El Palacio de la Reunificación de Ho Chi Minh City, anteriormente conocido como Palacio de la Independencia (Dinh Độc Lập), está construido en el lugar donde antiguamente se encontraba el Palacio Norodom. Fue diseñado por Ngô Viết Thụ como hogar y lugar de trabajo del presidente de la República de Vietnam.
Breve historia del Palacio
Aquí se encontraba antiguamente el Palacio Norodom. Fue construido entre 1868 y 1873 por los franceses tras la ocupación de la región de la Conchinchina. El nombre se le puso en Honor al Rey de Camboya Norodom (នរោត្តម).
Palacio Norodom
Hasta 1887 el palacio Norodom fue ocupado por el Gobernador de la Conchinchina. Entre 1887 y 1945 por el Gobernador General de Indochina.
En marzo de 1945, con la ocupación japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, se convierte en el cuartel general japonés. Fue hasta septiembre de ese mismo año en el que Japón se retira y vuelve la ocupación francesa.
En 1954 con la retirada de los franceses, el General Paul Ély, entrega el palacio primer ministro de la república de Vietnam Ngô Đình Diệm. En 1955 este se autoproclamaría Presidente de la República. Cambia el nombre de éste a Palacio de la Independencia (Dinh Độc Lập).
Como dato curioso, según el fengshui, el palacio está ubicado en la cabeza de un dragón. Por lo que también se le conoce como el Palacio de la Cabeza del Dragón.
En febrero de 1962, dos pilotos de la fuerza aérea de la republica se sublevan y bombardean el palacio desobedeciendo la orden de bombardear al Việt Cộng. Como consecuencia de ello, queda destruida el ala izquierda prácticamente en su totalidad.
Como restaurar el palacio era casi imposible, Ngô Đình Diệm ordenó demolerlo y se construyó un nuevo palacio, diseño del afamado arquitecto vietnamita Ngô Viết Thụ.
En julio de 1962 se inician las obras y se alargan hasta 1966 en el que se inaugura el edificio por el jefe de la junta militar Nguyên Van Thieu (que más tarde sería presidente de la república). En ese lapso de tiempo, Ngô Đình Diệm y su hermano y asesor Ngô Đình Nhu son asesinados en un golpe de estado orquestado por el general Dương Văn Minh en noviembre de 1963.
Desde 1967 es la oficina del presidente de la República de Vietnam Nguyên Van Thieu hasta 1975, cuando huye del país antes de que las fuerzas del ejército comunista del norte llegara a Saigón.
El 8 abril de 1975, Nguyễn Thanh Trung, piloto de las fuerzas aéreas del ejército de Vietnam del Sur y espía norvietnamita, bombardea el palacio causando mínimos daños. El 30 de abril de ese mismo año, un tanque del ejército norvietnamita atraviesa la puerta principal del recinto del palacio tomándolo y poniendo fin a la guerra.
En noviembre de 1975 el Gobierno Revolucionario Provisional cambió el nombre del Palacio a la Sala de Reunificación (Hội trường Thống Nhất).
Visitando el Palacio de la Reunificación
Lo primero es comprar la entrada, para ello nos dirigimos a las oficinas que se encuentran a un lado de la entrada principal. El precio es de 40.000VND (1.30€).
Después de un caluroso y húmedo paseo por el jardín delantero entramos al fresquito del hall. Desde aquí podemos movernos libremente como queramos.
Podemos visitar la sala de recepciones del presidente Nguyên Van Thieu, varios salones y la residencia presidencial. También podemos visitar una sala en la que exponen regalos hechos al presidente, incluidas unas patas de elefante (espeluznante).
En la azotea del edificio podemos ver un helicóptero del ejército norteamericano en el helipuerto del edificio.
En el sótano podemos ver enorme búnker con el centro de mandos y mapas de las operaciones expuestos. Está bastante curioso.
Información general
Dirección: 135 Nam Kỳ Khởi Nghĩa, Phường Bến Thành, Quận 1, Thành phố Hồ Chí Minh.
Cómo llegar: hay una parada cercana de autobuses muy cerca en la calle Lê Duẩn. Pero lo más fácil es llegar en moto de alquiler o en taxi.
Horario: de 7.30 a 11.30 y de 13.00 a 16.00. Durante los actos oficiales no es posible la visita.
El templo San’en-zan Kodo in Zojoji, conocido como templo Zojoji, es el templo principal de la región de Kantō de la secta budista Jōdo-shū (浄土 宗).
Fue fundado en el año 1393 durante el periodo Muromachi por Yūyo Shōsō. Este fue el 8º patriarca de Jōdo-shū, en Kaizuka (actual Kōjimachi). Aunque ya antes aquí se encontraba el templo Kōmyō-ji fundado por Shūei (宗叡), sacerdote de la escuela budista Shingon (真言宗).
El templo se trasladó en el año 1598 tras el ascenso al poder en 1590 de Ieyasu Tokugawa. Tras esto, Zōjō-ji se convirtió en el templo de la familia Tokugawa. Junto con el templo Tōeizan Kan’ei-ji Endon-in (東叡山寛永寺円頓院), situado en la región especial de Taitō también en Tokio.
Entonces se convirtió en el lugar principal y centro administrativo para dirigir los estudios religiosos de Jōdo-shū.
En aquel momento, el templo constaba de 48 edificios y 150 aulas con unos 3.000 sacerdotes y novicios residiendo en él.
Tras la caída del Shogunato Tokugawa y la entrada en la Era Meiji en 1868, tras el movimiento anti budista que recorrió el país, el recinto del templo fue reconvertido en parque público.
Durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de los templos y el mausoleo Tokugawa fueron destruidos. Hoy en día, después de su reconstrucción, el templo continúa sirviendo como el templo principal de Jōdo-shū. Así como el seminario central de nembutsu para sacerdotes y novicios.
Visitando el Templo Zōjō-ji
Desde la estación de metro, lo primero que nos encontramos es la puerta Daimon (大門). Era antiguamente la puerta principal del templo. Construida inicialmente en madera pero destruida durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, se reconstruyó en hormigón.
Puerta Daimon (大門)
A unos 200 metros, nos encontramos con la Puerta Sangedatsumon (三解脱門). Es una gigantesca puerta de 21 metros de alto y 28 de ancho, construida en 1622. Es la única estructura del templo que sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. Esto la convierte en la estructura de madera más antigua de Tokio.
Su nombre significa una puerta (mon) para librarse (gedatsu) de tres (san) estados mentales terrenales: codicia, ira y estupidez. Cuando cruzamos la puerta, somos liberados de los tres estados.
La puerta consta de dos plantas. En la segunda se encuentra la imagen del Buda Shakyamuni, los bodhisattvas Samantabhadra y Manjusri, y los dieciséis discípulos arhat del Buda. Estos fueron creados por escultores de imágenes budistas de Kioto cuando se construyó Zōjō-ji.
Puerta Sangedatsumon (三解脱門)
Según cruzamos la puerta, a mano izquierda nos encontramos con la fuente de abluciones. A la derecha, la campana Daibonsho. Ésta fue colocada en 1673 después de repetidos trabajos de fundiciones de hasta 7 veces. Con un diámetro de casi 2 metros, 3 de altura y 15 toneladas de peso, es una de las Tres Grandes Campanas del Periodo Edo.
Al fondo nos encontramos con el Hondo, reconstruido en 1974 mezclando la arquitectura tradicional con toques de arquitectura moderna.
Hondo con la Torre de Tokio detrás
En esta sala se encuentra la imagen principal del templo, el Buda Amida, que data del Periodo Muromachi. También encontramos una imagen del Gran Maestro Shan Tao, que perfeccionó el budismo Jōdo-shū en China a la derecha de Buda Amida y una imagen de Honen Shonin (que fundó el Jōdo-shū de Japón) a la izquierda.
Bajo el Hondo se encuentra la Sala de Tesoros.
A la izquierda del Hondo encontramos el Koshoden (光摂殿), una sala de lectura y conferencias para “limpiar el alma y fomentar el vigor para vivir”.
El artesonado de su gran salón presenta imágenes de plantas con flores, donadas por 120 artistas fieles japoneses y colocadas en cofres.
Al otro lado del Hondo, se encuentra el Ankokuden (安国殿), templo consagrado a la Imagen Negra del Buda Amida, venerada por Ieyasu Tokugawa. Se dice que esta imagen salvó en repetidas ocasiones a Ieyasu Tokugawa de diversos peligros y le ha ayudado a ganar batallas. Desde el Período Edo, ha sido muy venerada como una imagen budista que trae la victoria y protege contra los males.
Ankokuden (安国殿)
Detrás de éste se encuentra el Mausoleo Tokugawa, en el que se encuentran las tumbas de seis Shogun Tokugawa, la Princesa Imperial Kazunomiya (esposa del Shogun Iemochi) y las esposas e hijos de los shoguns.
Si volvemos sobre nuestros pasos, veremos Sentai Kosodate Jizō (Jardín de los niños no nacidos). En él encontramos numerosas estatuas Jizō a los niños fallecidos antes de nacer o durante el parto. Estas estatuas las colocan sus padres y las decoran con prendas de vestir o juguetes. Por lo general, las estatuas van acompañadas de ofrendas para Jizō para asegurarse de que los niños lleguen al más allá. La verdad es que es sobrecogedor.
Con esto terminamos la visita al templo Zojoji, una interesante visita para combinar con la cercana Torre de Tokio. Si viajas en verano, es bueno saber que el Hondo tiene aire acondicionado para mitigar la caló.
Información general
Dirección: 4 Chome-7-35 Shibakoen, Minato City, Tokyo 105-0011.
Cómo llegar: La estación de JR más cercana es la de Hamamatsuchō, a unos 10 minutoas andando de la Puerta Sangedatsumon.
También podemos tomar el Toei Metro y bajarnos en la estación Daimon que está a unos 5 minutos andando de Sangedatsumon.
Precio: La entrada al complejo es gratuita. Si queremos acceder a la sala de tesoros hay que pagar una entrada de 700 yenes (3.78€).
El templo Gotokuji (豪徳寺) es un templo budista de la secta Shingon situado en el barrio de Setagaya en Tokio. Es conocido por ser el lugar de origen de Maneki-neko (招き猫), el gatete de la fortuna.
Historia del templo Gotokuji
Se cree que el templo era parte del antiguo castillo de Setagaya y se le conocía como Kotokuin. Éste fue construido en el año 1480 por Kira Masatada para honrar el espíritu de su tía fallecida. Entonces era un templo de la secta Rinzai.
Ruinas del Castillo de Setagaya
En el año 1584 (año 12 de la era Tensho) el sacerdote principal Song Seki lo convirtió al budismo Sōtō.
Con el ascenso del clan Tokugawa al poder, el castillo de Setagaya fue abandonado. Hasta el año 1633 que el recinto fue entregado al Clan Li ( 井伊氏).
Después de la muerte de Naotaka Ii, el segundo señor feudal, se cambió el nombre por el de “Kushoinden Gotoku Tenei Daishi”. Entonces se amplió el recinto del templo.
Visitando el Templo Gotokuji
Desde la estación Miyanosaka, llegamos en unos 3 minutos a la Puerta Sanmon o Puerta de la Montaña (山門). Es la puerta principal del templo, construida durante la Era Shōwa.
Tras cruzarla, al fondo nos encontramos con el Koro (香炉), el horno para quemar el incienso, con la escultura de un perro guardián pisando una esfera dorada. El horno está sujetada por tres demonios que la mantienen levantada del suelo.
A la derecha se encuentra la Torre de la Campana (豪徳寺 梵鐘), construida por Masatsugu Fujiwara en 1679. A la izquierda, la pagoda de tres plantas (豪徳寺 三重塔), en la que podemos encontrar un maneki-neko sobre la puerta.
Pagoda de Gotokuji
Detrás de la pagoda, se encuentra el cementerio del templo. En el se encuentran enterrados gran parte de los miembros del clan Li, que fueron los encargados de ampliar el templo. También hay una parte dedicada solamente a los gatos… como no.
El cementerio es un bonito y tranquilo paseo para desconectar del bullicio de la ciudad.
Al norte de la pagoda se encuentra el salón Shofuku-den (豪徳寺 招福殿), dedicado a Maneki-neko. Está consagrado con la bendición de Kannon. Se dice trae prosperidad en los negocios, seguridad en el hogar y cumplimiento de deseos.
A un lado se encuentran los cientos de Maneki-neko dejado como ofrenda (incluido el mío) que podemos comprar en las oficinas del templo.
Volviendo sobre nuestros pasos, justo detrás del Koro, encontramos el salón consagrado a Buda, construido en 1677. En su interior podemos encontrar 5 estatuas de Buda y normalmente el salón no está abierto al público.
Por detrás del salón de Buda, en la explanada del templo, encontramos varios edificios, como el Hondō (本堂), el salón principal, que es una reconstrucción en hormigón del año 1967.
A un lado encontramos las oficinas del templo, que se encuentra en la antigua entrada de la mansión del Daimyo de la familia Hotta, el señor del clan feudal Sakura en Chiba. Aquí podemos comprar amuletos y figuras de Maneki-neko. Allí además, tenemos panfletos con la leyenda de éste en varios idiomas y en la entrada, un maneki-neko gigante con la que podemos sacarnos fotos.
Por detrás del Hondō encontramos el Kaiso-dō (開祖堂) o salón del Fundador. El salón alberga varias esculturas, como la del antiguo maestro zen de la secta Soto, una estatua de madera de Shaka Nyorai, otra de Amida Nyorai y estatuas de los sucesivos sacerdotes Gotokuji. Este salón también está cerrado al público.
Nosotros salimos del recinto por la puerta oriental, mas pequeña y sencilla que la principal.
Leyenda de Maneki-neko
El Maneki-neko (招き猫), conocido como el gato de la fortuna, es una escultura que se dice que trae buena suerte a su dueño. Representa a un gato de la raza bobtail japonés con la pata izquierda en alto con el que nos invita a ir hacia él. Según la tradición, la escultura nos indica: “Entra, por favor. Eres bienvenido.”
Un día, el señor feudal Naotaka Ii(井伊直孝), un importante y rico señor de inicios del periodo Edo, fue sorprendido por una terrible tormenta mientras cazaba. Decidió entonces resguardarse bajo un gran árbol cercano al templo, entonces muy pequeño y muy, muy pobre.
Estando bajo el árbol, divisó una gata de color blanco, negro y marrón, que parecía que le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. Tal fue la curiosidad que le entró que decidió alejarse del refugio del árbol para acercarse a la gata. En ese momento, un rayó cayó sobre el árbol que le había dado cobijo.
Naotaka Ii, en agradecimiento por salvar su vida, empezó una relación de amistad con el sacerdote del templo, haciendo importantes donaciones.
Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Gotokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor. La tumba de Naokata Li se encuentra en el cementerio del templo.
Naotaka Li
Información general
Dirección: 2 Chome-24-7 Gotokuji, Setagaya City, Tokyo 154-0021.
Cómo llegar: La entrada al templo se encuentra a unos 4 minutos andando de la estación Miyanosaka de la línea de tranvía eléctrico Setagaya.
También podemos llegar andando unos 15 minutos desde la estación Gotokuji de la línea privada Odakyu.
La Carrot Tower es un edificio comercial de 26 plantas de altura del barrio de Setagaya. Está directamente conectado con la estación Sangenchaya, desde la cual parte una de las dos líneas de tranvía eléctrico que quedan en activo en Tokio: la línea Setagaya.
El edificio contiene oficinas, tiendas y hasta un teatro. En el piso 25 se encuentra un mirador gratuito con vistas en 360º y el Sky Carrot, un restaurante con vistas.
Merece la pena pasar y admirar las vistas de camino a recorrer la línea de tranvía.
Dirección: 4 Chome-1-1 Taishido, Setagaya City, Tokyo 154-0004.
Cómo llegar: Podemos llegar facilmente desde Shibuya con la línea privada Tōkyū Den-en-toshi. El precio del billete es de 160¥ y no vale el JR Pass.
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Edificio del Gobierno Metropolitano (東京都庁)
Inaugurado en el año 1991, fue el edificio más alto de Tokio con sus 243 metros de altura y 48 plantas, hasta el año 2006 en que fue desbancado por la Midtown Tower .
Está situado en el barrio de Shinjuku, muy cerca de la estación homónima. Cuenta con dos torres en las que se encuentran (en ambas) un mirador a 202 metros de altura desde el que podemos disfrutar unas maravillosas vistas de, prácticamente, toda el área metropolitana de Tokio. Se dice que, en días claros, se divisa el monte Fuji pero nosotros no lo hemos podido ver ninguna de las veces que hemos subido.
Recomendamos subir antes del atardecer. La puesta de sol es espectacular cuando empieza a oscurecer mientras se van encendiendo lo millones de luces de la ciudad.
De los dos viajes que hemos hecho a Japón, solamente ha estado abierto el observatorio de la torre norte. En ella se encuentra un pequeño restaurante y una tienda de regalos. ¡Ah! y también máquinas de bebidas (como no).
Para subir, hay que pasar un estricto control de seguridad en la entrada.
Dirección: 2 Chome-8-1 Nishishinjuku, Shinjuku City, Tokyo 163-8001.
Cómo llegar: a unos 10 minutos andando desde la estación de Shinjuku (por la salida de la avenida Chuo-Dori).
También podemos llegar desde la estación Tochomai de Toei metro, que se encuentra junto al edificio.
Shibuya Hikarie (渋谷ヒカリエ)
Se trata de un edificio comercial de 183 metros de altura y 43 plantas inaugurado en el año 2012.
Cuenta con aproximadamente 200 tiendas y boutiques repartidas en 8 plantas (de la -3 hasta la 5). También tiene 26 restaurantes y cafeterías en las plantas 6 y 7, una galería de arte en la 8ª planta.
Y, entre las plantas 11 y 16, se encuentra el Tokyo Theater Orb, un teatro con capacidad para casi 2.000 espectadores. En la planta 11, encontramos en una esquina un gran ventanal desde el que se divisa (algo retirado) el cruce de Shibuya y su hervidero de gente. Merece la pena acercarse.
Dirección: 2 Chome-21-1 Shibuya, Shibuya City, Tokyo 150-8510.
Cómo llegar: A unos 5 minutos andando desde el cruce de Shibuya.
Y tu ¿Has visitado alguno de estos miradores o algún otro que nosotros no hayamos visitado? Déjanos tu comentario o experiencia para aprender un poco más.
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El templo Narita-san Shinsho-ji (成田山新勝寺) está situado en la ciudad de Narita, a unos 60 kilómetros al este de Tokio, en la prefectura de Narita.
Es uno de los templo principales de la escuela Chisan del budismo Shingon. Está consagrado a Fudō Myō-ō (不動明王), el “inamovible”. Se considera que es la reencarnación de Dainichi Nyorai, la esencia del budismo esotérico.
En el año 939, durante la era Heian, Taira no Masakado (平 将門), un samurai de Kanto, se rebeló contra el gobierno. Luego se autoproclamó emperador, comenzando una guerra civil.
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Durante la guerra, el emperador Suzaku Tennō (朱雀天皇) dio orden a Kancho Daisojo de orar por el fin del conflicto. Éste partió desde Kioto (entonces capital de Japón) con una escultura de Fudō Myō-ō esculpida por el gran maestro Kōbō-Daishi (弘法大師). Se dirigió a Kanto por mar y llegó a la playa de Odaregahama en la península de Boso.
Tras el desembarco, se dirigió a Narita andando. Allí oró por el fin de la guerra ante la escultura de Fudō Myō-ō. Después de 21 días de oración, por fin el conflicto finalizó y la paz volvió a Kanto.
Cuando Kancho Daisojo intentó regresar a Kioto, la escultura de Fudō Myō-ō fue imposible de mover y ésta proclamó: “Me quedaré en esta tierra y salvaré a su gente”. Entonces el emperador le dio oficialmente al templo el nombre de “Shinsho-ji” y el Templo Naritasan Shinsho-ji se estableció en este punto de Narita.
Desde que se fundó el templo hace más de mil años, numerosas celebridades han visitado el templo para adorar a Fudō Myō-ō. Como, por ejemplo, Minamoto no Yoritomo (源 頼朝), fundador del shogunato Kamakura, primer régimen militar feudal japonés (1185-1333).
También lo visitaron otras figuras históricas como Tokugawa Mitsukuni (徳川光圀), daimyō del dominio Mito y nieto de Tokugawa Ieyasu, primer Shōgun Tokugawa.
Fudō Myō-ō (不動明王)
Como ya hemos comentado anteriormente, el templo está consagrado a Fudō Myō-ō (不動明王 o अचल en sánscrito); el “Inamovible”. Éste asume la apariencia de Dainichi Nyorai (木造大日如来坐像), el Buda más elevado del Budismo Esotérico Shingon.
Se representa con el rostro enfadado y sosteniendo una espada vajra (que a veces se representa en llamas) en su mano derecha. Esta espada elimina la vacilación y simboliza la “sabiduría de la iluminación budista”. En su mano izquierda lleva una cuerda llamada Kensaku (cuerda de trampa). Con ella ata los deseos mundanos y trae de vuelta a las personas que se mantuvieron en su camino otorgándoles una guía legítima.
Fudō Myō-ō se encuentra sentado sobre una roca llamada Daibanjaku. Representa su firme determinación de soportar todas las dificultades para salvar a todos.
El nimbo o halo llameante detrás de la estatua se conoce como la “llama Garuda”. Es en honor al mítico pájaro que escupe fuego de la mitología india y quema los diversos obstáculos que caen sobre nosotros.
Los dos sirvientes que generalmente se representan en presencia de Fudō Myō-ō se llaman Kiṃkara (矜 羯 羅 童子) y Ceṭaka (吒 迦 童子),. Aunque se dice que hay ocho niños sirvientes en total y hasta cuarenta y ocho sirvientes en total.
Fuente: Web oficial Narita-san Shinsho-ji.
En el budismo Shingon, el mantra de Fudō Myō-ō se toma directamente del sánscrito. Se pronuncia en japonés como “Nōmaku samanda bazaradan sendamakaroshada sohataya hun tarata kan man”.
Kancho Daisojo
Kancho Daisojo es el nieto del emperador Uta. Nacido en 916 E.C. como segundo hijo del príncipe Atsumi, dejó su casa a la edad de 11 años. Se desempeñó como líder del Templo Ninna-ji, el Templo Todai-ji y el Templo Sai-ji. También fue el jefe del Templo To-ji. En 986 E.C., se convirtió en el tercer sacerdote budista de la secta Shingon en Japón, después de Gyoki Bosatsu y Jie Daishi Ryogen. Kancho Daisojo es un cantante de renombre en la música tradicional “Shomyo” (el canto de himnos budistas). Canta pasajes en secciones, y se cree que es el restaurador del Tomitsu Shomyo.
Llegamos al templo recorriendo la calle Omotesando.
Lo primero que nos encontramos es la puerta Sōmon (総門). Es muy reciente, construida en 2008 para conmemorar el 1070 aniversario del templo. Mide 15 metros de altura y está construida con madera de árbol zelkova (originario de Japón, Corea y China).
Puerta Sōmon (総門)
Cruzamos la puerta y nos lleva a una explanada con un pasillo de faroles que llega hasta la puerta Niōmon (仁王門), reconstruida en el año 1831.
A los lados se encuentran las estatuas Misshaku Kongo y Naraen Kongo que protegen el templo. El gran farol central dice “Uogashi” y fue dedicada por una organización religiosa de personas que trabajan en el mercado de pescado de Tokio.
Puerta Niōmon (仁王門)
Subimos las escaleras y salimos a la explanada principal del templo. A la izquierda nos encontramos con la torre de la campana. A su lado el salón Issai kyōdō (一切経堂), construido en 1722 y reconstruido varias veces desde 1831, siendo la última en el año 2009. La sala contiene todos los sutras (alrededor de 2000 volúmenes). La entrada se basa en una pintura del Daimyo Matsudaira Sadanobu (松平 定信|), nieto de Tokugawa Yoshimune (徳川 吉宗), octavo shōgun del clan Tokugawa. Es famoso por sus reformas financieras que ayudaron a salvar el Dominio de Shirakawa.
A su lado encontramos la Pagoda de tres pisos (三重塔) construida en 1712 y con 25 metros de altura. Está consagrada a cinco Nioray, aunque principalmente se centra en Dainichi Nyorai (木造大日如来坐像), principal divinidad el Budismo Esotérico.
Al lado de la pagoda se encuentra el salón Shōtokutaishi Dō (聖徳太子堂). Construido en 1992 y restaurado en el año 2007, para la paz mundial. Se basa en la filosofía del príncipe Shōtoku Taishi (聖徳太子), un regente y político de la Corte Imperial de Japón durante el periodo Asuka (552-710). Sobre éste se cuenta una leyenda que podrás encontrar en este enlace.
En el pasillo del salón podemos encontrar 6 pinturas murales, obras de Oyama Chusaku. La estatua es de Shōtoku Taishi y tras ésta, encontramos al Buda Shokanzeon Bosatsu.
Pagoda de 3 pisos. A su izquierda salón Shōtokutaishi Dō. Detrás, a su derecha el salón Issai kyōdō y la torre de la campana
En la misma explanada encontramos el Daihondo (大本堂) construido en el año 1968. Es el lugar central donde se encuentran las oraciones sagradas más importantes en el templo Naritasan Shinsho-ji. En el pasillo, a Fudō Myō-ō le siguen Kongara-doji a la derecha y Seitaka-doji a la izquierda.
Todo el área circundante de la pagoda y el hondo está rodeada de esculturas de 16 arhats. Estos son quienes han ganado el entendimiento profundo sobre la verdadera naturaleza de la existencia, alcanzado el nirvana y en consecuencia, no volverá a reencarnarse.
Al otro lado tenemos las oficinas del templo y la tienda de recuerdos y amuletos. También otra plaza en la que se encuentra el salón Shakadō (釈迦堂). Construido en el año 1858, era el salón principal hasta que éste fue trasladado al Daihondo.
En el se encuentran Shaka Nyorai, y cuatro Bosatsu: Fugen Bosatsu (Samantabhadra), Monju Bosatsu, Miroku Bosatsu (Maitreya) y Senju Kannon Bosatsu. En la zona que lo rodea se encuentran 500 arhats, de los que una gran cantidad de ellos tienen diferentes expresiones.
Salón Shakadō (釈迦堂)
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Tras el salón Shakadō, encontramos unas escaleras que van a dar a un pasillo en el que, a la derecha, encontramos el salón Gakudō (額堂), construido en 1861 y restaurado en 1986. Aquí encontramos una escultura en piedra de Ichikawa Danjūrō I (初代市川団十郎), un actor y dramaturgo de teatro kabuki, conocido por sus contribuciones a esta forma dramática durante el periodo Genroku (1688-1704), especialmente su estilo aragoto de interpretación y la invención del maquillaje kumadori. Fue el fundador de una de las casa de actores más importantes en kabuki, la Naritaya, íntimamente asociada con el teatro de Edo.
Salón Gakudō (額堂)
Más adelante encontramos el salón Kōmeidō (光明堂), construido en 1701. Fue el salón principal antes de ser trasladado al salón Shakadō. Está consagrado a Fudō Myō-ō, Dainichi Nyorai y Aizen Myō-ō (愛染明王). Detrás de ellos , hay una cueva llamada Okunoin, que se abre una vez al año durante el Festival Gion en el mes de julio.
Salón Kōmeidō (光明堂)
Siguiendo el pasillo llegamos al salón Ioden (醫王殿). Se construyó en 2017 en conmemoración del 1080 aniversario de la fundación de Narita-san Shinsho-ji. Está consagrado a akushi Nyorai, el Bodhisattva de la luz del día, el Bodhisattva de la luz de la luna y los doce sacerdotes sintoístas. Aquí se ora para tener una vida saludable y larga.
Salón Ioden (醫王殿)
A su lado se encuentra la Torre de la Paz o Heiwa no Ōtō (平和の大塔), construida en 1984 con una altura de 58 metros y es un símbolo de las enseñanzas del Budismo Esotérico Shingon.
Torre de la Paz o Heiwa no Ōtō (平和の大塔)
Delante de la torre encontramos unas escaleras que bajan hasta el parque Naritasan, con numerosos senderos boscosos y varios estanques por el que es una delicia dar un paseo tranquilo.
Aquí terminamos la visita al precios templo Narita-san Shinsho-ji. Merece la pena la visita, sobre todo si aprovechamos la llegada o salida desde el aeropuerto de Narita.
Información general
Para llegar a Narita-san Shinsho-ji, podemos llegar en tren con el JR pass con las línea JR Narita y JR Sobu que tardan 1 hora y 15 minutos desde la estación central de Tokio. Sin el JR Pass el precio es de 1.170 yenes (6.30€).
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Tambien podemos llegar con la línea Narita express con JR Pass también desde la estación central de Tokio.
Si no disponemos de JR Pass, lo más barato es subirnos a la línea privada Keisei en la estación Keisei-Narita que nos lleva en 1 hora y 6 minutos hasta la estación Keisei-Ueno. El precio es de 850 yenes (6.76€-8$).
Desde ambas estaciones podemos dar un paseo de unos 15 minutos por la bonita calle Omotesando.
La entrada al templo es gratuita.
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Hoy vamos a hablar un poquillo más en profundidad del Monte Nokogiri (鋸山), una preciosa excursión desde Tokio. Yo creo que es la que más me ha gustado (de momento). Lo suyo es madrugar e ir tempranito ya que el camino es largo y lento para llegar hasta allí.
Nokogiriyama (鋸山) es una montaña de 330 metros en la costa occidental de la península de Bōsō, en el sur de la Prefectura de Chiba. Su nombre significa monte de sierra. Se encuentra frente al canal Uraga, la vía fluvial que conecta la bahía de Tokio y el golfo de Sagami. Las características distintivas del monte Nokogiri son sus crestas en forma de diente de sierra (de ahí su nombre). Éstas fueron creadas por la extracción de piedra de construcción durante el período Edo.
Extendiéndose a lo largo de las laderas de la montaña se encuentra el Templo Nihonji (日本 寺). Es un templo budista Sōtō Zen (曹洞宗). Fue construido en el año 725. Esto hace de éste uno de los templos más antiguos de la región de Kantō.
El complejo del templo es extenso y consta de múltiples áreas. Una red de senderos para caminar conecta las áreas que nos llevará toda una mañana recorrerlos y disfrutarlos.
Aquí les dejamos un plano sacado de la web oficial del Templo Nihonji (en japonés): http://www.nihonji.jp/
Templo Nihonji (日本 寺)
Se inauguró el 8 de junio del año 725 por el emperador Shōmu Tennō y por el sacerdote Bosatsu Gyōki (行基). Primero perteneció a la secta Hosso. Luego a la secta Tendai y después a la secta Shingon. Se convirtió en la secta Sōtō Zen durante el reinado del tercer shōgun Tokugawa Iemitsu. Entonces se convirtió en un centro de práctica Zen.
En la región de Kantō, Nihon-ji es el único templo del Periodo Nara construido por decreto imperial. ales templos se conocían como chokugansho (勅 願 所)).
Algunos documentos antiguos cuentan que el emperador donó al templo 18 toneladas de oro. Una tableta imperial escrita por el propio emperador y un pergamino que representa 33 imágenes de Buda, bordadas personalmente por la emperatriz Kōmyō.
Según los monumentos históricos de piedra que aún existen en la actualidad, el templo constaba de siete santuarios, doce edificios monásticos y cien logias para sacerdotes.
La fama del templo alcanzó su máximo apogeo en el período Edo (1603-1868). Sobre todo bajo el gobierno del tercer shōgun, Tokugawa Iemitsu.
Fue en 1774 que Guden (愚 伝), el sacerdote principal de Nihon-ji, amplió el templo y convirtió a Nokogiriyama en una montaña sagrada. El Nihon-ji Daibutsu y los 1.500 arhat se agregaron a la ladera sur en ese mismo período.
El templo sufrió considerablemente a raíz de la Restauración Meiji. Cuando el haibutsu kishaku (廃 仏 毀 釈), un movimiento anti-budista, resultó en una gran destrucción de la propiedad del templo. Muchos de los arhat fueron decapitados, pero luego restaurados.
Escultura de un Arhat.
La deidad principal del templo es Yakushi Ruriko Nyorai (Buda de la medicina). Originalmente venerado únicamente por soberanos gobernantes y élites judiciales por sus propios beneficios personales (para curar enfermedades que amenazan la vida), Yakushi se convertiría más tarde en la deidad central en los ritos del siglo VIII para garantizar el bienestar de todo el reino. A principios del siglo IX, la deidad también fue llamada para aplacar a los espíritus vengativos que causan calamidades. La característica principal es que tiene un frasco de medicina en la mano izquierda.
Se dice que Yakushi Ruriko Nyorai cura las heridas de guerra, así que numerosos mandos militares han visitado este templo. Después de perder la batalla del Monte Ishibashi, Minamoto no Yoritomo rezó por suerte en el Templo Nihonji.
Inmediatamente después de iniciarse el Shogunato de Kamakura, Minamoto no Yoritomo se dedicó a la demolición de todos los templos japoneses que estaban en mal estado. Reconstruyó el Yakushi Honden en el primer año de Yowa (1181).
El Templo Nihonji, que fue completamente renovado por Yoritomo. Aunque sería devastado nuevamente debido al fuego continuo de la segunda mitad del Shogunato de Kamakura. Pero Takashi Ashikaga lo reconstruirá nuevamente en el siglo XIV.
También fue reconstruido de nuevo en el siglo XVI por el clan Satomi, los señores de la guerra locales de la provincia de Awa.
Visitando el Monte Nokogiri
La entrada más común y popular es la que se hace a través del teleférico situado en la ciudad de Kanaya.
Es conveniente llevar agua ya que sólo la encontraremos en las máquinas expendedoras que se encuentran junto al Gran Buda y junto a la salida del teleférico.
Los únicos baños públicos se encuentran también muy cerca del Gran Buda.
El precio de la entrada (2020) es de ¥600 para adultos y ¥400 para los niños.
Área de la cumbre (山頂エリア)
Entramos desde la estación del teleférico, en la que hay máquinas expendedoras de bebidas y un pequeño restaurante.
Desde este punto tenemos unas vistas espectaculares del área que rodea Kanaya y de Hota.
Kanaya.
Hota.
Desde aquí parte el sendero que llega hasta la puerta en la que pagamos nuestra entrada. Allí nos dan un mapa y un panfleto informativo.
Subimos como un millón de escalones llegamos a la espectacular y gigantesca escultura de 30 metros de Hyaku-Shaku Kannon (百尺観音). Aunque tiene aspecto de llevar siglos aquí, se talló entre 1960 y 1966. Fue para conmemorar las víctimas de la Segunda Guerra Mundial y de accidentes de tráfico. Es venerado como una deidad para proteger la seguridad del transporte náutico, aéreo y terrestre.
Hyaku-Shaku Kannon (百尺観音)
Después de subir como otro millón de escalones con el tremendo calor húmedo de julio, llegamos a la zona del mirador Jigoku Nozoki (地獄のぞき), la “Vista al infierno”. El mirador más famoso y espectacular de Nokogiriyama, ofrece impresionantes vistas de la península de Bōsō y el canal de Uraga.
Al otro lado de la bahía, se puede ver la península de Miura y, en días claros, el monte Fuji. Consiste en un pequeño saliente en la montaña desde las que hay unas vistas realmente espectaculares mientras pareces estar suspendido en el aire. Hay que hacer cola para poder acceder ya que, desde enfrente, te puedes sacar unas fotos muy chulas en el mirador.
Jigoku Nozoki (地獄のぞき), la “Vista al infierno”.
Área de Rakan (羅漢エリア)
Después de sacarnos las fotos de rigor comenzamos la bajada. La hacemos por el camino principal, el camino de los 1.500 arhats (千五百羅漢).
En el budismo, arhat es alguien que ha ganado el entendimiento profundo sobre la verdadera naturaleza de la existencia, que ha alcanzado el nirvana y por ello, no se reencarnará.
Esculturas de Arhats.
Al igual que Arhat en otras partes de Asia, se asemejan al brillante conjunto de figuras de Li Guangxiu en el Templo de Bambú en las afueras de Kunming en China: cada expresión facial es diferente, desde el beatífico hasta el La tradición sostiene que si comienzas a contar tu propia edad a partir de una figura determinada, llegarás al Arhat que más se asemeja a tu propio carácter y tu ser interior. Puede que no te guste lo que encuentras.
Pues bien, en la ladera del monte existen las imágenes en piedra de 1.500 Tokai Arhats, hechas por el artista Jingorō Eirei Ōno y sus 27 alumnos durante 19 años (entre 1779 y 1798), talladas en una piedra especial traída desde la península de Izu. Estos Tokai Arhats se encuentran en pequeñas cuevas naturales y sobre rocas talladas. Desafortunadamente, muchos fueron destruidos durante un Movimiento Anti-Budista en el período Meiji, entre 1868 y 1873, quedando su número reducido a 538. Es por eso que a veces solo quedan algunas partes de las estatuas. Recientemente se restauraron muchas de ellas.
El camino de bajada es una auténtica pasada, con las esculturas en el espectacular entorno boscoso del monte, haciéndote hasta olvidar el tremendo calor veraniego.
Explanada del Gran Buda de Nokogiri (大仏広場)
A media altura de la montaña encontramos la joya del templo: la estatua del Gran Buda de Nokogiri o Nihon-ji Daibutsu (日本寺大仏).
Originalmente fue tallada en la misma roca en la que se encontraba en 1783 (tercer año de Tenmei) por Jingorō Eirei Ōno y sus 27 alumnos y medía 37 metros. En el final del Periodo Edo (1603 – 1868), debido a la erosión del viento y la lluvia, se derrumbó. La escultura que hoy contemplamos data del año 1969 y mide 31 metros, 7 menos que la original.
Se eleva desde una base semicircular, en forma de brotes de loto superpuestos, hasta una aureola de piedra que se asemeja a un disco y con “pequeños” Budas rodeando a Yakushi Ruriko Nyorai.
La escultura es espectacular y te deja sin habla. En la explanada hay una especie de merendero a la sombra donde puedes descansar a la sombra y tomarte algo fresquito sacado de una de las máquinas expendedoras que se encuentran aquí.
Zona media (中腹エリア)
Después de un merecido descanso comenzamos de nuevo la bajada pasando por varios edificios del templo, como el Yakushi Honden (薬師本殿医王殿), destruido por el gran incendio de 1944 y reconstruido en 1997.
Yakushi Honden (薬師本殿(醫王殿).
Área de Omotesando (表参道エリア)
Ya en la parte más baja, podemos encontrar el estanque Shinji-ike (心字池) y algunos edificios más como el Kannondou (観音堂).
Kannondou (観音堂).
Aquí termina la ruta del Monte Nokogiri, de unas dos horas aproximadamente. Una excursión que no te dejará indiferente.
Para volver a Tokio, lo más práctico es tomar el tren desde la estación JR Hota, que se encuentra a unos 20 minutos andando entre cultivos de la entrada al complejo del monte, hasta la estación JR Hama-Kanaya y allí volver a tomar el barco hacia Kurihama.
Cómo llegar al Monte Nokogiri
Para llegar al Monte Nokogiri desde el centro de Tokio, lo mejor es desplazarse hasta la estación de Shinagawa (品川駅).
Desde Shinagawa, si tienes JRPass, lo mejor es coger la línea JR Yokosuka por Kurihama, hasta la estación JR Kurihama que tarda 1 hora y 20 minutos. Sin JRPass, el precio es de ¥940.
Si no dispones de JRPass, lo mejor es coger la línea privada Keikyu Main Line, que un poco más adelante, en la estación Horinouchi, se convierte en la Keikyu Kurihama line (no hay que bajarse del coche), también desde Shinagawa hasta la estación Keikyu-Kurihama. El trayecto dura 1 hora y 9 minutos y cuesta ¥800.
Si vamos con JR, desde la estación Kurihama tenemos que caminar hasta la estación Keikyu-Kurihama, que está justo enfrente. En la entrada principal, nos subimos al bus número 7 o número 8 hasta la parada Tokyowan Ferry, junto a la terminal del ferry. El trayecto dura unos 12 minutos y cuesta ¥240 (1.30€).
Para viajar a Japón es necesario contar con un pasaporte en vigor. Su validez debe cubrir todo el periodo de estancia previsto en el país.
También hay que tener una prueba de regreso/billete de vuelta.
Las autoridades de Japón son muy exigentes a la hora de examinar los pasaportes de los turistas. Ponen problemas a la entrada si éste está dañado o tiene las tapas separadas de la libreta.
Por ello, si el documento no está en perfecto estado, se recomienda renovarlo antes de viajar al país. En cualquier caso, abstenerse de tratar de manipularlo.
Asimismo, no se permite la entrada en Japón con pasaportes que figuren como anulados. Por lo que es importante no viajar con documentos cuya pérdida se hubiera denunciado y que posteriormente hubieran sido recuperados. Ya que se trata de pasaportes considerados como no válidos.
Conviene tener en cuenta que las renovaciones de pasaporte solo pueden ser tramitadas a través de la Sección Consular de la Embajada de España en Tokio. Las libretas son expedidas en España, por lo que su renovación se puede demorar.
Durante la estancia en Japón, en cualquier momento las autoridades pueden requerir que se muestre el pasaporte o la tarjeta de residencia. El DNI no es documento válido para viajar a Japón.
No es necesario obtener visado para estancias inferiores a 90 días sin finalidad laboral. En el resto de casos, contacte con la Embajada de Japón en España o con los Consulados Generales en Barcelona y Las Palmas de Gran Canaria.
Es ilegal trabajar aunque sea de manera temporal o informal en Japón, si no se cuenta con el correspondiente visado.
Sobrepasar el periodo de estancia máxima puede acarrear consecuencias penales y eventual prohibición de regreso al país.
2. Transporte en Japón
Moverse por japón es muy sencillo y efectivo.
Importante, sobre todo en las ciudades grandes como Tokio, hay que evitar las horas puntas que vienen siendo de 7 a 9 de la mañana y de 5 a 7 de la tarde.
Aún así, el silencio en los transportes es sepulcral e incluso es obligatorio silenciar el móvil antes de entrar.
Eso sí, si te subes a un tren sobre las 9 de la noche, coincidirás con muchos oficinistas volviendo a casa después de pasar un rato con los compañeros bebiendo en los izakayas. Entonces ya podrás escuchar como un breve murmullo (además de un poco de olor a vinacho).
Los japoneses son tremendamente ordenados. Para entrar a los trenes los verás haciendo dos filas perfectas a los lados de donde va a caer la puerta. Verás que nadie entrará antes de que salgan los de dentro. Una vez que salen, verás la marea humana subir o bajar las escaleras en perfecto orden sin traspasar las líneas del suelo que dividen ambos sentidos. Es espectacular.
Otra curiosidad de los japoneses y el transporte es la facilidad para dormirse. Los verás dormidos hasta de pie agarrados a la barra. Impresionante.
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Tren
Moverse en tren es la forma más efectiva.
Los trenes son muy puntuales y tienen una frecuencia increíble aunque resulta bastante caro salvo que tengas el Japan Rail Pass.
NOTA IMPORTANTE:a raíz de la pandemia de Covid-19 no podremos viajar en el Shinkansen con nuestras grandes maletas de viaje si no se reserva asiento con antelación. También tendremos que reservar sitio a la maleta. Si reservas el día antes, como es bastante habitual, no podrás subirla.
La empresa nacional de trenes es Japan Rail aunque hay muchísimas líneas privadas que completan el impresionante sistema de trenes japoneses.
Puedes comprar anticipadamente tus billetes de tren en el siguiente enlace:
El Japan Rail Pass (JR Pass) es un pase de tren en el que puedes hacer viajes ilimitados en todos los trenes de la empresa Japan Rail salvo los Shinkansen NOZOMI, MIZUHO y HAYABUSA, que son los más rápidos.
El JR Pass se puede adquirir para 7, 14 ó 21 días y tiene 2 clases: la Green Class, que viene a ser primera; y la clase estándar.
Los precios en esta tabla son los oficiales de JR pero al comprarlo, cualquier agencia te va a cobrar una comisión.
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Como recomendación te diría que estudiaras bien los trayectos que vas a hacer a ver si te compensa. Pero por ejemplo, solamente Tokio-Kioto ida y vuelta ya son ¥27.700.
Se puede adquirir en online y hay que comprarlo dentro de los 90 días antes de activarlo.
Al comprarlo te mandan un cupón que luego tendrás que canjear en alguna de las oficinas de JR de Japón.
Si llegas temprano puedes activarlo en el mismo aeropuerto para el día en el que quieres empezar a usarlo. Por ejemplo: llegas el 1 de julio a Narita y allí puedes activarlo sobre la marcha pero para usarlo a partir del día 3 de julio.
Cupón de cambio
Puedes activarlo en todas las estaciones grandes del país y en los aeropuertos.
Una vez tenemos el pase, para usarlo es bien sencillo. Lo pasamos por los tornos de las estaciones como si fuera un billete normal.
Hasta 2022, tenías que enseñarlo en la ventanilla que hay junto a los tornos.
Antiguo JRPass
Como recomendación, lo suyo es que antes de hacer un viaje largo reserves asiento en cualquier oficina algún día antes de hacer el viaje.
Bus en Japón
En algunas ciudades el bus se hace indispensable, como en Kioto en la que solo hay dos líneas de metro. Una que va de norte a sur y otra de este a oeste.
Normalmente se entra por la puerta trasera. Allí hay una máquina de la que sale un billete con el número o nombre de parada en la que te subes.
Encima del conductor verás una pantalla o cartel luminoso donde va indicando el precio a pagar desde cada parada.
Por ejemplo: si te has subido en la parada número tres verás un recuadro con ese número y el precio a pagar en ese momento.
Dependiendo de que ciudad o línea sea el precio irá subiendo.
Cuando llegues a tu parada introduces el billete y el dinero exacto en monedas en una máquina junto al conductor. Si no tienes suelto no te preocupes, puedes cambiar dinero en otra máquina que se encuentra en el mismo lugar.
La entrada normalmente está indicada con los kanjis 入口 y salir por la que ponga 出口. Fíjate bien por que en algunas ciudades se hace al revés, se entra por delante y se sale por detrás.
En algunas ciudades, como Kioto, la tarifa es plana y siempre se paga lo mismo. En el resto tienes que fijarte en el tipo de billetes.
Si no estuviera en inglés, los kanjis para diferenciarlos son: 大人 adulto y 小供 para los niños.
Si te encuentras con que el panel no pone nada, solamente los precios, lógicamente el más alto es el de adultos y el otro el de niños. Recuerda siempre preguntar en la oficina de turismo por las posibles tarjetas descuento.
3. Aplicaciones para moverte
Hyperdia era una web/aplicación que indicaba exactamente horarios, precios, andenes, etc… Era una aplicación realmente completa e imprescindible hasta el 1 de abril de 2022 en que dejó de ser funcional.
Captura de Hyperdia.
Google Maps
Como en casi todos los países, Google maps es una buena alternativa. Es bastante completo y en Japón te indica hasta los precios del trayecto.
La desventaja es que no te indica claramente la compañía que realiza el trayecto. Por ejemplo, si queremos ir de la estación de Tokio al Aeropuerto de Narita:
Esta segunda opción podemos tomar la Ueno-Tokyo Line que no indica que es de la compañía JR con lo que nos valdría el JR PASS, pero debemos hacer transbordo al Skyliner, que es de la compañía KEISEI y no se incluye en el pase.
Japan Travel by Navitime
Es la mejor y más completa opción. Puedes excluir algunos tipos de transporte y puedes elegir entre JR Pass y otros pases.
Además de cubrir las conexiones de trenes y vuelos, Navitime es particularmente fuerte con las conexiones de autobuses en todo Japón y también cubre las rutas de conducción, las tarifas de los taxis y los peajes de las autopistas.
El servicio es gratuito y viene como sitio web y aplicación.
Jorudan ha estado involucrado en la publicación y desarrollo de videojuegos desde 1991.
Hoy ofrece un sitio web y una aplicación, los cuales vienen con funciones de búsqueda básicas gratuitas y algunas funciones de pago.
Las opciones gratuitas disponibles difieren entre la web y la aplicación, siendo la versión de la aplicación muy superior a la del sitio web.
Por suerte, la aplicación gratuita ofrece la opción de seleccionar los trenes de la compañía JR. También indica los detalles de la plataforma y las estaciones a lo largo del camino. Pero sólo la aplicación, no la web.
Japón es un país seguro, de hecho tiene las dos ciudades más seguras del mundo. Vayas por donde vayas, da igual lo oscuro que esté, nunca te sentirás inseguro.
Fliparás como cierran las tiendas en los centros comerciales. Nosotros en 2016 “perdimos” la cámara de fotos en Tokio y apareció. En 2018 estando en el andén del tren, sacamos unos refrescos de una máquina y al rato nos dimos cuenta que la cartera se me había caído al suelo y la gente la esquivaba.
También impacta como están las bicis aparcadas en ciudades como Tokio sin cadenas ni cepos.
Tienda cerrada en un centro comercial de Narita.
Sin embargo, como en cualquier parte del mundo, y aunque sean muy infrecuentes, se puede dar algún caso de sustracción de documentación, tarjetas y efectivo. Especialmente en determinados bares de algunos barrios de ocio nocturno de Tokio (Roppongi, Kabukicho, Ikebukuro, Shibuya…).
En caso de que surja cualquier dificultad, y antes de dirigirse a la embajada, es conveniente acudir a un ‘koban’ (puestos de policía de proximidad fácilmente identificables en las ciudades) para denunciar cualquiera de estos hechos.
Los agentes podrán proporcionar al turista la asistencia que pueda necesitar u orientarlo a otro tipo de servicios públicos, según el caso.
El teléfono de la policía es el 110 y el de los bomberos y ambulancias el 119.
5. Sanidad
Para viajar a Japón es muy recomendable contar con un seguro médico cuya cobertura sea lo más amplia posible, ya que la atención sanitaria puede ser realmente cara.
Por ese mismo motivo, se recomienda que el seguro que se contrate no implique que el asegurado deba adelantar los gastos. Nosotros la primera vez contratamos un con compañía aseguradora y la segunda llevábamos en de la tarjeta de crédito con el que compramos los billetes, que lo incluía.
Ahora confiamos en IATI, que funciona muy bien y son especialistas en seguros de viaje. Échale un vistazo:
Las condiciones sanitarias de Japón son buenas y los médicos y hospitales japoneses cuentan con buena reputación.
Uno de los problemas con el que a menudo se encuentran los extranjeros es el del idioma, ya que pocos médicos y enfermeras hablan inglés. Esperemos no tener que usarlo.
6. Electricidad
La corriente eléctrica en todo Japón es de 100 voltios, pero existen dos frecuencias posibles: de 50 o 60 hertzios.
Los enchufes son de dos clavijas planas tipo A. A veces es necesario un transformador de corriente. Si tus cargadores ponen 110-220 no te hará falta un transformador.
Lo suyo es comprar un adaptador. Nosotros lo que hacemos es llevar un adaptador universal y un ladrón para enchufar los dos móviles y la tablet o la batería de la cámara.
7. Dinero en Japón
Como todos sabemos, la moneda de Japón es el Yen. El yen es una moneda que fluctúa en bolsa así que varía su cambio. Lo que hoy vale 2€ mañana puede valer 1.80€ o 2.20€.
En Japón lo que más se usa es el cash. El uso de tarjeta está poco extendido y en la mayoría de sitios pequeños como restaurantes y tiendas no cobran con ella.
De todas formas, de la primera vez que estuvimos en 2016 a la siguiente en 2018 descubrimos que cada vez se acepta más. Aún así, asegúrate de llevar siempre bastante cash en el bolsillo.
Para sacar dinero la mejor opción son los combinis. En la mayoría hay cajeros automáticos aunque en algunos solo aceptan tarjetas japonesas. En muchas oficinas de correos también. En los cajeros de los bancos es más complicado ya que sólo aceptan tarjetas japonesas.
Otra cosa es que en Japón no hay propinas, nunca dejes dinero de más porque te lo devolverán.
Cuando vayas a pagar, te van a acercar con las dos manos una bandeja en la que debes depositar el dinero, en la que luego te devuelven lo que sobra. Siempre hay que evitar el contacto físico. Además, siempre que vayas a dar algo recuerda darlo con ambas manos, usando solo una no está bien visto.
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Seguimos nuestro periplo por Japón. Hoy mudamos el campamento, nos vamos a Kioto.
21 de julio
Tomamos la línea Keihin-Tōhoku a las 9.51 hasta la estación de Shinagawa y allí hacemos transbordo al shinkansen Hikari de las 10.10.
Unas dos horas y media después llegamos a la estación de Kioto. Allí tomamos el bus 206 hacia el hotel.
Al conductor le compramos un billete de bus para 24 horas por 500 yenes (3.90€). (Ahora hay máquinas expendedoras de billetes en la estación).
Como curiosidad, a los buses en Japón se entra por la puerta trasera y se sale por la delantera.
Antes de bajarte, hay que pagar el billete. Hay que echar el dinero exacto en monedas en una máquina que está a su lado. Si no tienes monedas suficientes, también hay una máquina de cambio junto al conductor.
Antes que nada, recomendarte un seguro de viajes. Más vale tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo. IATI son especialistas en seguros de viajes y, por ser nuestro lector, tendrás un 5% de descuento.
Llegamos a la parada más próxima al hotel. Esta noche íbamos a dormir en un ryokan, un hotel con habitaciones tradicionales, tatami y futón para dormir. Elegimos el Gion Shinmonso, muy bien situado, con un onsen muy chulo por 134€ la noche.
Los ryokan son alojamientos caros y este, puedo asegurar que estaba muy bien de precio.
Dejamos las cosas y salimos pitando hacia el Santuario Yasaka (八坂神社) dando un paseo por Gion.
Santuario Yasaka (八坂神社).
El Santuario Yasaka (八坂神社) es un santuario Sintoista situado en el distrito Gion de Kioto. Situado al este del final de la Shijō-dōri (Cuarta Avenida) construido en el año 656.
En el año 869 dio comienzo el Gion Matsuri, el festival más importante de Kioto. Cuando nosotros los visitamos estábamos en pleno festival.
Santuario Ebisu-sha (蛭子社).
El recinto es enorme. Entramos por la puerta Nishiromon (西楼門) y a mano izquierda nos encontramos el chōzuya (手水舎), la fuente de las abluciones para purificarnos.
Un poco más adelante vamos a dar a varios puestos de comida en la entrada del recinto.
Pasamos por varios santuarios pequeños hasta llegar al patio central.
Allí podemos encontrar el Buden (舞殿), un escenario rodeado por cientos de chochines (lámparas de papel… mal pensaos). Tienen los nombres de las persona y empresas que han realizado donaciones al santuario. En él se encuentran expuestos varios tronos portátiles del Gion Matsuri. Aunque solo están expuestos durante el festival.
Buden (舞殿).
En el patio central también se encuentra el Honden (本殿), el salón principal. Allí hicimos una pequeña cola para hacer una pequeña donación y tocar la campana.
Honden (本殿).
Seguimos paseando por el recinto entre pequeños templos. No se si era por el Gion matsuri pero había mucha gente vistiendo trajes tradicionales.
Salimos por la puerta Nishiromon y nos ponemos en camino del cercano Templo Chion-in (知恩院).
Pero antes de llegar, ya siendo la hora de comer pasamos por delante de un restaurante de ramen que olía de vicio así que decidimos a entrar.
Tuvimos que esperar porque estaba lleno pero no sería más de diez minutos.
Creo que es el ramen más bueno que he probado nunca. El restaurante se llama ramen Miyako. No es el más barato pero lo recomiendo 100%.
Con el estómago lleno nos fuimos de camino al templo Chion-in (知恩院). Es sede del budismo Jōdo shū (Secta de la Tierra Pura) y fue fundado por Hōnen en el año 1234. Es un gigantesco complejo de 106 edificios, ni más ni menos.
Entramos por la espectacular puerta Sanmon (三門). Construida en 1621 es la puerta de madera más grande de todo Japón con sus 24 metros de alto y 50 de largo.
Puerta Sanmon (三門).
Al cruzar la puerta nos encontramos con la cuesta Otokozaka, unas escaleras que nos llevan hasta la explanada central del complejo.
Allí encontramos a mano izquierda vemos una pequeña pagoda llamada Tahoto (多宝塔) y a mano derecha la cafetería y tienda de recuerdos. Allí compramos algunos imanes de nevera porque estaban muy baratos.
Pagoda Tahoto (多宝塔).
Salimos de la tienda de regalos y pasamos por taquilla. La entrada son 500 yenes (3.90€).
Lo primero que nos encontramos es el salón Amida-dō (阿弥陀堂). El Amida-dō fue construido originalmente por Genchi, el segundo sumo sacerdote principal del Chion-in. Fue frente al Seishidō, pero fue trasladado a su ubicación actual en 1710.
Posteriormente, el edificio se encontraba en mal estado, pero fue reconstruido como el presente Amida-dō en 1910.
La imagen principal es una impresionante estatua dorada de Amida de 2,7 metros de altura. Para entrar hay que descalzarse y por desgracia no se pueden sacar fotos.
Junto a este templo se encuentra el salón principal Miei-dō (知恩院 御影堂). Lleva en restauración y completamente tapado desde 2012 hasta 2019 y tampoco pudimos verlo. Este salón fue construido en 1639 por el tercer shogun Tokugawa, Iemitsu. Es el centro de las enseñanzas de Nembutsu.
A continuación pasamos por un precioso corredor hasta el Shūedō, la sala de asamblea.
Construida en el año 1635 es una sala descomunal con una imagen de Amida (Amitabha). Se dice que fue creada por el obispo Eshin (también conocido como Genshin).
En el frente de la sala, hay imágenes del tercer shogun Tokugawa, Iemitsu, y el cuarto shogun Tokugawa, Ietsuna. Es tan grande que se dice que caben mil esteras de tatami. Por desgracia tampoco se pueden sacar fotos.
Estando aquí avisaron que era la hora de cerrar al templo y nos echaron directamente. Nos faltó por ver gran parte del templo. Ya tenemos excusa para volver, pero después de 2019 cuando abran el salón principal.
De aquí nos fuimos a descansar un poco al ryokan.
Allí nos dejaron unas yukatas y nos fuimos directamente al onsen que estaba completamente vacío. Fue una gozada, en cuestión de higiene es el mejor invento de la historia de la humanidad.
Una vez terminado el baño subimos a la habitación a tomar un té y apareció una señora bastante mayor en kimono que era la encargada de prepararnos los futones para dormir. Ya teníamos camas.
Después del descanso nos fuimos a pasear por las calles de Gion y Pontocho, los barrios de la geishas. Aunque sólo vimos una y salía echando corriendo de un taxi. Así que casi que solo se vimos la estela.
Justo detrás del ryokan, en una serie de pequeñas callejuelas muy bonitas, nos cruzamos por un pequeño (muy pequeño) templo en el que había una muchacha rezando. Se trata del Gion Tatsumi-jinja (辰巳大明神) y está consagrado a Tanuki, el mapache de los huevos gordos que vemos por todo Kioto.
Gion Tatsumi-jinja (辰巳大明神)
Buscamos de paso algo para cenar pasando por algunos sitios muy curiosos. Pero nos parecían todos excesivamente turísticos.
Al final nos decidimos por un sitio muy pequeñillo y cutrillo en el que la gente que había comiendo parecían japoneses de a pie.
Fue un gran descubrimiento. Es un sitio de fideos en el que comes en la barra porque no hay mesas. Tienes la máquina en la entrada para pagar y le das el ticket que te da al único chaval que había dentro. Suponemos que será el dueño, cocinero y camarero a la vez.
El nombre estaba en japonés pero indagando he conseguido saber que se llama Ajinotentoku Shijo Kiyamachi (味の天徳 四条木屋町店) y la dirección es 455 Shincho, Shimogyo Ward.
Después de cenar dimos otro paseo por la saturada Pontocho y nos fuimos al hotel a aprovechar el onsen antes de que cierre.
Ahora había algo más de gente. En una de las veces que me estaba dando una ducha se me acercó un niño como de 6 ó 7 años que yo creo que me estaba echando la bronca por hacerlo mal pero no estoy muy seguro. Era clavao a Sinchan el jodío.
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22 de julio
Hoy supermadrugón, tenemos excursión pero antes queríamos aprovechar el onsen del ryokan, así que sobre las 6.30 en planta y al baño una horita.
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Al terminar, recogemos los bartulos, los dejamos en recepción y nos vamos a la estación de metro más cercana (Gion-Shijo). Allí tomamos la línea Hankyu-Kyoto hasta la estación de Katsura.
Vamos de visita a la Villa Imperial Katsura (桂離宮). Desde allí caminamos unos 15 minutos (10 minutos en bus) hasta la entrada de la villa.
Kioto profundo.
La Villa Imperial Katsura (桂離宮) es una casa de campo de la familia imperial. Su principal característica es que sus jardines y sus edificios son considerados como una obra maestra en la arquitectura japonesa.
El Príncipe Toshihito, hijo del Emperador Ōgimachi y hermano menor del Emperador Go-Yōzei comenzó su construcción en el año 1615 y fue terminado por su hijo el Príncipe Toshitada en 1662.
Para visitarla tuvimos que reservar entrada unos dos meses antes por la página web. La visita entonces era gratis (en 2018 había que pagar 1000 yenes) y es por grupos.
Cuando fuimos a hacer la reserva, para esta villa no había hueco. Habíamos reservado en varias villas imperiales más. Pero varias semanas después de reservar, nos llamaron desde Japón para decirnos que una de los que teníamos reservado, para ese día se habían cancelado todas las visitas y que no podíamos ir.
Así que le preguntamos si no era posible reservar para Katsura y por suerte, por teléfono si que nos dejaron. Lo curioso es que la muchacha que llamaba se empeñaba en hablarnos en castellano con el traductor de google y fue algo complicada la comunicación.
La guía daba las explicaciones en japonés pero a la entrada te daban una audioguía en inglés, italiano, francés o coreano.
La villa es espectacular, los jardines son preciosos. Merece la pena la visita y la recomiendo como visita imprescindible en Kioto.
Salimos encantadísimos de la visita y nos fuimos camino de la estación para ir a ver el palacio imperial.
Desde la estación de Katsura tomamos la línea Hankyu-Kyoto de metro hasta la estación Shijō y allí hicimos transbordo a la línea Karasuma hasta la estación Imadegawa.
Llegamos al parque imperial o Kyoto Gyoen (京都御苑) por el que vamos dando un paseo hasta la entrada del recinto del palacio.
Nada más entrar tenemos un centro de visitantes en el que nos registramos y nos hacen pasar a una sala (con aire acondicionado). Allí nos juntamos un grupo de extranjeros al que nos pusieron una guía en inglés para recorrer el recinto.
El Palacio Imperial de Kioto o Kyoto Gosho (京都御苑) fue la residencia oficial de la familia imperial hasta el año 1869 en el que la capital fue trasladada a Tokio.
Salón Shishin-den (紫宸殿).
La visita dura alrededor de una hora y realmente solo se visitan los pabellones desde el exterior, no se entra en ninguno.
Como ya se había hecho tardecillo, decidimos comer en una hamburguesería de la cadena Moss Burger que había junto a la estación de metro. Es barato y bueno pero las hamburguesas son pequeñitas.
Después de comer volvimos al ryokan a por las cosas y nos fuimos a la que sería la siguiente base de operaciones hasta la vuelta a Tokio: el Orient Gojozaka guesthouse. 81€ la noche. Es un pequeño apartamento con cocina, pc de sobremesa con conexión a internet y ¡lavadora!.
A la salida del metro nos pasó algo muy curioso. Salimos por la puerta y nos plantamos en un gran mapa que había allí para orientarnos para llegar al ryokan. Una señora bastante mayor que pasaba por allí, viendo la cara de perdidos y, hablando ella sólo japonés, nos hicimos entender lo que buscábamos. Entonces la señora nos hizo un gesto para que la acompañáramos.
Nos llevó hasta la entrada de la calle donde estaba el alojamiento. Tenía una tienda cercana que le pillaba de camino. Que grande la señora.
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Dejamos las cosas y, sobre la marcha, nos fuimos a un combini cercano y por medio de señas conseguimos comprar un detergente para la lavadora.
Dejamos una puesta y nos fuimos a cenar a Osaka. Para ello nos fuimos a la estación de Kioto y tomamos el shinkansen Kodama hasta la estación Shin-Osaka. Desde allí hicimos transbordo al metro hasta la estación Namba y aquí llegó el problema.
Había leído que la estación Namba era tan grande que tenía más de 50 salidas, hay que ser exagerados… pues efectivamente, más de 50 salidas. Así que nos acercamos a un muchacho de información y por señas una vez más nos dijo la salida que teníamos que tomar: la salida 29-d.
Salimos a la saturada zona lúdico-festiva de Dotonbori y nos fuimos directamente a cenar que era ya muy tarde. Cenamos en un sitio de okonomiyakis llamado Ajinoya. Los okonomiyakis estaban muy buenos pero era bastante caro, supongo que la zona se paga.
La cena se había alargado muchísimo y se había hecho muy tarde así que nos volvimos a la estación para volver a Kioto.
A esa hora ya no habían shinkansen así que tomamos la línea Special Rapid de las 11.25 de la noche.
Estando en el andén me pasó algo curioso. Estando en fila esperando el tren oigo detrás mía como una especie de ronquido, me doy la vuelta y el tipo que estaba detrás mía ¡estaba durmiendo de pie!. Con su cabeza echada para atrás y su maletín en la mano y sobado el tipo, y sin apoyo de ninguno. Que capacidad tienen los japoneses para dormirse.
Como a mitad de camino se subieron al tren cientos de chavalas (sin exagerar) que suponemos que venían de algún concierto. Llevaban camisetas y bufandas iguales.
Llegamos a Kioto casi a las 12 de la noche y ya no habían buses hacia el hotel. Nos separaba más de media hora de paseo hasta allí. Decidimos hacer de tripas corazón y pagar un taxi.
Las puertas de los taxis en Japón son automáticas, se abren solas. Nos acercamos a uno y el tipo directamente no nos abrió la puerta… vivir para ver.
Esperamos un poquito y apareció otro que si nos quiso llevar. Espectacular el taxi lleno de tapices de ganchillo. La carrera nos costó 1.000 yenes (casi 9€). Pensábamos que iba a ser mucho más caros.
23 de julio
Hoy tenemos excursión larga, nos vamos a Hiroshima y Miyajima. Para ello tomamos el shinkansen Kodama de las 8.43 hasta Shin-Osaka y allí hacemos transbordo al shinkansen Sakura de las 9.18.
A las 10.54 llegamos puntuales a la estación de Hiroshima. Allí nos vamos al mostrador de información y nos comentan que para ir al Parque Memorial de la Paz de Hiroshima (広島平和記念公園) podemos tomar los autobuses Hop on-Hop off que están incluidos en el JR Pass así que no nos lo pensamos.
Monumento de la paz.
Nos bajamos junto al Monumento de la Paz. Conocido también como Cúpula Genbaku (原爆ドーム) o Cúpula de la bomba atómica. Fue la estructura que quedó en pie más cercana al epicentro de la explosión de la bomba atómica del 6 de agosto de 1945, apenas a 150 metros.
Cúpula de la bomba atómica.
El edificio, como dirían en los Simpsons en espeluztacular. Espeluznante por la historia que tiene. Espectacular que haya resistido a la explosión teniendo en cuenta que la zona quedó totalmente devastada en kilómetros a la redonda.
A un lado del edificio habían varias personas dando explicaciones y contando su propia versión de la historia y ese tipo de cosas… Que eran los buenos de la película y los aliados los malos, más o menos.
En fin, como dicen en la chaqueta metálica: que puta es la guerra.
De aquí nos dimos un paseo por el Parque conmemorativo de la paz. Viendo los numerosos monumentos conmemorativos y haciendo sonar la campana de la paz llegando hasta el Cenotafio conmemorativo de la Paz.
Cenotafio conmemorativo de la Paz.
El Cenotafio, construido por Tange Kenzo. Se inauguró el 6 de agosto de 1952 coincidiendo con el 7º aniversario de la explosión, para conmemorar a las 200.000 víctimas de la bomba. Tiene una inscripción que dice: “descansad en paz, pues el error jamás se repetirá” (“安らかに眠って下さい 過ちは 繰返しませぬから”).
Después del cenotafio entramos al Museo Conmemorativo de la Paz de Hiroshima (広島平和記念資料館). Allí encontramos información detallada de lo ocurrido ese día como multitud de objetos encontrados en las ruinas (incluido piel humana).
La entrada cuesta 200 yenes (1.55€) y es una visita muy interesante aunque emociona e impacta mucho y deja un mal cuerpo de mil demonios.
Sean los buenos o los malos de la película, en mi opinión no hay manera de justificar ninguna masacre de este estilo.
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Desde aquí, nos fuimos directamente a visitar la isla de Miyajima (宮島). Para ello tomamos la línea Sanyo desde la estación central de Hiroshima hasta la estación Miyajimaguchi.
Allí compramos algo para reponer fuerzas en un 7eleven que ya había hambre y nos fuimos al ferry, que viene incluido en el JR Pass.
Nada más bajarnos del barco nos acosan manadas de ciervos en busca de comida fácil.
Nos encaminamos pasando por el Santuario Toyokuni (豊国神社) y la espectacular pagoda de cinco pisos, hacia el Santuario de Itsukushima (厳島神社).
El Santuario Toyokuni (豊国神社) se empezó a construir en 1587 con el nombre de Hideyoshi Reijin, por orden de Toyotomi Hideyoshi. Éste murió antes de su finalización y, hoy en día, aún sigue incompleto.
En 1897, Hideyoshi Reijin fue consagrado y rebautizado como Santuario Toyokuni y, en 1918, se consagra a Kiyomasa Kato, la deidad del Santuario Hodosan.
Según un registro antiguo, se cree que el Santuario de Itsukushima (厳島神社) fue fundado por Saeki no Kuramoto en el año 593, pero si que hay confirmación de su existencia desde el año 811.
El complejo es impresionante, lo forman 37 edificios (más otros 19 fuera del complejo). Destaca, sobre todos, el gran Torii en la orilla del mar de Seto y el Honden.
Saliendo del salón de purificaciones (Haraiden) vamos a dar a una especie de terraza donde se encuentra el Takabutai. Es un escenario elevado que se usa para las representaciones de bugaku o antigua danza tradicional.
Desde aquí sale una plataforma desde la que se observan unas maravillosas vistas del gran Torii. Eso si, hay que guardar cola para hacer la foto.
La pena es que a esa hora la marea estaba baja. Cuando está alta, tanto el gran Torii como el santuario se encuentran metidos dentro del mar.
Salimos del complejo y vamos a dar a una placita donde se encuentran varios templos. El templo Daiganji (大願寺) un antiguo templo de la secta Shinshin cuya fundación es desconocida.
Aquí descansamos un poco y nos vamos hasta el gran Torii aprovechando que la marea está baja. Desde lejos no se aprecia tanto pero es enorme.
Después de un rato sacando fotos y contemplando el Torii, nos vamos a dar un paseo por el pueblo. La verdad es que tiene muchísimo encanto.
Compramos unos kit kat de cítricos y nos volvimos a la orilla para contemplar el que dicen que es uno de los atardeceres más bonitos del mundo… Y puede que lo sea.
Nos daba muchísima pena pero había que empezar a volver. Nos separaban casi 3 horas hasta Kioto.
En la estación de Hiroshima compramos un bento para poder cenar algo en condiciones en el tren. Ya que prácticamente no habíamos comido para no perder tiempo.
A las 20.48 salía puntual el shinkansen hacia Shin-Osaka a donde llegamos a las 22.21. Allí hicimos transbordo a la línea special rapid hasta Kyoto. Tomamos uno de los últimos buses, y a dormir que había sido un día muuuuuuy largo.
Aquí tenemos el mapa de los lugares que visitamos en Hiroshima y Miyajima:
24 de julio
Hoy nos levantamos tempranito y nos vamos a recorrer los templos cercanos.
Salimos camino del templo Kiyomizu-dera (清水寺).
Desde el hotel subimos por la calle Sannenzaka (三年坂), una calle en cuesta que conserva su estilo tradicional. Está llena de tiendas de recuerdos y casas de té. Nos sirvió para comprar algunos regalos para la familia.
Al final de la cuesta nos espera el Templo Kiyomizu-dera (清水寺). El Templo Otowasan Kiyomizu-dera fue fundado en 778 junto a la cascada Otowa, como un lugar sagrado para Kannon que simboliza una gran misericordia.
El templo ha sido pasto de las llamas en numerosas ocasiones. Los edificios que vemos hoy son una reconstrucción del año 1633.
Lo primero que nos encontramos es la Puerta Niōmon (仁王門) o Deva, destruida por un incendio durante la guerra a finales del siglo XV y reconstruida a principios del XVI.
Detrás encontramos la Puerta Saimon (西門) o puerta oeste, también reconstruida en el año 1631 y nada más pasarla nos encontramos con la pagoda de tres pisos Sanjūnodō (三重塔) construida en el año 847 y reconstruida en el año 1632.
Puerta Niōmon (仁王門), puerta Saimon (西門) y pagoda Sanjūnodō (三重塔).
Antes de cruzar la puerta Niōmon (仁王門), a mano derecha nos encontramos el pequeño templo Zenkoji (善光寺), dedicó a Amida aunque en sus inicios estaba dedicado a al Jizo Bodhisattva. Y seguidamente encontramos el establo Umatodome (馬駐), donde los visitantes dejaban sus caballos antes de entrar al templo.
Umatodome (馬駐)
Al cruzar la puerta Niōmon (仁王門), a mano izquierda nos encontramos con el campanario Shōro (鐘楼), del año 1596 y reconstruido en 1607.
Al final de las escaleras nos encontramos de frente con el salón Zuigudō (随求堂). Reconstruido en 1718 y dedicado a la madre de Buda. La entrada cuesta 100 yenes (0.78€).
Salón Zuigudō (随求堂).
A su lado se encuentra el salón Kyōdō (経堂), reconstruido en 1633. A mediados de la era de Heian, tenía todos los sutras y floreció como un auditorio para monjes académicos de todo el país. En el pasillo hay un culto a la estatua de los Tres Budas.
Detrás encontramos el salón Kaisandō (開山堂) y tras este, se encuentra la puerta Todorokimon (轟門). Enfrente de la puerta se encuentra la isla Benten (弁天島), que contiene un pequeño santuario sintoísta.
Isla Benten (弁天島).
Al cruzar la puerta Todorokimon (轟門) llegamos a las taquillas del templo. La entrada cuesta 300 yenes (2.30€). Pagamos y pasamos.
Llegamos al salón principal, el Hondo (本堂), la imagen más famosa del templo y una de las más famosas de Kioto.
La sala principal está construida sobre los acantilados del monte Otowa. Este es un método tradicional de construcción llamado “Kakezukuri” (懸造). Es un antiguo método japonés que permite la construcción de estructuras altamente resistentes a los terremotos. Incluso en acantilados donde la construcción es difícil debido al soporte de madera enrejada.
Esta sala es un lugar dedicado a las artes escénicas para Kannon, el dios principal del Templo Kiyomizu-dera.
Hondo (本堂).
La verdad es que tanto el salón como el altar son impresionantes. Me impactó mucho ver que habían como un millón de extintores apilados en cada esquina. Cosa lógica teniendo en cuenta que ha ardido como diez veces a lo largo de su historia.
Piedra del amor.
Detrás del salón encontramos el el Santuario Jishu (地主神社) dedicado al dios del amor y del matrimonio. En el, hay dos piedras del amor, si recorres la distancia que las separa con los ojos cerrados, encontrarás el amor.
Estando allí llegó un grupo de muchachas y una de ellas se lanzó de boca a abrazar una de las piedras. Yo creí que se mataba.
De aquí bajamos al salón Okunoin (奥の院). Es estaba cerrado y tapado por restauración pero desde aquí se podían sacar buenas fotos del salón principal.
Desde aquí nos acercamos a la pagoda Koyasu (子安塔). Se desconoce la edad exacta de su fundación. El edificio actual fue construido en el año 1500. Está dedicado a Koyasu Kannon (Sente Kannon) y las mujeres la visitan para que les ayude a tener un buen parto.
Desde aquí también hay unas vistas preciosas al salón principal.
Pagoda Koyasu (子安塔).
Desde aquí bajamos a la cascada Otowa (音羽の滝), que da nombre al templo. Beber de esta cascada se supone que tiene propiedades terapéuticas y te da salud y una larga vida. Nosotros por si acaso hicimos cola y bebimos. Nunca se sabe.
Cascada Otowa (音羽の滝).
Dejamos el templo y salimos corriendo para visitar el Castillo Nijō (二条城). Para ello tomamos el bus 202 y en unos 25 minutos nos bajamos en la puerta del castillo.
El Castillo Nijō (二条城) se construyó en el año 1603 para que pudiera residir el Shōgun Tokugawa Ieyasu. Desde entonces fue la residencia oficial de la familia Tokugawa hasta la abolición del shogunato en 1867.
La entrada nos costó 600 yenes (2016) y la visita era por libre siguiendo un circuito, pero tenías muchos paneles explicativos.
Los edificios son espectaculares. Algo que nos impactó fue la escasez de mobiliario, pero parece ser que, lo que realmente importaba era la naturaleza y no los objetos materiales de ornamentación. Así que por eso, los jardines imperiales en Japón son tan impresionantes.
Desde el salón salimos corriendo sin comer, que no había tiempo que perder. De todas formas tenemos buenas reservas.
En la puerta del castillo tomamos el bus 12 hasta el templo Kinkakuji (金閣寺) o pabellón dorado.
Este templo es probablemente la imagen más reconocible de Kioto. Se trata de un templo zen con las paredes exteriores cubiertas de pan de oro.
Se construyó en el año 1397 como lugar de descanso del Shōgun Ashikaga Yoshimitsu. Tras la muerte de éste en 1408, se reconvirtió en templo de la secta Rinzai y su nombre oficial es Rokouon-ji (鹿苑寺).
El recinto es realmente espectacular y es una visita totalmente imprescindible en Kioto. La entrada cuesta 400 yenes (3.10€).
Desde aquí salimos echando mistos hacia el bosque de bambú de Arashiyama. Para ello tomamos el bus 59. Como a mitad de camino nos bajamos en una especie de terminal pequeñita de buses. Allí esperamos unos diez minutos y desde aquí tomamos el bus 93. Casi una hora después llegamos a Arashiyama.
Nos bajamos junto al puente Togetsu-kyō (渡月橋), el puente que cruza la luna.
Como se había hecho tarde, ya nos habían cerrado todo así que sólo podíamos ver el bosque de bambú. Es lo único que no cierra.
Aún así cruzamos el puente y paseamos un rato por la ribera del río Katsura disfrutando de las vistas. Volvimos a cruzarlo y nos fuimos al bosque.
El bosque está muy bonito pero no es muy grande y se pasea tranquilamente en un rato.
Santuario Nonomiya (野宮神社).
Después del paseo llegó el problema. Eran las 6 de la tarde y estábamos sin comer. Habían muchos sitios pero el problema es que nos quedaban unos 300 yenes (2.30€) en efectivo. En Japón, prácticamente ningún negocio acepta el pago con tarjeta.
No conseguíamos encontrar ningún combini con cajero compatible con tarjetas extranjeras. Así que nos fuimos a la estación Saga-Arashiyama y allí tomamos la línea San-In hasta el centro de Kioto. Por fin pudimos sacar dinero y comprar algo para matar el gusanillo.
Nos fuimos al hotel a darnos una ducha y luego salimos a cenar temprano. Cenamos en un Sukiya, una cadena especializada en anguila asada, que fue lo que cayó.
Después de cenar dimos un tranquilo paseo y a dormir.
25 de julio
Hoy va a ser un día completito. Madrugamos y nos vamos a la estación. Allí tomamos la línea Nara de las 8.23 hasta la estación de Inari donde nos bajamos 5 minutos después.
Vamos a visitar otra de las icónicas y más conocidas imágenes de Japón: Fushimi Inari-taisha (伏見稲荷大社), el templo de los 1000 Toriis.
El origen de Fushimi Inari-taisha (伏見稲荷大社) se describe en Yamashiro no Kuni Fudoki (山城国風土記). Un antiguo informe sobre cultura provincial, geográfica y tradición oral que se presentó al emperador.
Se dice que Irogu no Hatanokimi, un antepasado de Hatanonakatsue no Imiki, lanzó un pastel de arroz que se convirtió en un cisne y se fue volando. Finalmente, el cisne aterrizó en la cima de una montaña, donde ocurrió un augurio auspicioso y creció arroz.
Inari se llama así por este milagro (“ina” es japonés para “arroz”).
El santuario se fundó en el año 711 y es el principal templo dedicado a Inari, dios del arroz y los comerciantes, el más importante de todo Japón.
Por esta razón, los comerciantes donan dinero al templo para tener prosperidad que el templo convierte en los famosos Toriis rojos a modo de ofrenda.
Fushimi Inari tiene un camino de 4 kilómetros llenos de toriis que parece formar un pasillo infinito.
Nada más salir de la pequeña estación de Inari, nos encontramos un gran Torii rojo que da acceso a una calle. Cuando nosotros lo visitamos, tenía cientos de chochines (farollilos) a los lados, que va a dar a la puerta Romon no Kitsune (キツネ). La puerta fue construida en el año 1589 gracias a las ofrendas de Toyotomi Hideyoshi.
Cuando pasamos la puerta llegamos al salón principal, el Honden. El salón fue destruido por el fuego durante la Rebelión de Onin en 1468 pero fue reconstruido en 1499 gracias a las donaciones.
Listado de precios de los Toriis.
Detrás del salón principal y pasando por varios pequeños templos, empieza el camino de los mil Toriis.
Los toriis empezaron a donarse durante el periodo Edo y va desde la base del santuario hasta la cima del monte Inari.
El camino se hace bastante duro ya que es una subida constante y con el calor húmedo de julio se pega muchísimo, pero merece la pena subirlo.
Después de la dura subida, bajamos por un lateral en donde hay muchísimos pequeños templos curiosos y hasta un pequeño cementerio.
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Después del pateazo nos volvemos a la estación de Inari. Allí volvemos a tomar la línea Nara de las 9.55 hasta la estación de Uji donde nos bajamos a las 10.16 para visitar en templo Byōdō-in (平等院).
Salimos de la estación y nos echamos a andar. Como cinco minutos después llegamos a la ribera del río Uji.
Allí había una pequeña estatua de Murasaki Shikibu (紫 式部). Una escritora, poetisa y cortesana japonesa autora en el siglo XI de la primera novela japonesa: Genji Monogatari (“La novela de Genji”), obra que también se ha considerado la primera novela moderna del mundo.
Murasaki Shikibu (紫 式部).
Desde aquí recorremos la calle comercial tradicional Omotesando hasta llegar a la entrada del templo Byōdō-in (平等院).
El templo fue construido en el año 998 como un villa rural de Fujiwara no Michinaga, unos de los miembros más poderosos del clan Fujiwara.
En el año 1052 fue reconvertido como templo budista por Fujiwara no Yorimichi.
La estructura más importante del templo es el Salón del Fénix o Hōō-dō (鳳凰堂). Fue construido en 1053 y es la única estructura original que queda en pie.
El resto de las estructuras fueron destruidas tras un incendio provocado por la guerra civil en 1336. El salón alberga una impresionante figura de tres metros de Buda Amida sentado del año 1053.
La entrada cuesta 600 yenes (4.66€) más otros 300 yenes extras si quieres entrar al Salón del Fenix.
Enfrente del Salón del Fénix se encuentran los preciosos jardines Jodo-shiki desde donde podemos admirar el salón desde el otro lado del estanque con éste reflejado en él.
Después de esto podemos visitar el Museo Hoshokan y en el podemos encontrar numerosos objetos del templo considerados tesoros nacionales. Es un edificio muy moderno que la verdad no pega ni con cola pero en el que se estaba muy fresquito con el aire acondicionado.
En la tienda de recuerdos compramos unas postales que eran unos grabados preciosos del templo por 50 yenes (0.40€). A la salida del museo nos encontramos varios templos más como el Jōdo-in (浄土院).
Desde aquí seguimos corriendo y volvemos a la estación previo paso por un supermercado que pillaba de camino a comprar algo para picar. Nos íbamos a Nara.
Como consejo importante para ir a Nara: Desde Kioto hay que tomar la línea Nara, pero hay varios servicios. Es importante coger el RAPID SERVICE ya que ésta tarda 45 minutos y la línea LOCAL tarda una hora y cuarto.
Así pues, nos subimos al rapid service de las 11.51 y en algo menos de media hora nos bajábamos en Nara.
Desde la estación nos tomamos el bus 118 por 220 yenes (1.70€) hasta la parada más cercana del templo Tōdai-ji (東大寺), que es la del parque Nara. La parada no tiene pérdida porque vienen marcadas en una pantalla y, además, es donde se bajará el bus entero repleto de turistas.
Nos hizo mucha gracia que, cada vez que se bajaba gente del bus, el conductor iba diciendo algo en japonés, suponemos que dando las gracias pero en un tono muy gracioso.
Ya desde aquí, empezarás a ver manadas de ciervos Sika por todas partes como en Miyajima. Los ciervos son considerados mensajeros de los dioses del sintoísmo y están protegidos como tesoros nacionales.
Por el parque hay numerosos puestos en los que puedes comprar galletas para dárselas a comer. Son muy mansos pero si creen que puedes llevar comida, algún bocado te pueden dar. De hecho, vimos como a un tipo trataban de arrancarle el bolsillo trasero del pantalón. Lo mejor es ir con las manos vacías y que te las vean bien.
Después de pasar un rato divertido en el parque con los ciervos (aunque pueden llegar a ser muuuuuy pesados), llegamos al templo Tōdai-ji (東大寺).
El templo empezó a construirse en el año 728 con el nombre de Kinshōsen-ji (金鐘山寺). Lo primero que vemos es la puerta Nandaimon (南大門) o Gran Puerta del Sur, construida en el año 1199.
Puerta Nandaimon (南大門).
Nada más pasar la puerta, a mano derecha nos encontramos con una réplica a tamaño real de la mano derecha del Gran Buda de Nara. Es realmente grotesca.
Un poco más adelante llegamos a la puerta del complejo del templo, la impresionante puerta Nakamon (東大寺 中門). Esta puerta está cerrada.
Para acceder al complejo hay que ir a una de las esquinas donde se encuentra la oficina para comprar las entradas. La entrada son 600 yenes (4.66€).
Según salimos de la oficina, contemplamos la grandiosidad del salón Daibutsuden, el salón principal. Éste es el edificio de madera más grande del mundo… espectacular.
Nada más entrar al templo nos encontramos de frente con el Daibutsu, el Gran Buda de Nara sentado con sus impresionantes 15 metros de alto. El Daibutsu además se encuentra flanqueado por dos Bodhisattvas.
En un lateral se encuentra otro de los elementos que más atraen a los turistas, una columna con un agujero en su base del tamaño de uno de los orificios nasales del Daibutsu.
La leyenda dice que aquel que pase será bendecido con la iluminación. Los niños no suelen tener dificultades en pasar, pero los adultos a veces se atascan y necesitan ayuda para salir. Huelga decir que nosotros ni lo intentamos, creo que no me cabría ni la cabeza.
Fuera del templo se encuentra una estatua de Binzuru-sonja (Piṇḍola Bhāradvāja) sentado en posición de loto. Se dice que si frotas las partes de su cuerpo en las que tienes alguna enfermedad o herida, se te sana gracias a el.
Desde aquí nos fuimos andando dirección estación. Pasamos por el templo Kōfuku-ji (興福寺). Establecido en el año 669 por Kagami-no-Ōkimi ( 鏡 大君 ), la esposa de Fujiwara no Kamatari, deseando la recuperación de su esposo de la enfermedad. El templo es la sede nacional de la escuela Hossō.
Como no, el salón principal estaba totalmente tapado por obras y cerrado el acceso a su interior.
Pagoda del templo Kōfuku-ji (興福寺).
Se había hecho bastante tarde así que decidimos comer en un Coco curry house cercano, que tenía carta en castellano y que llevaba una señora muy agradable.
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Aquí tenemos el mapa con los puntos que visitamos en Nara:
Con el buche lleno nos volvimos paseando a la estación a tomar el tren, esta vez a Osaka. Tomamos la línea Yamatoji Rapid Service de las 16.00 y 55 minutos después nos bajábamos en la estación central de Osaka. Desde aquí nos subimos al metro hasta el castillo.
Llegamos tarde y la torre ya estaba cerrada pero aún así, se puede pasear por el recinto del castillo, que es un parque enorme.
El castillo de Osaka (大阪城) fue construido a partir de 1583 por Hideyoshi Toyotomi donde antes estaba el Templo Hogan-ji.
En 1615, el shōgun Tokugawa Iyeasu destruyó el castillo durante el Sitio de Osaka después de que éste trasladara el gobierno a Edo (Tokio). Entre 1620 y 1629 fue reconstruido de nuevo por Tokugawa.
En el año 1868 volvió a ser destruido durante la Guerra Boshin y vuelto a construir en el año 1931. Bonita historia la de la torre…
En el parque frente al castillo se encuentran las dos cápsulas del tiempo que se instalaron durante la Exposición universal de 1970.
Una se encuentra enterrada a 14 metros bajo tierra y será abierta en el año 6970, si es que la raza humana sigue en la tierra, que lo dudo bastante por el camino que vamos.
La otra está enterrada a 9 metros y se abre a principio de cada siglo. Ya en el año 2000 se abrió por primera vez.
Torre del castillo y cápsula del tiempo.
Estando sentados en un banco, nos fijamos en que en el parque había muchísimas personas y lo curioso es que todos iban con la cabeza hundida en el móvil. Esa noche nos enteramos que ese día había salido el Pokemon Go en Japón y estaban todos superenganchados buscando pokemones.
Ya cayendo la noche, se empezó a acumular más gente. Estos estaban ocupando posiciones sentados en una cara del parque con sus cervecitas y sus cosas. Dimos por sentado de que algo iba a pasar.
Nos acercamos a una parejita joven por eso de probar si hablaban algo de inglés a preguntar que pasaba… No entendieron ni papa pero nos echamos unas risas. Decidimos esperar un rato.
Al buen rato empezó un festival de fuegos artificiales, que luego descubriríamos que era por el Tenjin Matsuri. En ese momento, tras nuestra reacción al ver los fuegos, la pareja se dio cuenta de lo que preguntábamos un rato antes y volvimos a reírnos otro rato.
Del castillo nos fuimos a ver la noche de Dōtonbori (道頓堀) y sus grotescas fachadas de restaurantes. Es el mayor centro comercial y turístico de Osaka. Una calle comercial que va junto al canal fluvial de Dōtonbori desde el puente Dōtonboribashi hasta el puente Nipponbashi.
Como ya había un poco de hambre nos compramos unos takoyakis en un puesto callejero. Los takoyakis son como unas especie de croquetas de pulpo acompañadas de salsa y copos de bonito seco que están de muerte.
Takoyakis.
Lo más llamativo de Dōtonbori son los carteles luminosos y los carteles de los restaurantes. El clásico entre los clásicos es el cartel de Glico, que muestra a un corredor de fondo sobre una pista de atletismo azul.
El cartel original se instaló en 1935 y entonces medía 33 metros de altura. Después de varios carteles a lo largo de todos estos años, el actual se instaló en el año 2014 y éste mide 20 metros.
Desde el puente Ebisu verás a muchísima gente haciendo el bobo sacándose fotos imitando al corredor. Nosotros, como buenos guiris, también lo hicimos, por supuesto, pero esas fotos me las guardo para mí.
A lo largo del canal había una barca recorriéndolo con un montón de tipos gritando que era parte del Tenjin Matsuri.
Dimos un pequeño paseo lúdico festivo flipando con las fachadas el los restaurantes y nos volvimos a Kioto antes de que se acabaran los servicios de buses.
Aquí tenemos el mapa con los lugares que visitamos en Osaka:
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A la llegada a Kioto nos paramos a admirar la iluminación de la Torre de Kioto, que la hace realmente bonita en la noche. La torre fue inaugurada en 1964 y tiene 131 metros de altura.
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26 de julio
Hoy no madrugamos demasiado. Teníamos hora para visitar el Palacio Imperial Sentō (仙洞御所). Para ello tomamos el bus 202 hasta la parada más cercana a la entrada sur de los jardines Kyoto Gyoen. Allí nos bajamos unos 20 minutos más tarde.
Para entrar al palacio, habíamos hecho reserva por la web oficial como dos meses antes. Pasamos un control y un registro y esperamos.
La visita es guiada en japonés, pero ponen a tu disposición una audioguía en inglés.
El Palacio Imperial Sentō (仙洞御所) fue construido con motivo del retiro del emperador Go-Mizunoo a principios del siglo XVII. En el año 1854 el palacio fue reducido a cenizas y no se volvió a reconstruir.
Hoy en día se visitan solamente los jardines y algunas casas de té que sobrevivieron al incendio.
Los jardines son espectaculares aunque no me parecieron tanto como los de Katsura. Lo malo es que estuvo lloviendo casi todo el tiempo y tampoco se puede apreciar en condiciones. Una lástima.
Después de la extensa visita, nos fuimos corriendo a Osaka que queríamos visitar el mercado Kuromon Ichiba (黒門市場). Nos subimos al shinkansen de las 14.13 hasta Shin-Osaka. Nos bajamos 15 minutos después para hacer transbordo en la línea Midosuji de metro hasta el mercado.
El mercado Kuromon Ichiba (黒門市場) se fundó en 1902 y se convirtió en punto de referencia gracias a sus productos de gran calidad. Hoy en día con el auge del turismo se han abierto restaurantes y se puede comer incluso en los mismos puestos.
Una de las cosas a por las que íbamos era a por carne de Kobe. Allí había un puestecillo de venta de carne que tenía una pequeña plancha en la que te pasaba la carne. Tenía todo un pintón impresionante, y unos precios espectaculares. Nos decidimos por unos recortes que tenía que eran de los más baratos. Nos costó 30€ (36$) los 100gr. Ahora, la carne estaba para llorar. Nunca olvidaré ese sabor.
También nos zumbamos una korokke (croqueta japonesa) de atún, un pincho que era un pulpillo con la cabeza rellena de un huevo de codorniz. Algo de sushi y un pincho de yakitori.
Como ya iba siendo la hora de cerrar, la mayoría de puestos ya tenían rebajados los productos y era bastante más barato comer.
Después de comer, nos fuimos hasta Dotonbori a dar una última vuelta y a comprar algunos recuerdos. Descubrimos los Daiso, tiendas de todo a 100 yenes en las que te meas de las cosas tan curiosas que tienen, como calcetines para sillas… jurao.
Valla de obra en Osaka.
Tomamos la línea limited express thunderbird de las 19.23 hacia Kioto, donde nos dimos otra vueltecilla y nos fuimos pronto a descansar.
27 de julio
Nos levantamos temprano que había que aprovechar el último día en Kioto. Nos vamos directamente a recorrer las calles Sannenzaka y Ninenzaka, calles tradicionales de Kioto.
Llegamos hasta la Pagoda Yasaka (八坂の塔), situada en el templo Hōkanji (法観寺). Construida en el año 589, se destruyó por completo en el año 1436. El edificio actual es una reproducción de 1440.
Muy cerca se encuentra el Templo Yasaka Kōshin-dō (八 坂 庚申 堂). Es un pequeño templo dedicado a Kōshin-san. Un apodo de su principal objeto de adoración, Shōmen Kongō, un guerrero guardián azul y a los ” tres monos sabios “.
Se cree que Kōshin-san ayuda a todos aquellos que se esfuerzan por vivir, con todos sus esfuerzos para ser buenas personas. También se piensa que castiga a los malos.
Kukurizaru es un talismán redondo, con forma de bola, hecho de tela, que representa a los monos de buena fe. El templo es pequeñito pero muy colorido.
Desde aquí nos fuimos a visitar el Templo Ginkaku-ji (銀閣寺) o pabellón de plata. Para llegar tomamos el bus 100 hasta la parada Ginkakuji mae.
El Templo Ginkaku-ji (銀閣寺) es un templo budista zen construido en el año 1474 como retiro del shōgun Ashikaga Yoshimasa. Se dice que el shōgun quiso imitar el templo Kinkakuji (pabellón de oro) construido por su abuelo cubriéndolo de láminas de plata pero no pudo por motivos económicos pero aún así, el nombre perduró. Tras su muerte en 1490 pasó a ser un templo budista.
Sin duda lo más conocido y espectacular es el jardín seco de arena junto al Kannonden, el edificio principal, que es muy similar al templo Kinkakuji pero de madera.
También es espectacular el jardín de musgo, con muchos estanques y pequeños puentes. Si subimos hasta lo alto del jardín, podemos disfrutar de unas maravillosas vistas del recinto.
El precio de la entrada es de 500 yenes (3.88€).
Al salir del templo seguimos el Tetsugaku no michi (哲学の道) o camino del filósofo. Éste camino, de unos dos kilómetros une los templos Gingakuji y Eikan-do y va paralelo al canal Shishigatani. Es muy popular durante el hanami y el momiji.
El día que estuvimos nosotros la verdad es que no nos cruzamos con nadie, aunque realmente solo hicimos una pequeña parte del camino.
De camino al hotel a recoger las cosas nos acercamos al santuario Otani Hombyo (大谷本廟) que estaba justo enfrente del hotel. Construido en 1272 destaca por el inmenso cementerio que alberga.
Estando allí se acercaron varias personas con trajes de ejecutivo al salón principal en el que se les ofició una especie de ritual.
Volvimos a por las cosas para regresar a Tokio a pasar la última noche.
Compramos unos bentos para comer en el tren y nos subimos en el shinkansen Hikari de las 13.33. Algo menos de tres horas después llegábamos a la estación central de Tokio donde hicimos transbordo al shinkansen Komachi hasta la estación de Ueno, trayecto de sólo 5 minutos.
Aquí tenemos el mapa con los puntos que visitamos en Kioto esos días:
Fuimos directamente al hotel. Esa última noche cogimos el hotel Ueno Touganeya, muy cerca de la estación. Nos salió bastante caro ya que no encontrada nada más barato decente que estuviera cerca de la estación de shinkansen, 91€. Era, como habitualmente, una habitación en la que sólo cabía la cama contra las tres paredes pero estaba muy limpia y bien puesta. Y hasta teníamos yukatas.
Dejamos las cosas y nos fuimos a dar una vuelta por Ueno y luego nos fuimos a Akihabara para despedir la noche nipona.
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28 de julio
Último día en tierras niponas y había que aprovecharlo. Nos levantamos temprano y nos fuimos a echar unas postales a una oficina de correos cercana al hotel.
Desde aquí tomamos la línea Yamanote y nos fuimos a Shidome. Nos acercamos a la cercana sede de la cadena de televisión NTV para ver el reloj Ghibli.
El reloj Ghibli es una visita obligada para todos los seguidores del mundo del anime de los estudios Ghibli. Su autor es Hayao Miyazaki y fue instalado en el año 2006. El reloj es precioso y si puedes acudir al espectáculo que hace varias veces al día vas a flipar, sobre todo en el nocturno.
Desde la estación de Shiodome tomamos la línea Oedo de metro hasta la estación Tsukijishijo para visitar el mercado de Tsukiji, el mayor mercado de pescado del mundo.
En 2016 la visita a la subasta de pescado se había restringido mucho a los visitantes así que meterse el madrugón (empieza a las 5.30 de la mañana) para nada, como que no.
Estuvimos paseando por las estrechas callejuelas del mercado exterior, llena, sobre todo, de puestos de comida y de utensilios.
En 2018 cerró definitivamente y se trasladó al cercano mercado de Toyosu aunque los puestos del mercado exterior y los restaurantes siguen estando en Tsukiji.
Después del paseo nos acercamos al cercano templo Tsukiji Hongwan-ji (築地本願寺).
El templo budista Tsukiji Hongwan-ji (築地本願寺) es un templo filial de la denominación Jodo Shinshu Hongwanji-ha. Comúnmente conocida como Nishi Hongwanji, de la cual el Templo Madre, o Honzan, se encuentra en Kioto.
Su construcción se remonta al año 1617 cuando Junnyo Shonin estableció un templo en Yokoyama-cho cerca de Asakusa en Edo. En el año 1657 un incendio destruyó el templo pero el señor feudal Edo Bakufu denegó el permiso de reconstruirlo en el mismo emplazamiento. Pero si cedió los terrenos en el que se encuentra actualmente.
Durante el gran terremoto de Kanto de 1923 el templo volvió a ser destruido. Fue reconstruido en piedra entre 1931 y 1934 esta vez de estilo indio.
En el salón principal se encuentra una imagen de Buda Amida de pie que significa que el Buda está trabajando activamente en todos nosotros.
El altar dorado es realmente espectacular y, además, en el salón hay aire acondicionado así que aprovechamos para descansar un poco a la fresca.
Tras el merecido descanso nos fuimos paseando por una gran avenida hacia el teatro Kabuki-za (歌舞伎座). Por el camino nos cruzamos con una pequeña pero saturada tienda de artesanía que hacía menaje en madera. Aprovechamos para comprar unos palillos artesanales (que aún sigo usando) para nosotros y para regalar.
El teatro Kabuki-za (歌舞伎座) construido en el año 1889 por Genichiro Fukuchi y es el principal teatro de kabuki de Japón. El teatro kabuki es el teatro tradicional japonés que data de la Era Edo.
En 1921 fue destruido por un incendio. Empieza la reconstrucción en 1922 pero no pudo ser terminada porque el gran terremoto de 1923 volvió a destruir lo que ya estaba hecho.
Para 1924 volvió a reconstruirse pero, nuevamente, fue destruido durante los bombardeos de la segunda guerra mundial.
En 1950 volvió a levantarse con el mismo diseño de 1924 para ser demolido una vez más en 2010 para volver a ser levantado como hoy se conserva en 2013 con las nuevas medidas antisísmicas. Bonita historia.
Volvemos a la zona del mercado para buscar un sitio para comer buen sushi fresco. Los que habían alrededor de éste nos pareció que eran demasiado turísticos.
Andando por una callejuela vimos que varios tipos con pinta de trabajadores se metían por una pequeña puerta. Decidimos indagar. La puertecilla daban a unas escaleras estrechas y algo cutres que bajaban a un pequeño local bastante sencillo en el que habían muchos japoneses comiendo. Decidimos quedarnos.
La carta sólo estaba en japonés pero tenía fotos así que señalamos lo que nos pareció apetecible.
Que decir de la comida… creo que es el sushi más bueno que he comido nunca y aún hoy creo que lo sigue siendo. Y además relativamente barato, unos 900 yenes el plato (7€).
Por cierto, se llama Totobe y no viene en google maps pero lo tengo bien guardado en la cabeza. Si quieres llegar… me preguntas. (Cerró en 2022)
Salimos extremadamente contentos y nos vamos hacia la estación central de Tokio para reservar asientos en el Narita Express.
Aprovechamos y nos comimos el postre, una especie de bollo relleno (muy relleno) de crema que estaba brutal. En 2018 volvimos en su busca, pero por desgracia, ya no se encontraba allí.
Volvimos a Ueno donde dimos un último paseo y fuimos a buscar las cosas al hotel.
Cientos de máquinas de gashapon.
A las 18.33 tomamos el Narita Express y una hora después nos bajábamos en la terminal 1 del aeropuerto. El vuelo despegaba rumbo a Dubai puntual a las 22.00 llegando a Madrid el 29 de julio sobre las 13.35.
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Balance del viaje a Japón
Que decir del viaje. Un sueño cumplido y que no decepciona. La gente y su increíble amabilidad, su cultura mezcla de lo tradicional y lo moderno, los paisajes, la gastronomía… todo espectacular.
La única pega, el calor y la humedad del verano. Mi pareja no iba nada convencida y volvió totalmente enamorada y con ganas de volver. Volveremos (lo hicimos en 2018) y no sólo una vez más.
Este año visitamos Japón. Viajamos por primera vez a tierras asiáticas cumpliendo un sueño que tenía desde hace muchos años.
12-13 de julio
A las 15.25 del 12 de julio tenemos la salida desde Barajas. Vamos a volar por primera vez con la compañía Emirates. El avión es un Airbus a380, el avión comercial más grande del mundo. Es descomunal y está conectado con dos fingers. Cuesta creer que semejante monstruo es capaz de volar. La organización para acceder es muy buena.
Despegamos puntuales rumbo a Dubai. El avión es bastante cómodo y, además, íbamos los dos solos en una fila de 3 asientos. Más espacio. El entretenimiento a bordo es muy, muy bueno y la comida es espectacular para ser un avión.
Me llamó la atención que te dan una fundita con unas zapatillas, un antifaz, un kit de aseo y bálsamo de labios (íbamos en clase turista, no en 1ª).
Además venían una serie de pegatinas para poner en el asiento por si querías que te despertaran para comer o no.
Unas siete horas y media después aterrizamos en el aeropuerto de Dubai. Por delante 7.15 horas de escala. Al pasar de 4 horas, la compañía nos daba un bono para comer algo en el aeropuerto. Después de recorrer la interminable terminal del aeropuerto buscando algo apetecible, nos decidimos por el McDonald que era el que más comida ofrecía. Me comí un menú con hamburguesa de falafel que estaba bastante perruna.
Para el segundo vuelo, nos suben en un bus y nos tiramos en camino al avión como 15 minutos. No llegábamos nunca. Fuerte aeropuerto grande. Cuando subimos, no cabía en el asiento de puro estrecho. Para casi 10 horas de vuelo iba a ser un infierno. Pues mira tu por donde el vuelo iba casi vacío y pude ir bien tumbado en los 4 asientos centrales. Maravilloso.
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A las 8 de la mañana despegábamos puntuales rumbo al aeropuerto de Haneda en Tokio. El avión contaba con un muy buen servicio de entretenimiento y muy buena comida.
Durante el trayecto, la tripulación pasó repartiendo los papeles que hay que rellenar para entregar en inmigración en el aeropuerto.
Sobre las 22.45 del día 13 de julio aterrizábamos en Japón por fin. No pude evitar soltar una lagrimilla de emoción al saber que estaba por fin en uno de mis destinos soñados. Pensaba que nunca iba a llegar ese día.
Nada más bajarnos me emocionó entrar al baño, con sus carteles en japonés y su inodoro típico de suelo (bastante meao alrededor. Falta de puntería occidental).
Pasamos por inmigración, nos sellan el pasaporte y pasamos a por las maletas. Pasamos por aduanas en donde a echan una pequeña ojeada a las maletas y salimos al hall del aeropuerto. Ya está. Estamos oficialmente en tierras niponas.
Desde el aeropuerto tomamos la línea Keikyū Airport Line por 210 yenes (1.64€) hasta la estación Keikyu-Kamata que era las más cercana al hotel. Pasamos a comprar agua (no sabíamos que se podía beber la el grifo) por un 7Eleven que estaba de camino y llegamos al hotel.
Elegimos el Chisun Inn Kamata. Está algo alejado del centro de Tokio (unos 25 minutos en tren) pero para una ciudad de casi 40 millones de habitantes no está mal. Nos costó 76€ por noche sin desayuno. Siendo ya como la 1 de la madrugada y después de unas 25 horas de viaje, nos fuimos a la cama.
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14 de julio
Nos levantamos sin mucha prisa y nos fuimos camino de la estación Keikyu-Kamata.
Muy cerca había un family mart con máquina de café. La máquina, como no, estaba todo en japonés y el muchacho de inglés… 0. Conseguimos sacarnos unos cafés con leche que estaban hirviendo y nos pillamos unos bollos. Yo concretamente un melon pan (Receta aquí).
El café estaba un poco perrete y encima con el calor que hacía, no se enfriaba ni pa dios.
Después de desayunar sentados en un banco, entramos en la estación. Allí había una pequeña oficina de turismo donde nos dieron algo de información. Como el JR Pass queríamos activarlo a partir del día 15, nos recomendaron sacar un pase de 24 horas para el área metropolitana por 750 yenes (5.85€).
Tomamos el tren hasta la Estación central de Tokio (東京駅) y allí activamos los JR Pass para poder usarlos en los trenes locales de la empresa Japan Rail (JR) a partir del día 15 de julio.
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Para usar el JR Pass solamente tienes que pasar por la ventanilla en los tornos y enseñárselo al operario que está allí para dar información. La verdad es que ni lo miran, te ven llegar con él en la mano y te hacen un gesto para que pases.
Descubre todo lo que debes saber sobre el JR Pass y Japón en el siguiente enlace: Japón. Guía práctica.
La estacíon fue diseñada por el arquitecto Tatsuno Kingo siguiendo el patrón de la Estación de Ámsterdam y se construyó entre 1908 y 1914. Durante los bombardeos aliados de 1945 gran parte de la estación quedó dañada pero fue reconstruida en 1949.
Cuando salimos, resultó que los alrededores estaban en obras y no se podía contemplar en condiciones.
Estación central de Tokio (東京駅).
Siguiendo la avenida que sale de la puerta principal vamos a dar con el gigantesco parque que es el recinto del Palacio Imperial (Kōkyo (皇居)). Hacía un calor húmedo y un solazo que rajaban las piedras.
Allí había un pequeño puestecillo de la policía en la que te inscribías para poder entrar a las instalaciones del palacio. Nos inscribimos para la visita de la 1 de la tarde y a la hora señalada nos pusimos en cola. La inscripción y la entrada es gratis. La cola era muy estricta de dos en dos a lo largo de una línea pintada en el suelo. Si te salías, bronca.
Entramos y pasamos estrictos controles de seguridad (hay que enseñar el pasaporte) y rellenamos papeles con todos nuestros datos, muy parecido al que tuvimos que rellenar para entregar en inmigración del aeropuerto. Allí mismo nos pasaron un vídeos explicativo sobre el palacio.
El Palacio Imperial de Tokio es la residencia permanente del Emperador del Japón. Es un gran complejo de jardines en Chiyoda. Incluye edificios como el palacio principal, las residencias privadas de la familia imperial, un archivo, museos y oficinas administrativas. Se construyó en el mismo lugar que el antiguo Castillo Edo.
Acompañados en todo momento por un policía, nos fueron llevando por las instalaciones abiertas al público mientras daban explicaciones en japonés. La visita duró como una hora y media y estuvo muy, muy chula. Mereció la pena.
Después de la visita ya se iba haciendo hora de almorzar. Que rico, nuestra primera comida nipona auténtica.
Para ello volvimos a la estación central. Debajo de ella, hay una especie de centro comercial interminable subterráneo. Más bien se podría decir que debajo de Tokio, hay otro Tokio. Elegimos uno restaurante de ramen que recomendaban en algunos foros en una sección llamada Tokyo Ramen Street.
El sitio se llama Rokurinsha. Se encuentra al bajar unas escaleras y lo reconocerás por la cola permanente. En el suelo tiene marcado el tiempo estimado de espera en ese punto de la cola.
El sitio es muy pequeñito. Nada más entrar tienes una máquina en japonés (con fotos por suerte) en el que marcas lo que quieres y metes el dinero. Sale un papelito que entregas a un muchacho y el te sirve.
En las mesas tienes una jarra de agua fría que te van cambiando. Eso es algo que tienen todos los restaurantes japoneses. Agunos tienen
agua fría y otros té helado. El ramen estaba de muerte. Si quieres te dan un babero de papel para que no te manches.
Con la barriga bien llena, nos dimos un paseo por las tiendecillas del centro comercial flipando un rato con lo frikis que pueden llegar a ser.
Después de frikear, nos fuimos paseando hasta el Puente Nihonbashi (日本橋), que significa literalmente puente japonés.
El primer puente se construyó en el año 1603 y era de madera. Ha sido destruido por terremotos y guerras en varias ocasiones. El actual data de 1911.
El puente es precioso aunque lo malo es que hoy en día a quedado debajo de una autopista elevada. Esto hace que no se contemple en condiciones.
Puente Nihonbashi (日本橋)
Nos volvimos dando un paseo hacia la estación central. Allí tomamos la línea Yamanote hasta la estación Hamamatsuchō. Desde allí nos fuimos dando un paseo ya nocturno hacia la Torre de Tokio (東京タワ).
Construida entre 1957 y 1958 originalmente se ideó para la transmisión de televisión, aunque en 1961 se instalaron antenas de radio, de manera que la torre se utiliza actualmente para ambos tipos de señales.
Es una de las principales atracciones turísticas de Tokio.
La torre cuenta con dos plataformas de observación. La Main Deck a 150 metros de altura y la plataforma superior a 250 metros de altura ofrece una vista general de Tokio.
En la base hay tiendas un también el Tokyo One Piece tower. Es un parque temático permanente donde dedicado al manga One Piece.
La entrada cuesta 1.200 yenes (9.37€) para la Main Deck y 2.800 yenes (21.85€) para los dos miradores. Volvimos a la estación donde tomamos el tren hasta la estación de JR Kamata. De camino al hotel compramos algo de comida en un 7eleven que nos calentaron allí mismo y al hotel a descansar.
15 de julio
Hoy si madrugamos para aprovechar bien el día. Esta mañana toca visitar Shibuya.
Pasamos por el 7eleven de camino a la estación a comprar algo de desayuno. Hoy el café fue de esos fríos que hay en las neveras que estaba bastante mejor que el del día anterior.
Si quieres disfrutar del día con tranquilidad y no dispones de mucho tiempo, puedes sacar el pase del bus turístico para usarlo durante todo el día y visitar los puntos turísticos más importantes de la ciudad.
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Tomamos la línea Keihin-Tōhoku hasta la estación de Shinagawa. Allí hacemos transbordo a la línea Yamanote hasta la estación de Shibuya.
Estando en el tren, nos fijamos en que en las pantallas en la que daban información de las paradas de la línea. Iba informando de los retrasos de algunas líneas y la razón. Es perturbador ver que la mayoría son por terremotos…
Salimos por la entrada principal y damos justo a la Estatua de Hachiko.
Hachiko fue un perrete que se hizo famoso porque todos los días acompañaba a su dueño hasta la estación de tren cuando éste se dirigía al trabajo. Pero éste un día murió y no volvió. Así que el perro estuvo esperando su vuelta varios años hasta su muerte.
Hacemos cola y nos sacamos la foto de rigor.
Algo que me sorprendió mucho y que luego veríamos también más adelante son los fumaderos. En Japón está prohibido fumar en la calle. Así que en algunos sitios hay habilitados lugares que suele ser una mampara. Dentro están todos fumando como chimeneas.
Enfrente se encuentra el famoso Cruce de Shibuya, rodeado de edificios llenos de pantallas y neones. Podría decirse que es mágico.
La verdad es que pensaba que iba a ser más grande. Lo que si hay son miles de millones de personas cruzando a la vez cuando el semáforo se pone en verde.
Aquí podrás ver a gente subidos en karts recorriendo las calles de Shibuya disfrazados de los personajes del videojuego Mario Kart. De frikis está el mundo lleno.
Desde aquí queríamos ir a Takeshita Dori pero no sabíamos muy bien como. Desde el vestíbulo de la estación nos enganchamos al wifi. En esto que estamos trasteando con el móvil y aparece corriendo (literalmente) la muchacha de información a ver si necesitábamos algo. ¡Que serviciales son los japoneses! Finalmente sólo teníamos que tomar de nuevo la línea Yamanote hasta la estación de Harajuku.
Takeshita Dori.
Cuando nos bajamos estaba cayendo del cielo el diluvio universal. Así que nos pusimos a esperar en la entrada de la estación.
Mientras hablábamos, el muchacho (japonés) que estaba al lado nos pregunta en castellano que si éramos españoles. Resulta que el muchacho vivió varios años en Granada y se casó con una malagueña. Desde luego tenía un acento granaíno que no podía con él.
Cuando aminoró la lluvia, nos fuimos antes a recorrer primero el parque Yoyogi. Vaya a ser que volviera a llover y se nos hiciera demasiado tarde.
El parque Yoyogi (代々木公園) es uno de los parques más grandes de Tokio. El parque bulle de actividad. Sobre todo los domingos cuando es usado como lugar de encuentro para las personas que quieren tocar música, practicar artes marciales y otras actividades. Famosas son las concentraciones de rockabillys. Están chalaos.
El parque es gigantesco y en su interior se encuentra el Santuario Meiji (明治神宮).
Parque Yoyogi.
El Santuario Meiji (明治神宮) es un santuario sintoísta dedicado a los espíritus deificados del Emperador Meiji y su mujer, la Emperatriz Shōken.
Tras la muerte del emperador en 1912, la Dieta (el gobierno) de Japón aprobó una resolución que quería conmemorar su papel en la Restauración Meiji. Su construcción empezó en el año 1915 y finalizó en 1920 con su consagración.
Durante los bombardeos de la segunda guerra mundial fue destruido pero se reconstruyó en 1958.
Entre la lluvia y que parte del santuario estaba en obras, se dificultaba un poco la visita.
Ya sin lluvia nos volevemos a Takeshita. Esta es la calle friki por excelencia de Tokio. Aquí están las tiendas donde los jóvenes tokiotas compran su ropa estrafalaria. En plan muñequitas y eso.
No se si era por el día en el que estábamos, pero poco personaje vimos a pesar de que la calle estaba hasta las tachas de gente.
Recorrimos toda la calle. Cuando llegamos al final, aprovechamos para acercarnos al Santuario Togo.
El Santuario Tōgō (東郷神社) es un santuario sintoísta construido en 1940. Está dedicado a Gensui, el marqués Tōgō Heihachirō poco después de su muerte. Fue destruido durante los bombardeos de Tokio pero reconstruido en 1964.
Entramos por sus preciosos jardines y subimos hasta los pabellones principales. Cuesta mucho creer que este remanso de paz se encuentre junto a zonas tan bulliciosas como Takeshita u Omotesandō.
Había llegado ya la hora de comer. Nos cruzamos con una Coco Curry House de camino al edificio metropolitano. Allí nos comimos un curry japonés que nos costó 753 yenes (5.88€) cada uno.
Después de comer nos acercamos al edificio del Gobierno Metropolitano. Es un moderno y gigantesco edificio inaugurado en 1991. Desde donde se gobiernan todos distritos del área metropolitana de Tokio.
En una de las torres hay un mirador a 200 metros de altura que es completamente gratis. Sólo hay que pasar un control de seguridad bastante estricto y para arriba.
Las vistas son en 360º y en cada ventana tienes un panel con los edificios más significativos marcados. Se dice que en días claros se ve hasta el monte Fuji, pero nosotros aún no hemos tenido suerte.
Lo más recomendable es subir cerca del atardecer para ver las vistas de día y ver como va oscureciendo y encendiéndose las luces de la ciudad.
Me resultó impactante que, mires donde mires, solamente ves ciudad hasta el horizonte. Tokio es interminable.
En la planta del mirador, a parte de aire acondicionado, hay máquinas de vending (como no), tienda de recuerdos y hasta un restaurante. Buen lugar para tomar un descanso.
Cuando bajamos nos fuimos a Kabukichō (歌舞伎町). Conocido como el barrio rojo de Tokio. Aquí se encuentran miles de locales de entretenimiento para adultos.
Muy cerca de la estación de Shinjuku encontramos Golden Gai. Es una callejuela estrecha con muchísimos izakayas; bares para beber y picar algo.
El área de Kabukichō cuenta con muchos bares, hostales, moteles, locales comerciales, restaurantes y clubes nocturnos. Tanto para mujeres como para hombres.
Está lleno de relaciones públicas muy plastas aunque a nosotros, no se si por ir en pareja, no nos decían nada. La verdad es que es un paseo bastante chulo para disfrutar de los millones de carteles luminosos y su gran bullicio cualquier noche de la semana.
Impresionan también los karaokes de varias plantas que se ven. Son muy frikis.
Se dice que el barrio está controlado por la Yakuza, la mafia japonesa. Se supone que no es demasiado seguro, pero nosotros no notamos nada.
Karaokes gigantescos.
Después del paseo por Kabukichō, nos fuimos al hotel para descansar. Como la noche anterior compramos algo de comida preparada en el 7eleven y a dormir.
16 de julio
Hoy volvemos a madrugar y nos vamos hacia Asakusa a visitar el Templo Sensō-ji (浅草寺). Es el templo budista más antiguo de Tokio y uno de los más importantes. Fundado en el año 645 y está dedicado a Kannon, la deidad de la misericordia.
Como hasta Senso-ji no se puede llegar fácil en JR, ese día decidimos sacarnos el pase de un día de metro. Nos costó 600 yenes (4.68€).
Salimos del metro y nos encontramos inmediatamente la puerta Kaminarimon (雷門) o puerta de los truenos. Es la puerta exterior del templo y todo un símbolo de Tokio.
Puerta Kaminarimon (雷門).
Cruzando la puerta vamos a dar a la calle Nakamise (仲見世通り) un larga calle repleta de tiendecillas de recuerdos y dulces. Estaba hasta la bandera no, lo siguiente.
Calle Nakamise (仲見世通り).
Al final de la calle nos espera la puerta Hozomon (宝蔵門), la puerta principal del templo.
Puerta Hozomon (宝蔵門).
Al pasar la puerta a mano izquierda se encuentra una pagoda de cinco pisos. La original se construyó en el siglo X pero fue destruida varias veces, la última durante los bombardeos de la segunda guerra mundial, así que la actual es bastante reciente. Aún así, impresiona.
En la explanada que va desde la puerta Hozomon (宝蔵門) y el templo principal hay varias tiendas del templo donde venden amuletos, barritas de incienso y cosas así.
Muy cerca de las escaleras de acceso se encuentra el temizu-ya, la zona donde se queman las barritas de incienso.
Allí hicimos comos los autóctonos y nos fuimos al salón principal o Hondo (本堂). También es conocido como Kannon-do (観音堂). Se supone que aquí se encuentra enterrada la estatua de Kannon. La encontraron unos pescadores hace 1.400 años y que dio lugar a la construcción del templo.
Hondo (本堂)
El interior del salón es realmente espectacular. Hicimos nuestra cola para hacer nuestra ofrenda y nos fuimos a un lado.
Si quieres enterarte de todo, puedes contratar un precioso free tour por Asakusa con Civitatis.
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Allí hay un lugar donde metes una moneda de 100 yenes en una hucha y sacas un palito con un número (en japonés). Buscas un cajón con el número de tu palito (harto complicado si no te ayuda un japonés) y coges un papel de la fortuna de su interior.
Por suerte, por la parte trasera está en inglés. Si te sale mala suerte, como fue mi caso, tienes que dejarlo atado en unos sitios habilitados para ello para que la mala suerte se vaya.
Dos años después volveríamos al templo y esta vez me saldría “la mejor de las fortunas”, así que ese lo conservo conmigo.
Después del Hondo nos dimos un paseo por el enorme recinto admirando los pequeños templos y esculturas. En la parte trasera había como un panel para sacarte fotos del anime del comisario KochiKame y allí que me saqué una foto. Había un local que insistió en sacarse conmigo una foto… haciendo amigos.
En un lateral habían instalado puestos de comida así que nos sentamos a descansar a la sombra mientras me comía un yakitori de cangrejo que estaba sublime.
Seguimos paseando por el recinto y salimos por un lateral a un shōtengai con más tiendecillas de regalos.
Los shōtengai son calles comerciales techadas con tiendecillas y restaurantes que están por todo Japón.
Dimos un pequeño paseo por el barrio y nos fuimos hasta el muelle muy cerquita de la puerta Kaminarimon desde donde parten varios barcos que recorren el río Sumida hacia la bahía de Tokio. Desde el muelle podemos contemplar la Tokyo Skytree y la fábrica de cerveza Asahi y su mojón dorado.
Asahi beer hall.
La Tokyo Skytree (東京 スカイ ツリ) es la principal torre de telecomunicaciones que sustituyó a la Torre de Tokio. Construida entre 2008 y 2012 es el edificio más alto de Tokio con 634 metros. La torre tiene dos miradores. Yo particularmente no he subido aún porque tengo mucho miedo a las alturas y pagar casi 30€ para no atreverme ni a acercarme al cristal….
Tokyo Skytree (東京 スカイ ツリ).
En el muelle contratamos el crucero que va desde Asakusa a Hamarikyu por 780 yenes (6€). Compramos el billete en el barco barato. El caro es en uno supermoderno que vale 1.000 yenes (7.81€) por el mismo trayecto. El viaje dura unos 35 minutos y por el camino vas viendo el Tokio profundo, el que no sale en las guías. Está muy bien.
Llegamos a puerto y nos vamos dando un paseo hasta la estación de Hamamatsuchō. La siguiente parada: el Santuario Hie Jinja (日枝神社). Para llegar tomamos la línea Yamanote hasta la estación de Shimbashi.
Como era la hora de comer decidimos buscar algo por allí.
Hicimos uno de los grandes descubrimientos gastronómicos del viaje y que nos serviría para el de 2018: Karayama Shinbashi, un pequeño local de pollo frito japonés.
Junto a la puerta tienes tu máquina para hacer la elección y le das el papelito al chaval que atiende. Es tan pequeñito que solo tiene barra. El pollo estaba delicioso y era muy barato y te lo ponen en un menú con una sopa de miso, un bol de arroz y col rallada.
Tras la comida tomamos la línea Ginza de metro hasta la estación Tameike-sannō para ir hasta el Santuario.
El Santuario Hie Jinja (日枝神社) es un santuario sintoísta dedicado a la deidad Oyamakui no Kami.
El origen del templo es incierto. Una de las teorías es que fue en 1478 por Ōta Dōkan. Otra teoría identifica al Hie con el Santuario Sannō mencionado en un registro de 1362 del Kumano Nachi Taisha. Lo que si se sabe es que el shōgun Ieyasu lo reubicó en los terrenos del antiguo castillo de Edo.
En 1604 su hijo Tokugawa Hidetada lo trasladó a las afueras del castillo para que el pueblo pudiera acceder a él.
Llegamos a la puerta oeste en la que se encuentra un gran Torii de piedra. Al atravesarlo llegamos a unas espectaculares y estrechas escaleras por dentro de un túnel de toriis rojos. Es espectacular.
Al final de las escaleras nos encontramos con dos templos: el santuario Massha y el santuario Obunko.
Frente a ellos encontramos la entrada a la explanada principal. Allí se encuentra el salón de las Plegarias y alrededor de la explanada algunas tiendecillas de amuletos y recuerdos para la manutención del templo.
Nos acercamos al salón y hacemos una pequeña ofrenda.
En un lateral hay otra puerta que da al edificio de las oficinas del templo y a una especie de sala de exposiciones donde estaban exponiendo una especie de “expobodas”.
Aquí nos pasó algo que nunca olvidaremos. Nos sentamos en un muro de piedra bajo un árbol a descansar un poco.
Después del descanso nos dirigimos de nuevo a las escaleras de los toriis por las que habíamos subido. Antes de bajar pienso: desde aquí hay una buena foto. Voy a echar mano a la cámara y… ¡ahí va! ¡Me la dejé encima del muro! Salimos corriendo y cuando llegamos ya no estaba. Vaya cabeza.
Entramos a la oficina a preguntar. El guarda de seguridad llama a uno de los monjes que sabía inglés. No sabe nada, mira en objetos perdidos y nada tampoco. Preguntamos a la muchacha de la expobodas y tampoco.
Nos sentamos a lamentarnos por mi mala cabeza y en esto que sale la muchacha del expobodas con la cámara en la mano, que si que alguien la encontró y la dejó en la recepción pero no lo sabía. Mis reverencias eran tan grandes que yo creo que le podría haber besado hasta los pies. ¡¡¡Arigato gozaimasu!!!
Ya más tranquilos, salimos del santuario y volvemos al metro. Allí cogimos la línea Chiyoda de metro hasta la estación Nezu.
Tocaba visitar el Santuario sintoísta Nezu (根津神社). Según la leyenda, el santuario fue fundado en Sendagi, al norte de la ubicación actual, en el siglo I por Yamato Takeru (también conocido como Príncipe Ōsu), el hijo del emperador Keikō.
La principal deidad del santuario era Susanoo-no-Mikoto, el kami del mar y las tormentas. En 1705 el santuario fue reubicado en Nezu por el shōgun Tokugawa Tsunayoshi.
El santuario estaba ya cerrado pero por suerte estaba abierto el recinto para pasear por el. Los jardines son preciosos y además se estaba muy tranquilo, éramos los únicos que estábamos allí.
Pero hubo algo de lo que no nos habíamos dado cuenta, mosquitos. Se cebaron con nosotros, aunque curiosamente sólo con las piernas. Nos las dejaron como coladores.
Cuando salimos del santuario nos fuimos a por una farmacia a por algo para calmar las picaduras. Lo más curioso de las farmacias japonesas es entrar y junto a la puerta ver neveras con refrescos. Unos años después descubriríamos que en Nueva York, además de refrescos tienen chocolates y papas fritas. Todo muy sano.
A base de señas conseguimos hacernos entender y compramos un liquidillo que nos vino muy bien.
Para terminar de rentabilizar el pase de metro, nos fuimos de nuevo a Senso-ji a ver como se veía de noche. Había ambientillo pero desde luego no era la muchedumbre de la mañana. Se paseaba muy bien. Mereció la pena.
De aquí si que nos fuimos hacia el barrio. Junto a la estación de Kamata hay un restaurante de sushi de los de cinta giratoria. Primer contacto con el sushi japones. Supongo que al ser de los “baratos” no será de los mejores, pero la verdad es que era espectacular. De momento el mejor suhi que he comido nunca.
En muchos restaurantes de cinta de sushi en Japón tienes unas tablets en la mesa en la que puedes ordenar piezas específicas, que te envían en un trenecito hasta tu mesa.
Después de cenar, a la cama a descansar.
17 de julio
Nuevo día en tierras tokiotas. Como todos los días, un café frío y algo de bollería en el 7eleven de camino a la estación de Kamata.
Después de un transbordo y cuarenta minutos de viaje llegamos a la estación Iidabashi. Desde allí nos acercamos al Santuario Tokyo Daijingu (東京大神宮). Un santuario nada espectacular donde la gente va a rezar por encontrar suerte en el amor.
Lo bueno es que estando allí coincidimos con una boda tradicional y eso si que era espectacular. El vestido de la novia era una pasada.
Desde aquí nos fuimos dando un paseo hasta los jardines Koishikawa Korakuen (小石川後楽園) que, para mi, es una de las visitas imprescindibles de Tokio. Construido a principios del periodo Edo, en el año 1629 el fundador de la familia Mito Tokugawa, Yoritou.
Los jardines son realmente espectaculares. Se dice en los foros que el mejor momento es en otoño, así que en esa época tiene que ser una pasada.
Destacar el puente Engetsu (円月橋) o puente de La Luna, que se dice que Ishibashi fue diseñado por el erudito confuciano de Mitsukuni, Zhu Sunsui. Este nombre se da porque parece una luna llena cuando se combina con el reflejo en la superficie del agua. El puente fue diseñado originalmente para permitir que los peatones pasen sobre él mientras la barcaza está operando en el canal.
Los jardines son inmensos y lleva un buen rato recorrerlos. La entrada cuesta 300 yenes (2.34€).
De aquí nos fuimos al recinto del Tokyo Dome, donde se celebran los partidos de baseball del Yomiuri Giants. Era día de partido y el personal estaba entrando al estadio. Jamás había visto entrar a la gente en un estadio de forma tan ordenada y tranquila. vivir para ver. Una vueltecita por la tienda oficial del equipo y nos fuimos zumbando que no había tiempo que perder.
Desde la estación de Suidōbashi tomamos el tren hasta el parque Ueno (haciendo transbordo en Akihabara).
El parque Ueno (上野公園) es un gran parque al noreste de Tokio, muy popular, donado por el emperador Taisho a la ciudad de Tokio en 1924 y en él podemos encontrar muchos atractivos turísticos como el zoológico con sus osos panda, museos y templos.
A pesar del calor, nos pusimos a dar un paseo por el parque. Paseando llegamos al templo Kiyomizu Kannon-dō (清水観音堂), un pequeño templo dedicado a Kannon.
Templo Kiyomizu Kannon-dō (清水観音堂).
Un poco más abajo, en el estanque Shinobazu o Shinobazu-ike (不忍池), nos encontramos con el templo Templo Benten-dō (弁天堂). El salón Bentendo es un salón octagonal dedicado a la deidad Benten, diosa de la riqueza, la fortuna, la música y el conocimiento. En el estanque se pueden alquilar pedales con forma de cisnes muy cachondos.
Nos tomamos un pequeño descanso sentados en unas mesas con vistas la estanque de los lotos a la sombra antes de seguir el paseo.
Después del descanso subimos hasta el parque del cementerio de Yanaka (谷中霊園). Es considerado uno de los cementerios más bellos de Tokio. En él se encuentras las tumbas de personajes ilustres como Tokugawa Yoshinobu, el último shogún del período Edo o pintores, políticos y actores famosos.
Atravesamos el cementerio dando un bonito paseo hasta la estación Nippori. Allí tomamos el tren hacia Akihabara (秋葉原). Conocido como el barrio electrónico, es uno de los barrios más conocidos de Tokio. También es conocido por ser uno de los principales barrios de los otakus.
Aquí se encuentran muchas tiendas de electrónica tanto pequeñas como grandes centros, muchas tiendas frikis, salones recreativos y hasta uno de los sexshops más grandes del mundo con siete plantas.
Estuvimos recorriendo un poco el barrio entrando a tiendas frikis buscando figuras de Saint Seiya para traerme. Sólo habían de segunda mano y carísimos. Alguno de los que tengo se vendían por 20.000 yenes (156€). La próxima vez me los traigo y me costeo el viaje. No les tengo tanto aprecio.
Después de flipar con los precios entramos a algún mandarake y a algunos salones de recreativas.
Los recreativos son un cachondeo. En la planta baja tienen millones de máquinas de esas que son un gancho y tienes que enganchar un regalo. Los veías todos motivados jugando con aquello.
Otra planta estaba llena de máquinas de purikura, que vienen a ser fotomatones en los que puedes retocar las fotos. Había incluso una sección para mujeres en las que no podían entrar los hombres.
Pero lo que más nos sorprendió fue en las plantas donde habían máquinas de habilidad. Los japoneses son unos auténticos pros. Te quedabas emboabado. Leí que parece ser que practican en su casa y luego van a los recreativos a dejar los records. Vivir para ver.
Como ya se había hecho tarde, cenamos en un Yoshinoya. Es una cadena de gyūdon, que es un bol de arroz con carne estofada cortada en tiras muy finitas. Es barato y está muy bueno. Después de cenar nos subimos el tren y nos fuimos a descansar.
18 de Julio
Hoy volvemos al Parque Ueno (上野公園). Tomamos en la estación de Kamata la línea Keihin-Tōhoku que va directa hasta la estación de Ueno.
La primera parada es la pequeña pagoda donde se encontraba antiguamente el Gran Buda de Ueno (上野大仏), una gigantesca estatua de Buda sentado del año 1631. Durante el gran terremoto de Kanto de 1923 se le cayó la cabeza. Ésta se conserva junto a la pagoda.
Muy cerca se encuentra el Santuario Ueno Tōshō-gū (上野東照宮). Construido en el año 1627 por Tōdō Takatora, se ha conservado casi intacto desde la renovación de Tokugawa Iemitsu en 1651. Los santuarios de Tōshō-gū se caracterizan por consagrar Tokugawa Ieyasu con el nombre de Tōshō Daigongen.
Recorremos un largo pasillo flanqueado por multitud de farolas hasta llegar a la puerta karamon (唐門) y detrás el Hondo. En su mayoría dorado con dragones y animales esculpidos muy coloridos, el salón es una auténtica belleza.
Puerta karamon (唐門).
Junto al santuario se encuentra la pagoda de cinco pisos del antiguo templo Kyū Kaneiji Gojūnotō (旧寛永寺五重塔). La primera pagoda fue construida por Toshikatsu Doi en 1631 (año 8 de Kanei) como parte del Santuario Ueno Toshogu, pero fue destruida por un incendio en 1639 (año 16 de Kanei).
En el mismo año, Munehiro Koura, quien fue el principal constructor de Sakujikata del Shogunato, reconstruyó la pagoda actual.
Después de visitar el santuario, nos sentamos a descansar un poco a la sombra.
En esto se nos acerca una pareja de muchachos muy jovencillos y nos preguntan en inglés que si nos pueden hacer una encuesta. Por supuesto.
La primera pregunta es: ¿les gustan las películas de disney? Ambos contestamos que no a la vez. Se miran, se ríen y nos dicen que no pueden seguir porque la siguiente es que cual era nuestra favorita. Pues mucho gusto.
Salimos del parque y nos dirigimos al mercadillo de la calle Ameyoko (アメ横). Es muy popular entre los turistas. La verdad es que no nos pareció gran cosa, a parte de algunas tiendas con aire más tradicional, el resto son tiendas de ropa de marca de dudosa procedencia, kebabs y negocios así.
Nos volvimos a la estación y nos tomamos la línea Yamanote hasta la estación de Shibuya. En el tren se subió un chalao vestido de pikachu por cierto… Japón…
Estuvimos paseando en condiciones por la zona comercial. Me compré alguna frikada en un mandarake y nos fuimos a comer.
Comimos en un Gusto Cafe. Es una cadena de restaurantes familiares que hay por todo Japón. No es de lo más barato, pero pagando 200 yenes (1.56€) tienes barra libre de bebidas no alcohólicas. Con el nivel de deshidratación que llevábamos en el cuerpo con ese calor húmedo, nos pareció una buena idea.
Algo de gente en el cruce de Shibuya
Con la barriga llena, nos fuimos camino de la estación para ir a Odaiba.
Al otro lado del cruce, en la entrada de la estación de Shibuya había una especie de mitin político. Había muchísima gente.
Lo que nos dejó estupefactos es que, para poder llegar a la entrada de la estación, había un pasillo entre la multitud y lo que había a modo de valla, era una cuerdecilla que sostenían en la mano los asistentes. Japón es otro planeta.
Para llegar a Odaiba nos subimos otra vez la línea Yamanote hasta la estación de Shimbashi. Allí tuvimos que desplazarnos hasta la estación de Shiodome, pero están una al lado de la otra. Allí Tomamos la línea privada Yorikamome. Cada billete nos costó 325 yenes (2.54€).
Los trenes de esta línea son automáticos y como no tienen cabina, si pillas la parte delantera tienes todo el cristal para ti para admirar el paisaje. El tren tarda unos 15 minutos en llegar a la estación Daiba.
Odaiba (お台場) es una isla artificial en la bahía de Tokio conectada al centro de la ciudad a través del Rainbow Bridge. Se construyó en 1853 para defender la ciudad y a finales del siglo XX se expandió debido a su desarrollo comercial.
Ahora es en su mayor parte un lugar dedicado al ocio. Hay dos playas en las que no está permitido bañarse pero los japoneses van a pasar el día.
Hay varios centros comerciales a cual más grande y hasta una réplica de la estatua de la libertad. Es una réplica de la estatua que hay en el río Sena en París, no una réplica de la de Nueva York.
También se encuentra aquí la modernísima sede del canal de televisión Fuji TV, en la que hay un mirador desde el que disfrutar una buenas vistas.
Otra de las estrellas de Odaiba es contemplar el puente Rainbow mientras se va haciendo de noche y se ilumina con los colores del arcoiris. Nosotros nos tiramos hora y media allí y nos fuimos ya siendo noche cerrada y nada de nada.
De aquí nos fuimos al centro comercial Divercity. En la entrada hay un Gundam gigante que hace un espectáculo a ciertas horas del día. Para los frikazos como yo, es una pasada.
Luego nos dimos una vuelta por el centro comercial pero las tiendas estaban ya cerradas. Lo que me sorprendió, es la manera que tienen de cerrar las tiendas. Aquí pongo un ejemplo en foto:
La calidad de la foto es un poco lamentable pero ahí está. Ni puertas ni nada. Aquí se llevarían hasta la red.
Al llegar a la entrada, para flipar aún más, podías pedir información a un robot con forma de chica que hablaba. Daba mucho miedo.
Después de Divercity volvimos a ver si ya estaba el puente iluminado y nada. Así que nos volvimos a la estación y por otros 325 yenes por cabeza, nos volvimos a Tokio. Algo para cenar en el 7eleven de camino al hotel, y a dormir
Aquí puedes ver un mapa con los lugares que visitamos en Tokio:
19 de Julio
Hoy madrugamos mucho porque toca excursión: Kamakura (鎌倉). Kamakura es una ciudad de la prefectura de Kanagawa a una hora aproximadamente de Tokio. Es conocida por sus muchos templos, santuarios y, sobre todo, por su gran Buda.
Desde el año 1185 hasta el 1333 fue la principal ciudad de Kantō, escogida como base por el shōgun Minamoto Yoritomo.
Para llegar tomamos desde la estación de Kamata la línea Keihin-Tōhoku hasta la estación de Yokohama donde hicimos transbordo a la línea Yokosuka hasta la estación de Kamakura.
Nosotros entonces desconocíamos su existencia pero en Kamakura recomendamos coger el tren Enoden (no entra en el JR Pass) porque caminando hasta el gran Buda son 2 kilómetros, que hicimos andando.
Desde la estación nos fuimos andando hacia el templo budista Kōtoku-in (高徳院). El camino es muy chulo entre casitas unifamiliares de estilo japonés pero nos resultó un poco perturbador encontrar cada cierta distancia señales de vía de escape en caso de tsunami.
Después de 20 minutos caminando llegamos al recinto del templo, por un lateral o parte trasera así que empezamos a recorrer el muro buscando la entrada.
Por fin la encontramos. Una gran puerta de madera con carteles enormes en japonés. Entramos a unos jardines donde había un jardinero trabajando tranquilamente.
Caminamos un poco y, de repente, nos encontramos con el Gran Buda. Que raro, había leído que la entrada era de pago… Cuando salimos del recinto nos dimos cuenta de que nos habíamos colado por una puerta trasera. 200 yenes que nos ahorramos por cabeza.
El gran Buda de Kamakura también conocido como Kamakura Daibutsu (高徳院), es una gigantesca imagen del Buda Amitabha (Amida-butsu) de más de 11 metros de altura y 121 toneladas de peso. Se cree que su construcción comenzó en 1252 con donaciones recogidas por el sacerdote Joko.
El edificio en el que se encontraba fue destruido por una serie de tifones y un terremoto en los siglos XIV y XV. Durante el periodo Edo se reparó el Gran Buda decidiendo dejarlo en el exterior en vez de ponerlo dentro de un templo.
Se puede acceder al interior del Gran Buda pagando 20 yenes (0.16€) pero la verdad es que no nos atraía demasiado.
Ya que nos habíamos colado, decidimos hacer una ofrenda al Buda y comprar algunos recuerdos y un amuleto de la suerte. No se si será por el amuleto pero, a partir de aquí, he tenido un par de años de muy buena suerte. Yo por si acaso, lo venero.
Salimos por la puerta principal como señores y nos dirigimos al cercano templo de Hase-dera (長谷寺), a unos 5 minutos andando.
Este es otro de los templos imprescindibles. La leyenda cuenta que se construyó durante la era Tenpyō (729-749).
La entrada cuesta 400 yenes (3.14€) y ya desde que se va uno acercando por la calle, se ve que va a ser espectacular. El recinto es un inmenso jardín que se extiende hacia lo alto de la montaña. Con ello quiero decir que hay que subir bastantes escaleras.
Nos impactó muchísimo la cantidad de estatuas Jizo que hay al subir los primeros tramos de escaleras. Las estatuas Jizo son pequeñas estatuillas que se colocan en los templos por padres que han perdido a sus hijos recién nacidos o antes de nacer.
Me emocionó mucho las ofrendas en forma de juguetes que habían en el pequeño altar que se encuentra junto al estanque. Pueden parecer muy simpáticas hasta que descubres cual es su triste significado.
Seguimos subiendo y llegamos al complejo principal que es espectacular. Junto a las escaleras había una estatua de piedra de un Buda chiquitín con el que, dado a mi parecido físico con el, me saqué una foto. En ese momento pasaba un local que se quedó examinando la escena y se empezó a partir de risa el jodio. Por suerte ya no me parezco tanto…
La zona del complejo principal es una pasada, incluso hay un pequeño bosque de bambú. También hay una terracita con mesas y bancos y, como no, máquinas de bebidas, en la que descansamos un poco.
Después del descanso seguimos subiendo un poco más y llegamos a lo alto desde donde se aprecian unas vistas de la costa espectaculares.
Volvemos a bajar para seguir visitando el recinto.
Luego de un agradable paseo bajando hasta la parte baja de nuevo, llegamos a la cueva Benten (弁天窟). Es una cueva de estrechos pasillos con varias figuras talladas en la roca, incluida la de la diosa de origen indio Benzaiten, la patrona de la música y las bellas artes que, además, es la única mujer entre los dioses de la fortuna.
Que por cierto, a más profundo de la cueva llegabas, más bajaba la temperatura. Se estaba de un bien…
Aquí puedes ver el mapa de los puntos que visitamos en Kamakura:
Después de la visita al templo, nos volvimos a la estación para volver a Tokio a comer, que se había hecho tarde.
Aprovechando que estábamos en una estación grande, nos fuimos a la oficina de JR a reservar asiento en el shinkansen del día 21 a Kioto, vaya a ser que nos quedáramos fuera. Luego nos fuimos hasta la estación de Shinjuku para visitar la zona.
Para comer, nos apretamos un buen ramen con un platillo de pollo frito japones que venía en menú en un sitio llamado Hidakaya ramen. Nos salió muy barato: 600 yenes el menú (4.71€).
Después de un buen paseo por la zona, decidimos volver al edificio metropolitano a ver si hoy había suerte y veíamos el monte Fuji. Otra vez que no se dejó ver. En verano es bastante complicado.
Como era temprano, nos fuimos hasta Nakano Broadway. Éste es un centro comercial que viene a ser la meca del manga y el anime… frikilandia para entendernos.
Habían bastantes tiendas de cómics y cosas por el estilo pero nos dio la impresión de que era un sitio ya venido a menos ya que muchas de los locales estaban cerrados. Cerrados y abandonados vaya.
Eso si, había una pequeña sala con máquinas recreativas en donde había un grupo de de 10 o 12 chavales alrededor de una máquina de un juego lucha en plan street fighters que estaban todos enrralados. Suponemos que estaban haciendo una especie de torneo.
Allí los dejamos todos motivados y nos fuimos ya hacia el hotel a descansar.
20 de Julio
Hoy toca madrugar un poco más. Nos vamos de excursión a Nikkō. Pero antes de levantarnos, a las 7.25 de la mañana, nos despertamos con el edificio bailando el hula hoop. Un pedazo de terremoto impresionante. No había vivido algo así en mi vida.
Para más comodidad recomendamos un precioso tour con guía que te cuente los secretos de la ciudad:
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Para llegar a Nikkō tomamos la línea Keihin-Tōhoku hasta la estación central de Tokio y allí hacer transbordo al Shinkansen Nasuno.
Estando en el andén se abren las puertas y sale la tripulación haciendo una reverencia a todos los que estábamos esperando para subir.
Otra cosa que nos impactó del shinkansen es que, cada vez que entraba el revisor al vagón hacía una reverencia y cuando llegaba al final, se daba la vuelta y hacía otra reverencia. Vivir para ver. Por cierto, lo que se cuenta en la red de que cuando se retrasa un tren en Japón pasa un empleado pidiendo perdón a todos y cada uno de los pasajeros es un mito. Lo que si se disculpan por la megafonía.
Unos 50 minutos después llegamos a la estación de Utsunomiya y allí hacemos transbordo a la línea Nikkō hasta la estación final en el propio Nikkō unos 45 minutos después. En total el trayecto nos llevó unas dos horas y media.
Salida de la estación.
Nikkō (日光) es una pequeña ciudad en las montañas de la prefectura de Tochigi. Es famosa por su complejo de templos y santuarios en medio de un espectacular bosque, que hacen de la localidad un centro religioso y turístico muy visitado.
En la puerta de la estación tomamos un bus que nos deja junto al templo Nikkozan Rinnoji (輪王寺), que por desgracia se encontraba en restauración y estaba totalmente tapado.
Empezamos a subir la cuesta que lleva hasta el Santuario Tōshōgū (東照宮). Ya la cuesta es una preciosidad entre árboles enormes.
Al final de la cuesta llegamos al Torii de piedra construido en 1621 que marca la entrada al Santuario Tōshōgū. Nada más cruzar se encuentra una espectacular pagoda de cinco pisos de madera.
Junto a ella estaban las taquillas para comprar las entradas. El precio es de 1.300 yenes (10.20€).
El Santuario Tōshōgū (東照宮) está dedicado a Tokugawa Ieyasu, el primer shōgun Tokugawa y aquí se encuentra su mausoleo.
Después de comprar la entrada, pasamos por la puerta principal del templo.
La entrada da a una explanada donde se encuentran los almacenes y los establos. En éste se encuentran las tallas de los tres monos que ni dicen, ni ven y ni oyen el mal. Imagen muy famosa.
Justo enfrente se encuentra un hermoso edificio con dos tallas impresionantes de elefantes, que curiosamente fueron hechos por un artista que no había visto un elefante en su vida.
Un poco más adelante la puerta Yomeimon, decorada con más de 500 motivos tallados, pero por desgracia estaba también completamente tapada por restauración.
Pasada la puerta llegamos a la puerta Karamon, por la que no se puede entrar pero se puede pasar por un lado. Detrás se encuentran el salón de plegarias y el Hondo. Hay que descalzarse para entrar y están prohibidas las fotos.
Puerta Karamon y salón de plegarias.
A un lado nos encontramos con la puerta Sakashitamon y tras ellas unas espectaculares escaleras que van por dentro del impresionante bosque. Espectaculares hasta que te das cuenta de que subes, subes, subes y no parecen tener fin. Pero lo tienen.
Al final de las escaleras se encuentra el mausoleo de Ieyasu Tokugawa . Allí había una especie de merendero (con su máquina de bebidas) donde nos sentamos a coger aliento antes de recorrer el mausoleo.
Mausoleo Ieyasu Tokugawa.
Volvemos a bajar el millón de escaleras y nos encaminamos hacia el mausoleo de Iemitsu Tokugawa, el tercer shōgun del clan Tokugawa y nieto de Ieyasu.
De camino pasamos por el templo Jogyodo (常行堂) un pequeño templo budista de la secta shingon construido en el año 848 por Jikaku Daishi Enjin y consagrado a la diosa Amida-Nyorai.
Jogyodo (常行堂).
Un poco más adelante se encuentra la puerta Nio-mon, la entrada al recinto del Rinnōji Taiyū-in (輪王寺大猷院), el mausoleo de Iemitsu Tokugawa.
Al cruzar la puerta entramos a una gran explanada donde se encuentra el Omizu-ya, la fuente donde se realizan las abluciones con una ornamentación preciosa.
Omizu-ya.
A un lado se encuentra la puerta Niten-mon, que también estaba totalmente tapada por restauración aunque se comenta que es una auténtica pasada.
Y desde aquí, parten otro millón de escalones que empezamos a subir ya bastante cansados y aún sin comer siendo ya casi las 4 de la tarde.
Lo bueno es que éramos los únicos que estaban por allí. Disfrutar del recinto con la tranquilidad de estar solos no tiene precio.
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Por suerte mereció la pena el esfuerzo. Casi arriba del todo nos encontramos con unas espectaculares torres del tambor y de la campana y, detrás de ellas, la puerta Yasha-mon. En ella podemos ver las 4 deidades guardianas budistas. Es preciosa.
Tras esta puerta, nos encontramos con otra puerta, la Kara-mon, la puerta dorada y más espectacular de todas.
Tras ella se encuentra el impresionante salón de las plegarias y la sala principal. La sala de plegarias está abierta al público pero por desgracia no se pueden hacer fotos porque es una auténtica pasada. Pueden hacerse una idea en su página web: https://www.rinnoji.or.jp/temple/taiyuuin/.
Si le damos la vuelta y subimos otro tramo de escaleras, nos encontramos con puerta Koka-mon. Detrás de ella está el templo que alberga la tumba de Iemitsu Tokugawa pero no se puede visitar.
Ya casi a la hora de cerrar emprendimos la bajada hacia el pueblo en busca de algo para comer, algo complicado debido a la hora que era. Pero cuando llegamos a la carretera principal fuimos a dar con un Lawson. Compramos algo y nos lo comimos en un banco en la puerta.
Ya con el estómago calmado nos fuimos andando dirección estación de tren.
De camino nos cruzamos con el puente Shinkyo (神橋), construido en 1636 es considerado uno de los puentes más bonitos de todo Japón. Hoy se puede cruzar pagando 500 yenes (3.92€), pero casi que diría que es más bonito contemplarlo desde enfrente.
Puente Shinkyo (神橋).
Ya desde aquí nos fuimos dando un agradable paseo por el pueblo hasta la estación de tren. La verdad es que es un pueblo encantador.
Aquí puedes ver el mapa con los puntos que visitamos en Nikkō:
Tomamos el tren de la línea Nikko de las 18.15 hasta Utsunomiya, que es la capital mundial de las gyozas. Tiene miles de restaurantes de gyozas y en las afueras del la estación hasta tienen una estatua. Vivir para ver.
40 minutos después llegamos a Utsunomiya, nos vamos a la entrada de la estación y allí estaba cayendo el diluvio universal. Fichamos un sitio cerca de la puerta y para allá que vamos corriendo dándonos una buena “ducha”. Nos pedimos varios platillos que traían 6 gyozas sin saber muy bien de que eran pero estaban todas brutales. Pues ala, ya estábamos merendaos.
A las 19.59 tomamos puntual el shinkansen Yamamabiko. Unos 50 minutos después estábamos en la estación central de Tokio y luego transbordo hasta Kamata. Allí volvimos a cenar sushi en el restaurante de cinta y a dormir.
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Cambiamos de destino, esta vez al norte de Vietnam, a la capital Hanoi.
21 de Julio
Sobre las 3 de la tarde aterrizábamos en Hanoi desde el aeropuerto de Đà Nẵng.
Hay algo que me gustó mucho de los aeropuertos de Vietnam en cuestión de seguridad. Cuando recoges las maletas y antes de salir, comprueban con las etiquetas que sea tu equipaje. Nos pasó en lo tres aeropuertos.
Tomamos el bus número 86, que nos costó 30.000VND (1.17€). Tardó algo más de una hora en llegar hasta la estación de tren en donde nos bajamos. Muy cerca teníamos el hotel.
El hotel que elegimos fue el Hanoi LaRosa hotel, un tres estrellas con desayuno que nos costó 34€ la noche.
La verdad es que comparado con el resto de los hotelazos en los que nos alojamos en Vietnam, este parecía cutrillo, pero que no lo era. Es muy sencillo pero… limpio…. a medias.
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Cuando llegamos, la recepcionista no encontraba la reserva. Después de un rato nos dio habitación. En el piso 10, lo cual estaba muy bien para evitar el ruido de la ciudad.
Cuando entramos… no era suciedad, pero si tenía mucho polvo y en el baño muchos mosquitos muertos. Daba la impresión de que no se había usado en bastante tiempo y nos la encasquetó al no encontrar nuestra reserva.
Se lo comenté a mi agente de viajes y el dio parte a la dirección del hotel. Al rato apareció el director muy preocupado y nos dijo que que podía hacer por nosotros. Como íbamos a salir a dar una vuelta, le dijimos que con que limpiaran la habitación a fondo estaba muy bien.
Salimos a dar un paseo como primera toma de contacto y después de cenar cuando volvimos, la habitación estaba impoluta. Se podía hasta comer en el inodoro. Además, nos había dejado de obsequio una bandeja enorme de rambutanes que estaban buenísimos.
Durante la salida aprovechamos para cenar. Lo hicimos en un sitio llamado Nét Huế que estaba delicioso y muy barato.
Nos acostamos temprano muy cansados. Había que volver a madrugar.
22 de julio
Hoy toca visita la ciudad. Desde el hotel nos vamos dando un caluroso y húmedo paseo hacia el Mausoleo de Ho Chi Minh. Para ello lo más recomendable es madrugar y estar allí bien temprano.
La entrada es gratuita y los controles para acceder son muy, muy estrictos. No se permite el acceso en pantalón corto ni minifalda y está terminantemente prohibido sacar fotos.
Llegamos al la entrada y la cola era kilométrica. Pues nos ponemos en ella. Por el camino te vas a encontrar locales que te ofrecerán hacer la cola a cambio de algo de dinero, pero no piques.
Para la cantidad masiva de gente que había la verdad es que la cola va relativamente rápida.
Llegamos al primer control. Allí debes dejar la mochila y los bolsos pero la cámara de fotos de momento te la dejan pasar.
Un trozo más adelante llegas a un segundo control. En él te requisan la cámara para que no la puedas entrar al mausoleo.
De allí parte una nueva cola que, por suerte, tienen un toldo a modo de pasillo para que no te casque el sol. La seguridad es muy fuerte. Así que mejor no arriesgues a sacar fotos con el móvil si has decidido echártelo al bolsillo.
Después de un rato entramos al recinto en el que hacía un frío tremendo, suponemos que para la conservación del cuerpo del tío Ho.
Entramos y cuando llegamos a la altura del cuerpo, hacemos como los locales, una pequeña reverencia a modo de presentar nuestros respetos. Allá donde fueres haz lo que vieres.
La verdad es que impacta mucho, ese cuerpecillo tan chico y tan poca cosa para el personaje más importante de la historia de un país.
Antes que nada, recomendarte un seguro de viajes. Más vale tenerlo y no necesitarlo, que necesitarlo y no tenerlo. IATI son especialistas en seguros de viajes y, por ser nuestro lector, tendrás un 5% de descuento.
En cinco minutos estás en la calle pero merece la pena la visita. Una vez salido del mausoleo pasamos a por la cámara y a por los bolsos y nos encaminamos al Palacio Presidencial.
El Palacio Presidencial de Hanoi, Vietnam, es la residencia y el lugar de trabajo del Presidente de la República Socialista de Vietnam. El edificio está ubicado en el campus del Palacio Presidencial, cerca del Mausoleo de Ho Chi Minh y la Plaza Ba Dinh. Este es también el lugar donde los jefes de estado o de gobierno dan la bienvenida a la visita oficial a Vietnam.
Construido entre 1901 y 1906, el edificio es uno de los más grandes construidos por los franceses en Indochina.
El interior del edificio no se puede visitar pero si la cercana vivienda de Ho Chi Minh. Se trata de una pequeña casa de madera construida delante del edificio del palacio presidencial, que mandó a edificar el tío Ho ya que pensaba que el no estaba hecho para vivir en un gran palacio.
La entrada cuesta 40.000VND (1.55€) y se recorre alrededor en cola con miles de personas. Es cuanto menos curioso.
Nada más salir del recinto nos topamos con un cartel publicitario enorme que marcaba 34ºc y 96% de humedad… aquello era para morirse, pero seguimos el camino.
Nos acercamos a la cercana Pagoda el Pilar Único. Fue construida por el rey Ly Thai Tong en el año 1049.
En 1954 el ejército francés dinamitó la pagoda antes de abandonar la ciudad y fue reconstruida posteriormente en el año 1955.
Pagoda del pilar único (Diên Hựu tự).
Se trata de un pequeño templo en el centro de un estanque en cuyo interior se encuentra una estatua del Buda Guan Yin.
Estaba hasta las trancas de gente. Recorremos el templo donde se encuentra la pagoda (Diên Hựu). La verdad es que el interior es espectacular y hay bastante menos gente.
Junto a la pagoda se encuentra el Museo de Ho Chi Minh (Bảo Tàng Hồ Chí Minh). Es uno de los museos más grandes de Vietnam. Se enfoca principalmente en exhibir artefactos y documentos sobre la vida y la obra de Ho Chi Minh.
Lo que hicimos fue acercarnos al espectacular Templo de la Literatura (Văn Miếu – Quốc Tử Giám). Fue construido en 1070 durante el segundo año del reinado de Than Vu. Es considerada como la primera universidad de Vietnam.
Entrada al Templo de la Literatura.
El precio es de 30.000VND (1.15€) ya la visita es bastante entretenida.
El Recinto consta de cinco patios. En el tercero hay un estanque que se encontraba cerrado por obras.
En el cuarto se encuentran unas losetas enormes sobre esculturas con forma de tortugas. Allí están tallados los nombres de los 2313 alumnos que han conseguido acabar sus estudios aquí en los 700 años de historia de la universidad. Aunque realmente sólo se conservan 82 de las 116 losetas originales.
Por cierto, las tortugas en Vietnam simbolizan la longevidad.
En el quinto patio es donde se encuentra la academia imperial. Con el paso de los años fue ampliándose añadiéndose la casa de Minh Luân, salas, almacenes y dormitorios.
En 1946 este patio fue destruido por los franceses y no fue hasta el año 2000 cuando se volvió a restaurar.
El edificio trasero tiene dos plantas. En la planta baja se encuentra una estatua de Chu Văn An, el rector de la academia, y muestra exposiciones del templo y la academia con una muestra sobre la educación confuciana en Vietnam.
La segunda planta está dedicada a los tres monarcas que más contribuyeron a la fundación del templo y la academia: Lý Thánh Tông, Lý Nhân Tông y Lê Thánh Tông.
En los laterales del edificio se encuentran dos pequeñas construcciones que contienen una campana y un tambor.
Al salir del templo nos fuimos al hotel a darnos una merecida ducha para refrescarnos de tremendo calor húmedo de Hanoi.
Después de la ducha nos fuimos a pasear por el lago Hoàn Kiếm.
De camino nos paramos a comer en un restaurante de pollo coreano llamado Don Chicken. Lo habíamos visto varias veces al pasar por delante nos llamó mucho la atención. A parte de que tenía aire acondicionado, el símbolo era una especie de don quijote subido a lomos de un pollo.
La comida estaba muy buena pero, para ser Vietnam, bastante cara. Dos platos de diferentes tipos de pollo con papas fritas y una ensalada: 392.000VND (15€).
El lago Hoàn Kiếm (Hồ Hoàn Kiếm) es un lago natural de agua dulce situado en el centro de Hanoi. El nombre de Hoan Kiem apareció a principios del siglo XV asociado con la leyenda del emperador Lê Lợi.
Según la leyenda, el emperador Lê Lợi se encontraba cerca del lago diseñando un plan para derrocar a la invasión de la dinastía Ming de China. Una gran tortuga (símbolo de longevidad en Vietnam) se aproximó con una espada con poderes mágicos en la boca llamada Thuận Thiên (voluntad celestial). Esta arma era capaz de aumentar la fuerza y destreza de su portador, una fuerza equivalente a 1000 hombres.
El emperador con la espada que entregó la tortuga, consiguió vencer al invasor chino (dinastía Ming). Después de vencer, el emperador Lê Lợi devolvió la espada a la tortuga y esta desapareció.
Después de ganar la batalla, el emperador Lê Lợi mandó construir la pagoda, para honrar a la tortuga. En el interior de la pagoda, se encuentra dicha tortuga momificada y conservada para la posteridad.
Dentro del lago se encuentra la Torre Tortuga (Tháp Rùa), construida entre 1884 y 1886.
Este lugar solía ser el lugar de enterramiento de la esposa de un general francés. La torre no se puede visitar pero es un elemento bastante curioso de ver.
Torre Tortuga.
Ese día el tráfico de los alrededores del lago estaban cortados al tráfico y había muchísima gente paseando y jugando a juegos tradicionales. No se si lo harán todos los fines de semana o sólo ese día. La verdad es que era muy entretenido.
Habían allí unos cuantos chavales jugando a un juego que consistía en pasarse una pelotita pequeñita con los pies sin que tocara el suelo. Me llamaron y me invitaron a jugar… al gordo occidental… No esperaban que fuera a hacerlo tan bien… creo que no di ni una. Pero nos echamos unas risas.
Después de una paseillo por los alrededores del lago, nos dispusimos a entrar en el Templo Đền Ngọc Sơn que se encuentra dentro del lago.
Para llegar hay que cruzar el puente (Huc Cầu Thê Húc) construido por el famoso artista Nguyen Van Sieu en 1865. El nombre del puente significa “el lugar donde se levanta el sol de la mañana”.
Cầu Thê Húc.
La entrada es gratuita pero hay que vestirse cortesmente. Antes de cruzar el puente, a mi pareja le dieron una bata un tanto estrecha y un poco sudada porque llevaba los hombros destapados. La verdad es que daba bastante asquete.
El templo actual está ubicado en la isla de Jade. Fue construido en el siglo XIX para adorar a un héroe militar llamado Van Xuong De Quan.
Hoy en día es un dios adorado tanto por la gente como por los taoístas como el dios de los asuntos públicos y la fortuna de los monjes.
Entrada a Đền Ngọc Sơn.
Los personajes son adorados en el templo además de Van Xuong De Quan , La Dong Tan , Quan Van Truong , Tran Hung Dao y adoran al Buda Amitabha . Esto demuestra la concepción del Tri-religionismo del pueblo vietnamita.
En el templo destaca la tortuga disecada expuesta en una sala, supuestamente la que entregó la espada al emperador Lê Lợi y el espectacular altar principal.
Al salir de la pagoda, nos tomamos un momento de descanso.
Entramos en una cafetería llamada Hello y nos tomamos un zumo de fruta y un café de huevo. Es un café muy típico de Vietnam al que le echan huevo. Estaba soberbio pero fue una clavada de mil demonios. Un café, un zumo y una botella de agua 192.500VND (7.40€), más o menos lo mismo que una comida.
Seguimos paseando por los alrededores del lago pasando por el edificio del comité popular municipal, el Jardín Lý Thái (hoa Lý Thái Tổ) hasta llegar al monumento al rey Lý Thái.
Antes de abandonar el lago, nos decidimos a entrar en una de las múltiples agencias Sihn Cafe a informarnos sobre excursiones a Tam Cốc-Bích Động y la Pagoda del Perfume.
Esta era una pequeña sala abierta a la calle que parecía más un trastero que una agencia de viajes. Llena de cajas y bastante desordenada. Lo llevaba una chica que era muy simpática. La verdad es que nos convenció porque salían bastante baratas, sobre todo teniendo en cuenta lo complicado que es llegar a ambos sitios en transporte público.
La de la Pagoda del perfume nos costó 31 dólares por cabeza y la de Tam Cốc-Bích Động 39€. Ambas con transporte, guía, comida y entradas.
De aquí nos fuimos dando un paseo por la ciudad hasta llegar a la Catedral de San José de Hanói (Nhà Thờ Lớn Hà Nội). Construida en el año 1886 por los franceses, es conocida como la pequeña Notre Dame y es la más antigua de Hanoi.
Nhà Thờ Lớn Hà Nội.
En la plaza había una pareja haciéndose el reportaje de bodas. No serían los últimos que veríamos.
Paseando llegamos hasta Plaza Ba Dinh. Es la plaza más grande de todo Vietnam y es donde se encuentra el mausoleo del tío Ho.
Desde esta plaza, en 1945, Ho Chi Minh, presidente del Gobierno provisional revolucionario de Vietnam del Norte leyó la copia de la declaración de independencia que dio origen a la República Democrática de Vietnam.
Mientras esperábamos a las 9 de la noche la ceremonia de bajada de bandera, estuvimos allí descansando.
En la plaza había mucha gente paseando y pasando el rato. Éramos los únicos occidentales que estaban por allí. En esto que se acercan un grupo de tres chavales de unos 20 años que querían sacarse una foto con nosotros. Para flipar, así que aprovechamos y también nos sacamos nosotros con ellos.
En esto que se empieza a nublar… En cuanto empieza la bajada de bandera empieza a llover a cántaros así que toca correr.
Una familia se nos acopló debajo de los paraguas mientras un familiar iba a por el coche. Y más fotos a los buenos samaritanos. Se subieron a su coche y nosotros a un taxi.
Cenamos en un sitio pequeñito regentado por una señora cerca del hotel y nos fuimos a descansar que nos esperaba un día duro.
23 de julio
Hoy toca excursión de las buenas: Tam Cốc-Bích Động. Conocida como el Hạ Long en tierra.
Puedes contratar esta excursión con antelación con Civitatis. No te arrepentirás.
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A las 8.30 pasó a recogernos un microbus. La guía cuyo nombre en vietnamita no recuerdo, nos dijo que la llamáramos Smiley. La verdad es que era muy simpática.
Salimos en dirección a la antigua capital de Hoa Lư. Por el camino, Smiley nos iba contando datos sobre lo que íbamos a ver y datos curiosos sobre Vietnam.
Como una hora después, a mitad de camino, paramos en una especie de área de servicio a descansar. Habían recuerdos, láminas de dibujos (algunas muy chulas) y cafetería. Una visita al baño y un exquisito café cagao y seguimos el camino.
Aproximadamente una hora después llegamos a la antigua capital. Nada más bajarnos del bus nos asaltaron un grupo de mujeres ofreciéndonos fruta y sombreros vietnamitas. Todo por 1$.
Como teníamos intención de llevarnos un par de sombreros de recuerdo, le preguntamos a Smiley que si era buen precio. Nos comentó que, lógicamente nos estaban cobrando más que a un local, pero que en Hanoi nos saldría 4 ó 5$ y, además, ésta era su fuente de ingresos principal. Así que decidimos comprarlos aquí.
Ya solo llegar al puente de entrada del recinto, sabíamos que iba a ser una visita impresionante.
La antigua capital de Hoa Lư es un complejo arquitectónico único en la provincia de Ninh Binh, ha sido reconocida por la UNESCO como una de las cuatro áreas centrales del sitio de Trang An, Patrimonio de la Humanidad. También está clasificado por el estado como un complejo arquitectónico e histórico nacional extremadamente importante.
Con una historia de más de 1.000 años, Hoa Lư ha experimentado muchos altibajos, un lugar para preservar las reliquias históricas a lo largo de los siglos y convertirse en una prueba histórica para Vietnam.
La ciudadela es impresionante y está enclavada en un entorno montañoso y selvático espectacular.
Cuando terminó la visita, nos volvimos al bus y nos llevó hasta un restaurante a comer. El sitio era un salón enorme en el que habían muchas excursiones. Era un buffet libre exagerado de grande con millones de platos diferentes. Huelga decir que nos pusimos hasta arriba.
Después de comer nos ponemos en camino a Tam Cốc. Llegamos al sitio desde el que salen las barcas y nos ponemos a hacer cola.
Las que llevaban las barcas eran todas señoras de edad bastante avanzada. Cuando nos toca, la mujer se asusta y no nos quiere llevar porque éramos grandes y gordos. Al final Smiley le convence y nos ponemos en camino. Ahora, se pasó todo el camino resoplando.
Una curiosidad es que estas señoras, manejan los remos con los pies. Asombroso.
A pesar de los resoplidos, la excursión fue una maravilla. El paisaje es realmente espectacular. Montañas, selva y cuevas. De vez en cuando pasaba alguna barca en plan kiosco de chucherias vendiendo refrescos, papas fritas y cosas de esas.
A la vuelta, le dejamos una buena propina a la señora poco agradecida y nos fuimos con la guía a un restaurante justo enfrente. Nos pillamos unos refrescos y nos pusimos al lío con el siguiente punto de la excursión. Una pequeña salida en bicicleta por los alrededores.
Después de más paisajes espectaculares, dejamos las bicis y nos recogió el bus para llevarnos de vuelta a Hanoi.
El bus nos deja donde nos recogió, le damos una buena propina a Smiley y nos encaminamos al hotel. Nos damos una duchita y nos vamos a comer algo cerca del hotel.
Después de comer nos vamos a descansar que mañana iba a ser otro día duro.
24 de julio
Otra vez madrugón. A las 8.30 de la mañana vuelven a recogernos en el mismo punto del día anterior.
Esta vez el guía lo íbamos a conocer como Handsome. El chaval de guapo tenía poco y era tan soso, que mientras nos daba información yo me quedé sopa en el bus.
El destino de hoy es la Pagoda del Perfume(Chùa Hương). Como el trayecto era más corto que el de ayer, fuimos directamente.
Contrata fácilmente la excursión a la Pagoda del Perfume desde casa con Civitatis:
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Tardamos como hora y media en llegar al punto desde el que salían las barcas. Las barcas esta vez eran más grandes e íbamos 5 personas.
El trayecto en barca dura alrededor de una hora en la que se observa un paisaje espectacular, rodeado de selva, montañas y flores de loto, a parte de algún templo en lo alto de algún pico.
Llegamos al embarcadero parcialmente inundado debido al alto nivel del río y empezamos a subir escaleras.
La Pagoda del Perfume es un gigantesco complejo budista de unos 70 templos (aunque se dice que llegó a tener más de 1.000) y centro de peregrinación construido en los Montes Hương Tích. Además es uno de los principales centros de celebraciones del budismo Mahāyāna.
El principal peregrinaje es durante el Festival de la Pagoda Perfumada cuando cientos de peregrinos se acercan al lugar, especialmente a la Cueva Hương Tích.
Se trata además del festival más largo de Vietnam que comienza el 15 de febrero y termina hacia finales de marzo, aunque sigue el calendario lunar, por lo cual tiene variaciones anuales.
El festival es también visto como una buena oportunidad para que los jóvenes buscan pareja y comiencen cortejos con vista al matrimonio.
El primer punto de parada es el templo Thiên Trù (Chùa Thiên Trù). Construido a partir del reinado del rey Le Thanh Tong (1460-1497). su nombre significa “la cocina del cielo”. Ya la puerta de acceso es espectacular.
Entramos a un gran patio con varios tramos de escaleras con pasamanos en forma de dragones y con una pagoda de varias plantas en el centro.
El altar principal es espectacular, con multitud de ofrendas donadas por los fieles vietnamitas. Lo que más nos llama la atención de los altares de los templos vietnamitas es una fruta cítrica con una forma como de dedos que es muy curiosa.
Paseamos un rato a nuestra bola por el recinto, que estaba desierto y nos reunimos en la puerta con el resto del grupo.
A la salida del templo, comimos en uno de los restaurantes del recinto, llamado Nhà hàng Mai Lâm. Estaba incluida en el precio de la excursión y consistía en ir sacando poco a poco platos para ir compartiendo entre varios. Estaba todo muy rico y acabamos abollaos.
Después de la comida, tocaba subir al templo principal de la excursión: la cueva Chùa Hương.
Para llegar hasta el se podía subir andando unos 4 km de escaleras, o coger el teleférico (no incluido en la excursión). Salvo dos personas, todos subimos en teleférico. 4 km de escaleras con semejante calor húmedo iba a subirlos tu tía.
Subimos en unos pequeños telecabinas de cuatro en cuatro. El trayecto no dura mucho pero es espectacular.
A la salida del teleférico nos encontramos con un mirador para seguir admirando las impresionantes vistas.
A unos 200 metros nos encontramos con la entrada del recinto de la cueva. Una pequeña puerta de piedra al que siguen unas escaleras infinitas (120 escalones) que se pierden en medio de la selva.
Mientras yo sacaba fotos, Sara se me adelantó y cuando estaba llegando a la esquina del primer tramo de escaleras me dice: Esto es impresionante.
Cuando llego a su altura… no se si impresionante, es indescriptible.
En la cueva hay una inscripción grabada sobre la roca datada del año 1700 que dice: la cueva más hermosa bajo el cielo del sureste.
Las creencias populares llevan a muchas parejas que todavía no tienen hijos a este lugar para rezar que nazca su primogénito.
Un dato curioso sobre la entrada a la cueva del Perfume es que dicha entrada se dice que, para encontrar el camino al cielo, hay que descender por el camino del infierno, en referencia a los escalones de piedra y las sugerentes formas de la entrada de la cueva.
Si la visitas, que sepas que en el interior de la cueva hace frío. Es recomendable llevar una sudadera que el cambio de temperatura entre el interior y el exterior es brutal.
Después de la cueva volvimos al teleférico y a la barca para volver a Hanoi. Le dejamos a la que pilotaba una buena propina y al bus.
Por el camino flipamos un rato. Pasamos por la travesía de una población en la que absolutamente todos los negocios a ambos lados eran zapaterías, y era una travesía muuuuy larga.
La entrada a Hanoi fue infernal, un traficazo de mil demonios. Para alegrarnos un poco el día, al pasar por la rotonda delante de la Ópera de Hanoi, habían como mil parejas sacándose una foto grupal, vestidos con los trajes de boda. Impresionante.
Nos dimos una ducha y cenamos en un sitio cercano llamado Cơm niêu Singapore.
De aquí nos fuimos a dar un pequeño paseo alrededor del lago pero cortito que mañana llegaba la joya de corona del viaje y había que madrugar mucho: la bahía de Hạ Long.
Volviendo al hotel pudimos observar algo muy “tipico” de Hanoi.
En una de las calles cercanas estaban cerrando la calle porque iba a pasar el tren. Si, cortan las calles al tráfico rodado y peatonal. Lo mejor de todo es cuando abren las barreras y todas las motos que habían esperando… tonto el último. Curioso ver hasta familias enteras de 4 personas viajando en una sola moto.
25 de julio
Hoy supermadrugón. A las 6.30 levantados ya que pasan a buscarnos por el hotel sobre las 7.30.
Recogemos, duchita y a recepción. Estando allí suena el teléfono en recepción. Eran de la agencia, que por culpa de un tifón se pospone el crucero hasta el día siguiente. No nos lo podemos creer. Nos es imposible porque al otro día nos volvemos a España.
Pues ahí estamos. Las 7 de la mañana, con todas las maletas y sin hotel donde pasar la noche. Por lo menos nos dicen de la agencia que nos pasemos que nos devuelven el dinero.
Pues como teníamos perras, decidimos coger la noche en el hotel Pan Pacific, un hotelazo de 5 estrellas de lujo por la friolera de 72€ la noche, sin desayuno que eran 23€ más. Por 4€ nos damos un festín en la calle.
Pues nada, tomamos un taxi y nos vamos de un hotel a otro. Nada más llegar, se nota la diferencia. Sales del taxi y el botones coge las maletas y se la lleva. No he visto un hall tan grande en la vida. Allí nos ofrecen agua fresca con su pepino o su limón.
Subimos a la habitación en el ascensor exterior con unas vistas increíbles al lago Hồ Tây y a la pagoda Tran Quoc.
Vistas desde el ascensor.
La habitación era enorme con una cama gigantesca y una pedazo bañera… Pues en vista del plan improvisado y como se había hecho tardecillo, nos fuimos a pasear por la ciudad.
Vamos dirección centro pasando por los jardines Vườn Hoa Hàng Đậu, en el que hay un monumento en el centro dedicado a los héroes de la guerra, con una estética mu soviética.
Junto a los jardines se encuentra el depósito de agua Bốt Nước Hàng Đậu, construido por los franceses en 1894, siendo el depósito de agua más antiguo de la ciudad.
Seguimos paseando y llegamos al puente Cầu Long Biên. Construido por los franceses entre 1898 y 1902, en un principio fue llamado Puente Doumer, en honor al Gobernador General de Indochina Paul Doumer. Cầu Long Biên cruza el río Rojo y conecta el distrito de Hoàn Kiếm con el distrito de Long Biên y en su momento fue el puente más largo de todo Vietnam.
Hacía tanto calor que la verdad es que no teníamos muchas ganas de cruzarlo, así que seguimos paseando por el Old Quarter.
Llegamos al mercado de Đồng Xuân (Chợ Đồng Xuân). Allí compramos algunos recuerdos y café cagao.
El café lo compramos en un puestecillo de una señora mayor que nos habían recomendado. Regateamos con ella un buen rato. Al final no conseguimos bajar de 100.000VND (4€) por cada paquete de 500gr. La señora daba saltos de alegría literalmente.
Cuando ya íbamos a salir cayó del cielo la tromba de agua más grande que había visto. Tan grande que hasta grabamos un video.
Bien cargados de café, tomamos un taxi y nos fuimos hasta el hotel. Comimos en un sitio cercano y decidimos pasar la tarde descansando en la piscina del hotel y echando una siesta.
Estando allí se nos pasó por la cabeza cancelar la última noche en el otro hotel y quedarnos en este, pero ya nos cobraban toda la noche así que nos quitamos esa idea de la cabeza.
Después del merecido descanso, nos fuimos paseando a cenar hacia el centro a un sitio que nos habían recomendado.
Después de cenar, nos volvimos al hotel. Subimos al skybar a tomar algo. Las vistas desde la terraza eran una pasada. Además, casi todo el rato hubo tormenta eléctrica que iluminaba constantemente el cielo.
Después de la copita a la cama, con la salvedad de que al día siguiente, no íbamos a supermadrugar.
26 de julio
Nos levantamos a una hora prudente y nos dispusimos a ver varias cosillas que tenía puestas en mi guía de las de ver si teníamos tiempo. La primera fue la Pagoda Trấn Quốc (Chùa Trấn Quốc).
La pagoda se encuentra en una isla al este del lago Hồ Tây y tiene casi 1.500 años de antigüedad, con lo que es la más antigua de Hanoi.
Fue el centro budista de la ciudadela de Thang Long en las dinastías Ly y Tran.
Con valores históricos y arquitectónicos, la pagoda Tran Quoc es famosa como un lugar de Buda sagrado, atrayendo a muchos budistas, visitantes y turistas de fuera de Vietnam.
Estando allí caímos en una cosa, y es que, al cancelarnos el crucero, teníamos unos cuantos millones de dongs que no podíamos gastar así que había que cambiarlos por euros.
Damos una vueltecilla por el templo volvemos a coger las cosas para trasladarnos al cutrehotel que teníamos contratado con mucha lástima.
Dejamos las cosas en el hotel y nos fuimos a una oficina bancaria que había cerca a cambiar los dongs que teníamos de sobra. Allí nos dijeron que ellos no daban euros, que si queríamos nos daban dongs. Pues va a ser que no.
Pasamos por un par de bancos más y nada. En esto pasamos por un HSBC y pensamos que, al ser un banco internacional, igual si había suerte. Pues no.
Nos metimos en un Highlands coffee que había al lado y ya nos pusimos a mirar en internet. Resulta que como el dong no cotiza en bolsa, toda la divisa extranjera que entra, sobre todo dólares y euros, se los quedan para poder comerciar, así que era misión imposible. Y lo mejor de todo era que tampoco se pueden sacar dongs del país. ¡Pues teníamos un excedente de unos 7 millones! Casi 300€.
Entonces nos decidimos a ponernos en contacto vía email con la agencia con la que habíamos contratado el crucero, para ver si ellos sabían que podíamos hacer. Casi de inmediato nos contestaron que pasáramos esa tarde por la oficina.
Ya más tranquilos nos fuimos a comer a un sitio en el que ya habíamos comido otro día, se llama Nét Huế.
Después de comer nos fuimos dando un tranquilo y caluroso paseo por el Old Quarter hacia el Lago Hoàn Kiếm. Esta tarde nos decidimos a ver el famoso teatro de las marionetas de agua.
Entramos a la sesión de la 3 de la tarde. La entrada cuesta 100.000VND (4€). Al entrar tienes programas en varios idiomas, incluido castellano. Nos sentamos y empieza puntual.
El espectáculo consiste en marionetas que representan cuentos populares vietnamitas sobre un pequeño estanque.
Con la guía puedes seguir las historias pero lo realmente espectacular es la música. Es en directo y es interpretada por instrumentos tradicionales y hay uno en especial que yo no he vuelto a ver, que tocaba una chica que era una pasada. Estuvo muy chulo.
Después de las marionetas, nos fuimos dando un paseo hacia la agencia de viajes. Por el camino nos encontramos con unos chicos con el mismo problema que nos ofrecían dongs a cambio de dólares. Va a ser que no.
Llegamos a la agencia y el muchacho nos acompaña a un local cercano, obviamente del mercado negro, donde nos cambian los dongs por euros. Además, a un precio muy, muy bueno.
Ya con euros frescos en el bolsillo, nos vamos al hotel a descansar un poco y a dejar las perras bien guardadas.
Después del descanso, nos vamos en busca de un sitio para cenar en el Old Quarter.
Ya con la barriga llena, nos dispusimos a tomar un taxi de vuelta al hotel. Entonces nos pasó algo que las guías y los foros avisaban. El primer taxi que cogimos que no era de las dos empresas recomendadas… ¡PAM! nos estafa. Nos cobra 5€ por una carrera de 2€.
A pesar de nos ser una gran cantidad, te da mucho coraje que te engañen de esa manera. Pero en fin, son cosas que pasan. Así que hay que coger taxis siempre de alguna de las dos empresas recomendadas.
27 de julio
Llega el último día en Vietnam. Damos cuenta del buffet del hotel y nos vamos dando un paseo hacia la Ciudad imperial de Thăng Long (Hoàng Thành Thăng Long).
Muy cerca se encuentra el parque Lenin, en el que se encuentra un monumento al revolucionario ruso.
Muy cerca se encuentra la entrada a Hoàng Thành Thăng Long.
La entrada da a una explanada gigantesca donde se encuentra el centro de visitantes y a un lado, varios aviones y helicópteros militares expuestos.
Hoàng Thành Thăng Long es un complejo de reliquias asociado con la historia de la capital de Thang Long – Dong Kinh y la provincia de Hanoi. A partir del período anterior a Thang Long (An Nam invadió en el siglo VII) hasta el período Dinh – Tien Le, floreciente bajo las dinastías Ly, Tran, Le y Hanoi bajo la dinastía Nguyen.
Esta es una gran obra arquitectónica, construida por reyes durante muchos períodos históricos y convirtiéndose en uno de los monumentos más importantes en el sistema de monumentos vietnamitas .
Compramos nuestra entrada por 30.000VND (1.20€) y nos dirigimos hacia la puerta de la ciudadela conocida como Cổng Đoan Môn. Es la puerta que conduce al Palacio Kinh Thien.
Desde la planta alta de la puerta podemos observar una buena vista de la explanada y la torre de la bandera. La torre de la bandera es una reliquia construida en 1812 bajo el reinado del rey Gia Long.
Al otro lado de la puerta, nos encontramos con el Palacio Kinh Thien, que es el monumento central y núcleo principal de todos los sitios históricos de la ciudadela de Hanoi.
Aquí se encuentra una pequeña sala de exposiciones donde se encuentran expuestas algunas reliquias y fotos de la excavaciones de la ciudadela que, además, tiene aire acondicionado.
Detrás del palacio, en los jardines se encuentra la casa D67, que vienen a ser una oficinas del ministerio de defensa durante la guerra de Vietnam.
Saliendo por una puerta lateral, está la entrada al parque arqueológico Khu Di tích Hoàng Thành, que también se puede visitar.
Junto al parque arqueológico se encuentra el monumento nacional. Desde fuera se veía espectacular. Pues vamos pa dentro.
Cuando estábamos apunto de cruzar la puerta, salió un militar gritando como un poseso. Supusimos que no era visitable. Una pena, así que nos conformamos con verlo desde fuera.
Se trata de Tượng đài Bắc Sơn, Memorial de los Héroes y Mártires que dieron su vida por la patria. Se inauguró en 1993 y mira directamente al mausoleo de Ho Chi Minh. Es obra del arquitecto Lê Hiệp.
Ya un poco cansado nos fuimos a comer. Comimos de nuevo en el Don Chicken que estaba muy bueno y nos dimos un paseo por el centro y nos volvimos a por las cosas al hotel.
Para ir al aeropuerto contratamos un transfer por 12€. Coche nuevo y con aire acondicionado.
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A las 22.20 salía puntual el vuelo de Turkish Airlines con destino Estambul a donde llegábamos a las 4.40 de la mañana.
A las 8.45 teníamos el vuelo a Bilbao, pero cuando nos bajamos del avión, aquello era un caos. Algo debía pasar porque todos los vuelos iban con retraso. Como hora y media tarde salíamos por fin.
Balance del viaje
Estas dos semanas viajando por Vietnam puedo decir que tiene cosas muy, muy buenas, como los impresionantes paisajes, sus maravillosas pagodas y templos. Sus bulliciosos barrios con el casi encantador caos de motos. El mejor café que he probado y los precios casi ridículos.
También sus cosas malas como la mala suerte que hemos tenido por varias razones como varias visitas al hospital y cancelación de excursiones por la meteorología entre otras. O el agobio constante de la grandísima humedad.
Hago balance positivo del viaje y recomiendo su visita, pero es el primer viaje que hago en el que, francamente, estoy deseando llegar a casa.
Descubre todo lo que debes saber antes de viajar a Vietnam en el siguiente enlace
Encuentra multitud de actividades y tours en Hanoi en Civitatis:
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Aquí encontrarás el mapa con todos los puntos que visitamos en ese viaje:
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