terrible.
El billete nos costó 6 Lt (1.70€) y el trayecto dura unos 40 minutos.
Trakai es una ciudad histórica situada a 28 km de Vilnius con una población de apenas 6.000 habitantes. Destaca por sus más de 200 lagos y por su imponente castillo medieval, que es lo que vinimos a visitar.
Nos bajamos en la estación de bus aún con el susto en el cuerpo debido a la terrible conducción del chofer y nos encaminamos dando un paseo hacia el castillo.
De camino, con el tremendo calor que hacía y la sed que llevábamos, decidimos comprar algo fresco en una licorería. Las neveras con los refrescos clásicos estaban apagadas así que nos fuimos a los raros. Compré una lata con una pera dibujada que estaba bien fría. La abro y le meto un lingotazo de casi media lata (de medio litro). Resultó ser sidra. Estaba muy bueno pero con tremendo buchazo se me empezó a subir a la cabeza…
El Castillo de Trakai (Trakų salos pilis) se encuentra situado en una isla en el lago Galvė (Galvės ežeras) y se empezó a construir en el siglo XIV por el Duque de Trakai y Gran Duque de Lituania Kęstutis.
Sufrió importantes daños durante el ataque de los caballeros teutónicos en 1377. En 1409 se terminó la reconstrucción y ampliación del castillo, por orden de Vitautas “el Grande”, hijo de Kęstutis. Pocos años después se hizo la última ampliación, añadiéndole galerías de fuego, tres torres en las esquinas del castillo y ensanchándose el muro defensivo.
El gran duque Vitautas el Grande murió en el castillo sin ser coronado rey de Lituania en 1430. Para el siglo XVI con la pérdida de la función militar y la pérdida del papel de residencia, la importancia del Castillo de la Isla disminuyó y los Grandes Duques lo visitaron cada vez menos. En 1511 se convierte en prisión para nobles y en el siglo XVII, Trakai es saqueada e incendiada y el castillo es destruido.
En 1929 se inició una excavación en las ruinas del castillo y en 1951 se inicia su reconstrucción. Para el año 1962 se establece aquí el Museo de Historia de Trakai.
La entrada al castillo nos costó 14 Lt (4€) y es uno de los lugares imprescindibles que ver en Lituania. Es realmente espectacular. Como apunte, la entrada en 2022 cuesta 12€.
A la salida del castillo, contratamos un paseo en barco por el lago con diferentes vistas del castillo. Nos costó 10 Lt (2.90€) e incluía una bebida. En mi caso una cervecita (de medio litro). Las 11.30 de la mañana y ya llevo un litro de alcohol en el cuerpo…
Terminado el paseo, se hacía la hora de comer. Nos fuimos en busca de un restaurante muy famoso llamado Kybynlar. Es un restaurante de gastronomía Caraíta. El Caraísmo es una corriente religiosa del judaísmo y actualmente se encuentra una pequeña comunidad caraíta turca en Trakai, que llegaron en el siglo XIV cuando el Gran Duque Vytautas llegó a la península de Crimea y se trajo 383 familias caraítas a Lituania.
Comimos de maravilla y muy barato. De primero pedimos unas kibiniai, unas empanadas de cordero que estaban exquisitas y de las que encontrarás la receta aquí. De segundo una sopa Canach que estaba deliciosa.
Lo mejor llegó con el postre. Me pedí un café que tenía un pintón increible. Pues resultó que también tenía alcohol. Madre mía, en Trakai lleva alcohol hasta el agua.
Después de comer dimos un paseo por la ciudad mientras enfilábamos la estación de bus. Pasamos por algunos edificios reseñables, como la Trakų kenesa. Kenesa es el nombre con el que se conocen los templos de los caraítas lituanos. Sólo se conservan dos kenesas en Lituania, la de Trakai y la de Vilnius.
Trakų kenesa
Tomamos el bus de vuelta a las 17.35. Nos costó algo más caro, 6.80 Lt .
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Ya en Vilnius nos fuimos directamente a visitar el muro defensivo del Bastión de Vilnius (Vilniaus gynybinės sienos bastėja).
El territorio de los castillos superior e inferior de Vilnius estaba bien fortificado desde tiempos antiguos. Cuando Vilnius comenzó a crecer en el siglo XV, el territorio de la ciudad se expandió y sus castillos no pudieron brindar suficiente protección a la gente del pueblo. Tanto una Rusia cada vez más centralizada como los constantes ataques tártaros presentaban amenazas tanto para Vilnius como para todo el Gran Ducado de Lituania.
En 1503, el Gran Duque Alejandro de Lituania satisfizo las solicitudes de los residentes de Vilnius de que se construyera un muro de defensa de piedra alrededor de la ciudad. Con el tiempo, muy probablemente a principios del siglo XVIII, una parte de la muralla también se convirtió en una estructura de defensa: un bastión que consiste en una torre, un espacio en forma de herradura para la artillería y un túnel que los conecta. Se cree que el edificio fue diseñado por el ingeniero militar Fryderyk Getkant.
Bastión de Vilnius y las Tres Cruces (muy) al fondo.
El bastión y la muralla de defensa de la ciudad sufrieron daños considerables a mediados del siglo XVII, durante la guerra con Moscú. Habiendo perdido su función de defensa, el bastión se deterioró: su territorio se convirtió en un basurero y se enterraron antiguas trincheras y mampostería.
El análisis exhaustivo de este sitio comenzó en 1965, y durante las siguientes dos décadas, el bastión fue desenterrado y reconstruido. Hoy, el Bastión de Vilnius es el único edificio patrimonial de este tipo en Lituania. El museo contiene la historia de la defensa de Lituania.
Desde aquí tenemos unas vistas fantásticas de la iglesia de Santa Ana y las Tres Cruces.
Desde aquí nos dirigimos a Užupis. Éste es un barrio del centro histórico de Vilnius declarado Patrimonio de la humanidad por la UNESCO. El barrio es famoso por la cantidad de artistas que lo han habitado y aún lo habitan, tanto que ha sido comparado con Montmartre por su atmósfera bohemia, las numerosas galerías de arte, los talleres de artistas y cafés populares.
En 1998, los residentes del área declararon la República de Užupis (Užupio Res Publika), con su propia bandera, moneda, presidente, constitución, y ejército (con la friolera de 17 miembros).
Anualmente se celebra la independencia en el Día de Užupis, el 1°de Abril. El actual Presidente de la República de Užupis, Romas Lileikis, es poeta, músico y director de cine; y el antiguo alcalde de Vilnius, Artūras Zuokas, vive en Užupis siendo un participante activo en los eventos relacionados con la República.
Están una mijilla colgados los lituanos…
Paseamos por el barrio, con pocos elementos reseñables aunque es un barrio bastante chulo para contemplarlo paseando. Quizá lo más destacado es Užupio angelas, el Ángel de Užupis, la estatua de un ángel tocando la trompeta instalada el 1 de abril (día de la independencia) de 2002 en memoria del animador y caricaturista Zenonas Šteinys. Se convirtió en un símbolo del renacimiento Užupis. Los fondos se recaudaron vendiendo copias en miniatura de la escultura.
Anteriormente se había colocado temporalmente una escultura de un huevo que fue objeto de muchas anécdotas. Después de sustituirse por una escultura más grande, el huevo se vendió en una subasta por 10.200 Lt (aproximadamente 3.000€).
Damos un largo paseo por el barrio hasta el Cementerio Bernardino (Bernardinų kapinės), uno de los tres cementerios más antiguos de Vilnius. Cuenta con unos 38.000 m² y unos 14.000 enterramientos entre los que se encuentran los de numerosos ilustres lituanos.
Fue establecido en 1810 por los monjes Bernardinos de la Iglesia de San Francisco de Asís y su desarrollo fue consecuencia de que las autoridades zaristas del Imperio Ruso prohibieran enterrar a los muertos cerca de las iglesias. Los habitantes de Vilnius trasladaron el cementerio a lo que entonces eran las afueras de la ciudad.
Por desgracia llegamos tarde y ya estaba cerrado.
Volviendo sobre nuestros pasos, junto al puente de acceso a Užupis, encontramos la Catedral Ortodoxa de la Theokos (Vilniaus Dievo Motinos Ėmimo į Dangų katedra), la sede episcopal del Metropolitano Cristiano Ortodoxo Oriental de Vilnius y toda Lituania.
La catedral fue construida durante el reinado del Gran Duque de Lituania Algirdas para su segunda esposa ortodoxa Uliana de Tver en 1346. Es una de las más antiguas de Vilnius, construida antes de la cristianización de Lituania cuando el Gran Ducado de Lituania era el último estado pagano de Europa.
En 1495 se celebró en la catedral el matrimonio entre el Gran Duque Aleksandras de Lituania y Elena de Moscú, hija de Iván III, en presencia de San Macario. Fue allí donde Helena fue enterrada en 1513.
La catedral fue abandonada después de un gran incendio en 1748 y el edificio se utilizó para otros fines. Fue reconstruida en estilo barroco en 1785. La catedral fue nuevamente destruida por el ejército ruso durante el Levantamiento de Kościuszko.
En 1808, un prelado local vendió el edificio abandonado a la Universidad de Vilnius, tras lo que fue reconstruido completamente en 1822 en estilo neoclásico por el arquitecto polaco Karol Podczaszyński, también profesor de la Universidad de Vilnius. El edificio albergó un teatro anatómico, una biblioteca y otras instalaciones universitarias durante medio siglo.
La antigua catedral fue confiscada y transferida a la Iglesia Ortodoxa Rusa por iniciativa del conde Mikhail Nikolayevich Muravyov y su hermano durante la campaña de rusificación. El arquitecto ruso Nikolai Chagin fue el responsable de su reconstrucción desde 1865 hasta 1868 en un estilo que imitaba la arquitectura georgiana medieval.
La catedral sufrió severos daños durante la Seguna Guerra mundial y fue nuevamente restaurada entre 1948 y 1957.
Aquí damos por finalizada la primera parte del viaje. Al día siguiente por la mañana trasladamos el campamento a Klaipėda, en la costa del mar Báltico.
Well into 2022, we missed leaving Spain, since we hadn’t done so since the summer of 2020. For those of us who live in the south of Spain, the easiest thing is to move to Gibraltar, which, although many don’t like it, belongs to to the UK.
Gibraltar is a British Overseas Territory located in the extreme south of the Iberian Peninsula, bordering Spain with La Línea de la Concepción, Province of Cádiz. It has an area of only 6.7 km². Its landscape stands out for the Rock. It is a rocky massif at whose feet is the urban area, with about 32,000 inhabitants.
Gibraltar
In 1704, Anglo-Dutch forces captured Gibraltar from Spain during the War of the Spanish Succession. The territory was ceded to Great Britain in perpetuity under the Treaty of Utrecht in 1713 which became an important base for the Royal Navy, particularly during the Napoleonic Wars and World War II as it controlled the narrow entrance and exit to the Mediterranean Sea.
The Strait of Gibraltar, just 14.3 km wide, separates Europe from Africa. This bottleneck remains strategically important, as half of the world’s seaborne trade passes through it. Gibraltar’s economy is largely based on tourism, online gambling, financial services and fuel supply.
Gibraltar’s sovereignty is a point of contention in Anglo-Spanish relations, as Spain claims the territory. Gibraltarians overwhelmingly rejected proposals for Spanish sovereignty in a 1967 referendum and shared sovereignty in a 2002 referendum. However, Gibraltar maintains close economic and cultural links with Spain, with many Gibraltarians speaking Spanish, as well as a local dialect known as Llanito.
On January 31, 2020, the United Kingdom and Gibraltar left the European Union. In December 2020, the UK and Spain agreed in principle on a basis on which the UK and the EU could negotiate terms for Gibraltar to participate in aspects of the Schengen Agreement.
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Gibraltar Travel diary
It is not the first time that we have visited Gibraltar but, this time, we were going to visit it in depth, with more time and a well-prepared trip.
February 25th
We leave Granada in our private vehicle after lunch. From our destination, La Línea de la Concepción, we are separated by 287 km.
We went straight to the hotel. We chose the Ohtels Campo de Gibraltar, a 4-star hotel that cost us €59 per night.
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We left our things at the hotel and headed to Gibraltar for some dinner.
At that time, the border posts were almost closed. To enter we only showed our DNI to a Spanish policeman who was at the vehicle barrier. In the British area the same but inside the building.
We dined at a place in Casemates Square called Roy’s Fish & Chips where we ate… yes, fish & chips. It was pretty good considering it’s fried food and it wasn’t too expensive, £21.70 (€27.13).
After dinner we took a short walk down Main Street but since the area was half dead, we went back to the hotel to rest.
We got up early to make the most of the day and we found ourselves in “Levante weather”, that is: rain and infernal wind… shitty weather. Even so, we did not lose heart and went to the border after breakfast in a cafeteria.
But first, as the weather was so bad, we decided not to climb to the top of the rock today, so we took a short detour visiting some of the bunkers in La Línea de la Concepción.
These bunkers were built at the beginning of World War II to fortify the surroundings of the Strait of Gibraltar, considering that Gibraltar would be the main objective of Germany to gain control of the entrance to the Mediterranean Sea.
From here we went for a walk to the nearby ruins of Fort Santa Bárbara.
In 1730, the engineer Jorge Próspero de Verboom was commissioned by King Felipe V to design and build a military defensive fortification line around the English enclave of Gibraltar, in anticipation of future attacks from the rock. These fortifications are known as the Contravalación Line or Line of Gibraltar.
The Fort of Santa Bárbara had capacity for 24 pieces of artillery and a very high number of men, Grenadier Corps, Cavalry Corps with up to 40 men and Artillery Corps in addition to a group of men with the function of cleaning the earthen ditches . It also had 4 barracks for the troops.
The Contravalación Line was destroyed in 1810 by the British Corps of Sappers under the pretext of preventing it from falling into the hands of Napoleonic troops and with the authorization of the Spanish government, a circumstantial ally of the United Kingdom.
On the other side of the fort is a walkway-like wooden walkway for strolling along the shoreline. Too bad about the shitty weather.
Now yes, from here we took a windy ride to the border. Crossing it was something more serious than at night. In the Spanish part we had to go through some turnstiles that automatically checked your DNI or passport, although in the British part, the same checkpoint as the night before with a policeman basically greeting you.
One of the curiosities of Gibraltar is that, shortly after crossing the border, you will find the runway of the Gibraltarian airport, which you must cross. If a plane is expected to land or take off, the accesses are closed and traffic is stopped.
From the track we have a good view of the rock and the Moorish Castle, which we will talk about later.
From the border, you can make the journey to the center by bus. The price is £1.60 or €2.40 and the money must be exact, the driver does not give change.
If you want to walk it is approximately 20 minutes to Grand Casemates Square.
We entered Casemates Square through the Grand Casemates Gates.
Grand Casemates Square is the largest main square in all of Gibraltar and takes its name from the great Casemates built by the British, a casemate and bomb-proof barracks at the north end of the square which was completed in 1817. By the way, A casemate is a very resistant construction to install artillery pieces…
Until a few decades ago it was a car park but today it is a lively place where you can find numerous bars and restaurants where you can have a good time.
From here we go to Irish Town Street, a pedestrian street parallel to Main Street that runs from Cooperage Lane in the north to John Mackintosh Square in the south.
In its beginnings it was called Calle de Santa Ana in honor of a hermitage that bore this name on the corner of Market Lane. In 1581 the Mercedarian Fathers settled in Gibraltar and built their monastery around the small chapel, although the street kept its name.
In 1720 Lord Portmore handed it over to the Royal Navy who converted it into the Naval Warehouse with apartments for victualling clerks. The original building was destroyed during the Great Siege of Gibraltar (1779-1783).
Irish Town’s name dates back to the early 19th century, when Gibraltar was divided into different wards, although 95% of the ward’s population was Welsh.
But…, it’s a very normal street with nothing remarkable. Judge for yourself.
Almost at the end of Irish Town we found a building that caught our attention, the Old Police Station, the former central police station now converted into offices. It is a Victorian building built in 1864 by order of the then Governor of Gibraltar, General Sir William John Codrington K.C.B.
Old Police Station
A little further on we come to John Mackintosh Square, the second largest main square in Gibraltar and the center of city life since the 14th century. In her they are the building of the city council and the parliament (and the office of tourism).
The square was originally the Plaza Mayor, when Gibraltar was under Spanish rule. Later it was called Gran Plaza and then Alameda. In the square were the hospital and chapel of La Santa Misericordia. In 1704, after the city was captured by an Anglo-Dutch fleet, the Holy Mercy hospital and chapel were converted by the British into a prison.
After the Great Siege (1779–1783), a colonnaded Georgian guardhouse was built on the south side of the square, the High Guard. After the brigade’s move to the new fire station at Victoria Battery in 1938, it became the Rates Office. Today the guardhouse houses the Gibraltar Heritage Trust.
In 1817, local merchants raised money to build a building to house the Library and an auction room, becoming the gathering place for merchants. In 1951, the building was remodeled to house the Legislative Council, which in 1969 became the House of Assembly. Since 2006, the building has housed the Parliament of Gibraltar.
Gibraltar Parliament
The town hall building was built by Aaron Cardozo in 1815 as a family residence. Between 1833 and 1839 it was leased to the Gibraltar Garrison Club, where they set up their headquarters. In 1839 it became the House Club Hotel until 1875, when Cardozo’s nephew sold the building to the Spanish businessman Pablo Larios (yes, from the Geneva family), who spent long periods in Gibraltar.
In 1920 the Gibraltar government bought it and handed it over to the newly constituted city council, making it the seat of the city council. Council meetings were held here until 1969, when it was merged with the Government.
Gibraltar Town Hall
Behind the town hall is the British War Memorial, the monument to the British soldiers who fell in the First World War, sculpted by José Piquet Catoli and inaugurated in 1923.
It is located next to the King’s Bastion built in 1773 on the site of an Arab gate and the Platform of San Lorenzo, built in 1575. At the end of the 19th century it ceased to function as a defensive building and was converted into Gibraltar’s first power station in 1896.
In 2005 the power plant and all the additions were demolished, leaving the original building visible. Since 2008 it has been a leisure center where there is basically a huge bowling alley and little else.
King’s Bastion
King’s Bastion
We returned to Main Street, the main street of Gibraltar. It was established in the 14th century and confirmed with the construction of the African Gate (now called Southport Gates) in 1575, during the Spanish period.
Almost every building on Main Street was damaged during the Great Siege which, due to its proximity to the harbor, was easy to bomb.
Main Street is the city’s main business district. It runs north-south through the old town, which is pedestrianized and lined with buildings displaying a mix of Genoese, Portuguese, Andalusian, Moorish and British Regency styles.
Main Street
After Grand Casemates Square we find the Landport Gate, the first access gate to the walled city.
We returned to Main Street to visit the most notable buildings, starting with the Cathedral of Saint Mary the Crowned. During the Muslim occupation a mosque was located in this place. After its expulsion by the Christians from Gibraltar in 1462 it was converted into a Catholic church.
Under the reign of the Spanish Catholic Monarchs, the building was demolished and a Gothic-style temple was built in its place. This was the only church that was not looted during the capture of the city by Anglo-Dutch troops in 1704, but it did suffer severe damage during the Great Siege (1779-1783).
Reconstruction was carried out in 1810 and the opportunity was also taken to widen Main Street. The clock tower was added in 1820 and in 1931 the restoration of the cathedral was carried out and the current west façade was erected to replace the poorer one built in 1810.
Cathedral of Saint Mary the Crowned
A little further on we find two noteworthy buildings, one opposite the other. The first is the Gibraltar Government building and offices of the Prime Minister.
The second is called The Convent. Its name comes from a Franciscan convent built in 1531 during the reign of Carlos I of Spain. After the capture of Gibraltar by the British, the Franciscans decided to stay, although for a short time.
In 1728 it became the official residence of the governor to this day. The present building is a reconstruction of the 18th and 19th centuries in the Georgian style with Victorian elements.
Here we turned around and went in search of somewhere to eat. I vaguely remembered a pretty seedy Indian food place I visited in 2009. We found it, it’s called Kanh’s and it’s great and cheap.
With renewed energy we went for a walk towards the Pillars of Hercules. We had to take the bus because you don’t see everything you have to walk, 4 km practically uphill.
Anyway, we pass through some notable points, such as St Andrew’s Church or Church of Scotland, inaugurated in 1854. Although originally built to serve as a church for the garrison of Scottish soldiers based in Gibraltar, today it serves a larger Christian Reformed and Presbyterian community of all nationalities.
St Andrew’s Church
We return to Main Street and head south. At the end of the street we come across the Southport Gates, one of the gates or, rather, three of the gates of the city. They are located in the Muralla de Charles V, one of Gibraltar’s 16th century fortifications. The first and second Southport Gates were built on present-day Trafalgar Road in 1552 and 1883, respectively. The third gate, Referendum Gate, is the widest of the three and was built in 1967 on Main Street, immediately west of the first two gates.
Southport Gate was originally known as the Gate of Africa and was built by the Italian engineer Giovanni Battista Calvi in 1552, under the reign of Charles V, Holy Roman Emperor.
Southport Gates
Across Southport Gates is Trafalgar Cemetery which was used for burials between 1798 and 1814, and subsequently fell into disuse. Its former name was Southport Ditch Cemetery and although its name commemorates the Battle of Trafalgar, only two of those buried there died of injuries sustained during the battle. The rest of the bodies were thrown into the sea.
From here we begin to climb… to climb a lot along Europa Road passing through some points with beautiful views of the city and the Bay of Gibraltar.
After a long climb, we finally reached the entrance to the Peñón Nature Reserve. Next to it we can visit the Jew’s Gate Cemetery, the Oldest Jewish cemetery in Gibraltar, which was in use between 1746 and 1848.
On the other side we find a viewpoint with magnificent views of Punta Europa, the southern tip of Gibraltar. And we also found the monument (cheap plastic) Pillars of Hercules.
According to the legend of mythological origin, the Pillars of Hercules referred in ancient times to the promontories that flank the Strait of Gibraltar, being the limit of the world known by the Greeks until, according to the Greek historian Herodotus, Coleus of Samos crossed it in around the seventh century before Christ.
The Pillars of Hercules were indeed a boundary between the exterior and interior of the Mediterranean basin and, until 1492, the existence of a continent further west of this sea was unknown, which is why the Columns have been related to the phrase Latin Non terrae plus ultra (“There is no land beyond”) and with Plus ultra (“Beyond”) in the 16th century, referring to Hispanic domains beyond this point.
Their oldest name that surely alludes to them comes from the Greeks, who called them Στῆλαι Ἡρακλήϊαι or Ἡρακλέων στηλέων “Stelae of Heracles” and that the Romans later called Columnas Herculis (Columns of Hercules).
It is said that the Rock of Gibraltar was the northern column and the southern column is in dispute between Mount Hacho in Ceuta (Spain) and Mount Musa in Morocco, both on continental Africa.
Here we rest for a while admiring the beautiful views before starting the descent. Sorry about the bad weather.
Since we are very stupid, we started walking. Once down in the city, we made a brief stop in Irish Town called The Clipper to have an English beer and we went straight to the hotel to rest.
That night, for dinner, we decided to look for a nearby place in La Línea de la Concepción. We did it in a very hipster place called El Barbas, which was really good. So good that we repeated the next night.
The next day due to the bad weather forecast, we decided to take a leap to visit the city of Cádiz, but we will leave that for another post.
February 28th
Last day of the trip and we got up with good weather so we decided to climb to the top of the Rock. For this we went for a walk to the Cablecar to climb to the top. It cost us £28 (€33.80) and included the one way trip and entrance to the Nature Reserve.
As a note, I must say that a species of macaque endemic only from here lives in the Rock, of which it is not very clear how they arrived. Well, just after leaving the cabin of the Cablecar, one of them jumped on a guy to rob him. Since he didn’t get anything, he decided to jump on me to gain momentum and pounce on my partner trying to open the zippers of the backpack looking for food… thief macaque. He kept trying until an employee ran out with a stick scaring him.
Thieving monkey
From the station the views are already beginning to be spectacular. You can see the entire Bay of Gibraltar, La Línea, Gibraltar… all surrounded by thieving macaques.
From a distance he had an angry face
We took a walk around the area around the Cablecar station and headed towards the Gibraltar Skywalk.
But just before it is the Barbary macaque feeding station, where they feed the robber macaques, where we can see beautiful views.
Barbary macaque feeding station
A little further on is the Skywalk, a glass-bottomed observation deck opened in 2018 by Luke Skywalker from Starwars. The bad thing is that that day it was closed for maintenance and we couldn’t access it.
Skywalk
From here we continue to the southern end of the Rock in search of O’Hara’s Battery. To get there you have to climb a piece of hill that leaves you breathless…
But it’s worth it. On clear days you can see the mountains of Morocco perfectly. It stands on the highest peak of the rock, at 421 meters and is named after the Governor of Gibraltar between 1795 and 1802, General Charles O’Hara.
After taking in the wonderful views, we begin our descent into Saint Michael’s Cave, a network of limestone caves. The cave has functioned as a theater since the 1960s thanks to its spectacular acoustics.
During the visit the lights vary, which does not allow you to enjoy the forms of the grotto in conditions and, in the theater they put on a light show called «The Awakening». Of course, it is very comfortable resting on the chairs.
After the caves, we continue down, leaving Windsor Suspension Bridge aside, a suspension bridge that I didn’t think to cross (or see closely) due to vertigo. And a little further down, Apes Den (Monkey Den), where a bunch more robber macaques live.
We continue down (a lot) until we reach Princess Caroline’s Battery, at the northern end of the Rock, where the Military Heritage Center is located. It is an artillery battery built in 1732 and is named after the third daughter of King George II. From here we can see beautiful views facing north of Gibraltar.
A little further up a steep hill is The Great Siege Tunnels. It is a series of tunnels within the northern end of the Rock of Gibraltar. They were carved out of the solid limestone by the British during the Great Siege of Gibraltar in the late 18th century.
We retrace our steps and continue down, passing in front of the Lime Kiln, one of the two remaining lime kilns on the Rock, dating from the early 20th century and recently restored.
Next to it we find City Under Siege, an exhibition of life during the years around the Great Siege.
A little further down we find the World War II Tunnels, built in case Spain, although officially neutral, sympathized with the German National Socialist and Italian Fascist regime, decided to give way to the German troops towards Gibraltar for total control of the Mediterranean Sea (and be able to claim the territory for Spain).
It is an immense network of tunnels that housed what was equivalent to an underground city in which they could be self-sufficient for 16 months, sheltering a garrison of 16,000 soldiers.
Near the exit is the Moorish Castle. It was built at the beginning of the 12th century after the Muslim invasion of the Iberian Peninsula. After the conquest of the territory by the Spanish between 1309 and 1333. After the recovery of Gibraltar by the Arabs in 1333, Abu’l Hassan had the keep rebuilt.
Here, a Spanish governor resisted for five months the Duke of Medina Sidonia, who seized Gibraltar from his own sovereign, Queen Elizabeth of Spain. The lower castle originally extended to Casemates Square, the Grand Battery area, and the Old Mole. The courtyard of the Castillo de los Moros served as a prison until 2010.
Here we end the tourist visit. We went down to the city and, since it was very late, we decided to eat at the pub where we had had our beer the day before, The Clipper, which did not close the kitchen. We ate really well and relatively cheap: £24.70 (€29.50).
Yes now. We went to the hotel to pick up our things and to the house to rest. Once again, it was worth visiting Gibraltar. It is a place that I love and that I will surely visit again.
Here you can see a map with the sites visited on the trip:
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A nuestra vuelta de tierras aragonesas y vascas, decidimos parar de camino para visitar Ávila. Es la capital de la provincia homónima, en la comunidad autónoma de Castilla y León.
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Nos alojamos en el hotel Exe Reina Isabel, un hotel de 4 estrellas que nos costó 52€ con desayuno incluido.
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Llegamos poco después de la hora de comer. Dejamos las cosas en el hotel y nos fuimos corriendo hacia el casco antiguo de la ciudad.
De camino pasamos por la pequeña ermita del Cristo de la Luz. También conocida como el Humilladero del Cristo de la Luz, es una ermita gótica construida en el año 1467. Destaca la cruz de piedra que hay en la entrada al templo que data del siglo XVI.
Ermita del Cristo de la Luz
Justo enfrente se encuentra el Real Convento de Santa Ana, inaugurado en el año 1350. En el siglo XVI se llevaron a cabo importantes reformas a su forma actual, conservando muy poco del edificio original.
Muy querido por la reina Isabel de Castilla, en él pasarán largas temporadas la emperatriz Isabel y su hijo Felipe II en su niñez. Más tarde, Felipe III con su esposa.
En 1978 las monjas abandonan el edificio. Pasa a ser declarado, en 1982, Monumento Nacional, siendo adquirido por la Junta de Castilla y León. Actualmente alberga las dependencias administrativas de la institución autonómica.
Seguimos por la calle de San Juan de la Cruz hasta la calle de las Madres. Aquí se encuentra el Convento de San José. Es un convento de clausura de monjas carmelitas descalzas construido en el año 1562. Aunque la iglesia, el elemento más destacable, se construyó en 1607. Ésta fue diseñada por el arquitecto Francisco de Mora.
Convento de San José
Seguimos avanzando hacia el casco antiguo. Pronto llegamos a la plaza de Santa Teresa o del Mercado Grande. Lo más destacado de la plaza es la Iglesia de Santiago Apóstol. Es un templo románico construido entre los siglos XII y XIII. Fue declarada Monumento Nacional en 1914.
Iglesia de Santiago Apóstol
Al final de la calle se encuentra la famosa Muralla de Ávila. Según la tradición, la primera muralla se construyó en la Edad Media por dos maestres de geometría. Uno romano y otro francés y ésta duró tan sólo 9 años. Esta historia es poco probable ya que se sabe que existía una muralla más antigua.
La plaza da directamente a la puerta del Alcázar, la más imponente de todas las que existen en las murallas. Está construida en estilo románico. Esta fue la primera puerta junto con la de San Vicente. Su nombre proviene del Alcázar que existió tras la puerta. En 1927 se destruyó para levantar el edificio de los Reyes Católicos (tócate un pie).
La puerta que vemos hoy día es una reconstrucción del año 1596 ordenada por el rey Felipe II.
Puerta del Alcázar
Junto a la puerta encontramos una escultura monumento a Santa Teresa de Jesús. Obra del escultor Juan Luis Vassallo en 1982.
Entramos a la muralla por la puerta del Peso de la Harina, junto a la Catedral de Cristo Salvador. Va a dar a esta directamente. La puerta se abrió en el siglo XVI. Su nombre se debe a que junto a ella se encuentra la Casa de las Carnicerías. En una de sus salas se guardaba el pote de Ávila. Era una medida de grano que fue utilizada como patrón durante siglos.
Puerta del Peso de la Harina
Se desconoce el momento exacto del inicio de la construcción de la catedral pero hay dos teorías. La primera es que fue obra de Alvar García. Empezada en el año 1091 con la financiación del rey Alfonso VI de León. Supuestamente se construyo sobre los restos de la iglesia mozárabe de San Salvador, arruinada por los sucesivos ataques musulmanes.
La segunda teoría es la que apoyan la mayoría de los historiadores. Es que fue obra del maestro Giral Fruchel a principios del siglo XII. Coincidiendo en la línea temporal de la repoblación castellana llevada a cabo por Raimundo de Borgoña.
Se cree que Fruchel construyó la parte más antigua de la catedral, la correspondiente a la cabecera. El cuerpo de naves, las capillas adyacentes y el remate de las torres, serían fruto de las sucesivas obras entre los siglos XIII y XVI.
En la Plaza de la Catedral podemos ver varios edificios históricos de importancia. Como, por ejemplo, el Palacio de Valderrábanos, también conocido como casa de Gonzálo Dávila. Perteneció a Gonzalo Dávila de Ágreda, caballero que fue maestre sala de los Reyes Católicos, gobernador del Maestrazgo de Calatrava y corregidor de Jerez. Actualmente es un hotel.
Palacio de Valderrábanos
Otro edificio reseñable de la plaza es el Palacio de los Velada. Fue edificado durante el primer tercio del siglo XVI en estilo renacentista y que, hoy día, también es un hotel.
Palacio de los Velada
El otro edificio reseñable es el antiguo Palacio Episcopal. También conocido como Palacio del Rey Niño. Se construyó en el siglo XII como parte de las defensas de la muralla. En aquella época, la defensa de cada puerta se encomendaba a un palacio. El dueño del palacio, el obispo, tenía que defender la puerta de la catedral. El palacio estaba adosado al tramo de muralla que discurre entre dos puertas. La anterior y la puerta de San Vicente.
Se conoce como Palacio del Rey Niño porque las crónicas de la época cuentan que en él estuvo instalado el futuro rey Alfonso XI. Estaba bajo la tutela del obispo Don Sancho. Fue cuando le trasladaron a Ávila para protegerle hasta que se nombrase un tutor regente.
El 1775 el palacio pasó a manos del Estado cuando se suprimió la Compañía de Jesús. En ese momento albergó las escuelas públicas. Parte del palacio fue destruido y en su lugar se construyó el actual edificio de correos que data del siglo XVI.
Antiguo Palacio Episcopal
Desde aquí nos fuimos corriendo a hacer el recorrido de la muralla. Para ello fuimos hasta la cercana Casa de las Carnicerías, en la que se encuentra el inicio del recorrido y la oficina de información turística.
El precio de la entrada es de 5€ (5,70$) y se tarda alrededor de una hora en hacer el recorrido y es la actividad perfecta para contemplar muchos de los edificios históricos más importantes de la ciudad.
Desde la muralla podemos observar algunos edificios muy reseñables de la ciudad como, por ejemplo, la Basílica de los Santos Hermanos Mártires, Vicente, Sabina y Cristeta, conocida como Basílica de San Vicente, la más importante después de la Catedral del Salvador.
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En el año 306, durante la persecución de Diocleciano, y por orden del pretor Daciano, sufrieron martirio los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta. Lo hicieron por negarse a firmar un documento en el que debían reconocer haber ofrecido sacrificios a los dioses romanos, según establecía el cuarto edicto de la persecución, de 304.
Sus cuerpos fueron depositados en un hueco de la roca, edificándose posteriormente sobre ese lugar la actual basílica, piedra que se puede contemplar en una de las capillas de la basílica. La leyenda dice que fue el propio judío responsable de su muerte quien, arrepentido, decidió construir un templo para enterrarlos, pasaje que aparece recogido en un relieve del cenotafio.
Los restos fueron trasladados al Monasterio de San Pedro de Arlanza (Burgos) en 1062 por orden del rey Fernando I de León y Castilla por la inseguridad que suponían las incursiones musulmanas. Los cuerpos regresaron a su lugar de enterramiento original en el año 1175 con el avance de la Reconquista y el desplazamiento de la frontera hacia el sur.
Posteriormente se efectuó un nuevo traslado en el año 1835 a la colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias de donde pasaron a la capilla de las Reliquias de la catedral de Burgos hasta que volvieron definitivamente a San Vicente, donde quedaron depositadas dentro de unas urnas colocadas en el altar mayor. No han dado vueltas esos cuerpos…
Basílica de San Vicente
Hacia el año 1130 se inicia su construcción (en estilo románico). A mediados del siglo XII, gracias a las ayudas concedidas por los reyes Alfonso X “el Sabio” y Sancho IV, se continúan las obras tras años paralizadas, hasta su finalización a principios del siglo XIV.
Enfrente de la basílica se encuentra la Ermita del Humilladero, construida entre 1550 y 1596, que es sede de la Hermandad penitencial más antigua de Ávila: el Ilustre Patronato de la Santa Vera Cruz, erigido canónicamente hacia 1540 en el Monasterio de San Francisco.
Ermita del Humilladero
En el tramo norte podemos divisar el Convento de las Carmelitas Descalzas, un convento de clausura, conocido por ser en el que ingresó Santa Teresa de Jesús en 1535 donde fue, primero monja, y después madre priora, antes de comenzar las fundaciones de conventos de su nueva orden religiosa: la Orden de los Carmelitas Descalzos.
El convento se fundó en 1478 y se encontraba dentro de las murallas. Fue del siglo XVI cuando el convento se traslada a las afueras de la ciudad, construyéndose el monasterio sobre unos terrenos adquiridos al Cabildo y que, anteriormente, había sido el cementerio judío.
Convento de las Carmelitas Descalzas
En este tramo también podemos observar la Iglesia de San Martín y su imponente torre de estilo mudéjar, aunque el reto de la iglesia es de estilo románico. No se sabe cuando fue construida la primera iglesia, pero si que fue reconstruida entre los siglos XVI y XVIII aunque la torre si data del siglo XIV.
Torre de la Iglesia de San Martín
Si seguimos andando por la muralla llegamos a la Puerta del Carmen, llamada así por el convento carmelita adosado a la muralla que se encontraba aquí, que más tarde se convirtió en cárcel provincial.
Puerta del Carmen
Al terminar el recorrido, salimos de las murallas por la Puerta de la Adaja, en el tramo oeste, para subir al Humilladero de los Cuatro Postes, del que nos dijeron en el hotel que estaban las mejores vistas de las murallas.
Puerta de la Adaja
Para subir al Humilladero de los Cuatro Postes, debemos cruzar el río Adaja, lo cual hacemos por el Puente Romano, construido a principios del Siglo I.
Puente Romano
A unos 5 minutos andando llegamos al Humilladero de los Cuatro Postes. Se trata de un monumento religioso formado por cuatro columnas dóricas de cinco metros de altura sobre cuyos capiteles se asientan otros tantos arquitrabes con las armas de la ciudad. En el centro del cuadrado formado por las columnas, sobre una peana, se erige una cruz de granito.
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Según cuenta la tradición, en el año 1157 los abulenses organizaron una romería a la ermita de San Leonardo (actualmente desaparecida), próxima a Narrillos, en rogativa por la desaparición de la peste que azotaba la comarca. Aprovechando la ausencia de la mayor parte de la población, los musulmanes atacaron la ciudad. Para perseguirles, los regidores Nuño Rabia y Gómez Acedo organizaron una partida, de la que una parte de sus integrantes se separó para regresar a la seguridad de la villa.
Tras derrotar a los musulmanes, al regreso a la ciudad, se encontraron con los que habían vuelto a la ciudad separados del grupo, habían cerrado las murallas, y exigían parte del botín para aceptar a los recién llegados. Enterado el rey Sancho III de Castilla, acudió a Ávila, expulsó a los de dentro y les condenó a vivir extramuros, sin títulos de nobleza ni privilegios.
Entonces El concejo de Ávila decidió que la romería a San Leonardo se repitiese anualmente, y para descanso de las autoridades se construyó en el trayecto el humilladero de los Cuatro Postes.
El monumento actual se construyó en 1566 cuando el corregidor Rodrigo Dávila contrató con el maestro cantero Francisco de Arellano la construcción del “humilladero de la puente del Adaja”, que incluía una escultura de San Sebastián y un tejadillo.
Se dice que aquí fue donde siendo niños, Teresa de Jesús y su hermano Rodrigo fueron detenidos por su tío cuando proyectaban viajar a tierras de infieles para morir martirizados7 y donde la santa, quitándose las sandalias, pronunció la famosa frase “De Ávila, ni el polvo”.
Desde aquí podemos admirar unas vistas espectaculares de Ávila y la muralla.
Después de sacar unas fotillos, nos volvimos a la ciudad dando un bonito paseo por un camino que partía desde el Humilladero que llegaba hasta el Centro de Exposiciones.
Como ya se iba haciendo tarde, decidimos atravesar de nuevo las murallas para buscar algún sitio para cenar. Lo hicimos en un restaurante llamado De Cine en la plaza Mosén Rubí. Muy moderno pero rico y bien de precio.
Tras la cena dimos otro bonito paseo por el centro de la ciudad, de vuelta al hotel. Pasamos por la Plaza del Mercado Chico, construida a finales del siglo XI durante la repoblación de Ávila.
En la Edad Media la plaza estaba porticada, con pilares de ladrillo y dinteles. Estos se sustituyeron en 1518 por otros de piedra. Para el siglo XVII la plaza se encuentra muy degradada así que el Concejo decide restaurarla convirtiéndola en una plaza rectangular con soportales.
En la plaza se encuentra el edificio del Ayuntamiento, construido entre 1839 y 1845 en estilo isabelino, aunque entre 1862 y 1868 se amplía.
Ayuntamiento
Tras terminar el pequeño paseo, nos encaminamos para el hotel a descansar, con lo que damos por finalizada nuestra visita a la preciosa ciudad de Ávila.
La verdad es que nos sorprendió gratamente y recomiendo su visita, aunque sólo sea un día de paso.
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El Albaicín o Albayzín, situado en el Cerro de San Cristóbal y frente a la colina de la Sabika. En esta colina es donde se encuentra la Alhambra. Es el barrio más antiguo de Granada. Es durante la Época Nazarí (1238-1492) cuando adquiere mayor importancia.
Hoy en día mantiene aún la trama urbana de ese importante periodo. Tiene una intrincada red de callejones estrechos que hacen que te pierdas por ellos teniendo una maravillosa experiencia para tus sentidos.
Comenzamos la visita en la céntrica Plaza Nueva. Pese a su nombre, es la plaza más antigua de la ciudad. Aquí se encontraba el puente Al-Hattabin sobre el río Darro durante la ocupación musulmana.
Anexa a ésta, se encuentra la Plaza de San Ana. Su construcción se debe a que en 1878. Debido a las continuas inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Darro, se decidió abovedarlo, dando resultado a ambas plazas.
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El edificio más reseñable de la plaza es el Palacio de la Chancillería. Fue construido por orden de Carlos I entre los años 1531 y 1587 para albergar la Real Chancillería de Granada. El edificio fue diseñado por los arquitectos Francisco del Castillo el Mozo y Diego de Siloé.
Palacio de la Chancillería.
El edificio es hoy en día el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla.
Casi en el extremo encontramos el Pilar del Toro. Su nombre proviene la cabeza de toro que ocupa el lugar central de la fuente, de cuya nariz salen dos caños de agua. Es la última obra del arquitecto Diego de Siloé y data del año 1559.
Originalmente se encontraba en calle Elvira en el cruce entre ésta, la calle Cárcel Baja y la calle Calderería. Fue trasladada a su emplazamiento actual en 1941.
En ambos extremos encontramos estatuas de unos jóvenes semidesnudos sentados en el borde del pilar. Éstos portan unas jarras de las que salen caños de agua. En la parte superior, encima de la cabeza del toro se encuentra el escudo de la ciudad. Anteriormente se encontraba una imagen de la Virgen del Pilar.
Anteriormente fue conocido como Pilar de los Almizcleros.
Pilar del Toro.
Al final de la plaza, paralela al río Darro, se encuentra la iglesia de San Gil y Santa Ana. Se construyó en estilo mudéjar en el año 1537 por el arquitecto Diego de Siloé. Se encuentra en el solar en donde se encontraba anteriormente la mezquita aljama Almanzora. La torre fue construida entre 1561 y 1563 por el arquitecto Juan Castellar.
Iglesia de San Gil y Santa Ana.
Desde aquí tomamos la Carrera del Darro, uno de los paseos más bonitos de Granada. Aunque es algo incómodo por la gran afluencia de gente y de la circulación de taxis y buses.
La Carrera del Darro data del siglo XVII. Se construyó tras la destrucción de parte de la muralla que se encontraba aquí, a causa de la explosión de un polvorín junto a la iglesia de San Pedro y San pablo en 1590.
A unos 100 metros de empezar el paseo, encontramos un punto prefecto para los instagramers. Allí verás a la chavalada haciendo turnos para sacarse la foto perfecta. Se trata del puente de Cabrera. Construido en el siglo XVII durante la remodelación de la zona. Su nombre se debe a don Pedro Cabrera y Jaques de Mansilla, comendador de Ocaña, que fue teniente del Generalife.
Carrera del Darro y puente de Cabrera.
Un poco más adelante encontramos el puente Espinosa, también del siglo XVII. Debe su nombre a la familia Espinosa, que tenían propiedades por la zona desde principios del siglo XVI.
Puente Espinosa.
Si seguimos, pronto nos encontramos con El Bañuelo. Se trata de unos baños árabes con incierto origen. Por un lado se cree que datan del siglo XI. Durante la segunda etapa de construcción zirí correspondiente a los reinados de Badis y de Abd Allah (1038-1090).
Otros lo fechan en el siglo XII. Construido en época del rey zirí Badis y se integraba en el límite oriental del barrio de la qawraya castrense. Éste quedaba intramuros de la al-Qasaba al-Qadima o Alcazaba Vieja.
El Hammam al-Yawza o Baño del Nogal es conocido desde finales del siglo XIX. Se conoce con el diminutivo de Bañuelo por ser de menor tamaño que los baños reales de la Alhambra.
Hoy en día se puede visitar. Precio: 5€ con la entrada “Monumentos Andalusíes”. Ésta incluye, además, el Palacio Dar Al-Horra, El Corral del Carbón y la Casa Morisca.
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Enfrente del Bañuelo, encontramos los restos de la Puerta de los Tableros. Es conocida también como la Puerta de las Compuertas. Fue construida en el siglo XI bajo el dominio de la dinastía Zirí. Sobre ella se encontraba un puente que conectaba las Alcazabas Cadima y Gidida con la fortaleza de la Alhambra. Éste el límite oriental de la Granada zirí.
Puerta de los Tableros.
Un poco más adelante se encuentra el Convento de Santa Catalina. Se fundó en 1520. Aunque terminado de construir en 1540 gracias al apoyo de la viuda de Don Hernando de Zafra. La iglesia, de estilo mudéjar, fue reconstruida en 1678 tras ser destruida por un voraz incendio.
El convento se puede visitar pagando 1€ de entrada.
En uno de los laterales del convento, en la calle Concepción de Zafra, se encuentra la Casa de Zafra. Se trata de una casa nazarí del siglo XIV. Perteneció a una familia de aristócratas andalusíes y ha mantenido su esencia árabe, presente en la estructura original y en la alberca del patio.
La Casa de Zafra acoge el Centro de Interpretación del Albaicín. También un conjunto de exposiciones y paneles interactivos que invitan a adentrarse en los orígenes del barrio del Albayzín.
El precio de la entrada es de 3€. Los domingos es gratis.
Casa de Zafra.
Volvemos a la Carrera del Darro. Al otro lado del convento nos encontramos con el Museo Arqueológico y Etnográfico de Granada.
El museo se encuentra en la Casa de Castril, un palacio de estilo renacentista construido en 1539 para la familia de Hernando de Zafra, secretario de los Reyes Católicos que participó activamente en la reconquista de la ciudad a los musulmanes y en sus Capitulaciones. Fue obra del arquitecto Sebastián de Alcántara, uno de los más destacados discípulos de Diego de Siloé
Casa de Castril.
Sobre el palacio recae una leyenda de la época árabe la cual se refiere a una misteriosa dama de blanco que se aparece de vez en cuando, fruto de un desencuentro entre el padre de una bella muchacha que habitaba el edificio y su supuesto amante, que desencadenaron la furia del padre y posteriormente su ahorcamiento y emparedamiento en el balcón lateral del edificio. Sobre este balcón ciego se puede leer una consigna que dice: “Esperando la del cielo”, lo que podría referirse a “esperando la justicia del cielo”, que probablemente tuviese relación con las palabras que el supuesto amante pronunció antes de ser ahorcado.
Frente al museo se encuentra la iglesia de San Pedro y San Pablo, construida en estilo mudéjar y renacentista entre 1559 y 1567, por el arquitecto Juan Maeda.
Iglesia de San Pedro y San Pablo
Seguimos avanzando y llegamos al Paseo del Padre Manjón, más conocido como Paseo de los Tristes, debido a que, antiguamente, por aquí pasaban los cortejos fúnebres camino del cementerio. Se construyó en 1609 y para entonces se llamó Paseo de Guadix y era la zona más concurrida de la ciudad hasta el siglo XIX.
Al comienzo del paseo, nos encontramos con la Casa de las Chirimías. Construida a principios del siglo XVII en estilo barroco como torre mirador, desde la que las autoridades presidían las fiestas y actos públicos que se celebraban en la explanada del paseo de los Guadix.
Casa de las Chirimías
La casa se encuentra junto al puente de las Chirimías, construido entre los siglos XVII y XVIII, sustituyendo al anterior de época musulmana. El puente cruza hasta un edificio con una historia bastante peculiar: el “Hotel Reuma”.
Realmente se llama Hotel Bosques de la Alhambra y data de principios del siglo XX. Está situado en plena colina de la Sabika, a los pies de la espectacular Torre de Comares. Lo construyó en 1908 el arquitecto Manuel Antonio Reyes Clavero en unos terrenos del Carmen de Santa Engracia, de la que era dueña su esposa…
Se inauguró en 1910 y funcionó tan sólo dos años, ya que estaba situado en una zona de umbría, en la que no da el sol en ningún momento del día y con la humedad del río, que lo hacía húmedo y frío para los clientes, incómodo de pelotas vaya. De ahí el nombre extraoficial de Hotel Reuma.
La verdad es que es una visión un tanto fantasmagórica que a mi me encanta.
Hotel Reuma y Torre de Comares.
En el centro del paseo encontramos la Fuente del Paseo de los Tristes, de estilo barroco y construida en el año 1609.
Nos desviamos un poco y subimos por la Calle Horno del Oro. Aquí nos encontramos con la Casa Horno de Oro. Se trata de una pequeña casa Nazarí.
Todo el edificio gira en torno a un patio cuadrilongo centrado por una pequeña alberca y enmarcado en sus laterales norte y sur por dos pórticos con columnas nazaríes tras los que se abren las habitaciones principales.
En inicios la casa constaba de una sola planta. En el siglo XVI se le añadió una segunda planta. Ésta pasó a ser la zona familiar principal donde se encontraban las estancias de las mujeres y de los niños.
Tras la expulsión de los moriscos la casa fue corral de vecinos hasta el siglo XX, siendo entonces adquirida por el estado y restaurada.
Ahora nos dirigimos al final del paseo. Allí tenemos dos opciones: la primera, cruzar el puente del Aljibillo o Qantarat Ibn Rasiq en árabe. Originalmente construido en el siglo XI por orden Zawi Ibn Ziri quedó completamente destruido en las riadas de 1861 y fue reconstruido sobre la marcha.
Desde el extremo del puente, antes de cruzarlo, tenemos unas vistas espectaculares de la Alhambra.
Cruzamos el puente y giramos al final del camino a la derecha, tomando el camino de la Fuente del Avellano. Es un apacible camino por el monte, que trascurre por el valle del Valparaiso, entre monolitos con leyendas clásicas, de aproximadamente 1km, que finaliza en la Fuente del Avellano.
Según los investigadores, la fuente era la famosa fuente de las Lágrimas de los poetas árabes, cuyo naciente brota en la ladera de la Silla del Moro.
La Fuente del Avellano cuenta con un sencillo pilar, realizado en mármol de sierra Elvira que está adosado al aljibe, realizado de mampostería y semienterrado en la ladera.
Su frontis tiene inscrita una leyenda, grabada sobre piedra del siglo XVII, en la que se puede leer, a duras penas:
“Reynando el Sr. Dn. Fernando septimo Q.D.G. siendo Capitán Gral. de esta Provincia el Exmo. Sr. Dn. José Ygnacio Albarez Campana y Corregidor de esta Cap. el Sr. Marques de Altamira, la Ciudad de Granada hizo esta Obra comisionando para ella a el veinte cuatro de su Ayuntamiento D. José Marin. Año de 1827”.
Volvemos sobre nuestros pasos y volvemos a cruzar el Puente del Aljibillo y seguimos de frente subiendo la casi nada empinada Cuesta del Chapiz.
Nada más empezar la cuesta, a mano derecha tenemos el recinto del Palacio de los Córdova. Fue construido entre 1530 y 1592 en la Placeta de las Descalzas, para Luis Fernández de Córdova, Alférez Mayor de Granada y Comendador de Villanueva de la Fuente.
En 1919, tras pasar a manos de Ricardo Martín Flores, es derribado para construir sobre su solar el Teatro Gran Capitán; conservándose los restos de valor histórico-artístico en la finca “Villa María”, en el camino de Pulianas.
En la década de los 60 y ante la posibilidad de que los restos fueran trasladados a Córdoba, el Alcalde Manuel Sola convence al Duque de Montellano, casado con Hilda Fernández de Córdova, para que reconstruya el palacio, en el emplazamiento actual.
En 1983 el Ayuntamiento de Granada adquiere el Palacio de los Córdova para instalar en él el Archivo Municipal , que abrió sus puertas al público a primeros de agosto de 1984.
Seguimos subiendo y subiendo hasta llegar a la Plaza del Salvador. Allí nos encontramos con el Aljibe del Salvador, que data de la época nazarí, que recoge las aguas de uno de los ramales de la acequia de Aynadamar, cuyo nacimiento está ubicado en Fuente Grande, en Alfacar.
También encontramos la Iglesia del Salvador, construida en estilo mudéjar entre 1565 y 1605 por el arquitecto Juan de Maeda, y se hizo sobre la antigua Mezquita Mayor de Granada.
Parroquia del Salvador.
Si continuamos andando, en el lateral derecho de la parroquia encontramos el callejón de la Botica, que va a dar a Plaza Larga, el centro neurálgico del Albayzín, con numerosas terrazas donde tomar algo.
Junto a la plaza se encuentra el Arco de las Pesas o Puerta Nueva, uno de los primeros puntos de acceso de la muralla zirí, que entonces se llamaba Bab Al Ziyada (puerta del ensanche). El nombre de Arco de las Pesas se debe a que, en el siglo XVI se exponían las pesas trucadas confiscadas a comerciantes estafadores de la zona.
El nombre de Puerta Nueva se cree que viene de una superstición musulmana, que decía que por esta puerta sería el lugar por el que entraría los cristianos a tomar la ciudad de Granada y se perdería para siempre el reino. Por esta razón, la puerta estuvo cerrada hasta 1573, ya en época cristiana.
Arco de las Pesas.
Arco de las Pesas.
Cruzamos la puerta y giramos a la izquierda. Tomamos el callejón de San Cecilio, que es el que llga directo al mirador de San Nicolás.
Lo primero que nos encontramos es la fachada trasera de la Iglesia de San Nicolás, construida en 1525 en estilo mudéjar, sobre las ruinas de la mezquita Azitini.
A un lado encontramos el Aljibe de San Nicolás, de época cristiana aunque se cree que se hizo sobre las ruinas de un aljibe musulmán del siglo XI, adosado a la mezquita Azitini.
Aljibe de San Nicolás.
Y ahora si que llegamos a la joya de la corona de la ciudad, con permiso de la Alhambra, el mirador de San Nicolás.
Situado en la parte más alta de la Alcazaba Qadima de la dinastía Zirí, junto a la antigua mezquita, de la que solo se conserva el aljibe, era en aquella época la plaza de armas. Realmente estaba rodeada de edificios que fueron despejándose hasta adquirir las dimensiones actuales hacia mediados del siglo XIX.
Desde aquí tenemos la estampa más clásica del turismo granadino: la imponente Alhambra y el Generalife con Sierra Nevada de fondo. El atardecer en un día despejado puede llegar a ser mágico.
Dijo el presidente de los E.E.U.U. Bill Clinton durante su visita a Granada en el año 1997, que era la puesta de sol más bonita que había visto en su vida. Y Granada aprovechó bien esas palabras para proyectar su turismo hacia el exterior.
Alhambra y el Generalife desde el mirador.
Alhambra y Generalife vestidos de blanco.
Junto al mirador de San Nicolás se encuentra la actual Mezquita Mayor de Granada. Se inauguró en el año 2003 siendo la primera mezquita en Granada desde 1492, tras más de 500 años.
Desde la mezquita podemos contemplar unas vistas similares a las del mirador de San Nicolás, desde sus preciosos jardines.
Alhambra desde la Mezquita Mayor.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta el Arco de las Pesas pero, en vez de cruzarlo, tomamos la calle Aljibe de la Gitana, que va a parar al Aljibe del Rey, el mayor de los aljibes musulmanes de Granada, que data del Siglo XI y con 300 m3 de capacidad. Hoy en día se encuentra integrado dentro del Carmen del Rey, sede de la Fundación AguaGranada.
Aljibe del Rey.
Tomamos el callejón de las monjas donde nos encontramos y bordeamos el Palacio Dar al-Horra (Casa de la Honesta), que formó parte del gran palacio del rey zirí Badis, en la Alcazaba Cadima. Su nombre proviene de haber sido la residencia oficial de Aixa la-Horra, mujer de Muley Hacén y madre del último emir granadino, Boabdil.
Palacio Dar al-Horra.
Palacio Dar al-Horra desde el mirador de San Cristóbal.
Seguimos por el callejón Ladrón de Agua hasta la plaza de San Miguel Bajo. En ella se encuentra la Iglesia de San Miguel Bajo. Se construyó en dos etapas. La primera entre 1528 y 1539 en la que se construye la Capilla Mayor y un tramo de la nave. La segunda 1551 y 1557 en la que se construye el resto de la nave. La iglesia es de estilo mudéjar con algunos toques renacentista.
Iglesia de San Miguel Bajo.
Si bajamos por el extremo oeste de la plaza, bajando por el carril de la lona, llegamos hasta la Puerta Monaita o bab al-Unaydar originalmente. También conocida por Puerta de la Alhacaba, es uno de los accesos más antiguos y principales de la Alcazaba Cadima y data del siglo XI.
Puerta Monaita
Al terminar la calle, bajamos por la romperrodillas cuesta de la Alhacaba, hasta llegar a la plaza del Triunfo, en la que se encuentra la Puerta de Elvira, otra de las fotos clásicas de la ciudad.
La puerta de Elvira o bab-Ilvira en árabe, se construyó en el siglo XI durante el gobierno de la dinastía Zirí y era la principal puerta de acceso a la ciudad. Ha sufrido diversas remodelaciones, siendo la más importante durante el gobierno de de Yusuf I de la dinastía nazarí.
Durante el siglo XX experimentó diversas obras de restauración, aunque se nota la dejadez de las autoridades debido a las diversas pintadas y actos vandálicos sufridos a menudo, como casi toda la ciudad. Una verdadera pena.
Puerta de Elvira.
Atravesamos la puerta y entramos en calle Elvira. Como a unos 100 metros nos topamos con la Iglesia de San Andrés, construida en el año 1528 en el solar donde se encontraba la mezquita del barrio de Bâb Ilbîra. Destaca la preciosa portada renacentista de 1530.
La iglesia quedó prácticamente destruida durante un incendio en 1818 quedando en pie los muros perimetrales y la torre. En 1830 el arzobispo Álvarez de Palma mandó reconstruir, sin mucho éxito, los desperfectos ocasionados por el incendio.
Iglesia de San Andrés.
Continuamos por calle Elvira unos 400 metros hasta llegar a la perpendicular calle Calderería Nueva, conocida coloquialmente como calle de las Teterías, debido a los numerosos establecimientos árabes de té que encontramos aquí, además de numerosas tiendas de productos árabes de todo tipo. Toda la zona recuerda a un pequeño zoco árabe.
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Subimos por la cuesta hasta llegar a la plaza de San Gregorio. En ella se encuentra la Iglesia de San Gregorio Bético, del siglo XVI, cuyo origen es una ermita que se construyó por orden de los Reyes Católicos, en honor a los monjes franciscanos Juan de Cetina y Pedro de Dueñas, martirizados en 1397. Éstos fueron dos monjes arrestados por predicar en la puerta de la mezquita de La Alhambra, y atados a la cola de caballos fueron llevados desde la Alhambra hasta las mazmorras que aquí existían.
Iglesia de San Gregorio.
Como a unos 150 metros, subiendo la cuesta de San Gregorio, giramos hacia la Placeta de Porras. Aquí se encuentra la Casa de Porras, una casa palacial con una bella portada renacentista, construida en el siglo XVI, siendo una delas primeras edificaciones tras la conquista de Granada en 1492. Hoy en día es uno de los tantos edificios que tiene en propiedad la universidad de Granada.
Casa de Porras.
Si seguimos recto desde la casa de porras, subiendo por la calle placeta de Santa Inés Alta, a unos 100 metros nos encontramos a mano izquierda con las escaleras que suben hacia la placeta de Carvajales.
Este es uno de los miradores más desconocidos por el turista, en el que encontramos otra preciosa estampa de la Alhambra, desde un punto inferior al famoso mirador de San Nicolás, estando (normalmente) más tranquila que la anterior.
Placeta de Carvajales.
Alhambra desde placeta de Carvajales.
Aquí damos por concluido este bonito itinerario por el Albayzín. Lo suyo es perderse (literalmente) por sus callejuelas. 19 años después, sigo descubriendo pintorescos rincones en este bonito (aunque demasiado descuidad por las autoridades) barrio.
Aquí dejamos un mapa con los puntos del Albaicín marcados de este itinerario:
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Antes de la visita al Palacio de la Aljafería, que teníamos entrada para las 10.00, pasamos por edificio de Correos y Telégrafos del Paseo de la Independencia.
Se trata de un precioso edificio de estilo neomudéjar inaugurado en el año 1926. En él destaca toda su fachada por sus elementos mudéjares, como la cerámica vidriada. También por cómo se han integrado con otros elementos barrocos y renacentistas.
El interior también es espectacular. Aunque da un poco de fatiga entrar a sacar fotos mientras la gente hace sus quehaceres.
Ahora si, nos ponemos en camino al palacio.
Palacio de la Aljafería
El Palacio de la Aljafería (قصر الجعفرية) es un palacio fortificado construido en la segunda mitad del siglo XI. Fue por orden del rey Abú Yaáfar al-Muqtádir. Se hizo como residencia de los reyes hudíes de Saraqusta.
Tras la reconquista de Zaragoza en 1118 pasó a ser residencia de los reyes cristianos de Aragón. Fue utilizada como residencia regia por Pedro IV el Ceremonioso (1319-1387). Más tarde, por los Reyes Católicos tras una reforma de la planta principal en 1492.
En 1593 se vuelve a reformar convirtiéndolo en fortaleza militar. Aún se conservan el foso y los jardines.
Durante el Sitio de Zaragoza en la Guerra de Independencia (1808-1814) sufre grandes desperfectos. A finales del siglo XX se termina de restaurar y hoy en día acogen las Cortes de Aragón.
Palacio de la Aljafería.
La verdad es que es el edificio es realmente espectacula. La verdad, no tenía ni idea se que existía hasta que empecé a organizar el viaje.
La entrada tiene un precio de 5€.
Para terminar con Zaragoza, volvimos hasta el río para contemplar el Puente de Piedra. Fue construido entre 1401 y 1441 por Gil de Menestral. Se sabe que anteriormente hubo un puente de la época romana, que fue destruido en el año 828. Más tarde fue reconstruido por Abderraman II en 839.
Fue remodelado en el siglo XX en varias ocasiones. En 1991 se añadieron cuatro leones de bronce, obra del escultor Francisco Rallo Lahoz.
Puente de Piedra.
Ahora si acabábamos con Zaragoza. Nos dirigimos al siguiente destino: Huesca, a unos 73 km de Zaragoza.
Allí nos esperaban unos familiares para enseñarnos la ciudad. Así que tocaba despreocuparnos de la organización.
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Huesca
Empezamos al visita por la Catedral de Huesca. La Santa Iglesia Catedral de la Transfiguración del Señor o Catedral de Santa María de Huesca fue construida entre el año 1294 y principios del siglo XVI en estilo gótico.
La catedral se halla en el lugar más elevado del cerro sobre el que se asentó la primitiva ciudad de Huesca.
Catedral de Huesca
En la Plaza de la Catedral también encontramos el ayuntamiento de Huesca. Un palacio construido en el siglo XVI sobre el solar que, anteriormente, ocupó la sede del concejo.
En 1577 el maestro Miguel Altué realizó una serie de reformas debido al mal estado en el que se encontraba el edificio. Entre esas reformas se encuentran la construcción del Patio y el Salón de Sesiones. 40 años después se remodeló la fachada para que estuviera acorde a las nuevas reformas interiores del edificio.
El edificio histórico reúne en uno dos importantes monumentos oscenses. Las Casas de la Ciudad, en las que el Concejo ha gobernado Huesca desde el año 1461. Y el Colegio de Santiago, fundado en el siglo XVI, que perteneció a la antigua Universidad de Huesca.
Seguimos paseando por el casco antiguo de la ciudad. Pasamos por la Plaza de la Universidad, en donde se encuentra, entre otros edificios, el museo de Huesca.
Está compartido entre dos edificios. La Universidad Sertoriana de Huesca, construida por el arquitecto oscense Francisco Antonio de Artiga en 1690 en estilo barroco. Y el anejo Palacio de los Reyes de Aragón, construido en el siglo XII. En él se encuentran el Salón del Trono, la Sala de la Campana, donde se sitúa la leyenda de la Campana de Huesca, y la Sala de la reina Petronila. El museo de inauguró el 29 de junio de 1873.
Museo de Huesca
A continuación bajamos hasta el monasterio de San Pedro el Viejo. Es un edificio de estilo románico construido en el siglo XII. Se trata de una de las iglesias más antiguas de España y de las pocas que conservan íntegras del tiempo de los godos.
Durante la ocupación musulmana, la iglesia fue cedida a los cristianos que quedaban en la ciudad como tributarios con la facultad de celebrar allí su culto.
En 1096, tras la conquista de la ciudad por los cristianos, en este lugar se encontraba un templo cristiano visigodo. Estaba dedicado a San Pedro. Este había sido utilizado durante el dominio árabe por los mozárabes de la ciudad (entonces llamada Wasqa). Fue entonces cuando fue apodado “el Viejo”.
Aquel templo fue donado a los benedictinos que lo renovaron y lo convirtieron al románico. Estilo acorde a los cánones estéticos de la época. Las obras comienzan en 1117 durante el reinado de Alfonso I el Batallador, justo antes de la conquista de Zaragoza.
En la antigua Sala Capitular, reconvertida en panteón, se encuentran los sepulcros los reyes de Aragón Alfonso I el Batallador y su hermano y sucesor, Ramiro II el Monje.
Es Monumento Nacional desde 1885. Su arquitectura y escultura lo convierten en uno de los conjuntos históricos más importantes del románico aragonés.
Monasterio de San Pedro el Viejo.
Continuamos nuestro paseo oscense por la contigua Plaza López Allué. Es conocida popularmente como la plaza del mercado ya que, hasta 1976 era el lugar donde se realizaba este tipo de funciones.
Se trata de una plaza rectangular que se presenta con un aspecto muy compacto y unitario. Al estilo de las clásicas y tradicionales Plazas Mayores españolas.
La plaza queda delimitada por edificios que presentan cuatro pisos de altura al exterior. Siendo la planta baja de altas proporciones y abierta en altos soportales acabados en arcos de medio punto. Estos se apoyan sobre gruesas pilastras de sección rectangular.
Bajando hacia la Plaza de Navarra, pasamos por delante de un edificio que me llamó la atención. El Palacio de Villahermosa (o casa de los condes de Guara). Se construyó en estilo renacentista en el siglo XVII para los condes de Guara. Estos acompañaron a Pedro I en la famosa jornada de Alcoraz en la que Huesca se convirtió en la ciudad más importante de la Corona de Aragón.
En el siglo XIX, la Casa de Guara se unió a la de Villahermosa. Esta era la más antigua estirpe aragonesa después de los reyes.
En 1926 el palacio fue cedido al colegio San Viator de Huesca por la duquesa María Pilar Azlor de Aragón y Guillamas. Ejerció como tal hasta 1983.
En 1999, abandonado y en estado de ruina, es adquirido por Ibercaja. Entonces lo restaura y se convierte, en 2005, en centro cultural de la entidad bancaria en Huesca.
Palacio de Villahermosa.
Seguimos bajando y llegamos hasta la Plaza de Navarra. Aquí encontramos la preciosa Fuente de las Musas, una fuente con dos niveles construida en 1885. La planta inferior se encuentra decorada por un repertorio de mascarones, sirenas, conchas y elementos naturalistas. En superior un conjunto de figuras completas representan a la musas de las artes.
El edificio más destacado de la plaza es el Círculo Oscense, también conocido como el Casino de Huesca. Fue construido en 1904 por el arquitecto Ildefonso Bonells en estilo modernista.
Fuente de las Musas y Casino de Huesca.
A su espalda encontramos el enorme parque de Miguel Servet. Es el más grande y uno de los más antiguos de Huesca que se empezó a construir en 1928.
Aquí tienes un enlace con actividades y tours muy interesantes para hacer en Huesca:
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Aquí almorzamos algo en un kiosco del parque y emprendimos retirada al que sería nuestro campamento base los próximos días: Jaca.
Pero antes debíamos efectuar una parada turística: el impresionante Castillo de Loarre, a unos 35 km de huesca.
El Castillo de Loarre es un castillo románico construido en el siglo XI por orden del rey Sancho III para servir como avanzadilla fronteriza. Desde ella organizaron los ataques contra la localidad de Bolea, situada en la llanura que domina la construcción.
Se encuentra realmente bien conservado. Esto lo convierte en uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar y civil del románico de España.
En 1071 se amplía a la forma que actualmente tienen y en 1287 se levantan las murallas. En el siglo XV, la población que vivía a los pies del castillo se traslada a la actual villa de Loarre. Reutilizan entonces materiales de la fortaleza.
La verdad es que el castillo nos encantó y pienso que es una visita imprescindible en todo viaje a Huesca. El coste de la entrada es de 6€ y de 8€ la visita guiada. He de decir que nosotros no pudimos hacer la visita guiada porque las plazas estaban agotadas, una pena. Pero si que tienes un código QR con audioguías detalladas.
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Desde aquí pusimos rumbo a Jaca.
Como a unos 26 km del castillo en dirección Jaca divisamos unas formaciones rocosas espectaculares llamadas los Mallos de Riglos. Son unas formaciones geológicas consistentes en unas peñas de paredes verticales, que alcanzan los 275 metros de altura.
Son todo un espectáculo.
Como hora y media después de salir del Castillo de Loarre llegamos por fin a Jaca, tras dejar atrás unos impresionantes paisajes.
Fuimos directamente al hotel. El elegido fue el Eurostars Reina Felicia. Un hotel de 4 estrellas que nos costó 80€. La habitación era bastante grande y muy cómoda. El personal, además, era realmente atento. Nos gustó mucho.
Si te interesa este hotel, puedes conseguirlo por muy buen precio en el siguiente enlace:
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Como se había hecho tarde, decidimos comprar algo para cenar en un supermercado cercano. Directamente nos fuimos a descansar para aprovechar el día siguiente.
20 de julio
Hoy toca primera excursión. Desayunamos algo rápido y nos ponemos en camino. Hoy vamos a hacer la ruta senderista de subida al ibón de Piedrafita.
Los ibones son pequeños lagos de montaña de origen glaciar. Están situados en los Pirineos aragoneses, desde la zona del valle de Ansó hasta el entorno de la Tuca del Aneto.
El ibón de Pedrafita se sitúa a los pies de la escarpada Peña Telera,. Es el segundo pico más alto de la Sierra de la Partacua, con 2.762 metros.
Para llegar desde Jaca debemos ir en dirección Biescas por la N-260. Allí desviarnos a la A-136 dirección Sallent de Gallego. Unos kilómetros más adelante tomamos el desvío hacia Piedrafita. Allí tomamos la pista de acceso al parque faunístico de Lacuniacha.
Si estuviera muy lleno y no hubiera aparcamiento, por 5€ podemos aparcar en el aparcamiento del parque faunístico. Fue lo que hicimos nosotros. Si compras entrada para el parque, el aparcamiento es gratuito.
El camino es sencillo, está muy cuidado y señalizado. Es ideal para subir toda la familia ya que transcurre por una pista forestal. Aunque tienes preciosos senderos más estrechos si quieres apartarte de la pista.
La longitud total es de 6 km y se hace en unas 2 horas ida y vuelta.
Subida al ibón.
Subida al ibón.
El ibón se encuentra situado en un entorno espectacular. En invierno, con nieve, tiene que ser realmente espectacular.
Ibón de Piedrafita
Desde aquí podemos volvernos o ir un poco más allá, hasta el arco de Piedrafita. Son unos 4 km más y unas 2 horas más ida y vuelta. El camino es algo más complicado, estrecho y, ya casi al final, con fuertes pendientes.
Arco de Piedrafita.
Arco de Piedrafita.
Se hace realmente duro, sobre todo en plena ola de calor como en la que nos encontrábamos. Pero el entorno merece la pena.
Para bajar, en vez de tomar el mismo camino, lo hicimos por el otro lado. Graso error. Era mucho más largo y tardamos la vida misma en llegar. Parecía que no se acababa nunca. Aún me duelen los pies.
Tras la ruta, nos volvimos a Jaca a comer, descansar un poco y darnos 14 ó 15 duchas cada uno.
Tras el descanso nos fuimos a conocer la ciudad de Jaca.
Jaca
Jaca es un municipio y ciudad de la provincia de Huesca. Es la capital de la comarca de la Jacetania, en la comunidad autónoma de Aragón.
Iaca o Iacca era antiguamente la capital de los iacetanos. Un pueblo prerromano del grupo aquitano cuyo territorio se extendían desde los Pirineos hasta Illerda (Lleida) y Osca (Huesca).
Entre los años 195 y 194 a.C. el cónsul romano Marco Porcio Catón conquista la ciudad. Integrada en el Imperio romano, Jaca constituyó un punto de vigilancia de los caminos del Pirineo. Desarrolló una próspera economía cuyo auge se mantuvo hasta el siglo III. En el siglo IV entró en decadencia por la amenaza de los bandidos que atacaban a las caravanas y a los mercaderes que transitaban los caminos pirenaicos.
Gracias al protectorado de carolingio establecido por Carlomagno en la llamada Marca Hispánica, algunos territorios cristianos se conservaron en las montañas pirenáicas tras la conquista de los musulmanes.
A comienzos del siglo XI, Jaca era un campamento militar fortificado perteneciente al Reino de Pamplona. A su alrededor se irían construyendo viviendas. Cobrando cada vez mayor importancia por su situación al pie del paso de Somport (uno de los más accesibles para acceder a Francia desde la Edad Antigua) y por su situación estratégica en el Camino de Santiago.
Tras la muerte del rey de Pamplona Sancho Garcés III, su hijo Ramiro, se convirtió en Ramiro I de Aragón. Establece en Jaca su residencia, y sitúa cerca del monasterio de San Pedro la sede del obispo de Aragón. Fue denominado así hasta que en 1077 Sancho Ramírez dotara a Jaca de su fuero. Entonces inicia, hacia 1082, la construcción de la sede catedralicia.
Pero el definitivo impulso a Jaca se lo da Sancho Ramírez en 1077. Fue cuando convierte a la villa en ciudad. La dotó de sede episcopal, en cuya catedral se asentaría el ahora obispo de Jaca. También le dio el estatus que la hacen ser considerada la primera capital del reino entre 1077 y 1096. Hasta la conquista de Huesca.
Las pestes y los incendios de finales de la Edad Media hundieron a Jaca en una profunda crisis. No saldría de ella hasta la intervención de Fernando el Católico para formar un gobierno local.
En la Guerra de Sucesión, Jaca se puso del lado de los Borbones. Por ello, en 1707 fue asediada por aliados del Archiduque Carlos y socorrida por el marqués de Salutcio. El rey Felipe V gratificó a la ciudad de Jaca con los títulos de «muy noble, muy leal, y muy vencedora», añadiendo la flor de lis al escudo de sus armas que ostentaba la Cruz de Sobrarbe y las cuatro cabezas, emblema de la batalla de Alcoraz.
Empezamos nuestra visita por la Ciudadela de Jaca. Compramos la entrada con visita guiada. Como faltaba un rato, entramos y empezamos a visitarla por nuestra cuenta.
La ciudadela es una fortificación de planta pentagonal construida a finales del siglo XVI, y se encuentra en perfecto estado de conservación manteniendo intactas cada una de sus partes características: foso, baluartes, escarpas, cuarteles, polvorines, túneles…
Fue diseñada por el ingeniero militar italiano Tiburzio Spannocchi. Este se encontraba al servicio de Felipe II, que mandó a construir aquí el castillo de San Pedro.
Desde su construcción, el Castillo de San Pedro ha mantenido guarnición militar presente dentro de sus muros. Sin embargo, las vicisitudes bélicas que lo han acompañado son escasas, siendo la más destacada la ocurrida durante la guerra de la Independencia.
El 21 de marzo de 1809 fue tomado por las tropas francesas ante la capitulación de la ciudad y el escasísimo número de tropas que la defendían. Los soldados españoles, al mando del General Espoz y Mina recuperaron el castillo el 17 de febrero de 1814, tras varios meses de asedio. A partir de entonces, el castillo ha ido perdiendo importancia estratégica. Sus muros y edificios deteriorados fueron magníficamente restaurados en 1968, siendo merecedora del premio “Europa Nostra”.
En la actualidad, el Consorcio del Castillo de San Pedro está formado por el Ministerio de Defensa, la Diputación Provincial de Huesca y el Ayuntamiento de Jaca. Estos se encargan de potenciar el valor cultural del castillo y gestionar las actividades relativas a su conservación, restauración y revitalización.
Dentro de la ciudadela encontramos el museo de las miniaturas militares y una exposición de soldaditos de corcho. Están curiosas pero no son nada del otro mundo.
La visita guiada es muy interesante y por los 9€ que cuesta, está francamente bien.
Tras la visita a la ciudadela nos dimos un paseo por la ciudad. Primero visitamos la catedral, pero no entramos ya que se encontraba cerrada a esa hora. Tendría que ser otro día.
La Catedral de San Pedro de Jaca es uno de los edificios de estilo románico más importante de Aragón. La fecha de su construcción no está del todo clara pero se cree que fue en dos etapas. La primera entre los años 1077 y 1082 durante el reinado de Sancho Ramírez de Aragón, siendo obispo su hermano el infante García. La segunda etapa va desde los años 1104 y 1130 siendo rey Alfonso I el Batallador y Esteban de Huesca como obispo.
Catedral de San Pedro de Jaca.
Desde aquí nos acercamos a la Torre del Reloj o Torre de la Cárcel, construida en 1445 en estilo gótico civil como parte de una residencia particular sobre el mismo solar en el que se edificó el palacio del monarca aragonés, destruido por el fuego en 1395.
El Concejo de Jaca la compró en 1599 para colocar el reloj-campanario que marcaría la vida urbana y convertirla, en 1602, en sede de las cárceles de la ciudad, dejando así de depender del horario que dictaba el reloj de la Catedral.
Durante la Guerra Civil Española fue utilizada por los sublevados como cárcel y hoy en día la sede de la Comunidad de Trabajo de los Pirineos, organismo dependiente del Consejo de Europa.
Torre del Reloj.
Como ya empezaba a haber hilorios, buscamos algo donde cenar. Estaba todo hasta la bandera. Después de mucho buscar encontramos un pequeño restaurante llamado Nadali, que fusiona comida española e iraní. Comimos un menú degustación que estaba realmente exquisito y nada caro. Recomendable 100%.
Después de cenar dimos otro pequeño paseo visitando la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, una iglesia construida en el siglo XVII en estilo barroco, única construcción que se conserva del antiguo convento de Nuestra Señora del Carmen que los Carmelitas Descalzos fundaron en Jaca.
Ahora si, nos fuimos a descansar al hotel. Había que descansar para tener fuerzas para el día siguiente, que sin saberlo bien, las íbamos a necesitar.
21 de julio
Hoy toca nueva ruta senderista. Vamos ha hacer la subida al ibón de Respumoso.
Desayunamos y salimos dirección al embalse de la Sarra, del que nos separaban 52 km. Para llegar volvemos a ir dirección Biescas como el día anterior. Llegamos hasta el desvío a Piedrafita pero, esta vez, seguimos por la carretera A-136 en dirección Sallent de Gállego. Allí donde tomamos el desvío y entramos en el pueblo.
Justo a la entrada del mismo tomamos a la izquierda la vieja carretera que sube a Formigal. La cual dejaremos tras 1,5 kilómetros cogiendo el desvió a la derecha hacia el Embalse de la Sarra. Unos 2 kilómetros más y nos encontraremos en el Embalse de la Sarra. Una carretera bastante peculiar, estrecha y llena de curvas. Cuesta creer que sea doble dirección.
En los alrededores del embalse aparcamos. Tras varios días de ola de calor, se agradecían los 13ºC que hacían al llegar. No imaginábamos el tremendísimo calor que íbamos a pasar ese día.
Bordeamos el embalse dejando atrás la central hidroeléctrica, el asador y el merendero y cruzamos el río por un pequeño puente. A partir de aquí empieza la ruta de subida, bien señalada.
Al principio la subida es muy suave, dejando atrás pequeñas cascadas en internándonos en un precioso bosque de hayas, donde poco a poco el río va quedándose cada vez más profundo en la espectacular garganta en la que se sitúa.
Alrededor de una hora después de haber empezado el sendero llegamos al Llano del Cheto, donde la pendiente se suaviza pero el calor empezaba a apretar.
Seguimos subiendo más y más, con más y más calor con unas impresionantes vistas de la espectacular cascada Barranco Arriel.
A partir de aquí empiezan los problemas. después de 3 horas de camino, la subida es cada vez más empinada y el calor empieza a ser cada vez más agobiante. Ya superamos los 40ºc, a pleno sol y en una fuerte pendiente de grandes piedras sueltas que dificultan terriblemente la subida.
Hasta que llegamos al punto de empezar a darme un golpe de calor. Nos sentamos en la primera sombra que vemos. Descansamos y nos hidratamos hasta el punto de casi acabar con toda el agua que llevábamos. Fue en este punto cuando decidimos abandonar la subida, faltando poco para terminar el ascenso, pero el que me conoce bien sabe que no soy de los que suelen abandonar nada.
Otro año tendrá que ser.
La longitud total es de 15 km ida y vuelta (no es circular) y se tarda unas 6 horas en ir y volver.
A la bajada, medio muertos de cansancio y de calor, decidimos comer en el asador que se encuentra junto al embalse. Se llama asador La Sarra y se come increíble y nada caro.
Tras llenar de manera considerable el estómago, nos pusimos en camino de la estación internacional de Canfranc, de la que nos separaban 70 km.
La estación internacional de Canfranc es una estación de ferrocarril situada en el municipio de Canfranc, junto a la frontera con Francia. Se construyó para unir Francia con España atravesando los Pirineos por Somport y, para ello, ambos países firmaron diversos convenios, el primero en 1904, y protocolos posteriores que marcaron las líneas de actuación.
Fue diseñada por el ingeniero Fernando Ramírez de Dampierre e inaugurada el 18 de julio de 1928, en presencia del rey de España Alfonso XIII y del presidente de la República Francesa Gaston Doumergue. El exterior del edificio sigue modelos de la arquitectura palacial francesa del siglo XIX.
En 1931 sufrió severos daños debido a un incendio que se inició en el vestíbulo y que luego se propagó a la biblioteca, destruyendo en su totalidad el restaurante de la estación y afectando a la techumbre de madera.
Durante la Guerra Civil Española es controlada por el bando nacional y se tapia el túnel. Fue reabierta en 1939 y durante la Segunda Guerra Mundial lo frecuentaban trenes que transportaban el wolframio que Alemania empleaba para reforzar el acero de sus tanques.
En 1941, las estaciones de la parte española pasan a ser propiedad de RENFE (Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles) y las francesas de SNCF (Société Nationale des Chemins de Fer) y entre 1945 y 1949 el servicio internacional volvió a quedar interrumpido por desavenencias entre ambos gobiernos.
El 27 de marzo de 1970 se cerró el tráfico internacional tras el derrumbe del puente de L’Estanguet a consecuencia del descarrilamiento de un tren de mercancías francés. Esto generó una drástica reducción del tráfico ferroviario y marcó el inicio de su decadencia.
Hoy permanece cerrado casi en su totalidad ya que está siendo restaurado aunque si que se puede visitar el vestíbulo mediante una visita guiada.
Tras esta visita y reventaicos como estábamos, decidimos irnos al hotel a cenar y descansar un poco, que lo teníamos bien merecido.
22 de julio
Vuelta al madrugón. Hoy nos vamos de visitas culturales. El primer destino es el Real monasterio de San Juan de la Peña, a unos 25 km de Jaca.
El Real Monasterio de San Juan de la Peña está situado la localidad de Botaya, Huesca y fue el monasterio más importante de Aragón en la alta Edad Media. En su Panteón Real fueron enterrados muchos de los reyes de Aragón y forma parte del camino aragonés del Camino de Santiago.
El monasterio se divide en dos partes: el Monasterio viejo y el Monasterio nuevo. El aparcamiento se encuentra junto al monasterio nuevo, el que está más alto. Allí aparcamos y nos encaminamos hacia el edificio que es donde se encuentran las taquillas y una cafetería.
Monasterio Nuevo.
La entrada cuesta 8.50€ (9.60$) e incluye un bus lanzadera que te lleva y te trae desde el aparcamiento al Monasterio Viejo. En taquilla nos recomendaron que visitáramos primero el Viejo, ya que era primera hora y habría poca gente y más tarde se petaría. Así lo hicimos.
Enclavado en su mayor parte en una cueva bajo la montaña, su principal construcción se empieza en el año 1026 por orden del rey Sancho de Navarra “el Mayor”, sobre los restos de una antigua ermita dedicada a San Juan Bautista.
Aquí destaca el espectacular claustro del siglo XII un maravilloso ejemplo del arte románico y cuenta con una valiosa galería de capiteles tallados con imágenes bíblicas desde Adán y Eva hasta el prendimiento de Jesús.
Claustro.
También podemos destacar el Panteón Real en el que descansan los restos de los primeros Reyes de Aragón. Es de estilo neoclásico y fue erigido en el último tercio del siglo XVIII.
Panteón Real.
La verdad es que es un lugar impresionante. Cuesta creer que fuera construido en este lugar tan aislado.
Tras la visita, esperamos la lanzadera y subimos a visitar el Monasterio Nuevo.
Se construyó a partir del año 1676 en estilo barroco para sustituir al Viejo ya que quedó muy dañado por un terrible incendio en 1675. Se llevó a cabo en el Llano de San Indalecio y en él los monjes contaron con el asesoramiento de numerosos profesionales, siendo fundamental la labor del arquitecto zaragozano Miguel Ximenez, diseñador del edificio.
Aquí encontramos la iglesia y el centro de interpretación, en el que podemos observar las ruinas interpretativas de como era la vida en el monasterio.
Tras la visita al monasterio nos pusimos en camino de Aínsa, catalogado oficialmente como uno de los pueblos más bonitos de España, del que nos separaban 94 km que incluían algunos tramos de carretera que tela marinera.
De camino decidimos pararnos a comer en un pueblo llamado Boltaña, muy cerca de Aínsa. Comimos en un sitio llamado el Parador de Boltaña, un asador en el que comimos de maravilla. Y vuelta a la carretera.
Dejamos el coche en un aparcamiento enorme que hay en la parte alta del pueblo y nos dispusimos a visitarlo.
La villa medieval de Ainsa es un pequeño pueblo de unos 2.000 habitantes situado en la comarca de Sobrarbe. Se encuentra situado en un promontorio sobre la confluencia de los ríos Cinca y Ara. Fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1965.
Aunque se cree que ya hubieron en la zona asentamientos romanos, no hay documentación sobre la villa hasta el año 1124, cuando el rey Alfonso I de Aragón le otorga una Carta Puebla, con los mismos fueros que la ciudad de Jaca.
Aunque si que hay una leyenda del año 724 sobre la Cruz de Sobrarbe que dice:
Los cristianos que han huido del dominio musulmán se reúnen en Ainsa y acometen la reconquista. Las tropas cristianas, dirigidas por Garcí-Ximeno consiguen ganar la batalla gracias a la aparición, sobre una carrasca, de una cruz de fuego, que les dio coraje para recuperar la ciudad. La victoria es conmemorada todavía en nuestros días con la fiesta bianual de “La Morisma”. La cruz sobre la carrasca es el símbolo del Sobrarbe y aparece en uno de los cuarteles del escudo de Aragón.
Según termina el aparcamiento cruzamos un pequeño puente sobre el foso que da a las murallas del castillo.
Se construyó en el siglo XI aunque fue sufriendo varias modificaciones a lo largo de los siglos. La fortaleza que visitamos hoy en día corresponde a la ordenada por el rey Felipe II en el siglo XVII y sigue los mismos criterios que la Ciudadela de Jaca. La parte más antigua conservada del castillo es la torre del homenaje donde se encuentra hoy el Eco Museo Centro de Visitantes.
Torre del Homenaje del castillo.
Restos del Castillo.
En el extremo oeste podemos subir por unas escaleras y divisar desde lo alto de la muralla el precioso casco antiguo de Aínsa. Y también podemos encontrar (a pie de la torre) la oficina de información turística.
Aínsa.
Atravesamos las murallas y paseamos por la Plaza del Castillo, donde había montado un pequeño mercadillo de artesanía. Tras la plaza del Castillo de encuentra la Plaza Mayor.
La plaza data de entre los siglos XII y XIII, cuando Aínsa se encontraba en su mayor apogeo y se le considera una de las plazas medievales más bonitas de España. En ella encontramos numerosos restaurantes, tiendas de recuerdos y el ayuntamiento.
Plaza Mayor con el ayuntamiento al fondo y la torre de la iglesia de Santa María.
Tras el ayuntamiento nos internamos por la calle Mayor, una de las dos calles que atraviesan el casco a lo largo. Pasamos por la plaza de Santo Domingo, un rincón muy bucólico y cuidado, hasta llegar al Portal de Arriba, una de las puertas de la villa.
Plaza de Santo Domingo.
Nos damos la vuelta y recorremos de vuelta la calle de Santa Cruz, que es la otra calle que atraviesa del casco antiguo a lo largo. Al final de la calle encontramos la iglesia de Santa María.
La iglesia de Santa María fue construida entre finales del siglo XI y mediados del XII y es uno de los mejores ejemplos de románico aragonés. En el siglo XIV se construye el actual claustro ya que hay registros de que el antiguo se encontraba en muy mal estado. El templo se amplió en el siglo XVI con las capillas del presbiterio y la bóveda de la nave y, en el XVII, se añadió la sacristía.
Entre 1972 y 1974 se le hizo una restauración integral.
Iglesia de Santa María.
En la fachada oeste de la iglesia encontramos un pequeño mirador con unas vistas increíbles de los pirineos y del valle del río Cinca.
Mirador de Aínsa.
Aquí termina nuestra visita a la preciosa villa medieval de Aínsa. Sobre la marcha nos ponemos rumbo a Jaca, esperando que nos de tiempo de llegar en hora al Mueso Diocesano a contemplar las famosas pinturas murales que allí se conservan.
Recorremos los 72 km que nos separan de Jaca y por suerte llegamos a tiempo de entrar al museo pero por los pelos.
El Museo Diocesano de Jaca se encuentra junto a la catedral y, de hecho, se entra atravesando la nave de ésta.
El museo se inauguró en 1970 y expone, entre otros objetos, murales completos de la Edad Media que se fueron encontrando en diferentes parroquias que se encontraban en estado de abandono, peligrando estas maravillosas obras de arte. La verdad es que, a mi parecer parece una oda al expolio pero, por otro lado, se encontraban destinadas a su desaparición por encontrarse en capillas abandonadas y en mal estado.
En el museo también encontramos una sala en la que muestra un video explicativo sobre como se consiguieron retirar de sus emplazamientos originales sin que sufrieran daños.
Claustro de la catedral de Jaca.
El precio de la entrada es de 6€ y la verdad es que es una visita muy interesante.
Después de la visita al museo y para terminar con la ciudad de Jaca, subimos hasta el Fuerte de Rapitán, situado en lo alto del monte de Rapitán, a 1142 metros de altura y empezado a construir a finales del siglo XIX como parte de la tupida red defensiva que se pretendía construir de forma paralela a la línea internacional de ferrocarril Oloron-Canfranc, aunque antes de terminar su construcción, ya se había quedado obsoleto por la aparición de la aviación
La verdad es que merece la pena la subida hasta aquí tan sólo para admirar las impresionantes vistas a la ciudad de Jaca desde aquí.
Con esto tocaba a su fin la visita a Jaca. Era hora de irse al hotel a cenar y descansar. Al día siguiente nos poníamos en camino al País Vasco a pasar unos días en casa de unos familiares pero, antes, de camino nos desviaríamos un poco para visitar Sos del Rey Católico, lugar de nacimiento del rey Fernando el Católico.
23 de julio
Nos levantamos tempranito, desayunamos y nos ponemos en camino a Sos del Rey Católico, a unos 90 km.
Sos del Rey Católico
Sos del Rey Católico es un pequeño pueblo de apenas 600 habitantes perteneciente a la comarca de las Cinco Villas, en la provincia de Zaragoza y es conocida por ser el lugar de origen del rey Fernando II de Aragón, más tarde rey de Castilla, conocido como Fernando el Católico.
Historia
Se conocen asentamientos en la zona de los Suessetanos, pueblo indoeuropeo de filiación céltica que se asensienta sobre el siglo VI a.C. en la zona alta de las Cinco Villas, aunque la primera noticia del pueblo data del año 211 a.C. cuando se aliaron a los cartagineses para enfrentarse a Publio Scipion y en el 206 a.C. con los romanos.
Tras la caída de los romanos en el siglo V llegan hasta aquí los visigodos. Hacia el 714 lo conquistan los musulmanes sin encontrar prácticamente resistencia, aunque realmente no formaron una ciudad, sino que montaron una fortificación para controlar al vecino Reino de Pamplona.
Durante el siglo X es reconquistado por los cristianos tomando una gran importancia como ciudad fronteriza. En el año 1044 el rey Ramiro I la incorpora al reino de Aragón, entonces llamada Sos a secas.
En 1452, debido a la Guerra Civil de Navarra, la reina Juana Enríquez de Navarra se traslada aquí donde, el 10 de marzo de ese mismo año da a luz al infante Fernando, de donde viene el actual nombre de Sos del Rey Católico.
Algo que nos sorprendió mucho fue que el pueblo está lleno de homenajes al clásico del cine español “La vaquilla”, de Luis García Berlanga, rodada aquí a mediados de los años 80.
Aparcamos junto al parador de turismo y nos echamos a andar. Entramos en el pueblo atravesando el Portal de Sangüesa, llamado así porque apunta a esa localidad navarra, aunque también se le conoce como Portal de Domínguez o Portal de Nador.
Portal de Sangüesa.
Paseando por las estrechas callejuelas llegamos a la Plaza de la Villa, donde se encuentra el ayuntamiento o Casa de la Villa, de estilo renacentista y construida en el siglo XVI. Fue reformado en el siglo XIX y restaurado en los años 80 para adaptarlo a las funciones administrativas de hoy en día.
Casa de la Villa.
Destacan en su fachada unas inscripciones grabadas en el año 1681, que hacen alusión al Antiguo Testamento.
Empezamos la subida hacia el castillo y nos encontramos a mano derecha la antigua lonja medieval, que albergaba el mercado y donde se reunía el concejo de la villa en la Edad Media. Hoy en día alberga la biblioteca municipal.
Si seguimos subiendo y nos topamos de frente con la iglesia de San Esteban. Se empezó a construir en el siglo XI, siendo entonces la cripta Santa María del Perdón, en la que hoy en día se conservan sus magníficos murales góticos. En el siglo XII se construye la portada románica, a la que se le construye un pórtico en el siglo XVI para tratar de proteger las tallas. Lástima que no se podían contemplar cómodamente debido a unos andamios para su restauración.
Iglesia de San Esteban.
Iglesia de San Esteban.
Justo aquí encontramos el mirador de San Esteban, con unas espectaculares vistas del valle.
Desde aquí subimos al castillo. El castillo de la Peña Felizana se construye por el reino de Pamplona en el siglo X, tras la repoblación cristiana a partir del año 908 para fortificar la frontera con los musulmanes. Perteneció a la Corona de Navarra entre los años 1006 a 1054, durante el reinado de Sancho el Mayor y, más tarde el rey Ramiro I lo incorpora a la Corona de Aragón para defenderse del reino de Navarra.
A mediados del siglo XII se construye la torre por orden del rey Ramiro II el Monje.
En 1288 Alfonso II de Aragón tuvo que entregarla a los unionistas y en 1364 Carlos II de Navarra suscribió aquí los acuerdos de Binéfar.
Durante la Guerra de Sucesión tomó partido por el bando de Felipe de Borbón, por lo que, al acabar la guerra, este dio el privilegio a la villa de portar en su escudo la flor de lis.
Torre del Castillo.
En el extremo sur de la explanada del castillo tenemos el mirador de los Rechelaos, desde el que tenemos unas magníficas vistas de los tejados de la villa.
Vistas desde el mirador de los Rechelaos.
A la bajada nos fuimos paseando hasta el Palacio de los Sada, lugar de nacimiento de Fernando el Católico y perteneció a la familia Sada hasta mediados del siglo XIX constituyendo uno de los mejores y más significativos ejemplos de arquitectura civil de la villa.
Las estancias más antiguas del Palacio datan del siglo XIII, y a partir de ese momento se van sumando y añadiendo otras nuevas, hasta que a finales del siglo XVI encontramos la planta completa.
Actualmente se encuentra aquí el centro de interpretación de la figura de Fernando II de Aragón y la oficina de turismo.
Palacio de los Sada.
De aquí nos vamos paseando por la preciosa judería medieval donde, a partir del siglo XII se establece su comunidad. Estaba compuesto de unas treinta casas y hoy es conocido como el barrio alto.
La verdad es que la villa es preciosa y he de decir que mereció la pena desviarnos esos 40 km.
Aquí termina nuestro periplo por tierras aragonesas aunque no el viaje. Tras la visita a los familiares vascos, tocaba volver a Granada pero pararíamos a visitar la preciosa ciudad de Ávila de camino, pero eso será ya en otra entrada.
Albarracín es pequeño pueblo medieval de apenas 1.000 habitantes. Está situado en la provincia de Teruel, en Aragón.
La zona ya estuvo habitada en época prehistórica, como demuestran las pinturas rupestres encontradas en Rodeno. También habitaron aquí los celtas. Concretamente la tribu de los lobetanos y sobre su castro, se asentaron los romanos. Más tarde los visigodos.
Tras la invasión musulmana llegó aquí un grupo berberisco de la tribu de los Ibn-Racin, que son los que dieron nombre a la villa. Tras la disolución del Califato de Córdoba, en el siglo XI, el clan bereber de los Banu Razin se hace con el poder fundando la de Taifa de Albarracín, que dura 94 años hasta que el último rey Yahya Husam ad-Dawla, es derrocado por el gobernador almorávide de Valencia Abu Abū Abd Allāh Muhammad ibn Fātima en el año 1104.
Posteriormente, por cesión, pasa a manos de la familia cristiana de linaje navarro de los Azagra, que harán de esta ciudad un Señorío Independiente de Castilla y Aragón desde 1170, creando un obispado propio y haciendo prosperar su economía basada en la ganadería, el comercio y la industria de la lana.
Muralla de Albarracín.
En 1285 Pedro III de Aragón “el grande” sitia la ciudad y la conquista. Esta pasa a formar parte de la corona de Aragón en 1300.
La localidad es Monumento Nacional desde 1961. Posee la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 1996. Finalmente se encuentra propuesta por la Unesco para ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la belleza e importancia de su patrimonio histórico.
Entrando al pueblo encontramos un parking gigantesco donde dejamos el coche. Es de pago (zona azul). Nosotros pagamos 2€ y nos dio tiempo de sobra de visitar el pueblo.
Empezamos a subir por la cuesta de Teruel. En primer lugar nos encontramos es el antiguo colegio de Escolapios, construido en 1742. Hoy reconvertido en hotel y es el edificio más grande de Albarracín. Junto al colegio se encuentra la iglesia. Es un buen ejemplo de la arquitectura que caracterizó las iglesias del siglo XVIII en la Sierra.
Convento de los Escolapios.
Un poco más arriba nos encontramos con un curioso edificio conocido como “la casa azul“, única en este color en toda la villa. Perteneció a la familia de los Navarro de Arzuriaga, una de las familias más influyentes desde el siglo XVIII.
Cuenta una leyenda sobre su color, que un día uno de los Navarro marchó a Andalucía por trabajo. Allí se enamoró locamente de una joven jienense que trajo consigo a vivir a Albarracín.
Como la muchacha echaba de menos su tierra, su amado decidió darle un toque andaluz a la casona pintándola de color azul al estilo de Andalucía.
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Seguimos paseando hasta llegar a la plaza Mayor. La plaza aparece ya documentada en el siglo XIV, aunque la forma actual se debe a una reforma del siglo XVI.
En la esquina sureste tiene un balcón abierto con unas preciosas vistas del pueblo. Tendrás que hacer cola para asomarte y sacar algunas fotos.
Vistas desde la plaza Mayor.
En la plaza Mayor encontramos el ayuntamiento, que también fue reformado al aspecto actual a mediados de siglo XVI.
Plaza Mayor y ayuntamiento.
Desde la plaza, subimos por la calle Catedral. Esta es una de las calles más importantes de la villa. Fue la calle principal de la ciudad en el siglo X, y donde se encontraba la única puerta de la muralla.
En esta calle podemos destacar la Casa de los Monterde, la Catedral y el Palacio Episcopal.
Palacio Episcopal.
Justo enfrente de la parte trasera de la catedral, encontramos un mirador con unas vistas impresionantes del pueblo y de la hoz. Este mirador se construyó sobre las ruinas de varios edificios destruidos durante la Guerra Civil.
Vistas desde el mirador.
Desde aquí subimos unas estrechas escaleras que van a parar a la Plaza del Aseo, donde se encuentra la fachada principal de la catedral de Albarracín.
La catedral del Salvador de Albarracín se construyo entre 1572 y 1600. Fue por los arquitectos Martín de Castañeda y del francés Quinto Pierres Vedel sobre los restos de un templo románico del siglo XII.
Justo enfrente encontramos la Casa de Santa María. Es una preciosa casa palacio construida en el siglo XVIII.
Desde aquí, tomamos un precioso paseo que recorre toda la parte oeste de la villa. Tiene unas magnificas vistas a una de las hoces del río Guadalaviar en la que encontramos el Mirador Del Guadalaviar.
Vistas desde el mirador del Guadalaviar.
El paseo termina en la pequeña ermita de San Juan, construida en el siglo XVIII.
Desde aquí nos volvemos callejeando hasta la Plaza Mayor. Allí nos tomamos algo en un bar llamado Taberna de Albarracín. Tenía unas tratas buenísimas y unos pincho con un pinta exagerá.
De esa manera ponemos fin a nuestra visita a Albarracín. Una visita que merece mucho la pena.
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Volviendo por la misma carretera, a unos pocos kilómetros de Albarracín, encontramos unas ruinas sobre un promontorio rocoso que nos llamaron la atención. Resultaron ser las ruinas del castillo medieval de Santa Croche.
Fue construido en el siglo XIV por los Heredia de Albarracín. Lo hicieron para controlar el acueducto romano de Albarracín cuando éste era un estado independiente cristiano, tras la caída del reino de taifa de Albarracín.
Fue asediado en 1469 por la Diputación del Reino General de Aragón. Se mantuvo intacto hasta la década de 1960. Cuando se quitó la madera de sus suelos empezó su destrucción (hay que ser descerebrado).
Castillo de Santa Croche.
Ahora si nos ponemos en camino del castillo de Peracense, del que nos separan unos 56 km, por unas carreteras… Creo que no debimos hacer mucho caso al gps ya que una de las carreteras parecía una pista forestal.
Alrededor de una hora después de salir de Albarracín llegamos al castillo de Peracense.
Castillo de Peracense
El castillo de Peracense es una fortaleza medieval situada en en la localidad aragonesa de Peracense, en la provincia de Teruel. Es uno de los castillos mejor conservados de Aragón. Uno de los monumentos de mayor interés patrimonial y paisajístico de Teruel, siendo uno de los más desconocidos por el público.
Puedes encontrar una entrada muy, muy completa sobre el castillo de Peracense en elsiguiente enlace.
Compramos la entrada por 3.50€ que incluía a las 12.30 una visita guiada teatralizada. La visita estuvo muy entretenida, por un guía que estaba bien metido en su papel como habitante de la época medieval. Duró alrededor de una hora y fue muy divertida.
Creo que es una visita realmente imprescindible en tierras aragonesas aunque está algo aislado. Y la carretera… tela marinera.
Justo encima del aparcamiento hay un pequeño mirador. Desde allí tenemos una magnífica vista del castillo.
Se había hecho la hora de comer así que bajamos al pueblo de Ródenas. Allí habíamos visto un restaurante y nos quedaba de camino. El restaurante estaba petao y había que esperar alrededor de una hora, así que decidimos irnos. Ya encontraríamos algo (o eso creíamos).
En la zona apenas habían pueblos. A unos 8 km de Ródenas atravesábamos una pequeña (muy pequeña) población llamada Villar del Salz. En él había un restaurante-casas rurales-tienda del pueblo y decidimos parar.
Comimos realmente bien y bastante barato. Mereció la pena.
Con la barriga igual demasiado llena, nos pusimos camino de Zaragoza. Nos separaban 141 km.
Según llegamos a la ciudad nos dirigimos directos al hotel. Elegimos el NH Ciudad de Zaragoza, de 4 estrellas y justo enfrente de las murallas romanas. Nos costó 66.60€.
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Hicimos el check-in y nos fuimos a aparcar ya que en los alrededores del hotel era imposible. Lo hicimos al otro lado del río Ebro, en zona residencial.
Cruzando el río por el puente de Santiago ya teníamos una preciosa vista de la Basílica del Pilar y el Puente de Piedra.
Basílica del Pilar desde el puente de Santiago.
Llegamos de nuevo al hotel para darnos una ducha y salir corriendo que se hacía tarde. No había tiempo que perder.
Como antes decía, el hotel se encuentra enfrente de las Murallas Romanas y del Torreón de la Zuda. La ciudad romana de Caesaraugusta estaba rodeada de una muralla con un perímetro de 3km y 10 metros de altura, hasta 7 metros de anchura. Tenía 120 torres a lo largo de su recorrido.
Los restos actuales se remontan a los siglos II y III aunque se desconoce la fecha exacta de su construcción total. La muralla tenía cuatro puertas de acceso: la puerta de Toledo (Oeste) y la de Valencia (Este), la puerta del Ángel (Norte) y la del Arco Cinegio (Sur).
Siglos después fueron aprovechadas tanto por los visigodos como los musulmanes. De los 2 tramos que se conservan, el del Torreón de la Zuda es el más largo con 80 metros. El otro se encuentra en la parte baja del Convento del Santo Sepulcro, del que se aprovecharon las piedras para su construcción.
Murallas Romanas y Torreón de la Zuda.
Junto al extremo sur se encuentra una escultura del emperador Augusto. Fue un regalo del gobierno italiano en el año 1940.
El torreón de la Zuda es la torre del homenaje del antiguo palacio de la Zuda, Azuda o Sudda. Era un alcázar musulmán situado dentro de Saraqusta y sede de los gobernadores musulmanes.
El palacio pasó a ser ser palacio real y sede de los Reyes de Aragón tras la conquista de la ciudad en 1118 por las tropas de Alfonso I el Batallador. Fue así hasta el siglo XIII, en el que se comenzó a usar el palacio de la Aljafería.
También se usó como prisión real. En ella estuvieron presos Jaime I el Conquistador y su esposa Leonor en 1224. Más tarde, sirvió de hospital en el que los caballeros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén acogían a pobres y enfermos.
El torreón que vemos hoy en día se debe a varias reformas realizadas en el siglo XVI y en el XX.
Hoy en día contiene la oficina de turismo y un mirador turístico.
Torreón de la Zuda.
Salimos corriendo hacia el Palacio de la Aljafería para que nos diera tiempo a visitarlo. Error. Ya no quedaban entradas. Con el covid han reducido mucho el aforo y nos quedamos fuera. Decidimos retrasar los planes del día siguiente y sacar entrada para primera hora de la mañana.
Para no perder tiempo, nos pusimos en camino hacia el centro. Nos acercamos a la Puerta del Carmen. Fue construida a finales del siglo XVIII en estilo neoclásico para sustituir a la antigua Puerta Baltax (siglo XIII) y es la única puerta de las doce que tenía la muralla antigua de la ciudad que se conserva hoy en día. El nombre de Puerta del Carmen proviene del Convento de las Carmelitas que había cerca de ésta.
Durante la Primera Guerra Carlista, en el año 1838, fue la puerta por donde accedieron las tropas enemigas a la ciudad, que fueron repelidas por los habitantes de la ciudad, que salieron a las calles armados con cuchillos y otros utensilios de cocina para utilizarlos como armas improvisadas. Desde ese momento, la ciudad de Zaragoza recibió el título de “Siempre Heroica”, que luce en el escudo de la ciudad.
Puerta del Carmen.
Unas fotillos y nos pusimos en camino de nuevo hacia el río, acercándonos a la Plaza del Pilar. De camino pasamos ante majestuosos edificios, como el Palacio de los Luna, que hoy en día es la sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. También conocido como el Palacio de los Condes de Morata, fue mandado construir en el siglo XVI por don Pedro Martínez de Luna, Virrey de Aragón y Conde de Morata.
Palacio de los Luna.
Un poco más al norte encontramos el Mercado Central de Zaragoza. Fue diseñado en 1895 por el arquitecto aragonés Félix Navarro Pérez para sustituir al antiguo al aire libre que se encontraba en la plaza del mercado. Es monumento histórico nacional desde 1978 y Bien de Interés Cultural desde 1982.
Mercado central.
Pasamos por un lado de las murallas y, de frente, nos encontramos la Iglesia de San Juan Bautista de los Panetes. Se empezó a construir en el siglo XVI y terminada en 1725, y sustituyó la destruida iglesia de la Orden de San Juan de Jerusalén. Está construida en estilo barroco para ir sustituyendo los decadentes estilos góticos y mudéjar.
La iglesia tiene una torre octogonal hecha con ladrillo, con una ligera inclinación hacia la Plaza del Pilar. Ligera pero se nota un huevo.
Iglesia de San Juan Bautista de los Panetes.
Junto a la iglesia encontramos la grandiosa Plaza del Pilar.
Lo primero que nos encontramos es la Fuente de la Hispanidad. Se construyó como parte de las remodelaciones hechas a la plaza en 1991 y su figura dibuja el mapa de Hispanoamérica.
Disculpen mi opinión pero a mi me parece que no pega ni con cola con el resto de los edificios de la plaza.
En el siglo XIII en el lugar que ocupa la plaza se encontraba el cementerio de la ciudad. Desde el siglo XVI se conoce el lugar como plaza. Ya en 1647, la plaza era considerada un lugar de diversiones profanas en Zaragoza, según Juan de Arruego, ya que en ese año se solicitó a la Congregación de Ritos que no se ejecutará procesión alguna en dicho espacio, con excepción de la de Santa Ana, concedida por privilegio apostólico.
El edificio más importante que encontramos en la plaza es la impresionante Basílica de Nuestra Señora del Pilar.
Basílica del Pilar.
Se dice que la Basílica de Nuestra Señora del Pilar fue el primer templo mariano de la Cristiandad ya que en él se conserva y venera el Pilar. Éste fue ue puesto por la Virgen María quien, viviendo aún en Jerusalén, se habría aparecido en carne mortal al apóstol Santiago el 2 de enero del año 40. Aunque realmente no hay documentos que acrediten estos hechos.
Según la misma leyenda fue Santiago el Mayor el que construyó una primera capilla con la ayuda de los siete primeros convertidos, aunque no hay constatación arqueológica ni documental de la existencia de esta primera capilla. Pero si que se sabe de la existencia de una iglesia en Saraqusta dedicada a Santa María Virgen en el siglo IX, en en lugar en el que se ubica la Basílica.
Tras la conquista de Zaragoza en 1118 por Alfonso I de Aragón, el obispo Pedro de Librana acondiciona la iglesia para el culto ya que se encontraba en un estado ruinoso.
Entre 1293 y 1515 (casi nada) se construye una nueva iglesia en estilo románico. En 1670 el entonces Virrey de Aragón, Juan José de Austria, promueve la construcción de un nuevo templo barroco. En 1681 dan comienzo las obras, con el diseño los maestros de obras zaragozanos Felipe Busiñac y Felipe Sánchez. Las obras culminan en 1730 adquiriendo la basílica las dimensiones actuales.
En 1765, culmina la reforma con las aportaciones de Ventura Rodríguez, quien en 1750 había proyectado una nueva capilla de la Virgen por iniciativa de Fernando VI que comenzó a ejecutarse en 1754 una vez demolida la antigua.
Entre 1866 y 1872 se construyen las cúpulas centrales. Entre 1903 y 1907 se levanta la segunda torre y, entre 1950 y 1961 las torres norte.
Por dentro es espectacular. Gigantesca. Aunque a una parte no se podía acceder ya que estaba reservada para el culto.
Estuvimos dando vueltas y vueltas buscando a la virgen. Como no la veíamos, pensamos que estaría en la parte cerrada. Pero no. La imagen es tan pequeñita que se nos pasó por alto en la espectacular capilla en la que se encuentra.
Después de visitar el interior de la basílica volvimos a salir a la plaza para continuar con la visita.
Justo al lado de la basílica se encuentra el edificio del ayuntamiento, construido en 1946 por los arquitectos Alberto Acha, Mariano Nasarre y Ricardo Magdalena Gayán, intentando darle un estilo renacentista y mudéjar.
Ayuntamiento de Zaragoza.
A su lado se encuentra La Lonja, construida entre entre 1541 y 1551 por encargo del Concejo de Zaragoza, es el primer edificio de la ciudad de estilo renacentista. Se construyó para habilitar un lugar para las relaciones de los comerciantes, que antes de esto se hacían en la plaza de la catedral y en diferentes iglesias. La desaparecida planta superior del edificio se empleaba como almacén de armas de la ciudad.
Hoy en día es una sala de exposiciones.
La Lonja.
Aquí acaba la Plaza del Pilar y comienza la Plaza de la Seo. En ella la que destaca la Catedral o Seo del Salvador de Zaragoza. Se comenzó a construir en estilo románico en el siglo XII integrándose en la mezquita de Aljama, en el solar del antiguo foro romano de Caesaraugusta y de la mezquita mayor de Saraqusta, de cuyo minarete todavía perdura la impronta en la torre actual. Se ha ido modificando y ampliando en varias ocasiones hasta 1704, año en que se colocó el chapitel barroco rematando la torre. Aunque en 1788 se colocan sobre el cuerpo de la torre del reloj las 4 estatuas que representan a las virtudes cardinales.
El otro elemento a destacar en la Plaza de la Seo es el museo del Foro de Caesaraugusta que alberga vestigios arqueológicos de la época del emperador Augusto, de un área comercial y tuberías de agua potable, una cloaca y muros de tiendas.
Se su sucesor, Tiberio, se conservan restos del gran foro de la ciudad, con las cimentaciones de una parte del pórtico, sus locales anexos, una gran cloaca y los canales pluviales.
Catedral o Seo del Salvador y museo del Foro Romano
Desde la plaza de la Seo nos fuimos dando un paseo hasta el cercano Teatro Romano de Caesaraugusta, construido en la primera mitad del siglo I d. C. durante los gobiernos de Tiberio y, más tarde, de Claudio. Tenía capacidad para unos seis mil espectadores y seguía el modelo del teatro Marcelo de Roma. Estuvo en uso hasta el siglo III en que sus materiales fueron reaprovechados para construir murallas y otras edificaciones.
En el año 1973 durante unas prospecciones arqueológica se descubrieron los restos. Hoy en día forma parte del museo del teatro romano de Caesaraugusta.
Lo bueno es que el teatro se encuentra en un recinto abierto y podemos verlo sin necesidad de entrar al museo.
Teatro Romano de Caesaraugusta.
Tras visitar el museo nos volvimos hacia la plaza del Pilar, aunque con una pequeña parada en la iglesia de San Gil Abad. Anteriormente se encontraba una iglesia románica construida en el siglo IV y ampliada en el siglo XII tras la reconquista de Zaragoza.
La actual data del siglo XIV y está construida en estilo mudéjar con reformas barrocas realizadas en el siglo XVIII. Destaca su preciosa torre mudéjar.
Iglesia de San Gil Abad.
De camino al hotel a descansar, pasamos por un supermercado donde compramos algo para cenar. Tras la cena, decidimos darnos un paseo nocturno por la plaza del Pilar disfrutando del “fresquito” tras el calor del día, y a la cama para poder madrugar y aprovechar el día siguiente al máximo.
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Otro año más que debemos posponer nuestro viaje a Laos previsto para 2020 (y Japón para 2021) debido a la pandemia de Covid-19. Así que volvemos a descubrir lugares de nuestro propio país. En esta primera etapa recorremos los pueblos de Alarcón y Cañete. Se encuentran en la provincia de Cuenca y la ciudad de Teruel.
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Salimos bien temprano hacia Teruel, en la Comunidad Autónoma de Aragón, al norte de España. Ciudad de la que nos separan 556 km.
Pero de camino teníamos que hacer una parada obligatoria: Alarcón.
Alarcón
Alarcón es un pequeño pueblecillo de apenas 150 habitantes situado en la provincia de Cuenca, en Castilla-La Mancha. Está situada en un promontorio en el meandro del río Júcar. Se sabe que ya estaba habitada por los íberos y más tarde, por los romanos. Adquiere verdadera importancia durante la ocupación musulmana, de la que debe su nombre: Alarcón (الاركون), la fortaleza.
Lo más llamativo es su castillo, con la bella estampa que se forma cuando vas llegando al pueblo.
El castillo es de origen árabe y, en un principio dependía del Emirato de Córdoba. Tras su disolución, pasa al Reino de Taifa de Toledo.
En el año 780 Mohamed Al-Feheri, hijo del depuesto reyezuelo de Toledo, huye a Alarcón haciéndose pasar por ciego. Más tarde, presta asilo a Abderramán I de camino a la conquista de Zaragoza.
En 1184 fue asediada durante 9 meses y conquistada por el capitán asturiano Fernán Martínez de Ceballos.
Para 1211, el rey Alfonso VIII de Castilla establece en Alarcón la Corte durante un año para preparar la batalla de Las Navas de Tolosa (1212).
A finales de la Edad Media el castillo cae en desuso y es abandonado. Con ello que sufre un gran deterioro.
En 1863 lo compra el Duque de Frías Rafael Lázaro Álvarez de Torrijos. En 1963, el ministro de industria y turismo, Manuel Fraga se lo expropia a la familia Torrijos. Se rehabilita como Parador de Turismo que se inaugura en 1966.
A unos 2 km del desvío de la carretera nos encontramos un precioso mirado. Está junto a la Torre de Armas, con una vista espectacular del pueblo y el parador. Lo reconocerás porque habrá bastante gente sacando fotos.
Desde aquí podemos observar también la Torre de los Alarconcillos y, más atrás, la Torre de Cañavate.
Torre de los Alarconcillos
Torre de Cañavate.
La entrada al pueblo puede resultar mágica atravesando varias de sus puertas medievales. Podemos aparcar en un pequeño parking público que hay en la parte baja del pueblo.
Desde aquí nos acercamos a la iglesia de la Santísima Trinidad. Fue construida con una sola nave en el siglo XIII. Se amplió con otra nave más estrecha, junto a la actual portada, dos capillas y la torre en el siglo XIV. Finalmente, en el siglo XVII se construye la capilla de la nave menor.
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Atravesamos el conocido como “Arco de la Villa”, un pequeño pasadizo abierto en la parte inferior del campanario y enseguida llegamos a la plaza Infante Don Juan Manuel.
Aquí nos encontramos con el edificio del ayuntamiento y con la iglesia de San Juan Bautista.
La iglesia se construyó a finales del siglo XVI en estilo renacentista. Fue para sustituir a la anterior iglesia románica, en la que se encontraba enterrado el conquistador de la villa Hernán Martínez de Ceballos, trasladados hoy en día a la cripta que la familia tenía en Valverde de Júcar.
Con la iglesia desacralizada, el artista conquense Jesús Mateo realiza entre 1995 y 2002 pinta una serie de murales en los muros interiores del templo patrocinada oficialmente por la UNESCO, desde el 3 de diciembre de 1997, por su alto interés artístico mundial.
La entrada cuesta 3€ y la visita es bastante interesante y no lleva mucho tiempo.
Tras la iglesia de San Juan Bautista se encuentra el mirador de San Juan, donde observamos unas magníficas vistas de la hoz del río Júcar y las torres de los Alarconcillos y de Cañavate.
Torre de Cañavate.
Torre de los Alarconcillos.
Si seguimos hacia el oeste nos encontramos la iglesia de Santo Domingo de Silos. Se trata de una iglesia construida en el siglo XIII, en principio en estilo románico, aunque, tras numerosas modificaciones, poco se aprecia ya de esa época.
Románico conserva el ábside y la portada de entrada. La capilla, del siglo XV es de estilo gótico y, ya en época barroca, se cambió el sistema de cubiertas de la nave por bóvedas de medio cañón y arcos fajones.
Hoy en día la iglesia está desacralizada y se ha reconvertido en auditorio y sala de exposiciones.
Iglesia de Santo Domingo de Silos.
Muy cerca se encuentra la iglesia de Santa María, una iglesia enorme construida en el siglo XVI en estilo plateresco.
Iglesia de Santa María.
Desde aquí nos llegamos al castillo de Alarcón para contemplarlo más de cerca.
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Se había hecho ya la hora de comer. Lo hicimos en un sitio llamado Mesón Quijote. Comida tradicional a muy buen precio. Recomendado.
Después de comer nos pusimos camino de Teruel, de la que nos separaban 168km y algo más de dos horas.
Pero… de camino pasamos por un pueblo que nos llamó la atención: Cañete, a 76 km de Teruel. Se trata de un pequeño pueblo de la provincia de Cuenca de apenas 800 habitantes.
Hay indicios de que ya los celtíberos habitaron la zona y luego los romanos. Hasta el siglo XII fue una ciudad andalusí, cuando fue reconquistada junto a Cuenca en el año 1117.
Muralla y castillo de Cañete.
En un monte a 100m de altura sobre el pueblo se hallan las ruinas del castillo. Fue construido por los árabes en el siglo X, pensada en un principio para ser una ciudad militar y su recinto es de más de 200m de largo. Éste sufrió varias modificaciones siendo la más importante la del siglo XV, para adaptarla al uso de artillería, haciéndola más resistente a los cañones.
Durante las guerras carlistas, el castillo volvió a sufrir una profunda transformación, destinada a reconvertirlo en fuerte artillero.
En la muralla se conservan tres puertas: La puerta de la Virgen, la puerta de las Eras y la puerta de San Bartolomé.
La puerta de las Eras fue la principal entrada a la ciudad de los musulmanes junto con la de San Bartolomé.
La puerta de la Virgen data del siglo X aunque sufrió varias reformas en los siglos XII y XIII tras la reconquista cristiana.
Puerta de la Virgen.
Atravesamos las murallas y dimos un pequeño paseo por la villa. Nos llamó mucho la atención una serie de murales que habían por distintas partes del pueblo que forman parte de lo que llaman Paisaje ilustrado, un proyecto desarrollado por el artista Luis Zafrilla.
La obra son esculturas de dos dimensiones, a escala real, con una temática que gira a la recreación de la cultura popular tradicional, sobre todo de usos y oficios ya desaparecidos.
El encierroLa virgen en procesión
Muy cerca de la Plaza Mayor encontramos la Puerta de la Sinagoga, un pequeño arco que se cree que era la entrada de la sinagoga dela pequeña comunidad judía que habitó Cañete desde el siglo XIII hasta su expulsión por los Reyes Católicos en 1492.
Puerta de la Sinagoga.
Cruzamos la Puerta de la Virgen y encontramos la baja a El Postigo, un tramo encajonado del cauce del río de la Virgen (o río Tinte), afluente del río Mayor que tiene origen en el manantial de Las Fuentes, a unos 2km de Cañete.
Es una pequeña rutilla contigua al pueblo en la que encontramos una bonita cascada llamada cascada del Pozo de la Horca.
Tras el paseo volvemos al casco urbano. pasamos junto a la iglesia de Santiago Apóstol, construida entre los siglos XII y XIII adosada al desaparecido palacio de los Hurtado de Mendoza, aunque casi todo el edificio que vemos hoy datan de los siglos XVII y XVIII. Es la única parroquia de las tres que se encontraban en Cañete, junto con las desaparecidas de San Andrés y Santa María.
Muy cerca llegamos a la Plaza Mayor, una plaza porticada que data del siglo XIV. En ella encontramos la iglesia de San Julián que hoy forma parte del ayuntamiento y el monumento a Álvaro de Luna, condestable de Castilla, maestre de la Orden de Santiago y valido del rey Juan II de Castilla, oriundo de Cañete.
Ayuntamiento y monumento de Álvaro de Luna.
Tomamos algo fresco en la plaza Mayor en retomamos la marcha hacia Teruel.
Alrededor de una hora después llegábamos a Teruel a través de unos paisajes espectaculares.
Teruel
Teruel es una provincia de la Comunidad Autónoma de Aragón. Su capital cuenta con unos 37.000 habitantes, siendo la capital de provincia menos poblada de España.
Teruel ya estaba poblada por los celtíberos. En época de los fenicios y era conocida como Thorbat. Posteriormente la zona fue ocupada por los romanos, quedando restos en poblaciones cercanas, como los de Cella.
Durante la Edad Media, la ciudad estuvo ocupada por los musulmanes y era conocida como Tirwal, Torre en árabe. El 1 de octubre de 1171 el rey aragonés Alfonso II toma la ciudad. Ese mismo año funda la ciudad de Teruel.
Durante la Guerra de Independencia (1808-1814), una pequeña facción aragonesa bajo las órdenes del capitán general de Aragón, José Rebolledo de Palafox, se levanta contra los ocupantes franceses con escaso éxito. Los franceses ocuparon Teruel hasta el año 1813 cuando abandonaron la ciudad después de haber volado varios edificios civiles y conventos de la capital.
Durante las Guerras Carlistas (1833-1876) la capital se mantuvo fiel a los gobiernos liberales frente al poder carlista del Maestrazgo. Durante la Tercera Guerra Carlista la ciudad fue atacada por Marco de Bello y el pretendiente Alfonso Carlos con numerosas tropas, pero fracasaron y solo consiguieron penetrar en los arrabales de la ciudad.
En julio de 1936, durante la Guerra Civil, la sublevación franquista triunfa en Teruel gracias al apoyo de la Guardia Civil y la Guardia de Asalto de la ciudad.
Lo primero que hicimos fue ir al hotel a dejar las cosas. Elegimos el Hotel Civera, un hotel de 3 estrellas situado a unos 10 minutos andando del casco antiguo de la ciudad. El precio fue de 75€ la noche.
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En el hotel nos dieron un sencillo mapa y nos dieron muy buenos tips para visitar la ciudad y comer. Una ducha, y al lío.
Salimos del hotel y lo primero que nos encontramos fue el Viaducto de Fernando Hué o viaducto viejo. Se construyó según los planos del ingeniero Fernando Hué de la Barrera entre 1922 y 1929 con el nombre de avenida de la Reina Cristina y, en ese momento, fue considerada una de las obras de ingeniería civil más importante de principios del siglo XX en España.
Por cierto, la mejor vista del viaducto de Fernando Hué es desde el viaducto de la avenida de Sagunto, justo enfrente.
Cruzamos el viaducto y entramos en el casco antiguo de la ciudad. Llegamos a la Plaza de San Juan. Aquí nos encontramos con varios edificios gubernamentales, como la Diputación Provincial de Teruel y la Delegación de Hacienda.
En la plaza de San Juan también encontramos el teatro Marín, inaugurado en 1918.
Teatro Marín.
Como el tiempo es oro y se nos hacía tarde, decidimos ir directos al mausoleo de los Amantes de Teruel.
El mausoleo se encuentra dentro del conjunto mudéjar de San Pedro.
Historia de los amantes de Teruel:
A principios del siglo XIII viven en la ciudad Juan Diego de Marcilla e Isabel de Segura cuya amistad se convierte con el tiempo en amor. Pero él es rechazado por la familia de Isabel por no ser rico y le dan un plazo de cinco años para hacer fortuna.
Juan Diego parte a la guerra y a su regreso el plazo ya ha expirado y se encuentra con una Isabel casada con un hermano del señor de Albarracín. Entonces el se reúne en casa de Isabel y le pide un beso que ella le niega. Tras esto el joven muere de dolor.
Al día siguiente se celebra el funeral en la iglesia de San Pedro. Isabel, vestida de luto, le da el beso que le negó en vida y ésta cae muerta junto a el.
En 1555 se descubren la momias enterradas en la capilla de San Cosme y San Damián. Allí se exponen hasta el año 1578, en el que fueron enterradas de nuevo en la capilla de San Cosme y San Damián por orden del obispo de Teruel don Andrés Santos. Posteriormente el notario Yagüe de Salas, mandó desenterrar los cuerpos y levantó acta notarial de los mismos así como de toda la historia.
Torre de San Pedro y mausoleo de los amantes.
Nuevamente los cuerpos pueden ser visitados durante el siglo XVII hasta que se decidió guardarlos en un armario fuera de la iglesia. Siendo tremendamente populares, en el siglo XVIII son trasladados de nuevo a un panteón de la iglesia de San Pedro.
En el año 1902 se depositan los restos en dos nuevos sarcófagos de madera tallada y con tapa de cristal. Durante la guerra civil, las momias fueron trasladadas a los sótanos del convento de las Carmelitas de Teruel para su custodia y finalizada la contienda fueron devueltas a su anterior ubicación. En el año 1955 el escultor Juan de Ávalos realiza el actual mausoleo de alabastro y bronce.
El mausoleo se inaugura en el año 2005 y es uno de los monumentos funerarios más famosos de España. El precio de la entrada es de 9€ y podemos visitar el mausoleo y el conjunto mudéjar. Nada más entrar tenemos un video donde nos explican la leyenda de los amantes y la historia de las momias.
A continuación subimos un tramo de escaleras que nos lleva hasta la sala donde se encuentra el mausoleo.
Seguimos la visita y accedemos por una puerta a la iglesia de San Pedro. Fue construida a partir de 1392 tras el derribo de una antigua ermita que se encontraba en un convento franciscano de 1220.
En su exterior destaca la Torre de San Pedro, construida en el siglo XIII para el anterior edificio y es el exponente más antiguo del mudéjar turolense.
Torre de San Pedro.
Iglesia de San Pedro.
En un lateral encontramos una pequeña capilla con una puerta que da al claustro de San Pedro. Fue construido en la segunda mitad del siglo XIV y es uno de los cuatro claustros mudéjares que todavía se conservan en Aragón. Aquí fue donde reposaron los cuerpos de los amantes.
Claustro de San Pedro.
Aquí termina la visita al interior del conjunto mudéjar de San Pedro. Para visitar el ábside y el jardín debemos salir del recinto y entrar por la puerta trasera. Esta parte es gratuita y hasta hay una terraza para tomar copas muy animada y en el que se celebran actividades culturales..
El ábside fue construido en el siglo XIV y tiene forma poligonal de siete lados. Fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO junto a la torre de San Pedro en 1986. El jardín fue restaurado en 2015 y era el antiguo cementerio de San Pedro, en donde se ubicaba la casa de los Sánchez Muñoz, una de las familias más importantes de Teruel y a quienes se debe la construcción del ábside.
Terminada la visita, nos dirigimos paseando hacia la cercana plaza del Torico. Se construyó en 1858 para sustituir la plaza anterior del siglo XVI. Está rodeada de preciosos edificios modernistas y en el centro se encuentra la joya de la corona de Teruel: el Torico.
El Torico es una fuente con un pilar en el que en lo alto se encuentra la figura de un pequeño (diminuto) toro con una estrella.
Leyenda del Torico
Durante la reconquista, en el siglo XII, el rey Alfonso II de Aragón, llegó a Teruel. Allí dejó unos cuantos hombres para defender la ciudad y partió a seguir combatiendo. Esas tropas, desobedeciendo sus órdenes, siguieron a un toro bravo guiado por una estrella desde el cielo.
La leyenda dice que un sueño premonitorio les había indicado que lo siguieran porque, en el lugar en que se detuviera, debían fundar una nueva población. El ejército se hizo con la fortaleza de Teruel y dejaron su estandarte en ella. Toda esta historia está representada en una parte del escudo de Teruel, en la que se muestra justamente un toro que lleva encima una estrella.
Bajando hacia el suroeste por la calle El Salvador, llegamos a la torre mudéjar el Salvador. Se encuentra enclavada entre los edificios de la calle del Salvador junto al templo del mismo nombre. Se piensa que fue construida a principios del siglo XIV aunque no se sabe con exactitud.
Su interior se puede visitar pagando 2.50€.
Si cruzamos el arco de la torre llegamos a la Escalinata del Óvalo. Se trata de una obra monumental construida entre 1920 y 1921 en estilo Neo-Mudéjar por el arquitecto José Torán de la Rad y se hizo para salvar el desnivel existente entre la estación del Ferrocarril Central de Aragón y el casco antiguo de la ciudad.
Antes del último tramo de escaleras encontramos una fuente con un mural esculpido dedicado a los amantes de Teruel.
En un lateral tienes un ascensor que te lleva hasta arriba de nuevo.
Unas fotos y volvemos hacia el casco antiguo de la ciudad. Paseando llegamos hasta la plaza de la catedral. Aquí encontramos el ayuntamiento y la Catedral de Santa María de Mediavilla.
En un principio, la catedral se erigió como una iglesia de estilo románico construida entre 1171 y 1257, año en el que se terminó la torre mudéjar. A finales del siglo XIII se reestructura la antigua iglesia románica y se dota al edificio de tres naves mudéjares de mampostería y ladrillo. Hasta 1587, la catedral sufre varias reformas hasta tener el aspecto actual.
Detrás de la catedral se encuentra la plaza Fray Anselmo Polanco, en donde encontramos (a parte de muchos coches aparcados) el Museo Provincial de Teruel. El museo se encuentra en la Casa de la Comunidad, uno de los edificios civiles más emblemáticos de la ciudad.
Fue construido como sede de las instituciones políticas y jurídicas de la Comunidad formada por la ciudad de Teruel y sus aldeas en el año 1592 por los arquitectos Juan de Rigol y Pedro de Heredia.
Además de las funciones administrativas, el edificio ofrecía alojamiento a los diputados representantes de las aldeas, que disponían de alcobas en diferentes plantas; en el sótano se instalaron las cuadras para guardar las caballerías.
En el año 1837 ejerció como sede de la Diputación Provincial, hasta que ya en el siglo XX se vendió a particulares.
Ya en 1972 la diputación adquiere el inmueble y en 1974 es declarado Monumento Histórico Artístico nacional. Entre 1977 y 1985 se restaura y acondiciona para acoger las distintas salas del museo.
Seguimos paseando hasta llegar al acueducto de los arcos. Se construyó entre 1537 y 1558 para satisfacer la necesidad de mejorar el suministro de agua a la ciudad, que hasta entonces dependía de los grandes aljibes construidos en el último cuarto del siglo XIV. El acueducto es una de las obras de ingeniería más importantes del renacimiento español.
Desde el acueducto volvemos hacia el centro en busca de un sitio para cenar. Lo hicimos en un sitio que nos recomendaron en el hotel: Bar Gregory. El servicio malo y la comida pasable. No lo recomendamos.
Desde aquí dimos un pequeño paseo nocturno y nos volvimos al hotel a descansar que había que madrugar.
Si volvemos a salir por la Puerta de la Justicia y subimos por la calle Real de la Alhambra siguiendo la muralla, llegamos hasta el pabellón principal de acceso a la Alhambra. Allí se encuentran las taquillas. Desde este punto accederemos a los Jardines del Generalife.
La Almunia del Generalife era originalmente una hacienda para la explotación agrícola y el descanso. Tenía un núcleo de edificación residencial y una vasta extensión de terreno de cultivo y pasto. La finca la rodea una extensa dehesa en la cual se criban caballos y animales de granja. Incluso servían de coto de caza para el uso del sultán.
El Generalife era la residencia de verano de los reyes nazaríes. Está situado en la colina Cerro del Sol, junto a la colina de la Sabika, donde se encuentra la Alhambra.
El origen de su nombre no está demasiado claro. Se cree que viene del término árabe Yannat al-Arif (جَنَّة الْعَرِيف) que se puede traducir como “jardín del arquitecto”.
Todo indica que se construye en el siglo XIII por orden del segundo sultán de la dinastía nazarí, Muhammad II (1273-1302). En principio estaba pensado como finca rural.
En 1492 los Reyes Católicos conceden la finca a un alcaide para su custodia y aprovechamiento hasta 1631. Entonces la alcaidía pasa a manos de la familia Granada-Venegas a perpetuidad. Después de un largo procedimiento judicial, en 1921 pasa a manos del Estado.
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Originalmente tenía tres accesos principales. El más directo era el que conectaba la Almunia del Generalife con la Alhambra, a través de las huertas y era el que utilizaba el Sultán y su séquito. Otro acceso era la entrada por el portón. Aquí vivían los trabajadores de los huertos, que aún se conserva junto al Pabellón de Entrada. El tercero por el Postigo de los Carneros, en la zona más alta de la finca.
Hoy en día accedemos por el paseo de los cipreses. Fue creado en 1862 con motivo de la visita de la reina Isabel II.
Recorremos el precioso Paseo de los Cipreses, dejando al lado derecho las torres del Agua y del Cabo de la Carrera. A mano derecha se encuentra el Teatro del Generalife. Se inaugura en 1954 con el Festival Internacional de Música y Danza y es obra del arquitecto Francisco Prieto Moreno.
El teatro actual es obra de una remodelación de entre los años 2003 y 2005. Su arquitectura sigue la línea de las huertas del Generalife. El escenario se configura con pantallas naturales de cipreses, ofreciendo un fondo permanente y característico, único en la escenografía contemporánea.
Teatro del Generalife
Seguido al teatro encontramos los Jardines Bajos del Generalife. Estos jardines son nuevos. La primera parte es la que se encuentra más cerca del edificio. Fue creada en 1931 con forma de laberinto, con arquerías de rosaledas y cipreses.
En 1951 se crean junto a la parte anterior imitando un jardín musulmán, con una acequia en crucero, calles y paramentos tupidos de cipreses, y una pérgola abierta a unas maravillosas vistas de la Alhambra y la ciudad.
Y por último, en 1952 se construye el antiguo anfiteatro para el Festival Internacional de Música y Danza de Granada. Fue remodelado entre 2002 y 2005. El festival aún se sigue celebrando y es 2021 se ha celebrado la 70 edición.
Tras los jardines llegamos al Generalife propiamente dicho.
Accedemos al palacio por el Patio del Apeadero o del Descabalgamiento. Como su nombre indica, hasta aquí llegaba el Sultán y su séquito a caballo. Aquí encontramos el control de acceso donde tenemos que volver a enseñar la entrada.
Patio del Apeadero o del Descabalgamiento
Desde este accedemos a otro patio más elevado que da acceso a la entrada del palacio. Por cierto, en la parte superior del arco de la entrada podemos ver la llave y la mano que caracterizan todas las puertas importantes de la Alhambra.
Desde este segundo patio accedemos al Patio de la Acequia que es, seguramente la imagen más famosa del Generalife y una de las más famosas de toda la Alhambra.
También conocido como “Patio de la Ría”, es un recinto estrecho y alargado recorrido a lo largo por la Acequia Real que era la principal arteria de agua de la Alhambra. Originalmente tenía forma de crucero, al igual que la del Patio de los Leones.
Los característicos surtidores laterales son una incorporación del siglo XIX aunque las excavaciones arqueológicas han demostrado en 1958 que originalmente habían doce caños.
Patio de la Acequia
En el centro del patio, a mano derecha encontramos un mirador central. Se cree que era la única abertura al exterior del patio. Conserva una rica decoración de yeserías de época del Sultán Isma’il I (1314-1325) parte de las cuales fueron desmontadas y superpuestas por otras de época de Muhammad III (1302-1309).
Impresionantes vistas desde el Patio de la Acequia
Patio de la Acequia desde el extremo noroeste
Al fondo encontramos la Sala Regia, tras el pórtico de cinco arcos característico de la arquitectura nazarí. Esta sala contiene unas preciosas yeserías y techumbres, especialmente el de la galería, cuajado de capulines. Estas salas eran la estancias de la familia real.
En el siglo XIV se añadió una torre mirador, conocida como Torre de Ismail sobre la cuenca del río Darro con unas hermosas perspectivas de la ciudad, el Albaicín y el Sacromonte.
Desde uno de los laterales de la sala accedemos a otro de los emblemas del Generalife y de la Alhambra: el Patio del Ciprés de la Sultana.
Originalmente todo el espacio estaba ocupado por el baño del palacio, del que solamente se conserva la entrada del caudal de agua de la acequia que debió abastecerlo antes de continuar al Patio contiguo y que puede observarse en forma de cascada a través del hueco en el muro lateral. La parte del pórtico data del año 1584, frente a un jardín de gusto barroco.
En el centro encontramos una alberca en forma de “U” en cuyo centro se dispuso otra mas pequeña de la que sobresale una fuentecilla de piedra, en el siglo XIX.
La alberca está rodeada por numerosos surtidores escupiendo agua que dan una sensación de frescor perfecta para los calurosos veranos granadinos. Como curiosidad, este ingenio sorprendió al embajador de Venecia Andrea Navaggiero cuando visitó el Generalife en 1526.
Más o menos en el centro del patio encontramos apuntalado a la pared el tronco muerto de un árbol. Se trata del ciprés que da nombre al patio. Junto a él hay una placa que dice:
“Cuenta la leyenda que este ciprés de la sultana fue testigo de los amoríos de un caballero Abencerraje y la esposa de Boabdil”.
Huelga decir que cuando Boabdil se enteró, no solo se cepilló al caballero sino, también, a toda su tribu.
Al fondo encontramos un pórtico con dos pequeños leones y, tras este, una escaleras del siglo XIX que van a parar a la parte alta de los jardines, que son unos jardines colgantes que van desde simples huertas hasta macizos de arrayán, bojes recortados o cipreses centenarios.
En uno de los extremos nos encontramos con la Escalera del Agua, que resiste desde los primeros tiempos del Generalife, famosa porque por ella se desliza el agua que proviene de la Acequia del Sultán. Está dividida en tres tramos, en cada uno de los cuales se encuentra una fuente con surtidor, flanqueada por canales que conforman las barandillas y por donde bajan ruidosamente las aguas.
La escalera está protegida por una bóveda de laureles que hace que se filtren los rayos de sol configurando una estampa realmente preciosa.
Subiendo la Escalera del Agua llegamos a la cota más alta del Generalife. Aquí nos encontramos con el Mirador Romántico. Fue construido en 1836 en estilo neogótico por el entonces administrador de la finca, don Jaime Traverso. Hoy se encuentra cerrado al público.
Hay indicios de que en este lugar, anteriormente se encontró un oratorio musulmán.
Bajamos por las escaleras al otro lado de la entrada del Mirador Romántico y volvemos a los jardines de la parte alta. Aquí encontramos la salida del recinto del palacio.
Junto a la salida, bajando una escaleras nos topamos con la Casa de los Amigos. Se cree que era un lugar para hospedar a los visitantes, atendiendo al Tratado de Agricultura de Ibn Luyun (1282-1349) donde determinaba que en todo palacio de recreo debía haber un aposento para huéspedes y amigos.
Lo probable es sea de la época nazarí de, aproximadamente, el siglo XIII y que sufriera importantes modificaciones a finales de siglo XV y principios del XVI.
Casa de los Amigos (en ladrillo marrón)
Al bajar las escaleras empieza el Paseo de las Adelfas. Construido a mediados del siglo XIX como acceso romántico al Generalife, es un sendero que recorre la parte superior del muro de separación de las huertas, cubierto por una bóveda de adelfas. En su extremo enlaza con el Paseo de los Cipreses.
Aquí finaliza la visita a la maravillosa Alhambra, un lugar que debería visitarse al menos una vez en la vida. Esperamos que les haya gustado.
Déjanos en comentarios si has visitado la Alhambra y que es lo que más te ha gustado.
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